Notas de traductor:

Gracias a Silvers Astoria Malfoy, Violet Stwy, Druida, xonyaa11, kawaiigiirl, toxica666, jessyriddle, Acantha-27, Dandelion Malfoy, Kaith Jackson, miredraco y un Guest por comentar en el capítulo anterior o alguno de los anteriores… ¡Silvers, fuiste el review 666! Tengo miedo… XD

Disfruten…


Draco se despertó, sobresaltado por el sonido de una lechuza ululando en la noche. Acomodándose ligeramente, estudió al moreno durmiendo. La luz de luna que entraba por la ventana iluminaba la cama y Draco vio el gentil movimiento del pecho de Harry. Su rostro estaba relajado, con los labios entreabiertos. Apenas podía creer cuán rápido habían cambiado las cosas. Tres días antes, estaba seguro de que nunca habría una oportunidad de que estuvieran juntos y, ahora, estaba recostado a su lado. Incapaz de resistir la urgencia, estiró la mano cuidadosamente y repasó la cicatriz de la maldición en su pecho. Era un intenso recordatorio de cuán cerca había estado de perderlo.

Harry comenzó a abrir los ojos, tensándose al despertar, para luego relajarse al ver a Draco.

—Hey.

—La paja es más barata —dijo Draco con una sonrisa (1).

—¿Conoces ése? —preguntó Harry sin poder creerlo.

Draco rio.

—No entiendo qué quiere decir, pero tú solías decirlo.

—Yo tampoco le entendía mucho, pero me agradaba esa maestra muggle —dijo Harry—. ¿Te sientes bien? —le preguntó vacilante, entrelazando sus dedos con los del rubio.

—Nunca mejor —dijo Draco. Luego, añadió—: Un poco adolorido, pero vale la pena. —Luego, se inclinó para besarlo.

—¿Qué hora es? —preguntó el moreno, mientras Draco besaba su clavícula, junto con las cicatrices dejadas por el Fuego Maldito.

—No lo sé. Tarde. La lechuza me despertó. Estamos debajo de la lechucería. Uno pensaría que ya estaría acostumbrado, después de pasar un año durmiendo mientras ellas pasaban volando.

—Linda vista —dijo Harry, mirando por las ventanas, viendo la luna. Draco asintió sin apartar la mirada de Harry.

—Solía quedarme recostado cada noche, mirando por la ventana. Preguntándome dónde estabas…

—¿Dónde pensabas que estaba?

—No lo sabía al principio, sólo esperaba que estuvieras bien. Esperaba que no te doliera mucho. Lo adiviné después de verte la Navidad pasada, en casa de Andrómeda, cuando el número de dragones de juguete de Teddy se multiplicó.

Harry rio.

—Supongo que esa fue una señal clara. Me impactó verte ahí. No sabía qué hacer o decir. Aún no estaba listo para lidiar con todo. Me desaparecí como un cobarde.

—¿Crees que te sorprendiste? Yo sentí como si me hubiera aplastado un hipogrifo.

—¿Qué pensaste, cuando me fui sin decir algo?

—Estaba feliz porque no me hubieras maldecido al instante. No, ese fue mi segundo pensamiento. El primero fue que nunca te había visto tan hermoso. Tu cabello, atado por detrás; de inmediato lo imaginé así. —Draco miró fijamente al moreno, que tenía la cabeza apoyada en la almohada, con el negro cabello cayendo sobre sus hombros—. Sin embargo, mi imaginación no le hizo justicia. Con sólo verte, un hombre hetero se volvería gay.

Harry rio avergonzado.

—Sí, buen chiste.

—Es en serio. Y luego, recuerdo haber estado ahí, entendiendo que nunca podría pasar mis manos por tu cabello de nuevo, nunca podría hablar contigo sin escuchar el odio en tu voz, y me costó todas mis energías poder mantenerme de pie.

—Gracias a Merlín que estabas equivocado con eso —dijo Harry—. Sé que sólo te vi por un minuto, pero en ese rato absorbí toda tu imagen. Te quedaste grabado en mi cabeza, parado en la puerta. También habías cambiado de apariencia: te veías más alto y con el cabello diferente. No podía creer que estuviera tan corto. ¿Por qué te lo cortaste?

—Pasé la mitad de mi vida teniendo que verme como un Malfoy. No estoy apenado del nombre de mi familia, pero quiero ser conocido como Draco Malfoy, no sólo un Malfoy. No soy mi padre.

—Dejaste de ser Malfoy para mí hace meses. Creo que fue después de verte con Teddy en la Ceremonia de Remembranza, que reconocí que no podía empatar al chico que recordaba con el chico en el que te habías convertido. Ahí fue cuando comencé a pensar en ti como Draco —dijo Harry, repasando las cicatrices del Sectumsempra en el pecho de Draco con el dedo—. Somos muy suertudos; pudimos obviar todo, dos veces. Suertudos por haber vivido para ver esto pasar.

—Suertudo no comienza a describir lo increíblemente afortunado que me siento —dijo Draco, deteniendo los dedos de Harry. No quería pensar en el día que el moreno había puesto esas cicatrices ahí, y tampoco quiera que Harry se preocupara por ello.

—¿Cuándo dormimos juntos por primera vez? —preguntó Harry abruptamente, acomodándose para ver mejor a Draco.

