Capitulo 11: Intento de una madre por Intimar.
NOTA ANTES DE LEER: El capitulo anterior fue el ultimo de la "pequeña" lavender. En este capitulo comenzaremos con otra etapa.
"¡Lavender, levántate!"
Rarity golpeó la puerta de Lavender, pero no recibió respuesta.
"Lavender, yo no voy a pedírtelo otra vez."
Todavía no había respuesta.
"¡Señorita, mi paciencia se está agotando! Ahora, si no te levantas, voy a entrar ahí para..."
Ella trató de abrir la puerta, pero la perilla no giraba. Lavender había cerrado la puerta desde el interior, irritando a Rarity. Suspirando fuertemente, ella utilizó su magia para abrir la cerradura de la puerta.
"Lo juro, de todas las..." Tan pronto como Rarity oyó la cerradura abrirse, ella abrió la puerta y entró en la habitación de Lavender. Ella estaba durmiendo en su cama, con la boca abierta y su brazo izquierdo colgando a un lado de su cama. Rarity sacudió su cabeza por la escena.
"Tienes suerte de que Twilight me enseñara algunos trucos de magia, de lo contrario estarías en un montón de problemas. Ahora ¡levántate, Lavender!"
Lavender sólo murmuró, rodando en su cama. Rarity apretó los dientes ante la desobediencia de su hija y abrió las persianas de su habitación. Tan pronto como el sol golpeó la cara de Lavender, esta gimió y puso su almohada sobre su cara. Rarity levantó la almohada, mirando como Lavender se aferraba ciegamente a ella.
"¡Hey, todavía estoy usando eso!" Lavender murmuró, todavía medio dormida.
"Ya no más, señorita," respondió Rarity, poniendo la almohada fuera del alcance de Lavender. "Ya es hora de que te levantes. ¡Ya son las doce!"
"¿Y? Sólo dame un par de horas más..." Lavender se dio la vuelta, ignorando a Rarity una vez más.
"¡No!" Rarity tomo las sabanas con su magia, asegurándose de que no cayeran al piso sucio. "Me prometiste que pasarías un tiempo conmigo hoy. ¡Planeé esto durante casi un mes!"
"¿Podrías posponerlo de nuevo?" se quejó Lavender. "Realmente no estoy de humor para esto."
Rarity tocó a Lavender en el hombro, haciendo todo en su poder para levantarla. "¡Pero yo estaba muy entusiasmada con esto!" El lloriqueo de Rarity perforaba los oídos de Lavender. "¡Tú nunca quieres hacer nada conmigo!"
Lavender se tapó los oídos, tratando de bloquear el lloriqueo chirriante de su madre. "¿Podríamos no hacer esto ahora?"
"¡Pero tú nunca pasas tiempo conmigo!" Rarity siguió, gritando en voz alta y golpeando fuertemente el suelo. "¡Tu siempre quiere hacer cosas con tu padre, pero cuando se trata de mí... Estoy empezando a creer que ya ni siquiera me quieres!"
"¡Espera, no! Eso no es..."
"Eso está bien. Si no quieres pasar tiempo con tu querida y vieja madre, creo que sólo voy a dejarte aquí." Rarity bajó la cabeza y se alejó lentamente, sonriendo malévolamente mientras trotaba hacia la puerta del dormitorio. Lavender se quejó y alzo sus brazos.
"¡Esta bien! Si eso detendrá tu pequeño berrinche, saldré contigo hoy", declaro Lavender.
"¡Fabuloso!" Rarity se animó inmediatamente, usando su magia para enderezar la cama que ella ayudó a estropear. "Quiero que te cepilles el cabello y que luzcas presentable. Asegúrate de lavarte la cara, cepillarte los dientes, oh, y córtate las uñas un poco, querida. Están terriblemente largas." Rarity saltó fuera de la habitación de Lavender victoriosamente, haciendo que la dracony se sentara en su cama y suspirara con molestia.
