Mente rota, alma quebrada
Espíritu navideño
La última semana del primer trimestre todos estaban muy ansiosos con la navidad inminente, el baile y el torneo. La mayoría de los profesores ni siquiera se molestaban en tratar de mantenerles la atención, les asignaban alguna tarea menor y los dejaban que charlaran a su gusto. Ese miércoles Flitwick directamente les dijo que tenían la hora libre para hacer lo que quisieran siempre y cuando mantuvieran un mínimo de disciplina.
Pero cuando faltaban unos minutos para que sonara la campana, el profesor lo llamó: —Harry, ¿podrías acercarte un momento? Quiero hacerte un comentario sobre tu último deber.
Harry gruñó para sus adentros pero se acercó al escritorio.
—En realidad no te llamé para hablar del deber, que estuvo bastante bien por cierto aunque deberías haber elaborado un poco más algunas partes, pero dejemos eso de lado… quisiera saber cómo le está yendo a Neville, sé de su problema… pero Madigan no quiere decirme nada más.
—Neville tampoco cuenta nada de las lecciones. Pero yo sé que están dando buen resultado, porque está mucho menos deprimido y ahora participa más en las conversaciones y en los juegos. Ya no está tan distante como antes. Pero así y todo, las lecciones siguen sin entusiasmarlo. Se reúnen dos veces por semana.
—Martes y jueves según tengo entendido. Madigan me ha dicho que Neville va a salir adelante, que es muy talentoso y que su magia es prodigiosa. Pero yo sigo preocupado porque mi hermana es propensa a exagerar y suele ser demasiado optimista.
Harry asintió. —Las cosas están mejor aunque todavía no son perfectas.
—Esperemos que sigan mejorando. —dijo Flitwick con un suspiro.
—Profesor… ¿puedo preguntarle algo?
—¿Sobre mi hermana? Adelante. —lo animó Flitwick.
—¿Cómo es que ella sabe tanto de magia elemental?
—Casi todos los enanos usan magia de la Tierra.
—¿Enanos? —repitió Harry con desconcierto.
—Mi pueblo… se caracteriza por vivir apartado… poco sociables. Yo soy una excepción, por supuesto. —rió el profesor— Madigan vino solamente porque le informaron que había un chico con serios problemas debidos a su magia elemental, ella es muy poderosa con magia de Tierra.
—Pero… yo siempre pensé que Ud. era un mago… —dijo Harry con tono de curiosidad.
—Y lo soy. O quizá más propiamente debería decir que soy un mutante. Yo nací con magia humana, no con la magia de mi pueblo. No soy el único, pero somos muy pocos. Actuamos en cierta forma de nexo entre el mundo de los enanos y el mundo mágico humano.
Harry abrió los ojos con asombro. —Eso quiere decir que Ud. es muy importante…
—Todos somos importantes. —dijo el profesor sonriéndole.
oOo
Silas no le habló durante el resto de la semana. Cuando Harry se sentía solo o desazonado iba a hablar con Severus. A veces se ponía a tocar el piano y otras veces practicaban lucha. Harry le comentó lo que Flitwick le había dicho. Severus tuvo que reconocer que no sabía nada de los enanos, sólo había leído sobre ellos en cuentos y leyendas. Pero le prometió investigar un poco sobre el asunto.
Harry se limitó a encogerse de hombros, en realidad no estaba interesado en saber más sobre los enanos. Confiaba en el profesor Flitwick y también en Madigan. La anciana era muy amable y dulce, ella nunca le haría daño a Neville. Y lo estaba ayudando. Harry ya no temía que Neville se muriera.
En cuanto a Silas, el alter salía todas las noches para estudiar. Se había concentrado en el tema de vínculos mentales. Quería llegar a precisar hasta dónde podía llegar el asunto de las visiones. ¿Acaso Voldemort podría llegar en algún momento a ver a través de los ojos de Demon? Y además quería llegar a entender mejor a Demon.
No extrañaba las conversaciones con Harry, en realidad se sentía más equilibrado desde que guardaba silencio, eso lo ayudaba a considerar las cosas en perspectiva. Él no estaba compitiendo con el anfitrión. Ambos eran partes de una misma unidad. Con Severus había hablado en tres oportunidades esa semana anterior a navidad. Severus interpretaba que era un buen signo que Silas quisiera involucrarse personalmente con otros, consideraba que era un buen paso hacia la integración.
