Notas de traductor:

Bueno, aquí esta la segunda parte de "Una buena defensa". Gracias a NUMENEESSE, kawaiigiirl, Violet Stwy, xonyaa11, Sthefynice, sailor mercuri o neptune, jessyriddle y Adriana11 por comentar en el capítulo anterior…

Disfruten…


Harry terminó su ensayo y se lo dio a Hermione. La chica lo revisó con rapidez e hizo unas cuantas correcciones, para luego devolvérselo.

—Debo decirte, Harry: tus ensayos han mejorado mucho este año. Estás poniéndole muy esfuerzo en ellos.

Harry sonrió.

—Probablemente porque, como tenemos tanta tarea, no puedo procrastinar más. —Para sí mismo, pensó que lo hacía porque sabía que, en cuanto terminara el ensayo, podría escaparse e ir a ver a Draco—. Esa fue mi última tarea, creo que iré a las cocinas a saludar a Dobby, y también a buscar algo de comer.

Hermione asintió y Ron solo gruñó. Harry sabía que a Ron aún le faltaban dos ensayos, así que no había forma de que Hermione lo dejara ir a las cocinas por una botana.

Rápidamente, el chico bajó por el pasillo que lo llevaba a las cocinas. Afortunadamente, Dobby lo vio y se acercó.

—¡Harry Potter! ¡Qué honor! ¿Qué le gustaría comer a Harry Potter?

—Hola, Dobby. Me estaba preguntando si aún te quedan postres de la cena. —Harry repasó el lugar con la mirada nerviosamente. Como había supuesto, casi todos los elfos domésticos habían terminado de limpiar después de la cena, y las cocinas estaban casi vacías. Dobby regresó con una bandeja repleta de postres. Los ojos de Harry se iluminaron al verlo—. ¡Eso está perfecto, Dobby! ¿Tienes un par de tenedores? —Dobby chasqueó los dedos y dos tenedores aparecieron sobre el plato.

—Lo que sea para usted, Harry Potter.

—Dobby, voy a tomar la otra salida. No le digas a nadie, ¿de acuerdo?

—¡Harry Potter puede confiar en Dobby! —El elfo se cubrió los ojos y Harry se movió con rapidez al arco que llevaba a los vestidores.

Draco estaba sentado en el escritorio. Alzó la mirada, sorprendido, al escuchar a Harry caminar por los vestidores.

—¿Qué estás haciendo aquí?

Harry rio.

—¿Ya no soy bienvenido? —Puso la bandeja cubierta sobre el escritorio y se acercó a Draco. Apoyando sus piernas en el regazo de Draco, el moreno se sentó en su silla, frente a él. Acarició su rostro con las manos y lo besó con fuerza.

Draco rodeó su cuerpo con los brazos.

—Claro que eres bienvenido. En especial, porque puedo oler chocolate. Por favor dime que hay chocolate en esa bandeja. —Harry rio y se giró un poco, para jalar la bandeja hacia ellos.

—Pensé que nos vendría bien un postre, para fortalecerte para el partido de mañana. —Harry tomó el postre más chocolatoso sobre el plato. Con una sonrisa, tomó un trozo con el tenedor y se lo ofreció a Draco—. ¿Qué tanto quieres este chocolate?

—Demasiado. —Los ojos de Draco estaban enfocados en el tenedor, embarrado de chocolate—. Dime tu precio.

Harry presionó contra la entrepierna de Draco.

—Es bastante costoso. Puede que necesites un plan de pagos. —Draco estiró la mano y tomó la muñeca de Harry, llevando la mano con el tenedor hacia su boca.

—Déjame comer esto y te la chuparé cada día hasta el final del año escolar.

Harry rio.

—Y yo pensaba que se suponía que era difícil negociar con los Slytherins… —dijo Harry, mientras le daba el plato. Dejó de hablar mientras miraba el siguiente movimiento del rubio. Draco miró a Harry a los ojos, con una sonrisa floja en el rostro. Nunca rompió el contacto visual con él, mientras metía dos dedos en el mousse de chocolate.

