Primero que nada de nuevo quiero agradecerles por sus Reviews ^-^ Así lleguen a ser 2000 siempre les voy a leer. Muchas gracias por seguir también al fanfic :D ¡Ah! Y sí, lo sé, releí el capítulo 3 y al parecer tiene bastantitos errores :s discúlpenme por eso, esta vez espero que este capítulo no tenga tanto error, saben que me esfuerzo para darles lo mejor.

Nota: Aviso de antemano que la siguiente semana estaré algo ocupadita porque ya se viene lo que es lo más difícil de mis exámenes. Si tardo en subir los capítulos, será por eso u-u

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Delicadeza del Sol.

"¡Nnhga! ¡A-ah!" –Jadeando "¡¿Di-Diana?!" –Solloza "Kgg- ¡Ah!"

*Asesinato Doble*

La Elegida del Sol cae… muerta, ante los brazos de la Elegida de la Luna que ésta la deja en el suelo. Poco después de su muerte se desvanece como un tenue rayo del Sol en la oscuridad de la noche.

"Excelente, con unos pequeños problemas pero lo logramos Elegida" –Menciona su Invocador.

Diana simplemente se quedó callada, mirando como Leona se desvanecía. Rápidamente se limpia su rostro y regresa a la Fuente de Curación. Su torreta corría peligro, el Maestro de las Cartas estaba aprovechando la situación ya que no pudo llegar a tiempo a salvar a sus compañeros de la línea inferior. El Invocador de Diana sugiere que compre unas botas, ella lo hace y da una mejora saliendo disparada de la Fuente, llega a su torre y comienza a defenderla.

*Tu equipo ha destruido una torreta*

Shyvana en la línea superior había estado bastante en ventaja, aunque tenía la vida baja así que empezó a regresar a la Fuente pero fue interrumpida cuando el Mensajero de la Muerte la ataca utilizando su Tormenta de Cuervos, la Hija del Dragón trata de escapar pero es inútil, Fiddlesticks logra acabar con ella.

*Ha muerto un aliado*

La Elegida quiso ayudar a la Hija del Dragón, pero aunque no era bastante bueno el Invocador del Maestro de las Cartas, éste seguía atacando bastante en la línea media. Creyendo que la torre de la línea superior estaba pérdida el hombre con el poder de cuatro espíritus animales llega para defender la torre y no sólo eso, con la habilidad de su Invocador y la fuerza del Cambiapieles logra matar al Mensajero de la Muerte. Todas las líneas estaban por ahora seguras, excepto la línea inferior, al parece la Arquera de Hielo y el Minotauro estaban teniendo problemas nuevamente, la Hija del Dragón llega para ayudar, mientras que la Elegida de la Luna seguía batallando con el Maestro de las Cartas, tal vez lo subestimó cuando él accionó una carta que aturdió a la Elegida y accionó tres cartas más haciendo bastante daño. La Elegida inmediatamente utiliza su Cascada Pálida y rápidamente tira su Golpe Creciente hacia él, éste sólo retrocede y regresa a la Fuente de su equipo para curarse.

*Asesinato Doble*

La Arquera de Hielo había aprovechado bastante la situación cuando la Hija del Dragón fue a socorrerlos a su línea, mientras cuatro Campeones enemigos habían muerto tomaron la delantera y destruyeron ambas torres de la línea inferior. La Elegida había destruido sólo la primera pero hecho bastante daño a la segunda.

"¡Ésta batalla es nuestra!" –Dijo el Invocador el Minotauro cuando notó que el otro equipo se había rendido. "Qué fácil ¡Ni lo disfruté!" –Pensó.

"¿Nuestra?" –Pensó la Elegida cuando el Minotauro no había ayudado del todo a la Arquera de Hielo.

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Después que el partido había terminado, los diez Campeones se encontraban en la Sala Principal del Campo de Guerra que era también donde podían encontrarse y prepararse para iniciar la batalla y después de que ésta terminara todos se encontraban en ella. Normalmente era sólo para prepararse, pero muchos Campeones terminaban molestos por sus partidas y a veces discutían entre sí. Otros sólo se retiraban inmediatamente, tal vez para evitar esas discusiones o simplemente no les agradaba la idea de estar con otros, como Fiddlesticks quien salió del lugar sin decir nada.

