Notas de la autora:
Apresuré esto un poco porque quería poner la parte de Navidad a tiempo para la festividad.
Cambio el rating a "R", pero no es muy explícito (en mi humilde opinión)
Voy a moverme por este libro (Orden del Fénix) muy rápido, dado que los fundamentos ya han sido establecidos. Hay mucho drama y angst en capítulos futuros. No en éste, sólo está lleno de bondades chocolatosas y una o dos peleas.
Notas de traductor:
Dios, por fin pude terminar… Pero es la mitad del capítulo, pronto les tendré la segunda parte…
Gracias a MisakiUchiha17, YUKINORYU18, Ginebra216, Sthefynice, xonyaa11, Alexiel Viely, sailor mercuri o neptune, Violet Stwy, Adriana11 y jessyriddle por comentar en el capítulo anterior.
¡Disfruten!
Harry caminó lentamente hacia la oficina de Umbridge. Se sentía enfermo por pensar en tener que escribir más líneas. Su mano seguía lastimada por el castigo de la noche anterior. El corredor estaba vacío, pues todos habían bajado ya para la cena. Escuchó el sonido de pasos acercándose a él por detrás y alzó la cabeza con sorpresa, para ver a Draco acercándose por el pasillo. Harry se detuvo y repasó el lugar con la mirada, para asegurarse de que nadie viniera en la otra dirección. Rápidamente, se acercó a Draco, metiéndolo en un hueco.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Sólo quería verte. ¿Cómo diablos terminaste con cuatro días de castigo en tu primera semana en la escuela?
Harry se encogió de hombros. Estaba cansado y no quería entrar a la oficina de Umbridge de nuevo.
—No podía creer todas esas mentiras que estaba diciendo acerca de Voldemort y Cedric. ¡Y va a enseñarnos defensa sin siquiera hacernos practicar con las varitas!
Draco negó con la cabeza.
—No la quieres de enemiga, Harry. He escuchado cosas, no puedes confiar en ella. No te pongas en su lado malo.
Harry rio.
—Estoy bastante seguro de que es muy tarde para ello. También estuvo en mi juicio. Fue una de las que votaron que era culpable.
Draco lo miró preocupado.
—¿Qué tan tarde crees que saldrás hoy?
—Anoche, me quedé hasta la medianoche, y aun tengo que hacer toda la tarea de ayer y hoy. No podré verte. —Harry repasó el lugar—. Tengo que irme, no puedo llegar tarde.
—Encontraremos una forma de estar juntos, te extraño. Y deja de ganarte castigos. —Draco repasó la mejilla de Harry con su mano y luego caminó por el pasillo en la dirección opuesta. Harry lo miró desaparecer al dar vuelta en la esquina. Era gracioso cómo esas pequeñas y rápidas conversaciones podían hacerlo sentir mejor. Lo malo era que eran muy raras. Harry llegó con lentitud a la oficina de Umbridge. Le fue mucho peor que la primera noche. Su mano, ya lastimada, le quemaba por el dolor, y el chico tenía que apretar los dientes para no hacer ningún sonido. Estaba determinado a no darle la satisfacción de saber que le dolía.
Fue hasta después de medianoche cuando Umbridge le permitió salir. Los corredores estaban vacíos, mientras el chico regresaba con lentitud a la torre de Gryffindor. Al entrar a la sala común, se alegró al ver que todos ya se habían ido a la cama. No podía enfrentar la idea de hablar con alguien. Le tomó hasta las dos de la mañana terminar su ensayo de Pociones de la piedra lunar. Su mano le dolía tanto que, para el final, le era casi imposible escribir.
A la mañana siguiente, en Pociones, apenas pudo mantener sus ojos abiertos. De no haber sido por el constante piqueteo de Ron en sus costados, se había dormido sobre la mesa. Snape lo fulminó con la mirada durante toda la clase y le quitó diez puntos a Gryffindor cuando falló en contestar la pregunta de Snape acerca del eléboro.
Finalmente, la clase terminó y, mientras se ponía de pie, vio a Draco juntando sus cosas lentamente. Harry se giró hacia Ron y dijo, un poco más fuerte de lo necesario.
