Amor y Escándalo

La Hoja Siniestra se había llevado una nueva sorpresa, el mirar a la Vigilante y la Sheriff abrazadas de esa manera había despertado gran curiosidad en ella.

"Esa muestra de cariño...ese afecto no solo indica amistad en ellas" -Pensó reflexionando mientras se dirigía a su habitación en el ala oeste del Instituto, las habitaciones Noxianas estaban algo escondidas del centro de éste puesto que preferían estar reservados a que estar cerca de Campeones que ni al caso con ellos. La Hoja Siniestra por su trabajo de asesina experta sabía identificar de manera básica las emociones de las personas, cuando alguien le mentía ella sabía perfectamente qué era ello, debido a la forma de hablar, la manera de comportarse del sujeto e incluso por las expresiones faciales, ella sabía cuando mentían o en este caso tal vez lo que esas dos sentían.

"Me pregunto cuánto tiempo tardarán ambas para darse cuenta de sus sentimientos" -Una leve sonrisa brotó de la comisura derecha de sus labios, la idea de que hayan más parejas de mujeres en el Instituto le agradaba, no sabía exactamente el porqué, sólo le parecía bien.

"Así podremos llevar a cabo lo que Ashe y yo tenemos planeado. ¡Ja! Ahora la idea de incluir a la Sheriff y la tonta peli-rosa no está tan mal. Mientras más, mucho mejor; Diría ella -Seguía pensando distraída mientras llegó a la puerta de su habitación, sacó la llave para abrirla pero ésta estaba sin seguro.

"Joo" -Dijo levemente mientras un fresco aire yacía en la habitación. La Hoja Siniestra ingresó en ella a paso lento mientras buscaba a su presa "Como te gusta jugar eh" -Pensaba atenta a la situación. Su habitación no era muy grande, pero con los muebles, una gran cama y además rincones donde la luz no tocaba, se podía esconder, aunque no de una manera totalmente funcional pero sí momentánea.

La Hoja Siniestra sabía perfectamente que era la presencia de la Arquera de Hielo, y también sabía que ella intentaría atacarla pero esta vez no, esta vez Katarina movería primero su pieza.

"Una flecha, un muerto" -Pensó fija la Arquera mientras levantaba su arco directamente a la asesina experta. No logró meter la flecha de hielo, ni siquiera el levantar propiamente su arco cuando una cuchilla rozó a un lado de su cabeza, el movimiento de la Hoja Siniestra fue tan rápido y preciso que en vez de tomar por sorpresa a la asesina, ésta la tomó por sorpresa a ella.

La Arquera dio un leve suspiro decepcionada al haber fallado nuevamente decide bajar la guardia, una luz azul se sienta sobre sus armas haciéndolas desaparecer. Para la Hoja Siniestra no era suficiente, cuando Ashe estaba por moverse, Katarina se acerca a ella apresándola contra la pared teniendo sus brazos a los costados de la Reina.

"¿Enserio Ashe?" -Llama con una mirada malvada "¿A quién crees que ibas a sorprender siendo tan obvia?" -Menciona.

La Arquera de Hielo sólo la mira fijamente sin expresión alguna.

"¿Tan obvia?" -Preguntó.

"Exactamente" -Dijo mientras sacaba su cuchillo clavado en el muro de madera "Tu primer y más grave error fue dejar mi puerta sin seguro, cuando yo había cerrado perfectamente" -Contestó.

La Reina de Freljord abrió los ojos de golpe pero sólo un poco "¿Cómo pude olvidar eso?" -Pensó incrédula. Sus métodos sorpresivos en batalla o en campo abierto siempre habían sido efectivos, también muchos otros en general, pero algo pasaba con la asesina experta que hacía que la Arquera no pudiera sorprenderla ¿O acaso es que Kat realmente era demasiado buena?

"Tu segundo error e igual de obvio es tu escondite. Digamos que mi habitación no es el mejor lugar para sorprenderme y también era de esperarse que estuvieras en un rincón" -Mencionó jugueteando con su cuchilla pero sin dejar de mirar a los ojos de la Arquera.

"Lugar" -Pensó curiosa la Arquera "Ahora entiendo, más que errores siempre estuve mal posicionada y pienso más como yo...en vez de pensar como Katarina, en vez de pensar como una verdadera asesina" -Se dijo entendiéndolo ahora.

"Oye, ¿me estas escuchando?" -Preguntó la Hoja Siniestra algo frustrada al ver que la Arquera no contestaba a todo lo que había dicho.

