Capitulo 12: Tan inestable como Lavanda.

Spike caminaba por la calle hacia la morada de Twilight, silbando una pequeña melodía. No muy a menudo se le pedía visitar a su hermana, y a menudo él la molestaba más de lo que la ayudaba. Aun así, pasar un poco de tiempo con Twilight no era del todo malo, y Spike extrañaba esos maravillosos días de molestarla a mas no dar. Si era en absoluto posible revivir eso, él iba a hacerlo.

No le tomo mucho a Spike para llegar a la biblioteca. En cuestión de momentos, él ya estaba de pie en el umbral de la casa de Twilight. Se acercó y tocó la puerta varias veces. No le tomó mucho a la yegua en cuestión abrir la puerta y darle la bienvenida con una suave sonrisa.

"Así que finalmente te decidiste a aparecer", dijo. "No te he visto en semanas."

"He estado muy ocupado, de acuerdo", dijo Spike, invitándose a sí mismo a su antiguo hogar. "La Sra. tiene mis garras atadas de vez en cuando. Ah, y salúdate tú misma."

"¡Oh, ja, ja!" A pesar de su tono sarcástico, ella envolvió sus cascos delanteros alrededor de Spike y lo abrazó. "No es como que pueda verte cada día."

Envolvió sus garras alrededor de Twilight y sonrió. "Lo sé. Voy a tratar de venir con más frecuencia, ya que me extrañas tanto."

Twilight le tocó la cara juguetonamente y ella bajó al suelo, cerrando la puerta detrás de ellos. Spike la siguió hasta la mesa en la sala de estar y se sentó frente a ella. Al mirar alrededor de la biblioteca, los recuerdos vinieron de golpe. Su juventud de ser su asistente provocó un cálido suspiro. "Te las has arreglado para mantener este lugar limpio," dijo, sonriendo. "Estoy impresionado."

"Sólo porque ya no tengo un asistente, no significa que no pueda mantener mi hogar limpio", respondió ella.

"¿En serio? Porque la última vez que estuve aquí había libros esparcidos por todo el lugar."

Twilight se sonrojó. "¡Era el día de reorganización!"

"¿A mitad de la semana?" Spike se cruzó de brazos y enarcó las cejas. Una amplia sonrisa se formó en su rostro cuando vio la mueca de dolor de Twilight, ante su análisis.

"¡Yo estaba ocupada!", Gritó. "¡Yo no tuve mucho tiempo para ordenar todos los libros en el momento en que apareciste! Hubiera sido agradable si me hubieras ayudado en lugar de sentarse en ellos."

Spike se rió. "Esos libros hicieron un cómodo colchón."

"Ya lo creo". A pesar de su agitación, Twilight no podía dejar de reír. "Aún así, ha sido un poco solitario por aquí desde que te fuiste, incluso aunque estés a sólo unas pocas cuadras hacia abajo." Ella cruzó los cascos y se inclinó sobre la mesa. "Así que, ¿cómo les ha ido a ti y a Rarity?"

"Ah, ya sabes, lo de siempre, a lo que estás acostumbrada" comenzó Spike. "Yo la amo, ella me ama. La saco de sus casillas y ella me golpea en el estómago... constantemente. Ella sigue siendo mi malvavisco regordete. Todavía no se ha deshecho de esas libras que afirmó que eliminaría hace unos años." Después de varios momentos de risas, Spike se inclinó y se cubrió el costado de su boca con la garra derecha. "No le digas que dije eso. Ella me mataría si supiera que te lo he dicho."

"Bueno, yo podría ser capaz de mantener la boca cerrada, pero ya sabes lo mala que soy con los secretos", dijo Twilight con una sonrisa siniestra en su rostro. "Yo podría ser capaz de mantener la boca cerrada si estuvieras cerca de vez en cuando para ayudarle a mi memoria."

Spike se frotó la parte posterior de la cabeza. "Lo entiendo, Twilight. ¿Quieres que venga más de lo que lo he hecho. Me aseguraré de venir con más regularidad, ¡Honor de dragón! "Él puso su garra derecha sobre su pecho y su izquierda hacia fuera.

"Bien. Y me gustaría ver a mi sobrina más, sobre todo porque... ya sabes."

La felicidad de Spike derretido. Tosió y volvió a sentarse. "Sí, bueno ese episodio que tuvo no va a suceder de nuevo. ¡Su viejo le enseñará cómo manejarlo!"

"Eso es... lo que realmente me preocupa", admitió Twilight. Se dio cuenta de que la expresión de Spike se puso seria, sus sospechas saliendo a la luz. "Ahora, probablemente ya descubriste para que te llamé aquí y lo que quiero discutir contigo el día de hoy."

"Sí, ya lo hice", Spike respondió fríamente, "y la respuesta sigue siendo la misma. No voy a dejar que la trates como un sujeto de pruebas de nuevo."

"¡Yo no la trataba como un sujeto de pruebas!" exclamó Twilight, ofendida por su declaración. "Ella es la primera de su especie. Quería aprender de ella en profundidad y ver si descubría algo en ella que pudiera serles de utilidad para ustedes. Apenas si sabemos de dragones. ¿Cómo podríamos saber algo de ella?"

Spike suspiró. "Supongo que tienes un punto. Sin embargo, eso fue hace años. Ella es una adolescente ahora. No quiero que la sigas investigando nunca más."

"Pensé que dirías eso", dijo Twilight, mirándolo con tristeza. "Y es por eso que no pedí tu consentimiento."

La cara de Spike se quedó helada. "¿¡Qué!?"

"Le pregunté a Rarity hace unos días, si a ella le importaría que examinara a Lavender al menos una vez a la semana, y después de pensarlo un poco, accedió a que era lo mejor."

"¿¡QUÉ!?" Spike agarro la mesa y resopló con enojo.

"¡Spike, cálmate!", Respondió ella, tratando todo lo posible para permanecer ordenada y relajada. "¡No voy a hacerle nada!"

"Excepto tratarla como una rata de laboratorio", gruñó.

"No estoy haciendo tal cosa," negó Twilight. "Estoy tratando de ayudarte. Creí que te gustaría aprender más acerca de tu hija, sobre todo con los rasgos que posee."

