Mente rota, alma quebrada
Reconciliación
Severus abrió la puerta que acababan de golpear. Era la última noche del receso, al día siguiente recomenzaban las clases. Se sorprendió un poco al ver a Silas. Esa tarde había compartido un par de horas con Harry, que se encontraba bastante bien considerando todo.
—Veo que todavía tenés desplegado el tablero. —comentó Silas apenas hubo entrado. Fue directamente a la pequeña mesa y tomó asiento del lado de las piezas blancas. Severus vino a sentarse enfrente. Silas avanzó un peón dos casillas y Severus hizo otro tanto. No sabía para qué había venido Silas pero no iba a presionarlo, si a conversar había venido, dejaría que fuera él el que iniciara el diálogo. Jugaron en silencio durante varios minutos.
Silas había venido en busca de consejo, pero ahora que se encontraba frente a Severus le resultaba difícil comenzar a hablar. Era fastidioso, detestaba la idea de tener que admitir que necesitaba ayuda. Porque pedir ayuda reflejaba debilidad. Y sobre todo por la razón, entre otras, por la cual necesitaba ayuda… Lockhart. Hizo una mueca.
Desde que Harry, sin proponérselo, le había encajado a Kit sin previo aviso, Silas se había mostrado muy reacio a hablar del asunto. Pero ahora comprendía que era imprescindible. Esa cuestión no resuelta tenía mucho que ver con las tensiones que se habían producido con el anfitrión en las últimas semanas. Y Silas había llegado a entender que su comportamiento era el principal factor que las había provocado. Había descuidado su principal función, él era el alter regulador, el que vigilaba, el que planeaba, el que protegía. Le correspondía a Harry lidiar con las relaciones, los problemas, los dramas y las confrontaciones de la vida diaria… o así había sido hasta hacía poco… porque Silas había incursionado en el campo de acción que no era el suyo, empujado por un impulso muy potente.
Severus le había dicho que era un buen signo porque indicaba que se estaban dando las condiciones propicias para la integración. Silas lo había negado de entrada… pero luego, tras reflexionar, había llegado a comprender que lo más probable era que Severus estuviera en lo cierto… ¡y la integración lo asustaba! Temía perder el control. Temía perder aspectos de su personalidad que se desdibujarían al integrarse con los análogos de Harry.
El silencio entre los alter ordenado por Severus le había venido bien. Pero no podía ignorar la tristeza e incluso el sufrimiento de Harry debido a eso.
Y no era el único problema. También estaba la cuestión de Crouch y todo lo que había averiguado al respecto. Sobre eso también tenía que hablar con Severus.
Todavía no estaba preparado para hablar sobre Lockhart pero necesitaba la ayuda de Severus con los otros asuntos. Con mucho esfuerzo venció su renuencia e informó: —Me he enterado de cosas importantes estas últimas semanas.
—¿Ah sí? —dijo Severus y movió una torre capturándole un alfil.
—Así es. —respondió Silas haciendo una mueca. Sabía que iba a perder ese juego, como casi todos los mantenidos con Severus hasta el momento, pero eso no era lo que realmente le importaba en ese instante. —¿Cómo está tu brazo?
Severus lo miró entrecerrando los ojos. —¿Qué sabés vos al respecto?
—¿Por qué no me dijiste que se estaba poniendo más nítida? —lo presionó Silas desafiante.
—No es algo tan ostensible… y no sé con certeza qué pueda significar. No consideré necesario mencionarlo. Además vos no estuviste precisamente accesible últimamente. —respondió Severus y volvió a desplazar la torre preparando la jugada definitiva hacia el jaque mate.
—Es cierto.
Severus alzó las cejas sorprendido, no se esperaba una admisión tan directa.
—Necesito consejo. —continuó Silas avanzando un peón— Winky se encontró con Crouch en el bosque la noche del baile. Después la interrogué pero poco y nada fue lo que conseguí sacarle, los vínculos interfieren, no contestó prácticamente ninguna de mis preguntas. Todavía seguimos sin saber quién puso mi nombre en el Cáliz y la segunda prueba está cada vez más cerca. Tenemos qué descubrir lo antes posible qué es lo que planea Voldemort.
A Severus no se le pasó por alto que había dicho: mi nombre. Reflexionó un instante y finalmente resopló levemente.
