Mente rota, alma quebrada
Una ventaja inesperada
El resto del fin de semana, Harry compartió el tiempo con Hermione, Ron y los mellizos y también con alguno que otro juego de cartas con Ginny, Dean y Seamus en la sala común. Neville ya le había adelantado que iba a estudiar con Remus en la biblioteca, sólo se veían durante las comidas.
El lunes llegó la edición de El semanario de las Brujas con la entrevista. Era el artículo principal del número, seis páginas y la tapa. No suscitó una tormenta emocional tan violenta como la nota de Skeeter, pero nuevamente las miradas se volvían constantemente hacia él y los susurros se multiplicaban a su paso. Varios fueron los Gryffindor que se le acercaron a preguntarle si él realmente se sentía así, es decir si realmente sentía que tenía algo que probarles a todos. Con renuencia tuvo que admitirlo, Silas se lo había expresado claramente a la periodista, no podía desdecirse categóricamente y además en parte era cierto.
Todavía no había empezado a investigar sobre el caballo. Pero estaba muy contento con su nueva forma y estaba seguro de que representaría algo bueno, pero tenía bastante trabajo escolar atrasado, por el momento tendría que posponerlo. Una de las ventajas, no menor por cierto, de la integración era que la base de conocimientos del nuevo Harry se había ampliado notablemente. Defensa y Encantamientos le resultaban un juego de niños. Transfiguración no le parecía difícil, pero le despertaba menos interés que antes, quizá porque le encontraba poca utilidad y sentido a las transformaciones que practicaban en clase. ¿Para qué servía cambiar una tortuga en una tetera?
En Herbología le iba bien y le gustaba. Y le permitía compartir tiempo con Neville. Adivinación, al menos como la daba Trelawney, era pura basura. Sin embargo le despertaba interés lo relacionado con las visiones, aunque Silas no había tenido otra visión desde el verano.
Pociones no le representaba mayor dificultad ahora que sabía que el profesor no le guardaba ojeriza. Y tenía mucho en común con la cocina. Historia había pasado a ser tolerable desde que Remus era el profesor, pero no era lo suyo. Y en cuanto a Criaturas, le habría gustado conocer más especies como el hipogrifo y menos como los screws.
Los espectros no habían encontrado otras alternativas respecto de la situación de Neville. Estaban investigando para desarrollar un ritual de Necromancia para convocar a alguien que pudiera ayudar. Severus y Remus habían avanzado con el asunto de la transferencia del encantamiento de Dumbledore, ya estaban en la etapa de ensayos concretos para ajustar los últimos detalles.
oOo
El viernes cuando volvían de cenar, Silas intervino desde adentro. Le dijo que necesitaba estudiar algo por su cuenta en la biblioteca. Harry no dijo nada por el momento. Se excusó con sus amigos y cambió el rumbo de sus pasos.
Supongo que esto no tendrá nada que ver con Serpentine… ¿o sí?
No. Y aunque así fuera… no tiene nada que ver con vos, Harry, respondió Silas con frialdad.
Oh, está bien, ya entendí. No sé por qué no puedo saber más sobre el asunto. No es que esté en contra o algo así. Te había dicho que no había problemas siempre y cuando fueras cuidadoso.
Para ser francos, tenías muchas más reservas de las que dejás traslucir ahora.
Porque he cambiado.
Es un tema del que no quiero hablar y ya te dije que no tiene que ver con eso. Hay algo que necesito estudiar, dijo Silas y lo desplazó tomando el control.
Silas hizo una mueca, no le gustaba para nada que a Harry se le despertara curiosidad por Serpentine. Dirigió sus pasos al baño de Myrtle, no se sentía culpable por haber mentido.
Draco lo estaba esperando, intercambiaron saludos y bajaron a la cámara.
—¿Por qué cancelaste el encuentro de la semana pasada y por qué cambiaste del miércoles al viernes esta semana? —preguntó Draco mientras iba preparando el material. Habían venido reuniéndose todos los miércoles durante siete semanas, pero la semana anterior Shadow había hecho el cambio.
