Notas de la autora:

ADVERTENCIA DE ANGST: Todo comienza el capítulo siguiente. Sosténganse a sus escobas, porque tendremos un paseo bastante accidentado. Se los pondré de esta manera: anoche lloré cuando estaba escribiendo una parte. Ugh. Pero debe ser hecho.

Notas de traductor:

¡Nuevo capítulo! Para comenzar abril a gusto…

Gracias a Princes-Slash, xonyaa11, kurosakiami01, kawaiigiirl, Violet Stwy, Adriana11, HeartSun, jessyriddle y miredraco por comentar en el capítulo anterior.

Aquí van unas respuestas:

jessyriddle: Creo que toda y todos habríamos sufrido un infarto si Harry hubiera recordado de más.

kurosakiami01: Suelo cambiar los nombres cuando tengo la sensación de que se han repetido mucho, pero esta ocasión le echo la culpa totalmente a mi estado adormilado.

Bueno, suficiente perorata; disfruten…


Se despertaron de golpe cuando el sillón se convirtió en banca de nuevo. Harry rodó de la banca y aterrizó sobre Draco. Ambos se miraron y rieron.

—Eso no había pasado antes —dijo Draco arrastrando las palabras, mientras se frotaba la cabeza donde había chocado con el suelo de piedra.

—Eso nos da una mejor idea de cuánto dura la transformación. Ya es casi medianoche. —Harry se puso de pie, tenso. Su cuerpo le dolía por haber dormido en el angosto sillón.

—No puedo creer que me quedara dormido, quería quedarme despierto. Tenemos que regresar a nuestros dormitorios. ¿Vas a tener problemas para entrar? —preguntó Draco—. Yo puedo decir que estaba de guardia.

Harry se encogió de hombros.

—Ya inventaré algo, es posible que todos ya estén dormidos para ahora.

—¿Estás bien? —preguntó Draco.

—¿Con lo de Snape y todo eso? —dijo Harry. Luego, asintió—. Sí, supongo.

—Bueno, afortunadamente las vacaciones de Pascua ya vienen, por lo que no tenemos que preocuparnos por verlo durante una semana. Eso le dará tiempo para calmarse.

Harry miró a Draco, que estaba acomodándose la túnica.

—Acerca de Pascua. ¿Tienes que ir a casa? ¿No puedes quedarte aquí? Casi todos los de quinto se van a quedar por los TIMOS —dijo Harry vacilando. No quería tener la misma discusión que habían tenido antes del verano del año anterior, pero tampoco quería que Draco regresara a la mansión Malfoy.

—Tengo que hacerlo. —Draco miró el libro que estaba metiendo en su mochila—. Mi madre. Necesito asegurarme de que esté bien.

—¿No puede irse? —preguntó Harry—. ¿Y si se encontraran en Londres o algo por el estilo?

—Como si mi padre fuera a dejarla alejarse de su vista —dijo Draco, riendo con amargura—. El único momento en el que puede salir es cuando le pone un hechizo rastreador, para saber con exactitud en donde está, en todo momento.

—Pero, ¿no puede pedir ayuda? —preguntó Harry en voz baja.

—¿A quién? ¿A Snape? ¿Dumbledore? Snape no va a levantar un dedo para ayudarnos ahora, y Dumbledore no está. Incluso si pudiera, mi madre se rehusaría. Lo intenté el verano pasado, a pesar de que era casi imposible hablar a solas con ella. Mi padre siempre hace que un elfo la vigile. Dice que es para que atienda cada necesidad suya, pero sé que es solo para que la espíe.

—¿Y si no te dejan regresar? ¿O si intentan hacer algo? Si Voldemort puede ver tanto en mi cabeza como yo puedo en la suya…

—No sabemos eso, no por seguro. Además, ¿qué es lo peor que podrían hacerme? —Draco se encogió de hombros—. Mi padre puede pensar en mí y en mi madre como sus juguetes, a los que puede atormentar, pero no dejaría que alguien más nos hiciera algo.

—¿Y qué hay de tu tía y su esposo? Son familia y son… malvados —dijo Harry en voz baja—. Vi lo que le hicieron a los padres de Neville.

Draco se pasó una mano por el cabello.

