Mente rota, alma quebrada
Estudio y preparación
El lunes Gabriel estaba mucho mejor. Lo último que recordaba era haberle escupido a Dumbledore que era como una puta de información. Silas le contó una versión editada de lo ocurrido, no mencionó la situación vulnerable en la que había quedado, ni tampoco la participación posterior de Boy para absorberle los recuerdos de ese momento. La pérdida parcial de memoria, Silas la atribuyó a la transferencia forzada y violenta. Y le contó además que después él había salido para manipular al viejo de modo de obtener información.
La misma versión expurgada fue la que Severus le transmitió a Harry, ni Harry ni Gabriel sabían que había habido algo más.
A los Gryffindors, Harry les contó lo que le había dicho Severus. Más tarde Silas llamó a Neville a un aparte, mientras Gabriel dormía, y le proporcionó una versión completa. Neville podía ser un excelente aliado pero sólo si estaba al tanto de cómo eran realmente las cosas. Remus también conoció la versión de Harry, Silas no la completó en este caso. A Sirius, Harry decidió no decirle nada. Si Sirius se enteraba de que el director lo había atacado, reaccionaría muy mal y probablemente haría algo insensato.
La semana transcurrió más o menos tranquila entre las clases, los estudios regulares y los relacionados con la transformación animagus. Por las noches, Silas hacía un par de horas de investigación en la biblioteca y temprano a la mañana, Gabriel salía para una sesión de práctica de duelo con Severus. Dumbledore no volvió a llamar a Harry a su despacho, de hecho estuvo ausente de la escuela varios días.
Silas le había preguntado a Severus al respecto. Severus había contestado vagamente que el director estaba muy ocupado debido a que habían surgido ciertas cuestiones problemáticas ajenas a la escuela.
No llegaron otras cartas de Sirius y Remus no había podido ponerse en contacto con él tampoco. Con cierta inquietud llegaron a la conclusión de que debía de estar buscando algún refugio donde esconderse próximo a Hogwarts.
oOo
El sábado 13 de septiembre amaneció fresco y soleado. Harry y Neville estaban ansiosos de entusiasmo. La poción reveladora estaría lista durante el día y descubrirían qué animales eran. Severus y Remus se habían comprometido a acompañarlos a un aula en desuso después del almuerzo para supervisar la transformación. Severus también había hablado con los fantasmas para que Godric se encargara de que el director no se enterara de lo que iba a ocurrir.
—¿Listos? —preguntó Remus con una sonrisa cálida y una mirada de anticipación.
—Sí. —asintió Neville.
—Primero uno y después el otro. —indicó Severus.
Los chicos cruzaron una mirada nerviosa. —Yo primero. —ofreció Harry. Neville suspiró aliviado. Harry caminó hasta el centro del recinto portando en la mano el frasco de poción azul. Los demás permanecieron a uno de los lados para observar. Harry les sonrió y se bebió la poción. Tenía gusto a barro y a… ¿cartílago? Tuvo que hacer un esfuerzo para contener una arcada. La poción le cayó como plomo en el estómago. Dejó caer el frasco al suelo y se inclinó hacia delante agarrándose el vientre con ambas manos. Unos segundos después empezó a cambiar.
Menos de un minuto más tarde había sido reemplazado por un pequeño ciervo. Tenía largas patas huesudas e inmensos ojos marrones. El pelaje también era marrón pero con dos zonas casi blancas, una alrededor del hocico y otra en la panza. Las orejas eran grandes y cóncavas. El ciervo levantó el morro y olisqueó el aire.
—¿Harry? —tanteó Severus.
El ciervo bajó y alzó la cabeza un par de veces, movió suavemente la cola y se acercó a los humanos. Rozó con el hocico el abdomen de Severus y frotó el flanco contra Neville. Remus rió y le rascó la cabeza entre las orejas.
—¡Oh, Harry! ¡Sos precioso! —exclamó admirado.
El ciervo le lamió una mano pero de repente se puso tenso y reculó tambaleando torpemente. Severus hizo ademán de ir a sostenerlo pero se detuvo cuando empezó a cambiar. Los profesores y Neville contuvieron una exclamación. La nueva transformación se completó un minuto después.
Una serpiente negra con una única raya blanca en el lomo que la recorría por entero. Alzó la cabeza y emitió un siseo áspero. Los filosos colmillos amenazadores habían quedado expuestos. Neville soltó un chillido y retrocedió dos pasos. Los adultos se habían quedado inmóviles. Severus fue el primero que habló. —Es una víbora… de las más ponzoñosas que existen. —advirtió— Nadie se mueva.
La serpiente se enrolló sobre si misma adoptando una posición que no mostraba hostilidad, la lengua bífida asomaba por momentos, los ojos, que no parpadeaban estaban fijos y expectantes clavados en los humanos.
—¿Silas? —aventuró Remus anonadado.
