Notas de la autora:
Tuve que retorcerme un poco para hacer que las historias de JKR y mías quedaran bien juntas. También encontré un error que no puedo corregir porque ya es bastante tarde: Dumbledore tomó prestada la capa de invisibilidad de Harry en OF. Así que no la ha tenido durante todo el año. No voy a tratar de repararlo, así que, para todos los propósitos, Harry ahora tiene dos capas, viviendo en universos paralelos.
Notas de traductor:
¡OH, YEAH! ¡Alcanzamos los 200 reviews, y ya hasta tengo uno más! Estoy muy contento y créanme que leo cada uno de sus comentarios con una sonrisota en mi rostro.
Gracias a catzeruf, kurosakiami01, Princes-Slash, shixa (gusto de tenerte de vuelta), caro, Violet Stwy, NUMENEESSE, xonyaa11, akari, sailor mercuri o neptune, Nuriaa27, HeartSun, jessyriddle y Lyra999 por comentar en el capítulo anterior.
Este capítulo va dedicado a kurosakiami01 y a catzeruf por ser los reviews 200 y 201…
Disfruten...
Grimmauld Place
Harry podía sentir los ojos de Sirius sobre él, mientras recibían al señor Weasley cuando regresó de San Mungo. Snape, que acababa de confrontar a Harry y Sirius acerca de las lecciones de Oclumancia, ya había salido del cuarto. Sirius había alejado, con renuencia, su varita, mientras el profesor de Pociones salía. La familia Weasley estaba brillando de felicidad y Harry se sintió incómodo, interrumpiendo su recibimiento familiar. El moreno salió del cuarto y subió al dormitorio que estaba compartiendo con Ron. Se recostó en la cama, mirando el techo y, perezosamente, sintió el galeón en su bolsillo. Draco solo había podido comunicarse con él dos veces desde Navidad.
El sonido de la puerta abriéndose lo sorprendió y, al girarse, se encontró a Sirius en el marco. El chico se enderezó con rapidez. Sirius entró al cuarto y cerró la puerta.
—Sé, por la forma en que no has podido mirarme a los ojos, que sigues viéndote con el chico Malfoy —dijo Sirius, mientras se sentaba en la cama de Ron, encarándolo. Harry alzó la barbilla desafiantemente, pero no confirmó ni negó algo. No entendía por qué Sirius creía que era su asunto—. Te pareces a tu padre más cada día. Una vez que decidía algo, nada podía hacer que cambiara de opinión. —Sirius dejó caer la cabeza, mirando sus rodillas—. Pero no puedo recordar alguna vez en la que se haya metido en una situación tan peligrosa.
—No es peligrosa. ¡Ni siquiera es una situación! Te lo dije el verano pasado. Es solo Draco y yo —protestó Harry.
—Solo tú y Draco, ¿no? —Sirius miró a Harry—. Bueno, en unos pocos días vas a comenzar las lecciones de Oclumancia con Severus Snape. ¿Sabes lo que eso significa?
Harry lo miró, confundido.
—¿Que tengo que soportar más lecciones con Snape gritándome?
—Significa, chico amoroso —gruñó Sirius—, que Severus Snape va a usar Legeremancia para revisar cada pensamiento en tu cabeza. ¿Cuánto tiempo crees que le tomara descubrir el asunto de Malfoy?
Cada gota de sangre abandonó su cabeza. Harry se sintió mareado y nauseabundo al mismo tiempo.
—Oh, Merlín.
—Exacto. Eso es lo que necesitabas. Una bofetada de realidad en el rostro —gruñó Sirius—. ¿Qué crees que Quejicus vaya a hacer cuando descubra que has estado revolcándote con su ahijado?
Harry miró a Sirius.
—Tienes que librarme de esas lecciones.
—¿Y cómo supones que pueda hacer eso? ¿Aquí atrapado en este nido de ratas?
—No lo entiendes. Si Snape descubre que Draco lo engañó, va a estar furioso con él.
—¿A qué te refieres conque lo engañó?
Meto un knut, saco un galeón. Harry suspiró.
—Snape sabe lo de nosotros. Lo descubrió el año pasado. Fingimos una pelea y una ruptura hace unos meses, para que dejara a Draco en paz.