—Me temo que por el lado de Winky es poca o nula la información adicional que podamos obtener. En cuanto a Crouch… es un hombre muy influyente en el Ministerio, va a resultar muy difícil ponerlo en una situación de vulnerabilidad que podamos explotar en nuestro provecho. Y una confrontación directa es desaconsejable. Lo más que podemos hacer es mantener los ojos bien abiertos y vigilar de cerca sus movimientos y los de sus asociados.
—¿Asociados? —repitió Silas con algo de desconcierto.
—Alguien cercano a él pero que no esté tan prevenido.
Silas reflexionó unos segundos. —Ludo Bagman. —dijo finalmente— Sí, parece una buena opción… y siempre se muestra deslumbrado por El Niño Que Sobrevivió…
—Así es, pero no creo que sea aconsejable que seas vos el que le formule las preguntas, podría empezar a sospechar.
—Entonces, ¿serías vos el que lo interrogaría?
—Algo voy a arreglar.
—Pero quiero que me informes bien todo lo que averigües. —advirtió Silas.
—Naturalmente.
—También quería pedirte tu opinión sobre la cuestión de Harry. Desde que dejé de comunicarme con él está angustiado. Está convencido de que estoy enojado con él. Habría que aclararle que no es así… y habría que decirle sobre Crouch…
—Yo voy a hablar con él. Le voy a informar lo que está pasando y presumo que puedo asegurarle que vos no le guardás rencor…
Silas asintió un poco tenso. —Decile… es importante que uses las mismas palabras… decile que yo soy la otra parte de su alma… él va a entender…
Silas volteó su rey. Se puso de pie, se excusó y se marchó.
oOo
—¡Cómo pudiste! —bramó Harry con voz helada y furiosa. Tenía a Draco agarrado de la ropa y prácticamente lo estaba estrangulado.
El Profeta había publicado la "primicia" de Rita Skeeter sobre Hagrid, El "gigantesco" error de Dumbledore, en la que se informaba que era hijo de la gigante Fridwulfa. La nota mencionaba declaraciones de Draco en contra de Hagrid.
Draco soportó el embate con estoicismo y con una comisura en alto. Cuando el agarre de Harry cedió finalmente un poco pudo articular: —Si no hubiese declarado yo, habría hablado Nott o algún otro. Al menos yo elegí insultarlo de forma fácilmente refutable.
Harry lo soltó de golpe, sorprendido. —¿Y por qué ibas a ayudarlo? A vos Hagrid no podría importarte menos. El año pasado hiciste de todo para lograr que lo echaran.
Draco lo miró con disgusto mientras se acomodaba la ropa. Alzó la nariz aristocráticamente y le replicó: —No es mi culpa que vos te lleves tan bien con el palurdo ese. Te recomendaría que te buscaras mejores amigos. —agregó. Pegó media vuelta y se alejó con su característico porte altanero.
Harry se quedó pestañeando desconcertado. Si había entendido bien, las declaraciones de Draco habían sido una estudiada actuación. En cierta forma había hecho lo posible para ayudar a Hagrid… o al menos para minimizar los daños. Y había admitido además que la única razón por la que lo había hecho era porque Hagrid era amigo de Harry. Y Draco era amigo de Harry y había hecho lo que estaba a su alcance para ayudar aunque Hagrid le cayera pésimo.
Estaba anonadado. Harry había estado convencido de que Draco había atemperado sus ataques habituales contra él porque era amigo de Silas. Pero Silas no le guardaba particular estima a Hagrid. Draco no lo había hecho por Silas sino por Harry.
—¿Qué fue lo que pasó con Malfoy? —le preguntó Neville que se le había acercado.
—Se justificó diciendo que insultó a Hagrid de manera que fuera fácil de rebatir… y es cierto si uno se pone a pensar, como eso que declaró de que Goyle había sido mordido por un flobberworm… los flobberworms no tienen dientes.
Neville abrió los ojos sorprendido. —¿En serio?
—Sí… —dijo Harry y luego sonrió sacudiendo apenas la cabeza— Y además dijo… bueno, no estoy seguro de que lo haya dicho, ya sabés lo ambiguos que pueden ser los Slytherin cuando hablan… pero creo que me dio a entender que me considera su amigo.
Neville quedó boquiabierto. —Realmente ha cambiado.
