Tan dulce como Lavanda.

Capítulo 4: Comienzan las clases.

Las calles de Ponyville parecían querer estar ocupadas esa mañana, ya que era el primer día en que los pequeños volvían a la escuela. Todas las potrillas y potrillos iban de camino hacia la escuela, listos para encontrarse de nuevo con sus viejos amigos, los que lograron pasar al siguiente grado. Incluso los nuevos estaban ansiosos por conocer caras nuevas, felizmente hablando con sus padres, quienes los llevaban a la escuela.

Dentro de la boutique, sin embargo, había menos entusiasmo por parte de la pequeña draconi que vivía allí. Lavender aun desanimada esperaba mientras su madre la preparaba para su primer día.

"¿Tienes todo en su mochila?", Preguntó Rarity, encrespando el pelo de su hija.

"Sí mamá", Lavender gimió.

"¿Te acordaste de empacar tu pegamento, crayones, lápices, y pañuelos?"

" Sí, señora."

"¡Bien!", Rarity soltó a Lavender, una vez que terminó de trabajar en su cabello. "¿Cuáles son las reglas al volver a casa?"

Lavender suspiró, molesta por tener que recitar las reglas de su madre una vez más.

"Vuelve a casa tan pronto como suene la campana a menos que tengas permiso para hacer lo contrario. No hablar con extraños. No acompañar a sementales, yeguas, cebras, burros, yada yada, que yo no sepa."

"¿Y si un extraño te habla?"

"¡Mamá!", Lavender dijo impacientada.

"Sólo me estoy asegurando de que lo entiendas para que nada malo le suceda a mi preciosa pequeña Lavender", Rarity declaró. "No es razón para ponerte de mal humor jovencita."

"Sí, señora. Lo siento", se disculpó Lavender.

"Está bien. Sólo tienes que ir por tus cosas y esperar abajo con tu padre. Te llevaremos a la escuela hoy para que sepas como llegar."

"¡OK!" Lavender obedeció comenzando a caminar hacia su cuarto para agarrar su mochila.

"¡Espera un minuto!", Rarity detuvo a su hija y cogió un pequeño paño con su magia. "¡Creo que vi un poco de baba en el costado de tu cara!"

Rarity se dirigió hacia Lavender y comenzó a frotar una tela contra su mejilla. "No puedo dejar a mi pequeña princesa salir como un monstruo de baba ¿o si?"

"¡Mamaaaaá!" Lavender gimió mientras Rarity continuaba limpiando su cara.

"Ya casi", Rarity continuo frotando el paño sobre el rostro de la pequeña draconi, muy a su pesar. "¡Ya! ¡Mucho mejor!"

"No iras a avergonzarme por el resto de mi vida ¿verdad?", Preguntó Lavender, recibiendo una pequeña risa de su madre.

"Cariño, aun cuando crezcas y seas una agradable jovencita, seguiré teniendo el derecho a avergonzarte", Rarity sonrió. "Ahora ve por tu mochila y baja las escaleras. Te llevaremos pronto a la escuela."

"Sí, señora", Lavender obedeció, corriendo hacia su habitación para evitar los hábitos TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) de su madre agarrando su mochila. Ella corrió escaleras abajo y se dirigió hacia su padre, que estaba sentado en la sala de estar. Lavender se sacudió un poco cuando escuchó un fuerte sonido chirriante. Ella no se había dado cuenta de que había pisado la cola de Opalescence, causando la piel del pobre gato se enroscarse de dolor.

"Oh, lo siento Opal", Lavender se disculpó acariciando la piel del gato. Opal sabía lo que venía y no quería ser parte de ello. Por desgracia para ella, no era lo suficientemente rápida para escapar de las garras de Lavender, mientras que la draconi agarró al gato y le dio un buen abrazo fuerte.

"Opal, eres un gatito muy lindo", la inconsciente Lavender sonrió mientras Opalescence trataba de escapar de su agarre, pateando y esforzándose en vano. Cuando Lavender era un bebé, Opal intentó golpearla, sólo para ser regañada por Rarity por su acto. Incluso si se le permitiera golpear a la joven draconi, no le haría ningún bien ya que Lavender probablemente lo vería como su forma de jugar y la golpearía de vuelta. Así que Opal, se encontraba en una situación de perder o perder que debía aguantar si quería comer.

