Ring - Ring

Ring - Ring

Sentí el sonido de la alarma a lo lejos, la cual no es para nada original pero así no me aburro de la canción, si es que tuviera otra.

Deben ser las 8 de la mañana, al menos esa hora es la que recuerdo haber puesto para que sonará el celular.

Me gusta despertarme temprano y aprovechar al máximo el día.

Estiro mi mano sin ánimos hacia la mesita de noche al lado izquierdo de mi cama en busca del artefacto sonoro. Me cuesta unos segundos poder dar con él. Miro la hora y no estaba equivocada; las 8 de la mañana.

Tengo que ir donde Hanna, pero me queda tiempo de sobra para hacer todo lo que quiera; mi amiga está enamorada de su cama.

Lo primero que tengo pensado hacer es ir a trotar, bueno, obviamente antes debo a asearme y vestirme.

Salir a correr es algo que hago todas las mañanas, pero en esta ocasión tendrá también otro objetivo; meditar respecto a la explicación que le daré a mi mejor amiga.

Quizás le estoy dando mucha importancia al sueño, quizás estoy exagerando, quizás hasta podría contárselo como algo gracioso; una anécdota más de nuestra amistad.

Igual y ella me ayuda a reírme del pensamiento nocturno que tuve. No es como que esas cosas se pudieran controlar ¿o si?. . .

Me dirigí al baño a cepillarme los dientes y hacerme una coleta rápida.

Salí del baño, mire el reloj; las 8:21.

Estoy muy preocupada por el tiempo, estoy ansiosa por contarle lo que pasa pero a la vez me da miedo hacerlo. No quiero arruinar las cosas. "No arruinarás nada, Em. Es solo un sueño tonto."

Tome una botella con agua del refrigerador que tenía enfriando de la noche anterior y me dispuse a salir de mi hogar.

PUNTO DE VISTA DE ALISON

Son las 9:00 de la mañana y yo ya estoy en pie. Hace un día hermoso, de esos que te dan ganas de hacer lo que más te gusta; dibujar, leer una de tus novelas favoritas, ir a un parque, ver alguna serie o simplemente observar el día y escuchar el sonido de los párajos. Pero por alguna extraña razón, hoy tengo ganas de salir a caminar. . . es una sensación de necesidad de ver que hay fuera. Es como un cosquilleo en el corazón y que baja hasta mis pies.

Hice caso a la sensación en mi cuerpo, pero antes de salir, cogí un puñado de cereal, una taza y un poco de leche para tomar desayuno. Necesito energía, para lo que fuese que hay fuera.

Cuando abrí la puerta que da hacía la salida, el sol radiante me encandilo los ojos, debí de haber perdido la visión aproximadamente unos 5 segundos. No obstante, cuando los abrí, de a poco, fue formándose una figura femenina. En un principio no supe identificarla, pero al paso de los segundos pude notar de quien se trataba. Su cabellera oscura y larga, con su piel bronceada y unas piernas muy tonificadas; se encontraban en pleno ejercicio. En ese instante supe de qué se trataba la sensación, y a donde me quería llevar ese cosquilleo. Me di cuenta que dejarme guiar por ellos fue una de las mejores desiciones de mi corta vida.

No sé realmente que me pasa con la morena, pero no era nada amistoso, o sea, no son sentimientos que se tienen por una amiga. La vengo recién conociendo y ya siento la necesidad de ser más cercana a ella, más.

Antes de perderla de vista, grito su nombre para que advierta mi presencia.

Siento el menester de hablar con ella, decirle, nuevamente, que el día que estuvimos hablando fue increíblemente fantástico. De solo pensar en aquella tarde, un escalofrío recorre mi cuerpo. Aún recuerdo el momento exacto en que nuestras miradas se cruzaron; fue electrizante. La forma en que sus ojos conectaron con los míos, inundándolos de chocolate, reflejándola solo a ella denotando timidez.

Cuando giró su mirada para posarla en mi, me entrego una cálida sonrisa, y sin si quiera tener tiempo para reaccionar mis labios ya estaban devolviéndosela. Me fui acercando a paso lento a donde se encontraba, y no precisamente porque quisiera hacerme esperar, sino más bien porque no sabía que decir ni hacer. "Qué pasa contigo; hace cinco segundos lo único que pasaba por tu mente era dirigirle la palabra y ahora, de la nada, te quedas en blanco."