—Necesito hacer algo para despertarme. Creo que me saltaré el almuerzo y daré un paseo alrededor el lago.
—¿Quieres que vaya contigo? —preguntó Ron, un poco renuente. Harry rio, Ron odiaba perderse las comidas por cualquier razón.
—No, tú ve. Guárdame un sándwich y me lo comeré cuando vayamos a Cuidado de Criaturas Mágicas.
Harry miró a Draco por un instante, para asegurarse de que hubiera captado el mensaje, y obtuvo un asentimiento como respuesta. Se apresuró a llegar a las escaleras y subió para disfrutar el sol de ese día de septiembre. Había otros alumnos allá afuera, disfrutando de los rayos del sol, pero Harry pasó junto a ellos con rapidez, llegando hasta el lago. Por el rabillo del ojo, podía ver a Draco siguiendo el camino, alrededor del lago, en la dirección contraria. Harry prácticamente zumbó de emoción y tuvo que obligarse a mantener un ritmo firme y no comenzar a correr.
Cuando llegó al grupo de árboles, salió del camino y se encaminó al gran castaño. Se recargó contra el árbol y miró a Draco, mientras éste andaba por el camino hacia él. No por primera vez, el moreno envidió cómo Draco se movía de manera tan elegante y suave. Harry siempre se sentía raro en su propio cuerpo, nervioso y tropezando.
Draco se acercó más y sonrió cuando vio que Harry lo estaba esperando.
—Te traje un sándwich. Conociendo a la comadreja, probablemente se acabaría la mitad de lo que sea que te traiga. —Harry rio porque sabía que Draco tenía razón. Tomó el sándwich y se sentó junto al árbol—. ¿Cómo estuvo Umbridge anoche?
—Bien. No hablé con ella para nada, solo escribí. —Harry no quería contarle a Draco lo que pasaba en los castigos. Tragó un pedazo de sándwich—. ¿No te vas a sentar? —Harry hizo un movimiento para que se sentara. Draco miró con desagrado el suelo, pero se encogió de hombros y se sentó.
—¿Vas a poder escaparte este fin de semana? —preguntó Draco.
Harry bajó el sándwich y estiró la mano hacia Draco.
—Sí quiero, voy a intentarlo. Tengo práctica de Quidditch y debo ponerme al corriente con la tarea. Con Umbridge manteniéndome tan tarde, no he podido hacer casi nada de tarea.
Draco asintió.
—Tal vez pueda ayudarte con tu tarea. Claro, si tus bulldogs te dejan apartarte de su vista. —Draco tomó las manos de Harry con las suyas y, gimiendo, Harry trató de jalar su mano. Draco lo miró confundido y no lo soltó—. ¿Qué diablos es eso? —Las marcas rojo brillante eran claramente visibles a la luz del sol. Harry trató de jalar su mano de nuevo—. Parecen letras. ¿Cómo te hiciste eso?
—Umbridge. Castigo. Tiene una pluma del diablo que hace que escribas con tu propia sangre.
Draco lo miró horrorizado.
—¿Quieres decir…?
—Sí. Por dos días, he estado escribiendo líneas en mi propia mano. ¿Me puedes devolver la mano, por favor? —Harry no quería ser brusco con Draco, pero estaba malditamente cansado. Draco no lo soltó, y sostuvo su mano con firmeza, mirando las cicatrices que comenzaban a formarse.
—Esto no es correcto. —Draco repasó la cicatriz con delicadeza y Harry trató de no gemir.
—¿Desde cuándo lo que me pasa es correcto? —preguntó Harry con una risa amarga.
—Pero, Harry, tu mano…
—Estoy bien. Solo dos noches más y habré terminado.
Draco parecía como si fuera a objetar. Harry lo tomó de la barbilla, se giró hacia él y lo besó con gentileza.
