Notas de traductor:

¡Hola de nuevo! Les traigo el segundo capítulo de esta genial historia...

Muchas gracias a Maeliza Malfoy, kawaiigiirl, Xalea, Alfy-Malfoy, CristianSkellingtonbourne, xonyaa11, FanFiker, sra moka, Adriana11, Natasha Granger, Ro Hoshi, Aeren76 y Traduccion Lagrimas del Fenix por los reviews en el prólogo.

Les comento, estos primeros capítulos contarán la historia un poco lento; tal vez, muy lento para algunas personas... Pero les recuerdo que la espera vale la pena. :)

Disfruten...


1994, Copa del mundo de Quidditch

—Harry, iba a salir a dar un paseo, para mirar el lugar. ¿Te gustaría acompañarme? —Cedric Diggory, el Hufflepuff de sexto año, estaba de pie ante Harry, en la tienda en la que estaban quedándose para la copa del mundo de Quidditch. Sorprendido, Harry repasó el lugar con la mirada. Ron y Hermione estaban jugando al ajedrez mágico, y el señor Weasley y el padre de Cedric estaban hablando de política.

—Em, seguro. —Harry bajó el último número del Quidditch Today, que había estado leyendo. Aunque conocía a Cedric de la escuela, el moreno y el otro chico nunca habían pasado tiempo, juntos. Cedric era el capitán del equipo de Hufflepuff y lo había vencido el año anterior. Cedric mantuvo abierta la carpa y ambos salieron del lugar. Cedric dobló a la izquierda y comenzó a descender por el camino entre todas las tiendas. Ahora que la noche ya había caído, muchas personas tenían fogatas, ardiendo cerca de sus tiendas. Harry nunca había ido de campamento como muggle, pero estaba bastante seguro de que las fogatas no solían ser púrpuras, verdes, azules o de otros colores, que lanzaban brillantes chispas multicolores hacia el cielo nocturno.

Harry miró, con curiosidad, a la figura alta caminando en silencio a su lado. Harry había visto, con frecuencia, las prácticas de los Hufflepuffs, y sabía que el chico era un excelente buscador. Su rizado cabello caía sobre sus ojos y Harry se acomodó el suyo con los dedos, agitadamente.

—Bueno, ¿a dónde vamos? —preguntó por fin. Estaba feliz de tener la oportunidad de vagar por el sitio de campamento y ver a todos los magos, que provenían desde todas partes del mundo, pero Cedric no parecía estar mirando el lugar para nada. Parecía perdido en sus propios pensamientos, mientras caminaban lentamente por todo el campamento.

Cedric alzó la mirada y notó, por primera vez, que habían dejado las tiendas atrás, y que estaban en un pequeño sendero.

—Oh, a ninguna parte, supongo. —Dejó de caminar y Harry lo imitó, confundido—. Quería preguntarte algo, o contarte algo. Creo que es más lo segundo.

Harry sintió la primera señal de alarma.

—¿Una pregunta acerca de mí? —Miró hacia donde estaba Cedric. Aunque aún no le gustaba, comenzaba a acostumbrarse, a regañadientes, a que la gente estuviera pidiéndole autógrafos, cosa a la que siempre se rehusaba. ¿Por qué alguien querría su autógrafo? O le pedían favores, o le preguntaban acerca de Voldemort. Cedric no había parecido ese tipo de persona, pero Harry supuso que había estado equivocado.

Cedric movió la cabeza hacia el campo y miró a Harry.

—Imagino que es difícil, siempre vivir tu vida a la vista de todos. Cada movimiento que haces, las personas lo notan. —Harry asintió lentamente; eso no era nada nuevo. Sin embargo, el moreno pensó que no le iba a gustar la pregunta que el Hufflepuff le iba a hacer.

Cedric miró a Harry a los ojos.

—Noté que, cuando estabas mirando el Quidditch Today, no estabas realmente leyendo los artículos, como muchos chicos lo hacen.