Alzando los dedos a sus labios, lamió el chocolate lentamente, repasando la longitud entera de un dedo con la lengua, antes de comenzar con el otro. Harry abrió la boca y gimió cuando Draco regresó sus dedos al plato, para cubrirlos de chocolate de nuevo. Draco sonrió y movió sus dedos enfrente de la boca de Harry. El moreno se inclinó hacia delante con ansias, para lamer el chocolate. Tomó la mano de Draco y la sostuvo con fuerza, mientras lamía cada gota de chocolate.

La clave para las negociaciones con Slytherins, Potter, es saber cuándo estás en una situación ganar-ganar. Sin importar el precio que pusieras, sabía que podía ganar —dijo Draco, arrastrando las palabras, y jaló a Harry hacia sí.

OoOoOoO

Harry se recostó sobre el sillón de cuero verde, con los brazos cruzados sobre su rostro. No tenía idea si Draco se atrevería a bajar cuando se diera cuenta que Harry no estaba en la cena. Ni siquiera estaba seguro de si quería ver a Draco. Aún podía escuchar sus palabras de odio, retumbando en sus oídos, como en el campo. Un minuto habían estado peleando por la snitch; al siguiente, estaba enterrando su puño en el estómago de Draco, queriendo causarle tanto daño como las palabras del rubio le habían causado.

Vetado de por vida del Quidditch. El año pasado, no había sido capaz de imaginar pasar un año sin jugar, y ahora estaba enfrentándose al "para siempre".

Por la quietud de los vestidores, escuchó a alguien moverse en silencio, por las filas de casilleros, hasta que se detuvo en la puerta. Sin molestarse en girar la cabeza, esperó. Después de una larga pausa, Draco se acercó al escritorio y se arrodilló en el suelo, junto al sillón. Harry pudo escucharlo respirar hondo y comenzar a decir:

—Lo sien…

Harry lo interrumpió, sin molestarse en enderezarse o mover siquiera los brazos de su rostro.

—No. No te atrevas a disculparte.

Draco se detuvo, y Harry pudo sentir cómo se movía incómodo. El moreno estaba feliz de que Draco no hubiera intentado sentarse a su lado o tocarlo.

—¿Qué quieres que diga?

—Nada. No te molestes en decir algo. —Harry suspiró—. No quiero escuchar excusas.

—¿Quieres que me vaya? —La voz de Draco no tenía emoción. Harry sabía que, si lo miraba, vería la máscara Malfoy, que no dejaba ver sus emociones. Rio amargamente.

—He estado aquí por la última media hora, tratando de decidir si quería que aparecieras o no.

—¿Qué decidiste?

—Que extraño a Cedric. —Harry escuchó cómo Draco jadeaba por la sorpresa—. No de esa forma, estúpido. Extraño cómo hablar con él siempre ayudaba. Las situaciones que parecían imposibles se volvían posibles para cuando él terminaba de hablar.

Escuchó que Draco se movía, girándose para sentarse sobre el suelo, recargándose contra el sillón cerca de la cabeza de Harry. El moreno estiró la mano y dejó caer la snitch en el regazo del rubio.

—Ahí esté. Ese fue el problema, ¿no es así? Es por esto que te pusiste tan molesto.

—No sé qué fue… —La voz de Draco era apenas un susurro—. Fue el hecho de perder, los cantos, y que tú atraparas la snitch. Las palabras comenzaron a salir de mi boca y no pude detenerlas.

—¿No pudiste detenerlas? Eso es pura MIERDA. —Harry bajó los pies y se puso de pie. Draco se apresuró a pararse—. ESTABAS ENOJADO Y QUERÍAS DECIR TODAS ESAS COSAS, MALDITA SEA.

—¡NO ES CIERTO! ¡NO QUISE DECIRLO! —le gritó Draco. Estaban a pocos centímetros de distancia, mirándose con los ojos encendidos. Era lo único que Harry podía hacer para no golpear a Draco de nuevo. Se inclinó hacia abajo y levantó la snitch que había caído al suelo. Tomó la mano de Draco y puso la pelota en ella, obligando a que sus dedos se cerraran alrededor del objeto.