—¿Qué se supone que haga? ¿Qué harías tú? Si tu madre estuviera atrapada en una casa, con un montón de magos hambrientos de poder, ¿le mandarías una lechuza diciéndole que ya no vas a regresar a casa? No lo creo.

Harry quería mentir y decir que él no haría eso, pero sabía que Draco no le creería, incluso si él lo dijera.

—Vale, no diré nada más acerca de que regresas a casa. Pero, solo ten cuidado y mantente fuera de su camino. Y pensemos en una forma de intentar convencerla de irse.

Draco negó con la cabeza.

—Lo he intentado, Harry, en serio. Tiene demasiado miedo y ha pasado mucho tiempo. No creo que se vaya algún día, y si ella no lo hace yo no lo haré. Soy todo lo que tiene; no voy a abandonarla.

Harry se estremeció al pensar en lo peor que podrían hacer Voldemort y sus mortífagos.

—Bueno, mándame un mensaje en la moneda si necesitas ayuda.

—¿Y qué harías tú con exactitud? —Draco lo miró, divertidamente incrédulo—. ¿Atacar la mansión? Deja de preocuparte por ello. Estaré bien. Vamos, es tarde. Tenemos que regresar a nuestros dormitorios.

Harry intentó sonreír pero no pudo conseguirlo. Rodeó a Draco con los brazos.

—Lamento haber arruinado las cosas con Snape, de nuevo.

Draco se encogió de hombros.

—Tenía que enterarse tarde o temprano, y ahora no tenemos que preocuparnos por ello. Te veré después de las vacaciones, ¿de acuerdo?

Harry jaló la cabeza de Draco hacia sí y lo besó con lentitud, tomándose su tiempo para mordisquear su labio inferior y su quijada.

—Estaré aquí cuando regreses. Asegúrate de que vuelvas en una pieza. Y mándame un mensaje si puedes, ¿de acuerdo?

Draco gruñó y se alejó del moreno.

—Estudia con ganas mientras no estoy, para que tengamos mucho tiempo de jugar cuando esté de vuelta. Me gustaría intentar algunos otros encantamientos de transformación en esa banca. Veamos si podemos obtener un sillón más cómodo, o una cama.

OoOoOoO

Harry entró al desayuno después de las vacaciones con trepidación. No había visto a Draco desde que había vuelto de la mansión. Harry sonrió para sí cuando lo vio sentado en su lugar usual junto a Blaise, en la mesa de Slytherin. El rubio se veía casi como siempre lo había hecho, quizá un poco más cansado. Tenía sombras bajo los ojos y se movía tensamente. Harry suspiro. Draco no le había mandado mensaje alguno mientras no estaba. Harry no lo había esperado, a pesar de que se la había pasado checando su bolsillo una docena de veces al día, para asegurarse de que no se le había pasado. Draco pareció sentir que Harry lo miraba, así que dirigió su mirada al moreno, dio un ligero asentimiento y regresó a hablar con Blaise, sentado a su lado.

OoOoOoO

Harry y Ginny salieron corriendo de la biblioteca, atravesando las puertas mientras reían, y sus libros, pergaminos y plumas los golpeaban. Harry miraba para atrás para ver si la furiosa bibliotecaria los estaba siguiendo cuando chocó contra algo sólido; alguien, se dio cuenta. Alzó la mirada para ver la gélida mirada de Draco, posada sobre él. Sin pensarlo, rodeó los hombros de Draco con sus manos para estabilizarse y el rubio las apartó con brusquedad.

—¿Cuál es tu problema, Potter? Quítame las manos de encima. —Ambos giraron al oír la risa de Ginny. La chica estaba rodeando su cintura con los brazos, doblada por la risa, con las lágrimas recorriendo su rostro.

—Cálmate, Malfoy. —Harry se sacudió y se obligó a dar un paso atrás—. ¿Qué hacías en mi camino?

—Se llama caminar, Potter. Y, contrario a lo que podrías pensar, los corredores no son exclusivos para ti. Quítate de mi camino. —El rubio fulminó a Harry con la mirada y se giró hacia Ginny, que estaba enjugando sus lágrimas. Regresó su atención a Harry—. ¿La comadreja sabe que estás checando a su hermana?

—¡Oye! —dijeron Harry y Ginny al mismo tiempo. Draco pasó junto al moreno para entrar a la biblioteca, golpeándolo fuerte con el hombro mientras pasaba. Harry sacudió la cabeza mientras las puertas se cerraban, y alcanzó a ver a la señora Pince mirándolos con cara de pocos amigos.