La serpiente movió la cabeza asintiendo. Neville soltó una risita nerviosa. Severus sonrió… pero la sonrisa se le borró unos segundos después cuando el ofidio empezó a cambiar. Esta vez ninguno de los tres se asombró ni se inquietó demasiado, ya imaginaban lo que se venía.
La serpiente pasó a ser un puma de pelaje amarillento y ojos dorados poco menos de un minuto después. El felino tenía unos 60 centímetros de alzada, pero las garras eran tan grandes como las manos de Severus. El cuerpo era esbelto y los movimientos gráciles. El gato abrió la boca mostrando los impresionantes dientes y emitió un gruñido que sonó bastante agudo. Corrió luego alrededor de la habitación haciendo fintas de ataques a supuestos enemigos ocultos en las sombras de los rincones. Neville y Remus se echaron a reír, Severus masculló por lo bajo: —Gryffindors…
El puma ya había empezado a cambiar cuando volvía acercándoseles. Cuando la transformación se completó, había sido reemplazado por una pequeña paloma blanca. Se movía apenas en el suelo y arrullaba débil y angustiada. Tenía las dos alas rotas. Remus amagó a adelantarse pero Severus lo retuvo, nada podían hacer por ella.
Neville había empezado a llorar, Remus tuvo que apartar la mirada. Severus se dio cuenta entonces de lo que seguiría. Los ojos se le abrieron grandes de miedo. No sabía qué aspecto adoptaría Demon pero sin dudas sería algo feroz y asesino.
—Muévanse hacia la puerta, tenemos que salir. —ordenó perentorio.
—Pero… ¿por qué…? —empezó a decir Remus.
—¡Ya mismo! —bramó Severus.
Sobresaltado, Neville corrió hacia la puerta. Y Severus hizo lo mismo arrastrando a un Remus renuente. Cuando estaban a punto de salir oyeron un aullido espeluznante, los tres giraron la cabeza. Severus tenía la varita en alto. Un hombre lobo negro los miraba desde la pared opuesta con ojos rojos brillantes y ávidos de sangre.
Las garras colgaban ligeramente abiertas a los costados, un hilo de baba pendía de la boca. El cuerpo humanoide tenía algo de esquelético pero estaba recorrido por músculos fibrosos cubiertos por aterciopelado pelaje negro. La criatura cargó contra ellos. Remus soltó un aullido desgarrado. Severus los empujó al exterior, él también salió, cerró la puerta y la aseguró con magia. La bestia chocó contra la madera y aulló. Siguieron varias arremetidas más, la puerta se sacudía violentamente y saltaban astillas. Neville tenía los ojos desorbitados de terror. Remus tambaleó hasta quedar apoyado contra la pared lateral y se envolvió angustiado los brazos alrededor del torso. Severus canturreaba encantamientos para apuntalar la puerta.
Si bien fueron unos pocos instantes, a Neville se le antojaron una eternidad. Todo el cuerpo le temblaba y el corazón le batía desbocado en el pecho. ¿Eso era una parte de Harry? ¿Pero cómo? ¿Por qué? Él creía que sólo había tres alter. ¿Quién era el cuarto? ¿Acaso era mejor no saberlo? De inmediato se sintió culpable por ese pensamiento. Harry era su hermano… no podía no prestarle atención a algo como eso.
Finalmente las acometidas y los ruidos cesaron. Severus esperó un minuto antes de quitar los encantamientos y abrió la puerta. Entró precipitadamente en el aula. Neville vaciló un momento, miró por un segundo a Remus que seguía en el mismo lugar y en la misma posición y luego entró también. Severus estaba sentado en el suelo acunando a Harry en sus brazos. Harry lucía como si hubiese recibido una golpiza. Tenía la ropa desgarrada y muchas magulladuras que iban tornándose violáceas. Había perdido un par de uñas, un corte sangrante le cruzaba la mejilla y el labio inferior partido también sangraba. Severus le hizo beber una poción de curación y luego con la varita fue sanando las lesiones. Un minuto después Harry dejó oír un gruñido sordo y abrió los ojos… se sentía mareado, desorientado.
—¿En… qué me transformé? ¿Por qué me duele?
—En un hermoso ciervo… —respondió Severus con voz muy tierna y suave— Más tarde vas a poder ver las imágenes grabadas.
Severus había preparado de antemano el dispositivo que grababa imágenes como una cámara. Neville se estremeció, no tenía ningún deseo de ver lo que había hecho el hombre lobo cuando ellos estaban afuera. Se volvió hacia la puerta. Remus estaba entrando, caminando muy lentamente. Se veía muy mal, muy demacrado y como si el menor movimiento le provocara un intenso dolor.
—¿Estás bien? —le preguntó.
—Se va a poner bien. —dijo Severus y le tendió una poción.
Remus aceptó el frasco con una mano temblorosa y bebió el contenido. El efecto fue rápido, la mirada se le aclaró y la tensión de su cuerpo fue cediendo.
—¿Qué es lo que pasa? —preguntó Harry. En ese momento no podía ocluir bien y las emociones que inundaban el ambiente lo estaban ahogando.