—Podés decirlo… resulta difícil creer que sea el mismo de hace unos meses… Silas realmente ha provocado un gran impacto en él.
oOo
Harry se quitó el manto de invisibilidad y le sonrió. Severus lo saludó con un breve gesto y le indicó el sillón con la mano.
Harry se acomodó en el asiento con aire manifiestamente contento.
—¿Puedo preguntar porque se te ve tan animoso? —inquirió Severus alzando una ceja.
—En realidad no sé muy bien por qué. —contestó Harry encogiéndose de hombros— Ron y Hermione se pelean más seguido que nunca debido a la "simpatía" que surgió entre ella y Viktor. Y Hagrid se niega a salir de su cabaña a pesar de que le rogamos. ¿Por qué todo el mundo está actuando tan estúpidamente por esa nota basura que publicó Skeeter?
—A estas alturas ya deberías saber lo veleidosa que es la sociedad mágica. —respondió Severus— El supuesto escándalo pasará al olvido dentro de pocos días. Y Hagrid se recuperará de su depresión pronto. Y puedo asegurarte que su puesto como profesor no corre ningún peligro.
—Me alegra saberlo. —dijo Harry recuperando la sonrisa— Aparte de esas dos cosas creo que lo demás está bastante bien. Con las tareas de la escuela me las estoy arreglando satisfactoriamente. Viktor y Hermione se llevan muy bien, creo que podrían estar enamorándose. Neville también ha mejorado mucho, Madigan ha logrado maravillas con él. Y todos hemos avanzado mucho con el estudio de la transformación animagus. Hermione va a estar en condiciones de preparar la poción dentro de algunas semanas. La única cosa que me preocupa es Silas. —dijo Harry y bajó la vista a las manos que reposaban sobre la falda.
—Harry, Silas está haciendo lo que es mejor. Y no está de ningún modo enojado con vos. Ha elegido mantenerse retraído para darte lugar, para que puedas pensar y vivir sin ninguna restricción. Cuando esté listo terminará por expresar su voluntad de integrarse… y yo creo que para eso falta muy poco.
—Sí, lo sé… pero es muy duro… —dijo Harry con un suspiro— Y sale varias veces de manera sorpresiva… y yo no sé nada de lo que hace.
Severus asintió. —A veces sale para estudiar. Y está también trabajando para coartar los planes de Voldemort. Winky se reunió con Crouch en el bosque en navidad. Fue por eso que mandó a Percy en su lugar. Crouch está tramando algo, sin dudas, nada bueno por cierto. Lamentablemente es muy poderoso e influyente, ni Silas ni yo podemos hacer nada directamente. Pero a mí se me ocurrió que quizá podamos averiguar algo a través de Bagman, creo que él puede ser más susceptible a mi influencia.
—Ah… —dijo Harry mordiéndose el labio— Yo quisiera ayudar también… aunque no sé cómo.
—Silas lo sabe. —dijo Severus sonriéndole— Y creeme que estás ayudando haciendo exactamente lo que has venido haciendo hasta ahora. Me pidió que te dijera algo… sus palabras textuales fueron: Vos sos la otra parte de mi alma.
Harry sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas de emoción. Recién en ese momento podía creer sin lugar a dudas que Silas no estaba enojado con él. Ni por haber establecido un acercamiento con Draco, ni por la integración, ni por ninguna otra cosa. Recordaba muy claramente la despedida en la sala de las almas y su promesa de que nunca estarían realmente separados. Le había dicho a Silas que era la otra parte de su alma… su otro yo.
Harry se distendió ostensiblemente. No tenía por qué preocuparse. Silas se ocuparía de que estuvieran bien. No era imprescindible saber lo que pensaba o hacía. No era necesario que hablara con él. Eran dos aspectos de una misma persona. Confiaba en Silas y Silas confiaba en él. Tanto el uno como el otro tenían sus respectivas funciones y propósitos. Él tenía que cumplir de la mejor manera posible con su función y Silas haría lo mismo por su lado.
—Gracias, Severus. —susurró Harry— Creo que ahora entiendo.
Severus se puso de pie. —¿Qué te parece si practicamos un poco de lucha? Me parece que te está haciendo falta…
—Mirá quién habla… —replicó Harry riendo.
oOo
El siguiente sábado correspondía la salida a Hogsmeade. Harry y sus amigos pasaron antes a golpear la puerta de Hagrid. Pero, como había ocurrido todos los días durante esas dos semanas después de la publicación del artículo, Hagrid se negó a abrirles. Frustrados, emprendieron la marcha hacia el pueblo.