—No he tenido oportunidad de agradecerte por los dibujos de este verano. —Draco se sonrojó y apartó la mirada. Harry rio y besó un lado del cuello de Draco—. Me mantuvieron cuerdo. Lo único en lo que podía pensar era en regresar contigo. —Harry dudó, sin saber si debía preguntar—. ¿Cómo estuvo tu verano? Aparte de lo de Snape…
Draco bajó la mirada hacia el suelo.
—Podría haber sido peor, supongo. De hecho, se olvidaron de que estaba en casa. Me quedaba en mis habitaciones, fuera del camino, y ellos… bueno, muchas personas entraban y salían de la mansión.
—¿Estaba, emm, estaba Voldemort…? —preguntó Harry vacilante.
Draco levantó una roca y la arrojó al bosque.
—Creo que será mejor si no preguntas…
Harry asintió. Suponía que sabía la respuesta, y eso haría que todo fuera más real y extraño, si Draco lo admitía. Bajó la mirada a su sándwich, lo alzó y lo arrojó al bosque.
—¿No te lo vas a comer? —preguntó Draco.
—De repente se me fue el hambre —dijo Harry con seriedad.
—Escucha, estamos de vuelta en la escuela. Estamos a salvo y lo que sea que ellos estén haciendo no va a afectarnos —dijo Draco.
Harry dudó; los últimos cuatro años le habían enseñado que Voldemort conocía las formas de atravesar las defensas de la escuela, sin importar qué precauciones se tomaran. Se paró y se limpió la túnica.
—Tenemos que irnos. El almuerzo ya casi termina. Es hora de Cuidado de Criaturas Mágicas.
—Ve tú primero, te alcanzo cuando no haya moros en la costa.
OoOoOoO
Draco alzó la mirada con sorpresa cuando Harry entró a los vestidores. Se puso de pie y se acercó a él.
—Pensé que tenías práctica de Quidditch.
—Una bludger golpeó a Fred, así que Angelina terminó la práctica temprano. Le dije a Ron que iría a la biblioteca. —Harry sonrió cuando repasó el lugar con la mirada. Habían pasado casi tres meses desde la última vez que había estado en los vestidores, y se veían igual. El tocadiscos estaba fuera de su caja, y la pila de discos muggles estaba al lado.
Draco asintió y miró cómo Harry recorría el lugar nerviosamente. El moreno no sabía por qué se sentía nervioso. Mucho había pasado desde la última vez que había estado ahí abajo. Draco se acercó y lo jaló para abrazarlo flojamente, rodeando su cintura con sus brazos. Harry suspiró por el toque y estiró la mano para acariciar la mejilla de Draco. Era como estar de vuelta en casa, estar en los brazos de Draco otra vez.
—¿Cómo te ha estado yendo?
—No tan mal como a ti —dijo Draco, encogiéndose de hombros—. Sabes que Umbridge quiere tu cabeza, ¿verdad?
Harry asintió.
—También Snape.
—Snape no…
—Me ha puesto una D en los dos últimos ensayos, y desapareció dos de mis tres pociones —dijo Harry amargamente—. Creo que su pequeña vendetta contra mí se ha vuelto más personal. Antes, simplemente no le caía bien. Ahora, sé que me odia.
—Necesitamos pensar en algo que lo convenza de que tuvimos una pelea. De que nos separamos —dijo Draco entre dientes—. Le dije la semana pasada que no nos habíamos visto por todos tus castigos y la tarea.
—¿Qué te respondió?
Draco bufó, y en su mejor imitación de Snape, dijo:
—No lo retrases, Draco. Entre más pronto termines esto con Potter, todos estaremos más a salvo.
—¿Qué quiso decir con eso? En clase también me amenazó. "Malas decisiones en la vida pueden matarte". ¿Qué diablos significa eso? —exclamó Harry—. ¿Qué tenemos que ver con él?
—No lo sé —dijo Draco, riendo—. Así se la pasó hablando todo el verano, me volvía loco. Por eso finalmente me rendí, y le dije que iba a dejar de verte.
—Entonces, ¿cómo lo convencemos? —preguntó Harry—. No es como si siempre estuviéramos juntos. Peleamos todo el tiempo allá arriba. ¿Qué lo convencerá de que algo ha cambiado?