—Cada uno de los alter tiene su propia forma animagus. Demon también. —informó Severus.
—¿¡Cómo?! —exclamó Harry abriendo grandes los ojos— ¿Estás herido?
—No, logramos salir antes de que pudiera dañarnos. —lo tranquilizó Severus— Silas es una víbora, Gabriel un puma, Boy una paloma con las alas rotas y Demon… —Desvió por un segundo la mirada hacia Remus.—…Demon es un hombre lobo.
Harry contuvo una exclamación. —Remus… ¿cómo estás?
—Estoy bien, Harry… ¿pero quién es Demon? —inquirió estremeciéndose ligeramente.
—Él es… bueno… —empezó a explicar Harry y luego miró a Severus rogándole asistencia.
—Demon fue creado a partir de un residuo de la Maldición Mortal que el Señor Oscuro le lanzó a Harry cuando era bebé. La mente de Harry aisló la contaminación, pero no la destruyó. Durante muchos años de abusos fue canalizando todo su enojo y odio hacia ese rincón oscuro, fue así cómo se creó un alter que es la ira personificada. Lo bautizaron Demon y sólo ha salido en dos oportunidades. La segunda vez fue al final del período anterior.
—La tormenta mágica… —susurró Remus horrorizado.
Neville no dijo nada pero abrazó a Harry apretadamente. Permanecieron en silencio varios minutos hasta que Harry fue sintiéndose mejor y pudo componerse un poco emocionalmente. Neville se separó a medias y le sonrió.
—Vamos, Nev, ¡ahora te toca a vos!
Los adultos y Harry fueron a pararse a un costado y Neville se ubicó en el centro. Sacó el frasco de poción de un bolsillo, lo destapó y se la bebió.
Los tres testigos siguieron el proceso de transformación con el mayor de los asombros. Porque Neville no cambió a una forma animal, se trocó en un árbol… un roble imponente y majestuoso. Las ramas cubiertas de hojas verde claro, la corteza joven y saludable. Las raíces estaban expuestas y se prolongaban en todas direcciones.
Los profesores estaban anonadados, ninguno de los dos había oído o visto jamás que la transformación animagus resultara en un vegetal. Cinco minutos después, Neville recuperó su forma humana y cayó de rodillas al suelo.
—¡Guau! —fue todo lo que pudo decir.
—¡Fue extraordinario! —gritó Harry entusiasmado y corrió a abrazarlo— ¡Un árbol, Neville! ¡Eras tan alto y sólido!
Neville se sonrojó.
Remus rió y se les acercó. —Sí, muy impresionante sin lugar a dudas. Y no hay registros de mago alguno que pudiera transformarse en un árbol. Podés sentirte muy orgulloso.
—Lo sentí como… ¡algo increíble! —dijo Neville alborozado.
—Bien podés decirlo. —dijo Harry sonriendo ampliamente— Como ciervo yo no veía del todo bien, ¡pero los olores!… no puedo explicar lo que se siente… y moverse resultaba tan fácil… tan…
—Y yo me sentía como si tuviera toda la paciencia del mundo… —Neville sacudió la cabeza— Me parecía como si pudiera esperar durante toda una eternidad… y todo alrededor parecía ser tan bello y tener tanto significado… el aire, la piedra y el calor que irradiaban los cuerpos de ustedes…
—Me pregunto qué simbolismo tendrán mis animales. —comentó Harry— Tu árbol seguro que simboliza fuerza y poder…
—Yo no soy tan fuerte…
—Por supuesto que sí. —intervino Remus— Y en este caso las pruebas son incontestables, no podés negarlo. No hay forma de engañar a la poción, revela tu ser intrínseco. Y tu árbol es un roble, Neville. Fuerte y resistente. Ya sabrás más cuando hagas investigación, pero lo cierto es que no tiene nada que ver con miedos e inseguridades.
Neville lo abrazó hundiéndole la cara en el pecho. Harry se sumó al abrazo. Severus hizo una mueca algo desdeñosa y se puso a desmontar el dispositivo de grabación de imágenes. El día se había presentado con muchas novedades sobre las que tendría que reflexionar mucho. Pero no quería perturbar el momento de dicha que disfrutaban los otros tres. Ya habría tiempo más tarde para analizar con tranquilidad los aspectos que podían resultar preocupantes.
oOo
Cuando salieron del aula, partieron corriendo hacia la orilla del lago. Habían quedado con sus amigos que los esperarían allí.
Los mellizos empezaron a lanzar silbidos y hurras cuando los vieron acercarse. Ron agarró a Harry de los brazos y empezó a sacudirlo ansioso. —¡Apuesto a que vos sos un león! ¡Vamos cumpa, decinos ya! ¡El suspenso me está matando!
—Nah… —dijo Fred— Seguro que es un ratón… y dejá de sacudirlo.
—¡Neville es el leoncito! —declaró George dándole un leve puñetazo juguetón en el estómago.
—¡Hablen ya! —demandó Hermione con los brazos en jarras.
