Hola que tal amigas! Se que les he dejado un poquito abandonadas chicas, y por eso les pido una disculpa. Con la entrada de los chicos a la escuela y todo eso, no he podido concentrarme al 100%. Pero prometo ponerme a mano en los próximos días.. Con un one shot.
Bueno seguimos nuevamente con este final alternativo y antes de proseguir, quiero agradecerles a todos los que me han leído, tanto en Sombras de un amor perdido, asi como en, Tu eres mi felicidad..esta vez no te dejare escapar. A quienes me han dejado mensajes dando su opinion de la historia, de verdad les agradezco ya que todos han sido tan lindos. cada uno los atesoro.. al igual de los que me leen anonimamente, que espero pronto se animen a dejarme un mensajito.
Espero les agrade la continuacion.. y tratare de que el viernes pueda subir el siguiente capitulo.. sin mas amigas, les dejo.
No sin antes desearles una feliz lectura...
Saludos desde México..!
Tu eres mi felicidad.. esta vez no te dejare escapar.
Sombras de un amor perdido.
Capitulo 6
Los días en la residencia en New York, fueron pasando lentamente. Para Terry cada uno, era más que una tortura. El día predispuesto por su padre para viajar a Londres, tuvieron una desagradable noticia. Por causas de la creciente fricción entre los países Aliados y la triple Entente, hubo una restricción entre el flujo marítimo. Delegándolos un tiempo más en américa.
Había crecientes amenazas de que su barco fuera hundido por la flota alemana. Aunque fue algo que no estaba en sus planes, Por una parte, Terry se encontraba satisfecho, él aun no deseaba abandonar el país y eso en vez de incomodarle le daba un poco más de tiempo para investigar y descubrir lo oculto en la supuesta muerte de Candy. No podía y no quería convencerse de esa realidad que se cernía injustamente sobre de él.
¡¿Cómo podría simplemente hacerse a la idea de dejarla ir?!, sin que el mismo haya visto su cuerpo inerte.. sin vida, sin que él, le haya visto exhalar el último suspiro. ¿Qué debía hacer? ¿A quién recurrir? Si había agotado cada una de las instancias y no había obtenido nada. Ya había gastado una fortuna y no encontraba respuestas.
Su desespero y su amargura fueron cambiándolo de una manera tan sombría en tan pocos días, que muchas, de las personas que lo conocieron, incluso en su mala época junto a Susana, quedaban sorprendidos de los cambios en su persona. Incluso sus padres, pedían fervientemente que su búsqueda no le llevara a la locura.
En los últimos días de agosto, estaba agotado y mal humorado por la fuerte insistencia de su padre en que dejara todo eso que le estaba haciendo tanto mal; inclusive, el mismo lo notaba pero no quería rendirse, no así. El Duque, le pidió que buscara algo que le hiciera feliz, Una mujer con quien desahogarse, hasta sopeso, que en ese momento ya no le importaba, si eso se refería en involucrarse, nuevamente con el teatro , el lo apoyaría, aun si la sociedad inglesa, y los esquemas a los que él estaba acostumbrado no lo aceptaran.
Richard Grandchéster, en esos días pensó que inclusive, la presencia de esa mujercita caprichosa, Susana Marlowe, seria de ayuda. Al menos, con ella pudiera que su hijo, no perdiera la cordura.
Agobiado por todo; porque el duque no comprendiera nada de lo que le estaba ocurriendo , sin pensarlo salió de la casa de ellos y se encerró en un bar de mala muerte.¡¿ Cómo podría olvidarla?¡ ¿Cómo? Si ella era su musa, la que le amo más que a nadie, la única persona que pudo ver a través de él. De la coraza que había impuesto a todos –Candy .. Mi tarzán pecoso… por favor no me dejes… - En su deliro repetía esa frase una y otra vez, bajo el influjo del Alcohol.
Se encontraba tan intoxicado, que el dependiente del local, había decidido sacarlo a la intemperie. No sin antes buscar en su cartera y robarle el poco dinero que le quedaba. Sí que el joven muchacho, había provocado bastante jaleo, se notaba a distancia que venía de una familia poderosa, por la dureza de su comportamiento. Pero al estar en ese estado tan precario, ya no podía distinguirse entre todas las alimañas de ese lugar. Cuando estaba por abandonarlo, un joven aproximadamente de su edad, sea cerco y dijo conocerlo. Sin importarle si era cierto o no al cantinero, dejo que esa persona se lo llevara.
Ese joven, que desde lejos estaba mirando el actuar del cantinero, sabia como iba a terminar esta historia, no muy contento por ello, opto por ayudar al castaño.