Harry dio un paso hacia atrás; en definitiva, eso no era lo que se había esperado.

—¡Sí leo los artículos!

Cedric sonrió de lado.

—Ves la revista del mismo modo que lo hago yo. Te enfocas más en las fotografías que en los artículos.

Antes de que Harry pudiera pensar en una respuesta, dos magos caminaron por el sendero hacia ellos.

—Buenas noches, chicos. Una linda noche para dar un paseo, ¿no?

Cedric miró y vio que más gente estaba pasando por ahí.

—Mira, Harry, no es para tanto. Tal vez estoy equivocado. Solamente pensé que, quizás si tenía razón, tú podrías querer tener a alguien con quien hablar acerca de ello. Si quieres regresar al campo, está bien. Pero, si quieres hablar, podemos encontrar algún lugar tranquilo.

Harry bajó la mirada hacia el césped y lo pateó con el talón, deteniéndose mientras decidía qué hacer. El ruido del campo, las pláticas emocionadas y las risas parecían lejanas desde donde estaban. Volvió a mirar el sendero que llevaba al campo y luego miró a Cedric. El alto Hufflepuff estaba quieto, esperando la respuesta de Harry. El moreno se sintió tentado a decir que debían regresar, pero había necesitado a alguien con quien hablar de eso por demasiado tiempo. Tenía demasiadas preguntas en su cabeza y no sabía dónde encontrar las respuestas.

Vacilantemente, dijo:

—Supongo que podríamos caminar un poco más. —Cedric le sonrió y asintió. Comenzaron a caminar por el sendero, hacia el conjunto de árboles que rodeaban el campamento.

—Creo que encontraremos un claro si pasamos por aquí… —Caminaron por ahí y, pronto, entraron a un prado. Cedric repasó el lugar con la mirada—. Creo que no hay nadie aquí… —Y, sin más ceremonia, se sentó a la mitad del campo. Después de un momento de duda, Harry se sentó junto a él.

Lejos de todas las fogatas, Harry pudo ver todas las estrellas, que llenaban el cielo con pinchazos de luz.

—¿Puedes creer que solo vi el cielo nocturno hasta que fui a Hogwarts?

—¿Nunca fuiste de campamento o algo así con tus padres… ? Oh, Merlín, lo lamento, Harry. En verdad olvidé con quién estaba… —Cedric se enderezó, avergonzado—. Lo…

—No, está bien. Lo entiendo. Crecí viviendo con mis tíos, y ellos son muggles. Y, definitivamente, no les interesaban los campamentos o cosas por el estilo. —Harry estaba feliz de que Cedric hubiera cometido el error, pues con eso confirmaba que el chico no estaba interesado en "Harry Potter", y toda la atención que el nombre atraía.

El silencio llenaba el espacio entre ellos, y en la distancia, Harry podía escuchar las porras y los gritos. El moreno sabía que Cedric estaba esperando a que dijera algo. No estaba seguro de cómo sacar el tema de nuevo. No se había atrevido a contarle su secreto a alguien, ni siquiera a Ron y Hermione. El que Cedric lo hubiera adivinado era perturbador. Comenzó a decir algo y luego se detuvo. Con ansiedad, arrancó hojas de césped y las rompió en pedazos.

Cedric dijo en voz baja:

—Me di cuenta de que era gay durante mi tercer año en Hogwarts. No podía engañarme a mí mismo, pensando que tal vez solo era una fase que estaba atravesando. Es decir, notaba a todos los chicos de mi clase, pero a casi ninguna chica.

Nerviosamente, Harry continuó rompiendo el césped en pequeños pedazos.

—¿Cómo te sentiste? ¿Cuándo te diste cuenta? —No miró al otro chico. En vez de eso, fijó su mirada en la pila de césped roto que estaba haciendo.

—Aliviado, supongo —dijo Cedric con un suspiro—. Nunca había estado interesado en hablar acerca de qué chica tenía los senos más grandes o el mejor trasero. Nunca quise hacer esas cosas y pensé que debía haber algo malo conmigo. De repente, todo tuvo sentido y eso fue un alivio para mí.

