Notas de la autora:

Sigo las muertes de los personajes de JKR. Por lo tanto, no se sorprenden por lo que pasa al final de ESTE capítulo.

Como haría la historia imposiblemente larga, no repetiré eventos que están en el Cáliz de Fuego, excepto cuando sean necesarios, para añadirle el giro necesario. Entonces, la conversación de Harry y Viktor llega hasta donde Crouch sale del bosque y luego dejo que JKR continúe. Puede ser confuso si no han leído los libros originales en un tiempo, pero no creo que haga mucha diferencia en esta historia UA.

¡Gracias a todos por sus reviews y alertas!

Notas de traductor:

Primera: ¿por qué "Baquetas"? En inglés, el capítulo se llama "The gauntlet", que sale de la expresión "Run the gauntlet". Éste es un castigo militar en el que un soldado tenía que pasar entre dos filas de sus compañeros, y éstos lo golpeaban con unos bastones. Imagino que no era divertido. Según la querida RAE, una expresión equivalente sería "carrera de baquetas".

Segunda: Esta vez pude cortar el capítulo en dos partes iguales. Entonces no se sentirá tan apresurado como el anterior, ni parecerá un corte repentino…

Gracias a NUMENEESSE, FanFiker, Allie Danger, xonyaa11, sailor mercuri o neptune, Violet Strawberry, kawaiigiirl, SARAHI, Sthefynice, jessyriddle, KhrisTB, Maeliza Malfoy y Alexiel Viely por comentar en el capítulo anterior o en alguno de los pasados. Y también gracias por sus buenos deseos de año nuevo. Saben que aunque no conteste personalmente ni los conozca en persona, los llevo en el corazón…

Ok, mucho sentimentalismo. Esta es la primera parte de "Baquetas". Disfruten…


Harry entró al Gran Comedor para el desayuno con ansias, a la mañana siguiente. No se había sentido tan bien en semanas; había sobrevivido a la segunda prueba y había regresado con Draco. Ron y Hermione caminaban a su lado.

—¿Estás tarareando? —dijo Hermione, mirándolo incrédula.

—¿Yo? Em, no, no lo creo —dijo Harry sonrojándose.

—Sonaba como si estuvieras tarareando "Yellow Submarine" —persistió. Harry tosió nerviosamente.

—Oh, bueno, tal vez. Ya sabes, cuando se te mete una canción en la cabeza… —Harry se encogió de hombros.

—¿Qué es un subma-qué? —dijo Ron entre dientes, masticando una tira de tocino.

—¿Escucharon lo de Malfoy? —dijo Seamus, inclinándose hacia donde estaban ansiosamente. Harry giró la cabeza hacia la mesa de Slytherin. Draco no estaba ahí. Sintió que la sangre abandonaba su cabeza.

—No, ¿qué le pasó? —preguntó Hermione.

—Al parecer, a los Slytherins no les pareció su disculpa a Hagrid y lo hizo pasar por la carrera de baquetas. —Seamus rio con placer.

Ron jadeó y negó con la cabeza.

—Eso es bastante duro.

—¿Qué? ¿Qué es eso de baquetas? —preguntó Harry preocupado.

—Un castigo bastante sangre pura. Tuvo que pasar entre todos los Slytherins sin varita. Todos se turnaron para hechizarlo y maldecirlo. —Harry sintió náuseas. Ese estúpido, estúpido idiota.

—¿Por qué? ¿Por qué le harían eso? —preguntó Hermione confundida.

—Avergonzar a su casa. No puedo imaginar por qué, si sintió la necesidad de disculparse con Hagrid, lo hizo enfrente de toda la escuela. Habría sido mucho más seguro y fácil hacerlo en privado —dijo Seamus encogiéndose de hombros.

Harry se sintió sudado. Sabía por qué Draco lo había hecho. Era su culpa.

—¿Está bien?

—Supongo que lo estará. Los Slytherins lo dejaron en la enfermería un rato después de la medianoche. —Seamus se detuvo cuando Harry se puso de pie—. ¿A dónde vas?

Harry estaba tratando de pasar un pie por encima de la banca para ir a la enfermería cuando sintió una mano en su hombro.

—Buenos días, Harry. Felicidades por ayer. —Los grises ojos de Cedric lo miraron.

—Oh, gracias, Cedric. Igualmente. Estaba a punto de…

—Quiero hablar contigo. ¿Tienes unos minutos? —Cedric miró la mesa de Gryffindor, sonriendo con gusto—. ¿Ya terminaste de desayunar?

—Oh, sí. Terminé —Harry asintió, levantándose de la mesa.

—Harry, ¡aún no has comido nada! —dijo Hermione, mientras el moreno se alejaba. Ambos chicos la ignoraron mientras salían del Gran Comedor.

Harry se giró hacia Cedric con nerviosismo, tan pronto como estuvieron lejos de las puertas.

—¿Viste a Draco? ¿Está bien?

—Subí a verlo tan pronto como supe. —Cedric negó con la cabeza—. Lo único que puedo decir es que estoy muy agradecido de no haber quedado en Slytherin. Sí que hicieron todo un espectáculo. —Agarró con más fuerza a Harry del brazo, cuando el moreno se movió para correr por los pasillos, hacia la enfermería—. Va a estar bien. Lo último que necesita es que te aparezcas buscándolo. Se enterarían los Slytherins.

Harry frunció el ceño.

—Pero es mi culpa; si no hubiera…

—No tomes la responsabilidad por cosas que tú no hiciste y que no puedes controlar. Draco tomó la decisión de disculparse en público y sabía que los Slytherins no lo tomarían bien.

Harry se pasó una mano por el cabello.

—Dijo algo de que regresaría a Slytherin y que lo golpearían… No creí que hablara en serio.

—Entonces, ¿lo viste anoche? —preguntó Cedric.

—Después de la cena. —Harry se sonrojó—. Solucionamos las cosas un poco.

Cedric sonrió.

—Eso es bueno. Ambos necesitan ser sumamente cuidadosos ahora. Los Slytherins comenzarán a sospechar. —Cedric lo miró preocupado—. Hazme saber si puedo hacer algo para ayudar.

—¿Podrías decirle a Draco que… desearía poder ir a verlo? —dijo Harry, mirando a su alrededor. Los alumnos comenzaban a salir del Gran Comedor y los estaban mirando con curiosidad. Todos esperaban que él y Cedric fueran rivales, por lo del torneo. Si solo supieran la verdad.

—¿Sabes cuánto tiempo estará ahí?

—Probablemente por un par de días. No está tan malherido, pero la señora Pomfrey quiere darles a los Slytherins una oportunidad de calmarse. Ha tenido que lidiar con ese tipo de víctimas antes.

—Dile que trataré de meterme a escondidas y verlo esta noche —dijo Harry en voz baja, cuando vio que Ron y Hermione se acercaban.

—No tomes un riesgo tonto, Harry —le advirtió Cedric—. Saldrá pronto.

—¿Yo? ¿Hacer algo tonto? ¿O riesgoso? —dijo Harry riendo—. No, solo me enfrento a dragones y amenazo con apuñalar a gente del agua.