Draco se encogió de hombros.
—He estado pensando el ello. Siempre nos sentamos donde podemos vernos en el almuerzo. ¿Qué te parece si me siento dándote la espalda, y tú aparentas estar enojado por ello? Y que haya una pelea, una real. Necesitamos tener una pelea grande.
Harry hizo una mueca.
—Odio golpearte de verdad.
—Tendrás que hacerlo, y necesitas comenzarla, para que parezca que yo terminé contigo y que tú estás molesto. Será lo único que creerá.
Harry asintió.
—Supongo.
—Dejaré que beses mis cardenales para mejorarlos —dijo Draco, sonriendo, acercando a Harry aún más.
Harry rio.
—Eso podría ser interesante…
—La que me preocupa es Umbridge. Snape puede estar enojado, pero él no va a intentar echarte. Umbridge te quiere fuera. Va a intentar lo que sea para que te expulsen.
—¿Puedes creer lo que hacemos en clase? ¿Cuál es el chiste de una clase de Defensa Contra las Artes Oscuras en la que no aprendemos defensa alguna?
Draco hizo una mueca.
—Preferiría tener a Quirrell de vuelta. ¿Cómo se supone que nos prepararemos para los TIMOS con ella como profesora?
Harry se estremeció al recordar a Quirrell. Dudó un minuto.
—Nosotros… Bueno, Hermione y Ron estaban hablando acerca de ello. Hermione me preguntó si yo quería… dar clases de Defensa.
Draco alzó la ceja.
—¿A quién?
Harry se encogió de hombros.
—Supongo que a los Gryffindors, nuestros compañeros. Pero le dije que no.
—Creo que deberías hacerlo.
Harry lo miró con sorpresa.
—¿En serio?
Draco asintió, rodeando el cuerpo de Harry con sus brazos y apretándolo.
—Tú y yo sabemos que están sucediendo cosas que no podemos controlar. La mejor manera de prepararnos es aprendiendo tanto como podamos ahora. Eres un profesor nato. Sabes mucho más acerca de defensa que la mayoría de nosotros, deberías enseñarle a otros.
—De acuerdo, creo que lo pensaré más. Hermione iba a organizar una reunión, para ver quién está interesado.
—Pero recuerda algo, Harry. No dejes que te atrapen. —El rostro de Draco estaba serio, y cerró su mano alrededor de la nuca de Harry, mirándolo sobriamente. Harry se sonrojó y asintió—. Hay algo que debo decirte. —Draco se movió incómodamente—. Umbridge se acercó a mí y algunos otros Slytherins.
—¿En serio? ¿Para qué?
—Quiere que espiemos por ella.
—¿Qué cosa? —Harry lo miró, incrédulo—. ¿Qué le dijiste?
—¿Tú qué crees? —Draco frunció el ceño—. Si me negaba, habría sabido que algo estaba mal. Supuse que puedo ayudarte a mantenerte lejos de problemas si ella cree que estoy de su lado. Y podría descubrir más cosas que ella trame, para poder avisarte con tiempo.
Harry lo miró.
—Eso sería muy útil. Si armo las clases, sería bueno saber qué está planeando en el patrullaje y todo eso.
Draco asintió.
—Ahora estás pensando como un Slytherin—. Harry sonrió y abrazó a Draco—. ¿Cuándo tienes que regresar arriba?
—Pronto. Muy pronto. —Harry gruñó—. Le dije a Ron que iba a ir a la biblioteca por un libro. Aún tengo que regresar con él.
—¿Quieres decir que acabamos de desperdiciar nuestro primer momento aquí abajo hablando? —Draco tenía una mirada petulante en el rostro—. Ni siquiera pudimos ver si mi regalo de cumpleaños aún funciona. —Ambos miraron la banca que estaba arrumbada contra la pared, con las protecciones de Quidditch encima de ella.
Harry gruñó y se apartó, mientras Draco trataba de jalarlo hacia él.
—No hay tiempo. El fin de semana, lo prometo.
Draco sonrió pero no soltó al moreno.
