Hola a todos. No tengo mucho que decir, así que disfruten.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, ni sus personajes, son de Masashi Kishimoto.
El temor recorrió de pies a cabeza a la castaña, quien hasta el momento se había dignado solamente a tirar papeles y golpear el escritorio de Gaara para que el kage le dijera algo. Cualquier cosa. Ya sabía que algo tramaban todos, estaban insoportables.
No le hacían caso, ninguno contestaba sus respuestas y la exasperaban cuando lucían caras de confusión, mirando hacia ella pero sin observarla. Ya había pasado casi toda la mañana y ahora se enteraba que Gaara estaba en el mismo juego. ¿Cómo lograron convencerlo de unirse a su estúpida broma? ¿Lo habían sobornado? ¿Acaso era invisible?
La palabra cobró cierto sentido en alguna pieza desesperada de la cabeza de Matsuri, así que enfadada y maravillada a la par, corrió hacia el ventanal que estaba en la oficina de Gaara, revelándole a la chica que efectivamente, era invisible.
Fue entonces cuando aterrada había corrido hacia Gaara.
—¡Gaara-sama! ¡Ayúdame! —gimió mientras se postraba en el piso y sus lágrimas mojaban sus mangas largas.
Gaara, sin embargo, no parecía ser consciente de la muchacha desesperada que lo acompañaba en el despacho, redactaba cierto papel con esmero e infinita paciencia, esperando detrás de cada frase el tiempo suficiente para no equivocarse en la siguiente.
A Matsuri aquella dedicación siempre le había parecido hermosa. Sí, hermosa. No sabía por qué el epíteto se apresuraba a su encuentro siempre que se trataba de Gaara.
Uno le dice hermoso al amanecer, al mar, a las flores… No era lógico regalarle aquél adjetivo al joven que alguna vez había sido el terror en persona. Nunca se había atrevido a decírselo. ¿Cómo lo haría? Gaara-sama, eres hermoso. La idea antes de ese día le habría parecido vergonzosa. Pero ahora, que al parecer era invisible y que además nadie la escuchaba, el pensamiento latía en su ser inundándola de la nostalgia que sobreviene cuando ya es muy tarde para ciertas cosas.
Hipando, se secó las lágrimas y tocó el brazo de Gaara, creyendo que lo traspasaría, cuál fue su sorpresa al notar que podía sentir su calor corporal a través de sus dedos.
El pelirrojo se sacudió la mano con una mueca de sorpresa. Definitivamente él también había notado su tacto. Matsuri sonrió al creer que podía comunicarse con él, sin embargo, por el rabillo del ojo descubrió lo que Gaara había estado escribiendo durante la última hora.
Con el alma en un hilo, se dio cuenta finalmente de que no era invisible.
La puerta abriéndose delató a Kankuro en el marco, Gaara recobró la compostura perdida al sentir aquél roce tan extraño en su brazo y miró a su hermano con la respiración un tanto agitada.
—Es hora, Gaara, no debemos llegar tarde.
—Enseguida voy. —dijo Gaara mientras asentía.
Se sentó nuevamente para estampar su firma y terminar el acta de defunción de su alumna, donde explicaba la extraña muerte de la que había sido víctima.
La castaña sabía que no le quedaba tiempo, era ahora o nunca. Apretó la mano de Gaara, esperando su rechazo, pero nunca llegó. El joven tragó saliva y miró hacia donde ella estaba, con la mirada perdida, pero buscándola.
—¿Matsuri?
Ella sonrió, apretando de nuevo en afirmación. El cúmulo de lágrimas le hicieron un nudo en la garganta y la famosa luz blanca al final del túnel comenzó a jalarla.
—Adiós, Gaara-sama.
Ya sé, don't kill me.
Aprovecho para promocionar mi primer medium-fic (?), se llama Réquiem de una cigarra y tiene como protagonista a Tenten. Si quieren pasen por ahí y dejen sus opiniones.
Ya saben, respondo dudas por pm. Si no tienen cuenta pero sí tienen dudas, déjenlas y en el siguiente se las contesto xD y creo que eso es todo :D Dejen su review. Los quiero.
