¡Hola! ¿Qué tal? ahora tampoco tardé mucho :D sólo es cuestión de que me tengan paciencia uwu xDD Muchas, muchas gracias a los que agregaron alertas y favoritos, en serio, y sobretodo a todas las que dejan comentario.

Completamente dedicado a myskymyheart :3 ¿Por qué? porque es una gran chica que ha apoyado bastante este proyecto y tenía muchas ganas de que sepan que son importantes para mí. Disfruten y sigo comentando debajo.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, tampoco el guapo y relamido Gaara, como ningún otro personaje. Son propiedad de Masashi Kishimoto.


Después de dos semanas, Gaara comenzó a impacientarse.

Al principio le había parecido algo extraño, sí, pero luego de tanto tiempo no sabía qué hacer para que Matsuri dejara de saltar cada que él entraba en una habitación y se quedaban a solas. No sabía cómo manejar el hecho de que ella no quisiera hablar de nada, que estuviera tan apagada, tan seria, y sobretodo, que no quisiera mirarlo a los ojos ni tocar sus dedos.

Rompió el pequeño papel que justificaba a Matsuri enferma, y dirigió sus verdes ojos hacia las calles de Suna, apacibles, tranquilas, anaranjadas y cargadas de nostalgia.

Odiaba pedir perdón, odiaba justificarse, y odiaba no saber en qué había fallado esta vez. ¿Qué cosa había hecho él para que Matsuri lo estuviera evitando y actuara tan distante de él?

—¿Y ahora qué hice? —interrumpió a Matsuri quien distraída observaba la nada.

Se levantó, tropezando con la silla y mirando hacia el suelo, con los brazos cruzándole el pecho.

—No ha hecho nada, Gaara-sama… Yo sólo he estado distraída, no pasa nada.

Gaara negó con la cabeza, notando la falsedad en las palabras de Matsuri.

Podía comparar su piel con una flor, por más que el viento y la tierra a menudo la hirieran e irritaran. Sus ojos negros eran diamantes de la noche, suspiros de petróleo y soledad. Las manos, pequeñas, un poco ásperas, delicadas, incomparables. La conocía toda, porque siempre la miraba. Su cabello apagado, sus curvas menudas, todo en ella le decían a gritos que estaba mal, que estaba incómoda, que no quería estar con él.

—Por favor, Matsuri. No aguanto —confesó bajando la cabeza, intentando no llorar—.

Porque aunque había descubierto muchos sentimientos en él, y no le daba vergüenza sacar lágrimas, no quería aterrorizarla. No quería que ella se estremeciera porque un hombre como él la amaba.

Ella se acercó a trompicones, soltando sollozos, haciéndole saber que también estaba dolida.

A una distancia pequeña, que Gaara podía romper alzando la mano, ella se paró, mientras lloraba y lo veía a los ojos por primera vez en tanto tiempo.

—No es por usted.

Él no le entendió, y arrugó el entrecejo, soltando un suspiro, intentando comprender.

—Has estado así, evitándome, no mirándome, incómoda, con la voz quebrada cada que rozaba tus manos por error con mis sucios dedos…

Ella negó, juntando las palmas, sin poder controlar los ríos de sal de sus ojos.

—No es por usted —le repitió, esta vez intentando decirle algo con la mirada, algo que no se atrevía a decir en voz baja—.

Gaara se sentó, esquivando la mirada, ansioso, enojado, furioso consigo mismo por no entender, por no comprender, por no poder abrazarla.

—No sé cómo tomar todo esto, Matsuri, yo…

Se quedaron en silencio, y Gaara no supo si fueron segundos, o minutos.

Analizando cada cosa, cada ínfimo detalle que podría haber pasado por alto. Repasó los últimos días, dándose cuenta entonces, sólo entonces de algunos gestos, algunos golpes, algunos rasguños.

