Notas de traductor:

Gracias a Princes-Slash, Meliza Malfoy, Violet Stwy, FerPinzon15, xonyaa11, Melanie Tao de Usui, Lunatica Dark, catzeruf, kawaiigiirl, Alexiel Viely, my dilema, Adriana11, miredraco y jessyriddle por comentar en el capítulo anterior.

Adriana11: Sí, se perdieron dos años; Marty explica un poco al final de esta parte.

Melanie Tao de Usui: La historia original cuenta con 29 capítulos, pero son tan extensos que probablemente llegarán a ser 46. Ya los separé y toda la cosa… Y por supuesto que voy a seguir hasta el final.

xonyaa11: No había pensado en esa posibilidad; suena bastante interesante…

Esperen un poco más; aún quedó un poco de angst.


—La fiscalía llama a Harry Potter al estrado.

Harry se puso de pie y caminó hacia el estrado de los testigos. Se sentó en él con facilidad; a diferencia de los otros dos juicios en los que había estado, donde le costó trabajo. Solo habían pasado unos cuantos años desde la última vez que había tenido que sentarse en esa misma silla, durante su juicio por magia usada por menores. Los miedos de ese día seguían en él, después de todo ese tiempo, después de todo lo que había pasado.

—Por favor, diga su nombre, edad y residencia. —Harry esperó mientras oía a Kingsley toser. Smith se sonrojó y volteó hacia Harry—. Mis disculpas; solo su nombre y su edad, para el récord. —El ministerio había acordado que el 12 de Grimmauld Place se mantendría su estatus de "inmarcable", para ayudar a proteger la privacidad de Harry.

—Harry Potter, dieciocho.

—¿Fue usted estudiante de Hogwarts desde 1991, hasta que dejó la escuela después de su sexto año, en 1997?

—Sí.

—¿Estuvo en el mismo año escolar que el acusado Draco Malfoy?

Harry rodó los ojos por el tedio que la causaban las preguntas.

—Sí.

—Por favor, describa su relación con el acusado.

—No había relación. Estábamos en diferentes casas. Ambos nos manteníamos alejados el uno del otro. O al menos, yo lo intentaba. Compartíamos algunas clases.

—Entonces, no describiría su relación como amistosa.

Harry rio y, con sorpresa, miró a Malfoy sonriendo de lado. Con rapidez, el rubio apartó la mirada de Harry, sin verlo a los ojos.

—No. No éramos amistosos el uno con el otro.

—Por favor, describa los eventos de la noche del 30 de junio de 1997.

Harry vaciló, esperando. El fiscal había estado frustrado en los juicios anteriores por la necesidad de Harry y Kingsley de proteger cierta información. Lo que estaban ocultando no tenía impacto en los juicios, pero el fiscal se enojaba porque no le daban una razón que no fuera "secretos del ministerio".

Kingsley habló.

—Por favor, restringa su descripción a los eventos que sucedieron en Hogwarts.

—El profesor Dumbledore y yo habíamos hecho un viaje. Nos aparecimos de vuelta en Hogsmeade. Rosmerta Boraca señaló la Marca Tenebrosa sobre Hogwarts. Volamos en escobas hacia la torre de astronomía de Hogwarts. —Harry se detuvo, recordando el pánico que sintió al volar sobre esa escoba, aterrizando en la muralla de la torre. Con los sonidos de una batalla, escuchándose desde abajo.

—¿Qué pasó después?

Harry describió cómo Dumbledore le había dicho que fuera por Snape, pero antes de que pudiera bajar las escaleras, habían escuchado ruidos de alguien intentando entrar. Contó que Dumbledore utilizó la maldición inmovilizadora en él, para cubrirlo después con su capa, por lo que pudo ver y oír todo lo que pasaba, pero sin poder hacer o decir algo. A Malfoy entrando a la torre y la conversación que siguió. Cómo Malfoy había desarmado a Dumbledore y cómo le contaba la forma en la que los mortífagos habían entrado al castillo. Harry cerró los ojos, tratando de recordar la cadena exacta de eventos. Dumbledore había estado tan débil, y Malfoy había estado parado enfrente de Dumbledore, sosteniendo su varita y temblando.

—Dumbledore le dijo a Malfoy que sabía que había sido forzado por Voldemort a intentar matarlo. Malfoy le contestó que nada había salido como había planeado y, que si no lo hacía, Voldemort iba a matar a su madre. El director dijo que él había conocido todo su plan desde el inicio, pero que no había querido discutirlo con él, por miedo a que Voldemort utilizara Legeremancia y descubriera que habían estado hablando. Pero que ya que era el momento, quería que Malfoy peleara del lado de la Orden, que no se escondiera más. Dumbledore le aseguró que la Orden lo protegería a él y a su madre.