—Bien habría sido tu mano la que tomara la snitch, en vez de la mía. Solo estuviste un segundo antes que yo. Pero yo la atrapé. ¿Y cuál fue mi recompensa? Un golpe de bludger en la espalda, mi novio insultando a mi madre muerta, y una prohibición de por vida de jugar Quidditch.

—Yo… ¿Qué? ¿A qué te refieres con que te prohibieron jugar Quidditch?

—¿No has oído? —Harry lo miró con incredulidad—. De seguro todos los Slytherins están deleitándose por ello. George, Fred y yo. Los tres estamos vetados del Quidditch. Gracias a la jodida Suma Inquisidora.

—No regresé a Slytherin. He estado afuera, caminando, tratando de entender qué decirte.

—¿Y qué se te ocurrió? —Harry se alejó de Draco y comenzó a revisar los discos sobre el escritorio.

—No avancé mucho disculpándome o postrándome, cuando entendí que nada de lo que pudiera decir podría compensar lo que hice. —Draco caminó hasta llegar atrás de Harry, y puso sus manos en los hombros del moreno con vacilación. El moreno se estremeció pero no apartó sus manos—. Lo lamento, Harry. En verdad lo lamento.

Harry habló tan bajo que Draco apenas pudo escucharlo.

—Yo también lo lamento. Lo lamento, porque cada semana me arriesgo demasiado para venir aquí por una hora o dos, para estar solo contigo. Lo lamento, porque tengo que mentirles a mis mejores amigos y no puedo contarles acerca de ti. Lo lamento, porque sé que te perdonaré y todo estará bien hasta la siguiente vez. Y más que nada, lo lamento porque te amo, y sin importar cuántas veces me diga a mí mismo que ya no vale la pena el riesgo, no puedo obligarme a dejar de verte.

Draco contuvo la respiración y sus manos apretaron los hombros de Harry. El rubio trató de que el moreno lo encarara, pero Harry se resistió.

—Harry… por favor, date la vuelta.

Harry se encogió de hombros y luego, lentamente, se giró para ver a Draco, recargándose contra el escritorio. Lo miró desafiante. Los grises ojos lo miraron sobriamente. La pálida piel del rostro de Draco estaba marcada por el cardenal, que ya desaparecía, donde uno de los puñetazos de Harry había llegado. Con dedos temblorosos, Harry estiró la mano y repasó la línea del cardenal en su mejilla. Draco puso su mano sobre la de Harry y giró la cabeza, para poder besar la palma de la mano de Harry. Suavemente, tomó las dos manos de Harry y las sostuvo entre sus dos manos.

—Lo lamento. Lamento haberme enojado contigo por atrapar la snitch. Lamento estar celoso de cuán buen buscador eres. Lamento haber dejado que mi temperamento se saliera de control y haber dicho cosas que no creo y que no debería haber dicho. Lamento que mis palabras te hayan hecho tanto daño. Y lamento… —Draco respiró profundamente y miró a Harry a los ojos—. Lamento que no puedas jugar al Quidditch por culpa mía. Y más que nada, lo lamento porque te amo, y no sé qué hacer para mejorarlo.

Draco se inclinó hacia delante, apoyando su frente contra la del moreno. Se quedaron en esa posición por unos minutos, escuchando la respiración del otro. Harry comenzó a sentir cómo un poco del dolor desaparecía lentamente.

—¿Lamentas haber aceptado a ayudarme el año pasado? ¿Lamentas lo que hay entre nosotros? —susurró Draco, mirando sus manos entrelazadas.

Harry dudó pero negó con la cabeza.

—No, no me arrepiento. Es solo que desearía que fuera más fácil. Desearía poder eliminar toda la ira y los problemas de arriba y solo tener nuestro tiempo aquí abajo, siendo solo nosotros.

—¿Y revertirlo cuando regresáramos arriba? —dijo Draco con una sonrisa triste—. ¿Borrar todos los buenos recuerdos?

