Hola Chicas! Nuevamente estoy por aquí ! (^º^)9

Gracias por comenzar a seguir esta historia alterna, de mi otro fiction. Quiero contestarles algunas de sus dudas respecto a esta historia.

Como les comentaba anteriormente, aquí comienzo a contar otro final, pero para eso si debo de cambiar un poco o un mucho la trama, en donde pues tiene un poquito mas de intervención Edward y donde entrara el personaje de Sophie. Tal vez si me odien porque si esta algo oscura la trama, pero quiero asegurarles que Candy y Terry quedaran juntos. Y pues haber que final les agrada mas. Solo que si deben de leer la otra para que puedan entenderla ..

Gracias por sus comentarios, Liz Carter, Laura Grandchester, Rose Grandchester, Enjyu Satou, Gabhita, Mixie07, Guest, Celia, Dulce Lu, Nekito 1, Becky, , Carol Jennifer Grandchester, Y chicas no me ofendo, al contrario sabia que estaba cambiando mucho la trama pero desde que inice con la historia, me debatía por esa 2 opciones. xD. Y pues si se me llegan a cruzar los cables, chicas .. avísenme jejeje.. ya que aunque no lo crean, si es medio confuso escribir así.. jajajaja.. pero quien me manda verdad, xD ... En fin espero sigan apoyándome con sus comentarios, que son el alimento a seguir de esta escritora amateur. Les mando un abrazo chicas...

Feliz Lectura!..


Eres mi felicidad.. esta vez no te dejare escapar.

-Sombras de un amor perdido-

Capitulo 2


24 horas antes del accidente…

Chicago.


El tren apenas se detuvo, y el bajo a toda prisa de él, no había dormido en todo el trayecto, notándose muy marcadamente un cerco oscuro debajo de sus ojos. El aire frió de la ciudad, le golpeo directo calándole hasta los huesos.

Debía llegar a casa de Albert lo más rápido posible, en cuanto entrara haría lo posible por sacar y llevarse de nuevo a Candy…

La señora Rita, le había comentado que habían ido familiares de ella, pero no cual fue el motivo para llevársela sola.

Los ojos llorosos de Candy, no le abandonaban, ella no quería irse, debía de ser algo demasiado grave, algo por el que ella decidiera hacer algo así. Camino rápido por los andenes para poder llegar a la calle, empujando a quien se interpusiera en su camino.

No importando las maneras bruscas, tomo el primer carro que vio, dejando a una señora refunfuñando ante tal falta de respeto. El chofer del auto, le dirigió una mirada reprobatoria sobre sus maneras, pero al ver la cara de pocos amigos del joven castaño, opto por solo obedecer las indicaciones, llevándole rápido a donde el actor dispuso. Cuando llego frente a la mansión Andley, pidió ver a Albert, pero el señor que cuidaba del portal, no quería dejarlo pasar.

Exasperado por la situación, le grito que le buscaba Terrence Grandchéster, hijo del duque de Grandchéster. Y que si no iba inmediatamente a avisarle a su amo, que él le estaba buscando, que se despidiera de su trabajo, porque él no iba a olvidar tal ofensa.

Un poco escéptico el señor se fue a avisarle a su jefe, regresando casi corriendo cuando William, le dijo que le dejara pasar.

Aun con maleta en mano Terry recorrió los jardines para ingresar a la casa. Mientras el señor que le hubo negado la entrada, se disculpaba y pedía que no arremetiera contra él.

Le condujeron a la biblioteca, ahí era donde le aguardaba Albert.

Cuando hubo entrado en la habitación, no aguanto y trato de imponerse, reprochándole como si Albert fuera su enemigo. Solo el ver la cara relajada de su amigo rubio, hizo que la sangre le hirviera. En su razonamiento… él, Albert… le había traicionado.

-Dile a Candy que baje, nos vamos.

Albert, no entendió al principio lo que su amigo le comento.. – sus ojos se ensombrecieron ante lo inminente que veía venir-

-Candy?... Ella se supone que volvería contigo, por eso mande a George a recogerlos.

-No mientas, ella se fue no sé porque razón, después de que hablo con Johnson.

-Diablos!... Terry.. Ella no ha venido aquí, mande a George a que los recogiera y los acompañara hasta aquí. Mi tía sabía su paradero y quería adelantarme a cualquier movimiento de ella.

Hace unos días ella viajo a New york, estoy solo en esta casa.