Recorrieron varios negocios, pero el tiempo no era propicio para pasear, hacía demasiado frío. Decidieron que era mejor ir a "Las Tres Escobas" para tomar algo caliente y reconfortante.
Cuando se hubieron sentado, Hermione recorrió el local con la mirada e hizo un comentario crítico sobre Bagman, al parecer nunca estaba en su oficina trabajando como correspondía. Harry giró la cabeza de inmediato. No sabía si Severus ya había tenido la oportunidad de abordarlo… pero no había que desaprovechar la ocasión, sólo que no era a él al que le tocaba actuar, sin que mediara ninguna palabra y de común acuerdo, Silas tomó el control.
—Vuelvo enseguida. —dijo Silas poniéndose de pie.
Enfiló hacia la mesa de Bagman que estaba sentado con cuatro goblins que lucían expresiones manifiestamente disgustadas. Silas se detuvo a mitad de camino y reflexionó sobre la situación. ¿Acaso Bagman tenía problemas financieros? Decidió que no era conveniente abordarlo directamente, se desvió hacia el mostrador y fue a pedir unas cervezas.
Cuando regresaba con los tragos oyó que Bagman lo llamaba y se le acercaba. —¡Harry! Tenía la esperanza de que pudiera cruzarme con vos.
Los goblins que seguían en la mesa los estaban mirando fijamente con muy mala cara.
—¿Cómo estás? ¿Todo bien?
—Bien, gracias. —respondió Silas e hizo ademán de reemprender la marcha, pero Bagman lo retuvo tomándolo suavemente del brazo.
—¿Puedo hablar con vos…? En privado… un par de minutos, nada más.
Silas lo miró con beatífica y verde inocencia. —Por supuesto, señor Bagman.
—Podés llamarme, Ludo. —dijo Bagman y lo condujo hasta un extremo del mostrador, lejos de los demás clientes.
—Gracias, señor… eh… Ludo… ¿Podría preguntarte qué es lo que les pasa a los goblins que te acompañan? Siempre son muy serios, pero estos parecen disgustados.
—¡Una verdadera pesadilla! — se quejó Bagman— Hablan muy mal el inglés… me siento como con los búlgaros… pero con éstos es peor porque ni siquiera entienden las señas más simples. Y se la pasan hablando entre ellos en su idioma.
—¿Y por qué asunto se han reunido? —preguntó Silas con tono distraído al tiempo que trataba de pensar alguna forma para desviar la conversación hacia Crouch.
—Er… —empezó a decir Bagman vacilante, de repente parecía haberse puesto muy nervioso— Están buscando a Barty Crouch.
Bueno… sí que le había resultado sencillo, pensó Silas sonriendo para sus adentros.
—¿Y vinieron a buscarlo acá? —preguntó Silas fingiendo confusión— ¿Acaso no está trabajando en su oficina… en el Ministerio?
—Bueno… en realidad… —dijo Bagman vacilante—…no sé dónde pueda estar Crouch ahora, hace dos semanas que dejó de ir a trabajar. El joven Percy, su asistente, nos comunicó que está enfermo… pero va a estar presente para integrar el jurado de la segunda prueba. Percy se ocupa de atenderle los asuntos… aparentemente recibe instrucciones mediante lechuzas. Pero te pediría que no se lo mencionaras a nadie, Harry. He visto a Rita Skeeter merodeando por la calle, no quisiera que transformara la indisposición transitoria del Secretario en algo siniestro. Probablemente urdiría una nota oscura llena de especulaciones infundadas como hizo con lo de Bertha Jorkins.
—¿Se ha sabido algo más de Jorkins? —preguntó Silas.
—No. —admitió Bagman con voz tensa— Tenemos asignada gente que está tratando de ubicarla. Es algo muy extraño… sabemos que estuvo en Albania porque fue a visitar a unos parientes que viven allí. Y les dijo que iba a visitar a otra tía que vive en otra ciudad más al sur… pero nunca llegó a concretar esa segunda visita… es como si se hubiese desvanecido a mitad de camino sin dejar ningún rastro… y no parece dar el tipo de las que se fugan con un amante… pero, ¿por qué terminamos hablando de los goblins y de Bertha Jorkins? Yo lo que quería preguntarte es si habías avanzado algo con respecto a la pista del huevo.