"¡Esto es el colmo Jarvan! ¿¡Que te sucedió en esa partida?! –Casi gritaba el pequeño Bombardero al Príncipe Demaciano.

Jarvan IV respondió casi molesto, pero por mantener la compostura contestó sólo con un tono serio "Discúlpenme todos, pero no es mi culpa que el Invocador que me utilizó no supiera ni que hacían mis habilidades"

"El mío tampoco sabía exactamente qué hacer conmigo, sin embargo, mejoró un poco durante el transcurso de la partida" –Dijo el Maestro de las Cartas igualmente con un tono serio hacia el Príncipe.

"Eso no evitó que la Lunari te derrotara" –Mencionó un poco más vulgar.

"¡Estabamos igualados! –Dijo arrogante señalando a Jarvan.

"¡Te equivocas!" –Se entromete el Bombardero.

Mientras empezaban ellos con las discusiones, en el equipo de la Elegida de la Luna sólo se dieron unas miradas como diciendo buen trabajo de ahí sin más la Arquera de Hielo, el Cambiapieles y la Hija del Dragón salieron del lugar, Diana aun se quedó devolviendo los objetos que había comprado puesto que eran de la liga no se les permitía llevarlos y a cambio se les devolvía el Oro que este lo podían gastar para su uso personal, el Minotauro sólo miraba la pelea del equipo contrario, en su rostro se podía ver una sonrisa y las ganas de reír a carcajadas. La Elegida de la Luna estaba a punto de salir cuando su mirada se cruzó con la Elegida del Sol, ambas se habían mantenido mirando un par de segundos cuando Diana volvió en sí y salió rápidamente del lugar.

-O-

Había pasado aproximadamente dos horas después que terminara la partida. La Sheriff había visto la batalla ya que estaba peleando Leona y ambas habían sido amigas desde hace bastante tiempo, tal vez desde que Caitlyn había ingresado al Instituto, Leona le había ayudado en muchas cosas, desde mostrarle los lugares de entrenamiento hasta ayudarle con unos problemas en Piltóver tiempo atrás.

La Sheriff estaba buscando a Jayce para notificarle sobre algunos sucesos en Piltóver, en el camino se encontró con Leona.

"¡Hey Leona! ¡Hola!" –Saludó la Sheriff levantando su mano y agitándola.

El Radiante Amanecer no hizo caso, caminaba mirando al suelo como perdida en sus pensamientos.

"¿Leona?" –Volvió a llamar la Sheriff, esta vez caminando hacia Leona y tomándola por los hombros.

Leona volvió en sí, miró a Caitlyn "Oh, hola Cait" –Saludó de manera un poco seca.

La Sheriff la miró de manera extrañada y la Elegida del Sol devolvió la mirada como diciendo ¿qué? de manera inocente.

"¿Pasa algo Leo?" –Preguntó Caitlyn, obviamente la detective ya estaba más que segura que sí le pasaba algo, era una experta en averiguar cosas pero quería escucharlo desde la boca de Leona.

"Emm… No ¿Porqué preguntas?" –El Radiante Amanecer no sabía ni por qué había dicho que no, era obvio que, conociendo a Caitlyn, ya sabría que le sucedía algo, alménos no sabía lo que era.

La Sheriff sólo le dio una mirada irónica.

Leona suspiró "Está bien, sí, pasó algo" –Contestó rendida.

La Sheriff toma del brazo a la Elegida del Sol llevándola bajo la sombra de un árbol cercano para que le cuente.

"Bien ¿Dime qué es?" –Pregunta Caitlyn mirando atenta a Leona.

Leona no sabe cómo hacer que fluyan sus palabras. "Pues es sobre… sobre…" –Dice con dificultad.

Caitlyn toma su mano, esto le da seguridad a la Elegida del Sol diciendo que la Sheriff estará con ella sea lo que sea, su amistad había durado bastante y no es como si Leona hubiese matado a alguien en el Instituto.

"Es sobre… Diana" –Finalmente menciona evitando la mirada de la Sheriff.