Sirius lo miró.
—¿Snape sabe y sigues vivo?
Harry se encogió de hombros.
—No sé cómo lo descubrió. No es como si nos hubiera descubierto juntos.
—¿Como lo hice yo? —dijo Snape bruscamente. Harry asintió miserablemente.
—Como sea, lo descubrió y estaba haciendo de mi vida un infierno, así que Draco le dijo que iba a terminar conmigo y tuvimos una pelea a puños, y nos aseguramos de que pareciera como si nos odiáramos de nuevo. Aún pienso que va a reprobarme en Pociones. Utiliza cualquier excusa posible para quitarme puntos.
—¿Y no se les ocurrió a alguno de ustedes, brutos, que quizás Snape y yo sabemos de lo que estamos hablando? Esto de que vieras a Arthur siendo atacado por la serpiente. Tu conexión con Voldemort. Si crees que Snape es un problema, ¿qué crees que vaya a pasar cuando se entere que puede ver tus pensamientos? Tomará ese conocimiento y te usará a ti y a Malfoy. Lo usará para destruirte, Harry.
—Bueno, entonces tengo que aprender cómo hacer eso de la Oclumancia de inmediato —dijo Harry, con más confianza de la que sentía—. ¿Puedes ayudarme? ¿Cómo puedo prevenir que Snape… y Voldemort lo descubran?
—¿Ayudarte? Lo único que te ayudaría sería que ustedes dos entraran en razón y encontraran a alguien más para saciar sus ansias—respondió Sirius bruscamente.
Harry sabía que tenía que encontrar una forma de convencer a Sirius para que lo ayudara. De algún modo, tenía que mostrarle que Draco era más que alguien, como Sirius había dicho, con el que se estaba revolcando. Miró su baúl. Se acercó a él y comenzó a buscar hasta llegar al fondo, sacando una pieza de pergamino en blanco, escondido hasta abajo. Se sentó junto a Sirius y le dio el papel.
—¿Qué es esto? —preguntó Sirius, girando el papel hacia el otro lado. Harry lo tocó con su varita y la imagen apareció. Sonrió involuntariamente mientras veía el rostro de Draco aparecer junto al suyo, en el dibujo.
Sirius miró a Harry, luego al dibujo y después al chico. El moreno dijo suavemente:
—Esto no es solo diversión. En verdad nos amamos. Me dibujó esto para mi cumpleaños. Hay mucho más de él que ser un Malfoy. Y no pienso renunciar a ello.
Sirius le regresó el dibujo a Harry y salió de la habitación. Sosteniendo el dibujo en la mano por un minuto, lo miró hasta que escuchó el ruido de varios pies subiendo las escaleras, que lo obligó a salir del trance. Moviéndose rápidamente hacia su baúl, arrojó el papel bajo sus prendas y lo cerró justo cuando Ron, Fred y George entraron.
—¿Qué estás haciendo acá arriba? —preguntó Ron—. ¿Quieres unírtenos?
—¡Sí! ¡Vamos a comenzar a planear la fiesta de Año Nuevo! —intervino George—. Fred tienes unas ideas muy buenas para los regalos.
Sirius no intentó hablar con Harry hasta la noche anterior a su regreso a Hogwarts. Su padrino le hizo un gesto para que saliera con él de la cocina, en cuando la cena terminó. Juntos, subieron a la habitación de Sirius de nuevo. El hombre se quedó parado contra la puerta cerrada, y dijo a regañadientes:
—Tú ganas. He estado tratando de pensar en alguna forma de convencerte y sé que no tiene sentido. No me interpondré en tu camino. Y que el cielo nos ampare cuando todo se vaya al infierno.
—¿No interferirás? —Harry se enderezó, emocionado—. ¿Por qué?
—Supuse que van a hacerlo sin importar lo que diga. Y no quiero que Snape consiga más armas para usar en tu contra.
—Entonces, ¿cómo me zafo de las lecciones?
—No creo que puedas. Además, necesitas aprender a bloquear a Voldemort de tu mente. Desearía que hubiera alguien más, aparte de Snape, en Hogwarts que pudiera hacerlo. Pero el muy desgraciado es el único, aparte de Dumbledore, que puede enseñarla.
