Tan dulce como Lavender.

Capítulo 5: Trata de hacer amigos.

"¿En serio?, ¿Ella escribió eso de ti?"

Lavender se paró frente a su profesora en el pasillo y le explicó por qué se había escapado de la sala de clase.

"Ya veo..."

"Señorita Cheerilee", comenzó Rarity. "tiene que perdonar a Lavender. Esta es su primera vez con ponis que no sean de su familia y amigos cercanos, así que no era consciente de que podía salir así sin más."

"No hay necesidad de disculparse", respondió Cheerilee. "Debe ser difícil para la pobre pequeña ser etiquetada por ser diferente a los demás."

Spike se quedó con los brazos cruzados, mirando a su hija que pateó el suelo con tristeza. "No vas a dejarlo pasar como si nada ¿verdad?"

"No se preocupe señor Spike..."

"Dejemos las formalidades. Te conozco desde que era pequeño; No me importa que me hables como a un amigo normal."

"Bueno, es bueno escuchar eso" sonrió Cheerilee. "Pero, como iba diciendo, la situación será atendida. Estoy segura de que su madre no se tomara a la ligera este tipo de comportamiento."

"Bien" Spike se inclinó hacia Lavender y le acarició la cabeza. "Cariño, ¿vas a estar bien?"

"No", respondió Lavender. "Pero ya que me hicieron venir aquí, fingiré estar bien."

"Ya, ya, Lavender, todo va a estar bien", la consoló Rarity. "A pesar de que tuviste un comienzo difícil, podrás superarlo sin problemas."

"¡Sí, claro! ¡Simplemente ya no me quieres más en la boutique!" gimió Lavender.

"Señorita, ¡sabes que eso no es cierto!"

"Pero si estoy cerca, entonces no puedes jugar a tus juegos de adultos, como cuando yo estoy aquí."

Cheerilee miró a la pareja confundida. "¿Juegos para adultos?"

Spike y Rarity se sonrojaron, evitando la mirada de Cheerilee para evitar más vergüenza.

"Es una larga historia", Spike tosió, "una larga historia no deseo discutir aquí."

"Ya veo", Cheerilee sonrió, sabiendo lo que el dragón estaba insinuando. Lavender seguía deprimida en el suelo, no queriendo volver a la tortura que llamaban clase. "No se preocupen los dos. Me aseguraré de que algo como esto nunca vuelva a suceder."

"Gracias", dijo Rarity. "Bueno, ya te hemos interrumpido a ti y tu clase lo suficiente. Por favor avísenos si algo como esto vuelve a suceder."

Lavender dijo adiós a sus padres y siguió a Cheerilee de nuevo hacia la clase. Los estudiantes rápidamente se quedaron en silencio una vez que vieron a las dos entrar en la sala. Cheerilee llevó a Lavender a la parte delantera de la sala, con severidad mirando por encima de los jóvenes potrillos y potrillas.

"Así que, al parecer algún pony aquí pensó que sería divertido acosar a esta pobre chica con una nota, llena de odio", Cheerilee regañó. "No me importa lo diferente que algún pony sea de ustedes, ¡la discriminación y el bullying no serán tolerados!, ¡Sapphire!"

"Sí, señora", respondió la potrilla.

"Por abusar emocionalmente de Lavender, tendrás detención después de la escuela y voy a tener una buena y larga charla con tu madre."

"¡Pero, eso no es justo!", Se quejó. "Si mi mamá tiene que recogerme después de la detención, ¡me va a castigar!"

"Bueno, tal vez pienses en eso la próxima vez que intentes hacer un truco como ese otra vez", Cheerilee respondió bruscamente. "No sólo eso, sino que ya no te sentarás con Lavender. En su lugar, cambiaras asientos con Fizzle."

El potrillo sentado en la parte de atrás levantó la vista hacia la maestra con desaprobación.

"Profesora Um, ¿podría tal vez mover a algún otro pony?", preguntó dócilmente. "No quiero sentarme allí."

Lavender miró el potrillo caramelo, agitada con su reacción por tener que sentarse junto a ella. ¿Por qué estaban todos los ponis en contra de ser amables con ella?, ¿Tenían miedo de ella? Por lo que ella podía ver, Fizzle actuaba como cualquier otro pony: sentencioso y cruel.