Pobre hombre… Debía de tener una pena muy grande por el estado en que se encontraba… -Pensó para sí, antes de cargarlo del sucio suelo de la calle -
El recientemente había llegado al bar, como cada noche en que terminaba su turno, llegaba a ese lugar para poder relajarse tomando unas cuantas copas de vino.
El stress del trabajo cada día, iba en aumento. Y esa noche no era la excepción, sin embargo sintió una gran incomodidad al ver lo que le esperaba a ese muchacho. Sin pensarlo, finiquito su deuda y se lo llevo a su casa.
Debió haber sido el recuerdo de esa joven en Chicago, lo que le ablando el corazón. Ya que en ese momento, le vino a la mente, esa tarde en que encontraba en ese mismo estado inconveniente.
Si no hubiera sido por ella, el no habría encontrado su camino. Esa joven enfermera rubia, tenía un gran corazón de oro. –Dijo para sí - Mientras iba rumbo a su casa con su invitado. Tenía algo ese joven castaño, que hacía que se le hiciera familiar. Lo había visto antes, ¿pero dónde? ¿En qué lugar habría sido?
Sintió lastima por él, porque aun en su estado de inconsciencia, claramente llamaba a alguien, mientras esporádicas lagrimas salían de sus ojos..
-Candice… pecosa… vuelve..
Fue lo último que le escucho decir, antes de quedarse profundamente dormido.
Vamos quiero descansar, por favor déjame cerrar los ojos
Es que ya estoy cansado de los espectáculos, de los sueños .. De todo
Tus dedos sin vida cayeron para siempre, mientras yo solo observaba a lo lejos..
Ahora mi voz no saldrá, más que en suaves susurros.
"Pronto me iré" .. Ya no puedo escapar de esta habitación azul
Flotas suavemente ante la luna llena
Mientras las olas te arrastran para siempre "en la eternidad"
¿No hay alivio para un corazón destrozado?
El alcohol, no es medicina.. Solo prolonga la tristeza
Si tan solo pudiera dormir junto a ti, una vez más…
Ahora podría actuar hábilmente
Si las estrellas resplandecientes se desvanecieran
Por ese fin, lloraría con amor..
Vamos quiero descansar, por favor déjame cerrar los ojos
Es que ya estoy cansado de los espectáculos, de los sueños .. De todo
No quiero lágrimas falsas de dolor
Las mentiras tan solo se vuelven dolorosas
Si tan solo pudiera verte aquí una vez más..
Esta vez, sonreiría hábilmente..
Si el resplandeciente mar se secara
Por ese fin, junto a ti .. te sonreiría con tanto amor..
Vamos quiero descansar, por favor déjame cerrar los ojos.
Sakura/ Buck-Tick/ Adaptación
La mañana llego, justo como las anteriores que se mostraban ya bastante frías. El otoño comenzaba a despuntar, como todos los años, llevando con él, un frio que era soportable en cierto grado, sano… e insoportable, cuando recién uno quiere componerse de haber ingerido alcohol.
Sin recordar muy bien lo último que realizo el día anterior, trato de incorporarse quejándose de un terrible dolor de cabeza. Tenía mucha sed y se sentía totalmente cansado. Maldijo por dentro al recordar que no buscaba despertar nueva mente, que buscaba ahogarse hasta morir en el alcohol.
Se preguntaba, como a él no le era tan fácil el simple hecho de morir… Y las palabras hoscas del galeno, le vinieron nuevamente a la mente…
-Desgraciadamente la gente muere todos los dias .. –Y una carcajada amarga salió de el - Si todos morían , porque ahora que él lo anhelaba , no podía hacerlo .. Él, simplemente quería morir. Ofuscado, escondió la cara entre sus manos.
-Es bueno saber, que ya te encuentras mejor .. -La voz amigable de hombre , le saco de su amargo trance - Es casi de noche nuevamente… te la has pasado dormido ya casi 2 dias…
Terry desconcertado aun por el hecho de apenas notar, que no se encontraba en un lugar conocido, no supo que contestar..
-Es broma amigo! -Dijo aquel extraño a Terry, mientras le tendía una taza humeante de café—Ayer a media tarde te encontré afueras del bar, que está cerca de la estación de trenes. Creo que al parecer, molestaste al cantinero de ahí, porque este fue el que te saco del lugar y te dejo tirado en el callejón.
Tratando de sopesar la información apenas recibida. Terry se encontraba en silencio.