"Claro que te estoy escuchan-" -Se interrumpió cuando sintió el filo de la cuchilla de Katarina al frente de su cuello. "Kat..."

"¿De verdad estás haciéndolo? -Pregunta con esa sonrisita malévola en su rostro, muy propia de ella "Sabes lo que sucede... cuando no le prestas atención a tu maestra" -Dice mientras se acerca más al rostro de la grácil Arquera "¿Cierto?"

Dominada y presa de Katarina, la Arquera de Hielo comenzaba a sentir como se debilitaban sus piernas. Ella sabía, sabía perfectamente lo que sucedía cuando no hacía caso del todo a la asesina. Con la cuchilla en su cuello la obligaba a levantar su cabeza directamente hacia el rostro de la Hoja Siniestra.

"Yo sé..." -Mencionó deteniendo sus palabras y mordió levemente su labio inferior derecho.

Katarina tenía una mirada acechadora, quería comerse viva a la ahora indefensa y pequeña Arquera.

"Yo sé lo que sucede" -Dice la Arquera con su voz un poco extasiada.

"Apuesto..." -Levanta su cuchilla poniéndola bajo la barbilla de la Arquera, una gota de sangre escurre bajando por si cuello.

"Ahh" -Suspiro leve.

"Apuesto que ahora desearías que sucediera lo que piensas" -Menciona malvadamente mientras roza sus ya ardientes labios con la frescura de los de Ashe.

La Arquera de Hielo no resistió más y besó con fiereza a la Hoja Siniestra, ésta bajó rápidamente su cuchilla al ver el movimiento de Ashe, si no, la hubiese lastimado más. Enfundó su arma y aún teniendo encerrada con sus brazos a la Reina de Freljord también correspondió al apasionado beso, ambas cerraron los ojos y una danza entre sus lenguas comenzaba a surgir. Al principio la Arquera trataba de dominar el beso pero cedió cuando la asesina experta la empujó con fuerza aún cuando ya estaba contra el muro. Tal acción la hizo suspirar levemente de nuevo, después ambas se separaron para respirar un poco.

"Kat..." -Llamó entre leves suspiros, el rostro de la Arquera estaba sonrojado al igual que el de la Hoja Siniestra pero por la palidez de la hermosa piel de Ashe se daba más a notar.

La Arquera de Hielo siempre tenía esa aura fría en ella, su piel helada al estar en contacto con la piel en llamas de la Hoja Siniestra la hacía sentir aún más extasiada.

La asesina experta volvió a besar con pasión a la Reina, ésta entrelazó sus brazos en el cuello de Katarina disfrutando cada sensación placentera que le daba su querida amante. La Hoja Siniestra se separó de ella para respirar dejando un tenue hilo de saliva entre ambas, ella con un poco de desesperación coloca su pierna en la entrepierna de la Arquera y también lame cuidadosamente la herida de su barbilla tomando la sangre que había escurrido hasta su cuello.

"¡Ahh! ¡Kat! -Un fuerte suspiro sale de la boca de la Arquera ante el cálido contacto en su cuello de los labios de Katarina, al mismo tiempo se estremeció tomando con fuerza la espalda de la asesina cuando ella invadió su entrepierna.

La Hoja Siniestra lamía, besaba y mordía suavemente el cuello de su amante, sus manos comenzaron a explorar con calma su frío cuerpo, no tenía prisa alguna, quería disfrutarlo y también quería hacer disfrutar a su Reina. Tal vez el cuerpo de la Arquera era frío pero en ese mismo momento algo dentro de ella estaba ardiendo, como también pedía a gritos ser liberado.

"¡Ummnh! ¡Kat, Kat, Kat!" -Llamaba entre el exquisito placer en ella, pero quería más, quería sentir mucho más. La asesina comprendía los llamados de Ashe, ella la tomó teniendo agarrada a la Arquera con sus piernas entrelazadas al igual que sus brazos en la asesina la cual la llevó a la cama y la acostó algo brusca en ella. La Hoja Siniestra se abalanzó sobre la Arquera explorando todo su cuerpo empezando por acariciar y apretujar sus deliciosos pechos. La Reina ya bastante excitada deseaba con un hambre voraz a la asesina.

"Kat..." -Susurró "Kat..." -Dijo nuevamente entre suspiros con el placer que le brindaba la asesina sin piedad alguna, le encantaban esos pequeños maltratos pasionales hacia ella, sentía como si el mismo Freljord se encendiera imparablemente. Se acercó al oído de la Hoja Siniestra mientras la tomaba por la espalda y la movía hacia ella "Kat... te quiero dentro de mí..."