"Así que, ¿está mi niña lista para la escuela hoy?" Preguntó Spike, caminando por un lado para abrazarla.

"No", respondió Lavender sin rodeos.

"No pensé que lo estuvieras, pero recuerda lo que te dije ayer". Spike le guiñó un ojo a su hija lo que hizo aparecer una gran sonrisa.

"OK."

"Ahora, acerca de Opal, creo que deberías dejarla ir."

"¿Pero por qué?" Lavender gimió acariciando la cabeza del gato. "¡A ella le gusta cuando la abrazo!"

Opalescence miró a Spike suplicándole, con la esperanza de que podría convencer a la niña para que la liberara.

"Aunque puede que eso sea cierto", Spike rió, "A mami no le va a gustar que estés cubierta de pelos de gato cuando recién acabo de limpiarte."

"Sí, supongo que tienes razón papá." Lavender soltó Opal, para el gran alivio del gato, mientras se le veía escabullirse de la tosca draconi.

"Ahora, sólo nos queda esperar por tu madre", añadió Spike con impaciencia. Esperaron a que la pony amante de la moda terminara lo que fuera que estuviera haciendo, compartiendo de una pequeña charla mientras esperaban. No pasó mucho tiempo antes de Rarity bajara las escaleras, luciendo un gran sombrero con una pluma de pavo real.

"Asi que, ¿nos tuviste esperando solo para ponerte un innecesario sombrero gigante?" Spike se burló ante el carraspeo de Rarity por su declaración.

"Este sombrero innecesario querido, mantendrá el sol alejado de mí, así no me quemare. ¡No todos estamos bendecidos con escalas perfectas que impiden las quemaduras de sol!"

"Sí, sí", Spike gestiono con su mano y girando los ojos. " Ahora, si no hay algo más que necesites espolvorearte o ponerte antes de irnos, vamos a llevar a nuestra hija a la escuela."

"Sí, vamos", Rarity afirmo, caminando al lado de su esposo e hija y juntos salieron de la boutique.

Los tres caminaron por las ajetreadas calles de Ponyville. El clamor de las pequeñas potrillas y potrillos casi ahogaban las voces de los demás ponis en las calles.

"Todos los ponis seguro se ven emocionados de ir a la escuela", Lavender analizó mirando a sus posibles compañeros.

"Eso es porque están ansiosos de hacer nuevos amigos", dijo Rarity. "Todos estos pequeños ponis irán a clase y harán por lo menos un amigo con quien jugar."

"Sí, todos menos yo."

"Vamos Lavender, estoy segura de que tu también harás algunos amigos en la escuela."

"¡Claro, y yo no soy una draconi!" Lavender musitaba con terquedad.

Rarity suspiró fastidiada. "Spike, ¿podrías hablar con Lavender?"

"¿Y qué se supone que le diga?" Spike preguntó, preguntándose cómo fue arrastrado en el tema. "¿¡Se supone que finja que no va a haber ponis que la juzguen!?"

Lavender frunció el ceño, haciendo que Rarity mirara enojada a su marido. Si él no intentaba arreglar la situación estaría en un aprieto.

"Pero, los que juzgan no saben la preciosa gema que eres", comenzó Spike. "No deberías escuchar lo que digan esos ponis, ya que sólo quieren hacerte sentirte mal contigo misma."

"Sí papá"

"Hice amigos ponis cuando era joven, y yo soy un dragón. ¡Un gigante, feroz, dragón escupe fuego!"

El chistoso dragón enseño sus dientes a Lavender, lo que la hizo reír por el fallido intento de su padre en parecer amenazante.

"Así que, ¿te sientes un poco mejor acerca de ir a la escuela?", preguntó Spike.

Lavender reflexionó sobre esto por un momento, pensando en lo que a sus padres le habían dicho. "Sí, supongo que sí."

"Muy bien", Rarity sonrió. "¡Porque ya llegamos!"

Los tres caminaron hacia la escuela, viendo como los recién llegados abrazaban a sus padres y corrían dentro. Lavender miró la escuela rosada con una ligera decepción.

"Algo anda mal cariño", preguntó Rarity, notando a Lavender ladeando la cabeza hacia un lado.