—¿Cuánta gente lo sabe? —preguntó Harry, nervioso—. ¿Le cuentas a las personas que eres, em, gay?

—O sea, ¿me acerco a la gente y les digo "Hola, soy Cedric, soy gay"? —El chico rio—. No, pero tampoco lo mantengo en secreto. Mi familia y mis amigos lo saben y supongo que muchos de mis compañeros también, o al menos lo sospechan. Mis compañeros de equipo lo saben y, si me preguntas, diría que el noventa por ciento de ellos no me trata diferente.

Cedric se recostó en el césped y miró el cielo. Después de un momento de duda, Harry se recostó en el césped, junto al otro chico. Se remoloneó, incómodo sobre el duro suelo, mirando el cielo. No sabía qué otra cosa preguntar.

—Harry, ¿qué tal si hablamos hipotéticamente? Creo que te sentirías más cómodo con eso. —Cedric pausó pero Harry no lo detuvo—. Hipotéticamente, si fueras gay, sé que sería más difícil para ti que para cualquier otra persona. Tienes mucha atención puesta en ti. Todos saben quién eres y quieren saber qué estás haciendo. Pero, pensé que, tal vez, si supieras que no estabas solo, que había alguien con quien pudieras platicar si lo necesitaras, te ayudaría mucho.

—El diez por ciento, al que me importa el que seas gay, ¿cómo te trata? —preguntó Harry, con los ojos enfocados en el tenue rastro del iluminado camino de un satélite, que atravesaba el cielo.

—Se comportan como idiotas; no quieren ducharse cuando estoy en los vestidores. Uno trató de hechizarme y se la pasa haciendo comentarios tontos. Pero sé que es su problema, no el mío. Yo no tengo problemas con quien soy.

Harry inhaló profundamente e hizo la pregunta que había querido hacer:

—¿Qué te hizo pensar que yo podía ser… como tú?

Harry pudo escuchar la sonrisa de Cedric en su voz, mientras el chico contestaba.

—¿Temes que puedas estar emitiendo una señal gay? No, es solo que noto más cosas que las demás personas. Te vi viendo las fotografías de los jugadores de Quidditch, por más tiempo del que las demás personas lo harían. Cuando estábamos caminando por el campamento estabas viendo a los chicos, en vez de a las atractivas chicas que pasaban cerca.

Así de fácil, pensó Harry. Sintió cómo una oleada de coraje atravesaba su cuerpo. Cualquiera podría haberse dado cuenta. Un poco de la ira que había estado sintiendo todo el verano llegó a la superficie. Había pasado todo el tiempo tratando de encajar en la escuela. No necesitaba otra razón para que la gente hablara de él. Incapaz de quedarse recostado, se enderezó con nerviosismo y dobló sus brazos sobre las rodillas, apoyando la cabeza sobre ellos. Cedric se enderezó también.

—¿Cuántos años tienes, Harry? ¿Catorce, quince?

—Catorce, acabo de cumplirlos —dijo Harry, sin alzar la cabeza.

—¿Alguien lo sabe, em, hipotéticamente? ¿Tienes a alguien con quien hablar acerca de esto?

—Creo que podemos dejar lo hipotético —dijo Harry con un suspiro—. No, nadie lo sabe. Tengo un padrino, pero él tiene sus propias preocupaciones por el momento. No puedo molestarlo con esto. He estado tratando de reunir el valor para decirles a Ron y Hermione, pero pensé que tal vez estaba equivocado. Que, tal vez, yo solo estaba…

—¿Atravesando una fase? —dijo Cedric, sonriendo—. Me suena bastante familiar. Ese tipo de fases dura para toda la vida. Confía en tus amigos, Harry. Esto es parte de quien eres, una parte importante. Si tienen problemas con ello, entonces es mejor saberlo antes que después. Aunque, de algún modo, no creo que esto sea un problema con esos dos.

