Se movía rápido en la habitación aunque no hacía nada en particular. Se suponía que estaría armando su equipaje, sí, eso hacia… Suspiro. Hacía mucho tiempo desde su ultima vez en Ciudad República y estaba segura que no causaría muy buenas impresiones, serian algunos impactos pero estaba lista para eso.

Desde hace tres años que no se dirigía la palabra con algunos de sus parientes, por empezar sus primos mayores, y tampoco con sus amigos de la ciudad. No estaba arrepentida de todo lo que ocurrió en ese tiempo, se encontraba orgullosa de quien era.

Al principio, luego de su noche con Mako, le costó mucho estar en Ciudad República y verlo constantemente, era algo sumamente incómodo. Luego desgraciadamente pasó el dichoso accidente con el Loto Rojo, en donde envenenaron a la joven avatar. Fue algo completamente sorpresivo e inolvidable, una cena de cumpleaños se transformó en un secuestro. Claro que luego lograron rescatar a Korra, pero no tenía movilidad en sus piernas. Para ella, todo era doloroso y esa fue una manera de poder volver a la tribu del agua, donde se sentiría segura y tranquila. Además de que ese era el deseo de Tonraq, el jefe en la tribu del agua del norte, su padre.

Resopló.

Se sentó a su cama y comenzó a pensar. ¿De verdad estaba bien esto? Claro que sí, algún día tenía que enfrentar las cosas que pasaron. Aunque no se pudo oponer más que unos meses. Simplemente se había hecho un comunicado a todas las naciones, en donde no se pedía sino que se exigía la seguridad tanto para los líderes como para sus sucesores. Por esto, se había llegado al acuerdo de que los más jóvenes serían trasladados a Ciudad República donde se enfocarían a pleno de su cuidado.

A pesar de que habían pasado tres años, un total de 1095 días y quien sabe cuántas horas, para Korra volver a Ciudad República era sumamente complicado.

Nunca pensó que esto le sería difícil. Ella siempre fue decidida, nada la lastimaba pero ahora tenía una debilidad, un claro y punzante dolor que la torturaba cada vez que recordaba esa noche, Mako. Pero ese dolor ahora no duraba en ella, sino que era reemplazado por el odio que sentía. Eso no era algo que ocultar, lo detestaba y mucho por lo que había pasado. Korra no lo quería, lo amaba como a pocas personas, mientras que él simplemente jugó con ella.

La morena sabía que de alguna u otra manera, ella se vengaría de Mako por lo que la había hecho sufrir.

-¿Korra? -la llamó la voz una voz delicada, que la hizo desconectarse de sus pensamientos para volver a la realidad quizás no completamente.

Al girarse, la morena le sonrió a su amiga. Asami se encontraba apoyada contra la puerta y sonreía de la misma manera de siempre. La no-maestra había sido enviada a buscar al avatar a la tribu del agua por el simple hecho de que era alguien de confianza para Lin Beifong, además que la señorita Sato tenía que probar los barcos nuevos de industria futuro. Una vez que ambas muchachas se habían juntado, hacia una semana, lo primero que notó Korra fueron todos los cambios en su amiga. Lo único que aliviando la pena que ella tenía era que Asami le contó a Korra de que ella ya no estaba con Mako desde hacía más de dos años. Pero, a pesar de eso nadie tenía porque enterarse de su noche con el maestro fuego.

-Estamos listos –explicó la pelinegra y su voz sonó mucho más ronca, posiblemente estaba cansadora y como no obtuvo otra respuesta añadió una pregunta- ¿Vamos?

Korra le dedicó una sonrisa y se levantó dispuesta a salir de la habitación. Camino lentamente por el pasillo para bajar las escaleras con gracia y una mirada diferente. No era la misma en todos lados ni con las personas. Ella llevaba una máscara, se mostraba fuerte e indiferente, nada la lastimaba y nadie podía decirle que hacer, era el gran Avatar Korra, una luchadora, así la conocían en todo el mundo y estaba orgullosa de eso aunque solo sea una parte de sí misma. Pocos conocían a la verdadera, pero esas personas ya murieron para la morena porque la lastimaron. Es gracioso cuando escuchas que dos personas se pelean solo por el error de una pero cuando te toca estar en el lugar del herido no haces una sonrisa.

Llegó hasta la sala y vio cómo su amiga ya se encontraba allí con maleta en mano y solo miraba hacia ningún punto particular como era de costumbre. Giró su cabello oscuro como la noche en su dirección cuando la escuchó avanzar a su lado y solo le hizo una mueca rara con los labios. Lin Beifong avanzo por la puerta y las saludo a ambas con un simple gesto.

-Ya está todo listo –habló de una manera formal e indiferente- la están recibiendo abajo, darás un breve discurso en donde explicas lo agradecida que estas por volver, la pena que sientes por lo que paso en la nación del fuego y…

-Luego me despido para poder refugiarme en una prisión por el resto de los meses –murmuró Korra y ante la mirada acusadora añadió- digo, me cuidaran como a cualquier princesa que no puede defenderse sin contar que es el avatar ni sus obligaciones con el mundo.

-Excelente que hayas entendido –contestó Lin molesta y luego suspiro- Es bueno tenerte nuevamente con nosotros –dijo la jefa del departamento de policía.

Korra solamente sonrió.