"No, no es nada. Es sólo que esta escuela se ve... un poco pequeña. Es más pequeña que nuestra propia casa."

"Bueno, eso es porque es una pequeña escuela para los nuevos ponis como tú", explicó Rarity. "Una vez que hayas pasado por lo menos 3 años aquí, te pasan a otro nivel, donde pasas a la educación superior. La mayor parte de la educación será en los talentos que seas buena."

" Oh, ya veo."

La campana de la escuela sonaba constantemente, señalando el comienzo del nuevo año escolar. Todos los ponis trotaban hacia el establecimiento, listos para comenzar su nueva aventura.

"Bueno, parece que empezó la escuela", dijo Spike, afirmando lo obvio. "Ahora, quiero que te comportes lo mejor posible y obedezcas a tu maestra. Si tienes un buen día hoy, vamos a ir por un helado cuando llegues a casa, ¿de acuerdo?"

"Ok Papi, " Lavender respondió, corriendo hacia él para darle un abrazo. "Te quiero"

"Lo haces sonar como que no te volveré a ver", Spike rió. "Pero yo también te quiero, corazón."

Lavender corrió hacia su madre y la acaricio afectuosamente. "Te quiero mamá."

"Yo también te quiero cariño. ¡Ahora ve a clase y diviértete!"

Lavender se dirigió a la escuela, lista para enfrentar el día. Una vez que entró en el edificio, la pareja comenzó a caminar de regreso a la tienda. Rarity notó a Spike suspirando levemente, mirándolo con preocupación.

"¿Aún estás preocupado por ella?", preguntó Rarity. Spike simplemente asintió con la cabeza, frunciendo el ceño un poco.

"Realmente espero que no sean tan duros con ella."

"O Spike, te estas sobre estresando con este asunto", declaró Rarity mientras lo acariciaba. "Se necesita más que un par de niños de escuela para desalentarla. Ella encontrará amigos allí que la acepten por lo que es, al igual que yo te acepto por lo que eres."

Spike le sonrió a su encantadora esposa; siempre lo animaba y lo consolaba cuando afirmaba que sus diferencias no importaban. "Estoy feliz de que lo hicieras. Eres lo mejor que me ha pasado."

"Entonces, ¿qué podemos hacer para que mi gran dragón fornido deje de preocuparse por Lavender en la escuela?" Dijo Rarity en un tono más bajo de lo normal.

"Bueno... tus palabras ya han calmado a este dragón", Spike dijo, notando a Rarity envolviéndolo con sus cascos. Él se sonrojó un poco ante este gesto.

"Bueno, eso es muy bonito y todo", comenzó ella con una voz sensual. "¿Pero no hay otra manera de que podamos aliviar esa tensión que te está agobiando?"

Spike tragó saliva ante esas implicaciones. No tratando de adelantarse a los hechos, decidió seguir adelante. "¿Qu... qué quieres decir exactamente?"

Rarity camino delante de su dragón, pasando su cola por su nariz, lo que le obligó a oler el perfume de ella. "Bueno, esta es la primera vez en cinco años que realmente tenemos un tiempo a solas. ¿Por qué no sacarle el máximo provecho?"

No había ninguna duda acerca de lo que ella quería en ese momento. Ella se rió amorosamente y comenzó a balancear sus caderas, hipnotizando a Spike, quien la seguía hacia la boutique para lo que seguramente sería un buen momento.

***

Lavender se perdió en el mar de ponis que junto a ella se dirigía hacia su salón de clases. Ella encontró que sería mejor seguir a la multitud para encontrar más fácilmente su camino alrededor del pequeño edificio. Una cosa que la inquietaba era la cantidad de miradas que recibía de los ponis. Las miradas iban de miradas de confusión, de miedo, y lo que podría ser una de malicia. Miró hacia el suelo para evitar ver sus miradas.

No le tomo tanto tiempo encontrar su sala de clases. La mayoría de los asientos estaban disponibles en el momento, por lo que decidió que lo mejor sería reclamar un asiento antes de que los otros ponis llegaran allí, y tomaran los mejores. Ella no quería que sentarse directamente al frente de la clase, para evitar llamar la atención, y sentarse en la parte de atrás haría que no la notaran (aunque eso tampoco era una mala idea). Después de pensarlo rápidamente, decidió sentarse en el medio de la sala de clase. Se sentó en la mesa junto a una potrilla azul con crin plateada, la que se veía disgustada por el hecho de que Lavender eligiera ese asiento.