Spike miró a Twilight. "¿Qué es exactamente lo que quieres decir?"

Twilight se levantó de su asiento y corrió hacia su estante de libros. Ella levitó un libro de la estantería y lo abrió, mirando a Spike mientras lo hacía. "Porque, por lo que he oído hablar de ella, ella tiene un rasgo dragón más dominante que un rasgo de personalidad pony, piensa, algo que podría ser perjudicial si no se controla."


"...vender. Lavender?"

"¿Eh?, ¿Qué?..." Lavender resopló y levanto su cabeza. Aún cegada por los pepinos en sus ojos, ella sólo podía sentir las risitas que escuchaba de su madre.

"¿Disfrutaste de tu siesta, cariño?", Preguntó Rarity.

"Sí." Lavender bostezó y se estiró, haciendo sonar su espalda. "¿Cuánto tiempo he estado durmiendo?"

"Sólo por unos minutos", respondió Rarity. "Yo te habría dejado dormir un poco más, pero entonces te habrías perdido la experiencia."

Lavender sacó los pepinos de sus ojos y miró fijamente a Rarity, en confusión. "¿Qué quieres decir?"

Aloe se acercó a Lavender, sonriendo ampliamente. "Por favor, si no te importa, mantener los pepinos en tus ojos un poco más."

Lavender gimió e hizo lo que se le indico.

"¿Podrías también girarte y ponerte de espalda?" Lotus pidió. "Nuestro próximo tratamiento está a punto de comenzar."

"¡Oooh! Lavender, esto te va a encantar", dijo Rarity en un tono alegre.

"Sí, ¿y que te hace decir eso?"

Rarity rió. "Ya te darás cuenta muy pronto, querida."

Lavender estaba bastante molesta con sus secretos. Una cosa era no decirle antes de llegar allí, pero ellas ya estaban sentadas en el aburrido salón. No había nada más que debiera ocultarle. Sin embargo, ella no tenía ganas de discutir con su madre. Ella todavía estaba cansada y extremadamente aburrida de la situación, así que hizo como se le indico con la esperanza de que algo más interesante pasara.

Nada ocurrió. Todo lo que Lavender podía sentir era el ruido de los pasos de las yeguas trotando de aquí para allá, junto con lo que sonaba como un carro que era tirado y contenía objetos chisporroteantes. Las orejas de Lavender se alzaron a causa de esto.

"¿¡Van a quemarme!?" gritó Lavender. "¿¡Qué clase de relajación es esa!?"

"Bueno, ellas van a poner algo caliente en tu espalda por un momento, pero no te va a hacer daño", explicó Rarity. "Mientras tanto, disfruta lo que está por venir."

"¿Qué quieres decir con es-"

Lavender fue interrumpida por el sentimiento de los cascos presionando contra su espalda. Los firmes pero finos cascos amasaron su piel, trabajando los nudos en su cuerpo. Lavender estiró sus garras, dejándolas colgar fuera de su asiento. Ella suspiró ensoñadoramente dejando su lengua colgar de su boca.

"¿Lo estas disfrutando, Lavender?", Preguntó Rarity.

Lavender rápidamente puso su lengua de nuevo en su boca y tosió. "Está bien, supongo. Supongo que puedo ver por qué te gusta venir aquí a menudo."

Rarity rió. "Se honesta, cariño. Te gusta, ¿o no?"

"Como dije, esto es..." Lavender jadeó mientras los cascos que presionaban contra su espalda lentamente cambiaron a palmearle la espalda rápidamente, causando que su voz vibrara. "... Absolutamente increíble." Una vez más, su lengua colgaba de su boca. Las torceduras que estaban en su espalda parecían desvanecerse con cada pulsación. Ella estaba a punto de perderse en la felicidad. "Oye, ¿podrías golpear un poco más abajo? Eso sería... agraaadaaableee."

"¡Te lo dije!" La voz de Rarity era más feliz que nunca. "Y tu que dudaste de mi todo el trayecto hasta acá. Estoy herida, Lavender. Tienes que tener un poco más de fe en tu pobre y vieja madre."

"¡Lo sé! ¡Ya lo entiendo!" dijo Lavender entre suaves suspiros de satisfacción. "Tenías razón... por una vez." Lavender ronroneó. Su cuerpo se sentía tan ligero como una pluma, y todas sus preocupaciones y problemas se esfumaron con un solo masaje.

"Me alegro de que finalmente estés animándote a esta idea", respondió Rarity, ella también soltando sonidos de satisfacción. "Hablando de animarse, ¿ya están listas las piedras?"

"¿Piedras?" Lavender levantó la cabeza, lanzando los pepinos fuera de su cara. Aloe le iba a sugerir que se los pusiera de nuevo, pero en ese momento, ya se habían caído más veces de lo que podían molestarla, por lo que sólo lo dejo pasar. Lavender notó una pequeña bandeja de rocas humeantes.

"¿Para qué son esas?", Preguntó Lavender, viendo como Lotus se ponía unos guantes oscuros. Lavender miro a Rarity con una expresión de desconcierto. "¿Van a hacer que nos sentemos en esas?"

"¡Cielos, no!" Rarity se estremeció ante la idea. "Ellas no van a hacer nada de eso. Sólo van a colocarlas en tu espalda por un tiempo."

"¿Y cómo es eso algo mejor?", Preguntó Lavender.

"¡Ya verás! y te puedo asegurar, que te va a encantar. Y Será mejor que lo disfrutes. Pague demasiados bits para conseguirte este tratamiento."

Lavender se encogió un poco. Estaba acostumbrada a ciertos grados de calor, pero poner piedras calientes en la espalda de alguien parecía doloroso para ella. Sin embargo, ella no iba a llegar a ninguna parte si lo discutía con su madre. Respiró hondo y alivió sus tensiones.

"Si tú lo dices," dijo con un suspiro. Cerró los ojos, esperando lo peor del tratamiento de spa que ella estaba a punto de recibir. Apretó sus garras al sentir el calor irradiándola. Casi podía sentirlas en su espalda. Las rocas, quemando su piel, ardiendo, dañando...

