A/N: Lo siento muchisimo! Realmente no saben cuanto lo siento, no he podido actualizar y eso que este capitulo lo iba a subir el domingo... pero por unos problemitas no he podido... *Suspiro* Pero no son excusas porque ustedes habian esperado asi que mejor dejo de robarles tiempo y les dejo leer el capitulo :)
Pero antes les digo algo que me hizo feliz... *Susurro* Tengo un celular nuevo... del cual puedo LLAMAR! Mi celu viejo ni eso podia -.-"
Bueno, ahora con el capitulo =)
Capitulo 3:
Luego de ese extaño encuentro que tuvieron, luego de que Hiroki cerrara la puerta, Akihiko se quedo parado mirando la puerta del departamento tratando de asimilar… ¿Qué demonios había acabado de pasar?
Hiroki, ciertamente, había actuado un tanto raro cuando hablaro y en si, la conversación fue demasiado corta para el gusto de Akihiko. El escritor ni siquiera tuvo la oportunidad de preguntarle al castaño lo que le vino a preguntar; ¿Por qué se habian distanciado en primer lugar?
El peligris suspiro pesadamente, no tenia caso seguir ahí parado como un idiota con el que acaban de romper. Lentamente se distancio de la puerta, y por alguna razón, cada paso que daba al bajar las escaleras se le hacia mas pesado seguir caminando. Agito su cabeza, como si queriendo que esas raras sensaciones se fueran y se subió a su auto, conduciento hasta una florería. En ella compro un ramo de rosas blancas y luego se fue hasta el hospital mas cercano a su hogar.
Entro en el edificio y saludo a la recepcionista detrás del escritorio, ella seguramente ya debía de conocerlo perfectamente y ya debería estar acostumbrada a verlo pues iba casi todos los días.
-Usami-sama, que bueno verlo de nuevo.- Le sonrio la recepcionista. Cindy, Akihiko vagamente recordaba que ese era su nombre. La joven era pelinegra con ojos celestes y para su edad, realmente era hermosa.
-Lo mismo digo, ¿Ha habido algún cambio?- Pregunto el escritor levantado una ceja.
-No mucho, prácticamente nada cambio desde su ultima visita. No se preocupe, se pondrá bien en cualquier momento.- Cindy le dijo, tratando de animarlo mientras que el peligris asintió y comenzó a subir las escaleras del edificio. Subiendo dejo cualquier pensamiento que pudiera estar rondando su cabeza acerca de su mejor amigo, ya lidiaría con él después, y se concentro totalmente en la persona a la que venia a visitar.
Entró en la habitación 516 a penas llego al piso. Lo primero en darle la bienvenida, al igual que las muchas veces que había ido, fue el cuerpo inmóvil pero vivo que había sobre la cama, atado a todo tipo de aparatos que lo mantenían con vida. Akihiko dejó las flores sobre la mesa que había al lado de la cama y se sento en una silla cercana al borde de la cama, observando detenidamente el estado del cuepo en la cama. Su pie derecho estaba totalmente roto, vendado, había necesitado toda una reconstrucción, su torso tenia una grave herida que por suerte curaron a tiempo, había perdido un pulmon y su corazón se había dañado un poco, pero nada grave, estaba totalmente envuelto en vendas que era muy difícil descifrar quien era.
La persona había estado al borde de la muerte cuando lo trajeron al hospital, muy herido, incluso los doctores creían que no sobreviviría al incidente pero por un supuesto milagro ahora seguía con vida, aunque estuviera profundamente dormido en coma.
El incidente que lo mando al hospital había pasado ya hacia unos cuantos meses, ya completamente olvidado por muchas personas… pero para Akihiko, parecía que tan solo había sido ayer.
Le parecía que fue ayer cuando… Misaki Takahashi le había salvado la vida.
Era total y únicamente su culpa que el joven ojiverde estuviera ahora acostado en el hospital y aunque el hermano de Misaki, Takahiro Takahashi, no le dijera nada acerca del asunto, el escritor sentía que jamás se lo perdonaría.
Takahiro fue alguien a quien profundamente amo, antes de saber que a este le gustaban nada mas ni nada menos que las chicas… y antes de que conociera a Misaki. Realmente amo al ojiverde y cada momento que paso con él estaría por siempre guardado en su memoria… pero viéndolo dormir en ese horrible estado en ese momento… se preguntaba si no seria mucho mas seguro que Misaki se quedara con su hermano cuando despertara.