Para Draco había sido una gran decepción cuando Shadow le había comunicado la cancelación. Shadow se había transformado en lo más cercano a un amigo que tenía. Y quería llegar a ser tan importante para Shadow como Shadow lo era para él.
Toda su vida había sido en primer lugar un Malfoy, en segundo lugar el hijo de Lucius y en tercer lugar un Slytherin. Nunca había tenido la posibilidad de ser simplemente Draco, así fuera que lo apreciaran o lo denostaran, quería que fuera por sus propios méritos. Y con Shadow la cosa había cambiado, para Shadow él era Draco primero y todo lo otro tenía mucha menos importancia. Para Draco eso era muy valioso y quería responder con amistad sincera. Pero también correspondía que Shadow empezara a confiar más en él.
—Estuve ocupado. —contestó Silas con imprecisión.
—Te fue muy bien en la primera prueba, estás empatado en primer lugar. Debés de estar contento.
Draco sospechaba varias cosas respecto de Shadow. Y Shadow era muy lacónico cuando se trataba de cosas relacionadas directamente con sí mismo. Draco no quería presionarlo excesivamente pero deseaba de todo corazón ganarse la confianza de Shadow, ninguna otra persona hasta ese momento le había suscitado tal sentimiento.
—¿A qué viene ese comentario? —preguntó Silas, no muy seguro de hacia donde apuntaba Draco.
—Me habías dicho en su momento que vos no habías puesto tu nombre en el Cáliz y hasta me pediste que te comunicara cualquier información de la que pudiera enterarme sobre la identidad del que lo había hecho. Pero a Silverwood le dijiste algo distinto. Me estoy preguntando cuál es la verdad.
Silas experimentó una ola de irritación. ¿Quién diablos se creía Draco para cuestionarlo así? Pero fue entonces que lo miró a los ojos y no vio malicia en ellos, Draco se sentía herido. El enojo mermó de inmediato. —Mirá, Draco, yo no te mentí. A ella le dije que yo le había pedido a alguien que pusiera mi nombre para que los ministerios extranjeros presenten quejas formales por mi participación en el Torneo.
—Ah… —dijo Draco y los hombros se le distendieron un poco. Lo ponía contento que Shadow no le hubiese mentido. Aunque no se lo hubiese recriminado en el caso contrario, recién ahora empezaba a asomar un esbozo de amistad entre ellos, mentiras previas eran entendibles. Y también lo ponía contento que Shadow le hubiese confiado que lo dicho en la entrevista era parte de un plan. El próximo paso era conseguir que Shadow le develara el misterio de quién era él realmente.
—Sí. —dijo Silas y volvió a concentrar la mirada en el libro.
—¿Tu intención es poder zafar de seguir participando?
—Eso sería bueno… pero no creo que vaya a ocurrir. Mi principal intención es sacarme a Dumbledore de encima. Me está explotando para favorecer sus objetivos.
—¿Qué otra cosa se podría esperar de él? —dijo Draco con disgusto y siguió preparando el material y los frascos. Siempre había detestado a Dumbledore pero ese odio había dejado de ser algo distante desde que Shadow había empezado a desempeñar un papel más importante en su vida. El odio se había vuelto más real y personal. Oh, sí… Cuando llegara el momento ayudaría a Shadow a vengarse del viejo de mierda por todo lo que le había hecho.
Silas rió al verle la cara que había puesto, no sabía lo que Draco estaba pensando pero su expresión le había causado gracia.
Trabajaron con aplicación durante más de dos horas. El diálogo fue escaso y relacionado con la tarea. Pero Draco se animó a sondearlo nuevamente cuando empezaron a limpiar y a guardar las cosas. —¿Por qué ayudaste a los otros campeones? —preguntó como al descuido sin levantar la vista de los frascos que estaba acomodando en el baúl.
Silas se volvió bruscamente a mirarlo. —¿Cómo? —preguntó con ojos duros.
—Sé que no te importa ser el que gane pero… ¿por qué ayudar a los otros?