-Joder! Joder! Joder!... –Grito exasperado Terry- Albert… Candy puede estar embarazada, me preocupa… ¿Por qué carajos tenía que pasar esto?

-Hablaste con George… lo viste siquiera..

-No .. No hable con él y no le he visto.

-Calma Terry, arreglaremos esto yo mismo veré que es lo que ha sucedido, Y si es culpa de George, yo mismo veré que pague su falta.

-Dices que tu tía esta en New York. - Albert asistió- entonces viajare hasta allá.

Albert se adelanto y le tomo por el brazo.

-No puedes viajar así, a leguas se ve que no has dormido nada. Quieres que Candy se preocupe también por ti.. Debes de ser su fortaleza , tienes que estar bien, si no como podrás pelear por ella.. Vamos Terry, espera solo hoy, descansa aquí. Mañana temprano viajaremos juntos para poder alcanzarlas.

-Pero … ella..

-Candy estará bien, mi tía podrá ser a veces muy severa, pero sé que le cuidara bien, aunque no lo creas ella se ha encariñado con Candy.

-Y si se embarcan enseguida a Londres.

-No lo hará, porque los boletos que ella tiene son para dentro de 5 días. Así que tienes tiempo de llegar y hablar con tu padre. Tal vez tú encuentres un punto flaco que yo no pude.

Sin fuerzas, Terry acepto. Para poco después desplomarse…

-Terry… Terry…

Albert pudo sostenerle antes de que el diera contra el suelo. Con ayuda de algunos de los sirvientes, lo acomodo en una habitación hasta que Terry recobro el conocimiento. Lamentaba su estado, tanto él como Candy, no se merecían nada de eso.

El doctor que fue a revisarlo, lo sedo para que pudiera descansar y estar un poco más recuperado, para viajar al siguiente día.


New York


Había estado nerviosa desde unos días antes. George le había asegurado que ella llegaría ese día por la mañana. Estaba cayendo la tarde y no había llegado, no había noticias referentes a ella. El clima lluvioso estaba desde algunos días atrás, ¿podría ser que la locomotora sufriera un desperfecto? dejándoles varados en un pueblo.

Su sobrino tarde o temprano llegaría, lo sabía, no dejaría viajar a Candice sola.

Sin tener conocimiento de nada, ella se dispuso a descansar. Sería un viaje largo el que pronto tendrían.


Hospital Mount Sinai

-New York—


Edward recorría por los pasillos del hospital, en compañía del doctor Dropps, Eran días difíciles, porque los heridos provenientes de la guerra llegaban a ese lugar, muchas veces no se les entendía bien, porque los medicamentos escaseaban. Esa mañana era un poco complicada, un accidente había ocurrido a escasas calles de ahí. Había varios heridos, pero entre ellos , 6 de gravedad.

Escuchaba a lo lejos, el cómo se lamentaban las enfermeras. Eran dos jóvenes rubias las que tenían heridas muy graves, uno de los doctores de piso, no daba esperanzas para una de ellas, había recibido el impacto casi de lleno, y su condición era muy delicada. A lo mucho 12 horas, lástima que por la gravedad de sus heridas no habían podido identificarlas. La otra parecía un poco más saludable, pero al llegar ahí notaron que estaba iniciando el estado de gestación, solo tenía unas cuantas semanas, pero el doctor se dio cuenta y comenzaron a tratarle para poder salvar el producto.

Edward, se giro a su acompañante para poder preguntarle lo sucedido. Era lamentable que cosas así sucedieran.. El Doctor Droops iba a comenzar su ronda. Pero antes de eso quería mostrarle el hospital a Edward, para que el no desistiera en ayudarlos. Pasaron por la habitación donde se encontraba Candy, mientras una enfermera checaba sus signos vitales.

El corazón de Edward, pareció estrujarle…. Cuando la madeja de cabellos rubios ondulados le llamaron la atención. Al girar la cara le reconoció…

-Candy… Candy… ¿Qué le ha sucedió… desde cuando esta aquí?... -Pregunto alterado, a la enfermera. Al no obtener respuesta de ella se dirigió a Droops, que miraba la escena un poco impresionado.