Si es que despertaba.
Lo que el escritor mas queria justo ahora era que el castaño se despertara, lo mirara con esos grandes ojos que infundían amor y lo regañara por siquiera atreverse a pensar de esa forma.
Pero claro… eso no iba a pasar…
Por otro lado, Sakura había logrado convencer a su hermano de acompañarla por la ciudad. Claro, ya hacía poco había salido y se estaba haciendo tarde pero realmente extrañaba Japón y además estar con su hermano, por mas terco, difícil y orgulloso que pudiera ser, era todo un bonus.
Sakura tenía la más grande sonrisa que cualquiera pudiera ver plantada en su cara mientras que Hiroki, aun pensando en el extraño encuentro que tuvo con su antiguo amor platónico hace unas horas, permitió una pequeñísima sonrisa ante la emoción de su hermana.
Jamás lo admitiré en voz alta… pero que bueno verla de nuevo. Pensaba el castaño caminando detrás de su hermana.
Así pasaron todo el resto de la tarde juntos. Sakura arrastrando al castaño de aquí para allá, quien a su vez seguía sintiendo como si lo estuvieran observando pero lo dejo pasar como su siempre presente paranoia.
-¡Que buen día!- Exclamo la pelirroja tirándose boca abajo en el sofá, claramente cansada pero feliz. Hiroki resoplo y le tiro una almohada y una sabana en la cabeza.
-¿A qué hora te despertaras?- Pregunto el castaño agachándose para juntar unos libros que estaban en el suelo, sorprendentemente… recogiendo de paso sus lentes y guardando algunos exámenes de sus alumnos.
-Temprano ¿Quieres que te despierte? Yo mejor que nadie se que es casi imposible que te despiertes en las mañanas.- Hiroki le frunció el ceño pero sin resultado, ganando una sonrisa de la pelirroja. Sakura era una de las únicas personas con las que Hiroki podía ser él mismo, menos gruñón e incluso más sonriente, y muchas veces odiaba eso. El mayor suspiro y asintió a la pregunta de su hermana para luego dirigirse a su habitación.
-Nos vemos mañana.- Fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta de su habitación.
En la mañana Sakura estaba haciendo el desayuno aun en su roja pijama mientras que Hiroki salía de su habitación en un pantalón marrón, una camisa blanca y tratando de hacerle el nudo a su corbata. La menor resoplo, dejo los platos en la mesa y se dirigió a su hermano quitando sus manos del medio ella misma le hizo el nudo.
-Creí que habías aprendido a hacerlo.- Comento sonriendo.
-Grr, no, no lo hice.- Gruño Hiroki mirando al costado. La pelirroja termino de hacer el nudo, rio un poco y se sentó en la mesa junto con Hiroki, empezando a comer.
-Entonces… ¿Qué fue todo eso de lo que hablaste con Akihiko?- Pregunto casualmente Sakura a lo cual el castaño desvió la mirada, encontrando una montaña de libros mucho más interesante.
-¿Qué cosa?- Pregunto como si no tuviera ni idea de que estaba hablando.
-Hiroki… son amigos desde que tenían diez años pero viéndolos ahora hablar parecían completos extraños que no se querían ni ver ¿Qué les pasa?- Ahora Sakura estaba preocupada, esos dos son los mejores amigos del universo y no entendía que estaba pasando entre ellos.
El castaño suspiro mirando su comida, luego al reloj notando que ya casi era hora y se tenía que ir al trabajo o llegaría tarde, volvió a mirar a su hermana que lo estaba mirando curiosa y un poco preocupada. ¿Realmente parecemos extraños? Volvió a suspirar.
-Escucha, se me hace tarde y tengo que irme… Cuando vuelva te diré que paso ¿Vale?- Comento el castaño sin mirarla pero escuchando la notoria sonrisa que tenía cuando hablo.
-Claro… pero no mientas, eres el peor mentiroso de la historia.- Hiroki asintió con el ceño ligeramente fruncido, se paro dirigiéndose a la puerta colocándose su abrigo y calzándose sus zapatos.
-Adiós…- Comento totalmente ido en pensamientos al salir del departamento ¿En serio le diré todo lo que paso? No, sería mejor que no lo hiciera… pero ella tiene razón en algo; no se mentir… Seguro que se daría cuenta si no le digo la verdad. El profesor suspiro pesadamente.
...Que lio…