"Fizzle, esto no es negociable. Tú y Sapphire se cambiaran de asiento en este instante."

Fizzle tristemente se levantó de su asiento y se dirigió hacia el centro de la clase, pasando por una murmurante Sapphire mientras trotaba a su nuevo asiento.

"Así que, ¿he sido clara sobre las consecuencias del bullying?." La clase declaró que si entendieron a la profesora. "Bueno. Ahora Lavender, ve a tomar tu asiento. Me aseguraré de que algo como esto no vuelva a suceder."

"Está bien", respondió Lavender con tristeza mientras caminaba hacia su asiento evitando el contacto visual con los demás ponis. Una vez que ella se sentó en su escritorio, plantó su cabeza en el y escuchó la clase de la profesora.

Ella escuchó la charla de la profesora sobre las cutiemarks y sobre aprender tu talento especial, algo que no le interesaba ni le preocupaba a ella, se sentía como una eternidad para Lavender, aunque sólo habían pasado apenas treinta minutos.

"¿Por qué tenía que moverme aquí?"

"¿Disculpa? "Lavender susurró, haciendo que el potrillo en cuestión saltara un poco.

"Oh, um, no es nada contra ti", respondió torpemente. "Simplemente no me gusta la atención. Ell-Ellos podrían estarme mirando si estoy tan cerca de la parte delantera."

"Bueno, al menos lo único que harán será mirar", Lavender gimió. "Estoy bastante segura de que harán comentarios sarcásticos sobre mí; "Oh mira a ese lagarto feo", "¡No lo toques, probablemente este infectada!", "Puedo escucharlos ahora."

"Si. Debe ser difícil ser un lagarto..." Fizzle se tapó la boca al darse cuenta de lo que acababa de decir. Lavender miró con furia al joven potrillo. "es- espera, no quise decir eso..."

"¿Así que tú eres como ella, ¿eh?" siseó Lavender.

"¡N- no! Yo no..." trataba de decir Fizzle, pero era incapaz de encontrar las palabras. El potrillo dejó caer su cabeza sobre el escritorio, cubriendo su melena con sus cascos por la vergüenza.

¿Cuál es su problema?, Lavender pensó para sí misma, reenfocando su atención hacia la charla de la profesora. Sus párpados se volvían pesados a medida que el sueño comenzaba a apoderarse de ella. Sus ojos cansados finalmente se cerraron y se desvaneció en un sueño.

"¡Lavender!"

"Eh… Qu..." Pequeñas ráfagas de risas llenaron la sala cuando Cheerilee se paró frente a su escritorio, mirándola con severidad.

"¿Te importaría reincorporarse a la clase?, Sólo porque hayas tenido un comienzo difícil en la escuela no te excusa de dormir en clase, ¿entendido?"

Lavender balbuceaba ruidos inaudibles, no estando completamente despierta de su interrumpido descanso.

"Voy a asumir que dijiste sí, señora, y espero que esto no suceda de nuevo". Cheerilee volvió al frente de la clase, dejando a Lavender en una mezcla de confusión y vergüenza. Su primer día ya parecía ser el comienzo de algo terrible.

Parecía que sería un largo año.

Tras varias horas de clase, la campana de la escuela por fin sonó. Lavender esperaba que significara que el día había terminado y que podía volver a casa.

"Bien estudiantes, es tiempo de su hora del almuerzo", aviso Cheerilee. "Cuando suena la campana, se les permite salir al patio. Pueden comer, jugar y relajarse hasta que suene la campana de nuevo para que vuelvan a clase. ¡Que se diviertan!"

Lavender suspiró. Todavía estaba atrapada en la escuela, pero con un breve descanso. Si hubiera hecho amigos, esto no sería tan doloroso. Lo más probable es que se quedaría mirando como los otros ponis se relacionaban, mientras que ella se sentaría en un banquillo. Todos los estudiantes corrieron hacia la puerta, con excepción de Lavender y de Fizzle, quien trotaba lentamente hacia la salida.

"Lavender, ¿puedo hablar contigo un momento?" Preguntó Cheerilee, causando que Lavender se detuviera en el lugar. Se dio la vuelta y caminó hacia su maestra, sin comprender por qué se le había impedido salir.