-Dios! Candy.. no te mueras… Candy! … debes despertar.., Candy! - Gritaba Edward, que ansioso quería tomar su mano.-

El doctor Droops, trato de apartarlo un poco de la paciente, al ver lo alterado que se puso a ver a la mujer que hasta ese momento, estaba como desconocida. Estaba obstruyendo en el tratamiento y medicación de la joven mujer. Así que arrastras, el doctor puso distancia hasta que al final pudo sacarlo de la habitación. Estando en el pasillo, Droops , lo invito a su oficina, para que pudiera darle los pormenores del parte médico.

Edward escucho los por menores médicos, mientras su alma se estrujaba, sintiéndose mucho mas incomodo en ese lugar. Candy se encontraba sola, su familia no estaba enterada y la atención en ese lugar distaba de ser la mejor. Sabia de la escasees de medicinas y personal. Si permanecía ahí, ella.. la dulce chica que él conocía podía morir.

La voz del doctor Droops, le llegaba como un eco difuso. Entendiendo superficialmente lo que él le explicaba. Heridas superficiales, en rostro y cuerpo. Luxación de brazo con un corte que atravesaba su hombro y un severo golpe en la cabeza. De lo cual, lo más peligroso era el golpe recibido en la cabeza. Ya que al llegar la ambulancia, ella ya se encontraba inconsciente. No podría asegurar que no tuviera daño cerebral en caso que la joven llegara a despertar. No podían administrarle anti-inflamatorios fuertes, ni sedantes por la situación de la joven, por su reciente estado de gestación , por eso era tan delicado su bienestar.

Sus manos comenzaron a temblar del miedo del parte medico. No podía creer que hacia algunos días, ella lucía despampanante en su vestido de noche mientras ahora se debatía por su vida en la cama de un hospital.

La resolución que tuvo en esos instantes dejo a l doctor con la boca abierta… No creía lo que había salido del joven. Era demasiado arriesgado lo que proponía.


Viajando en el tren, Terry no podía apartar las palabras de Rita, antes de irse de la finca. El no había notado que su pecosa, se estaba portando un poco extraña. Ella casi no comía mucho, y sus hábitos en el sueño, estaban cambiando. Pasando desapercibidos, para el esas cuestiones, el que últimamente sus emociones estaban tan volátiles.

Rita se había dado cuenta, pero quería confirmarlo hablando con la señora, pero no pudo hacerlo. Si ella estuviera embarazada… Candy.. su dulce Candy, estaba en peligro. No quería que discutiera con su tía, por cuestiones como esas.

El velaría por ella, eso quería demostrárselo.

Albert que lo acompañaba, estaba dispuesto en que de una vez por todas se casaran. Aunque con ello se echara encima, la furia de media Inglaterra.

No podía estar tranquilo, no hasta verla de nuevo.

George llego horas después que el, al a casa en Chicago, por alguna razón pensó que el joven Terry llegaría a buscar a la señorita en ese lugar. Albert se encontraba muy molesto con él, había desobedecido sus órdenes, fuesen las causas que fueran, no debió de haberlo hecho. Pero al relatarle George lo ocurrido y los motivos de sus actos, tuvo que disculparle a regañadientes. Delego el trabajo en la oficina, para viajar con Candy, era lo mejor. Si para romper el compromiso debía de ir ella, no la dejaría sola, y mucho menos Terry la dejaría.

Terry se encontraba desesperado, el viaje fue muy tortuoso para él, a duras penas comía obligado por Albert, por no ser una carga más para Candy. Debía de estar bien para cuidarla y protegerla. La opresión en su pecho no cesaba.. Algo le decía que no andaba bien las cosas, temía tanto perderla..

Cuando el tren se detuvo, bajo casi corriendo de él. Albert apenas podía sostenerle el paso. La lluvia incesante, azotaba la cuidad. Y el transporte le llevo lentamente al hotel donde se alojaba su tía, donde supuesta mente Candy debería estar. Irrumpiendo juntos su habitación Terry se dedico a buscar a través de esta la ubicación de Candy.

Elroy de un sobresalto, se paro erguida aguardando las razones de su sobrino para tal atropello.

-Donde se encuentra Candy? -Pregunto Albert al ver el semblante sorprendido de su tia.

-Candy? … Ella no está aquí.

-No mienta… -Secundo Terry. –George confeso sobre el acuerdo entre usted y el.

-No niego lo acordado entre el señor Johnson y yo. Y no mentiría en lo que respecta el paradero de mi sobrina, si es que lo supiera. Candice… no ha venido. Había pensado que el señor Johnson, se había arrepentido de convencerla en arreglar todo este embrollo.