Pero Silas no tenía deseos de integrarse. Y trataba de convencerse de que su relación con Draco era sólo una cuestión de conveniencia, porque Draco podía proporcionarle información sobre Voldemort. Silas quería seguir independiente, vigilando y elaborando planes. No quería verse envuelto en los dramas cotidianos de Harry. Eso lo distraía demasiado. Afortunadamente, en los últimos días las pesadillas no habían vuelto a repetirse. Con Draco se encontraba una vez por semana, trataba de que la relación se mantuviera lo más formal posible, Draco se había dado cuenta del cambio hacia un comportamiento más retraído pero no había hecho ningún comentario al respecto.
También pasaba algo de tiempo con Boy. Boy venía a su cuarto y se acurrucaba al pie de la cama, en sus días buenos, o debajo de la cama en los no tan buenos. No habían vuelto a hablar como la primera vez y Silas sabía que era mejor no presionarlo. Pero al menos Boy venía a buscar su compañía.
oOo
Harry se despertó sobresaltado, Dobby se había materializado con un pop junto a su cama. Antes de que pudiera decir nada, Silas lo desplazó tomando el control.
—¿Para qué viniste? —demandó Silas.
—Harry Potter le había dicho a Dobby que le avisara si Winky hacía algo sospechoso.
—Cierto. —dijo Silas con repentino interés y lo instó a que continuara con un gesto.
—Winky nunca pide nada, señor… —retomó Dobby algo nervioso— Pero ayer Winky pidió que la mandaran al bosque a juntar hierbas para las pociones. Dobby le dijo que no. Pero hoy Winky volvió a pedir y Dobby le dijo que sí… Dobby cree que es algo sospechoso…
—Muy sospechoso… —dijo Silas y reflexionó en silencio durante un momento, finalmente agregó: —Muchas gracias, Dobby. Sos muy valiente y gracias a vos Hogwarts se va a salvar de una peligrosa amenaza.
Los ojos del elfo se abrieron más grandes aun, si cabe, quizá espantado, quizá halagado, probablemente un poco de las dos cosas.
—Ahora andá… y volvé a informarme de cualquier otra novedad. —ordenó Silas.
Dobby desapareció.
oOo
Ya de mañana, varios gritos entusiastas lo despertaron.
—¡Es navidad! ¡A abrir los regalos! —exclamaba Seamus.
—¿Alguien dijo regalos? —repicó la voz de Dean.
—¡Miren cuántos! —se extasió Ron.
Harry abrió las cortinas. Había cinco pilas de regalos, una al pie de cada una de las camas. Todos corrieron presurosos a abrir los paquetes.
Harry le había comprado a Neville una colección de semillas de plantas muy raras, a Severus una camisa de seda negra, a Remus un sobretodo, a Sirius una caja inmensa de comestibles, a Ron entradas para todos los partidos de quidditch de la temporada de verano, a Hermione un libro sobre animagi famosos, a Hagrid un huevo de dragón fosilizado y a Fred y George un cuaderno con anécdotas de los Merodeadores que Remus le había ayudado a redactar.
Él también había recibido muchos regalos. Una preciosa daga con mango de ónix negro y un juego de ajedrez con piezas de obsidiana tallada de Severus, una gruesa carpeta con música para piano de Neville, una snitch de práctica de Remus, una navaja mágica que servía como ganzúa para abrir cualquier cerradura de Sirius, un kit para el mantenimiento de la escoba de Ron, un libro sobre quidditch de Hermione, una gran bolsa de chascos de los mellizos, otra gran bolsa de golosinas de Hagrid y un pulóver y varias exquisiteces horneadas de la señora Weasley.
Todos quedaron muy contentos con los regalos recibidos y procedieron a continuación a festejarlo con una guerra de almohadas.
oOo
El Gran Salón había sido decorado para el baile como nunca antes. Las paredes habían sido transfiguradas en cristal. Las velas flotantes habían sido reemplazadas por una suerte de estalactitas que semejaban hielo y que emitían luces iridiscentes. Las largas mesas habían sido reemplazadas por otras circulares más chicas, para alrededor de una docena de personas cada una. Los manteles eran de seda blanca. Los platos y los cubiertos brillaban.