"Disculpa", comenzó, "¿por qué decidiste sentarte aquí?"

"Porque es un asiento vacío", Lavender afirmó rotundamente, haciendo que la pretenciosa potrilla suspirara y carraspeara levemente.

"Bueno, normalmente te diría que te levantaras y te sentaras en otro lugar, sin embargo, parece ser que toda la clase ya está aquí", la potrilla se burló. "Además, conociéndote, probablemente seas incapaz de obedecer órdenes."

"¿Qué..." Lavender no podía entender esta potrilla en absoluto. ¿Por qué la estaba juzgando al instante? Lavender solo quería insultarla, pero recordó lo que su madre le dijo:

Trata a los demás ponis cómo te gustaría que te traten a ti. Incluso si son groseros, debes actuar como una joven dama y contrarrestar su mala educación con cortesía.

Esas palabras plagaban la mente de Lavender como una maldición, pero si ella quería conseguir su helado (y una parte las reservas ocultas de su madre, cortesía de su padre) iba a tener que ser amable.

"Bueno, de todos modos, mi nombre es Lavender", dijo extendiendo su garra. "¿Cuál es el tuyo?"

"¿Quién quiere saberlo?"

"Yo. ¡Sólo estoy tratando de conocerte!"

La potrilla de melena plateada arrogantemente se apartó de Lavender y dirigió su atención hacia el frente. "¡No sé dónde han estado esas patas sucias! Probablemente estuviste hurgando en un basurero o algo antes de venir aquí."

"No, están limpias. Me lavé las manos antes de..."

"¡Por Dios, no entiendes lo que te estoy insinuando! ¿Tengo que deletreártelo lentamente para que tu pequeño cerebro pueda procesarlo? No... quiero... que... me... hables...!"

"Yo sólo estaba tratando de..."

La potrilla ignoró completamente a Lavender, y comenzó a hablar con el potrillo en frente de ella, riéndose de lo que estaba diciendo. La draconi devolvió su garra y miró a la molestia azul.

"Cretina..." Lavender plantó su cabeza en el escritorio, arrepintiéndose de su decisión de sentarse junto a la poni azul. Lanzó una rápida mirada al reloj para ver qué hora era, con la esperanza de una cantidad significativa de tiempo hubiera pasado. Por desgracia, eran las ocho, lo que significaba que la escuela estaba lejos de terminar.

Se veía que sería un largo día para Lavender.

Los ponis se apresuraron a iniciar conversaciones con otros. La habitación estaba llena de ellos hablando y riendo entre sí. A veces, los ponis le daban un rápido vistazo a Lavender, que destacaba más que cualquier otro poni en la clase, y luego seguían riendo y hablando. Lavender no estaba segura si se estaban riendo de ella, pero ella preferiría no averiguarlo.

El único otro potrillo que no estaba llevando a cabo una conversación era uno color caramelo, sentado en el asiento trasero. Lavender se devolvió a mirarlo, notando que no se esforzaba en tratar de ser sociable, al igual que ella. El potrillo rápidamente evitó el contacto visual con ella, mirando hacia abajo cada vez era pillado mirándola a ella. Lavender no sabía cuál era su problema, pero si era algo como lo de los otros ponis, ella no quería tener nada que ver con él.

La charla se calmó cuando la maestra entro. La yegua de color morado con tres girasoles de cutiemark se acercó a la pizarra y se volvió hacia sus nuevos alumnos.

"Saludos a todos los ponis", ella alegremente habló. "Yo soy su maestra, la Sra. Cheerilee, y espero pasar un año fantástico con todos ustedes. Por el bien de recordar sus nombres, los asientos que eligieron serán sus asientos habituales."

Lavender gimió. Ahora tendría que pasar el resto del año sentada al lado de la poni engreída. Ella no deseaba esto.

"Ahora, para que podamos conocernos unos a otros, cuando los llame, quiero que vengan aquí adelante y se presenten ante la clase. ¿Queda claro?"

Todos los estudiantes respondieron al unísono, un frenesí colectivo de "sí señorita" se escuchó.

"Bueno. Ahora, ¿qué tal si empezamos desde el frente de la clase hasta llegar a la parte de atrás?"