"Si se trata de lo de dormir en clase, lo siento señorita Cheerilee", se disculpó Lavender. "Es sólo que, bueno, yo no le veo el punto a aprender acerca de las cutiemarks cuando yo..."

"Esta bien Lavender" Cheerilee interrumpió. "No es por eso que te detuve, sin embargo. Pareciera que te sientes bastante miserable aquí."

Lavender frunció el ceño, mirando a su preocupada maestra. "Es sólo que... bueno... realmente no encajo bien con los otros ponis. Ellos se ríen de mí o actúan como si yo fuera un bicho raro."

"Sé que debe ser difícil ser diferente", comento Cheerilee, mirando directamente a su angustiada alumna. "Sin embargo, no todos los ponis van a ser como Sapphire. Hay muchos ponis amistosos por ahí, esperando a ser amigos tuyos. Ahora quiero que trates de socializar con algunos de ellos; encontrar un amigo o dos hará que tu estancia aquí sea más agradable. Confía en mí."

"Sí, supongo", respondió Lavender. "¿Puedo irme ahora? Estoy un poco hambrienta y tengo un sándwich que quisiera comer."

"Claro que sí, Lavender", respondió Cheerilee, permitiéndole salir, vio a Lavender agarrando su lonchera con la boca y caminando hacia el patio para unirse a los otros niños. La yegua magenta tenía una mirada de preocupación en su rostro; le preocupaba que la joven draconi no tomara su consejo en serio.

***

Los campos estaban llenos de ponis conversando unos con otros mientras comían su comida. Lavender no sabía dónde debía sentarse, así que probo con un grupo aleatorio de ponis. Mientras caminaba hacia el grupo de potrillas, estas le devolvieron una mirada confusa.

"Hola", saludó Lavender. "¿Les importa si me siento aquí?"

Las potrillas se miraron nerviosamente, susurrando la una a la otra frenéticamente. Lavender estaba perdiendo rápidamente la esperanza con este grupo.

"Bueno... nos gustaría pero, bueno, estamos guardando este lugar para otros amigos", respondió una de las potrillas.

"Pero, han estado sentadas aquí por un rato, y no he visto a ningún otro poni querer sentarse aquí."

"Confía en nosotras, aparecerán eventualmente. Lo siento... pero vas a tener que dejarlo."

Lavender miró al grupo, entendiendo lo que estaban diciendo en realidad. Ellos no querían sentarse cerca de ella debido a sus diferencias. Este hecho le molestó mucho, pero Lavender decidió que sería mejor cortar por lo sano y tratar con otros grupos.

Pero no importaba con quién hablara, todos lo ponis le dieron la espalda. Algunos trataron de ser corteses al respecto. Algunos le temían debido a los rumores que habían escuchado acerca de cosas relacionadas con los dragones. Otros eran francamente hostiles hacia ella, refiriéndose a ella como hibrida o monstruo. Ni siquiera se atrevió a ir a ninguna parte cerca de Sapphire, y después de la reacción que Fizzle le dio, ella dejó al aislado potrillo por su cuenta.

Lavender se encontró un lugar en las paredes de la escuela, lejos de todos los ponis que la habían evitado.

"Estos cretinos, todos ellos", murmuró para sí misma al desenvolver su sándwich. "¿Quién necesita a alguno de ellos?" Ella mordió su sándwich, mirando con odio a los otros ponis, que disfrutaban de su receso.

Debería mostrarles como un "monstruo" actúa realmente. Entonces tendrían una verdadera razón para tener miedo.

La tristeza de Lavender se tornó en ira. Quería enseñarle a los ponis por que no debían meterse con la cría de un dragón.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una pelota roja rebotó hacia ella. Lavender dejó el bocadillo y agarró la pelota y se preguntó de dónde venía.

"¡No te preocupes, yo la cojo!" Una aguda voz hizo eco a través de los campos. En poco tiempo, una potrilla de color amarillo claro agitó sus alas, levitando ligeramente por encima del suelo. Lavender miró a la pegaso, todavía con malicia hacia los ponis.

"Disculpa, pero ¿podrías darme la pelota?" Su voz era alegre y suave, algo extraño para Lavender al hablar con los demás jóvenes ponis. Asintió con la cabeza y empujó el balón hacia la potrilla.