—¿Qué te hace pensar que los ayudé? —preguntó Silas a la defensiva.
—La ilusión de Diggory no era muy buena. Pero mejoró mucho unos minutos después. Y en un momento recibió un empujón y eso lo salvó del chorro de llamas. A la francesa también la ayudaste… con Krum no sé, no alcancé a notar nada. Con las barreras que rodeaban la arena no pudo haber sido nadie del público, tiene que haber sido uno de ustedes y yo presumo que fuiste vos.
—¿Quién más se dio cuenta? —demandó Silas.
—No puedo saberlo. —respondió Draco alzando una comisura— Probablemente nadie… yo estaba prestando atención a los detalles… no se lo comenté a nadie, si eso es lo que te preocupa.
—Sí, fui yo. —admitió Silas.
—¿Por qué? —preguntó Draco frunciendo el ceño.
—Alguien está tratando de matarme. Si algún otro muere accidentalmente, podrían enmascarar mi muerte como un accidente también. Pero van a tener que esmerarse más, si yo soy el único muerto. —le espetó Silas con acritud.
Draco asintió y se puso de pie. Coincidía con lo que él sospechaba… y él tampoco quería que nadie se enterara. Él quería ponerse del lado de Shadow, al respecto no tenía dudas. Ya sabía que Shadow era muy poderoso y Shadow podía ser su salvación, él no quería seguir por la vía oscura por la que su padre trataba de empujarlo. Shadow le había ofrecido una oportunidad y él iba a aprovecharla.
Alzó las manos en gesto pacífico y contemporizador. Enfrentó la mirada de Shadow que se había cargado de amenazas. —Tranquilo, Shadow. Ya te había asegurado que yo no era tu enemigo… y no lo soy. Estoy dispuesto a jurarte un voto de mago si lo consideraras necesario. A nadie le he dicho de nuestros encuentros y tus intereses me importan. Reconozco que yo no doy la imagen de alguien en quien se pueda confiar… pero esto es la primera cosa que he elegido por mí mismo, sin que nadie me lo indicara… a esto no pienso darle la espalda.
—¿Qué estás queriéndome decir? —lo emplazó Silas que no terminaba de entender pero que estaba bastante alterado.
—Sólo quiero decir que podes confiar en mí. —contestó Draco con mirada sincera— Vos y Harry son tan diferentes… puedo entender algo de actuación… pero todo tiene límites… él no puede ser vos… Shadow, vos no sos Harry Potter.
Silas reaccionó bruscamente dándole un empujón violento que lo hizo tambalear hacia atrás y finalmente caer sentado. —¡Cómo podés afirmar una pelotudez como ésa!
—Shadow… —prosiguió Draco desde el suelo con voz muy suave— A mí no me importa quién seas realmente… yo sé por qué odiás tanto al director… entiendo y quiero ayudarte…
—¿Qué es lo que sabés, Draco? —replicó Silas con un ronroneo que amenazaba con transformarse en un rugido de un momento al otro.
—No sé nada con certeza, pero creo que sé quién sos en realidad. —respondió Draco. Era consciente de que se trataba de una idea disparatada pero le había dado muchas vueltas al asunto y no lograba encontrar otra explicación plausible. —Vos no podés ser Harry Potter… vos sos su hermano gemelo.
Silas se paralizó de golpe, no atinó a decir nada. Por suerte Draco continuó.
—Hay muchas cosas que todavía no sé cómo explicar. No sé por qué los Potter lo guardaron secreto, pero dos niños nacieron esa noche. Y pasaron a esconderse poco después de que nacieron, nadie o muy pocos deben de haberse enterado. Y entonces entró en escena el Señor Oscuro que esperaba un solo chico pero se encontró a dos idénticos. Igual intentó matarlos. Juntos, tu hermano y vos, repelieron la maldición con la magia innata. Dumbledore le ocultó al mundo que eran dos, dejó que todos creyeran que sólo había un Niño Que Sobrevivió. No sé por qué motivo, quizá para protegerlos. Fue con vos que yo me encontré en el negocio de madame Malkin antes de primer año, tu hermano estaba en otra parte, probablemente con Hagrid. Dumbledore decidió seguir guardando el secreto, sus razones se me escapan. A vos te hizo seleccionar en privado y resultaste Slytherin y quizá por eso Dumbledore te mantiene oculto. Harry es el que va a clases. Vos podés escaparte de noche y sólo muy ocasionalmente de día.