—Yo soy un roble. —admitió Neville ruborizándose.
Los cuatro Gryffindors se callaron de golpe. Ron fue el primero que recuperó la palabra. —¿Sos un árbol? ¿Acaso eso es posible?
—Por supuesto que es posible. —dijo Fred dándole un leve empujón.
—Y si dice que es un árbol así debe de ser. —lo secundó George.
—Nunca había oído nada así… —confesó Hermione con ojos fascinados.
—Adivinen qué soy yo. —preguntó Harry que había notado que Neville se estaba poniendo muy nervioso.
—Un pájaro. —arriesgó Fred.
—¡Un león Gryffindor! —gritó Ron.
—Un lobo. —sugirió George.
—Hum… —dijo Hermione— Un puercoespín… son muy tiernos y cariñosos, pero cuando se asustan se defienden con fieras púas.
—¡Nooo…! —exclamó Harry riendo— Un ciervo. Igual que mi papá.
—Con grandes ojos marrones, largas patas huesudas y dos primordios de cuernos en la frente. —describió Neville— Encantador y muy tierno.
—¡Ooh…! —chilló Hermione contenta y le dio un abrazo— No veo la hora de poder verte directamente. ¿Cuándo creen que van a estar en condiciones de aprender el encantamiento?
—Bueno… primero tenemos que estudiar nuestras formas, tanto biológica como simbólicamente, implica mucha investigación y después vamos a tener que aprendernos el ritual y las formulaciones que son distintas para cada animal… quizá para navidad. —aventuró reflexivo.
—Sí, me parece que para entonces vamos a estar listos. —dijo Neville— Sólo se tiene una oportunidad, si se fracasa ya no podés ser animagus nunca.
—Yo todavía sigo sin entender… —dijo Ron frunciendo el ceño— ¿Qué es todo ese ritual y el encantamiento complicado? Yo he visto algunas transformaciones… y nunca dicen nada.
—El ritual y el encantamiento son críticos, pero sólo la primera vez. —explicó Hermione— Después la transfiguración queda como latente y uno puede activarla rápidamente cuando lo desea.
—Apuesto a que nosotros vamos a ser monos. —dijeron Fred y George al mismo tiempo.
—Entonces yo voy a ser el león. —dijo Ron sonriendo ampliamente.
—Vos probablemente vas a ser una cabra. —dijo Hermione con una mueca.
Los mellizos soltaron carcajadas y Ron replicó enojado: —¡Y vos seguro que sos una mamá gallina! ¡Siempre estás indicándoles a todo lo que tienen que hacer!
—Me juego a Hermione va a ser algo muy inteligente. —intervino Harry conciliador— Una lechuza, quizá.
—Y Ron seguro que es un lobo. —dijo Neville— Pueden ser juguetones como perros, pero también muy peligrosos. Y casi siempre van en manada.
—Y a ustedes dos los monos les vienen perfectos. —agregó Harry— Astutos, ágiles y cariñosos.
Los mellizos hicieron una reverencia y procedieron a lanzarles bolas de barro. Hermione chilló cuando una le impactó en el pecho. Harry recibió una en un hombro. —¡Pagaréis cara la osadía! —clamó con dramatismo y se dispuso a contraatacar.
La batalla se prolongó durante media hora, primero en la orilla pero después en el lago también. Todos terminaron mugrientos y empapados pero riendo a más no poder.
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Esa noche cuando marchaba hacia la biblioteca, Silas iba hablando con Gabriel.
Todos tenemos un animal interior que refleja nuestra personalidad y cualidades. Pero no todos van a poder pronunciar el encantamiento, requiere mucho estudio y comprensión de la teoría mágica. No creo que Boy y Demon puedan lograrlo. Sólo Harry, vos y yo tenemos posibilidades.
¿Así que a mí me va a tocar estudiar también si quiero transformarme?, preguntó Gabriel.
Exactamente, contestó Silas asintiendo.
¡Ay, Merlín!, se quejó Gabriel, ¡No voy a poder acordarme de todo eso! El encantamiento vaya y pase… ¿¡pero toda la parte biológica?! ¡Es larguísimo! Está más allá de mis posibilidades y vos lo sabés.
Te va a resultar tedioso… pero si realmente querés lograrlo vas a poder.
Gabriel no agregó más por el momento y Silas se puso a estudiar sobre las víboras. Dos horas más tarde fue a ver a Severus, le contó su teoría de que ni Demon ni Boy iban a poder lograr la transformación, Severus se mostró de acuerdo, él había llegado a la misma conclusión.
En cuanto a las otras investigaciones pendientes, por el momento no habían logrado la transferencia del encantamiento de un traslador a otro objeto pero igual habían avanzado, al menos ya sabían que había métodos que no daban resultado, ya encontrarían el adecuado. Respecto a Demon y la forma de mantenerlo controlado, estaban considerando aplicar algo relacionado con Oclumencia pero la idea seguía todavía en pañales.
Alrededor de la una y media, procedieron a la sesión de duelo de Gabriel.