—¿Y qué hay de Dumbledore? ¿Él no puede enseñarme?
—Desearía que pudiera, Harry. Le mandé un mensaje para intentarlo, y mandó su respuesta esta mañana. Insistió en que tenía que ser Snape.
Harry se dejó caer en la silla.
—Entonces, ¿qué voy a hacer?
—Nunca la dominé. Pero recuerdo las lecciones que tomamos cuando Voldemort subió al poder por primera vez. Puedes resistirla como haces con la maldición imperius. Pero tienes que concentrarte y bloquear. Y Snape debe permitirte tener tu varita; si no lo hace, házmelo saber de inmediato. El Protego debería serte útil, pero es mejor si puedes bloquearlo internamente, en vez de usando un escudo regular.
Harry lo miró y negó con la cabeza.
—No entiendo ni la mitad de lo que acabas de decir. Solo sé cómo hacer un Protego, pero no uno dentro de mi cabeza.
—Lo mejor será que practiques tu Protego no verbal. En el tiempo en el que te toma decir Protego, puede meterse bastante en tu cabeza. ¿Has hecho algún hechizo no verbal?
—No, al menos no a propósito.
—Bueno, comienza a practicar esta noche. Comienza con un sencillo hechizo de invocación. Si puedes conseguir eso sin hablar, entonces intenta un Protego no verbal.
Harry negó con la cabeza.
—Sólo tengo dos días…
—Bueno, más te vale comenzar. Lo más seguro sería que terminaras de ver a Malfoy. Pero si no vas a ser listo en ese asunto, entonces tendrás que aprender a dominar la Oclumancia rápidamente.
—¿Pero cómo?
—No pienses en ataque, sino en defensa. Estás bloqueando una parte de tu mente. Vas a tener que usar un escudo para proteger los pensamientos que no quieras que Snape vea.
—¿Y si no puedo? —dijo Harry—. Si Snape descubre que Draco…
—Entonces, tú y Draco van a tener que salir con una buena y rápida excusa. Y esperemos que Voldemort no se sienta curioso. ¿Puedes imaginar lo que te hará cuando se entere que el hijo de alguien de su círculo interno está abriendo las piernas para ti?
Harry sintió que su enojo aumentaba.
—¡No lo llames así!
—Solo digo lo que todos van a pensar si se enteran. ¿Cómo crees que los Weasley reaccionarían si bajara y anunciara que tienes un novio, y dijera quién es?
—No lo hagas. Por favor, solo no lo hagas —dijo Harry con cansancio. Sabía que Sirius podía hacer lo que fuera que quisiera, haría lo que fuera que quisiera. El hecho de que Draco y su relación no hubieran sido revelados hasta ahora era por pura suerte. A veces, deseaba que se descubriera; si era obligado a revelarlo, nadie tendría que andar husmeando. Pero, muy dentro de él, sabía que si se volvía conocimiento público, sería el fin de su relación. La presión sería apabullante para ambos lados, y dudaba que pudieran mantener las cosas normales entre ambos.
—¿Acaso eso no te dice algo, que no puedas decirle a la familia a la que te sientes más apegado acerca de la persona con la que has estado saliendo por más de un año? ¿Y que las únicas personas que lo saben están intentando convencerte de cuán mala idea es?
Harry se encogió de hombros.
—¿Sabes qué? En realidad no me importa. En los últimos cuatro años, peleé con troles de la montaña, luché contra Voldemort incontables veces, maté a un basilisco y me atacaron los dementores. Estar con Draco es lo único que en verdad me hace feliz. Estar con él me hace sentir normal, y así voy a seguir hasta que él quiera tenerme en su vida. —Harry no se atrevía a mencionar su terrible miedo a cuál sería la reacción de Draco cuando descubriera que Dumbledore pensaba que Voldemort podía entrar en su mente, o cuando supiera que estaba viendo los pensamientos del mago oscuro.
Sirius suspiró con pesadez.