Draco se quedó mirándolo con expresión de triunfo. Parecía muy satisfecho de haber podido desentrañar esa intrincada trama de secretos por su cuenta.
Por primera vez desde que había empezado esa "relación" entre ellos, Silas comprendió que Draco era todavía muy chico en muchos aspectos. Era inteligente y era Slytherin y si bien era casi de la misma edad de Silas, no había alcanzado la misma madurez.
Draco se incorporó y se sacudió la toga. —Mirá, Shadow, no se lo voy a decir a nadie. Y estoy dispuesto también a ayudar a tu hermano, disimuladamente. Quisiera que nosotros seamos más que aliados… que vos puedas confiar en mí.
—¿Vos estás sugiriendo que seamos amigos? —preguntó Silas no sin desconcierto. Por un lado le convenía que Draco creyera esa historia disparatada que "había deducido". Por otro se sentía realmente conmovido de que le ofreciera tan abiertamente su amistad.
—Algo así. —dijo Draco sonriendo apenas— Creo que podríamos beneficiarnos mutuamente, ¿no te parece?
—Quizá. —susurró Silas en respuesta. Pero no estaba seguro de querer ser amigo de nadie. Ese tipo de proximidad lo ponía incómodo. Él prefería las cosas tal cual estaban… ¿o no era tan así? Él había aceptado los primeros intercambios con Draco y luego había profundizado la relación… ¿Qué era lo que implicaba eso? ¿Dónde lo dejaba parado? Aparte de ponerlo furioso porque al parecer no se conocía a sí mismo ni tenía muy claros sus motivos. ¡Lo cual era intolerable!
—Todo va a estar bien, Shadow… o como sea que te llames realmente. —dijo Draco que algo del conflicto interno había detectado, luego adoptó su característica máscara de Slytherin y con mirada aguda agregó: —Te tengo buenas novedades… sobre cierta periodista…
De repente Silas se sintió aliviado y entró en el juego. —¿Ah, sí? ¿Y a qué estás esperando para contarme?
—Al parecer sufrió un violento ataque de ira cuando se publicó el reportaje en El Semanario de las Brujas. —dijo Draco, los ojos grises se le habían encendido de deleite— Y su jefe la amenazó con despedirla si no conseguía un buen artículo en el corto plazo. Había un par de camarógrafos en la redacción que tomaron fotos del incidente… copias de las cuales yo me he podido agenciar. —agregó sacándolas del bolsillo
Silas sonrió. Se sentaron juntos y se pasaron un buen rato riendo a más no poder mirando las fotos.
Silas decidió que iba a dejar las cosas tal como estaban. Se había convencido de que Draco no lo traicionaría, pero no se molestó en aclararle que todas sus hipótesis sobre "los mellizos Potter" no tenían ninguna base real, que siguiera creyendo lo que quisiera. Así y todo, empezaba a sopesar la idea de que tener un amigo quizá no fuera tan malo después de todo.
Más tarde, cuando estaban por despedirse, Draco le prometió: —También te voy a ayudar a cuidar a Harry. No es ni la mitad de insoportable que Weasley y Granger. Digamos que para un Gryffindor es bastante tolerable.
Nuevamente, Silas se sintió conmovido. —Gracias. —replicó.
Draco hizo un breve asentimiento y se puso en marcha por el corredor.
Silas lo llamó un par de segundos después: —¡Draco!
Draco se detuvo y giró para mirarlo.
—El nombre es Silas. Pero podés seguir llamándome Shadow como hasta ahora.
—Nos vemos el miércoles, Silas. —dijo Draco sonriendo, volvió a girar y retomó sus camino.