OoOoOoO

Snape terminó de dar la tarea de la clase de Pociones. Revisó el salón con frialdad. Había estado de mal humor toda la mañana. A pesar de ser el Jefe de Slytherin, Snape no estaba contento con su propia casa. Su actitud hacia los Slytherins había sido tan asquerosa como solía serlo con los Gryffindors. Ya les había quitado cincuenta puntos a los Slytherins. Harry esperaba que eso hiciera que se lo pensaran dos veces, antes de actuar en contra del ahijado de Snape.

—Potter. Le llevarás a Draco la tarea y los libros que necesita para terminarla —dijo Snape con frialdad.

—¿Yo? ¿Por qué yo? Haga que uno de ellos vaya —protestó Harry. Dejando de lado lo que decía, estaba sonriendo por dentro. Después de todo, parecía que no necesitaría usar la capa de invisibilidad para ver a Draco.

—Porque yo lo ordeno. Seguramente hasta alguien tan obtuso como usted puede descifrarlo. Terminó la clase. —Snape les dio la espalda. Harry se levantó y se encogió de hombros cuando Ron y Hermione expresaron su pesar.

—¿Quieres que vayamos contigo? —preguntó Hermione.

—¿Qué? ¿A visitar al hurón en una cama de la enfermería? —Harry bufó—. Creo que puedo manejarlo. —Harry se sonrojó, pensando en cuánto quería manejar a Draco—. Iré y luego los veré para el almuerzo.

OoOoOoO

Harry abrió la puerta de la enfermería. Solo una cama tenía las cortinas corridas; Draco debía ser el único paciente. La señora Pomfrey salió de su oficina, dirigiéndose a la puerta. Se detuvo de golpe cuando vio a Harry.

—Oh, señor Potter, estaba a punto de ir al almuerzo. ¿No se siente bien? —preguntó, automáticamente poniendo una mano en su frente.

—¡No! Estoy bien —dijo, haciéndose para atrás—. Sna… el profesor Snape me pidió que le trajera la tarea a Malfoy —continuó, con una expresión de desagrado en el rostro.

—Está descansando. Puedo llevarlo yo.

—Bueno, el profesor Snape dijo que necesitaba explicarle la tarea, para asegurarse de que entienda lo que tiene que hacer —dijo Harry.

—Bueno, entonces está bien. Asegúrese de no despertarlo si se duerme. Sigue recuperándose de su… experiencia. Esperaré, para asegurarme.

—No tiene por qué perderse el almuerzo. Estoy seguro que esto solo tomara unos minutos. No lo despertaré —dijo Harry ansiosamente. En su cabeza, solo pensaba "váyase, váyase, váyase".

La señora Pomfrey lo miró y luego miró el reloj.

—Muy bien, si hay algún problema haga sonar la campana en la cama de Draco y vendré de inmediato.

Harry caminó hacia la cama con cortinas y movió una tentativamente.

—¿Draco?

El rubio estaba recostado en la cama, recargado sobre tres almohadas. Miró a Harry con tiento.

—¿Qué estás haciendo aquí? No puedes…

—Está bien —dijo Harry apuradamente, levantando el libro de Pociones—. Snape me dijo que tenía que venir a darte la tarea enfrente de todos. Y protesté y todo eso. —Harry se acercó y se paró a su lado. El chico se veía, dejando de lado los círculos violetas bajo sus ojos, delicioso como siempre.

Draco lo miró con sorpresa.

—¿Snape te mandó? —Harry asintió y acercó la silla de visitas. Estiró la mano y tomó la mano de Draco, entrelazando sus dedos.

—Me sorprendió, pero estaba de un humor muy malo en Pociones. ¡Le quitó 50 puntos a Slytherin! —Harry se encogió de hombros—. Probablemente no confiaba en que los Slytherins vinieran.

Draco lo miró agresivamente.

—No hicieron nada malo. Avergoncé a la casa, las reglas de Slytherin especifican cuál debe ser el castigo. —El rostro de Draco se tensó—. Snape debería saber eso.

—Entonces, ¿sabías lo que…? —Harry sintió cómo su enojo aumentaba—. No deberías haberlo hecho…

—Valió la pena. Lo haría de nuevo. —Draco jaló a Harry de la mano—. Ven acá.

Harry vaciló y luego sonrió. Subió de un salto a la cama y se sentó junto a Draco. El rubio se estremeció un poco cuando Harry se acomodó.

—¿Estás bien? —preguntó Harry, alarmado—. Puedo bajarme.

—Quédate. Estoy un poco dolido.

—Entonces, ellos solo… Tenías que… —Harry tartamudeó.

—Sí, no quiero hablar de ello —dijo Draco—. Sigo pensando en Snape.

—¿Por qué? —dijo Harry distraído; aún intentaba resistir la tentación de inclinarse y besar a Draco. Aunque ahora no era el momento, pues alguien podría entrar en cualquier momento.

—Porque Snape te mandó a verme, después de que me advirtió acerca de ti —dijo Draco, negando con la cabeza.

Harry lo miró.

—¿A qué te refieres con que te advirtió? ¿De qué estás hablando?

Draco se sonrojó.

—En noviembre, el día que tuvimos castigo juntos. Después de que nos atrapara en la alacena juntos.

—¿Él lo SABE? —gritó Harry—. ¿Snape lo sabe? Estoy muerto.

—Cállate —bufó Draco—. Él no sabe acerca de esto —dijo Draco, moviendo los brazos entre ambos—. Claramente no se lo conté. Pero puede que lo sospeche, o que lo haya adivinado.

Harry se dejó caer en la cama, con la cabeza a los pies de Draco.

—Severus Snape lo sabe… ¿Por qué sigo vivo? Podría haberme envenenado en cualquier clase desde entonces. Debe estar esperando hasta que… ¿Por qué está esperando?

—Deja de ser toda una reina del drama —gruñó Draco—. No es tan malo. Como sea, me dijo que esperara después de clase ese día y me advirtió que… involucrarme contigo sería una muy mala idea.

Harry se enderezó.

—¿Qué te dijo, con exactitud?

—Dijo algo acerca de que no debería confiar en ti. Que detrás de tus lindos ojos verdes se encontraba el corazón de un Potter y que los Potter siempre mostraban quiénes eran. Y que mi padre me mataría…

Harry lo miró, aterrorizado.

—No le contará a tu padre, ¿o sí? Draco, no voy a dejar que te arriesgues…

—Olvídalo. —Draco movió su mano, para que olvidara el hecho—. Nada que no supiéramos desde antes. Snape no nos delatará. No es fanático de mi padre. El hecho de que te mandara a verme es casi como si estuviera dando su bendición. Supongo que entendió que, si me sentía lo suficientemente seguro como para… hacer lo que hice anoche, entonces no podría hacer nada.

—¿Snape cree que tengo lindos ojos? —dijo Harry, recordando lo que Draco había dicho antes—. Eso es… perturbador.

—¿Por qué? Sí tienes unos ojos muy bonitos. En especial cuando te quitas los lentes. Puedo ver porqué Snape los encontraría atractivos. —Draco subió la mano y le quitó los lentes, poniéndolos en la mesita de noche. Harry sonrió, inclinándose hacia delante. Se detuvo a unos centímetros de los labios de Draco.