El techo mostraba el cielo como siempre, pero había sido magnificado. Las estrellas titilaban al doble de su tamaño normal y la luna creciente también era mucho más grande. Todo el ambiente lucía como lo que podría haberse visto en una ensoñación.
Harry estaba afuera en el Hall de ingreso, esperando con los otros campeones. Fleur acompañada por Roger Davis, el buscador de Ravenclaw, y Cedric con Cho Chang.
Parvati Patil estaba a su lado, se veía despampanante en su exquisito vestido de color rosa intenso. Harry se sentía muy contento de haberla invitado para que fuera su pareja. Ella había aceptado más que dispuesta. Y de paso habían también acordado que Padma acompañaría a Ron.
Harry los había visto entrar juntos al Gran Salón unos minutos antes. Padma iba esplendorosa en su vestido color naranja y Ron estaba muy elegante también.
Las ropas de gala que le había mandado la señora Weasley habían sido espantosas, Harry había hecho una mueca de disgusto cuando las había visto. Así fue que le pidió a Severus que le alquilara otras mejores. Con renuencia, Severus se había avenido a sus deseos, pero había sabido elegir bien. El atuendo de Ron, sobrio pero distinguido, era de color azul oscuro y le quedaba muy bien.
El traje de Harry era completamente negro, de un negro tan intenso como si estuviera enfundado en la noche misma. Lucía mayor e incluso más alto que lo habitual.
En ese momento bajó Hermione y aceptó con una sonrisa el brazo que le ofreció Viktor. Estaba bellísima en su vestido celeste y se las había arreglado para domar su rebelde melena.
—Hermione, ¡estás divina! —la cumplimentó Harry con deleitado asombro. Los otros se sumaron a los elogios. Ella los agradeció ruborizándose.
La profesora McGonagall se les acercó un instante más tarde.
—¿Están listos para la gran entrada? —inquirió. Todos asintieron algo nerviosos.
oOo
La cena transcurrió muy agradable en la mesa de los campeones. La conversación fue muy cordial y animada. Cuando ya estaban terminando, alguien se les acercó y carraspeó.
Harry giró la cabeza. Era Percy Weasley, con más ínfulas y aires de importancia que lo habitual en él. Ludo Bagman estaba a su lado.
—Hola, Percy. —lo saludó Harry sonriendo— Señor Bagman… —agregó formal.
—Hola, Harry. —respondió Percy— Sin dudas te extrañará verme aquí. Me han ascendido hace poco. Ahora soy el secretario privado del señor Crouch. Me pidió que viniera a representarlo esta noche debido a que se encontraba levemente indispuesto.
—¿Está enfermo? —preguntó Harry frunciendo el ceño. Sabía de las sospechas de Silas respecto a Crouch…
—Oh, sí… —intervino Bagman— Pobre Crouch… los últimos meses han sido muy difíciles para él, la Copa Mundial en agosto y ahora el Torneo, con todos los problemas internacionales. Pero se reintegrará pronto… al menos eso es lo que espero, es el mejor traductor que tenemos…
Percy estaba por agregar algo más pero en ese momento Dumbledore se puso de pie en la mesa de autoridades para anunciar el comienzo del baile y la conversación tuvo que interrumpirse.
oOo
El vals de apertura trascurrió sin sobresaltos. Afortunadamente Harry no sufrió ningún traspié. Luego los Weird Sisters pasaron a interpretar piezas mucho más movidas y la fiesta se animó.
Harry estuvo bailando durante más de media hora divirtiéndose a mares y disfrutando como todos… bueno, como casi todos…
En un momento hicieron una pausa para descansar un poco y Parvati se ofreció para ir a buscar algo de beber. Fue entonces que recorrió el salón con la vista y ubicó a Ron sentado en una mesa, a su lado Padma ostentaba una muy mala cara.
Preocupado, Harry se les acercó y tomó asiento al lado de Ron.
—¿Cómo van las cosas? —preguntó con cierto recelo.
Padma bufó y revoleó los ojos. Ron no respondió. Tenía una expresión muy enojada y la vista clavada en la pista de baile. O más precisamente en una pareja en particular… que bailaban muy juntos… Hermione y Viktor. Harry estaba por preguntarle que cuál era el problema pero en ese momento llegó Parvati con cuatro cervezas. Le pasó dos a Harry y Harry le pasó una a Ron, que la aceptó pero sin dejar de fruncir el ceño.