—¿Y qué dijo Malfoy?

—Repitió que todo había fallado. Dumbledore le dijo que no todo estaba perdido. Dijo que Malfoy no había renunciado a todo por nada. Que aún había una salida. Luego, Malfoy le dijo que había mortífagos en la escuela. Habían entrado usando el armario evanescente que Malfoy había reparado. Dijo que estaban peleando en la escuela.

Smith señaló a Malfoy.

—¿El acusado le dijo a Dumbledore que él era el que había dejado entrar a los mortífagos?

—Sí.

—¿El acusado amenazó a Dumbledore?

—Sí. Malfoy dijo que Voldemort iba a matar a su madre. La madre de Malfoy. Dijo que se la habían terminado las ideas. Dumbledore repitió que la Orden aún podía proteger a la familia de Malfoy. Que aún tenía opciones.

—¿Qué pasó después de eso?

—Malfoy bajó su varita. Dumbledore estaba moviéndose hacia él cuando, de repente, escuché que varias personas subían las escaleras. Los mortífagos venían en camino.

—¿Y ésos eran los mortífagos que el acusado había dejado entrar a Hogwarts por medio del armario evanescente?

—Sí. Eran cuatro. Comenzaron a discutir acerca de quién debería ser el que matara a Dumbledore, dado que Draco había fallado en la misión. Seguían discutiendo por ello cuando Severus Snape llegó. Fue Snape el que hizo la Avada Kedavra.

—¿Qué sucedió luego?

Harry respiró temblorosamente.

—Dumbledore cayó de la torre, y yo fui liberado de su maldición inmovilizadora por su muerte. Los mortífagos, incluyendo a Snape y Malfoy, huyeron. Yo los perseguí hasta llegar al claro que lleva Hogsmeade, pero fui incapaz de atraparlos.

—Por favor describa qué sucedió la siguiente vez que vio a Draco Malfoy.

—Ron Weasley, Hermione Granger y yo fuimos capturados en abril de este año por un grupo de carroñeros. Los carroñeros nos llevaron a la mansión Malfoy, esperando una compensación. Malfoy, Draco Malfoy, fue llamado por su padre y Bellatrix Lestrange, para identificarme. Hermione había utilizado un embrujo punzante, antes de que fuéramos capturados, para disfrazar mi rostro. Malfoy les dijo que no creía que fuera yo. Pero él y yo sabíamos que sí lo pensaba. Desafortunadamente, Ron y Hermione fueron identificados por las fotografías en El Profeta y Lucius Malfoy se convenció de mi identidad. Nos mandaron al sótano y encontramos a los otros prisioneros. Fui capaz de llamar a Dobby, un elfo doméstico de Hogwarts, que solía trabajar en la mansión Malfoy. Él nos ayudó en el rescate.

—Entonces, Draco Malfoy no lo ayudó.

Harry se movió incómodamente en su silla.

—No estaba enterado de su ayuda. Dobby utilizó magia de elfo para atravesar las protecciones, pero nosotros tres nos desaparecimos separadamente, usando la aparición conjunta para llevar a Luna y a Ollivander con nosotros. Si había protecciones que prevenían la desaparición, entonces alguien debió haberlas retirado, porque no tuvimos problemas para irnos.

—Entonces, no existe prueba de que Draco Malfoy haya retirado dichas protecciones, en caso de que hayan existido.

—Aparte del testimonio de Draco Malfoy bajo Veritaserum, que así lo señala, no.

—Cuando dejó la mansión, se llevó la varita de Draco Malfoy, ¿correcto?

—Sí, la mía estaba rota, necesitaba una nueva.

—¿Qué fue de esa varita?

—La usé hasta que tuve la mía de nuevo. Todavía la conservo.

—¿Por qué no se la entregó al ministerio?

Harry se encogió de hombros.

—Nadie me la pidió. Mi intención era, y es, regresársela a Malfoy, si es liberado.

El fiscal miró con emoción a Kingsley.

—Me gustaría solicitar que el testigo presente la varita como evidencia, para que un fabricante pueda examinarla.

—Permitiré eso —dijo Kingsley, asintiendo.

—Señor Potter, ¿cuándo sería posible que usted…?

