Mente rota, alma quebrada
Luz y sombras
—Hubo un tiempo en que yo era muy parecido a vos. No confiaba en nadie y odiaba a los que tenían poder y control sobre mi vida. Mi familia era… muy opresiva y Hogwarts no constituía el refugio ideal. La guerra ya había empezado y la rivalidad de Casas se había vuelto mucho más profunda, lo que podés haber experimentado en estos años no es nada comparado con lo de entonces. Yo era Slytherin, de contextura escuálida y nunca contragolpeaba en el momento cuando me provocaban o atacaban. Me desquitaba más tarde, casi siempre con pociones de modo que no me descubrieran. —empezó diciendo Severus.
—Anhelaba tener poder para defenderme y para que todos se dieran cuenta de que no les convenía meterse conmigo. Cuando terminé la escuela poco me importaba la guerra o que hubiera gente muriendo. Estaba harto de estar siempre abajo, siempre oprimido. Y fue entonces que me fue ofrecida una oportunidad de alzarme por encima de los demás. De lo que no pude darme cuenta fue que la tentadora oferta ocultaba una trampa. Entré en las filas de los mortífagos y pasé a ser un esclavo del Señor Oscuro.
Un remolino de imágenes y sensaciones se coló en la mente de Silas. Violentos ataques, decenas de personas torturadas brutalmente hasta caer muertas, hedor de muerte de dolor y de miedo… pero también reverencias, besos en el dobladillo de una toga, humillaciones… y todo envuelto en un persistente sentimiento de vacío y aislamiento.
—Mi madurez mágica se presentó tardíamente. Pero llegué a ser muy poderoso. El Señor Oscuro, por supuesto, se acreditó eso como un logro personal y yo le creí. O me obligué a creerle… en realidad era una especie de racionalización para no tener que admitir que lo único que había conseguido era haber cambiado de un tipo de esclavitud a otro.
—La guerra arreciaba. Atacábamos casi a diario. Las víctimas perecían por centenas. Yo no sentía remordimientos, ése era mi desquite… yo había tenido que soportar horrores, ahora les tocaba a otros pagar. Y no eran personas para mí, eran enemigos. Tampoco me inspiraban simpatía alguna los otros mortífagos… si los mataban, peor para ellos. Estaba más solo que nunca pero viviendo en una ilusión de felicidad porque ya no era yo el que sufría. Los que sufrían eran otros, otros que a mí no me importaban.
Puedo ver la sangre tiñéndome las manos pero no me siento culpable. La negación es una capa gruesa alrededor de la mente que puede justificar cosas horrendas, como torturar impiadosamente a una niña de doce años hasta matarla. Las maldiciones la van destrozando poco a poco pero tus oídos se niegan a registrar los gritos desgarradores.
—El Señor Oscuro iba imponiéndose en la guerra. El éxito puede ser embriagador. Su mente que ya era inestable en un principio pasó a rayar la demencia. Un día nos convocaron a una reunión. El Señor Oscuro nos torturó, a mí y a varios de los otros. No habíamos cometido ningún error, no habíamos hecho nada mal. Él estaba de malhumor y quería descargarse. Fue entonces que me di cuenta de que estaba más desamparado que nunca. Fue una revelación repentina y dolorosa. Y en el siguiente ataque… las víctimas pasaron a ser personas… ya no podía verlas como ajenas e insignificantes… no era que me inspiraran compasión, pero el miedo, la desesperación y el dolor de otros perdió todo su significado porque ya no me hacía sentir fuerte. Porque yo no era más que una marioneta que el Señor Oscuro podía manejar a su antojo… e incluso si algún día estaba de mal talante podía matarme por puro capricho.
Severus hizo una pausa y suspiró.
—Fue entonces que recurrí a Dumbledore. Literalmente me arrojé a sus pies, pidiendo perdón, rogándole que me ayudara a salirme. Él me tendió una mano y me hizo incorporar. Me dijo que nunca debía arrastrarme ante nadie, que siempre debía mantenerme de pie, firme y erecto. Nunca voy a poder olvidar eso. Yo estaba en el fondo del abismo, considerando la posibilidad del suicidio incluso… y ese hombre podía hacerme sentir fuerte, incluso más fuerte que el Señor Oscuro. Desde ese día comencé a trabajar para él. Me convertí en espía. Y de esa forma sentí que recuperaba de nuevo el control, volvía a ser fuerte una vez más. Trataba de no tener que participar en los ataques de los mortífagos, las pociones me servían de excusa, pero no siempre podía zafar. Y era durísimo de soportar… pero sabía que tenía que soportarlo…
Severus hizo silencio, se puso de pie fue hasta la chimenea y se sirvió un whisky. Y prosiguió.