—Ginny, recuérdame no volver a dejarte meter chocolate a la biblioteca de nuevo —dijo Harry, mientras se inclinaba para recoger los papeles y libros caídos.

—¿Y dónde estaría la diversión en la biblioteca? Para la que sigue, me aseguraré de que no nos atrapen —dijo Ginny riendo, mientras apartaba su largo cabello rojo para recoger sus propias cosas—. Oye, ¿quieres que hable con Fred y George? Para ver cómo te metemos a la oficina de Umbridge —susurró.

—Sí —dijo Harry rápidamente, mirando el lugar para asegurarse de que nadie los había oído. Mientras lo decía, sintió que la moneda en su bolsillo comenzaba a calentarse. Un mensaje de Draco—. Debo irme, hablamos más tarde. ¿De acuerdo?

Harry corrió por el pasillo hacia el hueco más cercano y sacó la moneda.

"¿Qué fue todo eso?"

"Me echaron de la biblioteca por comer".

"Parecía que se estaban divirtiendo".

"Ginny es linda, pero ella no es tú".

"¿Qué sucede contigo y los buscadores?"

"¿?"

"Cho=Buscadora. La chica Weasley=Buscadora".

"Solo quiero al Buscador de Slytherin".

"Recuerda eso. No puedo creer que casi me abrazaras".

"Me agarraste desprevenido. Te extrañé, mucho".

"¿Esta noche?"

"Ahí estaré".

OoOoOoO

Harry miró a Draco mientras el Slytherin corría por los vestidores hacia él. No protestó cuando Draco lo jaló hacia la pared y sostuvo sus brazos sobre su cabeza. Recibió el beso de Draco con una pasión igual, deleitándose con la sensación de su torneado cuerpo contra el suyo. Cuando por fin se separaron para respirar, rio.

—¿Me extrañaste mucho?

—No tienes idea —dijo Draco, mientras comenzaba a desabotonar la túnica de Harry—. ¿Cuánto tiempo tienes, antes de que necesites regresar?

—Suficiente. Suficiente para hablar y, em, ya sabes —dijo Harry sonrojándose. Draco dejó lo que estaba haciendo y miró a Harry, con la diversión brillando en sus grises ojos.

—Si te da lo mismo, empezaremos con el "ya sabes". Hablamos después. —Harry rio y comenzó a trabajar con las prendas de Draco.

Una vez acabaron, quedaron tendidos en los brazos del otro, y una cobija verde Slytherin los cubría a ambos. El fuego de la chimenea entibiaba el cuarto. Harry se giró para poder mirar a Draco, durmiendo a su lado. El cabello del rubio estaba alborotado y lo tenía hacia delante, cubriendo su frente. Harry estiró la mano y repasó con gentileza el mechón, haciéndolo para atrás. Aún se sorprendía, cuando se detenía para pensar en ello, de que estaban juntos. De que habían sido capaces de obviar todo lo demás y habían conseguido verse el uno al otro.

—Si sigues haciendo eso, tendremos que "ya sabes" de nuevo, y no tendremos tiempo para hablar —murmuró Draco. Harry detuvo su mano y comenzó a moverla hacia su cuerpo. Draco abrió un ojo para mirarlo—. Eso no es algo necesariamente malo, Potter.

Harry sonrió y lo besó.

—Quiero oír cómo fueron las cosas, cómo estuvieron tus vacaciones.

—No es precisamente la conversación post-sexo que esperaba, pero supongo que necesitamos continuar —dijo Draco con una mueca, se puso de pie y comenzó a vestirse—. Quiero repasar la lección de Pociones de mañana contigo. Asegurarme de que estás listo para ella. Snape va a usar cada oportunidad que le llegue para quitarte puntos.

Harry dudaba que cualquier cosa que estudiaran para Pociones lo pudiera ayudar para soportar la furia de Snape, pero suponía que no haría daño.

—Podemos estudiar Pociones, pero, ¿qué pasó cuando regresaste a casa?

Draco dejó de abotonarse la camisa y lo miró.

—Nunca me contaste que sus ojos eran rojos.

Harry se congeló.

—¿Voldemort? ¿Lo viste?