Harry pensó un momento.

—¿Y tú, em, cómo se dice…? ¿Sales con alguien?

—Tengo un novio, Simon. Se graduó la primavera pasada. Creímos que iba a poder llegar, pero no pudo escaparse del trabajo. —Vaciló y pareció comprender la pregunta que Harry quería hacer después, pero que no se atrevía a formular—. Hemos estado juntos por un año. Salimos en la escuela pero no éramos bastante abiertos con todo. No porque estuviéramos avergonzados o algo así, sino porque no era nuestro estilo el andar besuqueándonos en los pasillos.

Harry dejó de respirar por un segundo. Durante el tiempo que había pasado pensando en su "otro problema" (el primero siendo Voldemort), no había considerado, ni una vez, cómo se sentiría besar a un chico. De repente, su mente se llenó con la imagen de Cedric besando a un chico sin rostro, en los pasillos de Hogwarts. La imagen cambió, de repente, a una de Harry besando a un chico sin rostro, en el salón de Pociones. El moreno se puso de pie apresuradamente, tratando de borrar esa imagen de su cabeza.

Cedric también se puso de pie, con lentitud, y estiró el brazo para rodear los hombros de Harry.

—Se está haciendo tarde, y probablemente ya oíste más de lo que puedes manejar en una noche. Si quieres preguntarme algo o solo hablar, házmelo saber. Puedes confiar en que no le diré a nadie, pero creo que deberías decírselo a Ron y Hermione. Te sentirás mucho mejor una vez que no estés manteniéndolo todo adentro.

Harry asintió.

—Gracias, Cedric. Por todo. No sabía qué iba a hacer…

—Me alegra haber dicho algo. Por poco no lo hago, porque temía estar equivocado. Luego, recordé cómo me sentía al estar en tus zapatos, cuando tenía trece, y decidí que me arriesgaría. A mí me habría servido un amigo que entendiera la situación por la que estaba pasando en ese entonces.

Regresaron al camino que llevaba al campamento. Harry se sorprendió al darse cuenta de cuán tarde era; las fogatas habían sido apagadas y casi todos en el campamento se habían acomodado para pasar la noche. Ninguno de los dos habló durante el camino. Harry estaba perdido en sus propios pensamientos.

Llegaron a la tienda de los Weasley. Vacilando, Harry ofreció su mano y Cedric la tomó con una sonrisa.

—Recuerda, Harry, puedes acudir a mí cuando sea que quieras hablar.

Harry asintió, abrió la carpa de la tienda y entró. Todos ya estaban dormidos. En silencio, Harry se dirigió a la cama que le habían acomodado junto a Ron.

—¿Dónde has estado? —preguntó Ron, soñoliento, cuando Harry chocó contra su cama por accidente, al tratar de pasar junto a ella.

—Estaba afuera, en el campo, mirando las estrellas —dijo Harry, mientras se recostaba en la cama y miraba el techo de la tienda. Resultaba extraño el hecho de que conocer a otra persona que era como él hacía la diferencia. Se recostó de lado y durmió tranquilamente durante toda la noche, por primera vez en semanas.

OoOoOoO

La siguiente vez que vio a Cedric fue en el andén 9 ¾. Mientras entraba al andén con Ron y Hermione, notó a Cedric al instante. Estaba de pie junto a un hombre alto y rubio. Estaban alejados de la multitud y, como Harry pudo darse cuenta con un sonrojo, estaban agarrados de la mano. Sus dedos estaban fuertemente entrelazados, mientras platicaban. Cedric debió de haber sentido los ojos de Harry sobre él, porque se giró hacia él y le hizo un gesto para que se acercara.

—Ahora regreso —le dijo Harry a Ron y Hermione, que estaban discutiendo por Crookshanks y Pigwidgeon. Vacilante, caminó hacia Cedric.

—Hola, Harry —dijo Cedric, sacudiendo la mano del moreno—. Quería que conocieras a Simon. Simon, este es Harry.

