Cuando escucho gritar a Jinora e Ikki, Mako pensó que era el momento de afrontar las cosas pero ahora que estaba frente a Korra todo le costaba. Ella ya no era una niña, sino que había cambiado. Ahora tenía la apariencia de toda una mujer y no solo eso, era una. Sus ojos azules lo miraban intrigada y aun con todos sus cambios corporales, que la favorecían mucho, notó que esa mirada picara y divertida no había cambiado en absoluto.
En su rostro adornaba una sonrisa que nunca había visto en ella, era de una manera más sensual y divertida.
-Mako -dijo con un tono amigable, para nada amargo y menos neutro.
Estaba extrañado. Había pensado alguna que otra vez como seria encontrarse con su amiga e imagino muchos gritos en lugar de sonrisas nuevas. Dio un paso hacia ella, no sabía porque hacia eso simplemente quería estar a su lado.
Korra no se movió, simplemente lo observaba muy atenta.
Su sonrisa se borró completamente y tomo del brazo al joven avatar provocándole un chillido lo que lo hizo alejarse rápidamente de su lado. Jinora los observaba a ambos pero ninguno de los dos se percataba de eso, era como si la maestra aire no existiera en ese momento, ni ella ni ninguno de los presentes.
La morena solo tocaba su quemadura del brazo mientras Mako la miraba de manera juzgante y a la vez comenzaba a notar los cambios. Su cuerpo estaba mucho más formado, posiblemente por sus entrenamientos y eso era una característica que admirar; además de la ropa que llevaba que lo resaltaba claramente. Entre todo lo que llamaba la atención, sacando a sus ojos, era el rojo de su quemadura. Aunque no era tan reciente se notaba bastante.
-¿Cómo diablos te hiciste eso? -preguntó medio molesto por la gran marca que tenía la muchacha, en estos dos años habían pasado muchas cosas y saber que no se había enterado de nada de alguna manera lo irritaba mucho.
-Sí, estoy bien, gracias por preocuparte Mako -respondió moviendo su cabeza de manera indiferente- primero iré a saludar, no puedo ser maleducada -hizo un gesto con la mano moviéndola como reverencia y paso caminando por su lado sin decir nada más.
No pudo no reírse por su comentario, era tan irónico en ella y por eso mismo divertido. Ella jamás había aceptado ser la heredera del trono en la tribu agua del sur, siempre juzgaba a las princesas perfectas, eso le repulsaba y ahora tenía que ser una.
Sonrío al verla tan normal al menos por esta razón podría estar tranquilo por ahora, pero a pesar de todo sabría que las cosas no seguirían tranquilas por mucho tiempo. ¿Cómo sería posible si ella era agua y el fuego? Por sus elementos eran lo contrario, tan diferentes y eso era muy parecido en sus personalidades. Mako era más tranquilo y pensante, mientras que Korra recurría a la violencia a la primera, él era mucho más serio mientras que ella simplemente amaba reír. Pero a pesar de todo la tercades era algo que tenían en común, como el amor al deporte, y esa atracción mutua que sentían. Pero la rivalidad corría por sus sangres. Sus padres siempre peleaban por lo que querían y ellos no se quedaban atrás, igual de testarudos, por eso les costaba tanto hablar y en este caso llevaban tres años sin dirigirse la palabra, salvo por esa famosa carta.
Los gritos de los presentes comenzaron nuevamente. Bolin, con su traje de policía perteneciente al equipo de Suyin Beifong, se acercó hasta su amiga para abrazarla con una sonrisa. A su lado estaba Opal, quien se notaba tan insegura como siempre.
Cuando Jinora miró a Mako noto que tenía una sonrisa distinta a la que había en su rostro antes de que llegue Korra, capaz ahora era sincera. Una vez que Mako se percató de que los ojos de la nieta de Aang estaban en él, giro en su dirección y levanto las cejas de una manera divertida.