"¡Genial! Deje a mamá hacerme sentir culpable para que haga lo que ella quiere que haga." Lavender llevo sus garras hacia su cara, analizando sus uñas. Las raspó contra el respaldo de la cama, perforando fácilmente a través de la madera con las uñas. "Supongo que es tiempo de que las recorte, mis pequeñas."
Lavender agarró la lima de uñas que Rarity le dio, puliendo cuidadosamente y dándole forma a sus afiladas garras, como a ella le gustaba.
A pesar de que realmente no se preocupaba por su pelo, ella sabía que Rarity tendría un ataque si su cabello estaba despeinado, así que entró en el baño y se preparó para lo que su madre consideraba una emocionante salida familiar.
"Celestia ten piedad de mi alma." Gruñó para sí misma, mientras alcanzaba su cepillo de dientes. Lavender pasó por su procedimiento normal: encrespo sus flequillos, uso de hilo dental sus colmillos, y lavo la baba seca que se marcaba en sus mejillas. No quería que la reina del drama se quejara con ella por tener un poco de corteza seca en los labios.
Después de mejorar su apariencia, Lavender lentamente trotó escaleras abajo. Un pequeño ronroneo se hizo audible mientras bajaba por los escalones, haciendo una pausa mientras se acercaba a la planta baja. Una vez abajo Lavender miró hacia el piso, riendo al ver a la gorda gata perezosa rozando su cola contra su pie.
"Opal, ¿qué te he dicho acerca de dormir en el centro del piso? ¡Así es como papá te piso la primera vez!"
Lavender se inclinó y levanto a Opalescence, luchando mientras permanecía de pie en sus dos garras traseras. Opal dio un manotazo en el aire, provocando más risas de Lavender.
"Por Dios, ¿no te mataría perder algo de peso?" Lavender bromeó mientras llevaba a la gata de Rarity a la sala de estar. "De verdad te dejaste estar estos últimos años. ¡Si te vuelves más grande, voy a tener que parar de recogerte y optar por moverte a patadas!"
Opalescence se cruzó de brazos y giro los ojos. Cuando entraron en por la puerta de la sala de estar, Lavender dejo caer a Opal al suelo, lo que la hizo gruñir en agitación y correr hacia el sofá. Todo lo que Lavender podía hacer era esperar a que su madre terminara con sus excesivos preparativos. Rodando una bola de estambre hacia el sofá para que Opal jugara, Lavender llevo su garra hasta sus mejillas y suspiró.
"Mientras que tú puedes descansar todo el día, yo me veo obligada a ir a donde mamá me lleve. Probablemente alguno de esos salones fru-fru o a ayudarla a comprar un poco más de tela para sus vestidos." Lavender sentía nauseas ante la idea de estar atrapada en cualquiera de esos lugares.
"Si bien esas son las dos cosas comunes que ella hace, yo no creo que ella te lleve a esos lugares hoy." Lavender ladeó la cabeza hacia un lado, viendo como su padre se acercaba a ella y se sentó junto a ella. "Considérate afortunada. Por lo general, me tengo que quedar con ella mientras elige de la misma tela una y otra vez. " ´Spike, ¿podrías decirme si este aguamarina se me ve bien, o prefieres el azul marino profundo? Creo que iría bien con mi collar de perlas.´ "
Los dos compartieron una carcajada, Opal simplemente observando con diversión y lamiendo su pelaje.
"Pero en serio, Lavender, se un poco más tolerante con tu madre", dijo. "Ella está haciendo su mejor esfuerzo por pasar un tiempo de calidad contigo. Confía en mí, no es tan malo."
"Lo sé, papá," respondió Lavender. "Es sólo que... bueno... no estamos realmente en el mismo nivel de lo que consideramos divertido, ¿sabes?"
Spike puso su garra en la espalda de Lavender, frotándola lentamente. "Sólo trata de aguantarlo. Ella está tratando muy duro para tener una buena relación contigo y además yo no quiero ser tu único favorito en la casa."
"Lavender, ¿estás lista, cariño? ¡Saldremos en un momento!"
