¡Hola! esta vez vengo a dejarles esto que tenía desde hace muchísimo tiempo guardado por ahí xD

Debo aclarar que los oneshots y drabbles no están conectados entre sí, son historias libres e individuales.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, ni sus personajes, son de Masashi Kishimoto.


El viento se coló entre sus cabellos castaños y el frío calaba sus largas y delgadas piernas apenas cubiertas con unas medias negras. Se acomodó algunos mechones rebeldes y sintió cómo se adormecían los dedos de sus manos. Miró al cielo, con esos orbes negros y decididos, y no pudo más que relajarse al observar el cielo manchado de luceros, despejado completamente.

Se sentó con parsimonia en el tejado, y esperó la llegada de su Kazekage. Un pequeño gato la observaba fijamente, y Matsuri brincó al ver sus ojos en la oscuridad, brillantes y llenos de curiosidad. Se relajó nuevamente y emitió un suspiro.

Una voz aterciopelada la hizo levantarse de golpe, y observó con nerviosismo al joven que acababa de llamarla por su nombre. Sus cabellos pelirrojos bailaban con el viento, meciéndose con suavidad, sus ojos verdes y suaves que emitían seguridad la hicieron perder el hilo de los pensamientos que trataban furiosos de acomodarse en su agitada cabeza.

—Gaara-sama.

—¿Qué pasa, Matsuri? —preguntó el joven sin preliminares.

La chica miró sus pies, intentando armarse de valor y simplemente decir lo que había atormentado su corazón los últimos meses. De pronto se sintió tan insignificante y tan torpe, tan niña. Rogó por todos los dioses no romper en llanto, si ocurría lo peor, y al notar la insistente mirada de Gaara, alzó la vista. Se frotaba las manos con ansiedad y sentía el estómago hecho un nudo, y al sentirse presa de esos ojos porfiados, soltó un gemido de auténtica turbación.

Gaara se estaba hartando, Matsuri se estaba comportando de una manera completamente reprochable y estúpida, según su gusto. No necesitaba estar ahí, no necesitaba aguantar sus inseguridades, ni su molesta voz chillona que a menudo gastaba su nombre entre suspiros. Cerró los ojos y su entrecejo se arrugó con suavidad, y caminó con elegancia hasta llegar apenas a unos centímetros de la kunoichi.

De nuevo, ahí, un suspiro, un molesto gemido que le indicaba a Gaara que la chica seguía portándose como una tonta, como una chica enamorada. No abrió los ojos, le hubiese molestado aún más ver a la castaña sonrojada y con la mirada llena de esperanza, una esperanza vacía, claro estaba.

—Sea lo que sea que vas a decir, espero que no tenga nada que ver con tus sentimientos hacia mí —soltó de inmediato, con fastidio palpable—.

Ella no respondió sino más bien se alejó unos pasos hacia atrás, mirándole, confundida, esta vez sintiendo el calor de las palabras del pelirrojo quemándole la piel. Abrió la boca, indecisa, sin saber cómo proceder. ¿Qué podía decir ahora? Se había imaginado a un Gaara correspondiéndole, y también a un Gaara rechazándola con suavidad, pero nunca se lo imaginó así, molesto, con veneno en la voz.

Bajó la mirada, otra vez, con cobardía, y se encogió de hombros mientras intentaba desesperadamente buscar palabras y excusas, pero Gaara rápidamente se hartó. El joven, con tranquilidad e indiferencia, se alejó del lugar, sin escuchar excusas, ni tonterías.

Matsuri sintió sus ojos arder, y derrotada, se dejó caer, mientras unos ojos felinos la seguían observando, curiosos.

El pelirrojo se sentía furioso, por más que no lo demostrara. ¿Por qué Matsuri no podía conformarse con lo que tenía? ¿Cuál era esa estúpida necesidad por estar enamorada? Incómodo, se dedicó a imaginar los pensamientos de la castaña, tratando de darles un sentido. La chica seguramente había tratado de confesarle lo que él ya sabía, y eso lo había irritado por sobremanera, ¿acaso él había alimentado ese sentimiento? Al sentir un atisbo de culpa por haberla dejado sola, se paró de golpe y miró hacia atrás. ¿Pero qué podía hacer? Si regresaba, seguramente ella creería que podía seguir albergando esos sentimientos lerdos. Pero si no lo hacía...

Ya se le pasaría, ¿cierto? Las chicas eran así, un día estaban enamoradas y al otro ya no, y cambiaban de novio con facilidad.

El kage gruñó al imaginar a Matsuri enamorada de alguien más. Soñando con alguien más. "Gaara-sameando" a alguien más... Se deshizo en miles de granos de arena y apareció detrás de Matsuri, la chica ya no lloraba, sólo veía el cielo con tristeza. El joven le tocó el hombro y ella se viró hacia él, con sorpresa, y al verle no pudo dejar de sentir que su corazón palpitaba con fuerza en su pecho.

—No estoy listo.

—¿Disculpe? —Ahora sí no entendía nada.

—No estoy listo ahora, no hables de eso. Después, yo te diré cuando.

Después, quizá cuando él mismo entendiera lo que sentía por Matsuri, podría darle una respuesta real, de las que no pudiese arrepentirse.

Matsuri escuchó la promesa en silencio, y pareció entenderla. Agitó la cabeza en un asentimiento y sonrió levemente. Y aunque Gaara quiso dárselas de indiferente, no pudo sino regresarle el gesto, mientras apartaba la vista de ella y le indicaba que se fuera a su casa.


¿Y qué tal? XD Espero que les haya gustado, déjenme un review si es así, y si no, también déjenlo. Gracias y hasta luego :D