Cuando terminó el tema que estaban tocando, Hermione los avistó desde la pista. Le dijo algo a Viktor y luego se les acercó y tomó asiento en la mesa.
—¡Qué calor! —exclamó abanicándose la cara con la mano —Viktor fue a buscar unas cervezas.
Ron reaccionó con brusquedad y fastidio. —¿Viktor? ¿Todavía no te pidió que lo llames Vicky?
Hermione lo miró extrañada y preguntó sin disimular su contrariedad: —¿Y a vos qué te pasa ahora?
—Es de Durmstrang. —respondió Ron con desprecio— ¡Compite contra Harry! ¡Contra Hogwarts! ¡Estás fraternizando con el enemigo!
—¡Ron, estás actuando como un pelotudo! —bramó Harry golpeándole el brazo— ¿El enemigo? ¿Con qué derecho decís cosas como ésa? Viktor no es el enemigo… y hasta hace unos días lo veías como a un ídolo… ¡si hasta tenés un póster de él al lado de la cama!
Ron no hizo caso de las palabras de Harry. Se volvió hacia Hermione: —Supongo que te habrá invitado al baile cuando estabas estudiando en la biblioteca…
—Así es. —contestó Hermione enojada— ¿Y qué hay con eso?
—Él sólo quiere sacarte información sobre Harry… o que lo ayudes a resolver el asunto del huevo.
—¿¡Pero qué disparates estás diciendo!? —le espetó Harry sulfurado, Ron podía ser tan imbécil a veces— Viktor no necesita sacarle información a nadie, yo le he contado muchas cosas sobre mí. Somos amigos.
Ron abrió la boca con espantado asombro.
—No podrías ser más boludo ni a propósito. —dijo Harry poniéndose de pie y tomándole la mano a Parvati. —Vení con nosotros Padma, evidentemente Ron no está con ánimo para fiestas… vamos a encontrarte un compañero con el que puedas divertirte.
Se volvió nuevamente hacia Ron. —Si no querías que Hermione viniera con otro deberías haberla invitado vos desde un principio.
oOo
Un rato más tarde se cruzó con Ginny y Neville que estaban charlando y riendo a un costado de la pista. Ella lucía esplendorosa en su vestido rojo y Neville muy distinguido con su impecable jacquet negro.
—¿En qué andan ustedes dos? —les preguntó aproximándose.
—En nada. —respondió Ginny con picardía al tiempo que se colgaba del brazo de Neville— Trataba de convencer a Neville de que volviéramos a bailar.
—¡Ha estado amenazándome, Harry! —exclamó Neville con fingido horror.
—¿Acaso me creerías capaz de algo así? —dijo ella pestañeando con inocencia— Neville está convencido de que baila muy mal, pero yo opino distinto… y sí, es posible que le haya advertido que conozco un encantamiento para hacer que sus pies se muevan sin parar…
Harry rió. —Yo en tu lugar, Nev, haría lo que ella quiere.
—Sí, supongo que es lo que más me conviene. —admitió Neville sonriendo— ¿Y dónde está tu pareja?
—En la pista, ella y su hermana están bailando con unos chicos de Beauxbâtons. Y será mejor que vos vayas también, antes de que Ginny pierda la paciencia.
—Buen consejo. —dijo Neville despidiéndose y con Ginny del brazo marcharon hacia la pista.
oOo
Silas salió con disimulo del Gran Salón, había tomado el control unos minutos antes y se había excusado con sus amigos diciéndoles que iba al baño. Eran alrededor de las diez y media.
Dobby lo aguardaba en un rincón apartado del patio.
—¿Winky salió del castillo? —preguntó impaciente.
—Sí, señor. Y Dobby siguió a Winky para ver los que hacía. Pero Winky se cubrió con un escudo que la magia de Dobby no puede atravesar. Dobby vino aquí para informarle a Harry Potter, señor.
—Entonces, ¿está en el bosque ahora?
—Sí, señor. ¿Harry Potter quiere que Dobby vuelva y trate de romper el escudo?
—Volvé, pero no trates de romper el escudo. —respondió Silas— Y si es posible tratá de averiguar con quién ha ido a reunirse.
—Dobby hará lo mejor que pueda por Harry Potter. —dijo el elfo, hizo una reverencia y desapareció.