Esa noche Silas tuvo una pesadilla. Soñó con Lockhart. Se despertó muy alterado, ardiendo de placer y de vergüenza. Se abrazó el torso y empezó a hamacarse tratando de recomponerse. Hacía mucho que no había tenido una pesadilla como ésa. Se preguntó si acaso sería un mal augurio… de que Draco terminaría traicionándolo. Apretó los dientes. Si llegaba a ser así, amigo o no, Silas lo mataría.
oOo
Harry se despertó sobresaltado. Sabía que había tenido una pesadilla pero no recordaba nada del mal sueño. Trató de hablar con Silas, pero el alter no le contestó, probablemente dormía.
El sol ya estaba alto pero ninguno de los otros se había levantado. Era sábado.
Se levantó, se aseó, se vistió y fue a ver a Severus. Una de las ventajas de que Godric estuviera despierto era que ahora no tenía que temer que Dumbledore lo detectara durante el día en los aposentos de su mentor.
Severus ya estaba levantado y le abrió la puerta apenas golpeó.
—¿Puedo tocar el piano? —pidió Harry con una sonrisa— Hace mucho que no practico… y quizá podrías empezar a enseñarme a leer música.
Severus asintió y se empezó a desplazar algunos muebles para hacer espacio.
oOo
Al dia siguiente, domingo a la mañana, volvió a los aposentos de Severus pero mucho más ansioso y nervioso que el día anterior. Iban a quitar la especie de traslador mental que Dumbledore le había puesto en la cabeza.
El día anterior a Silas se le había ocurrido una idea para mejorar los resultados, se la había comunicado a Harry y Harry había ido a trasmitírsela a Remus. Remus había dicho que era posible.
—¿Estás listo? —preguntó Severus cuando Harry se le acercó.
El procedimiento que llevarían a cabo era en realidad un ritual muy complejo. Iba a tener lugar en el dormitorio de Severus. Todos los muebles habían sido desplazados contra las paredes para crear un amplio espacio central. Un gran círculo rúnico había sido dibujado con tiza en el suelo. Era lo suficientemente grande como para que Harry, acostado, quedara totalmente contenido dentro de sus límites. Remus estaba de pie al fondo de la habitación consultando un cuaderno de notas.
—¿Remus te contó la idea de Silas?
—Así es. —asintió Severus— Es posible. Y no interferirá con el ritual. La probaremos, si comprobáramos que no da resultado la dejaremos de lado y continuaremos según lo ya planeado.
—De acuerdo. —dijo Harry y respiró hondo. Mucho de su nerviosismo se había esfumado cuando había mirado a Severus directo a los ojos. Confiaba en él totalmente. Nada iba a salir mal. —¿Qué tengo que hacer?
—Sacate la toga y la camisa. Tenemos que dibujar runas en el pecho, los hombros, el cuello y el rostro. —explicó Severus.
Harry obedeció. Remus se le acercó sonriendo y procedió a dibujarle los signos con un pincel caligráfico y tinta negra. Harry permaneció quieto todo el tiempo. Severus mientras tanto, fue a preparar un incensario. El humo fue poco a poco llenando la habitación. El perfume dulce le cosquilleó la nariz, Harry dibujó una pequeña sonrisa.
—Acostate dentro del círculo y extendé los brazos con las palmas hacia arriba. —le indicó Severus.
Harry así lo hizo. Remus y Severus comenzaron a salmodiar en latín. Poco a poco Harry fue entrando como en un trance. Su mente pareció llenarse de niebla y se sintió derivar pacífico y en silencio. La noción de tiempo se le borró por completo.
Quizá minutos después o quizá habían transcurrido varias horas, un intenso relámpago lo encandiló. Se puso rígido de golpe cuando un dolor intensísimo lo traspasó. Soltó un alarido. Intentó sacudirse pero estaba como amarrado, ¡no se podía mover! Lo invadió el pánico y trató de defenderse con magia, pero tampoco pudo, la magia parecía escapársele como agua entre los dedos. Soltó otro alarido pero más por miedo que por dolor.
