Disclaimer: Vocaloid no me pertenece.
Sin más dilación...
Capitulo 13: ¿Perdón?
Miku se encontraba en la sala de música esperando a los demás miembros de la banda. No se sentía con los ánimo suficientes para ver a Len. Hacía un intento de concienciarse a si misma de que lo tendría que ver y que por ninguna razón debía ponerse a llorar. Se prometió hace tiempo que no volvería a cometer el mismo error con otro chico. No había tenido suerte en el amor. ¿Por que los chicos la rechazaban? ¿Que tenía de malo?
Empezó a darle vueltas al asunto, hasta que se formuló la temida pregunta. "¿Será que me gustan las chicas?" La aguamarina, nada más preguntarse aquello se lo negó rotundamente. Era imposible, que le gustaran las chicas. Era cierto que no se había besado con ningún chico, pero estaba convencida que el sexo opuesto era el que le gustaba.
Divisó una cabellera rubia y los nervios la asaltaron de golpe, pero para su suerte sólo se trataba de Rin. Sólo Rin. "¿Sólo Rin?" Se sorprendió de no verla junto a su hermano y no pudo evitar pensar en que quizás estuvieran peleados, pero algo imposible, ellos mismos le habían dicho que sólo habían tenido 2 peleas fuertes en toda su vida y siendo vecinos Miku nunca escuchó peleas entre ellos.
-Hola Miku. -Saludó Rin cansada. La rubia se sentó en una silla y sacó su teléfono.-
-Hola Rin... -La aguamarina estaba realmente interesada en el porque los gemelos no habían venido juntos, al final sería una tontería, como le pasaba siempre, pero no podía evitar ser curiosa.- Oye...
-Len no tardará en venir, si es lo que quieres saber. -La ojiazul se le adelantó a la hora de contestar.-
-Ah, vale... Pero eso no es lo que te quería preguntar... Me preguntaba si pasó algo entre vosotros... -Rin paró de teclear en el móvil y Miku se dio cuenta.-
-No... Nada...
-Si no me lo quieres decir esta bien, es que me extrañó no veros juntos.
Rin tuvo que morderse la lengua y tragarse sus lágrimas. La pelea le había afectado más de lo que ella misma se imaginaba, y es que Len no era sólo un hermano, era su amigo, su amante, su apoyo moral. Le debía mucho y esa era la razón de que siempre estuviese cediendo a todo lo que hacía. Ella tampoco tenía ganas de verlo. Las palabras de Miku le llegaron hondo. Era cierto que se peleó con Len y la metieron en la discusión, pero se paró a pensar y se dio cuenta de que efectivamente el único culpable era Len. La aguamarina nunca la había molestado. ¿Porque no darle un voto de confianza?
-Es que... Bueno, tuvimos una pelea...
-Oh, no... Vaya, lo siento. Si quieres no tienes con quien hablar de ello te daré mi numero de teléfono si quieres, o puedes venir a mi casa.
-Va-Vaya gracias...
La rubia estaba muy sorprendida por la oferta. Len la había rechazado y estaba anteponiendo sus propios sentimiento para ayudarla. Se sintió bastante tonta.
-Miku, apunta mi número. -Le dijo finalmente. Quizás era hora de salir de su estúpida burbuja.-
-¡Que bien! -exclamó Miku, aquel gesto consiguió levantarle el ánimo.-
Mientras intercambiaban números Luka entró a la sala.
-Ay, Rin, ¿ya me engañas con otra?
-¿Qu-Que? -Los mofletes de la Kagamine se pusieron rojos.-
-Jajajaja, no te pongas así mujer. Era una broma.
Miku se rió de la broma. La verdad es que mientras ella perdía el tiempo con Len, ellas dos se habían hecho muy amigas. Las tres chicas se pusieron a hablar de cosas de mujeres, mientras esperaban a Len, que se estaba retrasando.
-Rin, llama a Len, está tardando mucho...
-L-Le mandaré un mensaje... -Dijo no muy convencida.-
El número de su gemelo era el primero en la lista de contactos, pero no se atrevía a marcar el numero, gracias a dios, antes de que hiciera nada, el rubio apareció.
-Lo siento, olvidé el ensayo... -Se disculpó. Pero Rin era lo suficientemente lista como para saber que no lo había olvidado y que había estado haciendo otras cosas.-
-No pasa nada, venga vamos a empezar, hay que preparar todo para la audición, que es la semana que viene. Hay que darlo todo. -Luka sonrió contenta.- Rin, ¿como llevas el tema del bajo?
-La canción la tengo más o menos.
-Genial, y Miku, espero que estés ensayando la canción.