—Si yo no me hubiese aislado como lo hice en mi afán de volverme invulnerable, no habría cometido los errores que cometí. Con esto no te estoy diciendo, Silas, que vos vayas a hacer lo mismo que hice yo… pero estás transitando por una vía muy peligrosa. Tampoco estoy diciéndote que tengas que salir a saltar y brincar con donaire con el corazón en la mano como un Hufflepuff musitándoles sonetos de devoción a los que te rodean. Yo sigo sintiéndome incómodo con demasiada gente alrededor y sigo sin confiar en casi nadie. Mantener cierta distancia es sensato, uno nunca sabe… hasta la persona aparentemente más inocua puede ser un enemigo solapado… pero el aislamiento completo tampoco es la solución.
—¿Qué está tratando de decirme? —preguntó Silas con desconfianza.
Severus regresó a su asiento.
—Yo sé lo que es sentirse herido, yo sé lo que es pensar que todo el mundo está en contra de uno… y también en un momento decidí que no quería tener nada que ver con ese mundo. Yo lo sé, Silas. Yo no hablo desde afuera. Yo no te estoy ofreciendo lástima. Y lo que voy a decirte no es una exageración. Yo estuve en la misma posición que vos y elegí un rumbo que me hizo pasar por el infierno… y yo no quiero que a vos te pase lo mismo, pero a ese infierno te estás encaminando. Arrancarte toda traza de compasión, de sensibilidad, de confianza no es la solución. Si hicieras eso pronto pasarás a ver a todos como si fueran animales. Matar todas tus emociones te irá matando de a poco. Y ése es el rumbo que has tomado, Silas. Vos no te permitís confiar en nadie. Y no pasará mucho tiempo antes de que ya nadie te importe, ni siquiera vos mismo. Te volverás totalmente insensible al dolor que puedas causarles a otros y ni siquiera te darás cuenta de que al que más estás dañando es a vos mismo.
—¡Oh, por favor! —bufó Silas revoleando los ojos— Todo esto no es más que una sarta de boludeces. No me estoy transformando en alguien despiadado. Y que le dé precedencia a la razón por encima de las emociones, no quiere decir que las niegue. Y el que no confíe en Ud. no quiere decir que no confíe en nadie.
—¿Y en quién confiás, Silas? —preguntó Severus con voz helada— Nombrame a una persona.
Silencio.
—Sé que a Neville le tenés una cierta simpatía, si bien algo distante. Black y Lupin te resultan indiferentes. Odiás a Dumbledore…
Los ojos de Silas se entrecerraron furiosos, Severus alzó las manos como gesto de capitulación.
—Muy justificadamente, por cierto. Ya no soy ciego ante sus muchas imperfecciones y algunas de sus acciones han cruzado el límite de lo imperdonable.
Severus intensificó la mirada sobre él. —¿Confías en Harry? ¿En Gabriel? Me consta que te inspiran afecto… pero, y hablando con sinceridad, ¿confiás en ellos?
Silas desvió la mirada pero su expresión persistió impasible.
—Vos solo confiás en vos mismo y eso va a tener pronto malas consecuencias. Y no son desvaríos melodramáticos míos. Yo hablo por experiencias pasadas. Yo estoy tratando de salvarte del infierno por el que yo pasé. Un infierno que estuvo a punto de causarme la muerte. Ni siquiera después de tantos años me he recuperado por completo y no creo que pueda… algunas cicatrices nunca terminan de cerrar. Yo te estoy planteando una advertencia. Por favor, tratá al menos de considerarla… de reflexionar sobre ella.
—¿Y en quién me está sugiriendo que confíe? ¿En Ud.? —dijo Silas desdeñoso— Ud. ya nos ha traicionado en dos oportunidades… y me importan un rábano las justificaciones o excusas que pueda aducir. Nada de eso cambia el hecho incontestable de que nos traicionó. Obviamente Dumbledore no entra en la categoría de los recomendables. Y no puedo creer que hablara en serio cuando mencionó a Neville, es sólo un chico y con muchos problemas propios además. No se puede confiar en él para cuidarse a sí mismo, mal podría confiar en él respecto de nuestros problemas y preocupaciones. Sirius está mentalmente inestable y Remus está demasiado vinculado a Dumbledore. Quedaría mi queridísima y amantísima familia…, no, obviamente no en ellos.
—Las personas no son perfectas, Silas. —respondió Severus con calma— El mundo y sus circunstancias tampoco son perfectos. Es prácticamente imposible encontrar a una persona que nunca llegue a decepcionarte en algunas ocasiones o que actúe siempre de acuerdo a lo que a vos te parece correcto. Y tampoco vos vas a resultarles siempre perfecto a los otros. Pero se puede confiar en otros así y todo, si estamos convencidos de que se preocupan por nuestros intereses y nuestro bienestar, si están dispuestos a escucharnos, si nos respetan… aunque a veces cometan errores. Aunque me cueste mucho tener que admitirlo, Lupin es confiable. Y yo también, aunque no quieras creerlo. Y Neville, a pesar de ser un chico con problemas. Ciertamente te estoy sugiriendo que nos brindes tu confianza… ninguno de nosotros haría intencionalmente nada que pudiera perjudicarte o perjudicar tus intereses.
