Hola mis queridos lectores, espero les guste el capítulo, disfrútenlo.

CAPITULO 27: EL MOMENTO HA LLEGADO.

**POV CHRISTINE**

Siempre me considere una chica normal, alguien que no gustaba destacar demasiado ni llamar la atención, fui una más del montón.

Sin sueños, ni esperanzas y sin motivos. No tenía nada que me obligará a seguir con vida, pero aún así nunca pensé en el suicidio, quizás porque al igual que los demás temía a la muerte.

Lo único que me obligaba a mantenerme con vida era la promesa que hice frente a la tumba de mis hermanos, debía seguir adelante; recorrer este largo camino llamado vida por ellos y por mí. Era lo único que me mantenía cuerda y evitaba que me cayera a pedazos por los recuerdos.

Estaba atrapada en el bucle de la monotonía, había descubierto lo vacía que podía ser la vida, todos los días la misma rutina sin vestigios de que esto fuese a cambiar algún día.

Pero como siempre he dicho, al destino a veces le gusta jugar y nosotros los débiles humanos somos los protagonistas de sus efímeros juegos.

Aquel día todo cambio, yo deje de ser una más del montón, me vi obligada a dejar toda una vida atrás y llegué a un mundo que muchos anhelaban conocer, un mundo completamente nuevo.

Descubrí a mi verdadero yo, mi verdadero nombre y me convertí en una sacerdotisa.

Aún ahora después de más de un año me pregunto qué hubiera pasado sí esa vez no hubiera ido a la oficina, quizás pude fingir estar enferma o simplemente no haber ido.

Pero sí hubiera hecho eso. ¿Yo habría llegado a este mundo? ¿Hidan y Kakusu me habrían buscado por todo el mundo? Y sí hubiera llegado aquí ¿Habría sido tarde? ¿La guerra habría acabado?

Pero creo que esas son preguntas para las que jamás encontrare respuesta.

**FIN POV CHRISTINE**

El aire agitaba las ramas de los árboles a su alrededor a la par que sus cabellos rojizos bailaban con la fresca brisa. Permanecía sentada en la rama más alta de un viejo roble, sus ojos observaban el horizonte tratando de hallar algún rastro de la guerra que se llevaba acabó, pero no pudo detectar nada, sólo le quedaba confiar en los informes de Shizen y Ryota.

—Christine —llamó la voz de Karin —de nuevo la han enviado.

La ojigris fijo la vista en aquello que Karin sostenía, suspiro y a través de las ramas bajo hasta el suelo.

—Lo lamento, pero aún no —dijo ella a la pequeña invocación blanca.

—Pero todo es un caos, han muerto cientos de shinobis. Nadie sabe qué hacer excepto tú —exclamo con su voz chillante a modo de acusación.

—Katsuyu-san, por favor perdóneme, pero no puedo ir, no cuando lo peor aún no viene.

— ¿Peor? —Pregunto Katsuyu en shock— ¿quieres decir que vendrán cosas peores?

—Me temo que sí, por eso aún no, sólo resistan un poco más—respondió la pelirroja en un ruego.

La invocación de la quinta Hokague la observó, y sin poder negarse desapareció en una nube de humo.

La joven sacerdotisa cubrió su boca con ambas manos en un afán de ahogar los sollozos que comenzaban a brotar de sus labios, sus rodillas flaquearon y cayó al suelo mientras miles de lágrimas caían libres por sus mejillas.

Un azabache se acerco a ella y sin pensar la rodeo suavemente con sus brazos.

—Lo siento, lo siento... —repetía ella con dolor—es mi culpa y no puedo hacer nada para evitarlo. Aún no.

—Ellos entenderán, saben que tienes tus motivos —dijo el Uchiha menor intentando reconfortarla—todo saldrá bien al final.

*Final*

Sus sollozos se detuvieron instantáneamente al oír esa palabra, y a su mente volvió como un flashazo el recuerdo de un viejo pergamino que curiosamente estaba escrito en latín y ella era la única plena podía leerlo.