-¡Por supuesto que si!
A Len simplemente le guiñó un ojo en señal de confianza. Por lo que había podido ver, el rubio tenía una habilidad impresionante para tocar la guitarra, así que no le hizo falta preguntarle como lo llevaba por que la respuesta seguramente sería que bien.
-¿Os parece si hacemos un ensayo general?
-Sería lo más conveniente. -Intervino el gemelo mayor.-
-Pues al lío.
Todos cogieron posiciones y cogieron los instrumentos de la sala de música. "1, 2... 1, 2, 3." Cuanto Luka dijo tres, tocó el principio de la melodía con el teclado, unas notas muy simples que hasta ella podía hacerlos, de momento todo bien. Era el turno de los gemelos, pero su descoordinación a la hora de tocar los sorprendió a todos, ellos incluidos. Tuvieron que parar enseguida.
-¿Que fue eso? -Preguntó Luka.-
-Ah... Pues... -Los rubios se miraron con cierta tristeza, claramente esto era fruto de su pelea.-
-Desde el principio...
Y así estuvieron por lo menos hasta que los maestros les avisaron que el colegio iba a cerrar. No habían conseguido que los gemelos se sincronizasen bien, aunque fue suficiente para que Miku pudiera cantar.
Así pasaron tres días. Los gemelos no se dirigían la palabra más que para lo necesario y ambos sabían que no podían seguir así, pero por lo menos Rin, no estaba dispuesta a ir lamiendole el culo a su hermano, él era el que le tenía que pedir perdón. Miku y Rin comenzaron a hablar por mensajes y eso ayudo mucho a que la aguamarina se olvidase rápido de su desengaño con Len y a darse cuenta de que su vecina era más agradable de lo que pensaba.
Al cuarto día, Len se dio cuenta de que la había cagado. Su hermana era una persona frágil, nunca destacó por tener la autoestima muy alta y se preocupo mucho. Era hora de pedir perdón. Hizo zumo de naranja y fue a visitar a su gemela.
-Rin. Soy yo. ¿Puedo pasar?
-No.
-Te he hecho zumo de naranja. -Hubo un pequeño silencio en el que solo se oyeron los pasos de Rin hacia la puerta. La abrió un poco.-
-¿Que quieres?
-Quería pedirte perdón. He sido un autentico gilipollas.
-Perdonado. -Y dicho aquello le cerró la puerta en la narices dejando un Len muy confundido por aquello.-
-Pe-Pero... -La rubia abrió la puerta de nuevo.-
-¿Que esperabas? ¿Que saltase sobre ti a darte un beso?
-Bueno, es lo que haces normalmente...
-Pues no ahora.
-Pero... Lo nuestro...
-Tu dirás si si sigues pensando que me van las vaginas. -El Kagamine mayor estaba totalmente desubicado.-
-No lo pienso... -Los dos se quedaron en silencio sin saber muy bien que decir.- Rin, te quiero. Te echo de menos. Echo de menos tus besos. Tus caricias. Todo.
La muchacha no pudo evitar enternecerse, después de todo ella también lo extrañaba, sobre todo en sus noches de insomnio.
-Yo... También te he echado de menos...
-Lo siento mucho...
Ambos se miraron a los ojos y se abrazaron con fuerza, un abrazo que duró demasiado y que se acabó transformando en un beso, un apasionado beso. Len devoraba la boca de su hermana con ansia y cuanto pudo, no dudo en meter la mano en sus bragas, algo que a Rin no le hizo especial gracia.
-Eh, eh, eh...
-¿Qu-Que pasa?
-¿Que que pasa? ¿Es que no puedes pensar con la cabeza? No quiero que nuestros problemas se solucionen un polvo y ya esta.
-Ahora me dirás que no quieres continuar...
La rubia se lo pensó dos veces. Por supuesto que quería continuar, extrañaba a Len en ese aspecto, pero tampoco quería solucionarlo todo con sexo. Esta vez, la lujuria pensó por ella y se lanzó a los labios de su gemelo, el cual retomó lo que estaba haciendo. Comenzó a trazar pequeños círculos en el clítoris de su hermana mientras la besaba.
Llevaban ya 10 minutos con el trabajo manual. Len tenía los pantalones medio bajados y Rin estaba sin nada de cintura para abajo.
-Ah... Ah... Si, Len, si... -Gemía la gemela menor.-
Pero la diversión duró poco. Oyeron la puerta de la entrada abrirse.
-¡Chicos! ¡Ya estamos en casa!
¿Pensasteis que los papis Kagamine nunca volverían? ERROR.
Nos leemos~