"Estoy abajo, ¡Mamá!" llamó Lavender, reorientando su atención hacia Spike. "Este va a ser un largo día."
Spike puso su garra sobre su hombro y sonrió. "Ya, ya, Lavender, quiero que pases un buen tiempo con tu madre. Hazle sentir que está haciendo un buen trabajo, y no te quejes cada segundo que estás con ella. Si lo haces bien, vamos a compartir algunos de los zafiros que Rarity utiliza para sus vestidos."
"Uh-huh," Lavender comenzó. "Y si no me divierto, ¿aun así los tomaras y los compartirás conmigo?"
"Probablemente." Spike sonrió a Lavender, quien se rió y levantó del sofá.
"Si, eso es genial. Gran ayuda, papá." Lavender rió, viendo como Rarity lentamente bajaba los escalones. Su melena se separaba y se rizaba en áreas específicas, se aplicó el rímel en los ojos y llevaba un par de pequeñas pestañas postizas.
En su cuello había un collar con incrustaciones de diamantes con pequeños zafiros rodeándolo. Pero la pieza central, y la parte más importante del collar de Rarity era la perla brillante que Lavender le dio cuando era pequeña.
"Rarity, te ves absolutamente impresionante", dijo Spike, adulando la apariencia de su esposa. "A pesar de que en realidad no te es demasiado difícil lograrlo."
Rarity puso su pata sobre su boca y se rió. "Oh, Spikey, realmente sabes cómo hacer que una anciana se sienta joven."
"¡Por favor!" Spike caminó hacia Rarity y acarició su rostro con sus garras. "La edad no es más que un número. Tu belleza es eterna."
"Oh, que encantador," Rarity arrulló, inclinándose más cerca de Spike. "Siempre pensé que eras un deslumbrante dragón caballeroso."
"No tan deslumbrante como tú, especialmente con tu-"
"Está bien, está bien, ¡lo entendemos!" Lavender se quejó. "Ustedes dos se aman tanto, que me inducen vómitos. Ahora ¿podrían besarse y acabar de una vez para que podamos terminar con esto?"
Rarity miró con nostalgia en los ojos de Spike. "Con mucho gusto". Con eso, los dos amantes abrieron sus labios, conectándolos entre sí con pasión y vigor. Lavender se gimió y se cubrió los ojos, lamentando el siquiera haberlo sugerido.
"¿Vas a ir a ver Twilight hoy, cierto, Spike?" Rarity preguntó, cascos todavía envueltos alrededor de él.
"Si. Planeaba ir tan pronto como ustedes las chicas salieran."
"Bueno, antes de que regreses, ¿podrías hacerme un favor? y recoger algunas de esas deliciosas galletas que tanto me gustan."
"Lo haré", dijo Spike.
Rarity sonrió cálidamente a Spike, ajustando su collar de perlas y luego mirando a Lavender. "Vamos, cariño. ¡El día es joven, y quiero sacar el máximo provecho de él!"
Lavender giro los ojos y suspiró. Volvió a mirar a Spike, quien sonrió y le guiñó un ojo, asegurándole que las cosas iban a salir bien. Con una pequeña sonrisa, Lavender salió por la puerta, siguiendo a Rarity a Celestia sabe dónde.
Lavender se mantuvo en silencio durante la mayor parte de la caminata. Caminó junto a Rarity, escuchando el tarareo alegre de su madre durante la mayor parte del camino. Después de un rato, Lavender decidió que era hora de romper el hielo.
"Pareces... extremadamente feliz", dijo Lavender, recibiendo una mirada divertida de Rarity.
"¿Por qué no habría de estarlo, Lavender?", Preguntó. "Por fin tengo la oportunidad de pasar un rato agradable y de calidad con mi hija. ¡Sería una madre terrible si no estuviera emocionada!"
"Sí, supongo," respondió Lavender.
La sonrisa de Rarity se debilito, pero no desapareció. "¿Qué te pasa, cariño? ¿No disfrutas estar cerca de tu madre?"