Silas hizo una mueca y reflexionó durante unos instantes. Había algo que estaba muy mal. Voldemort estaba tramando algo y Crouch era parte fundamental del plan. Estaba casi seguro de que Winky había ido a reunirse con su antiguo amo. Pero, ¿para qué la estaba usando Crouch? ¿Sólo para obtener información o había un plan en marcha para sabotear el Torneo? Si eso último era cierto tenía que pensar alguna forma para que Harry no cayera en la trampa.
Oyó ruido de pasos y se dio vuelta de inmediato con la varita en alto. Era Draco el que se acercaba.
—¿Silas? Sos vos, ¿no?
Silas asintió con un breve gesto y esperó hasta que Draco estuvo a su lado. Silas levantó un escudo de silencio alrededor. —Dobby me informó esta mañana que Winky había solicitado que la asignaran para ir a buscar hierbas al bosque. Hace unos minutos me encontré con él acá. Todo parece indicar que Winky fue a reunirse con alguien. Dobby no sabe con quién. La elfa se rodeó con un escudo que la hace invisible.
—Ya había notado que Crouch no se hizo presente esta noche. —apuntó Draco.
—Exactamente. —dijo Silas con una sonrisa fría.
—¿Por qué estás vestido igual que tu hermano? —preguntó Draco inclinando la cabeza apenas con curiosidad— Casi que no puedo diferenciarlos.
—Ésa es la idea. —respondió Silas revoleando los ojos— Si alguien me ve creerá que soy Harry.
Draco asintió y volvió a cambiar de tema. —Tu hermano se bailó todo esta noche… y no lo hace nada mal… —agregó con tono distraído estudiándose las uñas.
—Debe de ser porque tuvo un buen maestro. —dijo Silas desdeñoso cruzándose de brazos, no sabía por qué de repente Draco trataba de obtener elogios pero él no estaba como perder el tiempo dispensándolos, tenía cosas mucho más importantes de las que ocuparse. —Dobby va a regresar cuando haya averiguado algo más… vos podés volver al Salón si querés…
En realidad Silas prefería que se quedara. Si Draco volvía a la fiesta y no veía a Harry podía empezar a sospechar y a atar cabos… Por suerte Draco rechazó el ofrecimiento.
—No me gusta cuando hay tanta gente… prefiero esperar con vos.
Silas asintió y en ese momento oyeron ruidos de pasos que se aproximaban. De tácito acuerdo los dos se escondieron de inmediato detrás de un gran arbusto. Snape y Karkaroff entraron en su campo visual unos segundos después.
—Creo que éste es un lugar seguro para hablar. —dijo Severus —¿Qué es lo que querías decirme?
—Severus, ¡no podés hacer de cuenta que no está pasando nada! —exclamó Karkaroff muy nervioso con tono desesperado— Se ha ido poniendo más nítida en los últimos meses. No puedo negar que estoy sumamente preocupado.
—Huí, entonces. —replicó Severus cortante— Pero no creo que haya lugar adonde huir… yo prefiero quedarme para controlar de cerca el desarrollo de las cosas.
Karkaroff quedó muy disconforme con la respuesta pero no agregó nada más, pegó media vuelta y se alejó. Severus esperó unos momentos y luego él también enfiló de regreso al castillo.
Los dos salieron de su escondite.
—Karkaroff sonó muy alterado. —señaló Draco.
—Es cierto.
—¿Y qué pensás de Snape? —preguntó Draco— ¿Te parece que tiene intenciones de favorecer los planes del Señor Oscuro? ¿O de obstaculizarlos?
Silas vaciló un momento antes de contestar, finalmente decidió decirle lo que realmente pensaba. —De obstaculizarlos. —dijo con seguridad— Snape no está del lado de Voldemort… las apariencias a veces pueden ser muy engañosas.
Así y todo lo irritaba que Severus no les hubiese dicho nada de que la Marca Oscura se había reavivado en los últimos meses.
Dobby eligió ese momento para volver. Habló muy entusiasmado. —Dobby siguió las órdenes de Harry Potter, señor. Dobby esperó escondido y cuando Winky bajó el escudo, Dobby pudo ver al antiguo amo de Winky, el señor Crouch, que se alejaba en dirección a la barrera antiaparicionamiento. Dobby lo oyó decir algo sobre Harry Potter… que lo de Harry Potter todavía no estaba listo… pero que eso cambiaría pronto.