—Sólo ten cuidado, Harry. No le prometas nada. Si comienzas a sentir raro por algo que te pida hacer, no lo hagas. Usualmente tienes buenos instintos, así que voy a tener que confiar en ti. Y has de saber que estoy aquí para ti. No temas acercarte a mí si necesitas ayuda.
Harry se inclinó hacia delante y le dio un abrazo a su padrino, y el hombre le correspondió gruñonamente.
—Lo que es seguro, Harry, es que contigo nunca hay un momento aburrido. Te aseguro que tenerte aquí revive este lugar para las vacaciones.
La esperanza de ver a Draco en el expreso de Hogwarts fue rápidamente destruida cuando Lupin anunció que Dumbledore decidió que sería más seguro si regresaban al final de las vacaciones en el autobús noctámbulo. Hermione se sentó junto a él en el balanceante autobús mientras éste corría por Inglaterra. Harry le sonrió ausentemente, perdido en sus pensamientos acerca de Draco y de cuál sería su reacción al nuevo giro en la vida de Harry.
—Entonces, Harry, ¿estás emocionado por regresar?
Harry la miró confundido.
—Bueno, considerando que voy a tener que tomar lecciones de Oclumancia con Snape, me quedaría con gusto en Grimmauld Place.
—¿No estás emocionado de ver a tu amigo de nuevo? —Hermione alzó una ceja—. No me dijiste si le gustó el regalo de Navidad.
—Oh, em… —Harry repasó el autobús con la mirada rápidamente, pero Ron estaba ocupado agarrándose al asiento frente a él, tratando de no caer al suelo de nuevo, mientras el autobús se movía hacia atrás y adelante—. Sí, funcionó maravillosamente. Pudimos mandarnos mensajes un par de veces.
—¿En serio? No estaba segura de cuán grande era el rango de las monedas para poder mandar mensajes. ¿Dónde dijiste que estaba pasando las vacaciones?
Harry la miró y rio.
—Buen intento. No te dije dónde estaba pasando las vacaciones. Funcionó bien a una distancia considerable. Es solo que me preguntaba cómo va a reaccionar por las noticias de que Voldemort ocupa un espacio en mi cabeza.
—Oh, Harry. ¿Tienes que decirle? Quiero decir, ¿puedes confiar en que lo mantendrá en secreto?
Harry miró el tráfico que estaban evitando, haciendo una mueca cuando pasaron entre dos camiones.
—Puedo confiar en él. Y sí, tengo que decirle. Le afecta a él también, ¿no lo crees? Si Voldemort puede meterse en mi cabeza, puede descubrir que estoy con… él. Podría ponerlo en peligro, así que tengo que decirle.
—¿En serio crees que El-que-no-debe-ser-nombrado iría tras tu novio? —Hermione puso los ojos como platos.
—¿Cómo voy a saber lo que hará? Pero no estoy dispuesto a arriesgarme y no decirle a D… mi amigo acerca de ello. —Harry se sonrojó porque casi decía el nombre de Draco. Afortunadamente, Hermione no parecía haberlo notado.
—¿Eso es todo lo que te está molestando?
Harry se movió y se preguntó por qué se había sentado junto a Hermione.
—Las lecciones de Oclumancia con Snape. ¿Cómo se supone que voy a tomar lecciones con Snape? Me odia, Hermione. En verdad me odia.
—¡Es un profesor, Harry! —dijo Hermione, negando con la cabeza—. No puede odiarte. Probablemente sea mejor si tienes clases personalizadas con él.
Harry se estremeció al pensar en encontrarse con Snape a solas. Tenía que encontrar un modo de verse con Draco antes de la sesión de Oclumancia la noche siguiente. Afortunadamente, con la moneda sería mucho más fácil organizarse.
OoOoOoO
En cuanto estuvieron de vuelta en el castillo, Harry le mandó a Draco un mensaje en la moneda.
"Sáltale el almuerzo mañana. Necesito hablar contigo."
"¿Qué sucede? ¿Abajo?"
"Mañana te digo. Abajo. Te amo."
OoOoOoO
—Hey —dijo Harry, en cuanto entró a los vestidores el día siguiente. Draco estaba sentado en el escritorio, con los libros esparcidos frente a él.