Mi nombre es Joseph, esta es mi casa y vivo solo. En este momento debo de salir a cubrir mi turno y aun no creo que estés del todo recuperado, así que si no te importa quedarte solo, puedes permanecer el tiempo que gustes. –Joseph, le daba la pauta para que el contestara, a lo que el joven actor hizo… -
-Terrence… me llamo Terrence.. Gra.. – Hizo que le dolia un poco la garganta y luego corrigió, al pensar que le reconocería por lo escandalosa que había sido su carrera- Terrence White.
-Ok! Terrence, si gustas más adelante tomar un baño, puedes tomar algo de mi ropa prestada. Regreso en la tarde… Hay comida en la nevera y si por alguna razón no decides quedarte, solo cierra bien la puerta. Bueno eso es todo, debo irme al hospital.
Sin saber qué hacer, Terry se quedo estático en ese lugar, mientras Joseph, abandonaba su pequeña vivienda. El departamento, era como el que tenía cerca de central park, solo que un poco más modesto.
No tenía ánimos de pensar y su cuerpo le estaba pasando la factura de sus excesos. Solo tenía deseos de dormir, para poder encontrarse de nuevo con ella, con su amada pecosa..ahí , en ese mundo en el cual podía olvidarse por algunos instantes de ese dolor..
Londres Inglaterra
El estrepitoso muelle de Southampton, les estaba dando la bienvenida. Después de tantos días a la mar. Sophie estaba más que agradecida, el poder pisar, por su propio pie tierra firme. El viaje de barco fue más lento y cansado de lo que ella esperaba, pasando más de 20 días en la embarcación , no podía ocultar su alegría de estar en tierra firme. Poco a poco estaba recuperando la salud, sintiéndose más viva que nunca, al poder nuevamente caminar e ir por dónde ella quisiera. Mas sin embargo no se excedía en ello, por temor a una recaída, pero ese día, no podía ocultar que se encontraba muy feliz.
A su lado, Edward estaba más que embelesado por las reacciones de ella, aunque le estaba costando, Sophie parecía recobrar los ánimos, con el pasar de los días. Como había dicho, ella comenzaba a interesarse mas en el. Y comenzaban a llevarse de maravilla, a tal grado de casi creerse su propia mentira. Nada podía nada opacar su felicidad en ese momento, pensaba arrogante Edward, que triunfante bajaba del barco con ella del brazo. Como si de verdad, fueran una pareja de amantes. Era un nuevo comienzo… un lugar donde los Andley, no la buscarían. Candy ahora le pertenecía, tal vez no de cuerpo ni de alma aun, pero eso solo era cuestión de tiempo.. Poco a poco iría ganando terreno en su corazón, lapidando el recuerdo del padre, de ese niño o niña que llevaría su apellido.
Tenía todo planeado, buscaría adquirir una casa a las afueras de la ciudad. Tal vez en el distrito de Strafford, había oído que era un lugar apacible donde tranquilamente uno podía vivir en familia. Buscaba alejarse de todo el bullicio, incluso ver la manera de cambiar de giro o de profesión. Si se alejo de América, era porque quería olvidar todo lo referente a ese lugar. Ahí, en Inglaterra quería ser otra persona, iniciar desde cero, así como lo hacía Sophie.
Quería una vida totalmente diferente. Dentro de poco seria padre, y buscaría la manera de casarse en breve con ella, con la linda rubia que venía del brazo.
Un traspié, hizo que ella se sujetara un poco más fuerte de él para no caer .. Sin pensarlo, a Edward sele escapo de sus labios, algo que no debía decir..
-Candy! ¿Te encuentras bien? -soltó sin pensar el pelirrojo que aferraba fuertemente a Candy a su cuerpo.
Sorprendida y un poco asustada, por el accidente que pudo haber tenido, ella le respondió.
-Candy?.. –Ese nombre, sonaba una y otra vez en su mente…
Edward, se puso pálido, al notar el error que había cometido. Como queriéndolo pasar por alto, el se recompuso y se mostro preocupado, ante lo anterior acontecido.
-No te lastimaste el tobillo..
-¿Por qué me llamaste Candy?..
-No lo hice .. –Negó rotundamente Edward poniéndose así a la defensiva.
-Lo hiciste, te escuche claramente… -La rubia lo cuestionaba al notar la palidez de su rostro, su prometido le ocultaba algo y estaba relacionado con ese nombre - No quieras remediarlo Edward.
-Yo.. - Edward, comenzaba a titubear…-
-Ese nombre… Candice, estaba entre tus papeles hace unos días… ¿era alguien cercano a ti?
Sin saber porque, ella comenzó a temer su respuesta. La cabeza comenzaba a dolerle nuevamente. No eran celos, lo que sentía, era miedo. Y era uno muy terrible.
