CAPÍTULO 5: QUE OSCURA SIMETRÍA...

Alex no contestó a la pregunta de aquel hombre. Lo esquivó y se acercó al mostrador, aún era demasiado bajito, así que se tuvo que poner de puntillas. A Roy no le gustó nada que lo ignorara, se sintió poca cosa y ese sentimiento no lo soportaba. Quizá fuera un trauma infantil, pero ese pequeño hecho desató su ira interior. Apretó los dientes y el puño derecho, no quería dejarse llevar por el torrente de sentimientos negativos que recorrían su cuerpo. Haciendo acopio de todas sus fuerzas, se obligó a poner buena cara y una sonrisa falsa. Y se volvió a girar hacía el niño.

- ¡Jovencito! ¡Te he hecho una pregunta! –su voz sonó con un tono de simpatía forzada.

- Si, la he escuchado... – la indiferencia de Alex continuó.

- ¿Así que no piensas contestarme? –su intentó de sonrisa fue más bien una mueca extraña.

- Ya sabe la respuesta. Claro que son amapolas rojas.

- Vaya, vaya... eres un chico listo... ya veo. Apuesto a que quieres ser el Sheriff del pueblo.

- No me interesan los Sheriffs, solo los paletos quieren serlo. ¡Yo seré Teniente de la Policía de Homicidios! Y llevaré gabardina, como Colombo.

Roy se sintió aún más herido en su orgullo, aquel niño le había menospreciado en todos los sentidos. Pero no podía perder las formas delante de la recepcionista. Así que decidió despedirse por el momento.

- Así que llegarás lejos... ¡Nada menos que un Teniente! ¡Y de homicidios! –su voz tenía un tono de burla. – Nos veremos pronto amiguito. Estaré unos días por el pueblo. –hizo el gesto del saludo militar y se fue.

Alex suspiró, por fin podía continuar con su cometido. Se reclinó sobre el mostrador y sus pies quedaron flotando en el aire.

- Buenas tardes señora, usted debe ser la madre Laura. Me gustaría verla, si es posible. –Alex usó su mejor sonrisa.

- ¿Pero este chico pelirrojo tan guapo de donde ha salido? –Estefanía le alborotó el pelo.

- Me llamo Alex, llevo poco tiempo en el pueblo. Voy a clase con Laura y quería darle estás flores.

- Así que además de guapo, eres educado y todo un caballero de los de antes. Hasta hablas como uno, para lo pequeño que eres...

- No soy tan pequeño, ya tengo siete años y tres meses.

- Voy a avisar a Laura, no te muevas de aquí. –le guiñó un ojo.

Estefanía se metió en la habitación que había justo detrás de la recepción y Alex aprovechó para descolgarse del mostrador y retocar el ramo.

Mientras tanto en la habitación catorce Roy daba paseos inquieto. Ese chico le había puesto demasiado nervioso... Lo cierto es que no tenía motivos de peso para verse tan afectado. Pero no entendía porque el niño se había comportado así con él... si tan solo había querido ser simpático, ser su amigo.

Abrió su maleta y buscó entre la ropa. En el centro bien camuflada había una funda de piel negra. La cogió y la observó detenidamente. De su interior extrajo un cuchillo curvado, muy afilado y reluciente. La hoja estaba tan pulida que su cara se veía reflejada en ella. Miró su reflejo y se dijo a si mismo: "Qué oscura simetría..."