"Hmm, estás muy callada. ¿Eres tímida o algo?, ¿Tienes miedo de mí?, ¡No muerdo!"

Lavender se mantuvo en silencio, aunque su expresión se aligero un poco. La potrilla no estaba siendo hostil hacia ella. Su observación fue bastante molesta para Lavender, pero nada que le hiciera creer que estaba tratando de ser hiriente.

"¡Tal vez debería presentarme!", La potrilla rió. "¡Soy Sugar Snap! ¿Tienes un nombre, verdad?"

Lavender se sorprendió de que ella no se estuviera burlando de ella en estos momentos. ¿Estaba realmente tratando de ser amable con ella?, A pesar de ser todavía escéptica, la draconi decidió hablar con ella.

"Mi nombre es Lavender", respondió en voz baja.

"Oh, ¡así que puedes hablar!", Sugar Snap se rió entre dientes. "¿Qué estás comiendo?"

"¿Por qué estás tan interesada en mi almuerzo?"

"Sólo quiero saber, es todo."

Lavender dudó en decirle a la potrilla de arremolinada melena rosa lo que estaba comiendo. "Um... Un sándwich de pescado, trucha la verdad."

"Pescado, ¿eh?" Lavender preparada para lo peor, esperando insultos venir de ella. "Eso es diferente. ¿Cómo sabe el pescado?"

"Um... ¿sospechoso (fishy)?"

Por alguna razón, esta respuesta hiso reír a Sugar Snap, confundiendo más a Lavender.

"Hey Sugar Snap, ¿tienes nuestra pelota?", llamo una de las otras potrillas.

"¡Sí, la tengo!" Ella gritó. "¡Estaba aquí junto a una chica llamada Lavender! Sin embargo Ella parece un poco solitaria. ¿Les importa si juega con nosotros?"

A medida que la potrilla trotaba hacia su amiga, miró a la draconi y le dio a Sugar Snap una insatisfactoria mirada.

"¿Ella tocó el balón?", preguntó.

"¿Sí?"

"¿Y tú lo tocaste?"

"¿Qué hay de malo en eso?"

"¡Estás tocando algo que ha sido tocado por eso!, ¿No has oído? Su tipo juega en la inmundicia todo el tiempo, y probablemente nunca se bañan, así que has cogido el resultado de su inmundicia."

Lavender Apretó sus dientes ante la potrilla que declaraba cosas erróneas sobre ella.

"Deja que se quede con la pelota Sugar Snap. Ya ha sido contaminada lo suficiente así como esta. Ahora vamos; vamos a jugar a otro lugar. "Las potrillas se alejaron de Lavender, dejando a Sugar Snap allí, mirando a la enrabiada draconi. Ella dejó caer la pelota delante de Lavender y voló hacia otro lado.

"Lo Supuse", Lavender murmuró rodando la pelota con las manos tristemente. "Por lo menos obtuve una pelota gratis..."

Volvió a su almuerzo, aislada de los demás, una vez más. Por fin había renunciado a la idea de volver a hacer amigos. Simplemente no estaba destinado a ser. Alguien tan diferente y rara como ella no estaba destinada a tener amigos.

Y cuando terminaba de decirse eso, un familiar pegaso de melena rosa regresó con una pequeña bolsa en la boca. Ella la dejó caer delante de ella y le sonrió cálidamente.

"Lo siento por esos malvados de hace un rato", dijo Sugar Snap. "Pero bueno, ¡al menos obtuviste una pelota gratis!"

Lavender se quedó mirando el contenido de la bolsa que Sugar Snap abrió.

"Vi cuan enojada estabas, ¡así que te traje unos macarrones de coco! Vamos, tómalos."

Lavender se quedó mirando a la potrilla, haciendo que sugar snap se preocupara un poco.

"¿Estás enojada conmigo?, ¡Lo siento por haberte dejado aquí sin decirte a dónde iba!, ¡No era mi intención hacerte sentir mal!"

"No, no es eso", comenzó Lavender, sonriendo suavemente. "Es que..."

"¿Qué?, ¿Qué es?"

"Bueno, no me gusta el coco". Lavender se rió entre dientes.

"Oh... lo siento entonces."

"No, está bien, "dijo Lavender mientras abría su caja del almuerzo y sacaba una galletas envueltas en plástico." Si quieres, puedes comer una galleta de macadamia. ¿Si te gusta la nuez de macadamia, verdad?"