... Sintiéndose, increíblemente relajantes. Sus ojos se abrieron de golpe, y volvió la cabeza hacia su espalda para asegurarse de que estaba viendo correctamente. Lotus iba de hecho estaba poniendo las rocas en su espalda, ajustándolas en ciertos puntos lo que hizo sentir a Lavender aún mejor.

"Así que, ¿qué te parece?" Lotus preguntó con una sonrisa. "Este tratamiento con piedras calientes fue solicitado por Rarity sólo para ti. Trabajan todas las torceduras en tu cuerpo y relaja ciertos puntos de presión."

"Oh, claro que me siento relajada," arrulló Lavender. Su cola se movía de un lado para otro, mostrando su satisfecha naturaleza. "Oye, ¿podrías evitar las dorsales un poco? No quiero que… tú ya sabes."

"Lo que quieras, cariño." Lotus continuó colocando las piedras en su espalda. A medida que el tratamiento continuaba, los suspiros y ronroneos de Lavender eran más profundos. Rarity no podía evitar sonreír de oreja a oreja. Ella no podía ver la reacción de Lavender, pero sabía que por fin se había aliviado y relajado. Aunque hubo poca interacción entre ellas desde que llegaron allí, tenía grandes esperanzas de que al final del día, podrían llevar a cabo una conversación decente entre ellas.

La terapia de piedras continuó durante unos diez minutos antes de Lotus las levantara de su espalda. Lavender estiró sus patas, mostrando sus garras, y dejó escapar un chillido. El sonido de sus huesos crujiendo podían oírse, enviando escalofríos por la espalda de Rarity.

"Wow, eso estuvo bastante bien", dijo Lavender, rascándose la oreja. "Tengo que admitir, yo pensé que esto iba a ser aburrido e inútil, y esa cosa del facial simplemente no ayudo." Ella toco la sustancia, tomando nota de su nueva textura. Ya no era la suave crema que le advirtieron que no tocara. En cambio, era una cáscara endurecida que encerraba su cara. "Hablando de eso, ¿me permiten quitármela ahora?"

"No todavía, Lavender," declaró Rarity, decidiendo finalmente despegar los pepinos de sus ojos. "Hay que mantenerla hasta que hayamos terminado el día."

Lavender rodó sobre su espalda y gimió. "¿Tengo que llevarla todo el día?"

"Bueno, no tienes que hacerlo. Sólo se aconseja que lo hagas. ¡Mantendrá tu piel sedosa y suave, al igual que la mía!"

Lavender llevo su garra a sus labios y se echó a reír.

"¿Qué fue eso, Lavender?" Rarity miró a su hija, lo que la hizo reír aún más fuerte.

"Oh, no es nada, mamá. Relájate, ¿de acuerdo?"

Rarity alzo su nariz en el aire, tratando de contener su propia sonrisa. "Tú, hablando de estar relajada. ¡Tuve que sacarte de la cama sólo para traerte aquí!"

"Yo estaba siendo buena, mamá. Yo no te quería llorando todo el día. Te ves muy lamentable cuando haces eso."

Rarity volcó su melena y negó con su casco frente a Lavender. "Oh, eso fue sólo un poco de motivación para hacerte salir de la cama. Tengo que hacer lo que sea necesario para hacerte salir de la cama."

"Eso sonó como un lloriqueo para a mí, mamá."

"Lloriquear. Motivación. La misma cosa."

Rarity sonrió cálidamente. Lavender se reía y estaba relajada, algo que Rarity rara vez la veía hacer. Por encima de todo, ella estaba pasando tiempo con su hija. La distancia que se sentía entre ellas se estaba cerrando lentamente, lo que deleitó a la vieja yegua.

Pero el día estaba lejos de terminar todavía. Todavía tenían varias horas restantes en el salón, y Rarity quería sacarle el máximo provecho a estas. Ella golpeó sus cascos, llamando la atención de las dos yeguas del spa.

"Sra. Aloe y Lotus, ¿ya hemos terminado aquí?"

Las dos asintieron.

"Por supuesto, señora Rarity", respondió Aloe. "Ustedes dos pueden levantarse cuando lo deseen"

"Estamos preparando su próximo tratamiento", dijo Lotus, guiñando específicamente a Lavender. "Estoy bastante segura de que a su hija le va a gustar este."

Lavender, una vez más, le dio una mirada de perplejidad. Ella abrió la boca para tratar de hablar, pero se contuvo. ¿Qué le importaba a ella? Por mucho que odiara admitirlo, ella disfrutó de todo lo que a ella se le estaba ofreciendo. Bien podría seguir poniendo su confianza en las chicas. De todos modos, ella era demasiado perezosa para preocuparse por lo que estaba pasando.

"Se lo dejaremos a ustedes entonces", dijo Lavender con una amplia sonrisa. Las gemelas de spa se volvieron y caminaron hacia el cuarto de atrás, conversando entre ellas.

Lavender se sentó allí, el aburrimiento regresando a ella. No tardó mucho en perder el interés cuando no había nada que hacer. Todo lo que quedaba era sentarse allí con una máscara de pasta verde y los pepinos que cubrían sus ojos. O, para ser más precisos, los ojos de su madre. Los pepinos de ella estaban en su asiento. Lavender miró a su alrededor, asegurándose de que nadie estaba mirando. Con el área despejada y segura, poco a poco tomó los pepinos y se los llevó a la boca. Ella mordió la jugosa verdura, haciendo un crujido débil.

"Lavender, ¿qué estás haciendo?" Rarity levantó uno de sus pepinos de sus ojos para ver a su hija. Lavender se sacudió y tiró el pepino a un lado rápidamente. Con una sonrisa poco convincente, Lavender se volvió hacia Rarity y dijo:

"¡Nhada, Mwamah!"


"Escucha, no me importa si le preguntaste a ella, ¡yo no voy a dejar que hagas eso otra vez!" Spike se puso de pie, mirando a Twilight Sparkle hacia abajo. "¡Ya dije que no, y ese es el punto final!"

"¡Este no es el punto final, Spike!" gritó Twilight , no vacilante de su decisión. "Hay que pensar en lo que es mejor para ella."

"¡Tu consideras el tratarla como un experimento de laboratorio, ayudarla!"

"No. Considero que tratar de entender su genética dracónica, ayudarla."

Spike gruñó agravado. "Ella no necesita eso, Twilight. Somos perfectamente capaces de criarla sin tus estudios."