-Sophie!.. La pequeña Cris, jalaba su falda para que se apresurara a subir al carruaje que esperaba por ellos.
Sin esperar ese movimiento, Ella se quedo pasmada cuando él le beso la frente y le dijo que no debía preocuparse. No debía de sentir celos, de una chica que estaba muerta.
Un escalofrió recorrió su espina dorsal.. y después de un momento junto con el prosiguió su camino.
Subiendo al carruaje, ella se ensimismo nuevamente.
Hola señorita Candice..
Con ojos de…como cristal esmeralda ¿Qué sueños tiene?
¿Consiguen cautivarla?
Nuevamente, mi corazón estropeado llora..
Repárelo, cubriendo la grieta
Con nuestros recuerdos…
Con el dulce de su boca
¿A quién dará su amor?
¿Se arrepentirá?
Otra vez, mis palabras giran
En mi ardiente lengua
Cálmela, córtela
Esa canción de amor
No debe de volver a ser entonada
Aun no me responde….
¿Por qué no me responde?
Kanon Wakeshima / Still Doll/ Traducción
No podía evitarlo, ese sentimiento volvía nuevamente. ¿Cómo podría confiar, nuevamente en alguien? Si ni siquiera podía recordar quién era. Todo estaba mal. No entendía porque, pero así era.
Miraba por la ventana, la ciudad que bellamente la rodeaba, con tantas construcciones tan llamativas y a la vez tan imponentes, tratando de olvidar un poco el incidente y su creciente dolor de cabeza…
El chirrido de las llantas de un auto, hicieron que el carruaje parara abruptamente..
-Eres u maldito loco! Un Cafre! - grito el chofer que les llevaba..
-Ese maldito aristócrata! - Dijo en tono enojado Edward –
Y ese comentario, hizo que le volteara a ver… ella Sentía frio y el dolor de cabeza más fuerte… Sin querer la imagen de un joven de cabellos castaño claro, se interpuso en la de Edward.
- Todo era igual.. Como aquella vez.. - el cielo estaba semi nublado, igual.. Como en esos años, ella estaba segura que ya había estado ahí. Eso ya lo había vivido
Su boca se seco y sintió que le faltaba el aire. ¿Que era todo eso que sentía? ¿Quién era esa persona?
-Estas bien amor? - Su voz llamo nuevamente su atención- No te espantes, fue solo un loco, que paso muy rápido. No hay nada porque alarmarse.. Edward trato de tranquilizarla.
A lo cual ella asintió, solo porque no quería que se preocupara.. Ella comenzaba a recordar, eso era. Solo que no era su historia, la que había escuchado de labios de Edward. Debía de tranquilizarse, no estaba en condiciones de hacer una casería de brujas.
Poco a poco, ella descubriría, si era cierto o no lo que su supuesto prometido le decía.
Como pudo recompuso su semblante. Asintiendo con la cabeza.
Ella …Buscaría recordar, pero no le pondría sobre aviso..
…..
New York
Estaba ya entrando la noche cuando nuevamente había llegado a su apartamento. Se le hizo extraño encontrar las luces apagadas, seguramente su invitado hubo rechazado su invitación.
Abrió la puerta lentamente, lamentándose el hecho de haber comprado esa botella de Whisky, que quería compartir con ese joven. No sabía el porqué, se sentía intrigado con ese muchacho, y su historia. Algo le decía que no era cualquier persona, y ahí iba nuevamente a flote esa siempre mala manía de ser tan entrometido.
Encendió la luz y vio el bulto en el sillón, igual de cómo lo había dejado. Terrence White, estaba como ido. Mirando a la nada con esa mirada perdida. El mismo, en ese momento se sintió invadido por una gran pena.
Por otro lado..
Richard Grandchéster, se encontraba molesto y desesperado. Como era posible que su hijo, su primogénito y único hijo, hubiera desaparecido. De que servía, toda esa gente que pagaba para que cuidaran de su familia, si esos .. Imbéciles.. Porque eso eran ante sus ojos, por no haberlo visto salir.
¿Qué sería de él y de su esposa, si le llegaba a ocurrir algo? Terry en ese momento no estaba en sus cabales, podría hacer una locura. ¿Cómo es que todo eso estaba llegando a ese desenlacé?..
Impotente.. Richard se dejo caer, en la silla acojinada que reposaba detrás de su escritorio. Rezando, solamente.. El, que años atrás, había dejado de rezar a ese dios que pensó años atrás le había dado la espalda, rezo fervientemente por su hijo.
Continuara...
Sakurai Alighieri