—Por favor, no uses las palabras "Snape" y "atractivo" en la misma oración.

Ambos se congelaron cuando escucharon que la puerta de abría. De golpe, Harry se había levantado de la cama y se había puesto los lentes de nuevo.

—Malfoy, no me importa si no quieres hacerla. Yo solo soy el mensajero. Quéjate con Snape —dijo en voz alta, con brusquedad.

Draco contestó, arrastrando las palabras.

—Solo déjala ahí y sal de aquí, cara rajada. Corre de vuelta a… —La cortina se abrió para revelar el rostro de Cedric, mientras el chico reía.

—Ustedes dos deberían ser profesionales. —Cedric miró por encima de su hombro—. Pero no ahora; Blaise Zabini y una manada de Slytherins llegarán en uno o dos minutos. Los escuché hablar acerca que de vendrían después del almuerzo.

Harry miró alarmado a Draco.

—No intentarán nada aquí, ¿verdad?

Draco negó con la cabeza.

—No, estará bien. Probablemente vayan a decirme que todo está perdonado. Claro, eso será si sacas tu trasero de aquí.

—De acuerdo, ya me voy. —Le dio un beso rápido—. Gracias, Cedric.

OoOoOoO

Harry no estaba seguro de cómo iba a poder escaparse para ver a Draco de nuevo, hasta que la revista Corazón de Bruja salió unos días después, con un artículo de Hermione y sus "intereses amorosos". Era doloroso para Harry ver a Hermione tan herida y avergonzada por su culpa. Después de dos días de que le llegara correo de odio y de que se mofaran en los pasillos mientras caminaban a clase, Harry le preguntó si sería mejor si no la veían con él tanto tiempo.

—No tienes que hacerlo, Harry. Esto se olvidará en unos cuantos días —le dijo Hermione, con ansiedad.

Harry la miró.

—¿Pero no sería más fácil si no me juntara contigo todo el tiempo?

Hermione se sonrojó y asintió.

—Supongo que ayudaría, pero…

Harry sonrió, sintiéndose un poco culpable, pues estaba feliz de tener una excusa para escaparse.

—Está bien, lo entiendo. Imprimirán algún otro escándalo en algunos días y todo podrá volver a la normalidad.

—Gracias, Harry. —Harry se sintió mal por aprovecharse de los efectos colaterales del artículo para ver a Draco, pero no tan mal como para evitar que lo hiciera. Le pasó a Draco una nota durante la clase de Pociones para encontrarse con él después de la cena. Draco asintió ligeramente mientras salía del salón.

Harry sintió nervios mientras caminaba a los vestidores de Quidditch. Deseaba que Cedric pudiera acompañarlos. Ahora, Harry entendía de lo que Cedric había estado hablando en diciembre, cuando dijo que estar con otras personas mientras tenía una relación era importante. Sería más fácil obviar la pelea si eran capaces de verse mientras estaban con amigos.

Cada vez que pasaba junto a Draco en los pasillos, quería ser capaz de tomarlo de la mano y caminar con él. En vez de eso, habían tenido dos peleas afuera de Pociones y Draco lo había forzado a casi golpearlo afuera del Gran Comedor. Ron y Dean lo habían jalado de Draco, diciéndole que no valía la pena ganarse un castigo por el rubio. Harry había mirado por encima de su hombro y había reído cuando Draco le guiñó el ojo.

Se sentó en el escritorio y sacó su libro de Pociones. Escuchó que la puerta se abría y giró para ver a Draco caminando hacia la oficina.

El chico se quedó parado en la puerta.

—Hey.

—La paja cuesta menos —dijo Harry (1). Estaba bebiendo de la imagen de Draco, por lo bien que se veía. Se había deshecho la corbata y desabotonado el cuello de la camisa. Su cabello rubio estaba desarreglado, como si se hubiera pasado las manos por él. Los dedos de Harry ansiaban desabotonar la camisa de Draco hasta abajo y desordenar su cabello aún más.

Draco rio.

—¿Qué?

—Es solo algo que una de mis maestras muggles en primaria decía, cada vez que alguien decía "Hey". Yo tampoco le encontraba sentido. —Draco entró al cuarto y se sentó en la silla junto a Harry—. ¿Cómo te sientes?

Draco se encogió de hombros, restándole importancia.

—¿Estás haciendo el ensayo de Pociones para mañana? Aún no lo he comenzado.

Harry asintió.

—Aún me faltan treinta centímetros.

Draco sacó su libro de Pociones. Harry podía notar que Draco se sentía tan nervioso como él.

—¿Deberíamos…? ¿Quieres hablar? —preguntó Harry vacilante.

Draco alzó la mirada.

—¿Tú quieres hacerlo? —Se había puesto su máscara Malfoy, sin mostrar qué estaba sintiendo.

—No en realidad. Es suficiente así, solo estar de vuelta —dijo Harry, encogiéndose de hombros.

Draco asintió con rapidez.

—Esto está bien. ¿Quieres música?

Harry sonrió y se puso de pie.

—¿Qué debería poner?

—Ése con los tipos en un sillón —dijo Draco.

Harry se acercó al tocadiscos y puso el álbum de Crosby, Stills and Nash. Se preguntó si la negativa de Draco de llamar a los grupos por sus nombres era una manera de pretender que no estaba oyendo música muggle y disfrutándola.

Estudiaron por la hora y media siguiente, sin mucha plática. Harry alzaba la mirada en ocasiones para sonreírle a Draco. Habría mucho tiempo para hablar después. Se sentía bien liberarse de la tensión y la miseria que había estado sintiendo durante el último mes. Harry estiró la mano izquierda y agarró ligeramente la mano derecha de Draco. El chico le sonrió ligeramente y continuó escribiendo con la izquierda. El pequeño contacto parecía relajarlos a ambos.

—¿Vas a ir a Hogsmeade este fin de semana? —preguntó Draco, mientras estaban guardando todo. Harry asintió. Le emocionaba ver a Sirius, pero se sentía culpable porque no podía contarle a Draco acerca de la visita.

—¿Tú?

—No lo creo. Solo me quedaré aquí. —Harry puso mala cara. No había pensado en eso antes, pero los fines de semana para Hogsmeade serían la oportunidad perfecta para pasar todo el día con Draco. Tal vez el siguiente podría hacer como que estaba enfermo, para que Ron y Hermione se fueran sin él. El moreno miró a Draco, que seguía enrollando su pergamino. Sabía que Draco estaba esperando que él fuera quien diera el primer paso.

Harry levantó a Draco de su silla y lo rodeó con los brazos.

—¿Sabes qué estaba pensando que nos hace falta aquí abajo?

—¿Qué?

—Sillas cómodas… o un sillón —dijo Harry con una sonrisa; dio dos pasos hacia atrás, llevando a Draco con él hasta que estuvo recargado contra el escritorio. Draco rodeó a Harry con sus brazos. Se quedaron así por un minuto, mirándose a los ojos.

—Entonces, ¿estamos bien? —preguntó Draco por fin.

Harry apretó su agarre.