Simon miró la frente de Harry brevemente y sonrió, ofreciéndole la mano.

—Gusto en conocerte, Harry.

—Mi papá no pudo escaparse para traerme hoy; alguna emergencia del ministerio. Simon pudo faltar al trabajo en la mañana. —Cedric miró a Simon con una sonrisa cariñosa—. Simon es pasante en Gringotts.

—Al señor Weasley lo llamaron por la misma emergencia —dijo Harry. Estaba preguntándose qué era lo que Cedric le había contado a Simon de él, preguntándose si Simon lo sabía.

Cedric pareció escuchar los pensamientos de Harry.

—Conocí a Harry en la copa del mundo, tomamos el mismo traslador con los Weasley para llegar allá. Fue un juego impresionante. Fue una pena que todo se arruinara por la conmoción que siguió. Me habría encantado ver a Krum jugar de nuevo. Estuvo bastante increíble.

Harry asintió y miró hacia Ron y Hermione, que lo estaban viendo.

—Será mejor que regrese con mis amigos. Fue un gusto conocerte, Simon.

—Igualmente —dijo Simon con una sonrisa. Harry caminó de regreso hacia los Weasley. Ron estaba mirando por encima del hombro de Harry, a Cedric y Simon.

—Mira eso… —dijo Ron. Harry regresó su mirada hacia la pareja, justo a tiempo para ver a Cedric inclinarse y darle un beso a Simon—. ¿Sabías que Cedric era gay? —le preguntó Ron a Harry—. Creció en la colina de enfrente y yo no lo sabía…

—Em, sí, lo mencionó —dijo Harry, mirando el rostro de su mejor amigo cuidadosamente—. ¿Te molesta? —preguntó después de un rato, conteniendo el aliento. Aún no había reunido el valor para hablar con Ron acerca de ello. Con el dolor de su cicatriz, las pesadillas acerca de Voldemort y los arreglos para irse a Hogwarts, no había tenido la oportunidad.

—Nah, es solo que nunca lo sabes todo acerca de las personas. No puedo imaginarme queriendo besar a un chico. —Se giró, encogiéndose de hombros—. Será mejor que subamos nuestras cosas, o no podremos encontrar un asiento, juntos. Vamos, Hermione —dijo el pelirrojo, hablándole a la chica, que estaba platicando con la señora Weasley. Juntos, subieron al brillante tren escarlata. Encontraron un compartimiento vacío y llenaron los maleteros. Bajaron del tren para despedirse del resto de los Weasley. Con una sonrisa de emoción, se acomodaron en su compartimiento y esperaron con ansias a que el silbato sonara y que el tren saliera de la estación.

—¿Qué crees que signifique lo que Bill quiso decir, cuando dijo que quería poder estar en Hogwarts este año, y que Charlie dijera que íbamos a verlo de nuevo? —preguntó Ron, mientras sacaba la horrenda túnica de gala marrón, para cubrir la jaula de Pigwidgeon y silenciar los chillidos del ave.

—No lo sé —dijo Harry—. Escuchen, necesito contarles…

Se detuvo cuando Hermione alzó la mano y dijo:

—¡Shhh!

Una voz que arrastraba las palabras se oyó desde el compartimiento junto al de ellos.

—Mi padre casi me manda a Durmstrang, el director es…

—Malfoy —articuló Ron, sin hacer ruido. Hermione se puso de pie en silencio y cerró la puerta, bloqueando la voz de Draco Malfoy.

—No sabía que estaban precisamente junto a nosotros —dijo Harry, alterado. No había modo de que permitiera que alguien como Malfoy se enterara de su secreto. El moreno recordó a Cedric, parado en el andén, sin pena o vergüenza de que lo vieran besando a su novio. No creía llegar a ser capaz de hacer eso en público.