Sasuke tenía razón habría un final, y cuando este llegara todo lo malo acabaría.

Se separó lentamente de él y rápidamente limpio el resto de sus lágrimas con el dorso de su mano.

—Gracias —dijo al Uchiha intentando sonreír pero fallando en el intentó.

El la miro con la preocupación gravada en su rostro, pensó en preguntarle que pensaba; pero la conocía lo suficiente para saber que ella no diría más de lo necesario, apretó sus puños y asintió una vez.

Ella lo miro con dulzura y agradecimiento al ver la preocupación que sentía por ella, así que le regaló una sonrisa sincera. Se levanto del suelo y sacudió sus ropas.

Cuando se giro para internarse en el bosque una mano sujeto su brazo obligándola a detenerse.

—Christine...

—Estoy bien Sasuke-kun —lo interrumpió ella— sólo necesito meditar— el la soltó y ella entró en el bosque.

Sasuke la observó irse, dejando atrás sólo un exquisito aroma a jazmín con frambuesas mientras su cabello rojo como el fuego se agitaba furiosamente.

—Ella estará bien —dijo una voz, el se giro y vio a Karin la cual había sido testigo silenciosa del fugaz momento— ella es fuerte.

—Lo sé —respondió el —pero a veces no sólo basta ser fuerte —dijo y sin más se dirigió a entrenar un poco.

Karin lo miro con una mirada triste, aún cuando había pasado un poco de tiempo su corazón aún latía veloz por él, pero también dolía al verlo cerca de ella.

La mayoría, sino es que todas las personas que la conocían, creían que Sasuke sólo era un capricho para ella, pero no en realidad lo quería. Sus sentimientos por el azabache eran fuertes, quizás demasiado y por ello cada día le era más difícil superar ese amor.

En el fondo comprendía a Sakura pero no sus acciones, pues estas daban la impresión que aquello que sentía la pelirosa era una obsesión y no amor.

Por eso cuando ella supo de los sentimientos de Sasuke por Christine, en vez de aferrarse a él como lo hizo Sakura, decidió alejarse y se prometió olvidarlo, quedando sólo con un ferviente deseo de que él fuera feliz.

Suspiro por quinta vez en el día, sacudió fuertemente su cabeza intentando ahuyentar sus pensamientos y golpeó levemente su pecho intentando erradicar la punzada de dolor que la invadió.

—No pienses en ello, no pienses en ello. No lo hagas —se dijo así misma—lo olvidaras, es una promesa.

La joven miko se dejó caer en el suave césped y se colocó en pose de meditación.


Cerro sus ojos y se relajo, su respiración se volvió lenta y pausada, sintió el viento en su rostro, la tierra bajo ella, los sonidos a su alrededor se fueron apagando y sus pensamientos se disiparon.

Necesitaba olvidarse por un instante de la guerra, de que era una sacerdotisa, de todo. Enfocándose sólo en la energía natural que fluía a través de ella y de su entorno.

La energía de cada uno de los seres vivos cercanos a ella la sintió, se concentró aún más y las energías más lejanas llegaron a ella.

Respiro profundamente y entonces ahora sí todo a su alrededor se apagó. La necesidad de abrir los ojos la invadió y sin dudarlo lo hizo.

Ante ella ya no había un frondoso y verde bosque, en cambio había un bosque completamente distinto.

Los árboles eran muy altos y gruesos como un pilar. Una densa neblina permanecía al ras del suelo dando la impresión de estar sobre una nube.

El despejado cielo azul y el refulgente sol, habían sido sustituidos por gruesas y grises nubes que producían una ligera nevada dejando una fina capa blanca en todo el lugar.

Era un bosque con una belleza celestial, pero con un aire lujubre y siniestro, avanzó un par de metros y tras unos árboles vislumbro una construcción. Corrió atravesando el bosque y llegó a un amplio claro totalmente despejado excepto por la antigua casa japonesa que se hallaba en el centro.

Un extraño y suave sonido que al parecer provenía del interior, le provocó una insulsa curiosidad. Se acerco a la entrada, se quitó las sandalias ninja, con un leve movimiento abrió las puertas y entró.