—¡Sev'rus!
—Aquí estoy, Harry.
La voz de su mentor flotó hacia él a través del neblinoso entorno. Y se relajó de inmediato a pesar de que el dolor se iba intensificando más y más. Horadándole la carne. Volvió a gritar. Tensó los músculos pero ya sin resistir. No pelearía contra la inmovilidad. ¡Soportaría lo que fuera preciso para librarse del control del hijo de puta! Volvía a recordar lo que estaba ocurriendo, sabía que tenía que ver con Dumbledore ¡y él odiaba a Dumbledore! Severus estaba allí, Severus lo estaba cuidando. Iba a estar bien… el dolor pasaría pronto.
—Es tan intenso… —gimió débilmente. No quería decepcionarlos, pero no sabía cuánto más iba a aguantar.
—Lo sé… lo siento… sólo un poco más…
La voz de Remus, reconoció su mente agónica. Harry apretó los dientes y siguió aguantando. Pasaron minutos, horas, días, años… no sabía, no importaba… tenía que aguantar. Y de pronto todo terminó, la niebla se disipó y el dolor cesó… dejo oír una exclamación de alivio y se dejó hundir en la acogedora inconsciencia.
Silas abrió los ojos. Severus y Remus estaban arrodillados a su lado, los dos exhaustos. Abrió la boca para preguntar si había tenido éxito pero todo lo que logró articular fue una especie de graznido. Intentó incorporarse pero se sentía pesado y los músculos se negaban a obedecerle.
—No te muevas por ahora. Descansá… —le dijo Remus con voz muy débil.
—Todo se completó bien. El encantamiento de Dumbledore ha sido transferido a la forma animagus de Demon, las frases clave para activarlo y desactivarlo han sido cambiadas.
Silas sonrió y cerró los ojos satisfecho. No sólo se habían librado del control de Dumbledore también se habían asegurado una forma efectiva de controlar a Demon. Si alguna vez llegaran a verse en la obligación de convocarlo tendrían a un hombre lobo, mucho menos peligroso que un mago oscuro poderosísimo.
—¿Que hora es? —preguntó con voz ronca.
—Medianoche. —respondió Remus— Fueron casi dieciséis horas de encantamientos…
—Agua. —demandó Silas.
—¿Harry? —inquirió Severus.
—Inconsciente. —respondió Silas poniéndole mala cara.
Severus suspiró y empezó a ponerse de pie. Una corta carcajada divertida se oyó en un rincón. Tres cabezas giraron hacia la fuente del sonido. Salazar estaba allí de pie con una expresión burlona en su carita de simio. Silas gruñó en advertencia, pero el fantasma lo ignoró. Severus adoptó su habitual máscara impávida. —¿Qué querés? —le espetó con desdén.
—El proyecto me intrigaba sobremanera y debo admitir que quedé muy bien impresionado con el trabajo mágico desplegado. Fascinante sin lugar a dudas.
La expresión de Salazar cambió a una de intensa concentración. Y le preguntó a Silas si se sentía bien física y mentalmente. Silas no contestó, detectó de inmediato que trataba de sondearlo, sus escudos estaban muy bajos. Silas lo rechazó bruscamente con una descarga emocional contundente. Salazar contuvo una exclamación y se estremeció violentamente.
—¡No te atrevas a invadir mi mente! —siseó Silas.
—Voy a tener que pedirte que te vayas. —intervino Severus— Podemos discutir el éxito del ritual otro día.
—Oh, está bien… —se rindió Salazar fastidiado— Me tomé la libertad de llamar a tu elfo manipulando el vínculo entre él y vos. —agregó y desapareció al segundo siguiente.
Omi se materializó un instante después. —¡Amo! ¡Joven Harry! ¿Qué es lo que necesitan de Omi? —gritó el elfo muy preocupado al verlos tan frágiles.
—Agua… comida… —dijo Silas.