La observó nuevamente, se había quedado ida, observando el cielo negro surcado de estrellas. Notó esos gestos otra vez, los gestos que lo hacían recordar a un gato asustado, incluso a él mismo, intentando poner un escudo a su alrededor para que no lo tocaran.

—Matsuri —habló quedo, llamando su atención—, ¿Alguien… alguien te ha hecho daño?

La cara de Gaara estaba compuesta por angustia, lo denotaba la mueca de la boca, los ojos cansados, la piel arrugándose en su frente.

Ella asintió, mientras volvía a humedecer sus ojos, dejando caer las lágrimas en su alfombra. Lo estaba viendo dolida, cansada, rota.

Él se levantó, y se paró frente a ella. La miró, delineando su piel.

Estaba molesto, el corazón le latía a mil, pensando en las maneras más despiadadas para matar a aquél que se haya atrevido a tocar a su dulce Matsuri. Quería sacarle el nombre, obligarla a que le dijera quién había sido y despedazar a la basura que la había lastimado. Suspiró, inhaló y exhaló varias veces, controlándose, recordándose que ella necesitaba apoyo por el momento.

Luego de sus esfuerzos sobrehumanos para respirar tranquilo, le hizo una sola pregunta.

—¿Puedo tocarte?

Ella negó, caminando hacia atrás.

—Sólo, déjame tocar tu rostro. Tus manos. Nada más. Lo prometo.

Matsuri de pronto recordó un día, en que Gaara se había quitado la armadura de arena de su piel, llovía a cantaros, porque, sí, de vez en cuando llovía en el desierto.

Estaban ocultos en una duna, su maestro estaba con el cabello mojado y la piel expuesta.

"—¿Puedo tocarlo? —pidió de pronto, sintiendo la curiosidad picar sus dedos.

Él la observó calladamente, analizando el semblante de Matsuri. Negó con sutileza, pero bastante confundido.

—Sólo déjeme tocar su rostro… quizá sus manos, nada más, lo prometo."

En ese entonces, Gaara le había permitido tocar su rostro, y mientras ella delineaba su barbilla, él tomó su mano con la suya. Estaba fría.

Matsuri dejó los pensamientos a un lado, recordándose que el hombre enfrente de ella la respetaba, la quería, incluso.

Inhaló con fuerza, y asintió.

Gaara llevó sus dedos a la cara de Matsuri, sintiendo su piel temblar ligeramente, perfiló sus párpados, su nariz, su boca. Y entonces, Matsuri alzó su mano, y tomó la de su Kazekage entre las suyas.

Enredaron sus dedos, y luego el pelirrojo posó su frente en la de ella.

—Siempre voy a protegerte, ¿entiendes? No dejaré que vuelva a pasarte.

Ella asintió, perdida nuevamente en los ojos amables de Gaara.

Sus dedos seguían juntos, y él se lo recordaba dando apretones suaves a su mano.

Gaara no quería asustarla, por eso se prometió que si se acercaba, lo haría de manera suave. Le repasó los labios con la mirada, y decidió tratarla como un cristal suave.

Cerraron los ojos, por instinto o necesidad. Y se besaron.


Estaba pensando que es el primer beso de Matsuri y Gaara en los oneshots... ¡Cuando recordé que no es cierto! En El Tirano tuvieron... tuvieron algo muy intenso xD aún así se me hizo muy tierno y bonito uwu

Voy a aclarar que este oneshot lo hice pensando desde el principio en una violación, es un tema muy delicado, pero tristemente cierto que ocurre todos los días. Este, es especial, vamos a decirlo así, porque planeo hacer una segunda parte. ¿Cuándo? No lo sé, probablemente unos tres o cuatro más adelante, a lo mejor es el siguiente, no lo sé, pero planeo hacerlo.

¿Alguien cree que Gaara se quedará de brazos cruzados? *Nadie alza la mano* xD Correcto, no lo hará, y de eso se tratará el segundo.

Dejen su comentario :D Sean buenos. Y si tienen alguna petición, no duden en dejarla.