El rubio lo miró fijamente, pensando en su pregunta.

—La primera vez que dormimos juntos, eso fue lo que hicimos, literalmente. Fue la noche que Cedric murió. Me metí a escondidas a la enfermería, usando tu capa. Tenía que estar contigo, sin importar el riesgo.

Harry apretó los ojos, esforzándose para recordar.

—Sirius estaba ahí esa noche, cuidando mi cama, como Canuto.

—Sí, casi me corta la garganta —dijo Draco—. Tuviste que convencerlo de que no lo hiciera…

—¿Sirius también sabía lo nuestro?

—Ahí fue cuando se enteró; no le pareció. Pero, por esa noche, nos dejó estar. No sé lo que te dijo después. Estabas tan herido que no creo que el hecho de que lo haya descubierto causara una impresión. Estaba tan seguro de que te había perdido, cuando desapareciste en el laberinto. Y luego regresaste, con el cuerpo de Cedric.

—Quizá sea mejor que no recuerde todo esto —dijo Harry—. Mis recuerdos de esa noche ya son lo suficientemente malos. Simon me contó lo que pasó al día siguiente. Que tú y yo hablamos con él después.

Draco asintió.

—Me alegra saber, por más raro que suene, que hay alguien más que sabía lo que hubo entre nosotros, que nos vio juntos, aparte de Sirius y Snape. Como sea, regresando a tu pregunta: la primera vez que tuvimos relaciones fue en quinto año, en noviembre.

—¿Esperamos un año? —preguntó Harry, con la ceja alzada.

Draco rio y asintió.

—No era como si no estuviéramos jugueteando, pero era un gran primer paso, y creo que ambos teníamos miedo de darlo. —Respiró profundamente—. Fue después del partido de Quidditch Slytherin/Gryffindor.

Harry entrecerró los ojos.

—Nosotros ganamos ese juego… Espera, el juego de quinto… Ése fue el día que Umbridge me prohibió jugar. Tú y yo peleamos después de ese juego. ¿Fue una pelea fingida o real?

—Fue una pelea real. Muy real. No sé qué fue lo que me pasó al final del juego. Creo que fue la tensión de todo. Tener que ser dos personas al mismo tiempo: Malfoy, Draco. Exploté y tú pagaste el precio.

—Maldita Umbridge —dijo Harry—. ¿Cómo fue que eso se convirtió en…?

—Después de la pelea, nos vimos abajo. Yo tenía mucho miedo. Sabía que había cruzado la línea. Ni siquiera me dejaste disculparme. Luego, me dijiste que me amabas. Y lo siguiente que supe fue que estábamos haciendo el amor y todo estaba bien en el mundo de nuevo.

—Me lo preguntaba —dijo Harry—. No sabía si las imágenes que veo son de la primera vez o de después.

—¿Nos recuerdas así?

Harry asintió.

—Sólo retazos, junto con otras cosas.

—¿Qué ves?

—Nos veo en un sillón verde. —Harry miró a Draco con curiosidad—. ¿Dónde está ese sillón? Lo he visto en mis sueños. No está en los vestidores.

—Era la banca, la de madera que estaba en la oficina. La transformábamos cuando necesitábamos algo cómodo. —Draco rio—. Ése fue mi regalo de quince años. Tú hiciste que Cedric te enseñara el hechizo.

—Soy malísimo para Transformaciones.

—Bueno, tenías una motivación muy fuerte —dijo Draco riendo—. Sólo Merlín sabe qué pensó Cedric de que le preguntaras cómo hacerlo.

—¿Nunca te lo dijo? —preguntó Harry, apenado de su yo de catorce años.

Draco negó con la cabeza.

—Se preocupaba por nosotros, sabía a qué estábamos enfrentándonos. Los retos… Solíamos hablar de ello. Sólo él y yo.

—Pero obviamente pensaba que valía la pena el riesgo —dijo Harry.

Draco asintió.

—A pesar de que ninguno de nosotros podría haber predicho lo que pasó. —Miró al escritorio. Salió de debajo del edredón y caminó hacia el mueble, para tomar los papeles que había sacado de los vestidores. Harry lo miró mientras cruzaba el cuarto, preguntándose en qué se diferenciaba el hombre que ahora veía del chico de quince años que había olvidado—. ¿Me prestas tu varita? —Harry lo miró con curiosidad y asintió. Draco levantó su varita de donde la había dejado caer antes. Harry se enderezó y se recargó contra la cabecera. Draco se sentó a su lado, cubriéndolos de nuevo con el edredón para mantener el calor. Le dio la varita y los papeles a Harry—. Sólo se mostrarán con tu varita, con tu magia.

Harry vaciló.

—¿No con la tuya?

Draco negó con la cabeza.

—Nueva varita, nueva variación de la firma mágica. Podría haberla transferido para que se mostraran con mi nueva varita, pero sabía que la única forma en la que los podría ver de nuevo era contigo. —Tocó el papel, concentrado—. Quizá no la transferí para evitar la tentación.

Harry miró el papel en blanco, sosteniendo su varita pero sin tocarlo.

—Hermione adivinó el secreto con el que estaba en mi baúl. El de nosotros bailando.