"¿En serio?" Twilight miró a Spike con condescendencia. "Entonces respóndeme, si eres tan capaz de controlarla y criarla correctamente, entonces ¿cómo es que ella ha tenido recientemente varios sucesos violentos con los ponis de su escuela?"

"¡Ella es una adolescente draconi!" gritó Spike, ofendido de que Twilight estuviera cuestionando su crianza. "Ella prácticamente tiene a ningún poni de su edad apoyándola. ¡Por supuesto que va a ser un poco agresiva!"

"No es un poco agresivo cuando se le araña a un poni por llamarla 'monstruo lagarto', Spike. ¡Eso no es sano, ni es algo que no debería tenerse en consideración!"

Spike comenzó a echar humo por sus narices. Sus garras cavaron a través de la mesa, rompiendo a través de ella con facilidad. Twilight hizo todo lo posible para no parecer intimidada, pero su comportamiento era preocupante.

"Podemos cuidar de ella nosotros mismos, Twilight," gruñó Spike. "Ella es nuestra responsabilidad, y no necesitamos que hagas una investigación sobre ella."

"¡Spike, Rarity accedió a ello! ¿Eso no significa nada para ti?"

"¡No me importa si ella aceptó! ¡No voy a dejar que lo hagas!"

Twilight miró a Spike. Sus garras estaban enterradas cada vez más y más en la mesa de madera. Se veía como si las tablillas de madera se abrían ante sus afiladas garras. "¡Pero ella lo necesita! Ella podría estar desarrollando una ira similar a la de tu especie. Tampoco le ayuda a Lavender si sólo ocultamos sus problemas como tú lo has estado haciendo. ¡Apenas si puedes manejar tu propia ira!"

"Soy perfectamente... capaz... de... controlar mi ira", dijo Spike con desdén.

"Sí, y lo estás haciendo tan bien en ser racional y sereno en este momento", Twilight señaló. "Estás desgarrando a través de mi mesa."

"¡Esto no se trata de mí, Twilight! Esto se trata de que estas tratando a mi hija como un experimento. ¡Mantén tu obsesión con la ciencia lejos de nuestra familia!"

Las palabras de Spike herían a Twilight profundamente. Ellos no se habían visto durante más de una semana y su conversación ya se había agriado muy rápido. "Spike, ¡estás siendo egoísta! Esto no es para mí beneficio, sólo estoy tratando de- "

"¡SUFICIENTE!" Spike dio un puñetazo en la mesa, causando que Twilight saltara. "Tú no harás ninguna investigación sobre mi hija! Si vuelves hablar de esto otra vez, yo... yo... "

La rabia de Spike empezó a retroceder, dándose cuenta de lo que estaba haciendo. Twilight apuntaba su cuerno hacia él, no queriendo hacer nada drástico, pero dispuesta hacerlo si el hacia un mal movimiento. La tristeza en sus ojos fue lo que lo calmo, y él miró el daño que ya había causado a su propiedad. Spike cubrió su cabeza con sus garras y se sentó en el suelo.

"Twilight, lo siento", se disculpó, mirando sombríamente a la mesa en ruinas. "Es que... ya sabes, Lavender es mi hija, y ella ha tenido que aguantar tanto a través de su vida. Ella no está protegida como yo lo estaba contigo y ella no está protegida de los prejuiciosos ponis de allá afuera, no como yo."

Twilight bajó la guardia y se dirigió hacia su hermano. Dolor sustituyendo la ardiente ira que se había encendido hace unos momentos. Ya no estaba preocupada por lo de Spike podría hacer, se sentó a su lado para mostrarle su apoyo y para consolarlo.

"Quiero que Lavender sea tratada como el resto de los ponis, para que no la llamen un 'bicho raro', o 'lagarto', o una 'abominación'. He tenido que escuchar esos ponis ridiculizarla a ella y a mi esposa por casi diecisiete años y eso es realmente es un peso sobre mí. Yo sólo quiero que ella sea aceptada, que tenga una vida fácil y esas constantes pruebas no la ayudan. Yo no quiero que sienta que su propia tía le trata como un animal."

Spike suspiró y bajó su cabeza. Sintió, unas suaves pezuñas cariñosas frotarse en su escamosa espalda, tratando de aliviar sus tensiones y preocupaciones.

"Entiendo, Spike," comenzó Twilight. "Sé que es difícil para ti tener que lidiar con esto y nunca se me ocurriría hacerle nada para degradarla a ella. Con eso dicho, realmente necesitas pensar en lo que es mejor para ella y después de sus arrebatos recientes, tuvimos que tomar algunas medidas para asegurarnos de que ella no siga metiéndose en problemas. " Twilight miró a Spike más severamente en ese momento. "Tu sabes que si hace lo que ella hizo de nuevo, ella corre el riesgo de ser expulsada de la escuela, ¿no?"

Spike asintió. "Soy muy consciente de ello."

"¿Y acerca de eso de sentirse como un animal?, dime esto: es que lo que ella ha dicho o lo que tu has dicho."

El resplandor agitado regresó a Spike. "¡Por supuesto que es lo que ella dijo!"

Twilight cruzó sus cascos, no convencida de su reclamo. Su expresión le obligo a Spike a bajar la guardia y revelar más de la verdad.

"Bueno, no es exactamente así, pero estoy seguro de que ella lo está pensando."

Aun así, Twilight no estaba convencida. Sus ojos se levantaron, con la esperanza de que Spike dejara de ser tan escurridizo con ella. Spike suspiró y volvió su cabeza de la vergüenza.

"Yo lo dije," murmuró en voz baja.

"¿Qué fue eso, Spike?", Dijo Twilight, llevando su casco hacia su oído. "Creo que no escuche bien eso."

Spike apretó los dientes y volvió la cabeza hacia Twilight. "Yo lo dije, ¿de acuerdo? No quiero que ella sea vista de manera diferente por los demás y sólo quiero asegurarme de que no se siente diferente en su propia familia."

Twilight se rió entre dientes. "¡Awww, no es eso lindo! Mi pequeño Spike ha crecido hasta convertirse en un padre muy preocupado. ¿No te dije que te iba a pasar?"