—Entonces, ¿deberíamos planear la pelea para mañana?
—¿Qué…? Oh, sí, supongo. ¿Antes o después de clases?
—Después. Vamos a estar haciendo pociones fortalecedoras. Quiero asegurarme de que podré concentrarme en hacerla bien. Probablemente venga en nuestros exámenes. —Harry negó con la cabeza, por semejante practicidad.
—Bueno, tú me ignoras en el desayuno, yo me enojo y te lanzo miradas durante la clase, y luego me harto y comienzo una pelea mientras salimos. —dijo Harry—. Espero que funcione, no quiero pelear contigo cada semana.
—Una cosa más. —Harry miró sus manos entrelazadas—. Los Slytherins van a estar en la práctica de Quidditch mañana.
—¿Qué? ¡Pero es el tiempo de los Gryffindors en el campo!
—Lo sé, lo sé. Pero sabes que cualquier alumno puede ir a observar. Planean hacer pasar un mal rato a Weasley.
-¿Cuál… te refieres a Ron? —Harry miró a Draco—. No, no hagan eso. Ya está lo suficientemente nervioso. Si ustedes lo molestan, va a jugar terriblemente.
—¿Qué crees que sería peor? ¿Un mal rato en la práctica o una gran bulla durante el primer juego? Bien le vendría acostumbrarse a ello.
Harry negó con la cabeza.
—Esto no me gusta.
—Bueno, ya está planeado, no creo poder detenerlo…
—Y si participas, harás que Snape y todos los Slytherins se sientan menos recelosos —dijo Harry con molestia.
—Algo así.
—Vale, hazlo si tienes que hacerlo. Pero que quede claro que odio esto.
OoOoOoO
Harry alzó la mirada desde su libro de pociones para ver a Draco entrar a los vestidores por la entrada de la torre. Draco no esperaba verlo ahí, por lo que se detuvo de golpe cuando vio a Harry sentado en el escritorio. No se habían visto desde la pelea afuera del salón de Snape, dos días antes. Harry estaba feliz de que los cardenales en el rostro de Draco ya se habían desvanecido, o alguien los había curado. Hermione había querido curar el ojo morado de Harry, pero el chico se había rehusado.
—Auch. —Draco estiró la mano y tocó con gentileza el ojo de Harry—. ¿Por qué no hiciste que te lo curaran?
Harry se encogió de hombros.
—Bueno, prometiste besar mis cardenales para que mejoraran… —Draco rio y besó con cuidado el punto debajo del ojo derecho de Harry—. De hecho, pensé que Snape estaría más feliz si me veía todo lastimado por culpa tuya por un par de días.
Draco negó con la cabeza.
—Supongo que es una buena idea. He querido preguntarte por los últimos dos días por qué no habían hecho que te curaran. Odio no poder hablar contigo cuando quiero. ¿Cómo te escapaste hoy?
—El hermano de Ron le mandó una carta bastante mordaz acerca de mí. Me molestó así que salí de Gryffindor. El único lugar al que quería venir era aquí. Esperando que aparecieras.
—¿A qué te refieres con mordaz?
—Solo las mismas idioteces de Percy; que soy muy peligroso, que Dumbledore es peligroso. Le dijo que no debería ser mi amigo. —Harry hizo una mueca—. Ron se enojó bastante con Percy, pero yo solo pensé que se desvanecería.
—Percy tiene mucha información de adentro en el ministerio.
—Bueno, el ministerio ha mostrado que no están exactamente de mi lado. Y yo no estoy del suyo. ¡Ni siquiera quieren admitir que Voldemort regresó!
—Bueno, desafortunadamente para nosotros, no necesitamos que ellos nos lo digan.
—Sí, bueno. Tengo que terminar estos ensayos para Snape.
—No asignó ningún ensayo en clase.
—No a ti o a cualquier otro —dijo Harry entre dientes—. Mi castigo por la pelea. Necesito escribir un ensayo de cincuenta centímetros para cada ingrediente que compone el Filtro de Paz.
