Hola a todas las maravillosas personas que están en esta página y se tomaron la molestia de darle link a esta historia.

Estoy 100% segura que muchos de ustedes me quieren torturar e incluso puede haber unos cuantos que por la tardanza han dejado de seguirme, en verdad lo siento muchísimo, pero aunque suene a excusa barata, la verdad es que he tenido problemas, económicos, familiares e incluso legales uff y para rematar está el trabajo ¡KYAH! Estoy segura que kami-sama me odia.

Bueno dejando de lado mi discurso les traigo el nuevo capítulo y espero lo disfruten tanto como yo al escribirlo, una vez más les ofrezco una disculpa, y sin más que decir a leer se ha dicho.

CAPITULO 30: El despertar de Obito.

Le guiño un ojo y le regaló una sonrisa deslumbrante.

—Ten cuidado —añadió ella con voz dulce y el asintió.

—Cuídate —le respondió el azabache y le dirigió una mirada amenazante a Orochimaru.

Se giró listo para seguir a los demás, pero antes de dar el segundo pasó se detuvo abruptamente atrayendo la atención de todos, se giró de nuevo y con paso firme se acercó a ella, cuando la tuvo a escasos centímetros llevó su mano derecha a su rostro acariciando dulcemente su mejilla. Todos observaban expectantes, esperando, pues sabían que algo importante ocurriría.

—Sasuke— lo llamó Itachi y el menor suspiro.

—Lo sé —respondió y cerró sus ojos un instante reuniendo por primera vez en su vida todo el valor que pudo, abrió de nuevo los ojos y la miro intensamente.

— ¿Sasuke-kun?— pregunto confundida de su actitud.

—Cuando todo esto termine y tú seas liberada de tú obligación como sacerdotisa, regresare a ti —dijo serio y en la palma de su mano derecha dejó un objeto que saco de quien sabe dónde causando más curiosidad en los presentes— y entonces haré todo apropiadamente y pediré tú mano en matrimonio.

La joven miko abrió los ojos sorprendida, los demás se quedaron blancos como fantasmas ante lo dicho por Sasuke, por su parte Itachi miro a su hermano con orgullo y los anteriores Hokagues sonrieron.

Abrió la boca para responder pero antes de decir una palabra él se acercó y beso con ternura su frente y sin darle oportunidad de decir algo se alejó y junto con los otros se dirigió al campo de batalla.


Una leve sonrisa apareció en sus labios al recordar lo ocurrido momentos antes. Su mirada se dirigió al anillo de oro blanco el cual tenía un rubí en el centro y colgaba de su cuello junto con el dije que la había llevado al mundo shinobi.

—Mitsuki-dono —llamó la voz femenina de la Mizukague sacándola de sus pensamientos.

Christine sacudió el rostro y se giró notando que todos la miraban en espera de que continuara.

—Lo siento —se disculpó apenada y aclaró su garganta— como les decía, originalmente el chakra le pertenecía al árbol de dios, todo el chakra incluso el mío. Hace mucho tiempo la gente aún no sabía sobre el concepto del chakra, el árbol de dios no estaba involucrado en las batallas que solían tener, las personas solían adorarlo como un pilar sagrado.

Un día un fruto apareció en el árbol de dios, la tradición marcaba que las personas no debían poner sus manos en ese fruto. Pero en ese tiempo una princesa, para ganar la guerra tomo y comió ese fruto prohibido, su nombre era Kaguya Ootsutsuki. Con eso la princesa fue capaz de obtener el poder sagrado y de esa manera dominar la guerra sola. Se cree que ella fue la primera persona en usar el chakra, pero no hubo alguien antes que ella. Mikuyo. Al árbol de dios le era asignado un guardián para poder protegerlo, motivo por el cual se le debía dar un poder para ello, al guardián le era entregado un collar que tenía el mismo efecto de morder un fruto prohibido.

Mikuyo al ver que la princesa Kaguya había robado el fruto, tuvo que castigarla, sin embargo había algo con lo que ella no contó, el hijo de Kaguya nació con chakra dentro de su cuerpo, al ver esto sello la habilidad del chakra del niño cuyo nombre era Hagoromo Ootsutsuki, murió al poco tiempo con la creencia que el mundo no conocería el poder sagrado, pero al pasar los años Hagoromo encontró el collar de Mikuyo y debido a eso el sello dentro de él se rompió. El árbol de dios se enfadó y quiso recuperar su chakra, ese fue el juubi. Hagoromo logró detenerlo, y dio a conocer los secretos del chakra y el ninjutsu. Él fue conocido por el mundo como Rikudo Sennin.