-O-

Mientras tanto, la Elegida del Sol se había dirigido hacia el patio trasero del Instituto, no sabía ni el porqué fue hasta allá, sólo tenía que correr lo más lejano posible para, según ella, no escuchar o alejarse de la explosión nuclear que posiblemente causaría la discusión entre la Sheriff y la Vigilante. A Leona le agradaba ayudar a Cait, claro, pero ella no tendría el porqué entrometerse entre asuntos privados de ellas.

"Cait, sólo por una tacita...Ja, realmente no tienes remedio" -Pensó recordando mientras ingresaba más a fondo entre los muchos árboles que habían en esa zona. "Oh, jamás había explorado por aquí"

Detuvo su recorrido cuando enfrente de ella encontró un lago, el cual no era grande, ni tampoco pequeño pero era bastante bonito además de la tranquilidad debido a que no se encontraban más Campeones en el lugar. Se quedó de pié unos momentos admirando el lago, cuando escuchó unos ligeros ruidos de las ramas de los árboles detrás de sí misma moviéndose pero ella ni se inmutó.

La otra persona caminando se detuvo en seco al darse cuenta de la presencia de otro Campeón en su lugar preferido.

"Maldición" -Dijo con voz leve la Elegida de la Luna, su lugar había sido invadido y dudaba si era la peli-rosa que se encontraba ahí puesto que hace unos momentos la había visto caminando acompañada de la Sheriff.

"¡Maldición! -Dijo un poco más fuerte pero sin hacer el ruido suficiente como para llamar la atención (O eso creía ella) de la ya reconocida Elegida del Sol "Esto no está bien, será mejor que me largue enseguida de aquí" -Pensó volteándose para retroceder, pero en su nerviosismo al caminar pisó unas cuantas ramas rompiéndolas llamando más la atención de la otra Elegida.

"Ya sé que hay alguien ahí" -Voltea a mirar el lugar donde escuchó los ruidos "Ven, por favor, no es como si fuera a hacerte daño" -Sonríe

La Elegida de la Luna se percató de la sonrisa de la Elegida del Sol, una sonrisa cálida y preciosa, tan radiante como el mismo Sol. No, aún mejor, Leona era incluso más radiante que él. Eso sacó a Diana de sus casillas aunque sabía que ella jamás le sonreiría, ese simple detalle incluso tal vez involuntario la hizo ponerse más nerviosa. La Lunari no sabía qué hacer.

"Hey, sé que sigues ahí" -Dice mientras se acerca un poco temerosa a aquel lugar, ya que la Solari no sabía si podría ser un asesino de Noxus o algún habitante del mismo Vacio.

"Detente" -Dijo en tono demandante pero también nerviosa la Elegida de la Luna.

"Esa voz" -Pensó Leona deteniéndose de golpe y borrando la sonrisa de su rostro.

Diana salía de entre los árboles para encontrarse ambas después de tanto tiempo. La Lunari miraba fija a los ojos de la Solari y ella hacía lo mismo.

"Hum... ¿Qué haces aquí?" -Trató de decir calmada pero con la figura del Radiante Amanecer frente a ella simplemente no podía hacerlo "Me refiero a qué...siempre me encuentro en este lugar y jamás...jamás pensé..." -Dijo intentando apaciguar su tono de voz, pero eso hacía entrecortar sus palabras.

"Bueno...yo" -Trata de completar la Solari pero estaba igual de nerviosa que la Lunari "Sólo quería saber lo que hay en este lugar" -Dijo ahora más seria e igual mirando a los bellos ojos de la Elegida de la Luna. "Jamás había venido aquí"

"Bueno, no te ofendas -Seria ahora "Pero este es mi lugar, siempre estoy aquí"

"Bien, tampoco te ofendas pero no veo tu nombre en él" -Menciona poniéndose a su altura pero manteniendo la calma.

"Sólo...vete Leona, es el único lugar donde puedo estar tranquila"

"¿De quién?" -Pregunta algo enfurecida.

Diana evita la mirada volteando su cabeza.

"¿De quién, Diana? ¿De mi gente? ¿De los Solari?...¿De mí?"-Nuevamente algo dolida por la última pregunta.

"No, no entiendes, sólo..." -Se interrumpe.

"¿Sólo qué, Diana?"-Pregunta, después la Elegida del Sol recuerda el haber visto llorar a la Elegida del Sol, calmándose toca su pecho con su mano pacíficamente "Si no lo entiendo, ayúdame a entenderlo"

"No puedes" -Pensó "Sólo déjame tranquila" -Dijo mientras empezó a retirarse, dándole la espalda a la otra Elegida.

