Bueno para alegría de muchos y desgracia de otros regrese al maravilloso y encantador mundo de los fics.

Lo se fueron muchísimos meses de ausencia y apuesto que casi todos creyeron que abandonaría mis historias pero obvio no yo siempre las termino.

En realidad tengo fuertes motivos por los cuales me ausente.

El primero y más importante mi abuelita falleció, la persona que me crio, una pérdida muy dolorosa para mí.

La segunda es que empecé una relación y ya saben que cuando uno se enamora anda en las nubes y por desgracia terminamos y ya saben el dolor y todo eso.

La tercera tengo un trabajo de 24x24, imagínense todo el día trabajar y cuando sales solo quieres descansar y eso te impide hacer más que eso y obligaciones del hogar.

La cuarta mis asuntitos legales que les comente tenia y para mi desgracia aun no se resuelven y por último que no tenía idea de que escribir, todas estas situaciones me agotaron tanto física como mentalmente dejándome en un completo bloqueo.

En verdad lamento no haber actualizado y ofrezco mis más sinceras disculpas a todos los que siguen estas historias, de verdad espero seguir contando con su apoyo, sin más los dejo con el capitulo.

Espero lo disfruten.

CAPITULO 31: KAGUYA

El lugar donde se hallaba era completamente blanco, avanzó unos cuantos pasos pero se detuvo cuando a un par de metros de ella una leve luz apareció y de está la silueta de una persona.

Quizás la más extraña que haya conocido, pero rápidamente desecho ese pensamiento al reconocer al desconocido y una sonrisa adorno sus labios.

Colocó la punta de su pie derecho tras su tobillo izquierdo e inclinándose suavemente realizó una profunda reverencia hacia él.

—Es un gusto poder conocerlo al fin. Hagoromo-sama —exclamo mientras se erguía de nuevo.

Su apariencia era la de un anciano, pero al mismo tiempo no lo era.

Sus cabellos eran levemente largos pero su barba lo era más, vestía una larga túnica blanca con varios tomoes oscuros grabados en su cuello y espalda, sus manos aferraban un báculo oscuro con 6 anillos colgando de la punta, su piel era tan pálida que fácilmente podría decirse que era blanca, de su frente sobresalían dos cuernos pequeños y en medio de estos había un Sharingan de un intenso carmesí, en su ojos brillaba el famoso Rinnegan.

El curioso anciano flotaba a no más de un metro de rasdel suelo y bajo las 9 esferas oscuras girando.

—El gusto es mío Miko-sama —respondió el con una leve cabeceo.

—Pensé que me encontraría con usted después de te hablara con los sucesores de Ashura e Indra de esta generación.

—El conocer a la Sacerdotisa guardián de esta generación, y protectora del sello. Es igual de prioritario, aunque hablar con ellos es un poco prematuro. Todo a su tiempo.

—Pero ellos son los que marcaran el inicio de la nueva era.

—Y tú la que sellara la oscuridad de la anterior.

—Supongo que tiene razón.

—Te he estado observando desde hace mucho tiempo a ti y a los que te rodean. La muerte de tus padres biológicos, tú nacimiento, tú partida a otra dimensión, tú crecimiento y tú travesía en el mundo shinobi e incluso los cambios que has hecho en la historia.

Los ojos de la pelirroja se abrieron por la sorpresa, repentinamente se sintió acosada, por reflejo retrocedió un pasó y lo miro con suspicacia, perose regañó mentalmente por ser tan infantil a veces, así que recuperó la compostura y lo miro sería.

—Lo siento —dijo ella — sé que no tengo el derecho y que no debería haberlo hecho, pero no podía quedarme de brazos cruzados y dejar que todas esas cosas terribles pasarán, sí no lo hubiera hecho muchos habrían muerto.

—La historia no es tan sencilla de cambiar, tiene sus inconvenientes, implica sacrificios y sobre todo con lleva sus riesgos. Hay que tener una gran fuerza de voluntad y una fuerte determinación para aceptar el precio que hay que pagar por las acciones realizadas. Pero recuerda que a pesar de querer cambiar el destino hay cosas que escapan a nuestro control.

—Lo sé, pero no puedo ni quiero renunciar al camino que he creado, voy a continuar hasta el final a mi manera. Sé que causare y me causare dolor, pero soy la sacerdotisa del fuego. No tengo miedo, miraré hacia adelante; iré hacia adelante, no me detendré. Será demasiado tarde sí retrocedo, moriré sí retrocedo.

— ¿Pero estás segura? Estás eligiendo un camino que te traerá la ruina, en algún punto de este camino tú y el enemigo tendrán que luchar el uno contra el otro. ¿En ese momento que harás?