Cruzó un largo pasillo, las habitaciones que se encontró en su camino estaban completamente vacías, al final del corredor observó unas puertas color blancas con el símbolo de su clan en ellas, por reflejo llevó su mano derecha al collar que colgaba de su cuello.

—Pasa— dijo una voz extrañamente familiar.

La pelirroja dio un respingo sorprendida y confundida entró, lo primero que capto su atención fue un enorme cartel con ese símbolo y la palabra "Furakawa" escrita bajo el, frente a este había una joven unos años mayor que ella pero de una belleza celestial, ataviada en ropas magníficas como sí de una antigua princesa japonesa se tratara. En sus manos sostenía un shamisen color blanco con pequeños lunares rojos.

La suave melodía inundaba la habitación, Christine se acomodó frente a ella esperando que terminara.

La última nota sonó y ella decidió hablar.

—Pensé que no volvería a verla Mikuyo-sama —dijo sería.

—No te desharás de mi tan fácilmente —respondió ella intentando bromear.

— ¿Dónde estamos? —pregunto yendo directamente al grano.

—En un lugar que conoces como el limbo.

— ¡¿ESTOY MUERTA?!— pregunto/grito sorprendida.

—No, sólo estas "de visita". Se puede decir que tú espíritu ha hecho un viaje astral.

—Comprendo— dijo aliviada— entonces. ¿Qué sucede? ¿Porque estoy aquí?

—Te traje porque tú poder es bajo en comparación con tus verdaderas habilidades, tú poder aún sigue dormido.

—Lo sé —respondió cabizbaja —yo en serio me he esforzado, pero no he logrado mucho.

—Exactamente y por ello creo que sólo queda una opción.

— ¿Opción?— pregunto confusa — ¿puede ayudarme?

—Sí.

— ¿Qué hay que hacer?

—Debemos fusionar nuestras almas.

— ¡¿QUÉ?!

—Tranquila, cuando lo hagamos seguirás siendo tú misma pero más poderosa y con mayores conocimientos.

— ¿Y qué pasará con usted?

—Desapareceré y pasare a formar parte de ti.

—Pero Mikuyo-sama.

—No necesitas preocuparte por mí, este es final de mi camino, pero el comienzo del tuyo.

—Pero no es justo—exclamo con el ceño fruncido.

—Quizás —respondió Mikuyo con una leve sonrisa—pero es necesario.

—No, no lo es.

—Sino lo realizamos no obtendrás el poder que necesitas a tiempo para realizar lo que indica el pergamino—dijo sería la antigua sacerdotisa.

La pelirroja la miro completamente sorprendida, aquel pergamino se había convertido en el centro de todo, aquel pergamino sólo tenía 10 líneas, pero había definido todo lo que haría.

Su mirada se ensombreció y sus labios se volvieron una fina línea demostrando su frustración.

— ¿Tienes miedo?—pregunto la peliblanca.

—Temo a equivocarme y a las consecuencias de ello.

—El miedo no es malo, te dice cuan débil eres y una vez que conoces tú debilidad puedes ser más fuerte así como más amable. No sabes cómo lamento hacer que cargues todo este peso sobre tus hombros.

Christine clavo la vista en ella y suavemente negó.

—No importa —respondió indiferente como pocas veces lo hacía— entonces hay que hacerlo.

Mikuyo asintió, dejó el shamisen aún lado y se levanto.

—Sígueme —ordenó y la pelirroja la siguió fuera de la casa.

Al salir observó que la leve nevada que la había recibido había cesado, camino junto con su antecesora hasta el frente de la casa, ambas se detuvieron. Christine observó que estaban dentro de un círculo formado por preciosos cristales violetas que bien podían ser valiosas gemas.

—Tus manos —dijo Mikuyo mientras extendía las suyas y la pelirroja la imitaba.

Ambas entrelazaron sus dedos, las gemas a su alrededor brillaron y un símbolo bajo ellas apareció.