—Estaba pensando en lo que Cedric había dicho cuando comenzamos a… salir. Que sería difícil siempre estar a solas. No estar con otras personas. Tener amigos completamente diferentes.

Draco hizo una mueca.

—Y tener que pelear y discutir todo el tiempo allá arriba.

—Entonces, ¿cómo logramos que funcione? —Harry se inclinó hacia delante, para que sus frentes se tocaran—. Nos estaba yendo bien…

—Hasta que ya no.

—Podríamos ver si Cedric podría venir acá abajo más seguido —dijo Harry.

Draco asintió.

—Ir a volar de nuevo… —Harry asintió.

—Realmente desearía que pudiéramos ir a algún lado donde nadie nos conociera. Donde solo pudiéramos caminar por la calle juntos y que nadie supiera que tú eres un Malfoy y que yo soy yo.

—Bueno, pero eso no va a pasar, ¿verdad? —dijo Draco amargamente.

—Lo sé, pero uno puede soñar.

Draco besó a Harry suavemente. Harry gruñó y regresó el beso, moviendo su mano hacia el cuello de Draco, jalándolo hacia sí. Draco capturó el labio inferior de Harry, mordiéndolo mientras el moreno se acomodaba sobre el escritorio, envolviendo las piernas de Draco con una suya.

—Bueno, dado que hace cuatro meses solo soñaba que estaría haciendo esto contigo, supongo que está bien soñar.

—Todo lo que debemos hacer es encontrar una forma de evitar que tu padre, los Slytherins, Voldemort y el mundo mágico nos mate —dijo Harry entre dientes, ignorando el estremecimiento de Draco cuando dijo el nombre de Voldemort.

—¿No podemos esperar hasta que tengamos quince? —dijo Draco.

—Bueno, el año que viene tendremos que hacer nuestros TIMO's, estaremos algo ocupados. ¿Qué tal el año que le sigue?

—Supongo que eso nos deja en tener que escondernos aquí y ver qué… Espera, olvidé decirte algo.

—¿Qué olvidaste?

—Mientras estaba en la enfermería… —Draco giró y salió de la oficina, llevando a Harry consigo. Se dirigió a los arcos en la parte principal de los vestidores—. Había un arco como estos… en un recoveco por el final, enfrente de la oficina de Pomfrey. Tenía snitches.

Harry asintió.

—Tiene sentido… —Miró de cerca los dos arcos que no llevaban a una de las casas—. En Quidditch hay suficientes accidentes con bludgers como para justificar una conexión entre la enfermería y los vestidores. Aquí… —Había tallados de varitas y huesos cruzados—. Tiene que ser esta. Y apuesto a que la otra lleva a las cocinas.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó Draco.

—Hace un tiempo fuimos a las cocinas y vi un arco con snitches.

—¿Cómo entraste a las cocinas?

—La entrada está cerca de la casa de Hufflepuff, solo tienes que hacerle cosquillas a la pera en la pintura y la puerta se abre…

Draco negó con la cabeza, con sorpresa.

—¿Le haces cosquillas a la pera? ¿Cómo descubriste eso?

—Solo tienes que creerme —dijo Harry, sin querer revelar el secreto de Fred y George—. Sería mucho más fácil salir y entrar por las cocinas que por el túnel de Gryffindor. —Harry usaba su capa de invisibilidad para meterse detrás del tapiz, pero siempre temía que alguien viera la tela moviéndose, cuando la puerta se abría.

—¿Qué no la cocina está llena de elfos domésticos? Lo contarían —dijo Draco, negando con la cabeza.

—Creo que yo podría hacerlo… Conozco a algunos de ellos bastante bien.

—¿Conoces a los elfos domésticos? ¿Eres amigo de ellos?

Harry se tensó.

—Sí, ¿eso es un problema?

Draco negó con la cabeza.

—No, es solo que parece muy… Gryffindor.

Harry asintió.

—Tal vez, pero Dobby me salvó la semana pasada, el día de la segunda prueba. Me había quedado despierto toda la noche, tratando de encontrar una manera de hacer la prueba, y luego me dormí. Dobby me despertó y me dio las branquialgas.

Draco lo miró.

—¿Así fue como lo hiciste? ¿Con branquialgas? ¿Y gracias a un elfo doméstico?

Harry asintió.

—Me habría quedado en la orilla, sin saber qué hacer. He pasado las primeras dos pruebas por suerte de principiante y ayuda de los demás. Mi suerte va a terminarse pronto.

Draco negó con la cabeza.

—Alguien pudo haberte dicho que invocaras tu escoba, pero solo tú podrías haber volado de esa manera y obtenido el huevo. Solo tú podrías haber usado las branquialgas para pasar por todo lo que pasaste abajo en el lago, y para salvar a no solo una, sino dos personas.

Harry negó con la cabeza.

—Estaré feliz cuando todo esto se acaba y haya sobrevivido.

Draco lo rodeó con los brazos.

—No estoy preocupado. Pienso que vas a ganar.

—Contigo, ya va uno. Yo solo quiero sobrevivir —gruñó Harry. Le dio un rápido beso a Draco—. Tengo que regresar, se hace tarde. Es fácil perder la noción del tiempo aquí abajo.

OoOoOoO

Harry, Hermione y Ron se pusieron de pie y se despidieron de Sirius. Harry estaba agradecido de saber que Sirius estaba tan cerca. Planeaba mandarle una lechuza con comida en cuanto regresaran al castillo. No podía creer que hubiera estado viviendo de ratas.

—Harry, necesito hablar contigo en privado —dijo Sirius. Ron y Hermione asintieron, sin sorprenderse de que el hombre quisiera hablar a solas con su ahijado.

—Te esperaremos al final del camino, Harry —dijo Hermione.

Sirius y Harry miraron cómo el par se alejaba.

—¿Qué sucede, Sirius? —preguntó Harry curiosamente.

Sirius se sentó de nuevo en el suelo y le indicó a Harry que hiciera lo mismo. Después de eso, Sirius preguntó:

—¿Quién es?

Harry se sintió helado.

—¿De qué hablas?

—Oh, venga, Harry. Pones una expresión tonta en el rostro cuando crees que nadie te está mirando. James tenía la misma expresión cuando comenzó a salir con Lily. Todas las sonrisas secretas y felicidad. Considerando que alguien está intentando matarte y que aún te falta la tercera prueba, no veo muchas razones para que estés feliz. Entonces, ¿quién es?

Harry miró a Sirius.

—No puedo decirte. Lo siento, pero en verdad no puedo decir quién es. —No quería ocultárselo a Sirius, pero no había forma de que se lo dijera.

Sirius negó con la cabeza.

—¿Acaso es Diggory?

—¿Qué? ¡No!

Sirius sonrió.

—Lo has mencionado en cada carta que me has escrito, Harry. Si temes que me vaya a molestar porque es un chico, no te preocupes. No hay nada de malo con…

—No, no es Cedric. Es un amigo de él —interrumpió Harry.

—¿Amigo? ¿Un muchacho? —Harry asintió, sonrojándose ligeramente. Una cosa era saber que podías salir con quien fuera, chica o chico. Es otra cosa tener que contarle a tu padrino, al que conociste el año anterior.