—Ese dibujo fue tu regalo de cumpleaños, el primer verano —dijo Draco—. Me alegra que no hayas tenido estos en tu baúl.

—¿Por? —Harry bajó la mirada y tocó el dibujo de hasta arriba con la varita—. ¡Oh! —Draco rio por el brillante escarlata que cubrió las mejillas de Harry, mientras contemplaba el dibujo—. Sí, habría sido embarazoso si Hermione hubiera visto éste.

Draco asintió.

—Me encantaba dibujarte. Y tú lo tolerabas razonablemente bien. —Draco rio para sí mismo, recordando la primera vez que Harry había despertado de una siesta, y había descubierto que Draco lo estaba dibujando. Había protestado, pero Draco lo había convencido de que no lo rompiera.

—Era un tío muy flaco —dijo Harry, moviéndose incómodamente.

—Eras y eres hermoso. Me encanta cada centímetro de ti —dijo Draco suavemente, besando su hombro (2).

—¿Con todo y cicatrices? —preguntó Harry riendo.

—Ellas definen quién eres. Cuentan tu historia.

Harry miró la Marca Tenebrosa, que se percibía fácilmente en el antebrazo del rubio.

—También las tuyas.

Draco alzó el brazo para estudiar la Marca. Se había acostumbrado a mirarla ahí; la profunda pena que solía sentir había comenzado a desaparecer.

—Mi historia no es igual de honorable.

Harry repasó las oscuras líneas con los dedos.

—Puede que sea aún más honorable. Tomaste la Marca para salvar a otros. A pesar de que no la querías. A pesar de que sabías que podría significar tu muerte.

—Quería morir, cuando supe que tenía que tomarla. Al sentir cómo la quemaban en mi piel, supe que te había perdido para siempre.

—Estabas equivocado —dijo Harry.

Draco asintió. Miró el dibujo de nuevo.

—Era tan ingenuo, antes de ese verano. En verdad pensé que lo pasaríamos sin salir heridos. —Miró a Harry de nuevo—. Tú lo sabías. Trataste de convencerme y yo no quise escucharte.

—No podemos cambiar nada. No hay giratiempos. —Harry levantó la varita y la imagen de él, recostado en el sillón, desapareció (3).

Draco negó con la cabeza.

—Tócalo de nuevo y haz un hechizo de estasis (4). Quiero verlos todos juntos. —Harry vaciló y luego hizo lo que Draco le pidió. Draco le pasó el siguiente—. Ahora, éste.

El siguiente dibujo era de ellos juntos, abrazados. Desnudos sobre el sillón, con una cobija Slytherin cubriéndonos a medias. Harry hizo el hechizo y luego reveló el siguiente. Draco sonrió cuando recordó haber dibujado ése de memoria, en la Torre de Astronomía.

—Por favor, dime que no… —dijo Harry, mostrando sorpresa por el tono de voz.

—Claro que sí, joder —dijo Draco riendo—. Me alegró que nadie decidiera pasear por la torre esa noche; se habrían topado con una buena vista.

—De repente tu preocupación, por si Watson iba a ver los recuerdos con nosotros o no, tiene mucho sentido —dijo Harry—. Y yo que pensaba que era un torpe virgen cuando intenté estar con Ginny.

—¿Acaso tú y ella…? —preguntó Draco en voz baja. Recordaba verlos a la distancia. Preguntándose en qué terminaban sus besos. Había estado celoso, pero también increíblemente enojado por la mentira en la que Dumbledore había envuelto a Harry.

—Afortunadamente, no —dijo Harry, mirando al rubio fijamente—. Eso habría hecho peores las cosas, cuando todo se descubrió. Éramos definitivamente, em, activos, pero nunca tuvimos sexo antes del fin de ese año. Era la hermana de Ron y, sin importar cuántas ganas tenía de hacerlo, no iba a presionarla. Luego, Dumbledore murió. Para cuando nos vimos de nuevo, las pociones que me había dado habían comenzado a perder su efecto. Eso causó algunos momentos bastante incómodos —dijo Harry en voz baja—. No sabía qué estaba pasando en mi cabeza. Aún recuerdo que estaba completamente enamorado de ella, que la deseaba, pero al mismo tiempo estaba mirando a varios chicos que pasaban por la calle.

—No muchas personas han tenido que descubrir que son gays, dos veces —dijo Draco—. Entonces, para cuando fue el juicio, ¿lo sabías? ¿Sabías que eras gay?

Harry negó con la cabeza.

—Sólo estaba confundido. No pensaba que pudiera serlo, por lo que pasó con Ginny. Pensé que quizá sólo estaba sufriendo algún tipo de fatiga a causa de la batalla, por todo el estrés.

—¿Qué tipo de fatiga por la batalla haría que vieras el trasero a un chico, en vez de las tetas de tu novia? (5)

—La lógica nunca fue mi punto fuerte —dijo Harry riendo—. No sabía lo que estaba pasando. Y luego, los sueños empeoraban, contigo. Sabía que tú tenías algo que ver con todo, de algún modo.

—Si hubiera podido salvarte de tener que descubrirlo de ese modo, enfrente de todos…

—Fue malo —dijo Harry, asintiendo—. Cuando intentaste evitar que mostraran los recuerdos en la varita, me llamaste "Harry". Esa fue la primera señal de que algo grande iba a pasar. Y tu reacción: estabas aterrado.