—Es un idiota. Desearía que se hubiera ido a Durmstrang, para que no tuviéramos que soportar todas sus idioteces, todo el tiempo. —Ron subió los pies al asiento junto a él y se estiró—. ¿De qué querías hablar, Harry? ¿Tuviste otro sueño?

—¿Eh? No, yo, em, estaba preguntándome quién creías que iba a ser el capitán de Quidditch de Ravenclaw este año…

Ron se embarcó con emoción en sus predicciones de Quidditch, mientras Hermione gruñía y sacaba su Libro Reglamentario de Hechizos, Cuarto curso.

OoOoOoO

Harry no trató de abordar el tema de nuevo esa semana. El Torneo de los Tres Magos fue anunciado y Harry estaba emocionado por ello, a pesar de que significaba que no habría torneo de Quidditch. Había estado esperando jugar contra Cedric y sus Hufflepuffs, para redimirse del desastre del año anterior.

El chico estaba corriendo por el pasillo. Ya iba tarde para Pociones cuando escuchó que alguien decía su nombre. Volteando, vio que Cedric se dirigía hacia él.

—Harry, quería platicar contigo. ¿Tienes un minuto?

—No, voy tarde para Pociones. ¿Qué te parece después? —dijo Harry.

—Seguro, ¿por qué no nos vemos afuera, en el patio? —Harry asintió y se alejó.

Harry salió al patio después de clase, y vio a Cedric sentado en una banca, leyendo una carta atentamente. El moreno caminó hacia el otro chico con cuidado, sin saber si debía interrumpirlo, pero tan pronto como Cedric lo vio, sonrió y dobló la carta.

—Lo siento, mi primera carta de Simon, pero puede esperar. —Se puso de pie y palmeó el hombro de Harry por un momento—. ¿Por qué no paseamos por el lago?

Mientras caminaron por el sendero, Cedric lo miró.

—Sólo quería asegurarme de que estuvieras bien, ver cómo iba tu primera semana.

Harry miró hacia el lago y luego hacia Cedric.

—Bien, bien, supongo. Decepcionado porque no habrá Quidditch. Pero el Torneo suena bien. Escuché que ibas a intentar entrar. ¿Es cierto?

Cedric sonrió.

—Es una pena que no haya Quidditch, pero la oportunidad de ser parte del Torneo de los Tres Magos es la oportunidad de una vida. No puedo dejar que se me pase.

Harry lo miró, sorprendido.

—¿En serio vas a intentar entrar?

—Eso creo. Le escribí a Simon acerca de esto. Me dijo que desearía estar de vuelta aquí, para poder tener la oportunidad de entrar también. —Cedric dejó de caminar y encaró a Harry—. Pero eso no fue lo que quise decir cuando te pregunté que cómo iban las cosas. ¿Ya hablaste con tus amigos?

—¿Ron y Hermione? No. —Harry bajó la mirada y removió la tierra con sus zapatos—. Casi lo hice en el tren, pero…

—Deberías hacerlo, Harry. Sabes que puedes hablar conmigo en cualquier momento. Pero eso no es lo mismo que decírselo a tus amigos.

Harry miró hacia el lago.

—Lo sé, pero, ¿y si no les gusta? ¿Y si cambian las cosas con Ron? ¿Qué voy a hacer?

—Entonces, vas a tener que lidiar con ello. Al menos sabrás qué piensan, en vez de estar escondiendo lo que estás pasando solo porque no confías en ellos.

Harry se pasó la mano por el cabello distraídamente.

—Lo haré, creo. Pero, ¿cómo lo dices?

Cedric sonrió y comenzó a caminar de nuevo.

—Con cosas como esta, lo mejor es decirlo de frente —dijo, sonriendo—. Recuerda, no es algo de lo que debas avergonzarte. Si alguien tiene un problema, es su problema, no tuyo (1).

Harry asintió. Miró hacia el lago de nuevo y no pudo evitar pensar que prefería pelear con dementores que decirle a Ron que era gay. Dirigió su mirada hacia el sendero y se dio cuenta de que ya habían dado la vuelta, llegando al patio. Cedric se detuvo y sacó su carta de nuevo.