Draco alzó la mirada y dijo con una sonrisa:
—La paja es más barata.
—Escúchate, usando dichos muggles tontos. El mundo sí que ha dado un giro. —Harry sonrió nerviosamente y se acercó al rubio.
—Ya sé para qué querías verme —dijo Draco, arrastrando las palabras y acercando a Harry hacia sí.
—¿En serio? —Harry no puedo evitar palidecer por esa idea. ¿Acaso Draco había escuchado algo mientras estaba en casa, acerca de la conexión que tenía con Voldemort? —Em, ¿qué es lo que sabes?
—Sé que ya pasaron dos semanas desde Navidad y no has recibido mi regalo. —Draco se apartó de Harry, metió la mano bajo el escritorio y sacó una caja grande. La puso, pesadamente, sobre el mueble.
Harry rio y la miró.
—Es enorme.
—Sí, no podría habértela mandado con lechuza, aun sabiendo dónde estabas. Aunque te comento que, después de que te fuiste en medio de la noche después de besar a Cho Chang, me sentí tentado a prenderle fuego que mandártelo.
—Diablos, había olvidado eso.
Draco rio sin quererlo.
—Bueno, supongo que eso me hace sentir un poco mejor, si ella era tan olvidable.
Todo el asunto acerca de Cho parecía tan poco importante, comparado con los descubrimientos más recientes.
Harry vaciló y luego suspiró.
—Eso solo fue un gran y raro nido de nargles. De algún modo, terminamos siendo los últimos en irnos de la reunión del ED. Aún está triste por lo de Cedric, y quería platicar acerca de ello; era una de sus mejores amigas. —Harry se encogió de hombros; aún no comprendía cómo había terminado besándola—. Y estaba llorando y había muérdago. Y, bueno, creo que le gusto. Pero ella no me gusta —añadió Harry con prisa—. No sabía qué hacer y simplemente me pareció que la forma más sencilla de hacer que saliera del salón era besándola, para que se fuera.
—¿La besaste para que se fuera? —dijo Draco, arrastrando las palabras—. Creo que habría sido más fácil si le hubieras dicho que no estabas interesado. Más directo.
—¡Fue un beso corto! No como te beso a ti —exclamó Harry, y luego se encogió de hombros—. Odio que las chicas lloren. Me vuelve estúpido (1).
—Estoy de acuerdo con ello —dijo Draco—. Olvídalo. Después de todo lo que te he hecho pasar, supongo que te has ganado un pase libre esta vez. Claro, eso no significa que tengas mi permiso para besar a cada chica o chico llorón que se ponga frente a ti.
—Lo prometo, no lo haré de nuevo. —Harry suspiró aliviado—. Pero, en serio, eso no era para lo que quería verte. Hay otro problema.
—Puede esperar hasta que abras tu regalo —dijo Draco con una sonrisa—. ¿No quieres ver lo que es?
Harry sonrió de lado y resistió la tentación de checar cuánto tiempo le quedaba para las clases. Besó a Draco.
—Gracias por ser tan comprensivo.
—Tienes suerte de que lo sea. —Draco le acercó el presente a Harry—. Vamos, ábrelo.
Harry sonrió y rompió el papel que envolvía la caja. Abriendo la caja, miró el interior.
—¿Ropa? ¿Me compraste ropa?
Draco metió la mano y sacó la primera prenda: una camisa formal de color verde bosque. Se la dio a Harry.
—Sí, te compré ropa nueva. Ropa que nunca ha sido usada por algún primo obeso.
Harry rio, metió la mano en la caja y sacó un par de pantalones de mezclilla.
—¿Cómo supiste mi talla?
—Adiviné. Supuse que todo lo que se acercara sería mejor que lo que traes puesto ahora. —El chico se estremeció—. Desde que me contaste que estás usando ropa de alguien más, no he podido esperar a deshacerme de ellas.
—Y yo pensé que no podías esperar a deshacerte de mi ropa por una razón completamente diferente —dijo Harry, riendo. Bajó los pantalones—. Gracias. No puedo creer que me compraras ropa. No puedo esperar a probármelas.
Draco trató de quitarle la túnica a Harry.
