Este capítulo es corto ok demasiado pero en él está la historia de la prota, espero lo disfruten.
CAPITULO 22: LA VERDAD TRAS UNA SONRISA
Mi infancia hasta los 13 años fue buena, tuve todo lo que una chica de esa edad pudiera desear, en pocas palabras era una familia con una buena situación económica.
En mi cumpleaños número 14, los que eran mis padres salieron ese día, dejándome a mí con mis dos hermanos menores Susan de 7 años y Alex de 10 años, estaba triste por tener que pasar mi cumpleaños encerrada y sin hacer nada, de pronto el timbre sonó y en la puerta estaba Theo un chico que era un año mayor que yo.
Me regalo una cadena con una pequeña luna de plata, ambos nos queríamos demasiado, tanto así que prometimos que cuando tuviéramos edad suficiente nos casaríamos y estaríamos juntos por siempre.
Cuando le dije que mis padres no estaban él me dijo que se quedaría con migo todo el día, pero yo quería salir y festejar, le insistí tanto que al final cedió.
Sabíamos que no podíamos dejar a mis hermanos solos y por eso decidimos llevarlos con nosotros, fuimos a comer y a la feria pues esa noche había una exhibición de fuegos artificiales.
Sin darnos cuenta se hizo de noche, de regreso pasamos cerca de un callejón y por sí fuera poco la calle estaba poco transitada.
Escuchamos de repente varias risas, vimos un grupo de hombres como de 30 años, cuando nos vieron una sonrisa sombría cruzó sus rostros.
Se acercaron a nosotros y antes de que me diera cuenta tenían a mis hermanos.
-Ven con nosotros te divertirás mucho -dijo uno con tono burlón y me jaló del brazo.
- ¡NO LA TOQUES!- grito Theo y de un empujón lo alejo de mí y se puso frente a mí.
Otro se acercó y comenzó a forcejear con él, no supe como pero algo golpeó mi cabeza y me dejó inconsciente, cuando desperté estaba atada a un escalera de emergencia, escuche varios gritos de terror, cuando gire mi rostro desee no haberlo hecho, abusaron de mis hermanos frente a mis ojos y al final me obligaron a ver como los asesinaban a sangre fría, el cuerpo de Theo estaba a unos metros de mí, a él lo golpearon hasta matarlo.
Tres horas después un señor me encontró cubierta de sangre, con varios golpes en mi cuerpo y en estado de shock, me llevaron al hospital.
Después de eso todo cambio, los padres normalmente consolarían a sus hijo y le dirían que no fue su culpa pero en mi caso fue diferente, en cuanto mi madre cruzo la puerta de la habitación del hospital, frunció el ceño y con un inmenso odio en su voz me comenzó a gritar, lloraba de rabia, me culpaba, fue ahí cuando me grito que yo jamás fui su hija que se arrepentía de haberme recogido ese día que me encontró en la puerta de su casa.
Mi padre tampoco fue amable, cuando fue a visitarme solo me dijo una frase:
-"Tus estúpidas imprudencias al fin nos pasaron la factura, espero que estés feliz".
Así pasaron los años, mi vida se volvió difícil,
En mi cumpleaños 17, no hubo abrazos, ni pastel, nada, al medio día me acerque a mi armario y saque un par de maletas, dentro de ella metí todas mis posesiones y ropa, baje las escaleras y me dirigí a la puerta.
-¿A dónde vas?- pregunto la voz de mi madre.
- Me voy de aquí.
-Si cruzas esa puerta estarás muerta para nosotros- dijo la voz fría de mi padre que también me vio.
Coloque las maletas en el suelo y me gire a verlos.
-Yo ya estoy muerta interiormente desde hace mucho tiempo- dije sin ningún tipo de sentimiento.
Mis palabras los sorprendieron pero solo fruncieron el ceño, sin decir más tome de nuevo las maletas, abrí la puerta y salí de la casa.
Gracias a una amiga encontré un lugar donde quedarme, un mes después encontré trabajo en un oficina, decidí cambiar mi aspecto completamente, corte mi cabello hasta los hombros y lo teñí de café oscuro, además que también comencé a usar pupilentes cafés, ocultando de esa manera el gris natural de mis ojos.
Cuatro meses después yo llevaba una vida tranquila y de alguna manera era feliz, y un día aparecieron los dos akatsukis y me trajeron aquí.
Sus ojos permanecieron cerrados mientras relato a las kunoichis su historia, cuando los abrió se dio cuenta de que todas la veían con mucho dolor y lastima, todas lloraban.
-Qué horror- exclamo Karin.
-No puedo creer que hayas vivido eso -dijo Ino sorprendida.
-Es injusto -reclamó furiosa Tenten mientras aún caían lágrimas por sus mejillas -ellos fueron tus padres como se atrevieron a culparte, no fue tú culpa.
-Ellos no lo vieron de esa manera- dijo cabizbaja.
- ¿C... Como lo s... superaste?- pregunto Hinata.
-Nunca lo hice.
- ¿Que? - exclamo Karin.
-Jamás lo supere y probablemente nunca lo haga, es una de esas cosas con las que debes aprender a vivir, y yo aprendí a sobrellevarlo.
El silencio se hizo presente, las kunoichis aún trataban de procesar lo que Christine les había dicho, antes de que cualquiera hablará un azabache se acercó a ellas, y aun cuando sintió la tensión en el ambiente y vio a las chicas llorar no dijo nada.
-Christine es algo tarde, ¿te llevó a casa?- pregunto a la pelirroja.
-Gracias Sasuke-kun -respondió con una sonrisa y se levantó -las veo mañana ¿de acuerdo?- dijo a las chicas y ellas asintieron.
Todas observaron salir a la chica, aún estaban sorprendidas de la fuerza que ella tuvo para no dejarse vencer por el dolor, entonces comprendieron que aunque las personas tengan siempre una sonrisa adornando su rostro, en su interior pueden tener un gran sufrimiento.
O..o muuuy triste buuuuaa, pobrecita, bueno no olviden comentar prometo tratar de actualizar pronto.
Hasta la próxima chau!