—¿Cuántas otras personas con ojos rojos conoces? —dijo Draco, con el ceño fruncido—. Ha estado ahí antes, pero la casa es tan grande, y mi madre siempre hace que me quede en el ala familiar, hasta ahora. Nunca lo había visto de cerca hasta ahora.

—¿Y qué pasó?

—Fue culpa de mi tía Bellatrix. Insistió en que los acompañara en las comidas, y una vez que el Señor Tenebroso entendió que iba contigo a la escuela, se interesó mucho. —Harry sintió que el aire se atoraba en su garganta. Draco trataba de verse impasible, mientras se ponía el cinturón. Harry estiró la mano y detuvo las del rubio.

—¿A qué te refieres cuando dices que se interesó?

—Quería saber qué clases tomábamos juntos, con quién pasabas el tiempo, la verdad acerca de los artículos de El Profeta —dijo Draco, encogiéndose de hombros—. Mi madre intentó desviar sus preguntas, señalando que casi no nos conocíamos. Pero mi padre estaba ansioso por probarse útil para él. Siguió insistiendo en que contara cada pequeño detalle acerca de ti.

—¿Y qué dijiste?

—Que estábamos en diferentes casas y que, a excepción de unas pocas clases juntos, no pasábamos tiempo, juntos. —Draco intentó sonreír—. Opté por lo mencionar nuestras actividades extracurriculares.

—Buena decisión —dijo Harry—. Entonces, ¿eso fue todo? ¿Conversaciones durante la cena?

—La cena con una serpiente de cuatro metros y un hombre sin nariz —dijo Draco con una mueca—. En definitiva perdí el apetito. Hubo muchos asociados de mi padre, toda la semana. Pasaban mucho tiempo planeando y hablando acerca de algo.

—¿En serio? —dijo Harry, intrigado—. ¿Sabes de qué hablaban?

—No en realidad. Solo mucha discusión tras puertas cerradas. Mucha gente yendo y viniendo. Tuve la impresión de que mi padre estaba nervioso acerca de todo ello. Bueno, suficiente, revisemos Pociones. Quiero asegurarme de que estés listo para mañana, en caso de Snape trate de hacerte tropezar.

OoOoOoO

Harry checó la hora, ya casi comenzaba Pociones. Pociones dobles. Harry deseaba poder pensar en una excusa, la que fuera, para evitarle tener que sentarse en el salón de Snape por las siguiente dos horas.

—Vamos, Harry. No queremos llegar tarde. —Harry alzó la mirada y vio a Ron, parado junto a él.

—Sí, claro. —Harry miró hacia la meas de Slytherin; Draco también estaba moviéndose hacia la puerta. El rubio miró al moreno e hizo una mueca por solo un momento, antes de dar la vuelta. No había nada que pudieran hacer salvo ir a clase y encarar a Snape.

Con alivio, Harry entendió, después de la primera media hora, que Snape había optado por ignorarlos a ambos. Hasta el final de la clase, cuando Harry caminó hacia el escritorio de Snape y acomodó su frasco de poción. Mantuvo la mirada baja, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Había dado media vuelta cuando escuchó que algo se rompía. Se giró de nuevo para mirar que su frasco estaba roto en el suelo. Snape lo miró fríamente.

—Cero puntos, Potter.

Harry comprendió que, con toda seguridad, Snape iba a reprobarlo y, sin importar qué hiciera en clase, no podría detenerlo. No se molestó en protestar, sino que regresó a su mesa y comenzó a guardar sus cosas en la mochila.

Ron miró a Harry, con una expresión confundida.

—¿Qué pasó? Pareció que Snape lo hizo a propósito. —Harry se encogió de hombros. No le había contado a Hermione y Ron algo acerca de lo que había pasado con Snape. La imagen de su propio padre tentando y molestando a Snape continuaba torturándolo. Afortunadamente, obtendría las respuestas de Sirius esa tarde. Todo estaba arreglado para hablar con él usando la chimenea de Umbridge. Se preguntó qué habrían querido decir Fred y George con "tácticas de distracción".

OoOoOoO

—¿Cómo te fue en tu cita de Orientación Académicacon Snape? —le preguntó Harry a Draco, en cuando el rubio se acercó a él en el árbol. Se encogió de hombros.

—Me podría haber ido mejor. Se pasó la hora entera gritándome acerca de ti. —Draco negó con la cabeza—. No tengo idea por qué te odia tanto.

