Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen. Todo es obra del gran Hiro Mashima y yo hago esto sin ánimos de lucro.
Éste capítulo corresponde al tercer prompt: Passion.
Así que advertencias: LEMMON.
Gracias por los review, los fav y los alert. En serio, me dais vida.
Capítulo III: Passion.
No sabía cómo habían acabado así. De verdad que no tenía ni puta idea. A ver, siendo sinceros, sí que sabía cómo había acabado así.
— ¡Ah! Joder…
Lucy lo agarró por detrás del cuello y lo acercó para besarlo con dureza. Vale, sí, se estaba follando a Lucy encima de la mesa del despacho de su abuelo. El viejo podía entrar en cualquier momento y no debían hacer mucho ruido si no querían que Gajeel o Wendy los escucharan. La verdad es que la cosa tenía su morbo.
La lengua de la rubia atacó la suya y él gruñó contra sus labios. Por Mavis, como le ponía que Lucy se contoneara delante de él cuando usaba la magia de Aquarius. Joder. Ese bikini que apenas tapaba sus sonrosados pezones, y esa falda tan corta que le llegaba un poquito más debajo de su delicioso culo, esas dos coletas que le daban un aspecto tan inocente, y el tatuaje… ¡Cómo adoraba ese tatuaje! Lo volvían loco de deseo y de pasión.
— Laxus…
Él se había retirado y de un tirón le había quitado la parte inferior del bikini. Con movimientos rápidos y bruscos se desató el cinturón y se bajó los pantalones.
— Nena, abre bien las piernas.
La maga estelar gimió y se inclinó hacia atrás apoyándose en las palmas de su mano y abrió las piernas tanto como pudo. Joder. Se relamió los labios debido a la expectación y se posicionó en su entrada. La penetró lentamente, disfrutando del momento, de la fricción de sus pieles y de la presión de sus paredes contra su miembro.
— Joder Lucy… —Hundió su cara contra el cuello de ella y aspiró su delicioso aroma.
Ella se agarró a sus hombros y la mesa empezó a crujir ante cada embestida. Los gemidos pronto ocuparon el sitio de sus respiraciones entrecortadas y jadeantes. Las uñas de la rubia se hundieron en su carne y sus muslos lo apretaron con fuerza.
Se obligó a apartar los ojos de sus pechos bamboleándose y los fijó en sus ojos dulces como el chocolate. Podía oler que estaba a punto de correrse. Aumentó el ritmo de las embestidas y la profundidad.
— ¡Ah! ¡Sí! —Lucy echó la cabeza hacía atrás y cerró los ojos intentando disfrutar más el momento, estaba tan cerca…
— No —gruñó el Dragon Slayer del rayo cogiéndola bruscamente por detrás del cuello y clavando sus dedos en su fina cintura—. Mírame. No dejes de mirarme.
Lucy gimió más fuerte y se mordió el labio asintiendo. Abrió más las piernas desesperada por llegar ya al clímax y Laxus quiso rugir de orgullo y placer cuando sintió que sus paredes se convulsionaban alrededor de su pene y con un demandante beso devoraba el sonido de su orgasmo.
No pudieron seguir besándose ya que la falta de aire se hizo presente y debieron separarse. Se quedaron mirando mientras sus respiraciones volvían a la normalidad y su sangre volvía a fluir a un ritmo escandalosamente normal por sus venas.
Juntaron sus frentes sin dejar de mirarse a los ojos y Lucy sonrió relajada y feliz. Con una mano empezó a acariciarle la base de la espalda en suaves círculos y su otra mano la enredó en su corto y rubio pelo.
— Natsu ha destrozado un teatro —dijo la maga celestial rompiendo el silencio—. También dejó una calle intransitable y destrozó diez vehículos y cuatro tiendas.
— Odio a ese come fuego —contestó lamentándose y pensando en la cantidad de papeleo que tendría que rellenar.