—Sólo cuando no quiero escucharme, cuando haya agotado todos los recursos, cuando la esperanza haya sido quebrada hasta desaparecer. Sólo entonces lucharé y aún en ese instante dudare en hacerlo.

Hagoromo la observó por unos segundos que parecieron eternos.

Su mirada estaba llena de bondad, inocencia y amor, pero al mismo tiempo decisión. Sus fuertes sentimientos por el mundo se convertirían en su mayor poder, y su implacable determinación siempre la respaldaría.

—Aún te queda tanto por recorrer, pero has aprendido lo necesario para enfrentar este obstáculo. Los corazones humanos albergan un gran poder y aún más sí se trata de uno noble, mantén la reliquia ancestral que se te dio junto a ti y en el momento idóneo rompe el sello que guarda su poder y úsala para hacer brillar de nuevo la luz de la esperanza.

—Así lo haré —respondió con una sonrisa y se giró dispuesta a irse pero recordó algo y se detuvo para mirarlo nuevamente— por cierto Hagoromo-sama le recomiendo adaptarse al dialecto de esta época, pues el sucesos de Ashura es algo torpe y le será muy difícil comunicarse con él.

— ¿Eso crees? Creí que me podría entender perfectamente con ustedes.

—Él es un caso especial.

—Bueno entonces te haré caso.

—Hasta luego —se despidió con una sonrisa y tras girar sobre sus talones desapareció de ese lugar luminoso.


— ¡KUCHIYOSE NO JUTSU! — Exclamó Madara con su mano suavemente apoyada en el suelo.

Entonces Obito lo sintió, luchaba por salir Minato y Kakashi lo notaron al ver su hombro derecho deformarse, un segundo después, de éste salió disparado el gedou mazo.

— ¿Puedes hacerlo? —Interrogó el yondaime hokague.

—Sí, de alguna forma—respondió.

Un vórtice se formó en torno al gedou pero este despareció en una nube de humo.

— ¿Funcionó?

—Parece ser que no.

Tras Madara apareció en una nube de humo el gedou pero al sin el brazo derecho.

—Eso otra vez —exclamo incrédulo el jinchuriki del kyubi.

La confusión azotó a los bijuus pero entonces comprendieron que el Uchiha ya no era un edo-tensei. Naruto palideció al comprender qué Obito moriría por usar el rinne tensei.

—Naruto no te distraigas le gritó la joven miko llegando y colocándose frente a ellos. — Sé lo que piensas pero no es el momento para eso.

—Pero...

—El no morirá ahora concéntrate.

—Demasiado tarde—exclamó Madara.— ¡LIMBO HENGOKU!

Los bijuus inmediatamente fueron golpeados y lanzados al suelo sorprendiendo a todos.

—Quédense quietos, voy a ponerles correa —dijo mientras realizaba varias posiciones de manos.

La boca del gedou se abrió y de esta salieron 9 cadenas disparadas a los bijuus sujetando firmemente sus cuellos.

—Primero que nada extraeré al hachibi y kyubi de sus jinchurikis.

—Ni siquiera lo pienses —dijo la miko mientras tomaba firmemente su katana y la desenfunda —Préstame tu fuerza Akatsubaki. (Camelia roja.)

Con la katana firmemente sujeta y a una gran velocidad, se lanzó hacia el frente sin dudar un instante y cortó una a una las cadenas. El Uchiha sonrío pues creía qué estás rápidamente se uniría de nuevo pero se sorprendió al ver que no era así y los restos de las cadenas azotaron contra el suelo.

Instintivamente se agachó logrando esquivar una estocada, salto hacia atrás esquivando los ataques letales de la pelirroja.

—Es rápida, pero no lo suficiente para superarme— pensó el azabache con una marca de ironía.

Con la apariencia de estar danzando grácilmente Mitsuki atacaba una y otra vez sin mostrar el querer detenerse. Sin embargo como él Uchiha sabía ella no era lo suficientemente rápida, pero él sabía que ella se contenía.

—Creia qué eras una amante de la paz— dijo él con burla recibiendo una mirada fulminante de la chica — que no peleabas contra nadie, ni mucho menos buscabas derramar sangre con tus manos.

—Asi es — respondió ella mientras saltaba hacia atrás esquivando el ataque del Uchiha — pero hasta yo sé que hay pecados que no pueden ser perdonados y lo que tú has hecho Madara jamás lo perdonaré.

—Soy un shinobi y ese es el resultado de serlo.