—¿Y si eligiera no seguir el consejo me estaría condenando al infierno en vida y a la muerte? No necesito a nadie y yo no soy vos, Severus. No me insultes con tal comparación. —dijo Silas con desprecio poniéndose de pie— Creo que ya no queda nada más que agregar. —declaró y enfiló hacia la puerta.
—Considerá las cosas que te dije, Silas.
—Como diría Gabriel… ¡dejame de joder! —le espetó y salió.
oOo
—Hola. —saludó Harry al entrar en la biblioteca.
Neville le devolvió el saludo con una sonrisa. —¿Ya me toca a mí?
—Hoy terminamos diez minutos antes. ¿Cómo vas con el estudio para animagus?
—Lento. —contestó Neville suspirando y le indicó en el texto hasta dónde había llegado. Luego pasó a hacerle un resumen de lo que había leído. Cuando pasaron los diez minutos partió hacia la sala de estar para su lección.
Harry se sentó a leer con un folio de pergamino al lado para anotar las dudas y las cosas que no entendía como referencia para consultarlas con Silas. Suspiró, sin la ayuda de Silas mucho dudaba que alguna vez pudiera llegar a ser animagus. Una de las ventajas del estudio independiente elegido era que le iba a resultar de mucha utilidad para Transfiguración, muchas cosas de la materia empezaban a resultarle más comprensibles.
Silas, ¿qué quiere decir que la transformación es más un cambio interno que externo? ¿Uno no sigue pensando como humano cuando está transformado?, escribió.
No hubo respuesta de inmediato. Finalmente fue Gabriel el que contestó. Silas está durmiendo, pero creo que yo te puedo ayudar con eso. La mente persiste y la forma externa cambia. Pero el cambio se origina en el interior, en tu espíritu, y te hace adoptar la forma más compatible con tu ser.
Ah, gracias, escribió Harry. Luego frunció el ceño y agregó preocupado: ¿Sy está bien?
Sí. Lo cierto es que nosotros también necesitamos dormir, aunque con menos frecuencia que vos.
Entiendo… ¿ayudaría si yo me fuera a dormir?
No, vos seguí estudiando. Estoy muy ansioso de conocer nuestra forma.
Yo también, escribió Harry sonriendo. Y volvió a concentrarse en la lectura.
oOo
Silas estaba durmiendo ciertamente. Había sido algo extraño que nunca antes había ocurrido, había sentido de manera repentina una intensa necesidad de dormir. Tambaleante había entrado a su cuarto y se había quedado dormido apenas la cabeza tocó la almohada. Los sueños no eran normales en los cuartos del alma. Sólo soñaban cuando estaban en control y se dormían. Pero sí había algo análogo al sueño en los cuartos interiores, una especie de duermevela durante el cual conservaban cierta consciencia del transcurso del tiempo. Pero esta vez para Silas fue diferente, fue como si realmente estuviera dormido y soñara…
Flota… flota en la oscuridad. Voces y sonidos poco a poco van alcanzando sus oídos. Árboles agitándose con el viento, animales desplazándose… el entorno respira, está vivo. Algunos crujidos de ramas y de hierba aplastada anuncian los pasos de alguien que se acerca. La respiración se oye muy acelerada y jadeante… delata una emoción intensa… quizá miedo, o pánico incluso.
Silas abre los ojos. No es mucho lo que ve al principio, muchas ramas se interponen en su campo visual. Es de noche pero hay luz de luna. Los jadeos son los de un hombre que no alcanza a distinguir del todo. Detrás de él arrastra flotando a una mujer que está amarrada mágicamente. El terror es manifiesto en los ojos de la mujer.
—Mi Señor, ¡me reconocieron! No sé por qué razón vino… mi Señor, ¡¿qué debo hacer?! —suplicó el hombre plañidero con voz repugnantemente servil. En su escondite entre el follaje, Silas torció la boca en una mueca de disgusto.
—Traela más cerca. Quiero ver qué trajiste. —dijo una voz helada que serpeó cortante el aire, parecía haberse originado en el hueco del tronco de un árbol.
—¡Sí, mi Señor!
Wormtail. Silas lo reconoció apenas quedó iluminado por la luna. El traidor acarreó a la mujer flotante y la dejó caer al pie del árbol. Se oyó un desagradable siseo y luego una carcajada no menos repulsiva.