Harry metió la mano en el bolsillo de su túnica y sacó la varita de espino. Miró a Malfoy, el cual estaba fulminándolo con la mirada. Su abogado se inclinó hacia él y tomó su brazo. Malfoy lo miró y asintió. Obviamente, el abogado quería saber si Malfoy pensaba que la varita era de él. Harry no sabía por qué había metido la varita en su bolsillo esa mañana; había sido una decisión de último minuto, mientras se dirigía a la puerta.

—Em, gracias. Eso fue muy rápido.

El resto de la tarde fue utilizado en los testimonios de Ron, Hermione y Luna. Todos confirmaron lo antes dicho. Ollivander subió al estrado temblorosamente y apoyó el testimonio de Malfoy, de que le había llevado comida, agua y otras cosas, que habían hecho posible que el hombre resistiera dos años, capturado.

—No tengo duda de que, de no haber sido por Draco, habría muerto ese primer invierno.

OoOoOoO

—Por favor, indique su nombre y ocupación, para el récord.

—Theodore Loveless, son un fabricante de varitas. —El hombre era alto y enjuto, y le calculaba unos setenta años. Su gris cabellera caía sobre sus hombros.

—Y su residencia, señor.

—St. Ives, en Cornualles.

—¿Ha tenido oportunidad de examinar la varita en cuestión?

—Así es.

—¿Ha determinado ya al dueño original de esta varita?

—Sí. La varita fue originalmente vendida y usada por Draco Malfoy.

—¿Y cómo llegó a esa conclusión?

—Por la descripción otorgada por Garrick Ollivander, el creador de la varita, y al comparar la firma mágica de Draco Malfoy con la historia de la varita.

—¿Hubo indicadores de que alguien más haya usado la varita?

—La varita tiene otro amo, su amo actual. La firma mágica coincide con la de Harry Potter.

—Por favor, si pudiera ilustrar a la corte con su análisis de la historia de la varita.

—¿Puedo dar primero una pequeña explicación de lo que mi análisis puede y no puede determinar?

—Por supuesto.

—Cuando analiza la memoria de una varita, soy capaz de determinar la firma mágica del que hizo los hechizos, y la secuencia en la que hechizos significativos fueron hechos. Sin embargo, como todos usamos nuestras varitas cada día para tareas mundanas, que requieren poco poder mágico, esos hechizos desaparecen de la memoria de la varita. Lo que la varita retiene, con el tiempo, son solo los hechizos con tal poder y fuerza que quedan marcados en la propia magia de la varita. Estas marcas pueden ser recuperadas aun cuando regresamos varios años, dependiendo, claro, de qué tan poderosa es la magia del mago o la bruja. Cuando un maestro de las varitas analiza la historia de una varita, comenzamos desenredando la historia, como si fuera una bola de estambre.

El hombre caminó hacia el centro del piso, donde habían acomodado un pequeño estrado. Puso la varita en un soporte vertical, para que la punta estuviera hacia arriba.

—Para protección de los presentes, haré un escudo dentro del cual podré liberar la historia sin liberar magia salvaje en el cuarto. Una vez que haya sido liberada con seguridad y visible, daré mi análisis. Le ruego a la corte un poco de paciencia, dado que esto toma unos cuantos minutos.

Loveless se paró junto a la varita y lanzó un brillante escudo, que al principio era opaco, pero después de unos momentos, la superficie se aclaró y todos podían ver al maestro, parado junto a la varita. El escudo tenía casi tres metros de largo, y abarcaba una gran porción del suelo abierto enfrente de los miembros del Wizengamot. Con su propia varita, lanzó un rayo de luz hacia la varita de espino y una conexión dorada brillante apareció. El maestro comenzó a girar su brazo rápidamente, alrededor de su cabeza, pero la conexión dorada nunca se rompió. En vez de eso, el área encerrada se llenó de docenas y luego cientos de lazos dorados, cada uno flotando por su cuenta. Harry notó que los lazos dorados no eran suaves, sino que parecían estar anudados por trenzas o rodeados por puntos de color.

De repente, Loveless bajó su varita y rompió la conexión con la varita de Malfoy. Los lazos dorados se quedaron en donde estaban, flotando dentro del pequeño espacio. Loveless se movió con la varita en ristre y salió del escudo. Estaba respirando con dificultad. El realizar la extracción lo había extenuado. Caminó hacia el estrado de testigos y bebió un vaso de agua.