"Diana..." -Sujetó su hombro mientras intentaba volver a comunicarse, poder comprender a la Lunari "Diana, las cosas no tienen porqué seguir así" -Mencionó tranquila.

Se detiene aun dando la espalda "Las cosas siempre serán así, pero ahora con mi desesperación realmente quisiera hablar contigo" -Suspira pensando "Lastimosamente no será así" -Agacha levemente la cabeza.

"Leona..." -Llama mientras remueve levemente la mano de la Solari. Da media vuelta y fija la mira nuevamente "Yo no...Agg" -Sabía que iba a tartamudear "Yo sólo creo que ya no es bueno hablar contigo. Las cosas no cambiarán, tu entiendes, no se puede cambiar lo que ya está hecho" -Dolida por lo que acaba de decir pero con un tono bastante serio tratando de evitar sus palabras entrecortadas.

Extrañamente la Solari sintió un gran dolor, una lástima por y debido a la Lunari. Su mirada comenzaba a decaer "Tal vez no cambien, pero pueden ser perdonadas y olvidadas" -Mencionó firme acercándose al rostro de Diana.

La Elegida de la Luna abrió sus ojos de golpe "Diosa ¿Es verdad lo que acabo de escuchar?" -Pensó quedándose sin palabras.

Leona volvió a hablar "Si, Diana, tal vez suene egoísta para mi gente y aunque haya o no un motivo por el cual hayas cometido tal atrocidad...yo...puedo olvidarlo" -Empieza a entrecortar sus palabras agachando levemente su cabeza. "Es duro...pero...no puedo soportar verte así..."

"¿Así?" -Pensó la Lunari.

"Yo siento que...que estos días has estado sufriendo" -Cara a cara toma por los dos hombros a la Elegida de la Luna mirándola directamente, se notaban sus húmedos ojos "Y no soporto ver sufriendo a una persona que alguna vez quise como a nadie"

Aquel comentario dio profundo en el corazón de la Lunari, tantos sentimientos surgían en ella en ese instante; alegría por saber que fue querida, tristeza por escuchar que eso fue en tiempo pasado, nerviosismo por tener a la misma Leona frente a ella. Pero, su orgullo impedía tomar la ayuda de la persona que más anhelaba.

"Basta ¡Basta, Leona!" -Dijo arrogante "Esto no merece la pena, ni para tí, ni para mí" -Retrocedió "No necesito tu lastima ¿No soportas verme así? Pues eso ¡Evítame más, mucho más!"

"Diana..." -Lastimada

"No me mientas Leona, no quiero...nada de tí" -Mencionó "Ya no" -Pensó.

Diana cerró los ojos, le dolía el sacar todas esas palabras, pero para ella era mejor no ser una carga para nadie, ni para la persona que amaba. Sí, la Lunari había aceptado sus sentimientos por la Solari aunque jamás se atrevería a decirlo ¿Qué pensaría Leona? Un amor entre ellas nunca sucedería y mucho menos porque la Elegida de la Luna creía que la Elegida del Sol seguía junto al Artesano de la Guerra. Sería mucho mejor si Diana no tuviera nada que ver con Leona "Sería mucho mejor que jamás nos hubiésemos conocido..." -Pensó.

La Solari ante su derrota comenzó a caminar del lado opuesto a la Lunari, sentía su corazón destrozado pero ¿Realmente era que quería ayudar tanto a su antigua amiga? La pregunta verdadera era si realmente quería ser su amiga, sus sentimientos le decían algo más...algo más intenso ¿Qué era? Tal vez...era "¿Amor?" -Pensó "Oh mi Dios..." -Tocó la parte donde se encuentra su corazón y nuevamente comenzó a correr "¡Qué es esto!"

Por el lado de Diana ella solamente se había quedado de pié mirando como tal vez la única oportunidad de hablar con quien más deseaba se esfumaba, vió como la Elegida del Sol empezó a correr alejándose de ella.

"Leona..." -Llamó dándose cuenta del fatal error que había cometido, la única persona que podía ayudar a su alma en llanto se había ido y con lo que había dicho lo más probable era que ya nunca más se dirijan ni siquiera una mínima mirada. Forzó sus dientes y furiosa invocó su Khopesh clavándolo en el suelo, colocándose de rodillas ante él y con una fuerza tremenda gritó "Diosa...¿¡QUÉ HE HECHO!?"

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