"Cállate", dijo Spike, tratando de evitar su propia sonrisa. "Por lo menos estoy casado. ¿Cuántos años han pasado desde que tú tuviste una cita? Tsk tsk, Twilight. Y yo que pensé que ibas a hacer algo con tu vida."

Twilight golpeó a Spike en la parte superior de la cabeza. Fingió dolor, juguetonamente mirando a Twilight y frotándose sus escamas.

"Vaya golpe bajo, Spike", dijo Twilight. "He estado tratando. Es solo que... no he encontrado al correcto todavía."

"Probablemente porque siempre tienes tu nariz metida en estos libros."

"Ellos pueden ayudar... a veces."

"Claaaroo que pueden." Spike giro los ojos y sonrió a la sonrojada yegua delante de él.

"Que te parece esto, empezaras a dejarme ver a Lavender regularmente para las evaluaciones, así como las visitas regulares y yo voy a tratar de buscar otros ponis. ¿Suena justo?"

Spike pensó en esto brevemente. Él todavía estaba escéptico sobre lo de Twilight haciéndole evaluaciones a ella. No quería que Lavender pensara que era una especie de monstruo, algún tipo de bomba de tiempo que explotará y lastimara a otros, como él. Sin embargo, Twilight era su hermana y él confiaba en su juicio, en su mayor parte. Eso y Lavender no tuvo problemas con ello cuando era un pequeña. No era como si ella estuviera tratando de diseccionarla ni nada. Aunque conociendo a Twilight, él no se habría sorprendido si ese pensamiento no cruzó por su mente.

"Bien por mí," Spike acordó, abrazando fuertemente Twilight. "Tengo que comenzar a hablar contigo más a menudo de todos modos."

Twilight palmeó a Spike en la espalda. "No sé por qué dejaste de hacerlo."

Spike sonrió. "¿Y me prometes que no se te va ir la pezuña de nuevo como cuando ella era pequeña?"

Twilight se sonrojó. "Sí, Spike. No voy a pasar por eso de nuevo."

"¿Pinkie Promesa?"

Twilight suspiró y murmuró para sí misma. Soltó a Spike y dio un paso atrás, haciendo los movimientos. "Con cerrojo y si no arrojo un pastelito a mi e-EAAAAWWW! "

Spike rió, viendo Twilight sobarse su adolorido ojo "¡Veo que aún no lo dominas! ¡Parece que no tienes tu ojo en el premio!"

Twilight lanzó un libro a la cara de Spike. "¡No es gracioso, idiota!"

Spike gruñó y se echó a reír al mismo tiempo, frotando la creciente migraña causada por el libro de tapa dura. "Sí, voy a tener que venir más a menudo."


Lavender bostezó y se rascó la espalda, la lectura de una de las revistas que había por ahí. La mayor parte eran ponis bonitas posando para revistas. Muchos sementales veían a estas yeguas como hermosas. Lavender pensó que parecían de plástico. Ella hojeó el libro, riéndose de todos los ponis que trataban de lograr una pose usando pestañas postizas y rímel.

"Ellos desearían poder lograr esa apariencia, como la que mi mama puede lograr", dijo ella en silencio para que su madre no pudiera oírla. Por mucho que le hiciera pasar malos ratos a Rarity, ella admiraba su capacidad para permanecer hermosa en casi cualquier situación, incluso con una bola de barro gigante en la cara. Con nada más que hacer, ella lanzó las revistas a un lado y se volvió hacia Rarity.

"¿Que les está tomando tanto tiempo?", Preguntó Lavender. "Si tengo que esperar más tiempo, podría morir de aburrimiento."

"Lavender, sólo se han ido durante unos diez minutos", respondió Rarity.

"¡Diez minutos, demasiado tiempo!" Lavender agitó sus brazos alrededor, eventualmente gastando su energía y dejándolos colgar de nuevo.

"Eres una reina del drama, ¿lo sabías?" rió Rarity. "Puedes esperar un poco más de tiempo. No te mataría aprender un poco de paciencia."

Lavender se agarró el cuello y fingió ahogarse. "Ehh... muuuy aburrido... no puedo... respirar." Ella se desmayó y levantó sus garras en el aire. Se movió y sacudió antes de tirarse al suelo con su lengua colgando.

"Pensé que el tener una niña significaría que crecería para ser una refinada, señorita con clase," bromeó Rarity. "¿Qué hice mal?"

"¿No te casaste con papá antes?", Respondió Lavender.

"Pensé que se suponía que estaba muerta, cariño", dijo Rarity con una sonrisa. "Los ponis muertos no hablan."

"¡Pues las draconis muertas sí!" Lavender le sacó la lengua a Rarity y continuó su mal intento de fingir su muerte. Rarity solo sacudió su cabeza y continuó relajándose en su silla, leyendo las mismas revistas que Lavender pensaba que eran graciosas.

No pasó mucho para que las gemelas regresaran, trayendo buenas noticias.

"Su próximo tratamiento en el spa está listo, chicas", dijo Aloe.

"Por favor, síganos", continuó Lotus.

"¡Gracias, dulce Celestia!" gritó Lavender, saltando de la silla. "¡He estado esperando durante mucho tiempo para esto!" Ella miró a su madre, quien le dio una mirada picara. Lavender cambió su expresión y caminó lentamente. "No es que me importe, por supuesto."

Rarity siguió detrás de Lavender mientras que las llevaban a la habitación de atrás. La habitación se sentía mal ventilada y el aire era seco. La curiosidad de Lavender subió al entrar en la nueva sala de madera dura. Las dos chicas del spa se detuvieron frente a la puerta y la abrieron, revelando una gran piscina. Sólo, que no había agua. Para sorpresa de Lavender, estaba llena de una sustancia que su madre normalmente estaría en contra.

"¿Lodo?" Lavender miró a las gemelas del spa, quienes asintieron con una pequeña sonrisa. "¿Ustedes simplemente se aburren y vuelcan un montón de suciedad en la piscina?"

"No, cariño", dijo Lotus Blossom. "Esto es realmente un tratamiento."

"Esta es una forma común para que nuestros clientes se relajen", dijo Aloe. "No se usa tanto como el sauna o el jacuzzi, pero aun así es un lujo común para nuestros clientes."