—Estaba más que aterrado. Sabía que no podía detenerlo, pero tenía que intentarlo. Me habría declarado culpable, para evitar que descubrieras…

—Nunca. No pienses así. —Harry tomó su brazo, tirando los dibujos al suelo mientras lo hacía—. ¿Pasar una sentencia de por vida en Azkabán sólo para evitar que pasara por todo eso? Ni siquiera lo sugieras.

—Si hubieras podido ver tu rostro… Te veías destruido —dijo Draco, cerrando los ojos al recordar la imagen.

—Gracias a las fotografías de El Profeta, ahora lo sé —dijo Harry secamente—. Afortunadamente, toda esa semana está algo borrosa en mi mente.

—Te admiraba, por cómo conseguiste calmarte para interrogarme en la oficina de Shacklebolt. Me mostró cuánto habías madurado. Dudo si habrías podido contener tu furia de esa manera, hace unos cuantos años.

—No era que fuera maduro, era que todo me había sobrepasado. Estaba congelado por dentro. Además, ya había planeado mi escape. Había reservado el traslador a Rumania. Y tú estabas muy altanero ese día —dijo Harry, mirándolo—. Quería saltar y darte un golpe en el rostro.

—Fue un acto. Tanto para ti como para mí. La última actuación de Draco Lucius Malfoy, los primeros años —dijo Draco suavemente—. Si tú podías mantenerte calmado, entonces también yo.

—Podría haber funcionado en tu contra.

—No me importaba —dijo Draco, jalando al moreno hacia sí—. Gracias por regresar aquí. Sé que no puede ser fácil para ti.

—No creo que sea fácil para ninguno de nosotros —dijo Harry, mirando a su alrededor—. Es extraño estar de vuelta aquí. Pero yo quería esto. Quería venir aquí contigo y comenzar de nuevo.

Draco asintió. Estiró la mano y levantó la última hoja que había caído.

—Muestra éste. —Harry lo miró y Draco sonrió al verlo—. Éste es en el que estaba pensando hace un momento, cuando desperté y te vi durmiendo. Éste fue el primer dibujo en vivo que hice de ti, o de alguien. Te habías quedado dormido y no pude resistir dibujarte.

—Si algo hace que todo esto parezca real, es esto —dijo Harry—. Nunca, en un millón de años, habría imaginado a Draco Malfoy dibujándome así.

Draco rio.

—Bueno, si voy a dibujarte de nuevo, voy a tener que estudiar tu cuerpo un poco más de cerca. Tendré que asegurarme de poner todas las cicatrices en el lugar correcto. Puede que me tome un tiempo estudiarlo todo. —Se movió para estar encima del moreno—. Puede que tome mucho tiempo.

Harry lo miró a los ojos.

—Más te vale usar un hechizo de ocultamiento en cualquier dibujo que hagas, que sea como esos —dijo, señalando los dibujos que estaban en el suelo.

—Sólo para tus ojos —dijo Draco, asintiendo—. Y para los míos.

OoOoOoO

Cuando Harry se despertó, la cama estaba fría a su lado. Miró alrededor y dio un suspiro de alivio cuando vio a Draco parado cerca de la ventana, con los pantalones puestos, y la camisa abierta, como si se hubiera detenido al estar vistiéndose.

—¿Todo en orden? —preguntó Harry.

Draco asintió.

—Sólo pensaba en cómo han cambiado las cosas… Y me preguntaba si la contraseña del baño de prefectos es la misma.

—¿Alguna vez lo hicimos ahí? —preguntó Harry, alzando una ceja.

Draco sonrió.

—Como yo era prefecto, podía usarlo cuando quisiera. Tú te metías conmigo bajo tu capa.

—Apuesto que a Myrtle la Llorona le encantaba eso —dijo Harry mientras reía.

—Oh, no me hagas empezar con ella. Era terrible. Probablemente, por eso no íbamos ahí tan frecuentemente. —Draco lo miró—. Temía que me fuera a delatar, el siguiente año.

—Me contó que había un chico llorando en el baño. Fue hasta después que entendí que eras tú.

—Cuando te das cuenta de que estás confesándote con fantasmas como Myrtle la Llorona, sabes que ya tocaste fondo. No sabía que lo peor estaba a punto de pasar.

Harry se levantó de la cama y jaló el edredón para envolverse con él, protegiéndose del frío.

—¿Deberíamos arriesgarnos a usar el baño de prefectos, o tomar una ducha, o lo que sea que tengan aquí en la torre?

—Hay un cuarto de baño en la planta baja —dijo Draco—. ¿Quieres ir a asearte? Bajaré en un segundo.

Harry lo miró, preocupado.

—¿Estás bien? Pareces… callado.

Draco lo miró con expresión sobria.

—Esto es más difícil de lo que pensé. Durante el último año, estaba seguro de que si conseguía traerte aquí, si te mostraba abajo, los recuerdos regresarían a ti. Pero, claro, no pueden, y pude notar que estabas incómodo allá abajo.

—Sé que ese lugar es especial para ti, pero no lo es para mí. —Se detuvo, escogiendo las palabras con cuidado—. Lo único que tengo son fragmentos e imágenes que regresan a mí mientras sueño. Estar ahí fue surrealista, como si fuera parte de los sueños. Quizá, después de que puedas compartir los recuerdos, las cosas comiencen a acomodarse mejor. Comiencen a tener más sentido.