—Entonces, técnicamente se está repitiendo todo, ¿no? — pregunto el Tsuchikague.

—Así es.

—Usara el poder de ese árbol para acabar con todo el mundo y al mismo tiempo hacerse con el control del mismo— reflexiono el Raikague.

—Podemos terminar la charla después, hemos llegado— exclamo Deidara y todos clavaron l vista en el campo de batalla bajo ellos.

—Vamos a separarnos y tomar el mando. Sacaremos el mayor poder de la alianza shinobi —exclamo Tsunade y todos asintieron, las aves de arcilla se separaron y cada uno se dirigió hacia un punto del campo de batalla.


—Sí tan sólo me hubiera dado cuenta de que era Obito, el mundo shinobi no se hubiera convertido en lo que es ahora— pensó Minato el cual claramente se sentía decepcionado de sí mismo.

—No te diste cuenta de que era yo a pesar de ser mi profesor —exclamo Obito adivinando sus pensamientos— me compadezco de ti, moriste como un héroe y ahora le estas mostrando a tú hijo lo vergonzosa que fue tú vida. Los Hokagues son patéticos comparados con lo que soy ahora.

Aquellas palabras se clavaron en la mente de Naruto, una mueca se dibujó en su rostro, levanto su mano derecha y en ella se formó un rasengan.

—No critiques a los Hokagues tan solo porque no te pudiste convertir en uno —dijo con el ceño fruncido.

Tobirama se acercó a Naruto y colocando su palma en la espalda de él, ambos desaparecieron.

— ¡Y LO MAS IMPORTANTE. NO CRITIQUES A MI PADRE QUE SE CONVIRTIÓ EN HOKAGUE! — grito mientras aparecía sobre él y estampo el rasengan en su espalda clavándolo en el suelo.

El segundo Hokague nuevamente uso el Hiraishin y junto con Naruto regreso junto con los demás, el ojiazul cerró los ojos un momento concentrándose y su clásica sonrisa zorruna adorno sus labios.

—Tardaste demasiado—dijo al aire y los demás los observaron confundido excepto Sasuke.

Frente a ellos aterrizó una figura femenina, con sorpresa notaron que era la joven Miko, la cual rápidamente se giró y les sonrió.

—Lo siento Naruto-kun —se disculpó ella.

—Otra basura más en mi camino —pensó Obito.

Christine se acercó a Sasuke y Naruto, colocó su mano en su frente y después de que está brillara las heridas de ambos desaparecieron.

—Pero que...

—Lo siento pero lo único que no puedo hacer es reponer chakra.

—De nuevo tú Miko —expresó con desprecio Obito y Christine se giró a verlo— tú presencia aquí es innecesaria, todos morirán. Tus intentos de salvarlos son inútiles.

—Esto aún no ha terminado —respondió ella.

—Eres obstinada, ¿en serio crees poder salvar este mundo?

—Creo en intentarlo.

—Ahora soy un dios, la encarnación del mismo Rikudou Sennin. ¿Piensas que los humanos pueden levantar un dedo en contra de algo divino? Te mostrare un poco del poder de un dios, te arrodillaras ante mí por la desesperación y morirás en vano por este mundo sin salvación.

—Este mundo es más maravilloso de lo que hubiera imaginado, pero también más peligroso de lo que hubiera creído. Sí mi vida puede salvarlo, entonces me sacrificare con una sonrisa.

—Probemos tus palabras, yo te enseñare la dura realidad. Es cuestión de tiempo para comenzar las preparaciones para el Tsuki no me, es tiempo de acabar con los obstáculos en mi camino.

El Uchiha se agacho y colocó ambas manos en el suelo rocoso. Frente a el comenzó a brotar una gigantesca raíz que se elevó varios metros al cielo sorprendiendo a todos.

—Este mundo ya no tiene nada de valor —exclamo el fríamente y las flores del árbol se abrieron y en cada una comenzó a formarse una bijuudama.