Sirius sonrió.

—Bueno, los Diggory son buenas personas. Imagino que cualquier amigo del hijo de Amos Diggory será bueno para ti.

Harry se estremeció por dentro. Si le decía a Sirius que estaba con Draco Malfoy, solo podía imaginarse cómo sería su reacción. Harry se removió y miró hacia el camino.

—Debería alcanzar a Hermione y Ron.

—De acuerdo, Harry, te dejaré ir. Pero ten cuidado; ahora no es momento de distracciones. Hay personas allá afuera que quieren hacerte un serio daño.

Harry asintió y bajó por el camino de la montaña. Cuando Ron y Hermione le preguntaron qué era lo que Sirius quería, Harry solo se encogió de hombros y dijo que no era nada especial.

OoOoOoO

Cedric y Harry salieron del castillo, juntos. Los habían llamado al campo de Quidditch para informarles acerca de la tercera prueba.

—Deben haber retirado la barrera que estaba alrededor del campo; no podíamos acercarnos cuando salíamos a volar. ¿¡Qué le hicieron!? —dijo Harry con enojo, mientras se acercaban al estadio. Todo el suave pasto del campo era ahora una masa arremolinada de arbustos altos y espesos.

—Lo destruyeron —dijo Cedric sin poder creerlo—. No puedo creerlo. —Bagman y los otros estaban parados al borde del campo.

—No se preocupen, chicos. Su campo quedará como nuevo a tiempo para los partidos de Quidditch del año entrante. —Bagman comenzó a describir la tercera prueba. Un laberinto. El corazón de Harry se aceleró uno o dos latidos. No sonaba tan atemorizante como los dragones o el lago.

Al fin, Bagman los dejó ir. Harry y Cedric se giraron para regresar al castillo cuando Krum los de tuvo.

—¿Puedo hablar contigo? —preguntó el chico de Durmstrang, con un acento marcado.

Harry se encogió de hombros y miró a Cedric.

—Te alcanzo en un rato. —Cedric asintió, mirando con curiosidad a Krum, pero se giró y comenzó a alejarse con Fleur.

Krum señaló hacia el Bosque Prohibido y dijo bruscamente:

—Caminaremos por aquí.

Harry se encogió de hombros y lo siguió. El familiar ceño del búlgaro no mostraba sus emociones. Con un repentino pensamiento de temor, Harry se preguntó si el chico iba a tratar de sobornarlo para que perdiera, amenazándolo con que contaría que había salido a volar por las noches. Con rapidez, Harry olvidó la idea; él y Draco no se habían arriesgado a volar desde esa noche, y habían pasado varios meses. Si Krum hubiese querido hacer un alboroto por ello, ya lo habría hecho.

—¿A dónde vamos? —preguntó Harry, mientras Krum los llevaba más lejos de la cabaña de Hagrid.

—No quiero que nos escuchen —gruñó Krum. Finalmente, se detuvo y se giró hacia Harry—. ¿Eres amigo de Cedric?

Harry se veía confundido.

—Em, sí, por supuesto… —Krum asintió, lo miró y vaciló por un momento.

—¿Son buenos amigos?

—Podrías decirlo así. —Estaban parados en la orilla del Bosque Prohibido. Los ojos de Harry se enfocaron en los árboles, buscando a alguno de los residentes más intimidantes.

—¿Y Hermione, qué es de ti? Me dice que son amigos, pero parece que pasas mucho tiempo con ella. Habla mucho de ti.

—¿Hermione y yo? No, no somos… Ella es solo una amiga. Te lo juro —dijo Harry.

—¿Y Cedric, es solo un amigo también? —preguntó Krum.

—Sí, como te dije, ambos son buenos amigos —dijo Harry con impaciencia, preguntándose a dónde iba esa conversación.

—Me lo preguntaba, porque Karkaroff no me dejó… —Krum se calló y miró sus pies. Harry lo escuchó murmurar en búlgaro. El chico alzó la mirada de nuevo y se encogió de hombros—. Esto es más fácil de decir en búlgaro. Vuelas muy bien. Después de todo esto, ¿te gustaría ir a volar conmigo?

Harry lo miró, sorprendido. No podía creer que Viktor Krum quisiera ir a volar con él en verdad. Pero Krum había mencionado lo del vuelo después de la primera prueba, y ahora lo estaba preguntando de nuevo.

Harry sonrió de oreja a oreja.

—¡Seguro! Me encantaría ir a volar… —Harry dejó de hablar cuando vio que algo se movía por los árboles.

—¿Qué pasa? —dijo Krum. Ambos chicos se giraron para ver a un hombre emerger del bosque. Harry jadeó por la sorpresa cuando reconoció la figura empapada y desaliñada de Bartemius Crouch.

OoOoOoO

Harry podía sentir cada par de ojos en él, mientras entraba al Comedor para cenar con Ron y Hermione. No le causaba sorpresa que los relatos acerca de lo que había pasado en Adivinación esa tarde se hubieran regado por la escuela. El lugar se quedó extrañamente callado mientras ellos caminaban hacia sus lugares usuales de la mesa de Gryffindor. Cuando se sentaron, el cuarto se llenó de conversaciones emocionadas, pareciendo una colmena. Harry lo ignoró todo y miró hacia donde estaba Draco. El chico estaba mirando a Harry. El moreno se encogió de hombros y apartó la mirada. Era más que frustrante no poder acercarse a Draco y decirle que estaba bien.

Había pasado la tarde entera en la oficina de Dumbledore, y aún estaba inquieto por lo que había aprendido. Snape en verdad era o había sido un mortífago. Los gritos aún hacían eco en su cabeza, mientras Pettigrew era torturado. Harry se atrevió a mirar de reojo a Neville. Descubrir qué les había pasado a los padres de Neville había sido un impacto.

Harry bajó la mirada a su plato. Había comida en él. Miró a Hermione, la cual acababa de poner el plato enfrente de él.

—Necesitas comer, Harry.

Nunca se había sentido con menos ganas de comer, pero al menos eso le daría algo qué hacer.

—Entonces, Harry, ¿qué pasó en clase? —preguntó Seamus Finnigan. Todos alrededor se quedaron callados, ahora que alguien se había atrevido a preguntar.

—Me quedé dormido. Tuve una pesadilla. Y un dolor de cabeza. —Harry miró fijamente a Seamus—. ¿Tienes algún comentario?

—He dormido en el mismo cuarto contigo por los últimos cuatro años, Harry. Nunca te escuché teniendo pesadillas de esa manera. Nunca te escuché gritar así. —La voz de Seamus tenía un tono agresivo. Algunos alumnos de primero y segundo estaban mirando a Harry, alarmados.

—Bueno, soñé que estabas haciendo un trío con Snape y Trelawney —dijo Harry bruscamente—. Eso haría que cualquiera gritara hasta quedar afónico. —Ron se ahogó con la comida y Seamus insultó al moreno.

Harry repasó el lugar con la mirada.

—¿Alguien más quiere preguntar algo?

—Sí, Harry —dijo Fred, lejos de ellos—. ¿Dónde estaba Seamus en ese sándwich de amor? ¿Hasta abajo?