Los ojos de Sugar Snap se iluminaron hacia la oferta. "¡Me encanta la macadamia! Es muy, muy rica! pero, ¿estás segura de que deseas compartir? sólo tienes dos de esas."

"Nah, está bien", dijo Lavender. "Probablemente no me iba a comer las dos de todos modos. Además, tú eres la única poni que ha sido buena conmigo desde que estoy en la escuela."

"Debe ser difícil ser diferente, ¿no?"

"Sí, lo es", Lavender suspiró.

"¡Hey, no te pongas tan triste! Me agradas; me pareces cool."

"¿En serio?"

"¿Por qué iba a decirlo si no lo decía en serio?" Sugar Snap rió.

Las dos se sentaron y hablaron entre sí, intercambiando cosas acerca de ellas y disfrutando del resto de su almuerzo. Por primera vez, Lavender se sentía cómoda con un poni de su edad.

"Bueno, la campana sonara en cualquier momento", dijo Sugar Snap. "¿Quieres jugar un juego antes de que tengamos que volver a clase?"

"Bueno, mi tía y yo por lo general jugamos un juego llamado Depredador y presa... pero probablemente no quieras jugar."

"¿Cómo es el juego?"

"Bueno, el depredador tiene que acechar a la presa mientras que la presa intenta encontrarlo y evadir al depredador para estar a salvo."

"¡Hmm, suena interesante!" Sugar Snap sonrió. "¡Pido depredador!"

"¡Pero por lo general soy yo el depredador!" Lavender gritó, haciendo que su nueva amiga sonriera.

"Bueno, debiste haberlo pedido antes que yo", Sugar Snap se burló tocando ligeramente la nariz de la Lavender con su pata. "Además, ¿no es de buena educación dejar que el nuevo escoja su posición?"

"Está bien, puede ser el tonto depredador", Lavender gruñó juguetonamente. "¡No es que lo vayas a hacer bien de todos modos!"

"Oh, eso suena como un desafío."

"¡No es realmente un desafío cuando sé que voy a ganar!"

Sugar Snap rió ante la respuesta de la Lavender. "Veo que tenemos a una engreída. Voy a tener que cambiar eso."

Lavender le sacó la lengua al pegaso y salió corriendo, tentando a Sugar Snap a perseguirla. Por el resto del recreo, las dos disfrutaron jugando una multitud de juegos que se les ocurrían, riendo y bromeando entre sí a veces. Sin embargo, su tiempo se vio interrumpido una vez que escucharon la campana sonar, señalando el final de su receso.

"Aww", gimió Lavender. "Esto apesta. ¡Yo quería jugar un poco más!"

"Yo también", declaro Sugar Snap. "Pero bueno, ¡nosotros no tenemos que limitarnos al recreo! Si quieres, podemos juntarnos todo el tiempo."

"¿En serio?" Los ojos de Lavender se iluminaron con la promesa de una nueva amiga.

"Claro. ¡No veo por qué no! Pero... tengo un par de reglas si quieres ser mi amiga."

"¿Cómo cuál?"

"Bueno, ¿recuerdas esos gruñidos que hiciste cuando estaban los otros? Bien, no hagas eso. Te hace ver fea." Sugar Snap sacudió la melena de Lavender juguetonamente. "Lo segundo es que ¡siempre tengo la razón! Indiferente la situación, si yo digo que es así, así es."

Lavender miró Sugar Snap confundida. "¿Pero y si estas equivocada?"

"Ves, ¡ya has desafiado la segunda regla! Veo algunos problemas en nuestro futuro", Sugar Snap rió. "Pero, ya que soy un pony tolerante, voy a dejarlo pasar. Oh, sí, ¡también te hice algo mientras estábamos jugando!"

Sugar Snap voló hacia un arbusto cercano y sacó una diadema hecha de tulipanes, volviendo con una amplia sonrisa. "¡Aquí tienes! Se verá bien en ti."

Lavender agarró la diadema y la miró, antes de llenar su boca con las flores. Sugar Snap la miró con desaprobación.

"Um, ¿sabías que tenías que ponértelo?"

"Tal vez, pero si te quedas a mi lado lo suficiente, aprenderás que odio las flores... o cualquier cosa fru -fru."