—No, nunca. Contigo estoy entero —dijo Harry—. Tú me completas. Es solo que desearía que las cosas fueran diferentes, más fáciles.

—Nada acerca de tu vida es fácil —dijo Draco.

Harry rio y se frotó la cicatriz, que afortunadamente no le dolía en ese momento.

—Eso es cierto, ¿por qué mi vida amorosa habría de ser diferente?

Alzando sus dedos entrelazados, Harry besó los del rubio y suspiró.

—Debo regresar. Van a preguntarse dónde estoy. —Trató de jalar su mano y Draco apretó su agarre.

—No te vayas. —Harry suspiró y miró a Draco. Había un ligero sonrojo en las mejillas del rubio. Éste jaló a Harry hacia sí—. Te necesito —dijo, para luego besar al moreno. Harry podía sentir el deseo en el beso y lo correspondió. Draco se empujó contra él, frotando ambas caderas—. Te deseo.

Harry se apartó y miró a Draco, sorprendido. El chico estiró la mano y retiró los lentes de Harry.

—¿Te refieres a…? —Draco asintió con una media sonrisa, mientras repasaba los labios de Harry con los dedos. El moreno inhaló con dificultad, pero dudó—. No quiero que sientas que tienes que hacerlo, debido a lo que pasó.

Draco sonrió y negó con la cabeza.

—Ya es tiempo, ¿no lo crees? Fue hace casi un año cuando nos besamos por primera vez. —Sus dedos recorrieron los labios de Harry—. Cada noche, imagino cómo sería. Estoy cansado de solo pensar en ello. Te deseo. Y creo que tú también me deseas. —Harry asintió. Con todo el tiempo que habían pasado juntos explorando el cuerpo del otro, siempre habían evitado esa última intimidad. Draco bajó las manos y comenzó a retirar la camiseta de Harry. El chico alzó los brazos, permitiéndole retirarla por completo. Con dedos temblorosos, dirigió sus manos hacia la túnica del rubio y comenzó a desabotonarla. Draco besó a Harry por la mandíbula y sus manos se encargaron de desabrochar el cinturón y desabotonar sus pantalones.

—Usas mucha ropa —dijo Harry entre dientes, mientras le quitaba por fin la túnica al rubio. Draco sonrió y dijo:

—Déjame ayudar.

Dio un paso hacia atrás y se retiró la camisa con rapidez. Harry se agachó y tomó su varita, apuntando hacia la chimenea y haciendo que el fuego se encendiera, calentando el cuarto. Se quedaron así por un momento, abrazándose. A pesar del calor, Harry estaba temblando.

—¿Estás seguro? —preguntó Harry. Draco asintió—. Em, ¿sabes qué hacer? Yo no… Nunca lo he hecho. —Las mejillas de Harry estaban encendidas.

—Le pregunté a Cedric la primavera pasada. Habló conmigo, y me dio unos cuantos panfletos. —Draco acercó a Harry un poco más—. He querido hacer esto por un largo, largo tiempo.

Harry miró a Draco a los ojos, grises y cálidos.

—Muéstrame.

OoOoOoO

La biblioteca estaba repleta de estudiantes, preparándose para los exámenes del final del periodo. Hermione bufó hacia Harry.

—Estás tarareando de nuevo, Harry.

El chico la miró con sorpresa.

—¿En serio?

Ron rio pero no contradijo al moreno.

—¡Sí! Entre tu tarareo y el pie de Malfoy, ambos me están desconcentrando. —Se giró y miró de mala manera hacia donde estaba el rubio, dándoles la espalda, a una mesa de distancia. Harry lo miró y se encogió de hombros.

—Yo no escucho ningún ruido con su pie.

—¡Por el amor de Merlín, Harry, nuestros exámenes comienzan la semana que viene! —Harry se encogió de hombros y regresó su mirada hacia su libro de texto. Trabajaron en silencio por otros diez minutos cuando Harry notó que Draco pasaba junto a él, dirigiéndose a los estantes. En silencio, contó hasta sesenta y luego metió la mano en su mochila, sacando su capa de invisibilidad y escondiéndola en silencio debajo de su túnica.