—¿Qué te parece ahora? —preguntó con un brillo en los ojos. En ese momento, Harry sí checó el tiempo y gruñó.
—No, no podemos. Ya casi es hora de la clase. La razón por la que necesitaba verte era algo mucho más serio. Hay muy poco tiempo para explicar, así que escucha. —Harry, tan rápidamente como pudo, explicó los eventos del ataque al señor Weasley y todos los descubrimientos desde entonces. Draco palideció cuando escuchó acerca de la conexión entre Harry y Voldemort. Cuando Harry le contó acerca de las lecciones de Oclumancia con Snape, Draco se puso de pie con velocidad.
—Maldita sea, Harry. —Draco comenzó a caminar por el cuarto—. No me gusta. —Negó con la cabeza—. No puedes hacerlo. Snape va a saber en un minuto y luego todo el engaño se descubrirá.
Harry asintió miserablemente, recargado contra el escritorio. Había estado despierto casi toda la noche, preocupándose por las lecciones de Oclumancia con Snape y por la reacción de Draco.
—¿Cómo se supone que me zafaré de esto? Y no puedo dejar que Voldemort se quede en mi cabeza. Ya es malo que Snape descubra lo nuestro pero, ¿y si Voldemort se entera? —Harry caminó hacia Draco y rodeó su cintura con los brazos—. Escucha, he estado pensando en esto desde que descubrí lo que todos mis sueños significan. Entiendo si esto es mucho para ti. No puedes arriesgarte a que Voldemort se entere…
—Solo cállate, joder. No voy a renunciar a ti solo porque el Señor Tenebroso podría enterarse —dijo Draco bruscamente—. Admito que estoy un poco perturbado en este momento…
—Sí, nada como descubrir que tu novio tiene personalidad compartida con el mago más malvado desde Grindelwald.
Draco frunció el ceño.
—No bromees con eso.
—¿Y qué se supone que haga? No quiero sonar como si estuviera regodeándome por mi desgracia pero, ¿cómo carajos mi vida podría ponerse peor?
—Fácil. En la noche tendrás a Severus Snape repasando cada recuerdo en tu cabeza… —Draco rio y señaló el sofá de cuero verde—. Snape va a mirar eso también, ¿verdad? Cada minuto de la última vez que estuvimos aquí.
—Estamos tan jodidos. —Harry se fue a sentar en una de las sillas, sosteniendo su cabeza con las manos—. Vas a tener que lanzarme un Obliviate. No puede ver lo que no está ahí.
—No es como si llegara a hacer eso pero, ¿en serio lo querrías? ¿Borrarlo todo? —preguntó Draco despacio.
—No, claro que no. Pero tampoco quiero que Severus Snape nos vea a ti y a mí juntos. —Harry rio amargamente—. Acabo de entenderlo; nos estamos preocupando por nada. En cuanto vea mis recuerdos y nos vea juntos, va a matarme. Así, el problema estaría resuelto.
Draco rio y se sentó sobre sus rodillas. Estiró las manos y tomó las de Harry.
—Seguro. Tienes una forma fácil de zafarte, pero yo me quedo con él, acosándome por el resto de mi vida mortal.
—Tal vez pueda convertirme en un fantasma de Hogwarts y rondar por el salón de Pociones para atormentar a Snape por el resto de su vida mortal. Seré peor que Peeves.
—Entonces, ¿no crees que vayas a ser capaz de bloquearlo? —preguntó Draco con seriedad, mirando sus manos—. Puedes bloquear la imperius. Tiene que ser algo parecido.
Harry se encogió de hombros miserablemente.
—No lo sé, ¿o sí? Lo sabré hasta que esté ahí con Snape. Y ya sabes cuán estúpido me vuelvo con Snape. Nunca puedo decir la respuesta correcta en clase, incluso cuando la sé. ¿Cómo voy a mantenerlo fuera de mi cabeza, en especial en el primer intento?
Draco asintió.
—Sí te vuelves extremadamente estúpido. No entiendo por qué siempre te equivocas en la clase, cuando sé que lo hemos repasado mucho aquí abajo.