—Como pronto se hará claro —Loveless se detuvo para respirar profundamente—, me sorprendí de que tal varita, de una edad relativamente joven, haya experimentado un significativo y poderoso uso. Es un instrumento muy fascinante. Ahora que la historia ha sido desenredada, puedo retirar el escudo y dar el análisis.

Con un movimiento de la varita, el escudo desapareció. Inmediatamente, los lazos dorados se dispersaron, llenando el centro del cuarto. En el espacio más grande, el lazo dorado se expandió, adquiriendo un aspecto de cuerda.

Loveless caminó rápidamente hacia el otro lado del cuarto, donde flotaba el delgado fin de la cuerda. Un nudo azul enredaba la cuerda casi al final.

—Aquí es donde la historia termina; esto quiere decir, los hechizos que se hicieron más recientemente. El nudo azul corresponde a un encantamiento de desarme, el Expelliarmus. Lo que es muy interesante, porque como ya dije, los hechizos del diario no son retenidos con frecuencia. Este, sin embargo, fue hecho con demasiada fuerza, por lo que causó una marca permanente en la historia de la varita. Es, claro, el hechizo que Harry Potter usó con Ya-Saben-Quién. Bastante impresionante, es la primera vez que he visto una marca de un poder tan grande con un hechizo tan…

Shacklebolt tosió y el maestro continuó su análisis.

—Como fue fácil determinar, de este hechizo, que el que lo lanzó fue Harry Potter, fui capaz de regresar hasta donde la varita cambió de manos. —Se mantuvo en donde estaba y jaló la cuerda. El extremos suelto, con el nudo azul, cayó con sin problemas, detrás del hombre; mientras jalaba la cuerda, ésta se enroscaba en sí misma. Salió un nudo negro—. Aquí es donde el señor Potter hizo una maldición cruciatus. De nuevo, una marca mágica muy poderosa.

La quietud en la galería cambió por una plática emocionada, mientras todos volteaban a ver a Harry. El chico se tensó en su asiento. Hermione tocó su brazo y él se acercó para susurrarle al oído.

—Carrow. —Recordó esa noche en la torre Ravenclaw, con Carrow amenazando a McGonagall.

Kingsley Shacklebolt golpeó el mazo contra el escritorio.

—Por favor, que el testigo limite su testimonio al uso de la varita por parte del acusado que está siendo juzgado.

—Claro, claro.

El hombre rápidamente jaló la cuerda. Con las dos manos, hizo que la cuerda volara entre ellas. Harry vio cómo los nudos pasaban, y vio una sección que tenía un apretado montón de nudos. Hermione lo golpeó con el codo.

—Gringotts.

Ron sonrió hacia ambos desde el otro lado de Hermione y asintió. La semana anterior, Harry había ido a reunirse con los representantes de Gringotts, para negociar una indemnización por el daño que habían causado al escapar del banco. El moreno agradecía que Bill Weasley hubiese sido capaz de estar en la reunión. Los duendes seguían lívidos, pero pudieron salir con un compromiso y, por fin, tuvo acceso completo a sus cámaras.

Por fin, el hombre se detuvo, con la cuerda en mano.

—Aquí es donde la firma cambia. Una firma mágica es como el latido del corazón. Los maestros de varitas podemos sentirlo pulsar y podemos compararlo con el del mago. En este caso, también es más fácil notarlo, porque como pueden ver, el giro de la cuerda está al revés. El señor Malfoy es zurdo y, por supuesto, utiliza la varita con la mano izquierda.

El hombre continuó.

—Mi análisis del uso del señor Malfoy es este: hay periodos significativos donde la varita fue claramente usada solo para la escuela, es decir, nada relevante. Excepto estos peculiares nudos lavandas. Tengo que admitir que nunca me había encontrado con éstos. Después de revisar el testimonio acerca del maleficio Crucifigio, decidí llevar a cabo un experimento con un asistente dispuesto. Fui capaz de determinar que estos nudos son indicadores de este hechizo tan inusual. —El hombre comenzó a jalar la cuerda de nuevo.

—Mientras nos adentramos más en la historia de la varita —El maestro de varitas se detuvo y levantó la cuerda, para que todos vieran el nudo negro—, de nuevo tenemos el familiar nudo negro de la maldición cruciatus. Esta fue la única vez que la maldición cruciatus fue utilizada por el señor Malfoy. Y gracias a su testimonio bajo Veritaserum, también marca un punto en el tiempo para esta porción de la historia. Este ocurrió el primero de agosto de 1997. Regresando un poco más, tenemos otra porción de hechizos poco relevante y poco poderosos.