—¿Cuándo vas a contarme acerca de estos sueños tuyos?

—Es difícil describirlos. Es como estar en un tornado, o en un traslador. Las imágenes entran y salen volando. Podemos hablar de ellos más tarde. Ahora mismo, necesito desesperadamente una ducha. Los encantamientos de limpieza sirven y todo eso, pero necesito una ducha caliente. De preferencia, con compañía. Y luego desayunamos, estoy famélico.

—No puedo imaginar por qué —dijo Draco riendo—. Eres realmente insaciable.

—Hay que compensar mucho tiempo… —dijo Harry—. Después del desayuno, vayamos a dar un paseo por el lago. Quiero ver ese árbol nuestro.

—Es sólo un árbol, Harry —dijo Draco, con una sonrisa.

—Nada es "sólo una cosa" —dijo Harry, negando con la cabeza—. Para mí, todas son piezas de un rompecabezas.

OoOoOoO

Salieron al terrible aire frío después del desayuno. Nubes grises cubrían el cielo. Draco se estremeció y subió el cuello de su abrigo.

—No es el mejor día para pasear por el lago.

Harry asintió a regañadientes.

—Supongo que no íbamos al árbol a la mitad del invierno.

—Para nada —dijo Draco riendo—. Regresemos a los vestidores. —Harry dudó pero asintió. Esperaba poder controlarse al regresar ahí—. Estará bien, tengo una idea.

Rápidamente, le dieron la vuelta al castillo, hacia la torre oeste. Esta vez, Harry tocó los ladrillos, satisfecho por haber recordado la secuencia correctamente. Entraron al cuarto, juntos. El aire estaba más fresco ese día, Harry notó aliviado (6).

Draco se movió con confianza por el lugar. Apuntando con la varita a la chimenea, un fuego brotó. Caminó hacia un armario y sacó un tocadiscos.

—¿Música? —preguntó Harry con duda.

—Música —confirmó Draco. Acomodó el tocadiscos en el escritorio y buscó entre los discos, seleccionando un álbum del montón—. Solía negarme a llamar a los grupos por sus nombres. Llamaba a este álbum cómo "el álbum del sillón".

—¿Muy muggle para ti?

—Un poco, pero me encantaba este grupo. He pensado mucho acerca de la primera canción. —Draco puso el álbum en el aparato y tocó la aguja con la varita. Harry escuchó cómo la música empezaba suavemente.

It's getting to the point where I'm no fun anymore

I am sorry

Sometimes it hurts so badly I must cry out loud

I am lonely

I am yours, you are mine, you are what you are

Remember what we've said and done and felt about each other

Oh, babe have mercy

Don't let the past remind us of what we are not now

I am not dreaming (7)

Draco se quedó mirando la aguja del tocadiscos y luego se giró hacia Harry. Sin decir una palabra, lo llevó afuera de la oficina. La música sonaba suavemente, llenando el cuarto y haciendo que se sintiera menos vacío. Deteniéndose frente a los casilleros, Draco puso las manos en las caderas del moreno y lo empujó gentilmente, para que apoyara la espalda contra uno de ellos.

—Nuestro primer beso, fue aquí precisamente. Justo de esta manera. —Miró a Harry con una sonrisa—. Claro, éramos mucho más bajos en ese entonces.

—¿Quién besó a quién? —preguntó Harry; siempre se había preguntado quién había dado el primer paso.

—Fue durante nuestra tercera sesión con la imperius; finalmente, pude repeler la maldición. Tenías una lista de órdenes que me estabas dando, y yo no las hice. Entonces, Cedric te dijo que pensaras en una orden que no estuviera en la lista, para ver si yo podía repelerla. Entonces, me ordenaste que te besara.

—¿Qué dices? —Harry rio sin poder creerlo—. ¡No habría podido hacer eso así de repente!

Draco sonrió por la expresión del moreno.

—Yo tampoco podía creerlo.

—Y luego, ¿me besaste?

Draco negó con la cabeza.

—No. Seguía estando bajo la imperius. Esperé hasta que dijeras Finite. Luego, te besé. Tomé tus manos así y te pregunté si querías que le dijera a Cedric cuál había sido la última orden, o si querías que se lo mostrara. —Tomó las manos de Harry y las alzó por encima de su cabeza.

—¿Esto fue enfrente de Cedric?

Draco rio.

—Sí, creo que se fue bastante rápido después de eso. Ambos olvidamos que estaba en la habitación.

Harry se lamió los labios y miró a Draco, que seguía manteniéndolo apretado contra el casillero.

—¿Por qué lo hiciste? ¿Porque te lo pedí?

—Porque me había estado preguntado por semanas cómo sería hacerlo —dijo Draco—. La mitad de mí quería que resultara mal, porque sabía que estar juntos sería un desastre. Que nuestras vidas se volverían muy, muy complicadas si cedía a la tentación.

—¿Y la otra mitad?

—La otra mitad lo quería más que nada. Había estado mirándote por años, sintiéndome fascinado por ti por meses y gustando de ti por semanas.

—¿Y cómo fue? —Harry no podía evitar mirar fijamente los labios del rubio.