—¿Cincuenta centímetros para cada ingrediente? —Draco negó con la cabeza—. Eso te tomará días.
—Bueno, solo me dio tres días para hacerlos todos —dijo Harry—. Ya terminé dos y me faltan tres más.
—Déjame hacer dos de los otros y luego puedes reescribirlos con tu letra —dijo Draco, sentándose y sacando sus libros—. No es justo que tú seas el único que recibe castigo por la pelea.
Harry se encogió de hombros.
—Es poco probable que él te deje trabajo extra. En especial porque probablemente esté feliz de que hiciste lo que te dijo que hicieras, o al menos él cree que lo hiciste. ¿Crees que funcionó?
Draco se encogió de hombros.
—Al parecer, sí. Me dijo que había tomado la "decisión correcta". Me mata no poder verte. Me gusta cómo te muerdes el labio cuando intentas no joder tu poción.
Harry rio y se encogió de hombros.
—Eso debe ser todo el tiempo. Siempre parece que voy a arruinarlo. Como sea, es solo una clase, en las otras podemos…
—Creo que necesitamos ser cuidadosos en todas nuestras clases —interrumpió Draco—. Blaise y Pansy nos estaban viendo raro en Cuidado de Criaturas Mágicas ayer.
Harry se mordió el labio.
—¿Qué dijeron?
Draco sonrió y recorrió su labio con el dedo. Harry lo alcanzó a morder.
Draco sonrió de nuevo mientras sus dedos se enredaban en el cabello de Harry.
—Solo sugirieron que tal vez mis opiniones acerca de los Gryffindors habían cambiado dado que, al parecer, y en sus palabras, estaba comiéndote con los ojos.
—Hermione también sospecha —admitió Harry—. Es difícil ocultarle algo… Una vez comentó que te estaba poniendo demasiada atención.
—Bueno, ¿sabes cuál es la solución para ello? —preguntó Draco con una sonrisa.
—¿Más peleas? —Draco negó con la cabeza lentamente—. ¿Menos "comerme con la mirada"?
Draco se encogió de hombros.
—Bueno, tal vez menos "comerte con la mirada", pero estaba pensando en sacarlo de nuestro sistema. —Estiró las manos y jaló la silla de Harry hacia él.
El chico rio y trató de apartar las manos de Draco.
—¿Y cómo le explicarás a Snape que no he terminado mis malditos ensayos? Ayúdame a terminarlos y luego podemos sacarlo de nuestro sistema.
OoOoOoO
La emoción que Harry sintió después de la reunión en el Cabeza de Puerco desapareció cuando se esparcieron los rumores del Decreto Educacional número veinticuatro. Hermione, Ron y él discutieron acaloradamente acerca de si debían o no continuar con las reuniones. Fue hasta que Dobby le contó acerca de la Sala de los Menesteres que Harry entendió que tal vez era posible. Estaba dispuesto a arriesgarse.
—Vamos a hacerlo —dijo Harry nerviosamente, al estar recostado junto a Draco en el sillón verde de cuero.
—¿Hacer qué? —dijo Draco entre dientes, mientras desabotonaba la camisa de Harry.
—Las clases de Defensa. Vamos a tener nuestra primera reunión mañana. —Draco dejó lo que estaba haciendo y miró a Harry.
—¿Estás seguro de que quieres arriesgarte?
Harry lo miró, medio molesto.
—¡Tú eres el que decía que debía hacerlo!
—Bueno, eso dije. Pero fue antes de que Umbridge prohibiera todos los grupos escolares. Si los atrapa…
—Solo tenemos que asegurarnos de que no nos atrape. Ahí es donde tú entras. ¿Vas a patrullar mañana en la noche?
Draco asintió.
—Se supone que Goyle y yo estamos de guardia mañana.
—Bueno, asegúrate de no acercarte al séptimo piso, ¿vale?
—¿Dónde van a reunirse?
—Un elfo doméstico me contó acerca de una sala especial. Se supone que se transforma en la sala que sea que necesites.
Los ojos de Draco se iluminaron.
—¿La sala que sea?
Harry rio y recorrió la espalda de Draco con sus dedos.