Omi desapareció y Severus suspiró. —No sé si ponerme contento o temblar de que los espectros del castillo se hayan despertado.
—Parecen aportar más problemas que ayuda. —comentó Remus con una sonrisa.
Silas prefirió no agregar nada más.
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Dos horas más tarde estaban sentados a la mesa sintiéndose mucho mejor, se habían rehidratado con ingentes cantidades de líquidos y habían comido en abundancia. Omi los observaba con orgullo y deleite, ahora que estaban saciados lucían mucho mejor. Amaba a su familia y cuidarlos lo llenaba de regocijo.
—¿Cómo esta el joven Neville? —preguntó el elfo. A Neville también lo consideraba parte de la familia y lo extrañaba.
—No está bien. —contestó Silas— Posee magia elemental y no sabe como manejarla. y eso lo está matando. Los espectros de Hogwarts están tratando de crear un cierto ritual para convocar el espíritu de alguien que haya sido elemental que pueda ayudarlo, pero hasta ahora no lo han conseguido y no es seguro que lo consigan.
—¿Muriéndose? —chilló el elfo horrorizado— ¿Y qué es lo que el joven Neville necesita?
—Necesita un maestro. —contestó Remus con tristeza— Alguien que le ayude a entender y manejar sus poderes elementales.
—¿Y de cuánto tiempo dispone el joven?
—¿Vos podrías ayudarlo? —preguntó Silas.
—No, Omi no… —contestó el elfo sacudiendo la cabeza— Pero Omi podría buscar lo que el joven necesita… si Omi sabe qué es lo que necesita.
—Un maestro, alguien con magia elemental. —dijo Remus.
—Omi no sabe lo que es eso. —se lamentó el elfo decepcionado.
—Tiene clases los jueves. Vení a buscarme a eso de las tres. —sugirió Silas encogiéndose de hombros.
—¡Sí, joven Harry! —exclamó Omi más animado— Si Omi ve, Omi va a entender.
—Pero el director no debe enterarse. —advirtió Severus.
—Por supuesto que no. —replicó Omi formal— Omi sabe guardar los secretos del amo.
—Muy bien, ahora podés volver a la casa.
—Sí, amo. —dijo Omi, hizo una reverencia y desapareció.
Silas miró a Severus alzando una ceja. —¿Vos creés que pueda hacer algo para ayudar?
—No lo sé. Pero ciertamente no va a causar daño alguno. Y nunca se sabe… toda posible fuente debe probarse y si es productiva, aprovecharse.
—¿Eso es otra lección? —preguntó Silas divertido.
—Todo es una lección. —pontificó Severus solemne.
Remus se echó a reír y los otros dos le pusieron mala cara. Remus redobló las risas. Los dos Slytherin revolearon los ojos.
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Interludio
Simbolismos
Las siguientes redacciones le habían sido entregadas a Severus el sábado, el día antes del ritual.
El caballo
El caballo pertenece al género Equus, en el que también están incluidos el asno y la cebra.
Existen muchas razas diferentes de caballos, cada una posee características propias que la distingue de las otras. Los caballos modernos descienden principalmente de tres troncos principales: el caballo libio de África del Norte, el caballo común de Europa y Asia y el pony irlandés.
El caballo puede representar tanto al Sol como a la Luna, y asimismo tanto al cielo y como al mundo subterráneo. El color del pelaje es un indicador de con qué esta relacionado. Los blancos se asocian a la Luna, los rojos, marrones y dorados al sol. Los negros se asocian a las deidades de las sombras y al mundo subterráneo.
Mi forma animagus es ruano rojizo con patas blancas de los cascos a la rodilla. De lo que se deduce que está principalmente relacionado con el Sol, pero al menos también en parte con la Luna.
En general el caballo representa poder, agilidad, sabiduría y dones proféticos.
Como yo no he demostrado habilidades para la Adivinación, presumo que ese último aspecto podría tener que ver con mi empatía, que también está relacionada con las características lunares. Pero como mi forma es un caballo rojizo, principalmente se asocia con el sol.