—Has tenido mucha suerte, mi servidor… Esta mujer extraviada es muy especial… ¿no es así señorita? Muy especial, sin dudas… Y alguien le ha puesto un hechizo de memoria. Uno particularmente poderoso. ¿Qué secretos están escondidos en tu mente?
La mujer se sacudió varias veces y finalmente quedó inerte.
—¡Ahhh…! —la voz fría sonaba llena de satisfacción— ¡Sí! ¡Una muy afortunada casualidad! Ésta es la oportunidad que había estado esperando. ¡Wormtail! Partiremos con las primeras luces del alba… Tengo un fiel servidor que está esperando mi regreso con impaciencia.
—Sí, mi Señor. —respondió Wormtail obsequioso postrándose.
—¡Avada Kedavra! —sonó la voz de Voldemort. Y el haz verde impactó en la mujer amarrada.
Todo empezó a oscurecerse a su alrededor, Silas se estremeció porque los ecos de la risa diabólica seguían resonando en su oídos. Pero fueron desvaneciéndose poco a poco.
¿Quién era la mujer muerta? ¿Qué había encontrado Voldemort en su memoria? ¿Por qué lo había complacido tanto al punto de que se decidiera a volver a Inglaterra?
oOo
Cuando salió de su cuarto, Gabriel estaba sentado en el sofá.
—¿Estás bien?
Silas vaciló un segundo. Su reacción natural habría sido responder con una mueca desdeñosa y no prestarle atención alguna a la pregunta. Pero la conversación con Snape esa mañana había dejado huellas en su mente. Y el autoengaño no era propio de Silas. Necesitaba conocer a fondo las amenazas que podían cernerse sobre ellos, y con mayor razón las que podrían originarse internamente. Y la predicción de Snape, por más que Silas la hubiese desestimado en voz alta, era claramente una amenaza… quizá si empezaba a confiar en alguien… siquiera un poco… y Gabriel era el que tenía cerca y, considerando sus otras alternativas, probablemente el mejor candidato.
—Tuve un sueño… o mejor dicho, una visión.
—¿Ah, sí? —comentó Gabriel interesado— ¿Qué viste?
Y Silas le contó.
—¿Qué significa todo eso? —preguntó Gabriel— ¿Y qué tenemos que hacer?
—Creo que la visión se explica por sí misma. En cuanto a qué hacer… por ahora, esperar. Pero atentos y preparados.
—¿Deberíamos decírselo a alguien? —preguntó Gabriel frunciendo el ceño.
—¿A quién? ¿A Snape?— Silas sacudió la cabeza. —No sabemos nada seguro por ahora, no tendría ningún sentido contarle. Y prefiero que esta sorpresiva habilidad de las visiones permanezca secreta por el momento. Sabe el Cielo qué pasaría si se llegara a saber que Harry Potter tiene una conexión mental directa con Voldemort.
—¿Por qué es que sos vos el que tiene la conexión con él?
—Demon. —respondió Silas con una media sonrisa enigmática, se le sentó al lado y lo miró de reojo. Creo que yo soy el más afín a Demon. Y no tengo motivo de queja. Es muy conveniente saber lo que el hijo de puta de Voldemort está tramando. Nos va a ahorrar muchas desagradables sorpresas.
Gabriel arrugó la frente reflexivo. —Así que… como Demon se originó de un fragmento de alma de Voldemort vos tenés ecos de lo que el muy guacho planea. Pero Demon también es parte de nuestra alma… ¿no existe el peligro de que él también sepa lo que pensamos?
—No me parece probable, en este caso es una ventaja que nuestra mente esté fracturada, es muy difícil de penetrar. Pero la posibilidad existe… y sería a través de mí. Por eso justamente estoy poniendo todo mi empeño en aprender Oclumencia.
Silas notó entonces que no le llegaban imágenes desde afuera, Harry debía de estar durmiendo. —¿Qué me perdí? —preguntó.
—Hoy pasamos de los ejercicios y rutinas de combate al duelo propiamente dicho. —contestó Gabriel— Pero Harry se resistió, le resulta muy difícil atacar a otro. Ni siquiera en una práctica. Snape se enfadó y Harry se fastidió y le espetó que él no tiene la culpa de no poder demostrar agresividad. Así que yo salí y tomé el control durante el resto de la práctica. —explicó Gabriel con una sonrisa petulante, Silas revoleó los ojos. —Yo estoy mucho más adelantado que Neville, practiqué con Snape. Neville hoy se quedó observando, Remus va a venir para las próximas prácticas y tendrá duelos con él. Neville es bastante bueno para defenderse, pero como Harry, carece de la veta agresiva necesaria para una buena ofensiva.
Silas asintió. —¿Qué hora es?