-Dices que Candy, aun no ha arribado a New York.

- No le he visto… -dijo solemnemente la señora.

-Diablos!... Terry miro a Albert aterrado. El pulso comenzó a subirle, escuchado los latidos de su corazón en sus oídos.

-Eso no puede ser, Candy viajo 2 días antes que yo. Debía haber llegado hace tiempo.

-Como le dije, pensé que no le habrían convencido. Ni siquiera Dorothy que le acompaña, ni los dos escoltas que dispuso el duque han llegado.

-Albert… qué demonios está pasando. El tren llego, de eso estoy seguro, de otra manera nosotros no hubiéramos podido arribar a la ciudad. –Terry comenzaba a desesperarse..

-Iré a la estación de trenes y pediré informes… -Dijo Terry antes de abandonar la habitación.

- Claro… -Fue lo único que pudo esbozar Albert, al verse sobrepasado por la situación.

Por su parte Elroy encomendó a Derek que buscara en los diferentes hoteles, hostales o cualquier lugar donde se pudieran hospedar. Albert salió de su aturdimiento, saliendo de ahí solo para contactar con George y pidiéndole los datos de las personas que la acompañaban..


--Hospital Mount Sinai-


Aturdida por el dolor, sentía como le movían de un lado a otro. Había mucho ruido, de gente llorando y gritando, no conseguía moverse. Las voces que difusas llegaban a ella, no podía reconocerlas, ya que estas al final se distorsionaban. No podía moverse sin que volviese nueva mente el dolor.

Estaba aterrada, quería gritar pero no podía. Su cabeza sentía que le iba a estallar. Nada en su cuerpo parecía responderle… entonces cuando mas asustada estaba comenzó a recordar un auto.. ¿Ella viajaba en él? ¿A dónde iba? No podía recordarlo. ¿Iba sola? ¿Qué había ocurrido? ¿Ahora donde se encontraba? Cada vez que se formulaba una nueva pregunta, el miedo creía más en ella.

Después de eso, la última pregunta le aterro mas… ¿quién era ella? ¿Porque no podía recordar nada? Nada en concreto, todo eran fragmentos que no le revelaban algo de información… estaba confundida , entonces quiso nuevamente moverse y el dolor volvió.. Pudo sentir que sus labios se movieron, dejando salir un sonido que le sonó extraño, luego entre toda esa confusión, la oscuridad se volvía más intensa… entonces solo se dejo llevar…

La lluvia que ha comenzado a caer

Se derrite en el seco asfalto

Fríamente abrigo esta mano

Que se ha mezclado con una ligera fiebre

Sin ver las lágrimas,

Camino volteando algo dentro de ti.

Como resultado de que aun no acabo de traicionarte

Pero no puedo cambiar, me mantendré así

Hasta que me deshaga de mi esperanza

Siempre contigo, quiero ver el mismo sueño que tu.

Los repetitivos días, nos empapan más y más

La lluviosa noche no para de llorar

La noche está llorando y yo con ella..

La lluvia que ha comenzado a caer,

Está recogiendo el olor de la tierra con el viento

Coleccionándolos descorazonadamente.

Mi rostro es reflejado en un charco de agua.

Está bien de esta manera? Solo es una pregunta

Este es el resultado que nació de la agonía.

Por favor no me preguntes más

Sera culpa mía que mis sentimientos se

Volvieran un poco más demandantes?

Escúchame, no siempre pretendo ser la víctima.

Estaba caminando con mis hipocresías en fila,

Y aun así te reías de mi, reíamos juntos..

La lluvia está limpiando todo a nuestro alrededor

La verdad es que estaba llorando, al pensar que todo se termino

Mi falsa sonrisa se ha derretido…

Sigo dudoso, sigo preocupado

Pues creo que puedo vivir favorecido de tu amor

Sigo dudoso, sigo preocupado

Hasta que podamos reírnos juntos, de estos días..

Los recuerdos de nunca acabar…

Lentamente contienen mi respiración

Cierro mis ojos y exhalo

Estoy recordando ese día,

Mientras sostengo tu mano con fuerza

Desando fuertemente el mañana..

Los repetitivos días, nos empapan más y más

La lluviosa noche no para de llorar

La noche está llorando y yo con ella..


Crying Rain/ Girugamesh / Traduccion


Continuara..

Sakurai-Alighieri.