Lavender se sentó y observó a los estudiantes que fueron llamados al frente. Potrillas y potrillos de diferentes formas y tamaños se acercaron a decir algo acerca de sí mismos. Lavender escuchaba atentamente, con la esperanza de aprender algo y encontrar un amigo.

Después de un tiempo, Cheerilee llamo a la potrilla azul que había molestado a Lavender cuando intento presentarse.

"Saludos clase", se presentó. "Mi nombre es Sapphire, y yo soy un pony muy sociable. Así que si realmente me interesan, lo más probable es que hable con ustedes."

Así que Sapphire era el nombre de la potrilla que había sido grosera con ella. Lavender resopló para sí misma mientras hablaba y empezó a murmurar en voz baja.

"Sociable y amigable mi..."

"Y ¿qué hay de ti, la que está sentada junto a Sapphire?"

Lavender levantó la vista cuando la maestra pidió su atención. Ella se señaló a sí misma para asegurarse de que ella era a quien estaba hablando.

"Sí, querida", respondió Cheerilee. "¿Por qué no bienes y te presentas a la clase?"

Lavender se levantó de su asiento y se acercó al frente de la clase, recibiendo fuertes miradas maliciosas de Sapphire, mientras caminaba de regreso a su asiento. Su maestra sonreía alegremente hacia ella, pero los otros estudiantes la miraban con reacciones encontradas.

"Así que, ¿por qué no le dices a la clase tu nombre, algo acerca de ti, y lo que te gusta hacer?"

Lavender se quedó ahí durante unos segundos, dio una patada al suelo, y comenzó a hablar.

"Um, mi nombre es Lavender", comenzó. "Yo vivo con mi mamá y papá en la boutique."

"Me Sorprende que no le pusieran una correa..."

Pequeñas risas de algunos compañeros de clase llenaban el salón, desalentando a Lavender para que continuara.

"Clase" dijo Cheerilee, deteniendo la risa. "Adelante Lavender."

"Está bien", respondió ella. "Bueno, mi mamá es modista y papá es un genial dragón". Ninguno de la clase parecía impresionado, probablemente porque habrían escuchado sobre ella a través de sus padres. "Um, mi comida favorita es el pescado y..."

"Eww, ¿realmente comes eso?" Sapphire comentó. "¿Qué clase de pony no... oh espera , es cierto . Tú no eres un pony. ¡No eres más que un híbrido mutante raro!"

El aula procedió a reírse de la draconi, que comenzó a enojarse con ellos por burlarse de ella.

"¡Es suficiente!" Cheerilee exclamó pisoteando sus cascos en el suelo. "¡Otro comentario de esos y serás la primera en tener castigo después de clases!"

Sapphire cerró la boca y la clase detuvo su risa.

"Sabe qué", Lavender dijo con enojo: "No quiero hablar de mi misma nunca más". Volvió a su asiento evitando la mirada de Sapphire. La maestra llamó luego a los próximos ponis para que vinieran y se presentaran. Lavender no tenía interés en aprender acerca de la clase que se había burlado de ella, nunca más, y en su lugar rascó el escritorio.

Así lo hiso a lo largo de las presentaciones, hasta que vio un trozo de papel sobre su escritorio. Ella lo leyó.

-Mira, lo siento por haberte avergonzando delante de la clase. Era innecesario y no debí haberte humillado públicamente. Aunque creo que entenderás mis preocupaciones.

Lavender miró el pedazo de papel y luego a Sapphire, quien le entregó un lápiz, dándole a entender que quería que escribiera en él también.

-¿Preocupada por qué?

Lavender pasó el papel a Sapphire, asegurándose de que la profesora no los viera intercambiar notas. Sapphire anotó algunas palabras más en el papel y se lo devolvió a Lavender.

-Bueno, tu padre es un dragón después de todo. ¿Y ya sabes lo que dicen de los dragones que viven con ponis?

-¿De qué estás hablando?

-¿Realmente eres una ingenua, no? Ya sabes, acerca de los dragones y sus hábitos alimenticios.

-Papá come gemas y los alimentos que comen los ponis.

-¿De verdad crees que un dragón, una de las criaturas más violentas de Equestria, no comería un poni también?