Las manos del hombre se movían sin parar, mientras pasaba la dorada cuerda entre sus manos. El sudor comenzaba a bajar por su rostro por el esfuerzo. Harry estaba impresionado por cómo ese hombre, aparentemente frágil, podía realizar tanto esfuerzo. El montón de cuerda comenzaba a crecer rápidamente detrás de él. El hombre se detuvo y alzó la cuerda.

—Aquí, vemos el nudo de la maldición imperius. Fue utilizada dos veces en un periodo de dos meses. De nuevo, esto concuerda con el testimonio que involucraba a Rosmerta Boraca. —El maestro soltó la cuerda y, de nuevo, se acercó al estrado por un vaso de agua. Harry notó, con sorpresa, que casi toda la cuerda estaba apilada en el suelo. Lo único que quedaba era un tramo de cuerdo que se extendía por la sala. Al final había un solo nudo, más grande que todos los otros combinados.

Harry miró, con fascinación, el nudo gordiano. Parecía estar entrelazado con lazos violetas, dorados y azules, y era tan grande que parecía aumentar el peso del final de la cuerda. Miró a Hermione, que también estaba al borde de su asiento.

—Esto es en verdad fascinante, no tenía idea de que se pudiera aprender tanto de una varita —le susurró a Harry.

El maestro caminó hacia el nudo.

—Y, finalmente, llegamos a este último nudo. El hechizo fue hecho con tal fuerza y entrelaza dos firmas mágicas que, de hecho, detuvo la historia de la varita. No pude sacar algo más después de esto. —El hombre estiró las manos y, sin tocar el nudo, pudo levitarlo y llevarlo al centro de la sala.

—¿Y qué hechizo fue el que se realizó? —El fiscal se despertó. Su emoción era evidente en su rostro.

—Un hechizo de memoria, uno bastante poderoso. No un común Obliviate. Y uno, debo añadir, que fue aplicado a un periodo de tiempo importante de recuerdos.

Harry miró a Draco Malfoy. El rubio había comenzado a moverse en el borde de su asiento, y estaba negando con la cabeza, como si no pudiera creer lo que estaba pasando frente a él.

—¿Y quién fue la víctima de este, como usted dice, tan poderoso hechizo de memoria? ¿Puede determinar a la víctima de este crimen?

Loveless sonrió ligeramente.

—A diferencia de un pensadero, que puede repetir un recuerdo entero, el nudo no tiene esa capacidad. —Harry miró cómo Malfoy se dejaba caer en su silla—. Sin embargo, he determinado que puedo extraer fragmentos de los recuerdos que fueron borrados…

Goldstein se puso de pie.

—Hasta donde sé, los recuerdos eliminados por un Obliviate no pueden ser recuperados, ni siquiera fragmentos. —El rostro de Malfoy estaba blanco, y su cuerpo entero temblaba.

El maestro sonrió de nuevo.

—Como dije al empezar, esta varita es única. Solo hay una circunstancia en la que los recuerdos pueden ser recuperados. Es muy parecido a cuando una varita lucha contra su gemela en núcleo, y experimente un Priori Incantatem. La única forma en la que una varita puede recuperar recuerdos, o más bien, fragmentos de recuerdos, es cuando las dos firmas mágicas que crearon el nudo también son las firmas de los magos que han sido o son amos de la varita. Cosa que sucede en este nudo de recuerdos.

El silencio llenó la sala.

Goldstein se hundió en su asiento, lentamente. La voz de Kingsley Shacklebolt se oyó con fuerza en el silencio.

—Para estar completamente seguros. ¿Está usted diciendo que la víctima de este hechizo de memoria fue Harry Potter?

—Sí —dijo el maestro con simpleza—. Sin duda alguna.

La sala estalló en pláticas. Harry se quedó ahí, sentado y aturdido, ignorante del ruido y la conmoción que lo rodeaba. Miró a Draco Malfoy, el cual, por primera vez durante el juicio, había fijado su mirada en el moreno. No había color en el rostro del rubio. Sus grises ojos, que habían dado el aire de aburrimiento y desinterés durante el proceso, mostraban el miedo del chico. Malfoy estaba negando con la cabeza, como si pudiera prevenir que la verdad saliera. Harry miró, confundido, cómo Goldstein tomaba a Malfoy por el brazo para llamar su atención, susurrando furiosamente a su oído.