-Busca tus cosas y luego baja para entregárselas a Shun –indicó la hija mayor de Toph- no tardes mucho que no creo que podamos entretener a los medios más tiempo.

-Te veremos abajo –murmuro Asami sonriente


Lentamente fue hasta donde era su habitación y tomó su maleta para luego mirarse al espejo. Sabía que causaría un gran impacto. Su cabello castaño ya no estaba tan largo como antes, sino que más bien lo tenía corto y desprolijo algo que sumamente le encantaba. Sus ojos seguían tan azules como siempre. Comenzó a acomodar los mechones que caían rebeldemente por su rostro y sonrió. Se giró para la derecha y luego para la izquierda, le gustaba como estaba, no aparentaba ser la adolescente de 16 años ni alguien con quien pudieran jugar fácilmente.

Nadie le rompía el corazón a Korra, no sin antes jugar con fuego. Pero aunque pase tiempo, meses, años, los sentimientos quedan. No puedes negar lo que sientes, esconderlo es inútil pero algunas veces es lo mejor que puedes hacer. Donde hubo fuego cenizas quedan.

Cerró los ojos y simplemente suspiró. Miró su traje azul de la tribu del agua y se sintió completamente a gusto. Aunque su madre le había dicho que llegara con un vestido y diera una presentación, Korra se había negado rotundamente, ya que sería mucho tener ese baile de bienvenida como para llegar elegante. Además se trataba de Korra, había que olvidar los títulos por su familia, seguía siendo el avatar rebelde. Algo le faltaba, hizo una mueca con los labios y sonrió al notar lo que era. Se acomodó mejor su collar. Estaba lista.

Korra tomó su maleta y bajo lentamente las escaleras mientras tomaba aire, seguramente explotarían por la cantidad que estaba contenido en su pecho. Lo soltó de golpe haciendo una mueca rara. Dejó su maleta en el primer escalón y luego avanzo hasta la puerta y se paró justo delante de ella, la miró por unos segundos y rápidamente se corrió a un lado.

Se apoyó contra la pared y llevó ambas manos hasta su cara para tapar sus ojos.

-¿Avatar Korra? –preguntó Lea una de las sirvientes que servían en el palacio de su padre.

Al escucharla hablar, la morena se paró rápidamente. Su rostro no mostraba una mueca de miedo y terror aunque en su interior quería gritar. Korra sonrió, como siempre hacia ante los demás, mostrando su cara buena pero a la vez antipática para que no la lastimen al conocerla.

-Estoy lista –tras decir eso se colocó nuevamente contra la puerta.

-Le avisare a la jefa –exclamó un muchacho alto a su lado. Tenía el cabello del mismo tono que ella y unos ojos verdes. Era Shun, tenía vagos recuerdos de el una vez con Lin. El castaño llevo su mano hacia adelante indicándole que la puerta comenzaba a abrirse, la luz que entro le hizo cerrar un pocos los ojos. No iba a avanzar hasta que esté completamente abierta la puerta.

Espero, capaz pensó que sería eterno. Grabe error. Ni siquiera llegó a tener noción donde estaba que sintió como alguien la abrazaba de golpe. Por unos segundos este sorpresivo cariño la asombro pero no tardo en reconocer quien era. Sus brazos la separaron de golpe para mirarla fijamente notando todos los cambios que le habían ocurrido a Jinora e hizo una sonrisa al verla tan distinta. La maestra aire tenía el cabello mucho más largo que antes de raparse para los tatuajes, y para ya tener 16 años tenía un muy buen cuerpo además de un nuevo traje.

-Estas hermosa –exclamó sonriente la hermana menor de Jinora acercándose a ambas muchachas. Ella ya no era una pequeña pero tampoco era adolescente, estaba en la edad justa.

Una vez que la escucho hablar hubiera esperado que no lo gritara pero Ikki era muy eufórica y más en momentos de recuentros, eso era algo que no había cambiado en la muchacha. Ambas se separaron de su lado, esperando que más personas fueran a saludar al avatar por su llegada.

-Korra

Cuando lo escucho sintió una duda en su mente e ignoro completamente la mirada de todos los presentes para voltear a verlo. Había cambiado, lo notaba. Estaba mucho más alto de lo que lo recordaba. No se veían hace tres años, solo se manejaban por cartas en las pocas veces que fueron necesarias, solo en los cumpleaños. Parecía que eran señores mayores y aburridos de tanta formalidad con la que escribían, se notaba la obligación al hacerlo, pero la última que recibió la morena la dejo pensativa.

Korra lo observaba detenidamente notando todos los cambios, su cabello seguía tan oscuro como siempre y despeinado, algunas cosas no cambiaban. Pero, a pesar de eso se notaba que eran personas distintas, no solo por su apariencia sino en general. La muchacha lo miro firmemente a los ojos y notó que ese tono ámbar aún tenía ese brillito especial en su mirada.

La morena abrió un poco los labios aun nerviosa pero dejo todo eso atrás. Ella jamás volvería a mostrar debilidad con él, además ahora había una guerra por delante y tenía que preocuparse en ayudar al mundo.

Korra hizo una pequeña sonrisa.

-Mako.


Muchas gracias a todos los que comentaron! Me gusta mucho saber la opinión de los lectores. Gracias por poner la historia en favorito, alerta o simplemente leerla.

Espero que les haya gustado.