Lavender estaba empezando a molestarle la constante negatividad de Sapphire hacia su padre.

-¡Papá nunca haría eso!

-¿Está segura? ¿Cómo sabes que él no está en casa hundiendo sus dientes en tu madre en este momento? ¿No tienen los dragones impulsos, si es que no los manejan correctamente?

Lavender se detuvo un momento, sabiendo que lo que estaba diciendo tenía algo de razón.

-Bueno, sí, pero eso no significa que vaya a comerse a mami.

Lavender pasó el papel a la poni azul, que estaba escribiendo por su próximo mensaje. Su maestra estaba centrada en conseguir que todos los estudiantes se presentaran, sólo llevaba la mitad de la clase. Sapphire le devolvió a Lavender el trozo de papel. Una vez que Lavender leyó lo que la potrilla había escrito, estaba a punto de llorar.

-Eso es lo que quieren que pienses. Ellos te dicen que todo va a estar bien, y luego la siguiente cosa que sabrás es que a tu madre se la comieron y que tu papá dragón será ejecutado. Entonces, vas a estar en una casa de acogida a la espera de ser adoptada por algún poni, y lo más probable es que te quedes allí por el resto de tu vida, porque nadie querrá adoptar a un lagarto mutante raro como tú.

Las manos de Lavender temblaron, lágrimas formándose en sus ojos.

"¡ESO NO ES CIERTO!" grito Lavender llamando la atención del resto de la clase y de la profesora. "¡Y PUEDO PROBARLO!" Lavender saltó de su asiento y salió corriendo de la sala de clase, corriendo de vuelta a casa lo más rápido que pudo.

Ella ya no quería estar más en ese edificio, no si tendría que escuchar y leer las palabras hirientes de los ponis que se burlaban de ella. Ella quería demostrar que Sapphire se equivocaba. Quería demostrarle que sus padres se amaban y que su padre nunca trataría de comerse a su madre.

En cuestión de minutos, Lavender se apresuró en regresar a la Boutique, abriendo la puerta y entro. Había un ambiente silencioso en la casa, algo inusual para Lavender.

"¿Mamá?, ¿Papá?" No hubo respuesta. Miró alrededor de la casa en busca de sus padres. Sin embargo, cuando miró en la cocina, la sala de estar y área de trabajo, lo único que pudo encontrar fue a Opalescence, quien se sorprendió al ver la Lavender en la casa tan temprano. Ella soltó un maullido confuso, haciéndole saber a Lavender que ella estaba allí.

"Oh, hola Opal", dijo Lavender en voz baja. "¿Has visto a mamá y papá?, ¿Tengo que preguntarles algo?"

Después de preguntarle a Opal, Lavender escuchó de inmediato un débil crujido procedente de arriba. Preguntándose que podría estar haciendo ese ruido, subió las escaleras hasta la fuente del ruido. Mientras subía las escaleras, también comenzó a oir una mezcla de jadeos y lo que sonaba como un profundo, silbido forzado.

"¿Mami?"

El sonido parecía provenir de la habitación de sus padres. Ella caminó con cautela hacia la puerta y puso su oído contra ella. Sus padres siempre le dijeron que no debía escuchar a escondidas, pero los ruidos sonaban tan raros para Lavender. Ella quería asegurarse de que sus padres estaban a salvo de cualquier peligro.

"Oh, eres muy sabrosa querida", una voz familiar susurró, riendo.

"¿Papi?" Lavender estaba confundida de a que se refería, pero su corazón se le aceleró una vez que lo oyó chasquear sus labios, muy similar a cuando él va a...

"Ahora, ¿qué tal un bocado de mi preciosa diosa?"

¡Un bocado!

Lavender oyó un inquietante grito en voz alta de su madre, lo que la hizo temer lo peor.

"¡Oh Spiiiiiiiiike! ~ ~"

"¡PAPÁ, NO!" Lavender abrió la puerta de la habitación, haciendo que el dragón se bajara de Rarity de la sorpresa.

"Lavender" Spike y Rarity se sonrojaron profundamente, cubriendo sus cuerpos de la sobresaltada draconi que estaba ante ellos.

"Señorita, ¿¡que en Equestria haces fuera de clase!?" Rarity chilló, avergonzada de que fueran atrapados en el acto.