—Despejen la galería, despejen la galería —dijo Kingsley, oyéndose por encima del ruido con un Sonorus. Harry se dio cuenta de las túnicas rojas moviéndose frente a él, y entendió que los aurores asignados a su cuidado se habían movido y estaban parados a sus lados, protegiéndolo de las ávidas miradas de aquellos a su alrededor. El sonido de pies moviéndose y voces emocionadas disminuyó lentamente.

—Harry, ¿qué quiere decir? ¿Qué te hizo Malfoy? —preguntó Ginny, apretando su brazo y jalándolo hacia ella.

—No lo sé. No tengo idea —dijo Harry entre dientes—. Tiene que ser un error. Malfoy nunca se me acercó tanto. Alguien debió haber sido testigo.

Hermione estaba agarrando su otra mano.

—Tendremos que esperar y ver —susurró.

Ron estaba fulminando con la mirada a Malfoy.

—Sabía que no deberías haber regresado para salvarlo del fuego; el idiota es malvado.

Kingsley golpeó con su mazo.

—¿Tenía conocimiento de esto? —le preguntó Shacklebolt al fiscal.

—No, su señoría. La varita fue presentada como evidencia en el último minuto, por el mismo Potter. No hubo tiempo de que se revisara el testimonio con anterioridad.

—Harry, por favor, acércate. —Kingsley se giró hacia Harry. El chico se puso de pie, temblando, y se dirigió a las escaleras que llevaban de la galería al suelo de la sala. Vio que Ron, Hermione y Ginny estaban bajando con él. El moreno solo miró a Kingsley, ignorando los excitados rostros de las brujas y magos del Wizengamot—. ¿Tenías conocimiento de este evento?

—No, no. Debe ser un error. Malfoy nunca pudo haber tenido la oportunidad de hacerlo.

—Loveless, ¿hay alguna posibilidad de que esto sea un error? ¿Puede ser que se hayan borrado los recuerdos de otra persona?

—No, ninguna. Puedo probarlo, es muy fácil liberar los fragmentos de recuerdos que están retenidos, para proyectarlos.

—¡NO! ¡NO PUEDE HACERLO! ¡NO LO HAGA! —gritó Malfoy, desde la silla donde estaba, y ésta lo contuvo automáticamente cuando sintió que se ponía de pie, por medio de cuerdas que ataron sus antebrazos. Malfoy luchó contra sus ataduras—. ¡HARRY, NO DEJES QUE LO HAGA!

—El acusado se mantendrá en silencio o será silenciado —dijo Kingsley en voz alta.

—¡NO, POR EL AMOR DE MERLÍN, HARRY! —La boca de Draco seguía moviéndose, pero no emitía sonido alguno, una vez que el hechizo de Shacklebolt lo golpeó. Su cuerpo estaba retorciéndose contra las ataduras, y se podía ver la tensión en sus cuerdas vocales.

—¿Harry? ¿Acaba de llamarte Harry? —dijo Ron entre dientes—. ¿Desde cuándo Malfoy te llama Harry? —El aludido se encogió de hombros. Todo parecía una bizarra representación de una de sus pesadillas; seguía esperando despertar bañado en frío sudor.

—¿Harry, procedemos? —dijo Kingsley, mirando al moreno.

Harry miró a Malfoy, que había dejado de luchar y, en vez de ello, estaba sentado perfectamente quieto, mirando a Harry como si quisiera que dijera "No". Estaba petrificado, Harry entendió

—Sí, quiero descubrir de qué va todo esto.

—¿Qué necesita? —le preguntó Kingsley al maestro de varitas.

—Solo bajen la pantalla. Me tomará unos minutos aflojar el nudo, para que pueda ser proyectado.

Kingsley asintió, mientras se giraba hacia los miembros del Wizengamot.

—Tendremos un receso de quince minutos, en lo que el maestro se prepara. —Kingsley movió su varita y cuatro asientos aparecieron en el suelo de la sala, entre las mesas de la fiscalía y la defensa—. Harry, supongo que quieres que tus amigos estén presentes, como apoyo, ¿cierto?

—Sí, de todas formas, conocen todos mis secretos —dijo, con una pequeña sonrisa.

—¿Harry, puedo hablar contigo? —Hermione ya estaba jalando su mano y apartándolo de Ron y Ginny.

—¿Qué pasa? —Harry no estaba prestándole mucha atención a Hermione; su mirada estaba fija en Malfoy, que parecía haber entrado en una especie de trance, o sopor. Estaba sentado en la silla, moviéndose de atrás hacia delante.