— ¡ESTO NO ES BUENO!— grito un shinobi.

— ¡¿PLANEA DESTRUIRNOS A TODOS A LA VEZ?!

— ¡NOS MATARA!

— ¿Qué debemos hacer? —Pensó Shikamaru con desesperación.

—Aún sí las teletransportarnos con el Hiraishin, el Hokague Yondaime y yo sólo podemos teletransportar 2 en total— dijo seriamente Tobirama a los shinobis.

— ¡NO PIERDAN LA ESPERANZA!— grito un clon de Hashirama

— ¡TODO LO QUE TENEMOS QUE HACER ES CAMBIAR LA TRAYECTORIA DE ESAS BIJUUDAMAS!

— ¡NI SIQUIERA LO PIENSES!— grito Obito mientras disparaba seis barras a distintos puntos a su alrededor— ¡TÉCNICA DE LOS 6 SOLES LLAMEANTES!

Todos observaron como a su alrededor se alzó una barrera rojiza, con incredulidad vieron sus posibilidades de sobrevivir volverse cero.

—Así que no atrapara a todos dentro, así no podremos desviar las bijuudama —pensó el primer Hokague.

—Realmente es hora de terminar con esto —repitió Obito.

—Sí ese es el caso la única opción que tenemos es usar el Hiraishin para llevar a las bijuudama fuera de la barrera —dijo Tobirama.

—Hay otra forma —interrumpió Christine— Naruto-kun— llamó y se giró a verlo sería.

—No se sí funcionara —respondió el ojiazul pero ante la mirada insistente de la pelirroja suspiro y clavo la mirada en Minato.

— Hey papá, ¿chocas los puños conmigo?— pregunto con una sonrisa y el aludido lo miro confundió pero aun así lo hizo.

—Naruto, esa persona no es capaz de lograr nada, no pudo salvar a tú madre, lo mismo fue con sus alumnos —dijo Obito de repente— ¿sabes qué día es mañana? Es el aniversario de la muerte de Kushina, el día que tus padres murieron. Cuando la gente muere, todo sobre ellos termina...

—Es verdad, entonces mañana también es mi cumpleaños— lo interrumpió el rubio— tú también escuchame, este mundo no está llegando a su fin.

El Uchiha sólo lo observó fijamente y el Uzumaki igual.

— ¿Cuál es nuestro siguiente movimiento Naruto?— pregunto Sasuke después de un largo segundo.

—Por ahora sólo déjame concentrar.

Instantes después de sus palabras, el chakra del Kyubi de nuevo apareció envolviendo a cada shinobi de la alianza, pero entonces se dio cuenta de algo obvio.

—Es verdad, aún no les he dado mi chakra a ustedes. Acérquense, les daré un poco —dijo Naruto a Sasuke, Christine y Juugo que acababa de llegar junto a ellos.

— ¿Realmente podemos salir de esto, sólo con ese chakra?— cuestiono Sasuke.

—Sólo dense prisa y acérquense —replicó el rubio.

—Algo de tan patético calibre no será capaz de soportar. Desaparezcan —susurro Obito mientras las bijuudamas salieron disparadas contra los shinobis.

Sin embargo, para su sorpresa, cuando el ataque se desvaneció sólo encontró el lugar aún más destruido de lo que estaba, giro el rostro y noto que los shinobis estaban fuera de la barrera.

— ¿Qué diablos pasó?

— ¡ESTAMOS FUERA DE LA BARRERA!

— ¡EL YONDAIME HOKAGUE NOS MOVIÓ FUERA!

— ¡NOS SALVO!

— ¡ESPEREN!

— ¡ALGUIEN ESTÁ AHÍ!

— ¡DEJARON ATRÁS A ALGUIEN!

— ¡ES MIKO-SAMA!

— ¡LA MATARA!

Ambas miradas, azul y ónix; se clavaron en la barrera color rojiza que Obito había alzado. En su interior seguía el jinchuriki del juubi y la raíz frente a el poco a poco comenzó a alzarse aún más y tomar forma. Frente a todo esto y con su espalda casi chocando contra la barrera estaba cierta Miko.

— ¡MITSUKI!— Gritaron al unísono, con sorpresa por verla ahí y sin dudar un segundo decidieron ir ahí.