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Las siguientes semanas pasaron muy rápido. El 19 de septiembre festejaron el cumpleaños de Hermione con una pequeña fiesta en la torre.
Ron, Hermione y los mellizos se habían puesto a estudiar para la transformación animagus, calculaban que quizá para marzo iban a estar en condiciones de preparar la poción.
Silas y Severus seguían trabajando en los dos proyectos de investigación. Neville tenía lecciones con Rowena todas las semanas. Dumbledore no había vuelto a llamar a Harry. Eran pocos los días que estaba presente durante las comidas.
Los profesores parecían haberse puesto de acuerdo para cargarlos con más deberes que nunca. Le presentaron sus quejas al respecto a la profesora McGonagall. Ella les respondió que era natural que tuvieran más obligaciones académicas que otros años, puesto que ya debían empezar a prepararse para rendir los OWLs.
—Pero si los OWLs son recién el año que viene. —argumentó Dean.
—Si no quieren terminar abrumados el año que viene, es mejor que empiecen a esforzarse desde ahora. —les contestó ella dando por cerrada la cuestión.
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Incluso Hagrid les había impuesto mayores obligaciones. Los screws de cola explosiva iban creciendo muy bien y el profesor había decidido que tenían que registrar diariamente los cambios propios del desarrollo. Draco Malfoy había protestado con vehemencia porque incluso los días que no tenían clases de Criaturas iban a tener que ir a la cabaña para que el registro de datos fuera completo.
—Vos vas a hacer lo que se te diga, Malfoy. —le había replicado Hagrid— De lo contrario podría verme obligado a recurrir a los métodos del profesor Moody… se comenta que quedás muy bien como hurón. —agregó con sorna.
Casi todos los Gryffindor rugieron de risa. Harry, en cambio, reaccionó muy distinto.
—¡Hagrid! —lo increpó— ¡No debés decir cosas como esas ni en broma! ¡No está permitido! ¡Y es cruel además!
Tanto Draco como Hagrid se ruborizaron de vergüenza. Hagrid pidió disculpas. Draco no dijo nada.
Harry se sintió muy satisfecho consigo mismo por haber intervenido por una causa justa. No hizo caso de las miradas extrañadas que le dirigieron varios de sus compañeros de Casa, Ron en particular.
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—Hoy vamos a recapitular sobre la maldición Imperius mediante una prueba práctica. —dijo Moody al iniciar la clase esa tarde— Veremos cómo se desempeñan para resistirla.
Hermione levantó la mano de inmediato. Moody la autorizó con un gesto.
—Pero, profesor… Ud dijo que es ilegal usarla sobre una persona… —dijo poniéndose de pie.
—Tengo una autorización especial de Dumbledore… y créame cuando le digo que le conviene aprender a resistirla… sin embargo, nadie está obligado a someterse a la prueba, si Ud. no está dispuesta queda excusada. Puede retirarse también si no quiere ser testigo del procedimiento.
Hermione tartamudeó una breve disculpa y volvió a sentarse. Ron soltó una risita socarrona y Harry le pateó un tobillo.
Moody llamó a Dean Thomas al frente. Le concedió unos instantes para que se preparara, luego lo apuntó con la varita y pronunció: —¡Imperio!
El cuerpo de Dean pareció aflojarse entero pero permaneció en pie, los ojos se le opacaron. Moody sonrió y le susurró algo al oído. Dean caminó hasta la pared, se puso a saltar en una pierna y entonó el himno nacional. El profesor llamó a Lavender Brown.
Lavender pasó al frente, lucía muy asustada. Por debajo del banco Hermione le tomó una mano a Harry y apretó con fuerza. Moody volvió a pronunciar la maldición y le dio una orden, la chica se agachó y empezó a moverse como una ardilla. Dean seguía saltando y cantando. Nadie se reía.
—Neville Longbottom. —gruñó Moody. Neville se puso de pie y avanzó temblando— ¡Fuerza de voluntad! —bramó el profesor— ¡Tienen que resistirse! ¿Acaso no saben lo que eso significa? ¡Imperio!
Neville se puso rígido durante varios segundos pero terminó aflojándose igual que los dos anteriores. —Un poco mejor— concedió Moody— Pero asimismo insuficiente.
Se inclinó y le susurró algo al oído. Neville se puso a hacer complicados movimientos gimnásticos.
Moody canceló las maldiciones un minuto después. Y les indicó que volvieran a sus asientos.
—¡Tienen que concentrar toda su fuerza de voluntad! ¡Deben resistir! —insistió Moody— ¡Ronald Weasley!
A Ron le tocó declarársele a Lavender Brown. Uno a uno fueron pasando los demás. A Seamus lo hizo entablar un combate con el escritorio. Parvati estuvo dando vueltas como una ballerina hasta marearse. Hermione al igual que Neville pudo resistir unos segundos pero terminó sucumbiendo al influjo del hechizo, comenzó a trenzarse los cabellos mientras canturreaba lo bonita que era.