—Necesito checar algo —dijo, y dejó la mesa con rapidez, antes de que Hermione pudiera preguntarle.

Caminó por las filas de estantes hasta que llegó a donde Draco estaba esperando, recargado contra las repisas de la sección de Aritmancia. Harry se le acercó.

—Lindo golpeteo.

Draco rio en voz baja.

—Tú comenzaste. Estabas tarareando tan fuerte que la mitad de la biblioteca te escuchó. Bien podrías haber estado cantando.

Harry sacó su capa de invisibilidad.

—¿Listo para un receso de tu estudio? —No le dio oportunidad a Draco de contestar, sino que los cubrió a ambos con la capa.

—Muy pervertido, Potter. ¿En medio de la biblioteca? Y yo creía que estabas tarareando acerca de no recibir ninguna… satisfacción —susurró Draco mientras lo empujaba contra las repisas de libros.

—No te he visto en una eternidad, necesitaba verte —susurró Harry mientras le sacaba la camisa a Draco, repasando su espalda desnuda con los dedos. Draco contuvo el aliento al sentir su toque—. Y me encantaría algo de satisfacción…

Al momento siguiente, escucharon la inconfundible voz de Ron, por lo que ambos se congelaron.

—Harry se fue por aquí, y Malfoy no está. Apuesto a que está tratando de pelear con él antes del descanso. —Harry gruñó cuando entendió que sus amigos habían entrado en el pasillo en el que estaban.

—En serio, Ron, Malfoy no va a intentar hacer algo en la… —La voz de Hermione se apagó y la chica tosió de repente—. Yo, em, creo que vi a Harry irse por el otro pasillo. Vayamos a ver por allá.

—No, estoy seguro que se fue por aquí —dijo Ron petulantemente, pero dejó que Hermione lo apartara y lo llevara a la entrada. Draco fulminó a Harry con la mirada por debajo de la capa, mientras volvía a meter su camisa en su pantalón.

—Eso estuvo bastante cerca. —Harry asintió, acarició el rostro del rubio y lo besó.

—Mejor me voy, antes de que vengan a buscarme de nuevo.

OoOoOoO

—Ron, ¿por qué no vas por el otro lado? Para que no nos vean a todos caminando juntos —dijo Hermione, con la mano sobre el brazo de Harry, mientras salían de una reunión del ED.

Ron la miró confundido, se encogió de hombros y asintió.

Hermione esperó hasta que Ron estuvo a una buena distancia en el pasillo antes de girarse hacia Harry.

—¿Hay algo que quisieras compartir conmigo?

Harry la miró confundido, sintiendo un ligero sonrojo en sus mejillas.

—Em, creo que no.

—Harry. —Hermione lo miró con dureza—. Sabes que no tienes que ocultarme nada. Yo te entiendo.

—¿En serio? —preguntó Harry, dudando—. ¿Qué cosa entiendes?

—¡Obviamente estás saliendo con alguien! —exclamó la chica, bufando. Harry sintió una cosquilla de alarma recorrer su espalda.

—¿Cómo es que…? Quiero decir, ¿qué te hace pensar eso?

—¡Has crecido, Harry!

—¿En serio? —Harry la miró, confundido—. ¿Y eso qué tiene que ver?

—¡Tu capa no cubre tus zapatos cuando DOS personas están bajo ella!

—¿No lo hace? —Harry se detuvo a la mitad del pasillo, para mirar sus zapatos.

Hermione negó con la cabeza y rio.

—No, Harry, no lo hace, y mucho menos dos pares de zapatos. Entonces, ¿quién es tu compañero secreto de besuqueo?

—No puedo decirte —dijo Harry lentamente—. En serio, no puedo. Lo siento.

—¿Por qué no? —preguntó Hermione, mirándolo de mala manera—. Puedo mantener el secreto, lo prometo.

—Lo sé. Y en serio, en serio lo siento. Pero se lo prometí. —El chico inhaló profundamente—. Ambos acordamos que lo mantendríamos en secreto hasta que estuviéramos listos para comenzar a contárselo a nuestros amigos.