—Gracias, Dobby. —dijo Silas— Seguí vigilando a Winky e informame de cualquier cosa que te parezca extraña.
—¡Sí, señor! —exclamó Dobby. Saludó y desapareció.
—Eso sonó como algo muy auspicioso. —comentó Draco sarcástico.
—¿Verdad que sí? —apuntó Silas sonriendo.
Draco rió. —Sólo a vos podría ocurrírsete mostrarse tan animoso ante la perspectiva de una muerte próxima.
—No te confundas. Ése podría ser Harry… no yo. Pero sí encuentro muy conveniente que mis enemigos se muestren tan confiados de que van a ganar, eso sí que es una gran ventaja. Ahora deberías volver, sin dudas tus fans deben de estar extrañándote…
—Nunca un instante de paz. —suspiró Draco al tiempo que adoptaba una expresión pía.
Silas dejó oír una breve carcajada, se despidieron y se separaron. Cuando Draco se hubo perdido de vista, Silas le devolvió el control a Harry.
Harry pestañeó desconcertado, encontrándose de golpe y sopetón en medio del patio y del frío mordiente de la noche de diciembre.
Silas, ¿qué es lo que está pasando? ¿Qué son todas estas idas y venidas?
No hubo respuesta. Suspiró resignado y emprendió el regreso al Gran Salón. En la entrada al corredor se topó con Ron. Se veía muy mal.
—Harry, ¿podemos hablar?
—¿Cómo?
—Demos un paseo… por favor…. —la voz de Ron había sonado como un ruego— Quiero pedirte disculpas.
Harry suspiró. —Es lo que corresponde… está bien, demos un paseo, pero no nos demoremos demasiado, quiero bailar un poco más antes de que termine la fiesta.
—Gracias. —dijo Ron sonriendo y se pusieron en marcha por la galería— Creo que vos tenés razón… me agarré un metejón con Hermione… ¡pero no me había dado cuenta hasta esta noche! Y de pronto sentí asombro, enojo… y miedo… quiero decir, somos amigos… pero yo no puedo gustarle como ella a mí… y yo comparado con Krum…
—Mirá, Ron… yo no sé si Hermione te va a corresponder, pero si vos le gustás no importa con quién haya venido al baile, por muy famoso que sea. Si vos le gustás, te va a querer tal como sos… Hermione no es una chica hueca y vos lo sabés.
—Sí… ¿pero y si yo no le gusto?
Harry se encogió de hombros. —En ese caso te tocará aceptarlo… ella seguirá siendo una muy buena amiga tuya… pero actitudes como las que mostraste esta noche no hacen sino empeorar las cosas.
—Sí… ahora lo entiendo… —dijo Ron sonriendo culpable— ¿A vos no te importaría? Digo… ¿Hermione y yo?
—Para nada. —le aseguró Harry apretándole un hombro— ¿Te parece que volvamos ahora?
Ron se mostró de acuerdo y pegaron la media vuelta. Pero se detuvieron pocos pasos después porque les llegaron unas voces desde el costado. Afinaron los oídos, eran Hagrid y madame Maxime los que estaban conversando.
oOo
—¿Y ahora qué es lo que te pasa? —preguntó Harry cuando entraron al hall de regreso al Gran Salón.
—Es que yo… nunca me había imaginado que era un medio gigante.
—¿Y qué tiene que ver? —cuestionó Harry irritado— Nada cambió, sigue siendo nuestro amigo.
—Sí, pero… Harry… los gigantes son criaturas horribles, violentos y destructores… y apoyaron a Ya Sabés Quién en la guerra…
—Repito. Eso no cambia nada. Hagrid sigue siendo nuestro amigo de siempre. Poco importa que haya tenido una madre gigante… eso no cambia quien es. —bufó Harry.
¡Ron podía ser tan imbécil a veces! Pero no iba a permitir que le arruinara lo poco que quedaba de la noche, quería bailar y disfrutar hasta que terminara la fiesta.
oOo
Por suerte no fueron tan estrictos con los horarios y el baile se prolongó casi una hora más de lo programado. Cuando los Weird Sisters se estaban despidiendo después del último tema, Cedric le hizo una seña a Harry llamándolo aparte.
Harry se disculpó con sus amigos y se dirigió al rincón donde estaba Cedric.
—¿Qué pasa?
—¿Ya resolviste el enigma del huevo?
—Hum… no.