—¡Esto es deplorable! —aulló Moody luego de liberar a las chicas— ¡Fuerza de voluntad! ¡Vigilancia permanente! ¡Potter!
Te va a ir bien, lo animó Gabriel. No tenés nada por qué preocuparte.
—¡Imperio! —formuló Moody una vez más.
Harry sintió como si todos sus pensamientos y preocupaciones hubiesen sido barridos de golpe, dejando detrás de ellos una agradable sensación de felicidad. Entonces le llegó la orden: —Subite al escritorio de un salto.
¡No, no lo hagas, Harry!
Es una orden estúpida, no tenés que hacerle caso.
—¡Saltá al escritorio! —lo urgió Moody.
Harry se sentía muy confundido pero flexionó las piernas para saltar.
¡No lo hagas!
No le obedezcas, vos no querés hacerlo.
—¡No quiero! —gritó Harry.
Moody anuló la maldición. —Ven, así tiene que ser. —apostrofó Moody a la clase— Potter se resistió. Así tiene que hacer ustedes. Vamos a hacerles una nueva demostración… observen atentamente.
Moody repitió el procedimiento, pero con la ayuda de Gabriel y Silas, Harry pudo resistir una vez más.
Moody lo felicitó y Harry regresó a su asiento.
—Espero que hayan aprendido ahora. —dijo el profesor— Iniciaremos una nueva ronda. ¡Thomas!
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El 27 de octubre cuando bajaron al Gran Salón para la cena se encontraron con un gran cartel desplegado en el panel de anuncios.
Torneo de los Tres Magos
Las delegaciones de Durmstrang y de Beauxbâtons llegarán el día 30 alrededor de las seis de las tarde. La última hora de clase de ese día queda cancelada. Los alumnos llevarán sus útiles a los respectivos dormitorios y luego se congregarán frente al castillo para darles la bienvenida a los visitantes.
—¡Genial! —exclamó Ron— Una hora menos de Pociones.
—Me pregunto si Cedric ya se habrá enterado. —comentó Ernie Macmillan que estaba parado detrás de él.
—¿Cedric? —repitió Ron con desconcierto.
—Diggory. —precisó Hermione— Seguramente tiene intenciones de postularse para el torneo.
—¿Ese imbécil puede terminar como campeón de Hogwarts? —gruñó Ron frunciendo el ceño.
—No es un imbécil. Vos le tenés resentimiento desde ese partido que perdimos contra ellos. —le recriminó Hermione— Es un excelente alumno según tengo entendido y es prefecto además.
—Vos lo defendés porque te resulta atractivo. —replicó Ron desdeñoso.
Harry y Neville intercambiaron una mirada y suspiraron. Esos dos vivían peleándose y últimamente con más asiduidad que de costumbre.
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El 30 cuando entraron al Gran Salón para el desayuno se encontraron que ya había sido engalanado para el banquete de bienvenida de esa noche.
—¿Ustedes siguen con la idea de postularse para el campeonato? —les preguntó Harry a los mellizos cuando tomaron asiento.
—Le preguntamos a McGonagall cuál era el procedimiento para elegir a los campeones… —respondió Fred.
—…pero no quiso decirnos nada. —completó George.
—Me pregunto cuáles serán las pruebas que deberán pasar. —dijo Neville.
—Seguramente para nosotros no serían nada difíciles. —declaró Ron muy confiado— Harry, Hermione y yo superamos con éxito varias situaciones peligrosas.
—Pero no ante un panel de jurados. —apuntó George— McGonagall dice que…
—…a los competidores se les asignan puntos no sólo por completar la prueba, el modo en que la llevan a cabo también se evalúa.
—¿Quiénes son los jurados? —preguntó Harry.
—Un representante del Ministerio probablemente y los tres directores de las escuelas participantes. —respondió Hermione y luego relató con tono profesoral una breve anécdota— En 1792 el torneo se disputó aquí en la escuela. Los tres directores resultaron seriamente heridos cuando una cocatriz, que los campeones debían capturar, saltó a la tribuna de los jueces y los atacó. Todo está detalladamente explicado en Hogwarts, una historia.
—¿Vos te sabés ese mamotreto de memoria? —preguntaron los mellizos a dúo.
Ella bufó desdeñosa y los demás se echaron a reír.
Cuando ya estaban terminando, ingresaron las lechuzas con el correo. Una se posó delante de Harry y le tendió la pata. Harry desató la nota y le dio al ave un trozo de panceta.
Querido Harry:
Finalmente encontré un refugio seguro cerca de la escuela. No te inquietes, está bien escondido. Quiero que me escribas seguido y me tengas al tanto de todo lo que pasa en Hogwarts. Pero no uses a Hedwig. Cuidate, pichón. Y acordate de todo lo que te enseñé.
Sirius
Harry suspiró. Realmente tenía miedo de que pudieran capturarlo. Y Sirius no viviría mucho tiempo si lo mandaban de vuelta a Azkaban.