"Sí, no es nada en contra de ti. Es sólo que..." pauso Lavender, frotándose la cabeza con su garra delantera. "Sin ofender mamá, pero en realidad no haces nada que me interese."
"¿Ah, sí?" Rarity levantó una ceja con curiosidad. "¿Qué quieres decir con eso?"
"Bueno..." Lavender tendió su garra, señalando a cada dedo para imponer sus puntos. "Mientras a ti te gusta relajarte en el spa, yo prefiero luchar en el barro. Intentas vestirte elegante todo el tiempo. Yo prefiero estar cómoda y libre de esas cosas extra. Tú tienes a Opal, la frívola, gata engreída. Yo tuve a Slithers la serpiente, pero todos sabemos cómo terminó."
"Lavender, no otra vez." Rarity se quejó y le plantó una pata a su cara. "Lavender, eso fue hace siete años. ¡No sólo eso, sino que era una serpiente salvaje que habías envuelto alrededor de tu cuello! ¿¡Y si te hubiera mordido!?"
"Ni siquiera era venenosa, mamá," Lavender argumentó.
"Ese no es el punto, Lavender. Y prefiero no hablar de eso otra vez." Rarity se estremeció ligeramente ante la idea de la serpiente regresando.
"Bien", dijo Lavender. "De todas formas, el punto es que no tenemos demasiados puntos en común. Así que, ¿por qué sigues insistiendo en tratar de crear algunos?"
"Hmm, vamos a ver. ¿Por qué diablos no iba yo a querer intimar con mi hija? "Rarity golpeó su pezuña juguetonamente contra su barbilla y se rió. "¿Qué tal el simple hecho de que eres mi hija y me preocupo por ti? ¿Eso suena bien?"
"Tan bueno como cualquier razón, supongo", dijo Lavender.
Las dos compartieron conversaciones pequeñas durante su paseo. A veces, Rarity conseguía una pequeña risa de Lavender, aunque esos tiempos fueron provocados principalmente por los desdenes de Rarity. Aunque no se hizo mucho progreso, Rarity confiaba en que podría recibir una reacción positiva de Lavender al finalizar su excursión.
"¡Bueno, aquí estamos!" Rarity se detuvo en frente del edificio, sonriéndole ampliamente a Lavender. Después de notar el diseño del exterior, Lavender suspiró y dio a su madre una mirada perpleja.
"¿El spa?" dijo Lavender "¿En serio?"
"Exacto."
"Mamá, ¿qué parte de odio el spa no entendiste?"
"La parte de odio." Rarity sonrió mientras que Lavender le dio una mirada de insatisfacción. "Mira, yo sé que no eres la chica más fresa(1) en Equestria, y que no te gustan mucho las cosas que concibes como 'femeninas', ´aunque Celestia sabe que Deseo que lo hicieses´, pero confía en mí, lo disfrutarás una vez que le des la oportunidad."
(1) – Fresa (mx): Que viste, se comporta o habla de manera afectada, manifestando buena posición social y económica.
Rarity abrió mucho sus perlados ojos, tratando de convencer a Lavender para que entrara. No le costó demasiado, de cualquier manera. Lavender ya le había prometido a Spike que haría esto por ella, así que no la iba a decepcionar. Eso, y algunas joyas gratis sonaban bien en este punto.
Lavender suspiró y miró a Rarity, sonriendo suavemente. "No parece que tenga muchas opciones. Bien, podría sonreír y aguantar."
"¡Ese es el espíritu!" Rarity saltó hacia la puerta, llamando a Lavender. "Vamos, Lavender."
"Sí, sí. Mantén la calma." Dijo Lavender, caminando lentamente hacia la puerta junto a Rarity. Rarity abrió la puerta y las dos entraron.
El negocio era bastante estable. Aparte de unos pocos días lentos, las gemelas del spa siempre contaban con una buena cantidad de clientes, Rarity siendo uno de sus clientes regulares. Debido a esto, las gemelas sabían exactamente cómo manejarla cada vez que ella aparecía.