— ¡SÓLO EL SENJUTSU SIRVE CONTRA EL SASUKE!— Le recordó el kitsune a su compañero.

—Lo se dobe— Respondió y se giró a ver a un peli naranja— ¡JUUGO!— llamó y el asintió.

Naruto entró en modo bijuu al mismo tiempo que el modo sabio, Sasuke por su parte activo el susanoo y con ayuda de Juugo este adquirió las marcas del sello maldito. El rubio miro a Tobirama y Minato pidiendo con la mirada que los enviarán de vuelta al interior de la barrera.

— ¡DETENGANSE!— Dijo Christine con voz fuerte y clara interrumpiendo sus intenciones— no avancen más.

—Es peligroso —replico Sasuke y ella suspiro.

—Quizás, pero quiero hablar con él.

Naruto y Sasuke negaron, estaban decididos a ir pero el rubio sintió una mano en su hombro, se giró y vio a su padre con el rostro serio.

—Confíen en ella, sabe lo que hace.

Los dos los observaron fijamente y con una mueca asintieron, pero no bajaron la guardia, debían estar preparados para cualquier cosa.

Mientras tanto, dentro de la barrera. Obito observación con un poco de curiosidad a la chica, su mirada pacifica lo abrumo pues sus ojos le recordaban en cierta forma a Rin su antiguo amor, la vio avanzar lentamente a él.

—Pierdes tú tiempo nada de lo que digas cambiara lo que inicio— advirtió fríamente y ella se detuvo.

—Tú también eres obstinado —respondió con una sonrisa y el entrecerró los ojos al no saber que planeaba. — Según tú, este mundo no tiene salvación.

—Así es.

— ¿Porque crees eso?

—Porque este mundo está repleto de odio, tristeza, dolor, venganza. Está lleno de sucesos que no debían suceder.

—El mundo siempre estará lleno de cosas que no debieron ocurrir, siempre, en cualquier tiempo el mundo ha sido así. Sé que ella era lo único que te hacia feliz, lo sé y te comprendo. Pero creo que ha llegado el momento de que tomes una decisión. ¿Piensas huir de la realidad en la que vives? O ¿Piensas enfrentarla? Eso depende de ti, pero no tienes derecho de interferir con la vida de otras personas sólo por tú propio y triste egoísmo.

—Crees que con decirme esto. ¿Cambiaras algo?

—Lo hago porque te comprendo, entiendo tú dolor. Al igual que tú, perdí personas valiosas de una manera cruel y despiadada. Al igual que tú me sentí lo peor, me sentí sola. Quise venganza, odie y me sumí en la oscuridad, pero al final de todo yo pude superarlo y aprendí a vivir con ello, en cambio tú no, te aferraste al pasado, y aún ahora te niegas a continuar hacia adelante y te hundes cada vez más en la oscuridad...

—No gastes saliva, me sé tú trágica historia familiar. En aquel mundo perdiste a todos los que amabas por un capricho infantil. Y en este bueno te diré que fue todo lo contrario, el que asesino a tus padres biológicos, el que los obligó a mandarte lejos sólo para terminar sufriendo más, fui yo.

Los shinobis de la alianza, los cuales eran testigos silenciosos, observaban el intercambio de palabras entre ambos y aquella revelación los tomo por sorpresa, sin duda aquel hombre era alguien despiadado, pensaron todos.

—Lo sé —dijo ella sorprendiendo aún más a todos— de alguna forma siempre lo he sabido.

— ¿Y qué harás ahora que tus sospechas se confirmaron?

—Nada —respondió y el abrió ligeramente los ojos sorprendido— no te mataré, ni peleare contigo. Sí eso es lo que quieres saber, no lo haré.

— ¿Porque no?

—Porque no puedo, ni quiero hacerlo.

— ¿No me odias?

—No.

—He lastimado a tus seres queridos, asesine a tú familia.

—Sobre eso, ciertamente nunca te perdonare, no importa que. Pero sí ignoro a alguien que trata de lanzarse a la oscuridad, yo misma no podría perdonarme. Esto no quiere decir que te estoy salvando, simplemente te estoy mostrando el camino correcto. ¿Vas a seguir adelante? O ¿Te vas a detener? Todo depende de ti.