—Podría averiguarlo, ¿sabes? —Hermione lo miró severamente—. Vi sus botas, y eran bastante singulares.

—No, Hermione, por favor —rogó Harry, mientras se recordaba a sí mismo de decirle a Draco que ya no usara esas botas—. Eso causaría muchos problemas.

—Está bien, Harry. Porque confío en ti y sé cuán difícil es esto para ti —dijo Hermione con una sonrisa—. Pero en cuanto estés listo para contárselo a alguien, quiero que me lo digas todo. Quiero saber todos los detalles, incluyendo por qué sienten la necesidad de usar la biblioteca como su nido de amor.

Harry sonrió nerviosamente y asintió. De repente, una idea le llevó a la mente.

—Hermione, ahora que sabes… No he podido conseguirle a, em, mi amigo un regalo de Navidad aún, y como tú sabes, podrías ayudarme…

OoOoOoO

Harry regresó a la sala común de Gryffindor. Aún se sentía aturdido mientras repasaba el lugar con la mirada y encontraba a Ron y Hermione, sentados cerca de la chimenea. Se sentó en el sillón más cercano y apoyó su cabeza sobre sus manos.

—¿Qué pasó? —preguntó Ron, alzando la mirada de su tarea.

—¿Es Cho? —preguntó Hermione.

Harry asintió y se desparramó sobre el asiento, mirando el fuego.

—Comenzó a hablarme después de la clase acerca de Cedric. Estaba muy mal y estaba llorando.

—¿Y qué pasó? —preguntó Hermione, mordiendo la punta de su pluma.

Harry se encogió de hombros.

—No sabía qué hacer. Obviamente quería que la consolara, así que le di un abrazo y luego ella alzó la mirada, y estábamos bajo el muérdago…

Hermione negó con la cabeza.

—Harry, por favor, no me digas que la besaste.

—¡No sabía qué más hacer! Estaba ahí parada, obviamente queriendo ser besada, y yo no pensé en que debía irme. Eso habría hecho que llorara más, ¿no es así? Yo solo quería que dejara de llorar. Y no era como si pudiera decirle por qué no estoy interesado en ella. —La mirada de Hermione le dijo que claramente no había pensado en todas sus opciones con claridad.

—Entonces, tú…

—La besé.

Ron comenzó a reír sin control. Hermione negó con la cabeza y esperó a que Ron dejara de rodar en el suelo.

—¿Y eso activó algún sentimiento heterosexual? ¿Cómo estuvo? —preguntó Ron, jadeando para respirar.

—Húmedo —dijo con honestidad—. Estaba llorando y todo eso.

—Amigo, que una chica comience a llorar cuando la besas no es una buena señal. Tal vez te convendría quedarte con los chicos.

Harry rio y miró a Hermione. La chica los miraba, incrédula.

—¿Acaso ninguno de ustedes entiende lo que Cho está pasando en estos momentos? —Procedió a decirles con exactitud todas las preocupaciones con las que Cho estaba lidiando y luego se giró hacia Harry—. ¡Y tú! ¿Cómo crees que se va a sentir si no la buscas?

Harry se encogió de hombros.

—Me aseguraré de no permitirle atraparme solo de nuevo.

Hermione negó con la cabeza.

—Harry, ¡eso solo va a ser peor! —dijo, mirándolo a los ojos—. Necesitarás decirle que estás saliendo con alguien… o algo por el estilo —agregó con cuidado, cuando Ron los miró.

—¿Estás saliendo con alguien, Harry? ¿Quién? —preguntó Ron—. ¿Por qué Hermione lo sabe y yo no?

Harry respiró con profundidad.

—Yo no… no he…

Hermione lo fulminó con la mirada y luego se giró hacia Ron.

—Lo que Harry está tratando de decir es que podría estar interesado en alguien, pero no está listo para que alguien lo sepa. —Ron miró a la chica y luego a su amigo. Después, se encogió de hombros—.Bien, ahora déjenme terminar esta carta para Viktor.