En India, se representaba al dios solar, Surya, desplazándose en una carroza que tiraban siete yeguas rojas. En Gales, Epona era la diosa de los caballos y se la asociaba también con la naturaleza, la fertilidad y la curación. Rhiannon, es otra diosa celta, que se asociaba con frecuencia a los caballos. Varios otros dioses solares fueron asociados con el caballo también. El Sol siempre ha sido un símbolo de fuerza y poder, como así también de verdad y virtud. Es además con frecuencia identificado como el generador, el que brinda vida.
También se creía que los caballos traían suerte y alejaban el mal. Dado que soy el Niño Que Sobrevivió, creo que eso me cuadra muy bien.
Una persona que tiene al caballo como forma animagus probablemente tendrá mucha energía, resistencia y velocidad. Será seguramente solícito, confiable, leal. Ideal como amigo, excelente como guardián.
Y para concluir, el caballo siempre ha sido símbolo de libertad.
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El roble
El roble ha sido considerado como un símbolo de Inglaterra. Se lo ha usado para representar el poder de los Altos Reyes de antiguo: Vortigern, Uther Pendragon y Arturo y lo que a ellos se asocia, fuerza, solidez y firmeza.
Es uno de los árboles más longevos. Un ejemplar joven, de 70-80 años, tendrá probablemente un tronco de medio metro de ancho, recién por esa época empieza a producir bellotas. El diámetro seguirá creciendo a partir de entonces a razón de dos centímetros por año. Su madera es densa y muy dura, resistente y durable, altamente estimada para la construcción y también en ebanistería.
El roble era sagrado para los druidas. En la escritura Ogham para el roble se usa la palabra Duir, de un término gaélico que significa puerta. Los druidas lo interpretaban como una puerta al interior del ser, una puerta a la fuerza espiritual, a la verdad, al entendimiento, a la revelación.
El roble también se asocia con el verano en general y con el solsticio en particular. Es el momento del año en el que el sol es más poderoso y muchos lo relacionan como el inicio de un nuevo ciclo. El solsticio de verano representa para el individuo la máxima expresión y expansión de la energía personal, que no puede durar por siempre porque terminaría abrasándolo. Pero ese máximo alcanzado al principio permite luego desarrollar todas las actividades durante ese ciclo hasta la renovación al año siguiente.
La tradición sostiene que sentarse a la sombra de un roble apacigua el sistema nervioso y ayuda a resolver problemas emocionales. El roble brinda calma y voluntad de vivir. La flor del roble forma parte de la composición de muchas pociones tranquilizantes. Sus efectos ayudan a renovar las fuerzas, otorgan valentía y restauran la fe. El jugo de las hojas machadas es un ingrediente habitual de varias pociones curativas y ungüentos cicatrizantes o para las quemaduras, como asimismo de enjuagues bucales, para las encías sangrantes o para proteger a los dientes de las caries. La corteza se usa en pociones para bajar la fiebre, particularmente en enfermedades inflamatorias de la garganta.
La madera de roble se usa para fabricar varitas. Tiene la virtud de potenciar la fuerza y el poder del poseedor. Según dicen los expertos en varitas, es incluso mejor si la madera proviene de un roble que ha sido alcanzado por un rayo, son las que otorgan mayor protección.
Thor, el dios nórdico, y casi todos los dioses del trueno se asocian con el roble.
Una individuo que tiene al roble como su forma animagus probablemente será fuerte y determinado. Trabajador incansable que no se quejará a pesar del esfuerzo. No siempre son reconocidos y recompensados como se debería. Quizá porque siempre quieren mostrarse fuertes y pareciera que nunca necesitan la ayuda de nadie.
En mi caso particular, creo que yo necesito del roble, pero que él no representa lo que yo soy. Remus dice que hasta ahora no he podido descubrir el roble en mi interior y que el roble representa una versión futura de mí mismo. Pero a mí eso no me resulta creíble. En definitiva, no sé por qué mi forma animagus es un roble… salvo que el ser un elemental con afinidad Tierra sea suficiente para explicarlo.
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