Los mellizos notaron que de repente se había deprimido y empezaron a contar chistes para levantarle el ánimo.
El día transcurrió muy lentamente, grande era la ansiedad que parecía haberse apoderado de todos. Poca atención prestaban en clase y se cometieron muchos errores en Transfiguración y Pociones. Afortunadamente, Dumbledore había decretado que ese año no debían asignarse penitencias por errores durante las clases.
Finalmente la hora esperada llegó. Todo el alumnado se hallaba formado delante de las puertas del castillo esperando con anticipación el inminente arribo de los huéspedes.
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Interludio
El simbolismo del alma
Después de investigar minuciosamente, Harry se puso a redactar el deber que le había impuesto Severus sobre lo que simbolizaba su forma animagus.
El ciervo
El ciervo representa el poder de la dulzura, de la sensibilidad y de la agudeza de observación. Los ciervos viven en armonía y concierto con la naturaleza y con todo lo que ella abarca. Son sagrados portadores de paz. Para aquellos que los rodean, los individuos con esta forma animagus suelen ser ejemplos de cómo uno debe abrir su corazón por completo para amar incondicionalmente.
Los ciervos cuidan con gran fervor a sus crías. Los animagi que adoptan esta forma suelen ser muy protectores y se desempeñan con excelencia como padres, educadores y sanadores.
Los ciervos tienen característicos ojos grandes, pero no son débiles. Los sentidos de estos animales son muy agudos, pueden ver bien con muy poca luz y detectan con facilidad movimientos sutiles entre las sombras. Esta cualidad es índice de una gran habilidad para comprender el significado profundo de las cosas. Así como un ciervo puede oír el mínimo ruido de una ramita que se quiebra a la distancia, las personas con esta forma animagus pueden "oír" incluso aquello que no se dice.
Son gráciles y veloces, excelentes para evitar cualquier situación potencialmente peligrosa. Sin embargo también hay ciervos, los de grandes cornamentas en particular, que tienen una marcada y oculta veta agresiva que se manifiesta cuando tienen que defender a los suyos. Tienden a ser cautelosos y desconfiados. En muchos aspectos su mentalidad se asemeja mucho a la de los niños. Y como los niños, cuando aman y confían lo hacen de manera incondicional.
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Harry releyó el texto y sonrió complacido. Cuando estaba a punto de enrollarlo Gabriel habló.
Yo también quiero escribir el simbolismo de mi animal, para eso estuve estudiando durante tantas malditas horas.
Yo también voy a escribir el mío, dijo Silas. Y estuve investigando asimismo el de Boy, creo que no estaría de más agregarlo.
Está bien, dijo Harry encogiéndose de hombros al tiempo que dibujaba una sonrisa. Y le cedió el control a Gabriel.
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El puma
Los felinos comparten muchas cualidades. Han sido asociados con mitos y sabiduría ancestral, magia y misterio, nueve vidas, curiosidad, sagacidad, conductas impredecibles y curación. Debido a su visión nocturna, su oído muy fino y su inteligencia han sido usados con frecuencia en el transcurrir de la historia como guardianes y protectores. En el Antiguo Egipto, los gatos eran cuidadores de los templos, se creía que podían espantar todo lo maligno y por tal razón se les concedían amplios privilegios y eran tratados como pertenecientes a la realeza. En Escandinavia, a los gatos los consideraban símbolos de fertilidad y en India símbolos de nacimiento, de renovada generación. En la cultura muggle de épocas pasadas se creía que las brujas adoptaban la forma de sus gatos durante la noche.
Los gatos son vehementemente independientes. Nunca se puede realmente ser el dueño de uno, pueden permitir que se los cuide y que se los quiera pero siempre de acuerdo a sus propios términos. Son luchadores tenaces, particularmente cuando se sienten acorralados. Si tu animagus en un felino, es muy probable que en tu vida haya mucho de misterio. Seguramente serás muy liberal en tu forma de pensar y de actuar. Te mostrarás mucho más activo durante la noche. Permanecerás en un determinado lugar o con una determinada persona hasta que te aburras, tomarás entonces otro rumbo, buscarás nuevos horizontes. Seguramente mostrarás gran talento para tomar decisiones en situaciones apremiantes y sabrás asimismo ejercitar la paciencia para conseguir cualquier cosa que ansíes mucho.
El puma, en particular, es un felino evasivo, sabe cómo pasar inadvertido cuando ése es su propósito. Son sumamente veloces pero su resistencia no es de largo aliento. Son poderosos y muy ágiles, pueden dar saltos de hasta doce metros. Matan a sus presas con las garras y con los dientes. Nunca vacilan cuando atacan. Y atacan siempre cuando se ven acorralados.
Debido a su natural evasivo se los asocia con frecuencia con introspección, timidez e independencia. Su poder, su fuerza y su resolución son a veces mal interpretados. El puma representa una personalidad que a pesar su impulsividad, sabe hallar un adecuado balance entre sus intenciones y sus poderes. Son muy territoriales e implacables cuando de defender lo suyo se trata.