—Me las estoy arreglado. —respondió Silas evasivo.
—Mirá, Harry… en realidad yo estoy preocupado y me siento responsable por vos… vos no querías participar y tu nivel no es tan avanzado como el de los otros campeones. Si vos creés que yo puedo brindarte alguna ayuda… lo haría con todo gusto… alguna pequeña pista…
—No, gracias. —declinó Silas con determinación— Sabré encontrarle la vuelta… no necesito ayuda.
Bagman pareció fastidiarse al oír la respuesta pero antes de que pudiera decir nada, Fred y George se les acercaron sonriendo de oreja a oreja. —¡Hola, señor Bagman! Nos estábamos preguntando si podíamos invitarle un trago…
Bagman volvió a ponerse muy nervioso. Farfulló una disculpa y huyó lo más rápido posible. Los mellizos fueron tras él.
Silas retornó a la mesa de sus amigos y le devolvió el control a Harry.
Cuando salieron se toparon con Rita Skeeter y los cuatro la increparon ásperamente.
Después de la discusión, Harry decidió que ya estaba harto de Hogsmeade y propuso que regresaran, los otros aceptaron.
Cuando ingresaron al predio de la escuela, vieron a Dumbledore que se dirigía hacia la cabaña de Hagrid. Harry hubiera preferido evitar al director pero no podía desperdiciar la oportunidad de poder hablar finalmente con Hagrid.
Los cinco estuvieron hablando largamente con Hagrid y finalmente pudieron convencerlo de que el asunto no era tan grave y deque ya nadie se acordaba de lo que había publicado el diario dos semanas antes.
Cuando salieron para regresar al castillo, Dumbledore lo "invitó" a que fuera a reunirse con él en su oficina, esa noche después de la cena.
oOo
Harry no se molestó en golpear. Entró directamente y fue a pararse delante del escritorio con los brazos cruzados contra el pecho y actitud claramente desafiante. —Acá estoy. —dijo con brusquedad.
Dumbledore sonrió divertido. —¡Gabriel, mi muchacho…! —saludó jovial y con ojos titilantes— ¿Has avanzado algo con el asunto del huevo? —inquirió distendido y con tono dialogal.
—¿Qué es lo quiere? —lo cortó Harry que no estaba con humor para trivialidades.
Dumbledore se permitió una risa corta. —Directo al punto… muy bien… descansá tranquilo mi muchacho.
Harry parpadeó con desconcierto… ¿qué se suponía que…? Ah… claro, casi se había olvidado. Espada de Godric era para convocarlo y descansá tranquilo para que se replegara. Frunció el ceño irritado y se dejó caer al suelo. Podría haber jurado que había alcanzado a oír una risita de Silas.
Dumbledore también frunció el ceño. Habitualmente las frases detonantes actuaban instantáneamente.
Silas se incorporó unos segundos después. Con la más neutral de las expresiones inclinó levemente la cabeza y saludó con amabilidad: —Señor director…
Dumbledore sonrió complacido. —Tengo otra memoria importante que quiero que veas. —dijo poniéndose de pie al tiempo que le indicaba con un gesto de la mano el pensieve que estaba sobre una mesa a un lado.
Cuando se sumergieron en la memoria aparecieron en lo tenía el aspecto de ser una celda en un claustro. Era de noche y afuera rugía una tormenta. Merope, en condición deplorable, estaba dando a luz asistida por dos monjas.
—Tuve mucha suerte al poder obtener esta memoria la semana pasada. —susurró Dumbledore— Ésta me la proporcionó la monja de la derecha.
Silas se fijó en ella con atención, lucía muy jovencita, probablemente todavía no había cumplido los veinte. En el momento presente debía de ser una anciana de unos noventa años, dedujo Silas.
El parto fue arduo y prolongado. Finalmente se oyó el llanto de un bebé. Tom acababa de nacer.
—Tom Marvolo Riddle. —susurró Merope. No había cariño en el tono, pero sí quizá una nota de orgullo triunfante. —Tom Riddle por su padre y Marvolo por su abuelo.
Y unos instantes después Merope murió. Dumbledore y Silas fueron expulsados del recuerdo. El director recogió cuidadosamente la memoria en un frasco y a continuación volcó otra en el pensieve. Los dos volvieron a entrar.