—No voy a unirme a ustedes, no me arrepiento de lo que he hecho hasta ahora.

—Obito aún no es tarde —insistió ella y estiro su mano derecha en su dirección— a Rin no le gustaría ver lo que eres ahora, sino al verdadero Uchiha Obito, su compañero.

—Es tarde, el sistema ninja que creo todo esto, es lo que me hizo perder la esperanza. Este mundo falso, lo destruiré y creare uno nuevo. Donde los sueños de todos se hagan realidad, incluso los tuyos. Te daré todo lo que perdiste, tú familia, tú amor, absolutamente todo.

—Gracias, es una excelente oferta pero no. Porque al final de cuentas sólo serán eso sueños, la realidad siempre será otra; en el fondo tú crees lo mismo. ¿Sabes porque estoy segura de ello? Porque el sello que Madara puso en tú corazón desapareció cuando Kakashi-san atravesó tú pecho y entonces tus dudas comenzaron. Además Obito no has sido el único que ha sido manipulado por él.

— ¿Qué quieres decir?

—El catalizador de todo esto, la persona que murió y por lo que te convertiste en lo que eres.

—Rin...

—Así es, él lo planeó todo.

—Mientes.

— ¿Que ganaría con mentirte? El aprovechó que Rin se convirtió en el jinchuriki del 3 colas, espero hasta que Minato-sama fue en una misión diferente para que los shinobis de Kirigakure se la llevarán, le hizo creer que cuando llegara a Konoha la usaría para destruir la aldea pues sabía que ella actuaria para evitarlo eligiendo morir a manos de Kakashi-san, se encargó de que tú presenciaras aquello para que despertaras tú poder. Con su muerte caerías en la oscuridad y te volverías su subordinado. Sí ella no hubiera muerto ahí, usaría a otros para matarla.

— ¿Porqué? ¿Por qué yo?

—Porque tú corazón era noble y puro, eras un niño amable, eras una luz. Él se aprovechó de eso y creo la oscuridad de tú corazón, logrando que odiaras este mundo, te manipulo y uso todo para lograr su objetivo.

Obito la miro fijamente, tratando de hallar mentira en sus palabras, pero sólo encontró dolor, como sí ella sintiera lo mismo que él, apretó los puños. Sí lo que aquella Miko le acababa de decir fuera verdad, entonces el sería el imbécil más grande de la historia por dejarse usar así.

—No huyas más, aún no es tarde —exclamo ella estirando su mano aún más hacia él.

—No, es demasiado tarde. Ya nada puede detener esto—pensó.

—Eres el amigo de Kakashi-san, el alumno de Minato-sama, pariente de Sasuke-kun. Eres Uchiha Obito, un shinobi de Konoha, tienes que volver a nuestro lado, no huyas más de quién eres en realidad.

—La mirada en tus ojos es la misma que la mía, la mirada de quién conoce la tristeza, el dolor y sobre todo la soledad. Por alguna extraña razón creo en tus palabras— dijo el a modo de respuesta, los shinobis de la alianza sonrieron, sí Obito le creía se detendría la guerra — pero aun así, el sigue vivo.

—Has peleado demasiado es momento que ya te devengas, todo saldrá bien. Pero sí te rindes todo acabara.

El azabache dirigió su vista a la noche estrellada sobre él, y el recuerdo de aquella risueña chica de cabellos castaños, ojos vivaces y gran sonrisa, volvió a su mente.

Sin poder controlarlo una sonrisa nostálgica adorno su rostro.

—Rin —susurro con dolor y nuevamente clavo la mirada en Christine, la cual lo observaba expectante. Más allá, fuera de la barrera vio a los shinobis de la alianza y frente a ellos Naruto, Sasuke y Minato. Todos esperando su respuesta.

Cerró los ojos y realizó varias posiciones de manos a gran velocidad. El enorme poder que fue suyo, poco a poco lo sintió salir de él, abrió los ojos y vio a los bijuus abandonar su cuerpo.

Sus fuerzas desaparecieron y cayó sobre sus rodillas, se sentía muy débil, pero antes de que todo su cuerpo cayera al suelo sintió como alguien lo sostenía, esa persona desprendía una gran calidez, con dificultad giro el rostro y se topó con una larga melena rojiza que se agitaba suavemente con el viento.