Gracias al sigilo que los caracteriza sus ataques son casi siempre certeros por lo sorpresivos. Debido a que son impredecibles a veces pueden irritar a los que los rodean, por eso no es raro que alrededor de las personas que tienen un animagus puma se produzcan situaciones conflictivas particularmente porque suelen expresarse de manera directa sin apelar a rodeos o eufemismos.
Pueden llegar a ser líderes ideales y también buenos maestros.
La serpiente
La serpiente ha sido por milenios un símbolo de vida y de sexualidad en muchas culturas. Son criaturas fascinantes dignas del mayor respeto. Muchos relatos legendarios asocian a la serpiente con la creación, la fertilidad y la transformación. En algunas culturas se la identificaba como la Madre Tierra. En Egipto la cobra era símbolo de inmortalidad. Ya en tiempos de la era cristiana, el Cáliz de San Juan suele representarse con un áspid —ocasionalmente con cabeza de mujer— brotando de él, hay quiénes lo interpretan como un símbolo de tentación y lujuria, si bien no todos opinan de la misma forma.
La serpiente en un animagus representa poder, transmutación y renovación. Una de las características más notables de las serpientes es la muda periódica de la piel a medida que van creciendo. Algunos interpretan la muda de la piel como una metáfora de muerte y renacimiento; otros prefieren interpretarlo como un símbolo de crecimiento espiritual mediante la eliminación de viejos hábitos y costumbres mundanas.
Los ojos de las serpientes no tienen párpados. Durante el proceso de muda, los ojos toman un aspecto opaco como si hubiese entrado en trance. Observarlas en tales instancias suele provocar inquietud, muchos tienen la sensación de que están siendo escrutados hasta lo más profundo de sus mentes. Saber "leer" los corazones de los otros suele ser una cualidad habitual en los que poseen un animagus serpiente.
Las serpientes son animales de sangre fría. Para regular su temperatura corporal pasan largos períodos al sol. Como no generan calor corporal necesitan comparativamente mucho menos alimento que las aves y los mamíferos, pueden sobrevivir durante intervalos prolongados con una dieta muy frugal. Los individuos con esta forma animagus suelen necesitar menos alimento y menos descanso nocturno que el resto de sus congéneres. Tienden a confiar sólo en sí mismos, difícilmente busquen guía o consejo en otros. Suelen preferir los climas templados.
Su peso escaso y su cuerpo flexible suelen interpretarse como símbolos de su rapidez mental. Siempre se destacan por su agudeza e inteligencia pero nunca alardean de sus conocimientos. Las serpientes no tienen orejas, sólo orificios auditivos y su sentido del oído es muy limitado para los sonidos que se trasmiten por el aire, pero como compensación su mandíbula es sensibilísima a las vibraciones que se trasmiten por el suelo. Esto les permite "oír" cosas que a los otros seres se les pasan casi siempre inadvertidas. De ahí que se las asocie con todo lo secreto. De hecho los que tienen esta forma animagus son excelentes como "guardianes secretos".
Sigilosa al desplazarse y con gran capacidad de mimetismo sus ataques son casi siempre mortales. No conviene tener como enemigos a los que poseen un animagus serpiente. Suelen guardar amargos resentimientos y sus venganzas son sorpresivas y despiadadas.
Paradójicamente, así como se las suele identificar con la muerte, también son símbolo de la medicina y de la curación.
Las personas que se transforman en un animagus serpiente son generalmente muy sabias y creativas. La serpiente es siempre un animagus muy poderoso.
La paloma
La paloma suele identificarse con la domesticidad, la seguridad del hogar y el instinto maternal. La familia es algo muy importante para las personas con esta forma animagus.
El canto de la paloma es uno de sus rasgos más característicos. El arrullo siempre porta notas de tristeza y una cadencia melancólica. No es fácil para aquellos con esta forma animagus expresar su interioridad y necesitan de ayuda para liberar sus discordancias emocionales. El canto o el canturreo habitual tienen para ellos efectos terapéuticos.
La paloma también simboliza promesa, esperanza, curación y paz. Quienes se transforman en palomas poseen una poderosa comprensión del sufrimiento y cómo superarlo. Cuando desarrollan al máximo esta cualidad suelen ser muy respetados e incluso reverenciados y, naturalmente, amados. Porque irradian y contagian, entonces, felicidad y reposada alegría.
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Silas dejó la pluma a un lado. Releyó lo escrito y sonrió con satisfacción. Y se retrajo al interior devolviéndole el control a Harry.
Harry sonrió también al observar las tres diferentes caligrafías. Siempre le provocaba una sensación muy extraña el que su letra cambiara cuando era otro el alter que sostenía la pluma. Porque en definitiva y esencialmente eran una única persona.
Se encogió de hombros, enrolló los folios y los guardó en la mochila. Ahora venía la parte que iba a ser más difícil, larga y tediosa: Tenía que aprenderse al dedillo la anatomía y la fisiología de su animal.
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