"Pe... ¡Pero papá estaba tratando de comerte!" Lavender temblaba mientras las lágrimas corrían por su rostro. " Tu... ¡tú incluso gritabas!"

"¿Tratar de comerme a mami?" Spike miró a la asustada niña, confundido, mientras Lavender caminaba con cautela hacia la cama.

"Por favor, papi, no te comas mami", Lavender suplico. "Sé que ustedes dos no siempre están de acuerdo... pero no deberías comértela como un viejo dragón malo. ¡No quiero que te ejecuten y me envíen a un hogar de adopción!"

Como Lavender empezó a llorar más fuerte, Spike y Rarity se miraron y suspiraron. Iban a tener que excusarse a sí mismos si querían calmarla.

"Lavender, Spike no me estaba comiendo cariño". Rarity explicó a la draconi de los ojos llorosos. "De hecho, lo que estaba haciendo era bastante agradable."

"Por qué... ¿por qué estabas gritando, entonces?" Lavender sollozó: "¿Y por qué papá decía que sabias bien?"

"Bueno, verás", Rarity comenzó, sonrojándose y golpeando sus cascos. "Cuando dos ponis... o en nuestro caso un poni y un dragón... se aman el uno al otro... no espera. Oh Dios, no puedo explicar esto. ¿Spike?"

El dragón se aterro en el momento en que Rarity le dejo la explicación a él. "Bueno, verás dulzura, se trataba de un juego que mamá y yo estábamos jugando."

"¿Un juego?"

"Sí, un juego que sólo los adultos juegan entre sí. Es algo así como... una lucha libre en cierto modo, sólo que con el poni con el que estás casado."

"¡Oooh! ¿Así que en realidad no estabas comiéndote a mami?"

"Bueno, yo no diría eso", Spike rió provocando que Lavender se asustara nuevamente. Recibió un buen golpe en el estómago de parte de Rarity por su comentario. "¿L… ¡lo que quise decir es no! Yo no estaba tratando de comerme a mami. ¡Era sólo un pequeño juego al que jugamos!"

"Oh, está bien", Lavender suspiro de alivio.

"Ahora, ¿qué en este mundo te hizo pensar que tu padre querría comerme?"

Lavender explicó a sus padres de lo que le dijeron en la escuela y lo que había recibido en el papel. La pareja frunció el ceño ante la respuesta que recibieron.

"Oh", Rarity respondió, mirando a su triste hija. Lavender saltó sobre la cama y se acurruco con sus padres.

"Mamá, papá, no quiero volver a la escuela."

Spike acarició la cabeza de Lavender suavemente. "Lo se querida. Sin embargo, no puedes faltar a la escuela, sin importar lo que te hayan dicho. Una vez que te llevemos de vuelta a la escuela, vamos a hablar con su maestra acerca de esto."

"Sí, señor", dijo desalentada. "Así que, ¿no voy a conseguir ningún helado ahora?"

"Cariño, todavía vamos a ir a tomar un helado después de la escuela", Rarity la tranquilizó dándole un beso en la cabeza a Lavender. "No has hecho nada malo. Ahora, si nos disculpas, Spike y yo tenemos que limpiar después de nuestro... juego."

"Sí, señora", Lavender suspiró suavemente, saltando de la cama de sus padres y caminando hacia su habitación, con la cabeza gacha. Se sentó en el suelo sollozando, repitiendo los eventos en su mente.

¡No eres un pony! ¡No eres más que un híbrido mutante raro!

¡Nadie querrá adoptar a un lagarto mutante raro como tú!

Mutante. Raro. Lagarto.

Esas tres palabras se repetían una y otra vez. Opalescence subió las escaleras y se dirigió a la habitación de Lavender. Al ver a la triste draconi, el gato se acercó a ella, sentándose a su lado.

"Opal, ¿tú no crees que soy un lagarto mutante extraño? ¿Verdad?" Lavender preguntó al borde de las lágrimas. Opal intentó consolarla frotándose contra ella y ronroneando suavemente. Lavender frotó la cabeza de Opal con ternura mientras sollozaba, no expectante por el nuevo año escolar.

Nota del Traductor: Lamento haber tardado tanto con este capítulo, pero me encuentro algo ocupado con una web para un cliente, además de mi trabajo regular, así que los capítulos tardaran un poco más en salir.