-Vamos -indico el- no podemos llegar tarde.
Jinora no se opuso ante el comentario, sino que comenzó a caminar gustosa. Mako la siguió, detrás de ella. Y ambos llegaron hasta el círculo de personas que rodeaban al avatar. Los novios, Bolin y Opal, además de la familia de Tenzin y las hijas de Toph.
Y a pesar de todo lo demás que pasaba a su al rededor, Mako no sacaba los ojos de Korra. Pero luego de unos minutos, algo que no era el joven avatar llamo la atención del pelinegro y lo que vio no era nada bueno.
-Oh no –susurró y comenzó a acercarse hasta Korra.
Al momento que llegó a su lado intento hablar, pero comenzaron una lucha unos maestros que se encontraban al lado de los reporteros, no costaba darse cuenta que era el Loto Rojo.
-Saca a Korra de aquí –indicó Lin agarraba con sus cables a uno de los atacantes.
Mako asintió rápidamente y tomó a la morena de la mano para sacarla de ahí. Subió, rápidamente hasta el barco. Esquivando el fuego que les tiraban, aunque eso no era nada complicado para un maestro fuego y el avatar.
Al entrar Mako suspiró satisfecho.
-Soy princesa pero no estoy indefensa –sentenció Korra cruzada de brazos mientras se sentaba en el sillón de la sala.
-Con un gracias me conformo –contestó Mako suspirando.
-Eso no me importa –murmuró Korra.
Ambos se quedaron en silencio, porque aunque a la muchacha se le había escapado esa frase en un susurro había sido lo suficientemente fuerte para que llegaran a los oídos del pelinegro.
-¿Qué dijiste? –preguntó desentendido.
Korra se levantó y fue hasta su lado. Estaban más altos que antes, pero seguía habiendo esa mínima diferencia de altura.
-Te lo diré una vez y espero que te quede claro –comenzó Korra- Me vengare de lo que hiciste Mako, hare que te sientas como yo me sentí.
-¿Es una amenaza?
-Claro que no idiota –contesto ella enojada- pero no puedes ir por la vida lastimando personas y esperando que todos se queden sentados sufriendo.
Mako pestaño rápidamente.
-Yo no pienso eso.
-Mejor entonces –contestó Korra con una sonrisa divertida- porque soy el avatar y esto no quedara asi.
-¡Eres increíble! –Gritó extendiendo los brazos- ¡Me trataste tan bien cuando llegaste y ahora eres otra!
Korra suspiró.
-Cambie en tres años Mako, como todos lo hicimos. Pensé mucho en todo lo que paso y tenías razón, era mucho para ti. Acepte que no me quieres. No pudiste cuidarme y me dejaste ir.
-Siempre me arrepiento de eso.
La morena se lo quedo mirando, notando un completo arrepentimiento por parte del maestro fuego.
-¿Es un poco tarde no crees?
-Nunca es tarde, Korra.
-Para ti lo es, Mako.
El pelinegro se agarró la cabeza completamente enojado y frustrado por la situación.
-¿Por qué haces esto? –preguntó gritando y añadió rápidamente- Vuelves, me tratas bien y ahora esto. No te entiendo
Korra volvió a colocar esa sonrisa nueva en su rostro y comenzó a reir.
-¿No era que nadie tenia que enterarse de nuestro secreto? –preguntó Korra divertida y se acercó a el, quedando a centímetros de distancia- Pues nadie se enterara, como tu querias.
-Quiero llevarme bien con vos.
-Yo quiero tantas cosas –murmuro Korra mirándolo y de golpe lo empujó fuertemente.
Mako se acercó a su lado y la tomó de ambas manos, ya perdiendo toda la poca paciencia que le quedaba.
-¿Estas bromeando? –gritó sacuendiendola- Tanto que espere verte, quería estar contigo. Quiero arreglar mi error.
Korra lo miró seriamente completamente dudosa. Noto como el maestro fuego la acaricio su mejilla y se fue acercando hasta sus labios, lentamente.