—Casi las once. Harry se acostó hace una media hora. Vos estuviste durmiendo trece horas seguidas. Demasiadas para vos que detestás dormir. ¿Te parece que las visiones no transcurren en tiempo real?
—Creo que sí transcurren en tiempo real, el resto del tiempo debo de haber dormido. Estaba muy cansado. —agregó poniéndose de pie— Voy a salir a practicar Oclumencia.
Gabriel asintió bostezando y se levantó también para dejarle el sofá a Harry que iba a aparecer apenas Silas saliera.
oOo
Silas había estado ocupado con Oclumencia durante una hora cuando oyó el golpeteo en la ventana. Sonrió apenas y sondeó el interior para asegurarse de que Gabriel estuviera durmiendo. Recién entonces se puso de pie y fue a abrir. El búho de Malfoy entró, fue a posarse en el respaldo de la silla y le tendió la pata. Silas controló el mensaje con algunos encantamientos, asintió apenas y lo desató. El pájaro partió sin siquiera dejar oír un breve ulular. Silas tomó asiento al escritorio y mentalmente hizo un cálculo de los días transcurridos desde la última carta de Malfoy… casi dos semanas.
Enhorabuena Shadow:
Tenés un talento particular para ponerles nombres a las cosas y a las personas. El apelativo que usaste para firmar tu último mensaje me sorprendió. Es curioso que eligieras un nombre que se asocia a oscuridad. Lo que me confirma indirectamente algo que sospechaba, tu forma de comportarte en Hogwarts tiene más de actuación que de realidad. No obstante, sigo pensando que tenés más afinidad con la luz, no nos olvidemos de que tenés mucho de Gryffindor y de que sos El Niño Que Sobrevivió, nada menos.
Pero aparte de eso, el saberle encontrar un nombre apropiado a las cosas no es tu único talento. Narrar historias parece ser otro. Y no es que esté insinuando que te inventaste todo, pero tenés que reconocer que tu vida ha sido sorprendentemente movida y entretenida al parecer. Estoy muy ansioso por leer tus aventuras durante segundo año. Pero hasta que lleguemos a eso, yo también tengo algunas cosas para contarte, creo que corresponde como compensación por la hora muy amena que pasé leyendo tu carta.
Mi padre ha estado ausente de casa casi todo el tiempo estos últimos días. Quizá no es algo que sepas, pero él forma parte de varios comités y comisiones departamentales en el Ministerio. Curiosamente, hasta que comenzamos nuestro intercambio epistolar no le había prestado mayor atención a esas funciones políticas de mi padre, pero últimamente empecé a interesarme más.
Por ciertos comentarios que le oí en algunas oportunidades deduje que estas semanas sus actividades estaban relacionadas con el Departamento de Relaciones Exteriores, pero que también algo tenían que ver con el comité de la escuela. Desconcertante, por cierto, ¿Hogwarts y Política Exterior? ¿De qué modo podrían estar relacionadas? ¿Tendría que ver con la Copa Mundial? Algo que dijo ayer mi padre me aclaró un poco el panorama, se quejó de que le parecía una tontería que justo decidieran reinstaurar el "torneo" el mismo año que Inglaterra es la anfitriona para la Copa Mundial.
Y ya no tuve dudas, sólo podía estar refiriéndose al Torneo de los Tres Magos. Una competencia tradicional entre escuelas de distintos países, pero que hace muchísimo tiempo que no se lleva a cabo porque en la última oportunidad dos de los participantes murieron y el otro resultó gravemente herido. No sé quién habrá tenido la brillante idea de reinstaurarlo, lo cierto es que mi padre no es el único en el Ministerio que está muy disconforme con esta reedición del Torneo.
Espero que esta información te pueda resultar de utilidad, Shadow, al menos es un enigma interesante que da que pensar. Sobre todo por el momento poco oportuno que eligieron.
Te mando mis más sinceros saludos y espero recibir pronto otra de tus cartas con una nueva y fascinante historia.
Tuyo,
Serpentine
Silas se golpeteó los labios con el extremo de la pluma. La información de Draco era sin dudas muy interesante. Un torneo en Hogwarts en el que participarían alumnos de otros países… ¿Era algo relacionado con eso lo que había descubierto Voldemort en la mente de la mujer de la visión y lo que tanto lo había complacido? ¿Sabía Snape del torneo? Y si ése fuera el caso, ¿por qué no les había dicho nada? ¿Correspondía que se enojara una vez más con Snape? Muchas preguntas sobre las que iba a tener que reflexionar… Silas sacudió ligeramente la cabeza, ya pensaría en eso más tarde… por el momento se concentró en lo que escribiría en la carta para Draco. También estuvo sopesando la posibilidad de no responderle de inmediato, Draco lo había tenido esperando dos semanas… Pero no, no convenía que el búho viniera en busca de una respuesta todas las noches durante varios días, no era prudente… Una contestación rápida sorprendería a Draco y desconcertarlo también tenía su atractivo.