—¡Oye! ¡Nuestra hermana está aquí sentada! —le escupió Ron a Fred, fulminando a los gemelos con la mirada.

Ginny hizo un gesto para restarles importancia.

—Dejé de escuchar a Fred hace mucho tiempo.

—Te dibujaré un diagrama, Fred —dijo Harry con una sonrisa.

La tensión en la mesa se rompió y Harry comenzó a comer su cena. Aún podía sentir a las otras personas por el cuarto mirándolo. Miró de reojo a la mesa de Slytherin y pudo ver que Draco estaba frustrado porque no era capaz de hablar con él. Necesitaba encontrar una forma de escaparse abajo, y esperaba que Draco lo siguiera.

—Voy a dar un paseo —le dijo Harry a Hermione y Ron, mientras salían del Gran Comedor.

—¿Qué? ¡No puedes hacer eso! —dijo Ron, mirándolo incrédulo.

Hermione asintió vigorosamente.

—Harry, Sirius te dijo que no debías escaparte solo, en especial después de lo que pasó con Crouch.

Harry tuvo ganas de gritar que lo debían dejar solo, pero sabía que solo estaban siendo buenos amigos. No era su culpa que la única persona a la que quería ver en ese momento fuera Draco.

—Estaré bien. Solo necesito algo de silencio.

Escucharon a alguien acercarse y se giraron para ver a Cedric. Harry sonrió. Claro que era Cedric. Siempre encontraba una forma de aparecer en el momento correcto.

—Espero no estar interrumpiendo nada. Harry, necesito hablar contigo acerca de la tercera prueba, si tienes tiempo.

Ron se tensó, como si fuera a quejarse, pero Hermione puso una mano sobre su brazo.

—Te veremos arriba, pronto. ¿Verdad, Harry? —dijo la chica, frunciendo el ceño, para mostrar que no lo aprobara pero que no iba a objetar.

—Seguro, subo en un rato. —Harry le hizo un gesto con la cabeza y luego se giró para salir por las puertas con Cedric. En cuanto las puertas se cerraron y ambos estuvieron solos en los escalones principales, Harry se dejó caer, sentándose en los escalones y sosteniendo su cabeza con las manos.

—¿Estás bien? —preguntó Cedric, preocupado, sentándose junto a él.

Harry asintió con los ojos cerrados. Respiró profundamente unas cuantas veces.

—Es solo que a veces es demasiado. Todos me miran.

Harry sintió cómo Cedric estiraba la mano y frotaba su espalda. El pequeño gesto de consuelo alivió un poco de la tensión que había estado cargando. No por primera vez, Harry meditó en la diferencia que había causado en su vida, esos últimos ocho meses, el haber conocido a Cedric. Había llegado a recargarse en la amistad y el apoyo del Hufflepuff. Harry no estaba seguro si habría podido ser capaz de soportar toda la presión del torneo y la atención que se había enfocado en él sin la ayuda de Cedric. Y sabía que él y Draco posiblemente no habrían podido superar sus diferencias de no haber sido por Cedric. El chico había pasado mucho tiempo en los últimos meses hablando con Draco; por eso el chico siempre estaba más calmado y más en control.

—No creo que le caiga muy bien a Hermione —dijo Cedric después de unos minutos. Había retirado su mano y ahora ambos miraban el lago desde lejos.

—No es eso. —Harry dudó, un poco avergonzado—. Ella cree que nosotros estamos… ya sabes.

—¿Y no lo aprueba porque no le caigo bien? —preguntó Cedric, girándose para mirar a Harry—. No parece ser del tipo de persona que se queja solo porque soy un chico.

—Em, no. No lo aprueba porque sabe acerca de Simon. Ella cree… —Harry se calló cuando Cedric comenzó a reír.

—Bueno, eso me hace sentir mejor. No sabía qué había hecho para ofenderla. Supongo que no has tratado de hacer que olvide esa idea por completo, ¿verdad?

Harry asintió.

—Dado que, obviamente, me escapo a algún lugar… Y sé que, si se da cuenta de que no eres tú, me acosará hasta descubrirlo.

Las puertas del castillo se abrieron y la luz brilló en los escalones. Cedric se movió a un lado, pero Harry estaba demasiado cansado como para importarle lo que alguien pudiera pensar si los veía sentados, uno al lado del otro.

—¿Está bien?

Draco. Harry se giró y sonrió.

—Ahora sí.

Draco estaba en los escalones frente a ellos, obviamente debatiéndose entre sus ganas de ir hacia Harry y su miedo de que alguien más pudiera salir. Harry y Cedric se pararon. Harry miró a Draco, deseando poder rodearlo con los brazos.

—¿Por qué no vamos abajo? —dijo Cedric, mirando a su alrededor—. Cualquiera podría pasar y podemos hablar mejor allá. Draco, ¿quieres seguir…?

Draco les hizo un gesto.

—Lo sé. —Cedric y Harry partieron, caminando alrededor del castillo hacia la torre oeste. Podían escuchar los pasos de Draco, siguiéndolos a la distancia. Por millonésima vez, Harry se preguntó lo que sería poder caminar junto a Draco y no tener que preocuparse por lo que podría pasar.

Llegaron a la torre y Cedric abrió la puerta. Draco entró unos minutos después. Se acercó a Harry, estiró la mano y tocó su rostro suavemente. El rubio negó con la cabeza.

—Te ves como mierda.

Por primera vez en el día, Harry rio.

—Gracias, así me siento. Sentémonos. Les contaré lo que pasó.

Cuando estuvieron sentados en la oficina, Harry les contó, tan concisamente como pudo, lo que había pasado en Adivinación. No les contó acerca del pensadero y de los recuerdos que había visitado con Dumbledore.

Ambos chicos estaban perturbados por la descripción del sueño de Harry.

—Eso es increíble, Harry —dijo Cedric, negando con la cabeza.

Draco miró la frente de Harry.

—Y esto ha pasado antes, ¿no es así? —Su voz estaba llena de tensión.

Harry asintió.

—Este verano y el anterior.

—Tienes que vivir así, y yo lo he empeorado por cuatro años, llamándote "cara rajada" y Merlín sabe qué más… —Draco se puso de pie tan rápidamente que la silla se cayó. Comenzó a pasearse por el lugar. Harry se puso de pie, se acercó a él y puso las manos sobre sus hombros.

—Detente. No es como si lo hubieras sabido. Y, seamos honestos, hasta este año no te habría importado si lo hubieras sabido.

Draco lo miró.

—Odio haberte tratado como mierda por cuatro años y que aun tenga que hacerlo allá arriba. Odio saber que mañana te voy a llamar "cara rajada", sabiendo cuánto dolor te causa.

El rubio trató de apartarse de Harry pero el moreno apretó su agarre.

—Y yo te he tratado como mierda por el mismo periodo de tiempo y lo haré mañana. Tiene que ser suficiente que ambos sepamos que lo verdadero es acá abajo. —Harry miró a Draco—. Hemos dejado atrás todo lo malo. No dejes que te carcoma. Ambos hemos tenido partes malas en nuestras vidas. No hay problema.

Draco envolvió a Harry con sus brazos. Ambos chicos se apoyaron contra el otro.