Harry dudó. No lo había contado a Draco acerca de los recuerdos del pensadero, acerca de lo mal que su padre había tratado a Snape. Hablar con Lupin y Sirius le había ayudado solo un poco.

—Creo que tiene algo que ver con mi padre. Se odiaban en verdad en la escuela. —Draco miró a Harry y rio.

—Nosotros nos odiábamos; y mira dónde estamos ahora.

—Bueno, creo que ambos deberíamos estar agradecidos de que mi padre y Snape no resolvieron sus diferencias como lo hemos hecho nosotros. —Harry sonrió—. ¿Entonces no hubo orientación, solo gritos?

Draco negó con la cabeza.

—Cree que debería seguir mi camino en Pociones —dijo, haciendo una mueca ligera.

—¿No quieres hacer eso? Eres excelente en Pociones.

Draco se encogió de hombros y se sentó a los pies del árbol. Harry se sentó junto a él.

—Quiero hacer algo diferente. Me gustan las pociones, pero preferiría hacer algo más creativo. Algo más "yo". Claro, mi padre me dirá lo que quiere que yo haga. Así que no tiene mucho sentido planear algo, hasta que él decida por mí.

Harry negó con la cabeza.

—¿Harás lo que sea que él diga?

—Bueno, depende de lo que decida, claro. Si dice "mortífago", me negaré amablemente.

—¿Crees que lo haga?

—Me he rendido al intentar predecir a mi padre. Lo mejor será no preocuparse. ¿Cuándo es tu cita?

—Mañana. —Harry sonrió—. ¿Crees que debería tener más ambición que solo vivir después de los diecisiete?

Draco lo miró.

—Y más te vale vivir después de los diecisiete. Probablemente deberías planear hacer algo. No creo que vayas a poder vivir de ser el Niño que Vivió por mucho tiempo.

—De hecho, estaba pensando ser auror —dijo vacilante, temiendo que Draco se riera.

Draco lo miró y solo asintió.

—Puedo entenderlo.

—¿En serio? —dijo Harry, más que sorprendido.

—Puedes pensar mientras actúas, hacer lo que se necesita hacer sin retroceder. Claro, eres un asco en Pociones. En verdad necesitas trabajar en ello.

Harry hizo una mueca.

—Lo sé, ¿tal vez tú podrías ayudar? Snape nunca lo hará.

Draco asintió.

—Podría ser persuadido, con los incentivos correctos.

Harry rio.

—¿Por qué creo que esos incentivos no involucrarán el tipo usual de pago?

Draco tomó a Harry por los hombros, obligándolo a acostarse sobre la tierra. Se montó sobre él, empujando sus brazos.

—Porque me conoces muy bien —dijo, mientras descendía su cabeza para besarlo.

OoOoOoO

Harry no quería que junio llegara. No solo por la terrible amenaza de los TIMOS, sino porque el cumpleaños de Draco se aproximaba velozmente y no tenía idea de qué podría darle. Le habían prohibido ir a Hogsmeade y no podía ordenar algo por correo. Incluso si algo que él ordenara pasaba por el proceso de revisión de Umbridge, no había forma de que pudiera recibir un paquete sin que Ron y Hermione exigieran saber qué había adentro.

Una idea comenzó a formarse en su cabeza lentamente, durante una noche que estaba en clase de Astronomía, mientras miraba el cielo nocturno. No sabía cómo podría conseguirlo, o si a Draco le llegaría a gustar, pero no podía pensar en algo más. La solución finalmente llegó cuando Hermione anunció que iba a participar en la Sesión Anual de Estudio Nocturno para los TIMOS de Ravenclaw, y que esperaba que Harry y Ron participaran también.

Ron se quejó y berreó todo lo que pudo, pero accedió al final.

Harry negó con la cabeza.

—No puedo. No voy a pasar una noche entera en Ravenclaw, con Cho fulminándome con la mirada.

Ron lo miró, incrédulo.

—¿Qué quieres decir con que no vas a ir? ¡No habría dicho que sí de saber que no ibas a ir!

Hermione lo fulminó con la mirada, pero se giró hacia Harry.

—Prométeme que vas a pasar la noche estudiando. Si vas a entrar al entrenamiento de auror, tendrá que irte muy bien en los exámenes.