—Entonces, si no vas a lanzarme un Obliviate, ¿qué más nos queda? —dijo Harry—. Oye, ¿y si sacamos los recuerdos? Como lo harías con un pensadero. ¿Sabes cómo hacer eso?
Draco bufó.
—Podríamos intentarlo, pero no tengo idea de cómo hacerlo y solo tenemos cinco horas para que te veas con Snape.
—¿Me debería rehusar a ir a verlo? Dumbledore y Snape no pueden obligarme a hacerlo, ¿verdad? —dijo Harry.
—Eso probablemente te pondría en muchos problemas con Snape, y él va a preguntarse por qué te rehúsas. Además, eso no resolvería el problema de que tienes al Señor Tenebroso en la cabeza. A final de cuentas, Snape no importa. Me refiero a que no quiero que él se entere, pero cuando lo sabía no hizo nada, así que cabe la posibilidad de que solo se enoje con nosotros, pero no nos detenga. Pero, si él se entera…
—¿Sabe quién eres? ¿Te reconocería si te ve en mi cabeza? ¿Lo has visto? —Harry odiaba preguntar, pero ya no podía evitar esa pregunta.
—Apenas sabe que existo. Madre se asegura de que me quede en mis habitaciones cuando está en la mansión. Ni siquiera me ha visto. —Draco rio secamente y caminó hacia la pared, señalando la imagen de su abuelo en la foto grupal de Quidditch—. Pero eso no hará la diferencia. Si me ve en tus recuerdos, va a saber que soy un Malfoy.
Se miraron el uno al otro, y Harry suspiró.
—Vale, entonces tengo que hacer esto con Snape. Tengo que aprender a mantener a Voldemort fuera de mi mente. No voy a arriesgarme a que descubra lo nuestro. Vamos a tener que lidiar con Snape si llegamos a ello.
Draco asintió sobriamente, pero de repente alzó la mirada con una sonrisa.
—creo que estamos pensando en esto de forma incorrecta. Si Snape me ve en tu cabeza no sabrá de cuándo son los recuerdos. Puedes decirle que son del año pasado. Claro, tendrás que pasar por la rareza de que nos vea juntos. ¿Y qué tal si haces otros recuerdos, unos que sean más recientes y él lo pueda ver?
—¿A qué te refieres? No voy a andar por ahí besuqueándome con muchas personas para confundirlo.
—Ya lo hiciste, idiota. Cho.
—¿Cho? ¡No, no puedo hacer eso! Eso ni siquiera sería correcto. No puedo usarla de ese modo.
—No te estoy diciendo que te acuestes con ella o que la beses. Solo platica con ella. Tal vez podrías llevarla a Hogsmeade el siguiente fin de semana libre. Crear recuerdos con alguien más, aparte de mí. Eso distraerá a Snape de nosotros. Snape sabrá que son de este año.
Harry negó con la cabeza.
—No me gusta, paro lo pensaré. Tenemos que irnos. No puedo llegar tarde con Umbridge. Lo último que necesito son más castigos con ella y las tardes con Snape. —Miró su caja de ropa—. No tendré tiempo para subirlas a mi cuarto. ¿Está bien si la dejo aquí por ahora?
—Por supuesto —dijo Draco, sonriendo—. No puedo esperar a verte en ella, y fuera de ella, claro está.
—Gracias por el regalo, y por ser tan comprensivo con todo. —Harry se inclinó hacia delante y lo besó.
—Supongo que ser comprensivo es lo menos que puedo hacer por el Niño que Vivió. —Draco sonrió ligeramente.
—No tienes que serlo, y te amo. —Harry miró la hora y maldijo—. Vamos a tener que correr. Iré por las cocinas para ahorrar tiempo. Tú puedes tomar el túnel de Slytherin, te dejará más cerca.
Harry se sentó en su silla justo cuando Umbridge estaba llamando a orden a la clase. Ignoró las miradas curiosas de Ron y Hermione y se inclinó para sacar su pluma y pergamino de la mochila.
OoOoOoO
(1) Le puse "beso corto" porque no quise ponerle "piquito", o "quico", o "picorete"… Siento que se oye un poco raro, a pesar de que así le llamo.
Estamos en contacteishon... LOL
Adigium21