—¿Estás seguro? —preguntó Draco ansiosamente—. Porque mañana voy a tener que… —Miró la frente de Harry e hizo una mueca—. Voy a tener que hacer un alboroto por lo de Adivinación, y no quiero que te preguntes…

—Estará bien. Tenemos que seguir haciendo lo que la gente espera que hagamos.

—En verdad necesito pensar en un nombre mejor que Cara rajada. No creo poder decirlo sin querer vomitar.

—Siempre puedes usar su título —dijo Cedric. Ambos chicos giraron para mirarlo, confundidos—. Ya saben, el Elegido.

—Más como: "El maldito"— dijo Draco, negando con la cabeza—. Podríamos intentar ese.

Harry rio.

—Gracias por la recomendación. Haré que mi departamento de publicidad comience con ello de inmediato.

—Me pregunto qué se sentirá salir como si fuéramos personas normales —dijo Draco—. Sin tener que planear peleas en los pasillos y decirnos apodos.

—Creo que ambos encontrarían lo normal muy aburrido y encontrarían una forma de hacerlo "no normal" —dijo Cedric.

—Podemos ser normales —protestó Harry. Estaba aliviado de que toda la tensión se hubiera desvanecido del cuarto—. Hablar de Quidditch y otras cosas.

—Hablando de Quidditch, me estaba preguntando. Harry, ¿de qué quería hablar contigo Krum la otra noche? —preguntó Cedric.

Draco asintió.

—Cierto, con todo el alboroto porque encontraron a Crouch y atacaron a Krum, olvidé que había sido por él que viste a Crouch.

—Oh, no sé por qué me llevó hacia los bosques, pero lo único que hizo fue preguntarme si quería ir a volar con él —dijo Harry, encogiéndose de hombros.

—¿De nuevo? dijo algo así después de los dragones, ¿no? —preguntó Draco.

—¿Viktor Krum quiere ir a volar contigo? —dijo Cedric, sorprendido—. ¿Eso fue lo único que dijo?

—Bueno, fue un poco confuso. Me preguntó si nosotros, tú y yo, éramos amigos, y luego me preguntó por Hermione. Y le dije que solo éramos amigos. Creo que debe estar interesado en Hermione. Ah, y luego me pidió que fuera a volar con él cuando el torneo termine. Lo que es un poco extraño, porque ya me lo había pedido, pero creo que solo estaba siendo amable. —Draco bufó y miró a Cedric. El chico estaba cubriendo su boca con la mano, tratando de no reír—. ¿Qué sucede? —preguntó Harry, confundido.

Draco negó con la cabeza y le dijo a Cedric:

—Es verdaderamente increíble lo distraído que es.

Cedric comenzó a reír con ganas.

—Dale tiempo, ya lo entenderá.

Harry los miró a los dos, desconcertado.

—¿A qué se refieren? ¿No creen que quiera ir a volar en verdad? ¿Solo me lo pidió para distraerme de la tercera prueba?

Draco lo besó.

—No, Harry. Sí creo que quiere ir a volar contigo.

Harry lo miró sin expresión por diez segundos. Luego, negó con la cabeza vigorosamente, mirando a Cedric y luego a Draco.

—¡No! No quería… No estaba… ¿O sí?

—Ves, te dije que lo entendería. —Cedric se apoyó en el respaldo de la silla y cruzó las piernas—. Vaya, desearía que una estrella internacional de Quidditch me invitara a volar con él. A Simon no le haría daño una razón para estar celoso.

Draco sonrió.

—Bueno, yo no estoy celoso. —Cedric lo miró con una mirada inquisitiva—. ¿Por qué habría de estarlo? Krum va a regresar a Bulgaria y yo tendré a Harry para mí solo. Además, es bastante excitante saber que mi novio es lo suficientemente bueno para dicha estrella internacional de Quidditch.

—Oye, espera un minuto. ¿Qué hay de Hermione? Él la llevó al baile. Debe estar interesado en ella —protestó Harry.

Cedric lo miró y sonrió.

—Bueno, analicémoslo. Hay un par de posibles explicaciones. Nosotros tres fuimos al baile con chicas. Es posible que Krum haya invitado a Hermione por la misma razón. Y al conocer a Hermione, pudo haberlo visto como una oportunidad de descubrir si estabas… disponible. O —Cedric se encogió de hombros—, es posible que le gusten ambos, y esté investigando sus posibilidades.

Harry se veía aturdido.

—Eso no parece ser el caso. Este día ha sido un viaje sobre dragón sin fin. Creo que ustedes dos están equivocados. Estoy seguro que solo le interesa Hermione y que estaba siendo cortés conmigo, al invitarme a volar con él.

Draco rio.

—Claro, porque es tan cortés. Es de lo más arisco, con casi todos.

OoOoOoO

Harry encontró a Cedric estudiando en la biblioteca. Se sentó junto a Hufflepuff y miró el lugar para asegurarse que nadie estaba cerca.

—Cedric, me estaba preguntando. Eres muy bueno para Transformaciones, ¿verdad?

Cedric se encogió de hombros.

—Me gustan las clases. Tomaré el ÉXTASIS de Transformaciones el año que viene, así que supongo que podría decirse que sí.

—Bueno, el cumpleaños de Draco es en un par de semanas. Me estaba preguntando si podrías ayudarme con algo —dijo Harry con nerviosismo.

Los ojos de Cedric brillaron.

—Suena intrigante. ¿Qué tenías en mente?

Harry acercó su cabeza a la de Cedric y susurró a su oído. El chico comenzó a reír, pero se calló con rapidez cuando la señora Pince lo fulminó con la mirada.

—Parece ambicioso. Me encantaría ayudarte. ¿Cuándo quieres hacerlo?

OoOoOoO

Harry le pasó una nota a Draco mientras estaban saliendo de Pociones el viernes por la tarde.

Domingo, sáltate la cena, ven abajo.

La tarde del domingo, Harry se acercó a Hermione en la sala común de Gryffindor.

—Hermione, estaba pensando. Bueno, voy a saltarme la cena hoy. Cedric y yo vamos a, em, hablar acerca del laberinto y compartir ideas acerca de cómo deberíamos entrenar para la prueba.

Hermione alzó la mirada de su libro de Aritmancia y lo miró con duda.

—Pensé que se suponía que no debían ayudarse entre ustedes.

—Oh, bueno, solo vamos a hablar acerca de trucos y hechizos que deberíamos aprender. No puede hacer daño —dijo Harry vacilante, acomodándose el fleco.

Hermione negó con la cabeza.

—Harry, ¿en serio crees que es una buena idea pasar tanto tiempo estudiando con Cedric? Sabes que tiene novio.

Harry se sonrojó.

—No hay problema, Hermione, te lo prometo. ¿Podrías cubrirme con Ron?

Hermione asintió y lo miró pensativa, mientras el chico se alejaba silbando.

Draco entró a los vestidores y se detuvo de golpe. Harry y Cedric alzaron la mirada, mientras sacaban la comida de unas canastas sobre el escritorio.

—¿Qué es todo esto?

Harry se acercó y lo metió a la oficina.