"¿Diana? ¿Qué hay con ella?" –Dijo la Sheriff sorprendiéndose de que Leona hablara sobre ella, si quiera el mencionar su nombre.

Caitlyn sabe que no es por odio hacia la Elegida de la Luna, si no, por todo lo que había pasado en el Monte Targón hace unos pocos años.

Leona había quedado destrozada por aquello y en ese momento…tan sólo en ese momento había odiado a Diana, pero su odio y rencor rápidamente se desvanecieron ¿Cómo podía ella odiar a su mejor amiga de la infancia? ¿Cómo podía odiar si quiera a aquella mujer que estuvo con ella tanto en las buenas y en las malas? Pero ojalá siempre hubiese sido en todas las situaciones malas. Pantheon era un gran amigo también para ella, pero él no era igual a Diana, nadie era igual a ella.

Aunque Leona no odiase a Diana, ella pensaba que la Elegida de la Luna sí, debido al asesinato de la mitad de su gente el mensaje había quedado más que claro para la Elegida del Sol, todo aquél que lleve sus oraciones al Sol será enemigo de la poderosa guerrera Lunari, o así alménos… es como pensaba que era.

"Es que… pienso que algo está pasando con ella… algo… malo" –Dijo Leona evitando aún la mirada a la Sheriff, con sus palabras entrecortadas.

Caitlyn no era una persona cruel pero ella tanto como Vi deseaban verlas juntas nuevamente, así que la Sheriff ideó una pequeña estrategia.

"¿Sí? ¿Y desde cuando te importa la Elegida de la Luna? ¿Huumm?" –Mencionó Caitlyn con un tono serio, como Leona evitaba ver el rostro de ella, la Sheriff sonrió de una manera malvada.

La Elegida del Sol no hizo más que morderse ligeramente el labio "Pues… es que… yo…" –Sin poder hacer fluir nuevamente sus palabras. "Sólo… me preocupo un poco por ella" –Dijo la Elegida del Sol rápidamente reaccionando ante lo que había dicho.

"¿Te preocupas con ella? ¿¡Oh, y desde cuando!?" –Dice nuevamente maliciosa la Sheriff, cree que el estar mucho tiempo con Vi la hacía más malvada de lo habitual. De igual quería sacar toda la verdad a la Elegida del Sol.

La Solari se sentía incomoda, no sabía exactamente qué hacer o decir. Al parecer la Sheriff la estaba presionando, algo que sólo hacía con criminales y algunas veces con la Vigilante.

No pudo resistir más, se sentía presionada, incomoda y extrañamente nostálgica "¡Desde siempre sí! Desde siempre me he preocupado por ella…Oh Dios, Cait, siempre he querido volver a estar con ella… yo… yo no sé qué hacer" –Dice cubriendo sus ojos casi echándose en llanto.

La Sheriff se sintió ahora culpable, siempre era malo presionar a quienes ella quería porque siempre al final terminaba haciéndoles daño "Lo siento Leo, no sabía que sentías tal cosa…" –Pidiendo disculpas y dando un abrazo a su amiga "¿Pero puedo preguntar algo?"

La Elegida del Sol sólo sacudió su cabeza de arriba hacia abajo dando a entender a Cait que podía preguntar, después de todo, no debe ser algo que hagan sentir peor a la guerrera Solari.

"¿Por qué sientes eso por ella? ¿Por qué te estás sintiendo así en este momento? ¿Por qué ahora? –Preguntó seria, claramente esas fueron más de una pregunta, de igual, no había mencionado la cantidad de preguntas que la Sheriff haría.

Extrañamente la Elegida del Sol recordó que había pasado en su último partido, ella estaba más que segura que cuando la Elegida de la Luna la atacó pudo notar una ligera lágrima recorriendo la parte derecha de su mejilla, el rostro de la Lunari no había sido de orgullo o furia al matarla, alménos no a la Solari. Recordó ver como asesinó al pequeño Bombardero claramente su rostro era de una gran furia, pero no a ella, no cuando la asesinó. Pero lo más extraño fue cuando Diana se detenía repentinamente en vez de atacarla "¿Por qué se detenía así? ¿Acaso eran errores de su Invocador?" Ciertamente Leona no sabía que era, pero de algo estaba más que segura, la Elegida de la Luna estaba sufriendo en ese momento "¿Y eso a que era debido? –Pensaba la guerra Solari sin contestar a la pregunta de la Sheriff.