Draco se inclinó hacia delante y lo besó. Harry trató de liberar sus brazos del agarre de Draco, para poder abrazarlo, pero Draco sólo apretó un poco más. Considerando lo que habían estado haciendo durante casi toda la noche, el beso no debería haber sido algo especial, pero lo fue. Draco tembló cuando Harry profundizó el beso. El rubio empujó hacia delante, metiendo su pierna entre las de Harry. Con alivio, el moreno sintió que Draco lo soltaba, así que no perdió tiempo en soltar sus brazos. Rodeó al rubio con ellos, juntando sus cuerpos aún más. Draco tenía sus manos en la nuca de Harry. Sus dedos atraparon y jalaron la tira de cuero, soltando su cabello. Harry siseó cuando sintió que Draco lo agarraba del cabello, haciendo su cabeza para atrás gentilmente, dándole acceso a su cuello. El rubio comenzó a besar su cuello. Harry pasó sus manos por la cintura del Draco, acercándolo más. El sonido del tocadiscos se detuvo y el álbum comenzó de nuevo, sobresaltando a Draco.

Harry lo miró.

—Entonces, ¿ese fue nuestro primer beso? —preguntó riendo, tratando de recuperar el aliento.

Draco rio también.

—Sí, fue bastante candente.

—¿Y así como así, decidimos estar juntos?

—Sí, digamos que sí. No iba a darme por vencido con esto. —Draco frotó los labios de Harry con el pulgar—. Y recuerdo haber pensado que no necesitaba tomar una decisión. Por más malo que pudiera haber sido, se sentía bien, se sentía correcto.

—Si se sentía de esta forma, estoy seguro de que sí —Harry dijo, mirando a su alrededor—. ¿Qué dijo Cedric acerca de nosotros?

—Estaba preocupado. De hecho, habló con los dos acerca de que debíamos tener cuidado. Además, creo que ambos lo sabíamos. Al menos, yo lo sabía. Estar aquí abajo, a solas, era intenso. Sabíamos que sería muy sencillo llevar al borde al otro. Cedric venía con nosotros y estudiábamos juntos.

—Y les enseñé a ambos a hacer un patronus.

Draco asintió.

—También hubo lecciones de baile. —Sonrió de lado—. Una vez, mencionaste que no sabías bailar. Entonces, Cedric y yo te dimos clases.

—Claro. Mencionaste eso en la apertura del Centro —dijo Harry. Aún tenía los brazos alrededor de la cintura de Draco, pero se hizo hacia atrás, apoyando la cabeza contra el casillero—. Sí hay cientos de horas en las que estuvimos juntos, ¿no es verdad?

Draco asintió.

—Nos va a tomar mucho tiempo, compartir los recuerdos.

—Es una sensación de lo más extraña. Saber que tuvimos todo esto y, aun así, todo quedó reducido a un grupo de imágenes que no tienen sentido.

—¿Crees que puedas contarme lo que recuerdas, o lo que sueñas?

Harry vaciló pero asintió.

—Sentémonos. —Caminaron juntos hacia la oficina y Harry se acercó a la banca. Levantó el protector de pecho de cuero, que estaba sobre el mueble. Miró a Draco—. ¿Recuerdas el encantamiento para transformarla?

Draco asintió y sacó la varita. Harry bajó el protector y dio un paso atrás. Draco respiró profundamente e hizo el encantamiento. La banca brilló y desapareció, dejando el sillón de cuero verde en su lugar.

—¿Yo hice esto? ¿A los catorce?

—Considerando que ya había estado haciendo un patronus corpóreo por un año, no es tan difícil de imaginar. Y —Draco sonrió—, era algo realmente agradable, tener algo en lo que sentarse, aparte de las sillas de madera o la banca.

Harry se recostó sobre el sillón. Draco vaciló un momento, antes de acomodarse a su lado. Hizo una mueca cuando ambos trataron de acomodarse para caber—. Sí que éramos más pequeños entonces; no recuerdo haber tenido que luchar para hacerte espacio. —Se enderezó y Harry rio por su expresión disgustada.

—Está bien. —Apoyó la cabeza en el borde e hizo un gesto para que el rubio se recargara contra él, con las piernas de Harry estiradas a sus costados. El peso del cuerpo de Harry sobre su pecho se sentía bien, y Harry entendió, sorprendido, que se sentía natural. Estiró la mano para tomar la de Draco, entrelazando sus dedos. Estudió el contraste entre ambas manos. Los dedos de Draco eran largos y elegantes, pálidos en comparación con los suyos: bronceados, callosos y ásperos al toque.

—Tus sueños. ¿Qué recuerdas? —le preguntó Draco en voz baja.

—Comenzaron mientras estábamos huyendo, escondiéndonos. Si hubiera sido alguien más en los sueños, no habría pensado nada. Pero eras tú, el que aparecía. Riendo, o mirándome si tu… expresión usual. Bueno, tu expresión antigua.

—¿Te refieres a la expresión de idiota malcriado y condescendiente?

—Exacto. Y no te estabas riendo de mí; podía notar que estábamos riendo juntos. A pesar de que yo ni siquiera estaba en el sueño. No podía entender por qué, de entre todas las personas, estaba soñando contigo, o cómo era que te imaginaba así.