"Buenos días, señora Rarity", dijo Lotus Blossom. "Un placer hacer negocios con usted otra vez."
"Oh, y veo que trajo a un invitado", dijo Aloe. "¿Es esta la dulce pequeña Lavender de la que nos hablas constantemente?"
Lavender miro hacia otro lado, tratando de ocultar su vergüenza de las dos. "No soy tan dulce..."
"Sí, la misma", dijo Rarity, sacando dos cupones de su pequeña bolsa. "Voy a pagar por su tratamiento hoy, así que hagan lo que quiera Lavender. Ah, y si ella no dice nada, denle los tratamientos que he escrito en la parte posterior del cupón."
Rarity guiñó un ojo a las dos, picando la curiosidad de Lavender por lo que estaba tramando Rarity. Lotus y Aloe rieron, mirando hacia Lavender, lo que la hizo mirar incómodamente a Rarity.
"Mamá, ¿de qué estáis hablando?", Preguntó Lavender.
"Nada importante, cariño." Rarity esquivó la pregunta, agarrando su bata y toalla, envolviéndola alrededor de su cabeza. "Vamos, toma tu toalla. La necesitarás para evitar que tu melena quede toda mojada e hinchada."
"Mamá, no me importa lo mal que quede mi cabello", dijo Lavender. "Lo vuelvo a alizar una vez que lleguemos a casa."
"Bueno, a mi si me importa, Lavender. Y ya que estás aquí conmigo, voy a asegurarme de que tu pelo se quede bonito."
Lavender gruñó para sí misma, avanzando hacia el estante de las toallas y envolviéndola alrededor de su cabeza. "Ya, ¿ahora estas feliz?"
"Seré más feliz cuando empecemos, Lavender", dijo Rarity. "Lotus, Aloe."
Las dos hermanas asintieron con la cabeza, llevándolas a su destino predeterminado, sus sillas reclinables.
"Por favor, siéntate ustedes dos", dijo Lotus Blossom.
"Vamos a ir a buscar los materiales necesarios para el tratamiento." Aloe y Lotus dejaron a las dos clientes para ir a recoger sus suministros. Rarity se reclinó inmediatamente en la silla, suspirando ruidosamente. Lavender la miró con confusión.
"Entonces, ¿estás pagando para sentarte en una silla?", Preguntó Lavender, moviéndose alrededor del asiento ciertamente cómodo.
"Ya verás dentro de un rato, Lavender," respondió Rarity. "Confía en mí, lo disfrutaras."
Lavender se recostó, insegura del plan de su madre. No pasó mucho tiempo para que las gemelas aparecieran con un tarro y la bolsa. Lavender se inclinó, mirando las cosas que llevaban.
"Por favor, sólo recuéstate y relájate", dijo Aloe.
"Vamos a darles dos encantadores tratamientos faciales", dijo Lotus Blossom, abriendo la tapa de la máscara.
"¿Faciales?" Lavender miro hacia Rarity para pedir información.
"No te preocupes, Lavender. Es sólo la máscara facial para tu rostro. Te mantiene la piel suave y sedosa." Rarity presionó sus pezuñas contra su cara, moldeándola en un suave montículo para mostrar a Lavender lo suave que era.
"Ok, si tú lo diceeEEEHH!" Lavender se sobresaltó cuando la pasta verde rozó su cara. "¡Esta fría!"
Aloe rió, aplicando la mascarilla en su rostro. "Es sólo la máscara siendo aplicada, Cielo. Trata de quedarte quieta, para que no te caiga en los ojos."
Lavender se movía y se retorcía, dificultándole a Aloe el aplicar la crema facial.
"¡Tal vez si ustedes no enfriaran esta cosa en una caja de hielo, quizás sería capaz de quedarme quieta!" Lavender sintió una capa de magia constrictora, obligándola a estar quieta. Lavender trató de retorcerse, pero fue en vano.
"Lavender, quédate quieta y déjalas hacer su trabajo," exigió Rarity.