Caitlyn notó que algo más pasaba. "¿Leo?"-Llamó mirándola a los ojos.

Leona sólo bajó levemente la mirada "Cait, esta mañana… esta mañana… Diana estaba llorando" –Respondió

La Sheriff inclinó levemente su cabeza hacia su derecha, era obvio que si la Elegida de la Luna estaba llorando era porque algo serio le sucedía ¿Pero qué era? Para ellas era un gran misterio y Caitlyn amaba los misterios.

"¿Es eso lo que te molesta ahora, Leo?" –Preguntó con un tono ligero, tratando de calmarla, el rostro de Leona estaba a punto de romper en llanto.

"Sí, Cait eso y todo lo que te había mencionado" –Dijo secándose las lagrimas que estaban a punto de caer de ella "No sé lo que es, y quisiera… de alguna forma… ayudarla. Algo dentro de ella pide a gritos que la ayuden y no quiero quedarme sentada solamente mirando como alguien que… aprecio… se va derrumbando poco a poco" –Con su voz temblorosa pero firme dije esta vez mirando a los ojos de Cait.

La Sheriff se asombró por tales palabras de la Elegida y la vez se alegró "Muy bien Leo, entonces, hazlo…" –Mencionó firme también la Sheriff.

"¿Hacerlo? ¿Qué?" –Dijo la Elegida asustada.

"Sí, tú sabes" –Afirmó levantándose y dando la mano a Leona para también ayudarla a levantarse "Ve con ella, habla con ella, ayúdala ¡Dile lo que sientes!" –Dijo fuertemente la Sheriff "En esta vida no hay imposibles, alménos yo no lo veo así, yo sé que ustedes podrán volver a ser lo que una vez fueron. Si tu rencor entonces se ha ido, nadie jamás me dirá que la Luna y el Sol no pueden estar juntas, nada ni nadie me dirá, ni te dirá que es una ley que ambas no estén consigo nuevamente una a la otra. Más que ser la Elegida del Sol y la Elegida de la Luna ustedes son personas, antes de ser las grandes Elegidas ustedes eran amigas, y yo digo ¿Porqué ahora no? –Finalizó la Sheriff.

Leona quedó increíblemente impactada por las palabras de Cait, nadie le había dicho nunca jamás tal cosa. Leona estaba agradecida por tener una amiga como Caitlyn. La Elegida asintió y sonriendo tomó la mano de la Sheriff para levantarse, no sólo levantarse, Leona dio un fuerte abrazo a la Sheriff que carecía de altura lo que hizo inclinarse un poco a la Elegida.

Caitlyn devolvió el abrazo y sonrió victoriosa, sabía que había logrado o alménos dado una luz de esperanza la Elegida. La Sheriff de alguna manera sabía perfectamente que, a pesar de todo, Diana y Leona debían estar juntas, el Sol y la Luna no tenían porqué ser enemigos, de antemano ambos se apreciaban e incluso se fusionaban de una manera hermosa, sí, aquello era lo que llamaban Eclipses.

Ambas se soltaron y Caitlyn pidió a Leona que la acompañase a ver a Jayce, la Elegida aceptó y ambas empezaron a caminar hacia el taller especializado de Hextech, que era sólo únicamente para el arreglo de armas de la gente de Piltóver.

"Y… ahora yo puedo preguntar…"-Mencionó curiosa la Elegida.

"¿Sí, qué cosa?" –Dijo la Sheriff.

"¿Por qué no estás con Vi, ahora pasó algo entre ustedes?"

Da un gran suspiro la Sheriff "Sí verás… no estoy segura si será largo o corto… pero de igual te contaré lo que sucedió" –Respondió la Sheriff empezando a recordar lo de ella y Vi.

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Aquí el final del capítulo 4 y pues ya no sé qué decir. Espero que lo hayan disfrutado y si tengo algunos errores discúlpenme nuevamente por ello :s ^-

Nota final: A mí no me engañan 7u7 pensaron otras cositas con el inicio del capítulo ~