—¿Y eso cuándo fue?

—No lo sé. Creo que en septiembre, u octubre de ese año —dijo Harry, negando con la cabeza—. Luego, comencé a soñar que te tocaba, que tomaba tu mano y luego desaparecías, y todo se ponía negro. Después, despertaba bañando en sudor frío. Siempre con un dolor de cabeza. Luego, los sueños se volvieron más extraños: nos soñaba aquí. Sin ropa. Eso me descontrolaba.

—Me imagino que sí. ¿Qué pensabas que era?

—Trataba de no pensar en ello; además, Ron, Hermione y yo estábamos compartiendo la tienda. Entonces, tenía miedo de estar hablando mientras dormía.

—Siempre hablas mientras duermes.

Harry dudó, sorprendido por la casualidad del comentario de Draco.

—Lo sé, pero no solía decir tu nombre en voz alta. Antes, siempre había sido por Voldemort; luego, comencé a soñar contigo y, al final, todo se volvió confuso. También soñaba con Snape; él aparecía gritándonos.

—Lo hizo.

—Y siempre tenía destellos de este cuarto, de los casilleros. Me veía a mí mismo en un espejo, con sangre escurriendo de mi nariz.

—Esa fue una pelea, la primera pelea grande después del artículo de Hagrid. Te di un puñetazo.

Harry asintió; ya no le importaba.

—No podía entender por qué estaba soñando contigo. Y siempre era yo el que trataba de agarrarte y tú siempre desaparecías. Ese se repetía una y otra vez; yo decía tu nombre y tú desaparecías.

Draco cerró los ojos.

—Estábamos en el tren, cuando eso pasó. Te habías metido a escondidas en nuestro carro del tren, y yo sabía que eras tú, sabía lo que tenía que hacer. Y no podía obligarme a hacerlo. Snape te aturdió por detrás. Te estabas acercando a mí cuando la maldición te golpeó. —Se enderezó y bajó las piernas del asiento. Se cubrió el rostro con las manos, con los codos en las rodillas—. Nunca quise hacerlo. Quería morir, antes de lastimarte. Antes de borrar lo que teníamos. —Harry se bajó del sillón y se puso de rodillas frente al rubio, para luego rodearlo con los brazos. Draco apoyó la cabeza en el hombro del moreno y comenzó a llorar.

—Está bien, ya pasamos todo eso. —Y lo siguiente que supo, fue que ambos estaban llorando, por todo lo que habían perdido. Los minutos pasaron y luego Draco se separó primero; con los ojos brillando, miró fijamente a Harry.

—Tienes que saberlo. Discutí con Snape cada día de ese verano. Estaba convencido de que tenía que haber otra forma. Tienes que creerme. Si hubiera podido encontrar una forma de…

—Lo sé. Y ahora, ya pasamos todo eso. Estamos aquí, estamos juntos. —Harry besó a Draco, saboreando las lágrimas en su rostro—. No voy a irme a ningún lado. Vamos a superar todo lo malo.

—Lo lamento tanto, voy a compensarte por lo que te hice. Pero necesito que me perdones.

—Si necesitas que te lo diga, está bien. Sí, te perdono. Sé que no tenías elección. No te quedaron opciones. —Harry empujó a Draco, haciendo que quedara recostado en el sillón. Sus dedos temblaban mientras intentaba atravesar la barrera de ropa. Esta vez, fue diferente cuando hicieron el amor; la urgencia frenética de sus encuentros anteriores le dio paso a la necesidad de sanar, de sentir cada caricia y de saber que era más que dos personas teniendo relaciones.

Después de eso, se quedaron recostados en el sillón, con una cobija cubriéndolos. Harry miró las llamas que bailaban en la chimenea. Draco no había dicho nada por un rato.

—¿Estás bien? —preguntó Harry en voz baja.

Draco se movió y asintió.

—Es bueno estar aquí de nuevo, mostrándote donde estuvimos juntos, a pesar de que no puedas recordarlo. Pero lo que me encanta más es que podemos salir juntos por estas puertas, puedo tomarte de la mano y no tener miedo de que alguien nos vea. Eso es algo que nunca pudimos hacer antes. —Respiró profundamente—. Y, creo que puedo dejar ir los recuerdos de aquí.

—¿Estás seguro? ¿Querrás regresar aquí después?

Draco negó con la cabeza.

—Lo único que he necesitado y querido es a ti. —Apretó la mano de Harry—. Creo que deberíamos tomar los dibujos, los álbumes y cerrar la puerta.

Harry miró las paredes de piedra a su alrededor. No tenía la sensación de claustrofobia que había tenido el día anterior, pero aún se sentía extraño al estar en ese lugar.

—Podemos hacer eso, pero si alguna vez necesitas regresar, mientras estemos compartiendo los recuerdos…

—Tenías razón, con lo que dijiste en Hogsmeade. Quiero estar contigo por quien eres ahora. No importa si el lazo de memoria funciona. Tú eres a quien quiero. Amo los recuerdos de aquí, pero te amo más a ti.

Harry vaciló.

—¿Deberíamos regresar a Londres?

Draco asintió. En silencio, comenzaron a vestirse. Harry aún se preguntaba por los cambios que habían ocurrido entre ambos. Draco se acercó a él, mientras se pasaba los dedos por el cabello para recogerlo.