Esta vez estaban en la casucha de los Gaunt. Morfin estaba echado en un sillón dormitando. Un Tom Riddle muy joven entró en ese momento.
—Esto debe de haber ocurrido poco después de que se graduara en Hogwarts. —murmuró Dumbledore.
Lo que siguió fue una encendida discusión en pársel entre Tom y Morfin. Y de golpe todo se puso negro y Dumbledore y Silas fueron expulsados nuevamente.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Silas.
—Morfin debe haber quedado inconsciente porque no se acordaba de nada más. —explicó Dumbledore— A la mañana siguiente se despertó tirado en el suelo. Tom se había ido y se había llevado el anillo. Más o menos a la misma hora una sirvienta corría por la calle principal de Little Hangleton gritando desaforada que había tres cadáveres en la sala de la gran casa. El padre y los abuelos de Voldemort.
—¿Habían usado la Maldición Mortal?
—Así es. Lo comprobaron los aurores que fueron convocados. Y por supuesto que sospecharon de entrada que el asesino había sido Morfin. No tuvieron que recurrir ni a Veritaserum ni a Legilimencia. Morfin no opuso resistencia y se confesó culpable. Lo hizo con orgullo, declaró que hacía mucho tiempo que venía planeando matarlos. Pudo comprobarse que la varita utilizada para matar a las victimas había sido la suya. Lo condenaron de por vida a Azkaban.
—¿Cómo obtuvo esta memoria? —inquirió Silas.
—Durante mucho tiempo quise que me dieran permiso para visitar a Morfin y hablar con él. Pero siempre me lo negaron. La semana pasada tuve suerte finalmente, algunas restricciones se relajaron un poco últimamente porque el Ministerio está muy convulsionado con todos los problemas políticos internacionales. Y yo aproveché la "distracción" de un funcionario… por ponerlo de alguna forma. Cuando pude ver la memoria traté de iniciar los trámites para que Morfin pudiera ser liberado… pero desgraciadamente me informaron que el pobre hombre había fallecido al día siguiente de mi visita.
Sí, claro. Si hasta te voy a creer y todo, pensó Silas conteniendo una mueca de desdén. Estaría dispuesto a apostar que vos tuviste algo que ver con su muerte tan repentina.
Dumbledore siguió hablando sobre el anillo y sobre la forma en que Voldemort había incriminado a su tío. Pero Silas había dejado de prestarle atención, estaba demasiado ocupado en sus propias reflexiones. Cuando Dumbledore finalmente lo autorizó a que se retirara, fue a contarle a Severus, pero antes pasó a reclutar a Remus y a Neville. Les contó las memorias que había visto y luego las discutieron entre los cuatro. Pero no arribaron a ninguna conclusión definitiva, seguían sin saber por qué podían ser importantes.
oOo
El jueves siguiente, Harry decidió poner en práctica la sugerencia de Cedric. Sólo faltaba un mes para la segunda prueba y todavía seguía en veremos con la cuestión del huevo.
Amparado bajo el manto de invisibilidad, no tuvo ningún inconveniente en escabullirse hasta el baño de los prefectos. Tampoco tuvo problema para ingresar una vez que hubo pronunciado la correspondiente contraseña.
Quedó boquiabierto cuando entró. El recinto era muy grande. Las paredes eran blancas y el piso de mármol rosado. El ambiente estaba tibio y vaporoso. La bañera semejaba una pequeña piscina, redonda y amplia, de poco más de un metro de profundidad.
Harry sonrió con satisfacción. Depositó el huevo junto al borde, se quitó la bata que llevaba puesta y se sumergió. ¡Era el paraíso! Disfrutó un largo rato de la calidez vivificante del agua, que se había llenado de burbujas apenas él se había metido.
Finalmente concentró su atención en el huevo. Lo agarró entre las manos y lo abrió. El alarido estridente de siempre explotó en el aire, pero había estado tan relajado hasta ese momento que se sobresaltó y soltó el huevo, que se hundió en el agua. Cuando se sumergió para recuperarlo, pudo oír el cántico.
Ven a buscarnos donde nuestras voces suenan
Cantamos sólo en la profundidad.
Y mientras buscas ten en cuenta
que nos hemos llevado lo que más extrañarás.
Tendrás sólo una hora para encontrar
y recuperar lo que te quitamos.
Pero pasada la hora… ¡oh, mal augurio!
ya será muy tarde y no volverá.