– Buenos días, Emily.

– Buenos Días. No sabía que te despertabas tan temprano y mucho menos que te gustase salir de casa a estas horas. – Sus ojos tomaron una forma achinada mientras que en sus labios se formo una curva en forma de sonrisa.

"¡Oh sí! Lo que pasa es que hoy me desperté, y una sensación extrañaba me invadió, indicándome solo que debía salir de casa; y mira, fue una excelente idea. No podría haberme topado con mejor persona que tú, Em". – Bueno, no es que me lleve muy bien con las mañanas pero hoy hace un día fantástico y decidí salir – La mire avergonzada, no sabía si mi respuesta fue lo suficientemente buena o madura. – Bueno – proseguí – No quiero interrumpirte así que me voy . . . – "¡Pero que mentira! Tengo todas las ganas del mundo de interrumpirte.

Le di una última mirada y ella me miro frunciendo las cejas, omití su gesto y me gire para irme. Sé que hace poco moría por hablarle, pero ahora no se me ocurre nada y no quiero hacer el ridículo.

Iba a dar el primer paso y siento que agarra mi brazo. – N-no te vayas – dijo con la mirada fija en el suelo. – Podremos hablar – Sonó más a una pregunta que a una afirmación, pero por el rojo de sus mejillas supe que era una especie de insinuación mezclada con invitación. Y de la nada; bueno no, no de la nada; y al ver su cara de vergüenza mi mente se lleno de temas de conversación.

Debimos haber hablado aproximadamente dos o tres horas. Ella estaba haciendo ejercicio antes de que yo saliera, o eso supongo por su vestimenta, así que cuando me percaté de cuanto tiempo paso, se lo hice notar.

– No es como que quisiera que nuestra charla se acabe; porque estoy muy cómoda y feliz hablando contigo – Me puse más audaz y note que se ruborizo un poco. Me hizo sonreír – Pero supongo que tu estabas ejercitando y ya han pasado tres hora desde que estamos conversando y bueno. . . – Me rasque la nuca. Hasta ahí llego la Alison valiente. – querrás seguir haciéndolo.

Note como su sonrisa se desvaneció y me estómago se revolvió. No sé si fue porque cree que me aburrí, porque quería seguir haciendo ejercicio o porque debía ir a otro sitio.

– ¿Enserio ya son las 12:30 del día? – Aunque lo pregunto no me dio tiempo para responderle – Lo siento, pero me tengo que ir – Y así, sin mas, se esfumo.

"¿Habré hecho algo mal?".

PUNTO DE VISTA DE EMILY

Entre en pánico cuando me dijo la hora, ni siquiera fui capaz de despedirme de la rubia ¡y ella fue tan amable conmigo!, pero no podía, no debía quedarme más tiempo allí, le dije a Hanna que iría a su casa temprano y ya es más de medio día, y lo que es peor aún; ni siquiera me he arreglado, estoy transpira da y con la ropa deportiva.

No puedo hacer cosas para que se enoje más o se sienta mal por mi culpa, otra vez. . .

Le tendré que dar una explicación a Alison y también debí pedirle disculpas por irme así, pero ahora no, en estos momentos debo acicalarme apresuradamente e ir donde mi mejor amiga.

Me cambie y vi la hora: Las 13:30 de la tarde. Por más que intentaba hacer las cosas rápido, no me salían. Más torpe me ponía.

Fantástico, Em.

"¿Qué le dirás ahora?.

Hanna lo siento, pero mi reloj no me despertó".

PUNTO DE VISTA DE HANNA

Hoy es un día que se repetirá poco a lo largo de mi vida; me desperté temprano y porque quería hacerlo. Lo hice porque viene Emily a aclarar las cosas y debo estar lista cuando llegue, sé que dijo que no vendría en la mañana porque sabe que me gusta dormir, pero aún así me levanté temprano, así tengo más tiempo para arreglarme.

Cuando baje a por mi desayuno mi madre, mi querida madre me miro con cara de ver a un fantasma. Vamos, se que no soy de lo mejor en las mañanas pero no es para tanto.

– Cariño ¿Te encuentras bien?

– Si, mamá ¿Por qué no lo estaría?