—Déjame hacerlo. —Harry cerró los ojos al sentir a Draco besar su cuello, cuando terminó de amarrarlo.

Caminó hacia la pared, donde estaban colgados los dibujos enmarcados.

—Podemos colgarlos en el Centro.

Draco negó con la cabeza.

—Cuélgalos en Grimmauld Place.

—Pero son tuyos.

—Son nuestros, y quiero que tú los tengas. —Draco bajó el dibujo que mostraba a Harry, estudiando en el escritorio—. Aún puedo recordar cada línea que hice con el lápiz. Cada momento en el que te vi mientras te dibujaba. No necesito los dibujos para recordarlo. Tú sí.

Harry asintió y miró a su alrededor.

—¿Qué más? Los álbumes, por supuesto. —Draco asintió y se dirigió a la alacena, para sacar una vieja mochila. Metódicamente, encogió los dibujos y los álbumes y los metió en la mochila—. ¿Algo más? —Draco vaciló y luego abrió un cajón del escritorio. Luego, sacó una caja delgada y larga—. ¿Qué es eso?

—Te lo mostraré después —dijo Draco—. Aún no es tiempo para esto. —Harry miró la caja y luego el rostro de Draco. Luego, asintió.

—Vale, puedo aceptar eso. ¿Estamos listos?

Draco pensó por un minute y luego rio un poco.

—No puedo creer que olvidé que no te había mostrado esto todavía. —Caminó por los vestidores y abrió un casillero sin dudarlo. Harry se asomó al casillero.

—¿Ropa? ¿La tenías de repuesto?

—No es mía, es tuya —dijo Draco riendo—. No podía soportar el hecho de que llevaras las prendas de tu primo. Entonces, te compré unas cuantas mudas de ropa que fueran de tu talla. —Estiró la mano y desdobló una playera. La alzó para que Harry la mirara—. Ya no te quedarán.

—¿Son de quinto año? Sí, no lo creo. —Harry estiró la mano y sacó un par de pantalones de mezclilla—. Esto es muy extraño. Es como si tuviera una segunda vida, de la que conozco muy poco.

—Pronto lo sabrás, de una forma u otra. Compartiremos este recuerdo de nuevo —dijo Draco—. Y tendremos nuevos recuerdos también. —Miró a su alrededor—. Me alegra haber vuelto contigo. Y ahora estoy listo para avanzar.

—¿Estás seguro?

—Este cuarto era todo nuestro mundo en ese entonces, sin contar algunos momentos robados arriba. Aquí fue donde pudimos ser Harry y Draco, y eso fue suficiente, en su momento. Nunca nos atrevimos a soñar en algo más allá de estas paredes. Sabíamos que todo y todos estaban en contra de nosotros. Pero ahora, tenemos mucho más.

Harry le sonrió.

—Vayamos a casa.


Alguien me pidió la lista de las canciones de Harry y Draco. La acomodaré y la subiré luego. El álbum que Draco puso en este capítulo es Crosby, Stills & Nash, lado A, del grupo llamado de igual forma.

Las letras son de la canción "Judy Blue Eyes" (Los ojos azules de Judy), escrita por Stephen Stills e interpretada por Crosby, Stills and Nash.


(1) Si recuerdan esto, los querré por siempre… Para los que no lo recuerden, revisen el capítulo 11.

(2) En esta parte, Draco dice que le encanta "every inch of you" (cada pulgada de ti), pero lo dejé en centímetro; no sé si lo hayan notado, pero no traduzco "inches" (pulgadas) o "feet" (pies) de forma literal. Siempre lo acomodo en metros o centímetros. Esto lo hago porque en los países de habla hispana (hasta donde sé) no seguimos el sistema de medición americano, sino el Sistema Internacional de Unidades. Ya saben, los gajes del oficio: hacer conversiones XD

(3) Fe de traductor (de nuevo): En el capítulo anterior, Draco dijo que nunca habían tenido relaciones sobre una cama. Aquí, el original dice que el dibujo muestra que Harry estaba "recostado en la cama", pero decidí ponerle sillón, para hacer caso a lo que el rubio comentó.

(4) Estasis: un estado o condición en el que no hay acción o progreso; podríamos llamarlo "congelamiento".

(5) "Tetas" se oye muy vulgar, pero era necesario…

(6) Una vez más: secuencia de ladrillos o "Apariens" (¿o era "Aperiens"?)… Bueno, lo importante es que entran al vestidor.

(7) Letra traducida:

It's getting to the point where I'm no fun anymore (Está llegando al punto en el que ya no soy divertido)

I am sorry (Lo lamento)

Sometimes it hurts so badly I must cry out loud (A veces me duele tanto que debo llorar con fuerza)

I am lonely (Estoy solo)

I am yours, you are mine, you are what you are (Yo soy tuyo, tú eres mío, eres lo que eres)

Remember what we've said and done and felt about each other (Recuerda lo que hemos dicho y hecho y sentido por el otro)

Oh, babe have mercy (Oh, bebé, ten piedad)

Don't let the past remind us of what we are not now (No dejes que el pasado nos recuerde lo que no somos ahora)

I am not dreaming (No estoy soñando)


Los leo luego…

Adigium21