—No creo que Ginny deba quedarse.

Harry rio.

—¿A qué te refieres? No tengo nada que ocultarle a Ginny.

—No sabes... No sabemos de qué son esos recuerdos, te los quitaron. —La voz de Hermione se oía tensa por la preocupación—. Creo que sería mejor si ella no estuviera aquí.

—¿Por qué? —dijo Harry con brusquedad.

—Nos conocemos desde hace mucho tiempo, Harry. —Hermione trató de sonreír—. Supongo que te estoy pidiendo que solo confíes en mi instinto. No sé qué vaya a aparecer en la pantalla, pero es posible. —La chica dejó de hablar.

Harry miró a su amiga y luego volteó a ver a Ginny, parada junto a su hermano. Su rojo cabello estaba trenzado, y caía por uno de sus hombros. La chica vio que la estaba mirando y sonrió. Harry sabía que había pasado por mucho debido a los Malfoy, tanto Lucius como Draco. No quería obligarla a soportar más, si podía evitarlo.

—De acuerdo, le diré. ¿Pero a dónde debe ir? No quiero que esté en el corredor, con todos los fotógrafos de la prensa.

—Haz que un auror la lleve a la oficina del señor Weasley —dijo Hermione, tan rápidamente que Harry supo que ya lo había pensado antes de que le preguntara.

—No se pondrá feliz, pero haré lo que dices.

Harry se alejó y habló con Ginny. La chica se puso, como era obvio, furiosa. Harry comenzó a sentir que un dolor de cabeza comenzaba mientras, por fin, la chica se alejaba, acompañada de un auror. La puerta se cerró detrás de ella justo cuando el mazo de Kingsley sonó, pidiendo orden en la sala.

Harry, Ron y Hermione se giraron y tomaron asiento, mientras Hermione seguía tratando de explicarle a Ron porqué había hecho que Ginny se fuera.

La gran pantalla de proyección ocupaba un lado de la sala. Loveless estaba parado en el otro extremo. El nudo dorado había sido expandido; seguía conservando su forma original, pero ahora había hoyos y espacios entre el enredado de lazos de color. El hombre tenía puesta la varita detrás del nudo.

—¿Está listo, Loveless? —dijo Kingsley con dificultad, como si se arrepintiera de la decisión de mostrar los recuerdos.

—Sí.

—Proceda.

—Muy bien. Como dije, los recuerdos solo serán fragmentos, y claro, no tendrán sonido. Y debido a la naturaleza del nudo del encantamiento de memoria, no podré controlar la secuencia en la que aparezcan.

—¿Cuál es su mejor estimación del intervalo de tiempo que estos recuerdos cubren? —preguntó Kingsley.

—A juzgar por el tamaño y la complejidad del nudo, diría que dos o tres años. Claro, la intensidad y la emoción borrada de los recuerdos afectan el tamaño del nudo.

—¿Y usted no ha visto estos recuerdos?

—No, señor.

—Muy bien. ¿Estás listo, Harry?

El chico asintió, agradecido por el fuerte agarre de Hermione en una de sus manos. Escuchó al maestro hacer un encantamiento y un rayo de luz brotó del nudo de lazos, dirigiéndose a la pantalla. El moreno giró la cabeza automáticamente hacia la pantalla, pensando, irrelevantemente, que debían haber llevado palomitas, porque se sentía como si estuviera en un cine muggle. Y luego, todos sus pensamientos abandonaron su cabeza cuando se vio a sí mismo, volando por el cielo nocturno con Draco Malfoy, con Malfoy riendo y sosteniendo una iluminada snitch. La imagen desapareció con un destello y fue reemplazada por una de Cedric Diggory y Malfoy bailando, con Harry recargado contra un escritorio, viéndolos y riendo. Destello. Draco y Harry, sentados en un escritorio, con los libros regados frente a ellos, Harry estirando una mano y pasando un mechón de cabello por detrás de la oreja del otro. Destello. Cedric Diggory y Harry, parados junto a un Malfoy que gritaba. Destello. Harry recargado contra Malfoy, con filas de libros detrás de ellos. Destello. Malfoy denudo, encima de Harry, retorciéndose, con la cabeza hacia atrás en obvio éxtasis, mientras Malfoy recorría con sus labios su pecho descubierto…