Harry había tenido que salir varias veces para tomar aire pero finalmente pudo escuchar las dos estrofas completas.
Así que algo o alguien del lago le iba a quitar algo que él consideraba muy valioso. Y si demoraba más de una hora no lo recuperaría más. Y seguramente iba a haber obstáculos interponiéndose. Lo único que esperaba era que no le tocara enfrentarse con el calamar gigante.
oOo
—Tenemos un problema. —les dijo directamente a sus amigos al día siguiente cuando se sentaron a desayunar.
—¿De qué se trata? —preguntó Hermione.
Ella y los otros tres, Ron, Neville y Ginny, escucharon con atención el relato de la escapada de la noche anterior y de lo que había averiguado en el baño de los prefectos.
—Yo no sé nadar. —confesó Harry— Y supongo que lo que tenga que encontrar va a estar en lo más profundo y protegido.
—Los habitantes del lago… —dijo Hermione frunciendo el ceño con preocupación— En Hogwarts, una historia hay todo un capítulo dedicado a ellos. Hay toda una ciudad en la profundidad.
—¿Son como sirenas? ¿Mujeres bonitas con cola de pescado? —preguntó Harry.
—No, cumpa. —dijo Ron sacudiendo la cabeza al tiempo que le ponía una mano confortante sobre el hombro— Son criaturas más bien monstruosas, salvajes y violentas y antropófagas según cuentan. Pensá más bien en un tiburón que en un delfín.
—¡Encantador! —farfulló Harry fastidiado— ¡A mí me tocan todas! Y lo más gracioso es que sólo tengo un mes para aprender a nadar y estamos en pleno invierno… ¡el agua del lago está casi a temperatura de congelación!
—Viktor nada en el lago casi todos los días y al parecer lo disfruta. —comentó Hermione, Ron la miró con mala cara— Debe de usar algún encantamiento térmico supongo…
—Gracias, Hermione, voy a hablar con él durante el almuerzo.
—Y yo creo que te puedo ayudar con otro aspecto. —intervino Neville— Hay una planta que se llama gillyweed que tiene la propiedad de…
oOo
Las tres semanas siguientes pasaron muy rápido. Harry empezó a tomar clases de natación con Viktor. Comprobó que Hermione había estado en lo cierto, usaba un encantamiento de aislamiento térmico.
Los primeros tres días le costaron bastante pero pronto ganó seguridad. Viktor se rió mucho de sus errores, pero le tuvo mucha paciencia y siempre lo auxiliaba de inmediato cuando estaba en apuros. Para el final de la segunda semana Harry ya se animaba a aventurarse más hondo y más lejos de la costa. Y cuando concluyó la tercera semana ya jugaba carreras con Viktor, si bien nunca logró ganarle.
El sábado a la mañana, cuatro días antes de la segunda prueba, cuando fue al lago para la clase del día, se encontró a Viktor sentado en la orilla, lucía muy deprimido. Harry se le sentó al lado.
—¿Qué te pasa? —le preguntó— ¿Te peleaste con Hermione?
—No, nada de eso. —respondió Viktor con tono sombrío— Es por el huevo… todavía no descubrí la clave.
—Todavía falta algunos días. —dijo Harry con voz débil, no habían vuelto a hablar del huevo desde esa vez que habían estado probando justos distintas cosas en el campo de quidditch. Harry había supuesto que ya había encontrado la clave mucho antes. De pronto se le ocurrió una idea. Sonrió.
—Te propongo una carrera hasta tu barco para que puedas traerlo. Después podés ponerte a pensar algunas posibilidades mientras yo practico.
Viktor ganó la carrera, subió al barco a buscar el huevo y luego regresaron nadando a una velocidad más normal. Harry se puso a practicar y Viktor con el huevo se sentó en el pequeño atracadero a pensar.
Media hora más tarde, Harry salió del agua chorreando. Viktor seguía con el huevo en la falda, lo tenía cerrado pero le había quitado el precinto asegurador que tenía en la parte superior. Harry se le acercó, fingió resbalarse y se le tiró encima. El huevo cayó al agua. Viktor lo miró con desesperación y se zambulló sin demora para recuperarlo.
Harry sonrió con picardía, pero inmediatamente borró la sonrisa cuando Viktor emergió mirándolo con ojos entrecerrados de suspicacia.