Harry le agradeció a Merlín porque Hermione distrajera la atención de Ron hacia Viktor Krum. Recordó el beso con Cho. Si algo le había enseñado la experiencia, era que en definitiva era gay. Ni siquiera había sentido una chispa de interés cuando la chica lo besó. Nada como lo que había sentido la primera vez que él y Draco se besaron. Draco. Harry gimió cuando entendió que tenía que encontrar una forma de hablar con Draco, antes de que el periodo terminara en dos días. Por la forma en la que los chismes viajaban entre las casas, sabía que todos sabrían que había besado a Cho para la mañana siguiente.

OoOoOoO

La noche de Navidad, Grimmauld Place.

Harry escuchó la respiración de Ron, esperando hasta estar seguro que su amigo estaba completamente dormido, antes de decir Lumos en voz baja, debajo de las cobijas, y sacar el galeón dorado de debajo de la almohada. Con los dedos cruzados, lo tocó con la varita y el mensaje "¿Estás ahí?" apareció en la superficie. No estaba seguro de si Draco había encontrado su regalo en los vestidores, y si lo había hecho, no era seguro que lo hubiera abierto. Sabía que era riesgoso mandarle un mensaje, sin saber dónde estaba Draco, pero necesitaba hablar con él. Muchas cosas habían pasado, muy rápidamente, después de que el señor Weasley fuera atacado por la serpiente, y que ellos fueran llevados a Grimmauld Place. Su cabeza aún daba vueltas, por haberse enterado que Voldemort estaba dentro de su cabeza, y estaba desesperado por contactar a Draco. Su dedo repasó el patrón del león de Gryffindor que había grabado en la superficie de la moneda. En la de Draco, había puesto un dragón. Había querido poner el patrón estelar de la constelación de Draco, pero pensó que sería muy peligroso si alguien más la encontraba.

Los minutos pasaron y, finalmente, las letras aparecieron. "Sí". Harry sonrió con gusto y escribió: "¡Feliz Navidad!". Hubo otra pausa y Harry comenzó a preguntarse si Draco estaba teniendo problemas con la moneda, o si estaba tan lejos que las monedas no podían comunicarse entre sí con suficiente velocidad.

"¿Cho?" El corazón de Harry saltó cuando vio esas tres letras aparecer en la moneda. Con todo lo que había pasado, había olvidado por completo del beso con Cho. Obviamente, Draco se había enterado y probablemente había estado queriendo matar a Harry durante la última semana.

"Larga historia. No te preocupes. Luego te explico."

"Explica ahora."

"Cho lloraba por Cedric. Muérdago. Yo, tonto. Te amo."

"Idiota."

"De acuerdo."

"¿Dónde estás?"

"Con los Weasley."

"¿Estás bien?"

"Más o menos. Te cuento todo al regresar."

"Vale. Debo irme. Te amo. Linda moneda."

"Vale. Te extraño. ¿Mañana en la noche?"

Hubo una larga pausa.

"Tal vez. Hay mucha compañía aquí."

"Oh."

"Te mando un mensaje cuando pueda hablar."

"Vale. No te arriesgues. Solo son dos semanas. Cuídate."

"Tú también."

"Buenas noches."

"Buenas noches."

Harry metió la moneda debajo de la almohada y puso su varita a un lado. Miró el techo y pensó acerca de quiénes eran los invitados más probables en la mansión Malfoy. Apostaba que en la lista estaban una gran serpiente y Voldemort.


Ruego final: ¡Ya hubo 187 lecturas de este capítulo y ni un solo review! Me siento insegura y asumo que todos lo odian… Considérenlo un regalo de Navidad para mí y pulsen el botón de review; háganme saber qué piensan, tanto bueno como malo. ¡Puedo soportarlo! Sé que me apresuré durante el primer semestre pero, como alcanzo cien mil palabras con este capítulo, y apenas vamos a la MITAD de la historia, pensé que sería mejor si aceleraba el ritmo y dejaba lo más despacio para cuando se necesitara.


Notas finales:

Nos estamos leyendo…

Adigium21