Decidido, se puso a redactar la respuesta. Comenzó agradeciendo sucintamente los cumplidos y luego, también brevemente, expresó lamentos de circunstancia por las ausencias prolongadas del padre de Draco durante los días anteriores. Una vez cubiertas las formalidades pasó a lo que sabía que a Draco le iba a interesar más.
Le contó detalladamente los acontecimientos acaecidos en segundo año. Naturalmente, hubo cosas que no mencionó, pero por lo demás, el relato fue exhaustivo y fiel a lo ocurrido. Se sorprendió cuando concluyó de escribir, la narración resultó muy extensa, más de diez carillas.
Al final, solicitó más información pero sin especificar sobre qué, que Draco decidiera qué podría ser lo que le interesaba… eso solo y por si mismo ya podía considerarse muy informativo. Agregó los saludos de rigor, sonrió satisfecho con el resultado, selló la carta y la escondió. La mandaría a la noche siguiente.
oOo
—Este… no creo que esto sea una buena idea. Y tampoco hacía falta. — dijo Neville.
Era sábado e iban caminando en dirección al pueblo. Para comprarle ropas muggle, tal como lo habían planeado secretamente Remus y Harry.
—Va a ser muy divertido, ya vas a ver. —le aseguró Harry al tiempo que le rodeaba la cintura con el brazo— Y es bueno que salgamos de la casa de vez en cuando, llevamos varias semanas encerrados.
Neville sonrió y se distendió un poco. Era un día muy agradable y disfrutar del aire libre era un cambio placentero.
—Tampoco nos vamos a pasar todo el día de compras. —dijo Remus riendo.
Había una tienda de ropa bastante grande en la localidad y allí fueron en primer término. Neville se olvidó de sus reparos enseguida. Cuando iba con su abuela, ella era la que decidía qué tenía que probarse y lo que finalmente terminaban comprando. Harry y Remus lo dejaron que curioseara y eligiera a su gusto. Ellos también se probaron algunas cosas. Entre todos intercambiaron opiniones honestas sobre cómo les quedaban las potenciales nuevas prendas.
En un momento, mientras Neville y Remus estaban en los probadores, a Harry empezó a dolerle la cabeza. Había muchos clientes en el negocio y sus habilidades de Oclumencia todavía no muy desarrolladas no alcanzaban para protegerlo de tantas emociones entremezcladas que su empatía absorbía. Trató de disimular lo mejor posible porque no quería arruinarles el día a sus acompañantes. Se concentró un momento para ajustar su cielo defensivo.
Sin embargo, Remus notó enseguida que algo estaba fuera de lugar. —Harry, ¿te sentís bien? —preguntó preocupado.
—Eh… no… por un momento me sentí mareado y la cabeza me empezó a doler, pero creo que ya se me pasó. Demasiada gente alrededor, supongo.
—Podríamos volver…
—No… ya me siento mejor… —dijo Harry y para demostrarlo agarró una remera verde de un perchero, se la puso delante y preguntó: —¿Qué te parece? ¿Ésta me quedaría bien?
—Sin dudas. —respondió Neville que justo salía del probador luciendo una camisa blanca con detalle de llamas azules en una de las mangas y un jean negro que le quedaban que ni pintados.
—¡Te ves genial, Nev! —lo elogió Harry sonriéndole ampliamente.
—Gracias. —dijo Neville sonrojándose— Creo que a mí también me gusta como me queda.
—Hey, Remus… —dijo Harry sacando otra remera del perchero—…deberías probarte ésta…
Era una remera negra con un lobo corriendo, estampado en la espalda. Todos se echaron a reír.
oOo
Una hora más tarde estaban los tres sentados en una mesa del restaurante. Remus y Neville charlaban animadamente y Harry sonreía. Se sentía muy contento de que se llevaran tan bien. Neville necesitaba a alguien más que le tuviera cariño, él tenía tanto amor para brindar.
El momento plácido fue interrumpido abruptamente por el ruido de un vaso arrojado contra el suelo que se había hecho añicos. Remus giró la cabeza. En la mesa de al lado había una pareja joven, la chica se había puesto de pie furiosa y le estaba gritando de todo a su compañero, la diatriba no se prolongó demasiado, sin embargo, luego de unos instantes la chica se fue trinando de rabia. La cara compungida del muchacho que seguía sentado muy consternado permitía hacerse una buena idea de lo que acababa de pasar. Hubo algunas miradas comprensivas de los presentes dirigidas al muchacho y se oyeron algunas risas. La atmósfera retornó a la normalidad un rato después.