—Lo prometo, voy a estudiar Astronomía toda la noche —dijo Harry, tan entusiasmadamente que Hermione lo miró con sospecha. La chica asintió.

Esa noche, le mandó un mensaje a Draco por la moneda.

"Viernes en la noche, celebremos tu cumpleaños".

"¿No es esa la noche de estudio de Ravenclaw?"

"No vayas".

"Vale. ¿Dónde?"

"Nos vemos abajo".

Draco entró silbando por la puerta de los vestidores. Harry se enderezó desde donde estaba recargado, esperando por él.

—Feliz cumpleaños —dijo, con una sonrisa nerviosa.

Draco le sonrió.

—Bueno, ¿qué tienes preparado este año? —Su sonrisa flanqueó un momento, y ambos recordaron que Cedric había estado ahí el año pasado, para el cumpleaños de Draco.

—Yo también lo extraño —dijo Harry. Draco le sonrió con tristeza y repasó una mejilla del moreno con la mano.

—Siempre parece que sabes lo que estoy pensando.

—No siempre. —Harry tomó la mano de Draco y lo dirigió al otro cuarto—. Tenemos que esperar por mi sorpresa un rato, así que pensé que podríamos bailar. Extraño bailar contigo. —El chico sonrió y encendió el tocadiscos. Luego, levantó un paquete—. Tu primer regalo

Draco estiró el brazo y tomó el regalo cuadrado, de doce pulgadas.

—Vaya. Me pregunto qué será.

—Cállate y ábrelo.

Draco desenvolvió el álbum. Miró la cubierta, sorprendido.

—¿Cómo conseguiste el último álbum de los Hot Cauldrons? (1)

Tomando el álbum, Harry lo sacó con cuidado de la cubierta de cartón y lo puso en el tocadiscos.

—Bueno, yo lo, em, intercambié con alguien de primer año de Gryffindor.

—¿Qué le diste al chico? ¿O chica? —preguntó Draco con curiosidad, mientras tomaba la cubierta para ver el diseño: los seis miembros de los Cauldrons estaban vestidos de negro y salían de un caldero gigante.

—Oh, em, una fotografía —dijo Harry entre dientes.

—¿Una fotografía de qué? —dijo Draco, girándose para ver al moreno.

—De mí. —Las mejillas del moreno se tornaron rosadas—. Mira, no podía a comprar algo, no podía mandar una…

—¿Conseguiste el álbum más nuevo de los Cauldrons por solo una fotografía? No parece ser un trato justo. —Draco estaba sonriendo ampliamente por la incomodidad de Harry.

—La firmé, ¿de acuerdo? —dijo Harry, mientras giraba hacia Draco y enterraba su sonrosado rostro en el cuello del rubio—. La chica quiso uno de esos malditos cromos de ranas de chocolate autografiado.

Draco echó la cabeza para atrás y rio.

—Habría amado ver eso. —Rodeó al moreno con sus brazos—. Gracias. Gracias por poner de lado todo tu orgullo y por hacer esto por mí. —Lentamente, comenzó a mover las caderas al ritmo de la música que llenaba el cuarto.

—No hay de qué. —Harry rodeó el cuello de Draco con los brazos—. Casi vale la pena la humillación.

—¿Solo casi? Tendré que mejorar mi baile… —Draco repasó el torso de Harry con las manos y avanzó, forzando al moreno a moverse con él. Sus cuerpos estaban apretados juntos, pero se movían como uno. Draco los dirigió por el cuarto, mientras el sonido de la música ponía el ritmo. Solo se detuvieron cuando la aguja se levantó y regresó al final del álbum. Harry sacó su varita y la agitó hacia el tocadiscos. El álbum se levantó y giró para reproducir el otro lado—. Pensé que te gustaba hacer eso a mano —murmuró Draco, mientras enterraba su nariz en el cuello del moreno.

—Hay un momento y un lugar para todo —dijo Harry con una sonrisa—. Hablando de momento, ya casi es hora de mi otra sorpresa.

—¿Hay más? —dijo Draco con una sonrisa—. Esto parece bastante bien, así como estamos.

Harry checó la hora.

—Deberíamos irnos.

—¿Irnos? ¿Irnos a dónde?