Un circulo, dentro de este estaba una estrella de 6 puntas con una media luna bajo ella, a su alrededor los símbolos de los 5 elementos naturales.

Christine afino la mirada y vio que lo que creía que era un círculo, era en realidad un dragón que con su cuerpo formaba dicha figura.

Se sorprendió pero antes de decir algo ella se sumió en una especie de transe.

Sintió una conexión con Mikuyo y entonces ambas al unísono comenzaron a recitar una especie de conjuro.

"Tú el creador de vida y muerte, señor de todo lo existente.

Otórganos a nosotras las sumas sacerdotisas, una vez más el poder necesario.

Otórganos tú protección divina así como la de las estrellas del cielo, la del sol astro rey y la de la silenciosa luna.

Nosotras las guardianas de tiempo y los secretos ancestrales. Uniremos nuestras almas para una vez más restablecer el equilibrio.

Nos volveremos una y como una sola viviremos y pereceremos.

Haste conocer a nosotras, oh creador del todo.

Solo una vez permítenos renacer como un solo ser.

Oh creador del todo."

La tierra tembló ligeramente y el cielo se ilumino por truenos como si una tormenta estuviera por azotar.

Todos los habitantes de la casa aledaña al bosque, así como algunos shinobis que peleaban en la guerra, lo sintieron.

El nacimiento de un nuevo poder.

El primero en reaccionar fue Uchiha Sasuke y sin decir una sola palabra salió corriendo de la casa rumbo al bosque con los demás tras él. Una fuerte luz lo obligo a detenerse y cerrar sus ojos, cuando la luz desapareció todos vieron a Christine en el suelo como si estuviera meditando, frente a ella en el suelo había una preciosa katana atada por un listón, cuya funda era color negro y el mango era la boca abierta de un dragón color violeta.

La pelirroja abrió los ojos y se levanto. A su mente acudieron recuerdos de sucesos que ella jamás vivió. Si la fusión de almas había sido un éxito, al parecer Mikuyo había tenido contrato con los dragones, pero ella había entrenado con ellos durante años.

Era como si hubiese sido ella quien había entrenado hace tantos años en aquellas montañas; ahora solo le faltaba firmar el contrato.

Sin decir nada hizo las posiciones de manos pertinentes e igual que la vez pasada desapareció en una nube de humo. Al desaparecer el humo que la envolvía ella vio la ladera y el campo cubierto de árboles y plantas, giro el rostro y a la distancia vio las montañas, sin perder tiempo se dirigió corriendo ahí.

Al llegar vio solo a Hakoryuu, Shugoryuu y Kouryuu al parecer la esperaban; ellos la miraban fijamente, una pequeña llamarada apareció a sus pies y cuando esta se apago un enorme y antiguo pergamino quedo en su lugar, saco un kunai e hizo un pequeño corte y después de poner sangre en cada punta de su dedo de la mano derecha escribió en el pergamino "Furakawa Mitsuki" y plasmo la huella de sus 5 dedos bajo su nombre.

—Estas lista— dijo Kouryuu y ella asintió.

Hakoryuu soplo un ligero humo gris que la envolvió y ella desapareció, al abrir los ojos vio a los shinobis que había salvado y que durante ese tiempo la habían ayudado y protegido, ellos la veían sorprendidos porque a pesar de ser ella la que estaba frente a ellos, al mismo tiempo no lo era. Algo había cambiado su presencia era más imponente y sus ojos tenían un brillo determinado que nunca antes habían visto en ella.

—Es hora— dijo ella con voz seria.

Todos cambiaron su expresión y asintieron.

Si, finalmente era el momento, irían a la guerra y junto con la alianza shinobi y los jinchurikis del hachibi y el kyubi enfrentarían a aquellos que anhelaban ejecutar el plan Tsuki No me.

Bien esto es todo por hoy, como ven finalmente la prota y los demás irán al campo de batalla.

Quise poner los sentimientos de Karin porque nunca me ha gustado que la hagan ver mal.

En fin, espero sus comentarios para saber que les pareció el capítulo, nos vemos hasta la próxima.