Pero Harry se había puesto muy pálido y gotas de sudor le perlaban la frente. Neville y Remus intercambiaron una mirada preocupada. Remus decidió que era mejor que volvieran. Llamó al mozo y pidió la cuenta. Neville trató de levantarle el ánimo a Harry.
—No te sientas mal por nosotros, Harry. Y hasta ahora te habías manejado muy bien, pero tu empatía es muy poderosa. Y las compras ya las completamos.
—Pero… la estábamos pasando tan bien. —se lamentó Harry decepcionado.
—Y vamos a seguir divirtiéndonos. —le aseguró Remus— Volvamos y organicemos algún juego.
—¿Qué clase de juego? —preguntó Neville.
—Una guerra de agua se me ocurre como una buena idea. —sugirió Remus— Hoy hace calor.
—¿Con bombitas? —preguntó Harry. El interés que se le había suscitado era evidente y notorio en el brillo de los ojos verdes.
—¿Qué son las bombitas? —inquirió Neville desconcertado. Harry y Remus rieron.
—Quizá podamos convencerlo a Severus de que se nos una. —comentó Harry.
oOo
Harry no pudo convencer a Severus pero igual se divirtieron mucho. Toda la artillería de pistolas de agua y bombitas fue creada con magia dentro de la casa. No querían que los detectaran. Luego transportaron todo el arsenal al exterior. Al principio eran todos contra todos, pero después fueron creándose alianzas de a dos ensañándose contra el tercero. Omi, muy entusiasmado, había salido a observarlos y sacó muchas fotos del combate.
Severus los recibió con una expresión desaprobadora cuando volvieron a entrar chorreando agua. —¿Nunca te enseñaron encantamientos para secar, lobo? —preguntó sarcástico al tiempo que aplicaba uno sobre Harry.
—Gracias, Severus. —dijo Harry con dulzura. Remus estaba aplicando el mismo encantamiento para secar a Neville y para secarse a sí mismo.
—¿Cómo te fue con los escudos de Oclumencia en el pueblo? —preguntó Severus cuando ya estaban a la mesa para la cena.
—Bastante bien… pero algunas emociones lograron pasar y me empezó a doler la cabeza, por eso volvimos un poco antes.
—El dolor de cabeza es consecuencia de escudos incompletos. Una vez que hayas perfeccionado la técnica dejarán de presentarse. —explicó Severus.
—Gracias por habernos dado permiso para el paseo. —dijo Harry— La pasamos muy bien. ¿Quizá la semana que viene podrías acompañarnos vos?
Severus disimuló una risa con un bufido. Pero no dijo ni que sí ni que no. Harry sonrió triunfante, Neville agachó la cabeza para disimular su sonrisa y Remus se rió a carcajadas. Por supuesto que Severus les puso muy mala cara a los tres y empezó a sacudirles un buen sermón sobre seguridad. Pero ninguno le prestó mucha atención a la reprimenda.
oOo
La semana pasó rápido. Los chicos se concentraron en los estudios para ser animagi. Además, Neville iba haciendo progresos en Meditación y Harry en Oclumencia.
Las sesiones de terapia empezaron a ponerse moviditas porque Harry tenía ocasionalmente episodios de enojo. Pero el tocar el piano actuaba de bálsamo apaciguador en esos casos. Y lo cierto era que también era una forma de avanzar, poco a poco iba ganado mayor estabilidad.
Remus había venido un par de veces, el resto del tiempo lo pasaba con Sirius. Harry se puso muy contento cuando se enteró de que Sirius volvería, ya para quedarse, para su cumpleaños. Severus había tenido que aceptarlo a regañadientes porque él estaba obligado a volver a Hogwarts el 7 de agosto.
El viernes ocurrió un hecho notable. Durante varias semanas, Boy había estado saliendo durante una hora y media todas las noches mientras Severus y Neville jugaban al ajedrez, aparentemente sin prestarle ninguna atención. La primera semana no habían avanzado mucho, Boy tendía a comportarse histérico como era habitual. A partir de la segunda semana empezaron a notarse algunos progresos, seguía gimoteando y balanceándose pero ya no gritaba cuando oía una voz o divisaba desde su rincón movimientos.