—Sabes dónde encontrarme, en caso de que necesites hablar.

Harry asintió y se fue de vuelta al castillo.

OoOoOoO

Harry y Ron estaban en la sala común de Gryffindor, trabajando hasta tarde en la tarea de Adivinación. Estaban poniéndose más y más creativos, inventando respuestas para sus gráficos planetarios personales. Harry miró alrededor del cuarto y vio que ya se había vaciado. Solo Fred y George continuaban ahí, pero estaban acomodados en una mesa lejana, ocupados planeando algo.

Ron estaba entretenido, inventando más y más catástrofes que se cernirían sobre ambos.

—¿Qué te parece si yo me involucro en una pelea porque… Venus está en la doceava casa?

Harry respiró profundamente y, con la nariz enterrada en su copia de Disipar las Nieblas del Futuro, dijo:

—Y yo, em, descubriré que soy gay debido a la conjunción de Marte y Júpiter.

—No, sería mejor que fuera debido al levantamiento retrógrado de Urano… —Ron estalló en carcajadas. Harry no lo secundó; en vez de eso, golpeaba nerviosamente su pluma contra el pergamino. La sonrisa de Ron se desvaneció de su rostro—. Como sea, ¿qué te hizo pensar en eso?

Harry miró al chico, a su mejor amigo desde hacía tres años.

—Porque es la única predicción que sería verdad.

La mandíbula de Ron cayó hasta el suelo, mientras negaba con la cabeza lentamente.

—No digas eso, Harry, no es divertido.

Harry cerró los ojos. No quería ver la expresión destrozada en el rostro de Ron.

—No se suponía que lo fuera… —Suspiró—. Mira, olvídalo, olvida que dije algo. Sólo terminemos esto.

—No, no, no puedes decir algo como eso y luego sólo dejarlo, así como así. —Ron repasó el cuarto con la mirada y suspiró con alivio, cuando se dio cuenta de que estaban solos—. ¿De qué estás hablando? ¿Es en serio?

—Sí, en serio. No, no lo estoy inventando. No es como si necesitara algo más para que mi vida fuera más complicada. —Harry miró a Ron—. Tienes que decirme lo que estás pensando.

Ron abrió y cerró la boca de nuevo.

—No sé qué estoy pensando. Una cosa es que un chico bonito como Cedric Diggory lo sea. Pero tú no eres… quiero decir, eres mi mejor amigo…

Justo entonces, el hoyo del retrato se abrió y Hermione pasó por él, llevando una caja en una mano y una pieza de pergamino en la otra. Mirando a Harry y a Ron, se acercó y se sentó junto al pelirrojo.

—¡Hola!¡Acabo de terminar! —dijo con una sonrisa triunfante en el rostro, mientras miraba a ambos chicos—. ¿Qué sucede?

—Harry cree que es gay —dijo Ron lacónicamente.

Hermione puso los ojos como platos y miró a Harry, para confirmar lo que había oído.

—No creo serlo, sé que lo soy —dijo en voz baja.

—Sabes que lo eres —dijo Hermione, asintiendo, poniendo la caja y el pergamino sobre la mesa—. ¿Por cuánto tiempo lo has sabido?

Harry se pasó la mano por el cabello, inquieto.

—No es como si hubiera un interruptor que se apague en tu cabeza de golpe, haciendo que te despiertes un día y te des cuenta de que eres gay. Supongo que fue en algún momento en el año pasado; en el invierno o la primavera…

—¡¿Lo has sabido por más de seis meses y no nos habías dicho nada?! —gritó Ron mientras se ponía de pie, y su silla cayó para atrás. George y Fred lo miraron con sorpresa, desde el otro lado del cuarto.

—¿Todo bien, Roncito? —dijo Fred en voz alta. Harry miró a Ron, luego a los gemelos, y de nuevo a su amigo, rogándole con la mirada que se sentara. Ron miró a sus hermanos y luego a Harry y Hermione, que aún estaban sentados en la mesa.