"Oh," Lavender caminaba cerca de la piscina de barro y metió una garra en ella. Estaba caliente y pegajoso, secándose casi al instante en sus uñas. Ella miro nuevamente a Rarity para su confirmación, con ganas de saltar en el barro.

"Adelante, Lavender," dijo Rarity. "Sólo asegúrate de tomarte tu tiempo para meterte. Está un poco caliente. Ah, y no saltes den- "

Lavender no perdió el tiempo. Ella saltó, se enrosco a sí misma como una bola, y se zambulló en el barro, enviando la espesa sustancia volando hacia los demás. Rarity usó su magia para proteger a las tres del barro. Lavender resurgió, cubierta de la sustancia.

"¡Je, esto es estupendo!" dijo Lavender, nadando el barro que la cubría completamente. "Ahhh, esta tan tibia." Ella trató de limpiarse el barro de los ojos, pero sus garras sucias no pudieron limpiarlo todo. Ella sacudió la cabeza, enviando grumos de lodo a volar. "Hey mamá, aprecio que prepararas esto para mí, y sé lo mucho que no te gusta ensuciarse, por lo que deberías ir y... relajarte... en otro lugar..."

Rarity lentamente se sumergió en el baño de barro, asegurándose de que su cabeza no se sumergiera del todo. La boca de Lavender estaba abierta de la sorpresa.

"¿Qué? ¿Nunca pensaste que iba a meterme en el baño de lodo contigo?" suspiró Rarity con satisfacción y nado hacia Lavender. "Esta es una buena manera para que su piel se vuelva suave y elegante." Rarity rió. "Es una de las razones por las que tu padre todavía me llama su malvavisco."

"Así que, ¿haces esto a menudo?"

"Alrededor de una vez a la semana." Lavender golpeó su garra en el barro y se rió entre dientes. "¿Qué es tan gracioso, cariño?"

"Déjame ver si entendí bien, ¿si te metes en un baño de barro pero no juegas conmigo con el barro de casa?"

"Eso es diferente, Lavender," explicó Rarity. "Aquí, el barro no es tan... viscoso o sucio, como el que está en casa. También suele tener hojas y bichos y- "Rarity tembló al pensar en esas cosas que se arrastran alrededor de la casa. "Digamos que esto es mucho mejor."

"Lo que tú digas, mamá", dijo Lavender, tomo un poco de barro y lo moldeo en su mano. "El barro es barro para mí. Y eso significa que tiene la misma capacidad."

Ella lanzo la bola a Rarity, quien la bloqueó con un escudo de magia. Lavender se quejó y se cruzó de brazos.

"Aguafiestas".

"Bueno, perdóname por no participar en un juego tan juvenil dentro del spa," Rarity bromeó. "Tiempo y lugar para todo, querida."

Lavender giro los ojos y se hundió en el barro. Hizo pequeñas burbujas con su nariz.

"Así que, ya que tenemos un poco de tiempo para nosotras, vamos a hablar", dijo Rarity.

Lavender asomó la cabeza y escupió el barro de su boca. Rarity deslizó hacia atrás para asegurarse de que ella no estaba en el área de la sustancia salivada. "¿Qué quieres hablar, mamá?"

"Lo que sea que quieras hablar. ¿Cómo van las cosas en la escuela, tus amigos?, todo lo que tú y tu padre hablan, por ejemplo."

Los ojos de Lavender vacilaron. "Mira, le juré a papá que no te lo diría, y no puedo romper

una Pinkie promesa."

Las cejas de Rarity se arquearon. "¿Sobre qué, exactamente?"

"Nada." Lavender tosió en su garra sucia, riendo nerviosamente. "De todos modos, la escuela no es tan mala, supongo. Es igual que cualquier otro día. Todavía no sé por qué me haces ir a ese lugar."

"Es una facilidad de alto aprendizaje, Lavender," dijo Rarity con una sonrisa sofisticada. "Lo creas o no, eres una chica muy brillante, y yo quiero que sobresalgas con tu intelecto."

"¡Pero es taaaan abuurriiidooooo!"

"Por favor, no puede ser tan malo."

"Si llamas sentarse en una clase de matemáticas para escuchar por una hora a una profesora vieja hablar de basuras matemáticas, no tan malo, es obvio que nunca pasaste por una de esas escuelas."

"Bueno, no, no lo he hecho" respondió Rarity "pero, ¿qué hay de tus amigos? ¿No se juntan para hacer ese tiempo un poco menos aburrido?"

"Bueno, hay sólo uno. ¡Ya que el resto de los ponis o me evitan, o se burlan de mí, o simplemente no van a esa escuela porque algunos ponis no hacen que sus hijos tomen años extras de escuela!"

"Sí, pero ellos no son mis hijos, Lavender. Pero por lo menos todavía tienes amigos para pasar el rato."

"Sí, sólo dos fuera de la escuela." Lavender gimió y se dejó caer en la piscina, salpicando barro por todo el lugar. "Al menos Fizzle tiene que ir. Si no fuera por él, yo no sé lo que haría, si él no estuviera cerca. ¡Probablemente me volvería loca!"

Rarity rió. Ella siempre encontro su química interesante y estaba más que interesada en su interacción. "¿Y qué tal? ¿Hablas mucho con él?"

"Prácticamente todos los días", explicó Lavender. "Él es el único con el vale la pena hablar en esa escuela abandonada por Celestia. Es también una buena ayuda cuando se trata de clases, especialmente la química. Una vez, incluso me ayudó a mí-" Las orejas de Lavender se animaron, dándose cuenta de que ella estaba a punto de decir algo que su madre no aprobaría. "Bueno, eso no es importante en realidad." Ella se rió nerviosamente, recibiendo una mirada poco convencida de Rarity. El aire se volvió más grueso y pesado, lo que provocó que Lavender tosiera y tratara de buscar algo más que la ayudara a olvidar ese desliz.

"Bueno, aparte de esa cosa no totalmente importante de la que no vas a oírme hablar, todavía salimos con Sugar Snap todo el tiempo. Ella sigue siendo la amenaza mandona que era cuando ella era una potri- "

"Como era de esperar," Rarity terminó con una risa.
"Y Fizzle... bueno... él sigue siendo un poco raro, pero sigue siendo divertido estar con él."