– Bueno, porque aparte de tener un rostro de pocos amigos, es de mañana, y tú nunca despiertas a esta hora a menos de que sea estrictamente necesario. Si hasta para ir a la escuela es necesario darte de martillazos.

– Oh por Dios madre. Siempre eres tan exagerada.

– Cariño, sabes que no exagero. Eres consciente que a estas horas te encuentras recién en tu cuarto sueño.

– Quizás tengas razón – respondí con un gesto burlesco. – Pero no estoy de ánimos, baje solo por algo de comer. Ahora si me disculpas – hice una reverencia – Debo subir a mi habitación a ponerme bella. – gesticulo la frase "falta que te hace" y le di una sonrisa sarcástica – Y por cierto, Em vendrá dentro de un rato, le dices que suba a mi habitación por favor.

– Ahora lo entiendo todo – Sonrío satisfecha.

– ¿Entiendes el qué?

– Nada hija, sube a ponerte bella.

Así lo hice, y dentro de una hora ya estaba lista, el único inconveniente era que algo en mi interior me decía que Em no llegaría pronto, aunque estaba ignorando esas palabras por completo. Ella no me haría algo así, en el caso de que eso pudiera pasar, seria yo la que lo hiciese, yo soy la irresponsable, no mi amiga.

Aunque no deje que mi subconsciente me afectara, fue casi imposible hacerlo luego de una hora, van a ser las 12 del día y ni rastro de la morena. Me desperté inimaginablemente feliz, pero ahora mi pesimismo ni yo lo aguanto. Es que sé que ella despierta temprano, incluso más de lo que lo hice yo hoy, le gusta salir a trotar en las mañanas.

Ella no puede hacerme esto, no puede dejarme plantada. Ella no es así, ella siempre hace de todo para mantenerme feliz, se preocupa por mi, puedo hasta decir que me ante pone, sé que suena egoísta pero no, no lo es, yo igual hago esas cosas con ella, bueno, en medidas más pequeñas, pero solo porque soy más infantil y me gusta que me mimen, sobre todo Em.

La decepción ya me invadió por completo, son las 13 horas y no da señales de vida, ni siquiera un mensaje de "voy tarde". Nada. No tendrá excusa que valga. No debí despertarme temprano. No debí ilusionarme. Estoy tan dolosamente enojada, y ni siquiera tengo claro por qué.

Oigo el timbre sonar y a los segundos los pasos de mi mamá con dirección a la puerta. Al paso unos pocos minutos también escucho rechinar la escalera y no puedo evitar los brincos de mi corazón

acelerados al imaginar que es Emily. Rápidamente corro lo más silencioso posible a mí escritorio y tomo una revista para parecer desinteresada.

– No sabía que ahora puedes leer al revés, Han.

Me percate de las letras por primera vez e hice todo lo humanamente posible para ruborizarme, ella venía tarde y no debía demostrar debilidad. Levante la mirada y note que aun no entraba por completo a la habitación, se mostraba tímida, todavía después del comentario atrevido que hizo en la situación que se hallaba; venía bastante tarde y yo, yo estoy furiosa. ¿Qué tanto se demora en llegar desde su casa? Me levante temprano por ella Dios.

– Veo que estás de bien ánimo – Le sonreí fingidamente. – Vamos pasa, ¿Acaso esperas invitación?

Entro sigilosamente y hablo al tiempo que tomaba asiento en mi cama – Sé que estás enojada, y con justa razón pero tengo una explicación.

– No estoy enojada. – Solté sin mas.

– Oh vamos. Hanna; te conozco, noto que estás enfadada.

– Entonces a qué esperas, qué paso que no llegaste temprano como dijiste que lo harías.

– Bueno yo, yo – Se veía nerviosa jugando con sus dedos. – No sé como decirlo, quizás y hasta te enojas más. . .

– Dale, Em. Dilo tal cual, sabes que no me gustan los adornos.

– Okey, la verdad me desperté temprano, claro que lo hice, salí a correr como siempre pero. . .

– ¿Pero?

– Cuando salí me encontré con alguien y me quede hablando. No supe como paso el tiempo, y se hizo tarde. Cuando me percaté de la hora todavía debía ducharme y arreglarme para venir donde ti. – Soltó un suspiro que supongo tenía de hace tiempo atragantado.