— ¿En qué momento llegó? Es muy rápida— pensó sorprendido. A su alrededor, la barrera poco a poco comenzó a desaparecer.

—Todo estará bien —dijo ella mientras lo sostenía firmemente con sus brazos.

Lo dejó descansar unos segundos, para después ayudarlo a recostarse en el suelo rocoso; se quitó el haori negro que vestía y lo doblo dejando que lo usara como almohada. Colocó su mano en su frente y poco a poco comenzó a sanar sus heridas.

—Me recuerdas a ella. Su calidez, su sonrisa— dijo el de pronto.

—Gracias por el alago —respondió con otra sonrisa.

— ¿De verdad quieres acabar la guerra sin luchar?— pregunto el de nuevo después de un instante.

—Ya lo he decidido, lucharé sólo sí tengo que hacerlo.

—Pero no mataras a nadie— afirmó el y ella asintió— crees que cargando tú misma con todo el dolor, ¿vas a salvarlo todo en este mundo?

—Lo único que quiero es te nadie más sufra.

—Mientras tengas esos principios tan idealistas los conflictos con la realidad y las contradicciones continuaran persiguiéndote. El camino que quieres tomar es sólo un camino, los ideales sin sentido acabaran derrumbándose ante la realidad, aun así ¿serás capaz de seguir con tus ideales sin mirar atrás?

Ella lo miro con una sonrisa burlona y una ceja enarcada, el la miro ofendido.

—Me hablas de la realidad cuando hasta hace poco aún perseguías un mundo de ilusiones, y respondiendo a tú pregunta seguiré hasta el final y veré hasta donde me lleva el camino que he elegido.

Pasos ligeros y rápidos se oyeron tras ellos, al voltear vieron a Sasuke dirigirse a ellos con la katana desenfundada.

A pesar de haber visto a Obito liberar a los bijuus y haber escuchado las palabras de Christine, la mayoría de los shinobis de la alianza aún dudaban que el fuera de fiar, el ex-jinchuriki del juubi vio a Sasuke dirigirse a él con la clara intención de matarlo y no lo culpaba, sí el fuera el haría lo mismo, pero antes de que ocurriera algo más, Kakashi apareció sobre el con un kunai en mano apuntando directamente a su garganta.

—Kakashi —exclamo sorprendido el Uchiha menor.

—Podemos dejar la charla para después Sasuke —respondió el peli plata— perdón por interrumpir de repente pero él fue una vez mi amigo y compañero, déjame tomar la responsabilidad de él.

—Espere, no lo haga —dijo Christine abruptamente deteniéndolo un instante.

—Está bien Kakashi —dijo Minato mientras sujetaba su mano— Miko-sama lo ha hecho entrar en razón revelándole la verdad.

—Lo lamento— dijo de pronto Obito sorprendiendo al peliplata— sé que es muy tarde y no tengo excusas, pero al menos quiero que sepas que lo siento Kakashi.

El ninja copia lo miro fijamente y por primera vez desde que supo que él era el culpable de todo, vio rastros del Obito que había sido su compañero, aquel con el que convivio cuando eran niños.

Suspiro y se levantó.

—Ahora que los bijuus abandonaron su cuerpo, Obito va a morir —dijo con dolor Minato.

—No se preocupe Minato-sama —calmo la pelirroja con una sonrisa— el jinchuriki del juubi es distinto a los demás. No morirá aunque le quiten al juubi, ya que el gedou mazou sigue dentro de él y eso le ayuda por la enorme fuerza de vida que posee.

—Ya veo— susurro el rubio.

—Aun así, sensei por favor vigílelo por un rato— pidió el peliplata.

Christine se sentó en el suelo cruzando sus piernas y mirando fijamente a Obito, este giro el rostro pues la mirada de la chica era demasiado penetrante para su gusto.

—Ni siquiera lo pienses— dijo ella rompiendo el tenso silencio.

— ¿A qué te refieres?— pregunto el confundido.

—Sabes perfectamente de que hablo —dijo ella acusatoriamente mientras lo señalaba con su dedo índice— me refiero al Rinne Tensei no Jutsu.

El Uchiha la miro perplejo. ¿Cómo aquella chiquilla sabía lo que haría? ¿Acaso leía la mente? No, claro que no, debía ser sólo una coincidencia.