Harry solo sonrió y se separó de Draco con una sonrisa. Caminó hacia los casilleros y abrió uno, sacando la escoba del rubio. Se la arrojó, y el chico la atrapó con presteza. Abriendo el de al lado, Harry sacó otra escoba.

—¿De quién es esa escoba? —Draco se veía preocupado—. ¿Vamos a volar? Umbridge tiene espías por todos lados, Harry. No podemos…

—Es de Ron. Yo la, em, tomé prestada. Relájate. Solo vamos a volar a la torre de Astronomía. Usaré mi capa y te pondré un encantamiento desilusionador…

—¿Encantamiento desilusionador? ¿Cuándo aprendiste a hacer eso? —preguntó Draco.

—Hermione. Pensó que sería una buena forma de obtener una "E" en Encantamientos.

—Tiene razón. Vale, estoy dispuesto si tú lo estás —dijo Draco con una risa temblorosa—. ¿No temes que te expulsen?

—Si así pasa, nos iremos juntos —dijo Harry con una sonrisa—. Pero no nos atraparán. Solo vuela directo a la torre de Astronomía.

—Vale. —Draco asintió y ambos se movieron a la salida. Harry se puso su capa y se giró para señalar al rubio con la varita. Con un destello, el chico fue ocultado, y un brillo mostraba dónde estaba parado.

—Hmm. No había pensado en las escobas. Serán visibles, pero solo será por un minuto.

—Espero que eso sea lo único que olvidaste —dijo Draco entre dientes. Harry rio y abrió la puerta. Revisando el entorno, para asegurarse de que nadie iba caminando cerca, salieron al césped y cerraron la puerta detrás de ellos. El sol acababa de ponerse, por lo que el cielo tenía un tono púrpura profundo al oeste, y los últimos colores del atardecer se desvanecían.

—No te demores —dijo Harry. Subió a su escoba y despegó. Le tomó menos de un minuto volar alrededor del castillo hacia la torre de Astronomía, y aterrizó gentilmente en la muralla de la torre. Luego, se giró para ver la escoba de Draco flotando junto a él. Rio y apuntó con su varita—. Finite Incantatem. —Draco apareció junto a él.

—Linda vista —dijo Draco. Harry se mordió el labio nerviosamente y caminó hacia la puerta que llevaba a las escaleras.

—¿Dobby?

El elfo doméstico entró con rapidez y miró a Harry con una sonrisa amplia.

—¡Todo está listo para ustedes, Harry Potter, señor! —El elfo miró a un lado de Harry—. Y amo Draco.

—Gracias, Dobby. —Harry sonrió con alivio. Dobby chasqueó los dedos tres veces y una mesa apareció junto a Draco. Luego, aparecieron los platos con comida.

—¿Algo más, Harry Potter, señor? Dobby estaría orgulloso de servirle…

Harry lo interrumpió con velocidad.

—No, así está perfecto. Gracias, Dobby.

—Limpiaré todo cuando usted haga la señal, señor. Solo haga sonar la campana.

Dobby desapareció con un crack, dejando a Harry y Draco a solas, con la mesa entre ellos.

—Em, cena para dos —dijo Harry, y rio con embarazo. Cuando había pensado en la idea de cenar en la torre, pensó que a Draco tal vez le agradaría. Pero ahora parecía un gesto tonto.

Draco no estaba sonriendo. Caminó hacia la mesa y rodeó a Harry con sus brazos.

—Eres increíble. —Mordió el labio inferior de Harry—. Solo a ti se te podría ocurrir algo así.

—¿Te gusta? —preguntó Harry con sorpresa—. ¿No es muy… sensiblero?

—¿Cena bajo las estrellas? Es sensiblero, romántico, es perfecto. —Draco alzó una ceja—. He querido preguntarte. ¿Por qué ese elfo doméstico siempre me llama amo Draco y a ti te llama señor?

—Oh, em, Dobby es el elfo doméstico de la mansión Malfoy que liberé. Más bien, que fue liberado por un truco que le hice a tu padre hace unos años.

Draco rio.

—Ahora entiendo por qué se me hacía tan familiar. Mi padre estuvo furioso por ellos por semanas.

—Bien. No hablemos más de tu padre, solo disfrutemos de tu cena de cumpleaños.

OoOoOoO


(1) En español, Calderos Calientes.


Notas finales:

No podía cortar la escena de la cena… Espero les haya encantado

Adigium21