—¡Lo siento tanto! —se disculpó Harry con el tono más apenado que pudo fingir— Pero es que la madera está tan resbalosa…
—No deberías haberlo hecho. —lo amonestó Viktor mirándolo serio. Luego sonrió. —Pero… te perdono.
—Gracias. —dijo Harry soltando una carcajada y sin agregar nada más volvió a zambullirse.
oOo
Ese mismo día más tarde, una hora antes de la caída del sol, Silas dirigió sus pasos al estadio de quidditch. La señora Silverwood lo estaba esperando sentada en la misma tribuna de la vez anterior.
—¿Cómo has estado, Harry? —preguntó ella después de los saludos y de que Silas pusiera un encantamiento para templar el entorno.
—He estado muy ocupado. —respondió Silas sin disimular una nota de irritación en el tono de voz— Las cosas podrían haber ido mucho mejor… pero parecería que la señora Skeeter está empeñada en que no pueda tener ni un minuto de paz.
—¿A qué te referís? —preguntó ella frunciendo el ceño preocupada.
—Escribió esa nota sobre el profesor Hagrid. Ella sabe muy bien que somos muy amigos.
Silas procedió a contarle con todo detalle que Hagrid había sido el que lo había introducido al mundo mágico. Y que había sido uno de los pocos que siempre se había mantenido a su lado apoyándolo en las varias ocasiones en que la mayoría le había vuelto la espalda. —Poco importa que haya puntos oscuros en su pasado… Hagrid siempre ha sido amable, leal… un gran amigo y quien más quien menos todos tenemos puntos oscuros en nuestro pasado. Es realmente inconcebible que todos se vuelvan contra él y lo critiquen por ese libelo que publicó Skeeter… si todos lo han conocido durante años y saben lo bueno que es… pero basta que una arribista inescrupulosa publique un articulo difamante y todos se le ponen en contra…
—Es realmente muy triste la estrechez de miras que tienen algunos. —dijo la periodista con tono comprensivo.
Muy cierto. —dijo Silas suspirando profundamente, luego sacudió la cabeza— Pero Ud. no ha venido para escucharme hablar de Hagrid. Supongo que le interesará más saber sobre la prueba.
—Yo estoy dispuesta a escuchar todo y cualquier cosa de la que vos quieras hablar.
—Gracias. Ojalá otros fueran tan honorable como Ud. —dijo Silas, le tomó la mano y se la besó. La señora Silverwood sonrió encantada y agradeció la galantería.
Silas retomó su alocución. —Creo que he logrado descubrir la pista que encierra el huevo. Aunque, así y todo, estoy preocupado. Va a ser muy peligroso. Todos los campeones podemos terminar heridos. Van incluso a sacarnos algo "muy preciado" para nosotros y es posible que no lo recuperemos nunca si no nos va bien en la prueba. —Silas hizo una estudiada pausa dramática y se pasó la mano por los cabellos. —Empiezo a desear no haberme embarcado nunca en esto.
—Vamos a ser muchos los que vamos a estar apoyándote e hinchando por vos. —dijo ella para animarlo.
—Gracias. —respondió Silas sonriendo con dulzura.
—No, gracias a vos que me permitís que pueda escucharte. —dijo ella poniéndose de pie y tendiéndole la mano.
Silas se la estrechó. —Voy a tener muchas cosas más interesante para contarle después de la prueba. Y le pido disculpas si enfurruñado como estaba divagué un poco al principio de la charla. Espero que podamos volver a conversar mucho más largamente el próximo sábado.
—Estaré esperando ansiosa la ocasión.
oOo
Nota del traductor:
Con respecto a la segunda parte de "Mente rota, alma quebrada" que han mencionado un par de lectores, quisiera confirmar que efectivamente hay una segunda parte... que es mucho más larga que la primera.
También quiero aclarar que no la voy a traducir (al menos no en el corto plazo, quizá dentro de unos años... en una de ésas... ¿quién les dice?). Y no porque sea larguísima sino porque no me gustó como termina. Y es una lástima porque me gustó casi toda pero al final, según mi modesta opinión, patina y se arruina... mal.
Prefiero entonces para algún futuro proyecto elegir algo que realmente me guste. Tengo varias historias en perspectiva en las que seguramente voy a trabajar con mucha mejor disposición.
Saludos a todos y muchas gracias por todos los comentarios.
: )