—Debo pagar todo lo que he hecho.

—Sí eso quieres de acuerdo. Pero no permitiré que mueras.

—Puedes vivir y compensar todo lo que has hecho —dijo Kakashi.

—No puedo aceptar algo tan fácil.

—Vamos deja de actuar como niño, sabes que aunque...

Interrumpiendo a la chica apareció Kuro-zetsu de debajo de la tierra, el cual sin perder tiempo entró en el cuerpo de Obito tomando control del mismo.

Más allá, en la pelea de Hashirama y Madara, este último supo que era el momento y una sonrisa socarrona se formó en su rostro.

— ¡ES HORA DE MI CONTRAATAQUE!— exclamo él.

— ¡DEJA DE DECIR TONTERÍAS, ESTÁ GUERRA SE HA ACABADO!— le grito el primer Hokague.

En ese instante Naruto y Sasuke llegaban junto con Sai, montando tres aves de tinta.

— ¡SAI!—llamó el rubio.

— ¡LO SE!— respondió este y después de que aterrizaran extendió en el suelo el gigantesco pergamino que cargaba— ¡SEALING JUTSU KOSHITANDAMI!— grito y del papel brotó un tigre de tinta el cual se dirigió a gran velocidad hacia Madara.

—Naruto, agradece de mi parte a la joven y tonta Miko, logró que Obito liberará a los bijuu, me ha ayudó debilitándole bastante.

El tigre apreso a Madara del cuello, pero cuando este estaba por regresar al pergamino para sellarlo, el Uchiha hizo su movimiento.

— ¡RINNE TENSEI NO JUTSU!

Al mismo tiempo Kuro-zetsu obligaba a Obito a realizar los sellos necesarios. De un golpe destruyó al tigre de tinta, todos observaron como un ligero vapor brotaba de su cuerpo, llevándose los rastros del Edo-tensei de él.

— ¡FINALMENTE PUEDO LUCHAR CON NORMALIDAD! ¡POR FIN LA SENSACIÓN DE UN CUERPO REAL. PUEDO SENTIR MI SANGRE Y MI PIEL BAILAR MIENTRAS LUCHO!— grito un emocionado Madara con una gran sonrisa desquiciada adornando su rostro.


— ¡¿QUE HA PASADO?!— exigió saber Kakashi.

—Madara... Él ha vuelto a la vida —respondió con dificultad Obito.

Una carcajada por parte de Kuro-zetsu resonó y todos fruncieron el ceño.

—Ya no te necesitamos Obito, ahora que usaste el Rinne Tensei morirás, este es tú último trabajo, recuperare tú ojo izquierdo. Sin embargo me quedaré en ti un tiempo, sí salgo ellos me mataran— dijo mientras clavaba la mirada en Kakashi y Minato.

Ambos lo observaron con seriedad, Christine por su parte se levantó del suelo y dirigió su mirada a la lejanía donde estaba Madara.

Suspiro pesadamente las cosas comenzaban a salirse de control.

Un leve quejido de dolor atrajo su atención, al girarse noto que Obito estaba peor, su mirada se enfocó en la parte oscura del shinobi, su ceño se frunció y su rostro adoptó un gesto frialdad poco usual en ella.

Minato lo noto y se preguntó la razón por la cual miraba así a Kuro-zetsu, cuando ni a Obito lo miro así a pesar de que el mató a sus padres.

—Así que la voluntad de Madara, ¿no? —Dijo la pelirroja con una marcada ironía, para después soltar una carcajada — que divertidas son las cosas que a veces dicen los demás— exclamo con su mirada fija en Kuro-zetsu y este la miro con odio.

Entonces Minato se preguntó, ¿a qué se refería la Miko con eso?

Algo dentro de él le gritaba que aquello no era nada bueno pero que en ese instante lo mejor era esperar y prepararse para cualquier cosa que pudiera ocurrir.

Bueno esto es todo por este mes, hasta la próxima y quiero ofrecer una disculpa por adelantado porque sé que tardare más de lo pactado jejeje.

En verdad lo siento, bueno hasta el próximo mes y sé que no tengo derecho de pedirlo pero me gustaría saber sus opiniones de esta historia que ya está llegando a su fin.

Besos. Bye bye.