"No estás realmente dándome la oportunidad de negarme, ¿verdad?", Preguntó Lavender, cediendo poco a poco a la demanda de su madre.
"Se podría decir así." Rarity sonrió a Lavender, reclinándose en el respaldo y permitiendo a Lotus aplicar la crema en su cara también.
Lavender se quejó y murmuró en voz baja. Una cosa era ser arrastrada a un spa sin que ella lo supiera, pero otra era ser sometida a una tortura helada.
Voy a tener que preguntarle a mi tía Twilight si esto es legal cuando hayamos terminado...
La cara de Lavender estaba revestida de una pasta verde. Ella se inclinó hacia Rarity, que tenía los ojos cerrados, perdida en pura felicidad. "Así que, ¿cuánto tiempo se supone que voy a llevar esto, de todos modos?", Preguntó Lavender.
"Sólo hasta que el tratamiento del spa haya terminado."
"Así que tengo que verme como un duende verde por la mayor parte del día, ¿eh? Suena divertido. "Lavender puso sus garras detrás de su cabeza. Aloe levantó dos rodajas de pepino y las colocó suavemente sobre los ojos de Lavender, lo que la hizo sonreír ligeramente. Cogió una de las rebanadas y se lo metió en la boca.
"Bueno, al menos tienen la decencia de darnos de comer", dijo Lavender, haciendo crujir el jugoso pepino. Su ojo destapado se ensancho al ver a Aloe reírse de ella. "¿Qué es tan gracioso? ¿Es, que nunca has visto a alguien comer un pepino antes?"
"Bueno, nunca he visto a nadie comerse un pepino del tratamiento de spa antes", dijo Aloe, tratando de sofocar su risa.
"¿Eh?" Lavender se rascó la cabeza, mirando al Aloe.
"Cariño, no se supone que te los comas. Se les deja descansar en sus ojos," explicó Rarity, riendo para sí misma.
"Espera, ¿qué tipo de sentido tiene eso? ¿Por qué iba yo a poner comida en mis ojos?"
"Debido a que son buenos para ellos. Mantienen las arrugas alejadas y te hacen lucir joven y suave. ¿Cómo crees que he mantenido mi juventud durante tanto tiempo?"
Lavender se tapó la boca para ahogar su risa. Ella se alegró de que Rarity mantuviera los pepinos en sus ojos, de lo contrario su mirada habría atravesado el alma de Lavender.
"Así que... como ya me comí la primera, ¿puedo seguir adelante y comerme la otra?"
Aloe sonrió. "Por supuesto, querida. Lo que sea para que esto sea más agradable."
"Me gustaría más si no estuviera aquí, pero gracias de todos modos." Lavender puso el otro pepino en su boca, haciendo un fuerte crujido. Aloe reemplazo los pepinos que Lavender comió y le colocó otros sus ojos.
"Así que, hoy trataste de matarme de frío y torturarme colgando comida en mis ojos", dijo Lavender. "¿Cuánto tiempo va a durar esto?"
"Oh, unos treinta minutos más o menos", dijo Rarity, Lavender suspiro de alivio.
"Gracias Celestia esto no tomará mucho tiempo."
"En cuanto al resto del día, normalmente me quedo aquí por alrededor de unas cinco a seis horas. Así que se puede decir, que vamos a estar muy ocupadas hoy."
"¡Cinco o seis horas!" Lavender se quejó y golpeo la parte posterior de su cabeza contra la silla. Ella llevo sus garras hacia su cara, pero fue detenida en última instancia por Aloe.
"¡No te toques la cara todavía! La máscara aún no se ha secado."
"Sí, sí." Lavender se sentó a escuchar los silbidos de éxtasis de Rarity. Ella evidente lo estaba disfrutando más que ella. "Preferiría estar organizando los libros de la tía de Twilight en este momento que estar sentada aquí."
Cegada por los pepinos, Lavender sentía como a la deriva. En realidad no trato de luchar contra el sueño, como estaba aburrida a más no dar. Sin pensarlo dos veces, cerró los ojos y dejó que el sueño la tomara.