—Sí, sí, lo siento —dijo Ron, agitando su mano hacia sus hermanos, mientras miraba a Harry como si lo viera por primera vez.

—Siéntate, Ron —bufó Hermione—. Harry, ¿por qué no nos lo dijiste? —Estiró su mano y tomó la del chico. Ron levantó la silla y se sentó. Harry no podía ver qué era lo que su amigo estaba pensando. El rostro de Ron estaba en blanco, mientras miraba a Harry.

Harry miró a la chica y se encogió de hombros.

—Muchas cosas pasaron la primavera pasada: Sirius, Buckbeak, ustedes dos no se hablaban. —Hermione y Ron intercambiaron miradas avergonzadas. La pelea por Crookshanks y Scabbers parecía haber pasado hacía mucho tiempo—. Pensé que, simplemente, se iría…

—¿Se iría? ¿Cómo pensaste que el hecho de que eres gay se iría? —bufó Ron en voz baja. Harry lo miró. Aún no podía entender qué era lo que Ron pensaba de él, pero al menos aún estaba en la mesa.

El moreno se encogió de hombros de nuevo.

—Suena estúpido, pero sería mucho más fácil si desapareciera, ¿no es así? —dijo, mirando a Hermione.

La chica sonrió y negó con la cabeza.

—No, Harry. Ser alguien que no eres nunca es más fácil. Sólo hace las cosas mucho más complicadas. ¿Y, acaso tienes, em, novio?

Harry se sonrojó intensamente.

—¡No! No, yo sólo…

Ron respiró profundamente, y miró a Harry directo a los ojos por primera vez.

—Está bien si lo tienes, en serio. No me molesta, Harry. Mi hermano Charlie es gay, ¿sabías? Es sólo que me sorprendiste, eso es todo. No tenía idea y, de repente, pasamos de inventar la tarea de Adivinación a hablar acerca de que te gustan los chicos. No me lo esperaba, ¿vale?

Harry miró a Ron, sorprendido. Había conocido a Charlie por primera vez en la copa del mundo, y no se había dado cuenta de que era gay.

Hermione apretó la mano de Harry.

—No hay problema, Harry. Parecía que te gustaba mucho Cho, creo. Lo pensé…

—Cho es muy linda, y es una jugadora de Quidditch muy buena. Creo que pensaba que, si me enfocaba en ella, podría resolver mi problema. —Harry bajó la mirada hacia la mesa—. Creo que ya entendí que esto no es un problema que necesite ser resuelto. Simplemente necesito aceptarlo.

—Eso es bueno, Harry. —Hermione le sonrió para darle ánimos—. Sabes que estamos aquí para ti, para lo que sea que necesites.

Ron asintió.

—Yo también, amigo. Bueno, no para lo que sea que necesites…

—¡Ron! —Harry y Hermione gritaron juntos.

Harry lo miró y negó con la cabeza.

—Por favor, no hablemos de eso…

Ron sonrió y miró a Harry.

—Bueno, pero en serio. Está bien.

Harry miró a su mejor amigo y asintió. Deseaba haberles dicho a ambos, meses atrás. Eso le hubiera ahorrado mucha ansiedad.

—Bueno, ahora que todo eso está aclarado, déjenme mostrarles en qué he estado trabajando. —Hermione estiró la mano y abrió la caja que había puesto sobre la mesa. Sacó una insignia con las letras "P.E.D.D.O."

—¿Peddo? —dijo Harry, tomando una de las insignias—. ¿De qué trata todo esto?


(1) En el original, Cedric dice "say it straight -well, not straight, I guess", y luego ríe… Literalmente, significaría "decirlo directo -bueno, no directo, supongo". En inglés, "straight" también significa "hetero", por eso la risa, porque quedó con un doble sentido. En español, la broma no tiene sentido, por eso no la traduje literal.


Hasta la próxima semana...

Adigium21