Los labios de Rarity formaron una amplia sonrisa. "¿Y cómo es que es raro?"

El aluvión de preguntas hizo que Lavender desconfiara de las verdaderas intenciones de su madre. "Sabes, no sabía que estábamos jugando a las veinte preguntas, mamá."

"Yo sólo quiero saber, eso es todo." Le tomó toda la fuerza de Rarity el retener su risa, haciendo todo lo posible para evitar sospechas.

"Bueno, incluso después de todos estos años, todavía se pone nervioso a mi alrededor. Apenas puedo sacarle una palabra sin que se reprima y se ponga rojo. "Lavender podría haber jurado que escuchó una pequeña risita de Rarity, pero lo ignoró y continuó su declaración. "Él es muy asustadizo alrededor mío por alguna razón. Mentiría si dijera que no es un poco molesto y Sugar Snap no ayuda mucho. Aun así, es un potro simpático. Además de que me da de esos manís cubiertos de chocolate de vez en cuando. "Lavender se lamió los labios, ignorando el barro que estaba lamiendo. "Esos son deliciosos."

Rarity se apoyó en el borde de la bañera, todavía retenía su blanca sonrisa. "Bueno, no es simplemente adorable."

Uno de los oídos de Lavender bajo, y ella ladeó la cabeza hacia un lado. "¿De qué estás hablando?"

"Oh, nada, nada." Rarity agitó su fangosa pezuña en el aire. "Me alegro de que tienes un buen amigo ayudándote a pasar el tiempo en la escuela. Ya no te molestan tanto como antes, ¿verdad?"

Lavender negó con la cabeza. "No últimamente."

"Bien. Y tú no has hecho nada... impulsivo ¿verdad?"

Lavender miró sombríamente en el barro, negándose a decir una palabra. La sonrisa de Rarity se encogió, y se convirtió en una firme, mirada seria.

"Lavender, cuando te hago una pregunta, espero que la contestes" preguntó Rarity con severidad. "¿Hiciste algo impulsivo recientemente?"

Lavender suspiró y miró a Rarity con sus amplios ojos violeta, tocando sus garras. "Bueno, yo... um-"

"¿Y bien?"

Lavender no quería mirar a los ojos ardientes de Rarity. Eran los ojos que infundían miedo en el corazón de cualquiera, especialmente si ellos sabían que algo estaba mal. Se frotó la cabeza y se rió nerviosamente. "Bueno, el otro día, creo que colé un zorrillo en el casillero de Sapphire y él la roció." La idea de esa broma la hizo reír un poco, sin embargo, ese goce pronto terminó cuando vio la cara de Rarity.

"Lavender..."

Esa voz. Fue esa inquietante mirada decepcionada lo que hizo que Lavender se hundiera en el barro de la vergüenza.

"¿Qué hemos hablado sobre qué hacer con tu ira? Tiene que haber una mejor opción que la que estás tomando."

"¡No le hice daño a ningún poni!" argumentó Lavender. "Solo hice que uno apestara por un día, y ella realmente lo merecía." Lavender miró el barro con agravación. "Fue su culpa por llamarme rata de cloaca maloliente. Yo le mostré quien era la rata de cloaca maloliente."

Rarity tomo aire. "¡Lavender, te he enseñado mejor que eso! La venganza no es la respuesta."

"Hey, al menos no le arañe el ojo a ningún poni esta vez. ¡Por lo menos estoy tratando!"

"No lo suficientemente duro, Lavender," regañó Rarity. "¡Esa no es una mejor solución para tu problema. Eso no va a ayudar a nadie!"

"¡Pero se lo merecía!"

"Aunque eso puede ser cierto, tiene que actuar civilizadamente en esas situaciones." Rarity nadó más cerca de su hija. "Hemos hablado de esto antes, Lavender. Cuando tengas problemas, habla con un adulto de confianza. Me tienes a mí, a tu padre, Twilight, y mis otras amigas con quienes puedes hablar. Te vamos a escuchar. No tienes que tomar justicia con tus propias manos. ¿Qué pasaría si te expulsaran, o si no pudieras ir a tu pequeño baile que será pronto?"

Lavender gimió y murmuró. "No me preocupo por el estúpido baile. Tú eres la que quiere que yo vaya a esa cosa, a pesar de que no quiero ".

"Es bueno para ti ir a un evento refinado", explicó Rarity. "También te ayudara a adquirir un poco de confianza si es que puedes encontrar a algún poni para que vaya contigo. Si tuviera la oportunidad, iría de inmediato, ¡sin necesidad de preguntar!"

Lavender cruzó sus garras. "¡Oh, por favor! ¡La única razón por la que quieres que vaya es para que tú y papá puede tener un poco de tiempo a solas mientras que estoy fuera!"

El rostro de Rarity se volvió carmesí, casi se hunde en el barro, de la vergüenza. "Eso no... no es del todo cierto, querida. Sólo quiero que actúes de una forma más positiva de lo que lo estás haciendo. Esa es una de las razones por las que te traje aquí, para relajarte, y con la esperanza que entiendas cómo manejar adecuadamente las cosas como una dama debería."

"Pero papá dijo que amenazaste con destrozar a un perro diamante antes, incluso pateaste a una amiga en la cara por una roca."

"¿¡Que hizo que!?" la cara de Rarity se sonrojo completamente. Casi parecía que el barro se estaba endureciendo su alrededor. "Le dije que no se lo dijera a nadie... nunca debí compartido eso con ese gran patán." Ella sacudió la cabeza, enderezando su cara y volver a centrar su atención en Lavender. "Pero ese no es el punto. Vas a tener que encontrar la manera de manejar tu temperamento y Twilight te va a ayudar con eso."

Las orejas de Lavender se levantaron con las noticias. "Así que, ¿vamos a probar eso de la investigación de nuevo?"

"No es tanto investigación es más como aprender acerca de tus rasgos para que podamos manejarlos. Hemos hablado de esto a principios de esta semana y pensamos que sería lo mejor ".

"Bien por mí," Lavender estuvo de acuerdo.

"Y no quiero escuchar ningún queja de usted, señorita. Vas y eso es-" Rarity parpadeó sus ojos cuando Lavender no mostró ninguna oposición. "Espera, ¿entonces estás de acuerdo con esto?"