—¡Feliz cumpleaños!

Draco se detuvo y lo miró sorprendido.

—¿Cómo supiste que mi cumpleaños es mañana?

Harry rio.

—Bueno, le pregunté a Zabini y me dijo. —Draco lo vio con una ceja alzada—. ¿No te crees ésa? Bueno, em, es posible que lo recordara del año pasado, o el anterior. Probablemente sabes cuándo es el mío también… —dijo Harry, encogiéndose de hombros.

—Todo el mundo mágico sabe cuándo es el cumpleaños del Chico Dorado. Me sorprende que no sea un día nacional —dijo Draco, mientras le daba un abrazo a Harry—. Por la barba de Merlín, ¿cómo conseguiste toda la comida?

—Los elfos domésticos, así como en Navidad.

Cedric se acercó.

—Feliz cumpleaños, Draco. Fue muy amable de parte de Harry incluirme en esta celebración que planeó.

—¿Entraste por el túnel de la cocina? —preguntó Draco, mirando hacia las entradas de los túneles.

—Sí, pero no hay problema. Los elfos no vieron por dónde nos fuimos, me aseguré de ello.

Los tres alumnos se sentaron al escritorio y comenzaron a comer.

—Es lindo tener un comedor privado —dijo Cedric—. Tal vez podríamos hacer que los elfos nos manden comida aquí cada domingo.

Harry rio.

—Se me acaban las excusas para escaparme tanto. Pero tener un tiempo libre aquí valdría la pena, para hacer que los demás estén con la duda.

Draco se recargó en el respaldo.

—Estoy lleno.

—¿No tienes espacio para un poco de tarta de moras? —preguntó Harry.

Draco lo miró hoscamente.

—Sabes que no he comido tarta desde esa noche.

Harry se veía apenado.

—Lo sé, me siento mal. Entonces, aquí tienes. —Metió la mano en la última canasta y sacó una tarta de moras—. Toda tuya.

Draco entrecerró los ojos al mirarlo.

—Tú primero. —Harry y Cedric rieron. El moreno cortó una rebanada para cada uno y, con una floritura, enterró su tenedor en tu trozo, comiéndose un pedazo.

Draco lo miró fijamente por veinte segundos y luego sonrió cuando Harry no se convirtió en un canario.

—Vale, supongo que es segura.

Cuando terminaron de comer y todo estuvo de vuelta en las canastas, Draco se giró hacia Harry.

—¿Y qué tenías planeado para el entretenimiento? ¿Baile?

Harry rio.

—De hecho, estaba pensando en carreras de patronus.

Cedric y Draco lo miraron y rieron.

—¿Pueden correr?

—No ve por qué no. Intentémoslo. —Caminaron hacia la entrada de los vestidores, y Harry alzó su varita—. A la de tres. Una, dos, tres… —De golpe, los tres patronus salieron de las puntas de las varitas. El cuervo de Cedric llegó fácilmente al otro lado del cuarto primero, volando por encima de las cabezas del ciervo y la pantera. Los chicos se sentaron en el suelo y vieron cómo los patronus interactuaban entre sí. La pantera correteaba juguetonamente al ciervo y éste lo alejaba con sus astas, con el cuervo volando por encima de ellos.

—Entonces, ¿cómo crees que el patronus toma la forma que toma? —preguntó Cedric perezosamente. Alzó la varita y mandó su patronus a que volara alrededor de los vestidores.

Harry se encogió de hombros.

—No lo sé, mi padre tenía el mismo patronus. Tal vez lo heredas junto con tu magia.

Draco llevó a su patronus con los otros.

—No lo sé. El de mi madre es un lince. ¿Hay algún simbolismo en los animales?

—Bueno, los busqué la última vez —dijo Cedric, formando su patronus de nuevo cuando el primero desapareció—. Al ciervo se le considera el que viaja entre este mundo y la vida que sigue. El cuervo es un presagio de la muerte o del diablo.

—¿Y la pantera? —preguntó Draco, intrigado.

—En algunas leyendas, se dice que la pantera protege a la gente del Dragón.

Harry rio con ganas.

—¿El patronus de Draco protege a la gente de… Draco?

Cedric también rio.

—Tal vez quiera decir que lo protege de sí mismo. Pero en verdad, no le daría tanto mérito al simbolismo. —Se puso de pie y se sacudió los pantalones—. Esto ha sido genial. Gracias por incluirme en la celebración. Yo me retiro. Feliz cumpleaños, Draco.

Harry y Draco vieron cómo Cedric desaparecía por el túnel de Hufflepuff. Draco se acercó más a Harry.

—Gracias por mi sorpresa de cumpleaños, no tenía idea.

—Bueno, es fácil mantenerlo como sorpresa cuando solo podemos hablar cada semana —dijo Harry, encogiéndose de hombros—. Bueno, ven acá, quiero darte tu regalo de cumpleaños. —Se puso de pie y ayudó a Draco a levantarse. Tomándolo de la mano, lo llevó al otro lado de la oficina, donde un gran objeto, cubierto con una sábana, estaba contra la pared.

—¿Qué hay ahí abajo? —preguntó Draco, parado detrás de Harry y rodeándolo con sus brazos.

—Tu regalo de cumpleaños, espero —dijo Harry, con una risa nerviosa. Se acercó y retiró la sábana para revelar una de las bancas de madera de los vestidores, con las viejas cubiertas de cuero de Quidditch apiladas sobre ella.

Draco lo miró con la ceja levantada.

—¿Mi regalo de cumpleaños es una vieja banca?

Harry respiró con profundidad y alzó la varita. Concentrándose, dijo el complicado encantamiento e hizo los movimientos necesarios con la varita. Se oyó un pop y Harry miró, con una sonrisa de gusto, cómo la banca y los viejos uniformes se transformaban en un sofá verde de cuero. Draco rio, sorprendido.

—¿Cómo lo hiciste? ¿Qué te hizo…?

Harry se encogió de hombros.

—Necesitamos algo cómodo en dónde sentarnos. Me imaginé que alguien habría notado si arrastraba unos de los sofás de nuestra sala común, así que pensé que sería más fácil hacer uno. —Se acercó y tocó los cojines tentativamente, para checar la estabilidad—. Cedric me ayudó con el encantamiento. Solo durará un par de horas, y luego volverá a su estado original.

—Si McGonagall viera esto, te pondría un "Sobresaliente" en Transformaciones para todo el año —dijo Draco. Luego, miró a Harry—. Creo que sería una buena idea probarlo. Asegurarnos de que es cómodo, ¿no te parece?

Harry rio y asintió.

OoOoOoO


(1) La frase original en inglés es "Straw is cheaper". Esto viene de un dicho en el que alguien dice "Hey" (Hola), que suena como "Hay" (Heno), por lo que alguien contesta: "Straw is cheaper" (La paja es más barata). Todo viene del siguiente dicho:

"Hay is for horses, Straw is cheaper, grass is free. Buy a farm and get all three". (El heno es para caballos, la paja es más barata, el pasto es gratis. Compra una granja y consigue los tres).

¿Opinan que debo quitarlo? Es que no encontré algo equivalente en español.


Los leo luego

Adigium21