Sintió como la chica lo apartaba de su cuerpo y él intentó ahogar un gemido de protesta. Se giró para darle intimidad y aprovechó para arreglarse la ropa. Él no quería separarse aún de Lucy, no es que quisiera volver a poseerla, quizás dentro de cinco minutos sí, pero le gustaba pasar tiempo con ella. Era divertida, y no entendía porque no podían estar juntos en el gremio riéndose y besándose y después irse a su casa y follar hasta el alba. Oh joder… Quería salir con Lucy Heartfilia…
— Voy tirando Laxus —se giró y vió que Lucy había cerrado la puerta de Aquarius y volvía a vestir normal. Si por normal se entiende un short que no tapa casi nada y un top que sólo tapa tus voluminosos pechos—. Sé que aún te queda mucho papeleo que rellenar pero… Esto… Si quieres… Por la noche puedes pasarte por mi casa y te hago algo para cenar.
Y habiendo dicho eso la Heartfilia salió rápido del despacho de su abuelo con la cara más roja que un tomate. Él sonrió de medio lado y empezó a hacer su trabajo, mientras antes acabara antes podía comerse la deliciosa comida de Lucy.
Sin embargo esa idea de querer formalizar la relación con la maga no lo abandonó en todo el día. La idea no le desagradaba en absoluto, al contrario, que los del gremio supieran que se acostaban y que ya no tuviera que esconderse en estúpidos y vacíos pretextos de nakama para mostrar cuanto le importaba ella lo llenaba de satisfacción.
Joder, quería cogerla de la mano, pasarle el brazo por la espalda, poder sentarla en su regazo, ver su sonrisa tantas veces como quisiera y tan cerca como le diera en gana. Quería dedicarle un buen rugido a Natsu para que entendiera que el único Dragon Slayer que iba a colarse en su cama sería él.
Pero el Dragon Slayer de fuego era el último de sus problemas. Había decidido proponérselo a Lucy, una parte de él rugía y se pavoneaba de que la chica iba a decirle que sí y a tirarse a sus brazos encantada, pero otra parte, no tan pequeña como le gustaría reconocer, estaba sembrando la semilla de la duda. ¿Y si lo quería pero no tanto? ¿Qué iba a hacer si le decía que no? ¿Seguirían igual o volverían a lo de antes? ¿Laxus Dreyar tendría el corazón roto?
Por Mavis qué complicado era todo…
— ¡Natsu cállate! —La voz de la rubia le llegó enfadada desde alguna parte del comedor del gremio.
— ¡Pero es verdad Luce! —Chilló indignadísimo el hijo de Igneel—. ¡Tú ya no me quieres!
Un silencio sepulcrar siguió a esa afirmación y hasta ahí él pudo sentir el corazón de la rubia latir más deprisa debido a la vergüenza y al nerviosismo. No, nervioso lo estaba él.
— ¿Qué… Qué quieres decir Natsu?
— ¡Tú lo sabes muy bien Luce! ¡Antes podía entrar en tu casa siempre que quisiera! ¡Incluso cuando no estabas! ¡Había un montón de comida picante en la nevera! ¡Y no me echabas a patadas si me metía en tu cama contigo! —Natsu se detuvo un momento ara coger aire—. ¡Y desde que he vuelto ya nada es igual! ¡Todas las entradas están cerradas! ¡Sólo hay cervezas y patatas fritas! ¡Y te niegas rotundamente a que compartamos cama! ¡Ni desnuda te veo ya Luce! ¡¿Cuándo volverás a abrirme tu ventana?!
— ¡Cállate idiota! ¡Eres mi mejor amigo y claro que te quiero! ¡Pero estoy saliendo con alguien y no quiero que te mate a puñetazos cuando nos interrumpas haciendo nuestras cosas! ¡Además él me gusta mucho! ¡Así que hasta nuevo aviso… Ventana cerrada!
Hubo una gran conmoción en la sala y todo volvió a ser un agobiante barullo. Laxus sonrió ajeno a todo eso. Al parecer iban a darle el sí más grande de su vida.