Esa noche Boy se había acurrucado debajo de una silla de dos cuerpos. Neville y Severus, como era habitual, estaban sentados a prudente distancia jugando al ajedrez. Boy les dirigía miradas de desconfianza de tanto en tanto pero por primera vez se puso a observar con cierta atención el entorno. La alfombra era muy mullida. ¿Podría moverse un poco sin que lo notaran? Se animó a sacar una mano, no hubo ninguna señal de que hubieran reparado en él. Aguardó un momento y se animó a sacar la otra. Tampoco hubo reacción alguna. Se incorporó un poco. Frente a él había una mesita ratona y encima de ella un plato con galletitas dulces y un vaso de jugo. Gateó unos centímetros y se quedó quieto y atento. Pero las dos personas a varios metros de distancia seguían sin prestarle atención alguna. Eso le dio ánimos y salió completamente de debajo de la silla. Se quedó un largo rato quieto y esperando, temía que en cualquier instante empezaran a lloverle los golpes. Pero no pasó nada. Y el jugo y las galletitas seguían allí… muy tentadores. Se quedó inmóvil durante un largo rato, estaba seguro de que le iban a pegar… pero nada pasó. Gateó un paso más y se quedó paralizado… ¡estaba tan expuesto! Pero así y todo de algún lado sacó valor, estiró la mano cogió dos galletitas y de inmediato volvió a esconderse debajo de la silla.
Aunque Boy no pudo verlos, Severus y Neville que habían seguido disimuladamente y de reojo toda la escena intercambiaron una sonrisa complacida.
oOo
—¿Que pasó? —preguntó Harry cuando regresó y los vio sonriendo tan contentos— ¿Estoy mejorando?
—Es demasiado pronto todavía para arribar a conclusiones. —respondió Severus con cautela.
—¡Se animó a salir y se robó dos galletitas! —le informó Neville alborozado.
Harry rió y lo abrazó, Neville le devolvió el abrazo también riendo. Severus los observó satisfecho durante unos momentos y finalmente carraspeó: —Será mejor que se vayan a acostar ahora. Mañana después del desayuno saldremos para el pueblo.
Los dos chicos chillaron de alegría y partieron corriendo hacia las escaleras.
oOo
Más tarde esa misma noche, Silas dejó entrar al búho de Malfoy que, como era su costumbre, fue a posarse en el respaldo de la silla. Silas controló la nota primero y recién después la desató. Antes de partir, el pájaro dejó oír un arrullo y le mordisqueó un dedo. Luego reemprendió el vuelo y desapareció al cruzar la ventana. Algo extrañado, Silas se miró el dedo que le había mordisqueado, luego tomó asiento y se puso a leer.
Querido Shadow:
¡No puedo creer que te hayas enfrentado y hayas matado a un basilisco! ¡Y todavía no habías cumplido los trece! Impresionante sin dudas. ¿Sos consciente de lo raros que son los basiliscos? Podrías hacerte de una fortuna diseccionándolo y vendiendo las partes para pociones. No llego a imaginar que más podés haber hecho en tercero, pero no creo que llegue a superar esto… o quizá sí, parecería que estás lleno de sorpresas.
Pero pasando a otra cosa, tengo noticias para vos. Bertha Jorkins, que trabaja en el Departamento de Relaciones Exteriores está desaparecida, pero en el Ministerio no se muestran muy dispuestos a tratar de averiguar qué fue lo que le pasó. Podría sospecharse que a algunos políticos encumbrados les "convendría" que no reapareciera. Tengo el presentimiento de que está muerta, por algunos rumores que oí a escondidas. Ciertos sectores que hasta ahora habían estado inactivos han vuelto a ponerse en acción y es posible que esta mujer de alguna forma estuviera dificultándoles los planes. Oficialmente sigue de vacaciones, pero mi padre me comunicó que había estado muy trastornada durante varios días antes de tomarse la licencia. Mucho me temo que la hayan sacado del medio porque constituía un obstáculo para algunos. Con ciertos planes suele ocurrir que haya "daños colaterales", por ponerlo de algún modo.
Estaré esperando ansioso tu próxima carta.
Tuyo,
Serpentine.
Silas se puso a reflexionar sobre la novedad que acababa de leer. ¿Había sido Bertha Jorkins la mujer de la visión? ¿Y en qué planes había interferido? Draco le había comunicado indirectamente además que los mortífagos habían reanudado sus actividades. ¿Estarían relacionadas de alguna forma con el Torneo? Era muy probable… y Bertha Jorkins trabajaba en Relaciones Exteriores… daba mucho que pensar… necesitaba desesperadamente saber que estaban planeando los mortífagos, pero no podía preguntárselo directamente a Draco. No quería ponerse en deuda con él, perdería mucho control. No… iba a tener que esperar… con un poco de suerte, Draco le proporcionaría más datos sin que tuviera que pedírselos.
Se puso a redactar la respuesta, que resultó bastante larga, pero no le tomó demasiado tiempo porque ya la había diagramado en su mente con antelación. Cuando terminó, la selló y la escondió. Luego se fue a acostar, quería que Harry estuviera bien descansado para el día siguiente. Snape los iba a llevar al pueblo… y siempre existía la posibilidad de que se presentara algún imprevisto… convenía estar alerta. Silas, por su parte, no iba a dormir, tenía mucho que pensar.
oOo