– Está bien, eso lo entiendo, aunque ¿Quién es tan importante como para que olvides lo que tenias pensado hacer?

No te como se movió incomoda en la cama y seco sus manos en mi plumón. – Yo-yo, no es que sea importante, simplemente la conversación fluyó.

– Aún sigues sin responder a mi pregunta, Em. – Estaba alterándome cada vez más, ella no solo llego tarde, si no que me cambio por alguien más, y para acabarla no está respondiendo a mis inquietudes.

Respondió pero no alcancé a entender que fue lo que dijo – ¿Cómo? No escuche lo que dijiste.

– ¡Alison!, estuve con Alison – Gritó.

– ¿Qué? ¿Tú me cambiaste por quién?

– Han, yo no te he camb

– ¿Me cambiaste por alguien que conociste hace dos días? ¿A mi, que soy tu mejor amiga?

– Hanna, que no te he cambiad – La interrumpí de nuevo.

– No lo puedo creer; o sea, yo sabía que algo extraño pasaba con ella, pero no creí que te fuese a gustar tanto, Em. Es que ¿Desde cuando te gustan las mujeres? – Dije sin siquiera medir mis palabras, no sabía que las diría hasta que me escuche hacerlo.

– ¿Que a mi qué?

– Lo que escuchaste – Ea demasiado tarde para retractarme, y vamos, se le nota que le gusta, no se hubiera olvidado del mundo si no fuese así. – Te gusta Alison, Em. – Tanto mi corazón y estomago se apretaron. – Te gustan las mujeres.

– Yo, yo no sé que decir, estás-estás hablando estupideces dentro de tu enojo Hanna. – Dijo tranquilamente aunque tartamudeo.

– ¡Oh vamos!, sabes que es verdad. Madura – Levante mis brazos para enfatizar lo que decía. – Igual pudiste habérmelo dicho, así reconsideraba nuestra amistad.

Me miró con el ceño fruncido – No sabia que habría algún problema con eso – Dijo con la voz entrecortada y puedo asegurar que con una lágrima asomándose en sus ojos.

Reconsidere lo que dije y al instante note que sonó a algo completamente distinto a lo que quería decir. – Yo no quería que sonora así, yo me refería que pudiste decirlo. ¡Somos mejores amigas demonios!.

– ¡Ni siquiera sé de lo que estás hablando! Tú, tú estás sacando conclusiones sola. ¡Estás siendo egoísta e infantil; como siempre!.

Bien eso dolió, pero no estoy dispuesta a dejar que lo note, hay solo una emoción que en estos momentos quiero que note, el enojo. – ¡Vamos, Emily! Sabes muy bien a lo que me refiero, para de hacerte la víctima. Eres lesbiana, admítelos de una puta vez.

– Tú, tú te puedes ir a la mierda.

Y con esas palabras se fue, no sin antes llevarse la puerta al hombro.

– ¿Está todo bien, amor? – Mi mamá estaba asomando su cabeza entre la puerta. – Emily se despidió muy alterada y llorando. Sus gritos se escucharon hasta la siguiente cuadra.

– Si, mamá, todo está bien. Yo sólo, soló necesito estar sola.

Se fue dejándome a solas con mis pensamientos recriminadores "Te excediste, Hanna, y lo sabes". Claro que lo sé, y cómo no saberlo, si me deje llevar por mi enojo que hasta ahora no puedo calmar, no puedo parar de apretar mis puños.

Me sobre pase, independiente de si a Em le gustan o no las chicas, esa no fue la mejor manera de decirlo, ¡Si hasta sonó como que me molestara!. . . "Metiste las patas, y hasta el fondo".

PUNTO DE VISTA DE ALISON

Dios, no sé que me pasa, no he parado de pensar en Emily.

La conozco hace tan poco y ya inundó mi mente con su hermosa sonrisa.

Nunca me he sentido así por alguien, no soy una persona de relaciones ni mucho menos ando por ahí enamorándome.

Pero. . .

Ahora es diferente, no siento que sea algo que quiera impedir, ni mucho menos creo que sea algo malo de sentir.

Siempre esquivo éstos sentimientos pero tanto mi corazón como mente me dicen que no lo haga, y precisamente eso haré.

No me alejaré de ella.

No evitaré estos sentimientos.

Sí.

Me gusta Emily Fields.

Me gusta muchísimo.