—Mmmm Hmmm.
—Eso amerita un poco de investigación, ¿no lo crees?
—Bueno, vamos a probarla mañana. Si puede transformarse en un salón de clases de Defensa, quién sabe qué más puede crear.
OoOoOoO
—Hola, Cara Rajada.
Harry gruñó y volteó hacia el otro lado del pasillo. Draco estaba parado a la mitad de la entrada.
—¿Qué quieres, Malfoy?
—Solo me preguntaba cómo esperas pasar tus TIMOS con una actuación de ese tipo en Transformaciones. Te tomó transformar ese ratón en sombrero, ¿qué, cinco intentos?
—¿Y a ti que te importa cuánto tiempo me tardé?
—Solo quería saber cuáles son tus planes para cuando dejes la escuela, Potter.
—Aléjate, Malfoy. —Harry pasó a su lado y se dirigió a la escalera. Checó la hora; aún tenía mucho tiempo para verse con Malfoy en el tercer piso, antes de la práctica de Quidditch. Rápidamente, se movió por las escaleras y caminó por el pasillo del quinto piso, hasta llegar a su lugar usual de reunión, detrás de la gran escultura de dragón.
Draco apareció unos minutos después.
—Tenemos que encontrar una forma mejor para acomodar nuestras reuniones. He agotado cada insulto posible en el que puedo pensar que tenga números. —Se paró cuidadosamente en el otro lado del hueco. Siempre estaba el riesgo de que alguien pasara y se asomara. Harry lanzó un Muffliato en cuanto Draco entró al nicho.
Harry asintió.
—Tienes razón. Parecía una buena idea hace un año, pero ahora es muy difícil. Pensaremos en algo más. ¿Qué sucede?
—Solo quería saber cómo te fue en la reunión anoche.
—¡Bien! Muy bien. La sala es perfecta y contamos con veinticinco personas. Me agradó mucho ver cómo lo hicieron todos.
—Umbridge sabía que algo estaba pasando. Hubo tantos de ustedes regresando a sus dormitorios cuando terminaron, que la mujer sospecha que tuvieron una reunión. Necesitas distribuir mejor la forma en la que todos van y vienen.
—Lo intenté, todos salimos en grupos de dos y tres —dijo Harry.
Draco negó con la cabeza.
—Distribuye más los tiempos de salida, y haz que algunas personas salgan solas. No todos en Hogwarts van en grupos de tres.
—De acuerdo, así lo haré la próxima. Nuestra siguiente reunión es el próximo miércoles.
—Me aseguraré de estar de patrulla. Ten mucho cuidado, Harry. —El rostro de Draco estaba serio—. No quiero que te atrapen.
—No lo harán —dijo Harry con una sonrisa. Se hizo hacia delante en el nicho y vio que no había moros en la costa. Se acercó y rodeó a Draco con sus brazos—. Gracias por preocuparte por mí.
—No me preocupo por ti —dijo Draco, arrastrando las palabras mientras rodeaba la cintura de Harry con sus brazos—. Solo pienso en mí mismo. ¿Tienes idea de lo que me harías si te expulsan?
—Bueno, entre las reuniones del ED y la práctica de Quidditch, no voy a tener mucho tiempo para estar aquí abajo.
Draco asintió.
—Solo faltan dos semanas para nuestro partido. ¿Estás listo?
Harry asintió.
—Más que listo. Ha pasado mucho tiempo desde el año pasado, cuando salíamos a escondidas en la noche para jugar.
—No te sientas tan confiado, Potter. Atrapaste la snitch la última vez porque yo no fui lo suficientemente estúpido como para volar hacia un jodido barco.
—Lo que sea que funcione. Tengo que ir a clases. ¿Tienes idea de cómo puedo decirte si voy a poder verte aquí abajo?
Draco se encogió de hombros.
—Por las noches me la paso estudiando, si no tengo práctica de Quidditch. Solo ven si puedes escaparte.
Notas finales:
Bueno, aquí quedamos a la mitad casi exacta. Los leo luego…
Adigium21