-Tu quieres estar conmigo –murmuro Korra cerca de sus labios y luego frunció el ceño- yo lo único que quiero es que sufras como yo lo hice por ti.
-¿Qué te hace pensar que eso pasara? –pregunto Mako intentando de molestar el juevo del avatar.
-Acabas de darme la razón, Mako. Quieres estar conmigo –explico completamente satisfecha- pero eso no va a pasar, estoy muy confundida. ¿No te suena familiar ese pretexto? ¿O tienes uno nuevo?
Mako se quedó seriamente pensando y luego, cuando alfin se decidio a decir algo abrieron las puertas del barco. Por lo que el simplemente decidio callar. No era el momento, no con la revolución sucediendo justo en ese momento…
-Te encargaremos un guardaespaldas personas –indicó Lin- iré a la oficina para preparar todo y…
-¿Qué tal Mako? –Preguntó el avatar fingiendo inocencia- es mi amigo, me encantaría pasar tiempo con él.
Lin miró al maestro fuego y también lo hizo Tenzin, quien estaba junto a ella.
-¿Qué dices, Mako?
-No lo sé… yo, no sé si puedo porque…
-¿Cuál es el problema? –cuestionó Korra- pensé que querias estar conmigo.
Los presentes comenzaron a mirarlos a ambos, notando esas miradas que se intercambiaban.
Odio.
Amor.
Deseo.
Tensión.
Dolor.
Miedo.
Angustia.
-¿Entonces que dices, Mako? –preguntó Tenzin interrumpiendo todos los pensamientos entre los muchachos.
El pelinegro lo miro dudoso y luego sonrió.
-Me encantaría pasar mas tiempo contigo, Korra –explicó sonriendo- puedo enseñarte muchos lugares en Ciudad República, algunos no han cambiado nada. Como el gimnasio y…
-Bien –cortó Lin al muchacho- Tenzin ve a preparar el automóvil, yo avisare a mis policías para que estén listos.
Una vez que ambos se fueron Mako miro satisfecho a Korra la cual solo tomaba aire para calmarse.
-¿El gimnasio? ¡¿En serio?!
-Esta igual que cuando nos besábamos –contestó- no ha cambiado nada. Tranquila que no lo use con nadie.
-Como sea –murmuro la morena.
-¿Qué ocurre, Korra? –preguntó Mako con una sonrisa- ¿No quieres ver quien pierde primero?
Ella rió.
-Esta vez será distinto, Mako. Todo ha cambiado.
La joven Avatar comenzó a caminar hasta el espejo de la sala y se quedo mirando su reflejo. Mientras el maestro fuego la miraba atento, observando nuevamente su cuerpo, completamente a la nueva Korra.
Pero sabia que a pesar de los cambios físicos, había algo que siempre seguiría igual. Esa atracción entre ellos no podía evitarla nadie, ni siquiera ella porque también quería.
La puerta se abrió y Korra camino hasta ella. Mako fue mas rápido y la detuvo antes de que avance.
Lentamente la giro para que queden mirándose, uno frente al otro.
-No hemos cambiado –le susurró- no exactamente.
-Tu no estas con Asami, es un gran cambio –explicó Korra- que pena que te dejara, hacían tan linda pareja y…
-Ella no me dejo –sentencio secamente Mako, recordando su ruptura con Asami. Miró fijamente a Korra y sonrió- sigues tan impulsiva para hablar como siempre.
El avatar negó con la cabeza. Aunque sabia que tenia razón. En todos estos años no había podido contener a su gran bocota, pero al menos había logrado contenerse para arrojarse a sus brazos y besarlo.
Ese era un gran avance.
Gracias gracias a todos los que leen. Espero que les guste. En el proximo capitulo apareceran muchos mas personajes que seran importantes en la historia.
Buena semana.
Comenten si les gusto o no, me interesa saber su opinion.