—SUFICIENTE. FINITE. TERMINEN ESTO, AHORA. —La sala se apagó. La mirada de Harry seguía fija en la pantalla, ahora en blanco. Por segunda vez en el día, el lugar estaba completamente en silencio. El chico repasó la sala con la mirada y vio que cada persona tenía la atención puesta en él. Se puso de pie, temblando—. Si me disculpan —dijo. Oyó su voz extrañamente sin emoción. Se enfocó en las escaleras que llevaban a la salida. Caminando hacia ellas, tuvo que mantener en la mente poner un pie delante del otro. El silencio lo seguía, o tal vez no; apenas podía escuchar por el intenso zumbido que llenaba su cabeza. Tropezándose, su pie golpeó el primer escalón, y se sintió agradecido cuando unos brazos familiares lo agarraron por ambos costados—. Al baño —susurró, tal vez sin necesidad.

Ron y Hermione sostuvieron su peso mientras se apresuraban a llegar a la puerta. El pandemonio llegó en cuanto se abrieron las puertas.

—Harry Potter, ¿sabías que te habían borrado la memoria?

—¿Cuándo te atacó Malfoy?

—¿Presentarás cargos en contra de Malfoy?

Harry apenas sentía que los aurores los ayudaban a avanzar, despejando el camino hasta llegar al baño. En cuanto se cerró la puerta detrás de él, Harry corrió al primer inodoro y cayó de rodillas, vomitando. Sintió que estaba sacando su alma a través de la bilis que brotaba por su boca y nariz. Por fin, colapsó sobre la pared, habiendo perdido todas sus fuerzas.

—Ten, Harry —dijo Hermione en voz baja, dándole una botella de agua.

El chico la tomó, luchando con la tapa. Se enjuagó la boca y escupió en el suelo, ignorando el desastre. Hermione desvaneció el charco pulcramente y se sentó en el suelo junto a él, acariciando con su mano la del moreno, que descansaba sobre su pierna.

Harry alzó la cabeza y miró a Ron, que estaba recargado contra la pared. Sus pecas resaltaban con la palidez de su rostro. El pelirrojo lo miró y negó con la cabeza.

—No puedo decir que me esperaba eso, compañero.

—Ni tú, ni yo —dijo Harry, con una risa amarga—. ¿Podría haber sido falso, creado? —preguntó, mirando a Hermione.

Hermione negó con la cabeza.

—No, Harry. No veo cómo podría haber sido falso.

—Genial. Maravilloso. Y pensar que me desperté esta mañana, pensando que toda la rareza en mi vida había quedado atrás. Que iríamos a Hogwarts la próxima semana y que podría seguir adelante. —Harry cerró los ojos—. Si nos quedamos aquí lo suficiente, ¿creen que todos se vayan? No puedo enfrentar a todas esas cámaras, toda esa gente.

—Hablé con los aurores mientras estabas, em, vaciando las tripas. Están despejando el corredor. Podremos ir directo al punto de aparición —dijo Ron.

—Iré a ver si ya está despejado —dijo Hermione, palmeando la mejilla de Harry y poniéndose de pie.

Harry asintió, con los ojos cerrados y recargado contra la pared del baño.

Jodido Malfoy.

—De hecho, parecía como si… —El pelirrojo se detuvo abruptamente, cuando vio a Harry apuntándole con la varita.

—Si sabes lo que te conviene, no vas a terminar esa oración.

Ron alzó las manos en postura defensiva.

—Lo siento, lo siento. Sigo en shock, ¿vale? Mi cerebro se apagó —dijo Ron, con una sonrisa lánguida.

Harry dejó caer su mano sobre su regazo.

—También el mío.

Escucharon el agudo sonido de los tacones de Hermione en la loseta.

—Me encontré con Kingsley, dijo que iría a Grimmauld Place esta noche. Podemos irnos, ya se fueron todos. ¿Estás listo, Harry?

Harry rio con brusquedad.

—Tan listo como podré estarlo.

Ron le ofreció la mano y Harry la tomó, impulsándose y poniéndose de pie.


Notas de autora:

No odien a Draco (¡o a mí!). De hecho, acabo de perder a un par de seguidores desde que subí el capítulo, hace 12 horas. Por favor, no se vayan… Si sienten que es mucho, esperen hasta que haya subido dos capítulos más, y con eso habrán pasado lo peor de todo.

Perdimos dos años, veremos flashbacks y otras cosas. ¡Comentarios, por favor! Sé que este fue un capítulo con mucho angst. El siguiente es peor, y luego las cosas se arreglan, por favor, ¡confíen en mí!


Notas finales:

¿Siguen a bordo?

Adigium21