"¿Por qué no? Tengo la oportunidad de ver a mi tía un poco más y todo lo que tengo que hacer es responder las preguntas que me haga. Para ser honesta, nunca me molestó, sobre todo porque me da de comer después."

Rarity rió. "¿No es lo que sueles hacer? Siempre pensando con el estómago. Sigue así, y terminaras un poco gordita."

Lavender considero mencionar el estómago de Rarity, pero sabiendo lo sensible que era, no habría sido la decisión más sabia. "¿Y está papá de acuerdo con esto? Ya sabes cómo se pone cuando se habla de experimentar conmigo."

"Tu padre es sólo un gran bebé, a veces," Rarity resopló. "Él lo superará con el tiempo. Y si no lo hace, entonces va a tener que llevarse sus rabietas abajo por la noche."

"Así que lo mandaras al sofá... ¿otra vez?"

"Absolutamente".

Lavender se rió entre dientes. "Parece que ha pasado un poco de tiempo allí recientemente."

"Sí, bueno ha actuado así hasta hace poco."

Lavender se rió y nado hacia su madre. "Bueno, ¿sabes lo que pienso sobre eso?"

Rarity estaba preocupada por la astuta, sonrisa malvada que Lavender le estaba dando. "No, Lavender. No sé lo que piensas de eso."

Rarity no estaba preparada para el frio, pedazo de barro que chocó contra su cara, pero una vez que pasó, ella murmuró y gritó, agitando sus cascos alrededor. Lavender se rió, alejando su cabeza lejos de los cascos salvajes de Rarity.

"¡Personalmente, creo que es un golpe sucio, que le hagas eso a papá!" Ella se rió como una pequeña potrilla de escuela, viendo como Rarity se quejó y se limpió el barro de la cara. Parte de su mascarilla se comenzó a pelar, causando que Rarity gruñera con frustración.

"¡Lavender! ¿¡Que te pasa!?" Ella se pasó sus cascos para desprender el exceso de lodo. "Esto podría habérseme metido en mis ojos o... nooo. ¡NOOO! ¡Está en mi melena!" Rarity fulminó con la mirada a su hija. "¡Arruinaste mi melena!"

Lavender le sacó la lengua a Rarity. "Sí, y lo haré de nuevo. ¿Qué vas a hacer al respec-"

Su sarcástica declaración fue ahogada por el barro que lleno su boca cuando Rarity empujó a Lavender hacia abajo. Ella la mantuvo allí durante dos segundos antes de soltarla, haciendo que Lavender que se devolviera al instante. Su melena púrpura y escamas estaban completamente cubiertas de barro.

"Si yo tengo que lavarme, tú también lo harás", dijo Rarity con una sonrisa victoriosa.

Lavender y Rarity continuaron su pequeña guerra por los siguientes minutos, cada una de ellas tratando de hacer más sucia a la otra, sólo para arruinarle la apariencia a la otra. Lavender estaba riendo y sonriendo, disfrutando del tiempo con su madre.

Y eso era todo lo que le importaba a Rarity. Requirió ensuciarse más de lo que ella hubiera querido, pero el tiempo de calidad que había pasado con ella, era algo que quería hacer más a menudo y romper esa barrera que tenían. Rarity continuó arrojando barro a Lavender y viceversa, convirtiendo el barro relajante del tratamiento en una batalla sin reglas.

"Ustedes dos parecen estar divirtiéndose."

Rarity se detuvo y se dio la vuelta, viendo tanto Lotus y Aloe riéndose de ellas.

"No nos gusta ser un inconveniente, pero su tiempo aquí ha expirado", dijo Lotus.

"Sin embargo, ya que usted es un cliente recurrente, podemos extenderlo un poco, si así lo desea," ofreció Aloe.

"Ese es muy dulce de ustedes dos," comenzó Rarity, sonrojada por la vergüenza ", pero no me atrevería a aprovecharme de vuestro arduo trabajo. El tiempo que registramos es el tiempo que registramos después de todo. Además, estoy segura de que mi hija está un poco de hambrienta en este momento, ¿no es cierto, Lavender?"

Lavender abrió la boca para decir que no, pero su estómago respondió por ella. Rarity asintió a las hermanas para confirmar su decisión.

"Bien entonces. Cargaremos el día de hoy en su cuenta como de costumbre, señora Rarity ", dijo Lotus Blossom.

"Ustedes pueden ducharse y asearse en la sala de allá." Aloe señaló a un pequeño cuarto de baño cerca de la salida de la piscina. "Estaremos esperando en el mostrador por ustedes dos y gracias por sus servicios."

Las dos hermanas sonrieron, se inclinaron ligeramente, y las dejaron a las dos para asearse. Lavender se sacudió la mayor parte del lodo, dejando manchas de color marrón por todo el lugar. También lanzo un poco de lodo volando por la habitación, pero eso era algo que las gemelas tendrían que arreglar.

"Bueno, vamos a limpiarnos y de ahí a comer algo", dijo Rarity. "Ya casi es hora de que volvamos."

"¡Genial, la verdad es que ya me estaba dando hambre!" Exclamó Lavender frotando su estómago. "Así que, ¿a dónde vamos a ir a comer?"

"¿Qué puede pagar tu mesada, cariño?" preguntó Rarity con picardía, causando la cálida sonrisa de Lavender, derretirse un poco.

"¿Qué?"

"¿Pensaste que ibas a salirte con la tuya después ensuciar a tu madre con una sustancia viscosa? Tiene que haber un poco de disciplina. "Rarity trotó hacia el cuarto de baño, volviéndose hacia Lavender. "Ah, y debido al incidente del zorrillo, puedes pagar parte de la factura del spa de hoy."

Los ojos de Lavender tiritaban. Apretó su garra y gimió.

"Ah, y por cierto Lavender... estás castigada durante una semana."

Fue en ese momento que Lavender pensó que iba a romperse. Un día de relajación, destruido en un par de segundos. Ella suspiró y siguió Rarity hacia el cuarto de baño, tratando de pensar positivamente sobre su situación. Siempre podía ser peor.

Podrían haberla dejado sin comer por un día entero.