—Bueno… yo quiero devolverte el favor por haberme avisado de los dragones… te recomiendo que tomes un baño con el huevo.
Harry alzó las cejas extrañado. —¿Estuviste tomando demasiado?
Cedric soltó una carcajada. —Sí, chupé bastante, pero no tanto como para estar perdido… debajo del agua los gritos pueden sonar distinto… te propongo lo siguiente, en el quinto piso está el baño de los prefectos, a cuatro puertas de la estatua de Boris, el Confundido. La contraseña es "frescura de pino" la bañera es como una piscina, llevá el huevo y tomá un baño.
Cedric le sonrió y se alejó saludándolo con la mano. Harry sonrió también y le devolvió el saludo.
Cuando se dio vuelta, Ron estaba parado a tres metros con mala cara. Harry revoleó los ojos y se le acercó.
—Mirá, Harry… admito que con lo de Hermione actué como un pelotudo… pero no quiero que pienses que creo que Hagrid sea un peligro… en realidad lo que me preocupa es lo que otros podrían pensar. Yo sé que Hagrid no tiene mala intención y que no le haría mal a nadie… adrede… pero sus clases son famosas por lo peligrosas… y si se enteran de que su madre era una gigante…
Harry bajó la mirada. —Tenés razón, Ron… perdón…
—No pidas disculpas… sólo quería aclarártelo… y ahora vayámonos a dormir porque estoy fundido.
—Yo también.
oOo
Al día siguiente Hermione y Ron se trataron uno a la otra con la mayor deferencia y amabilidad y al parecer habían establecido una especie de acuerdo tácito de no mencionar nada de lo ocurrido la noche anterior. Harry y Neville los observaban atentamente e intercambiaban de tanto en tanto miradas y sonrisas disimuladas.
Pero cuando terminaron de almorzar, Hermione se puso de pie, anunció que había quedado en reunirse con Viktor junto al lago y partió rumbo a la salida. Ron se enfurruñó otra vez.
Neville y Harry decidieron que lo mejor era dejarlo solo hasta que se le pasara. Los dos se pusieron de pie.
—¿Y ustedes adónde van? —demandó Ron.
—A la biblioteca, a estudiar. —respondió Harry.
—Voy con ustedes.
—Eh… mejor no, Ron… realmente quiero estudiar y me parece que vos no estás de humor…
—Vení, con nosotros hermanito. —intervino Fred.
—Y podés traer tus frustraciones… —prosiguió George pasándole un brazo por encima de los hombros.
—Planeamos una batalla de bolas de nieve… Dean y Seamus ya aceptaron y podemos invitar a otros…
Harry y Neville no esperaron a que Ron contestara, hicieron un raudo mutis hacia la puerta.
oOo
Ellos eran los dos únicos en la biblioteca. Estuvieron estudiando en silencio durante más de una hora.
—Ya estamos casi terminado. —dijo Neville— Después podríamos pasar a estudiar la transformación animagus.
Harry lo miró muy sorprendido. La propuesta era una prueba evidente de que estaba mejorando. Neville sonrió divertido al verle la expresión.
—Nev… —tanteó Harry— ¿Tenés ganas de contarme sobre las lecciones con Madigan?
Neville bajó la vista al libro. —Es difícil de explicar… y es algo muy personal.
—Te juro que yo no le voy a decir nada a nadie. —prometió Harry.
—Bueno… no son muy distintas de las clases de Rowena… —dijo Neville levantando la vista al techo— Pero Madigan me enseñó algunas técnicas para poder ir palpando la superficie sin tener que hundirme de entrada, son técnicas para que yo pueda mantenerme como el centro… y controlar la progresión de la absorción… sé que para vos no debe de tener mucho sentido, pero ya te había dicho que no es fácil de explicar.
—Es cierto, no llego a entender… pero suena mucho mejor.
—Y lo es. —confirmó Neville mirando a Harry directamente y sonriendo— Ahora puedo controlar mucho mejor la progresión y voy perdiéndole el miedo, poco apoco me animo a ir más profundo. Madigan es optimista… está segura de que no voy a demorar en controlar por completo mis habilidades.
—¡Excelente! —exclamó Harry entusiasmado— ¡Yo sabía que podías hacerlo! —agregó dándole un abrazo.
Neville sonrió. —Sí, ahora yo también empiezo a creerlo.
oOo