"Bueno, estoy aprendiendo más acerca ti a cada minuto", Sugar Snap se rió entre dientes. "Muy bien, lo tendré en cuenta Lavender."

La potrilla extendió su pata para sacudirla con la garra de Lavender, la que la draconi aceptó felizmente. Fue el comienzo de una nueva amistad, y un buen paso para hacer de su año escolar más agradable.

***

"Así que, ¿crees que no deberíamos involucrar a ningún otro poni?", preguntó Spike, frotando sus garras hacia arriba y abajo por la espalda de su esposa.

"Oh, justo ahí, cariño", Rarity gemía bajo las manos de Spike. "Ahora, para responder a tu pregunta, no creo que debamos involucrar a ningún otro poni sólo porque una potrilla se burló de nuestra hija."

"Pero, ¿y si se pone peor? ¡Sabes mejor que yo que esta no va a ser la última vez que se burlen de ella!"

"Entonces nosotros... ¡Ahh!... Nos encargaremos nosotros mismos", Rarity suspiró. "Siempre y cuando nadie dañe a nuestro bebé físicamente... Sí, rasca ahí... entonces deberíamos ser capaces de manejar la situación. Ella no va a encajar si tiene a las princesas cuidándola del abuso verbal. Simplemente mostraría lo diferente que es."

"Sí, supongo", Spike accedió a trabajar en la espalda de Rarity, lo que la hizo derretirse bajo su toque. "Sin embargo, creo que los padres de la potrilla tienen que ser más duros con ella."

"Oh, confía en mí. Tengo la intención de hablar con los padres de ese niña", declaró Rarity. "Pero ahora, prefiero disfrutar el pequeño tratamiento de espalda que me estás dando."

"Ya lo creo", Spike sonrió. "Prácticamente has estado ronroneando toda nuestra conversación."

"Los beneficios de casarse con un tipo con garras mágicas", arrullo Rarity. "Oh, Spike, si pudieras ir un poco más bajo, me encantaría. Bajo... ¡AHH! ¡No tan abajo!"

"Oops, ¡lo siento!" Spike rió, levantando las manos de su trasero y rascándole la espalda, haciendo que ronroneara de placer.

"¡Papi! ¡Mami!" La puerta de la boutique se abrió y la voz de su hija llenó la casa.

"Suena como que nuestra hija llego a casa", señaló Rarity. "Aunque ahora suena... feliz."

Lavender entró en la sala de estar, con cuidado de no pisar la cola de la durmiente Opalescence.

"Mamá, papá, ¿¡adivinen qué!?" exclamo La emocionada draconi moviendo la cola. "¡Hice una amiga hoy, una amiga de verdad!"

"¡Eso es fantástico dulzura!" felicito Rarity. "Así que, ¿Cómo se llama querida joven?"

"Sugar Snap", Lavender respondió saltando. "¡Ella dice que puedo jugar con ella cuando quiera!"

"Bien, eso es bueno", Spike declaró con una sonrisa. "Apuesto a que se siente bien tener a algún poni que sea amistoso hacia ti."

"¡Claro que sí, papi! Al principio pensé que todos eran unos cretinos y desee que cosas horribles les pasaran, pero ahora que he hecho una amiga..."

"¿Perdón?" Los ojos de Rarity se ensancharon ante la declaración de Lavender. "¿Qué quieres decir, con cosas horribles?"

Ajena a la pregunta de su madre, Lavender silbo para sí misma y corrió a su habitación. "Sugar Snap, ¡Sugar Snap! ¡Sugar Sugar Sugar Snap!"

Rarity suspiró y cerró los ojos, relajándose aún más de lo que ya estaba.

"Tengo que decir, tenemos una hija interesa- ¡AAHHH! ¡Spike! ¡Te dije que no me tocaras allí!"

Spike se rió ante su reacción. "Oh, y ¿qué vas a hacer al respecto?"

Sin previo aviso, Spike fue agredido por un aluvión de almohadas, empujándolo fuera del sofá.

"¡Juro que me casé con el dragón más inmaduro en Equestria!" Rarity gritó, continuando su juguetón asalto hacia su marido. Lo que había comenzado como un día difícil para toda la familia terminó con todos ellos de muy buen humor.