—Juegas con la vida y con la muerte, con las almas de inocentes, con el mundo en si. Anhelando fuerzas divinas, aquello en lo que los humanos no tienen permitido ni siquiera poner la vista. Jugando como si fueras un simple niño.

—Sólo buscó la verdadera felicidad y al igual que tú la paz—respondió el con el ceño fruncido mientras sacaba una larga barra negra y se lanzaba contra la chica de nuevo, ella agitó la katana para defenderse.

—La paz y felicidad no se obtienen al gobernar a los demás, ni al obligarlos a soñar huyendo de la realidad. La felicidad depende de cada uno y la paz se logra con el esfuerzo de todos y no a través de tu retorcido camino.

— ¡ES EL MOMENTO! —Grito Naruto.

Madara y Mitsuki giraron el rostro y notaron al rubio lanzarse contra el gedou mazo el Uchiha lo miró con furia en menos de un segundo nuevamente hizo una posición de manos aprovechando la distracción de la pelirroja.

— ¡NARUTO, NO! — Grito la miko al ver las cadenas salir disparadas de nuevo hacia él y los bijuus.

Rápidamente saltó hacia ellos pero fue detenida por Madara a al golpearla en el abdomen con la misma barra negra lanzándola hacia atrás directo al suelo evitando que ella cortar a las cadenas.

—Es el momento — pensó Madara bella la chica lejos de ahi.

Uno a uno fueron absorbidos los bijuus, la pelirroja vio con horror caer al rubio y como la arena que controlaba Gaara evitó que cayera en el suelo.

Sin perder tiempo Gaara salió de ahí dispuesto a cumplir la promesa que le había hecho el kyubi.

En un segundo Tobirama apareció tras Madara atacándolo pero el azabache se deshizo de él y lo clavó en un suelo con varias barras negras. Sobre ellos en el cielo Mitsuki vio un gran halcón volar y como de este saltaba Sasuke directo hacia Madara, sin embargo una fuerza lo detuvo dejándolo en el aire.

—Te di tiempo suficiente de hacer algo — dijo Madara mientras tomaba la katana de Sasuke y con fuerza la clavaba en el.

— ¡SASUKE!


— ¡AHI VIENE DE NUEVO!

— ¡TOMA ESTO! —Grito Deidara mientras lanzaba cientos de pequeñas bolas de arcilla las cuales tras una posición de manos se convirtieron en pequeñas aves y explotaron.

— ¡CUIDADO! —Grito Sasori a Tsunade y a la Mizukague al ver que brazos gigantes de madera iban directo a ellas.

De nuevo.

Utilizando dos de sus marionetas las sacó de ahí salvándolas.

—Amaterasu — susurró Itachi y llamas negras en volvieron a varios brazos de madera pero esta rápidamente se deshizo de ellos reemplazándolos rápidamente.

—Nada funciona — dijo la Mizukague.

Frente a ellos había un enorme estatua de madera con cientos de brazos que atacaban una y otra vez, sobre la cabeza de la misma había un Zetsu que la controlaba, pero al parecer estaba frustrado pues nadie había respondido infantil pregunta y ahora se disponía a acabar con todos.

Al ver que planeaba atacarlos con las 5 naturalezas del chakra, Konan creó un muro de papel frente a todos aunque sabía que no sería suficiente, pero para suerte de todos Sarutobi actuó creando 4 clones y junto con él mismo cada uno usó el mismo jutsu para contrarrestar el ataque.

—Justo a tiempo —dijo con alivio Ino.

—Aun así todos están quedando sin chakra y el tercero es el único que puede hacer algo —susurro Shikamaru al dar un rápido vistazo a su alrededor.

Más allá pudo ver a Gaara llegar con un inconsciente Naruto, noto la tensión en él y cómo rápidamente Sakura subía a la arena y ambos se marchaban junto con el rubio.

Entonces todo sucedió muy rápido.

Madara saltó al suelo y ella al instante supo lo que sucedería, no por el hecho de saber el futuro sino porque era algo realmente obvio. Sabía perfectamente lo que debía hacer, debía ir ahí y detener a Madara evitar que absorbiera el gedou mazo y se convirtiera en jinchuriki.

Era su deber, siempre se lo dijo a ella misma y a todos, ella era quien debía acabar con todo.

Entonces ¿por qué no podía moverse de dónde estaba? ¿Porque sus pies no respondían?

Una vocecita dentro de ella le gritó que se moviera pero ella no podía moverse.

— ¿Porque? —Se preguntó.

Pero en el fondo ella lo sabía era porque debía tomar una decisión, si iba ahora y enfrentaba a Madara podía derrotarlo estaba segura y así se evitaría todo el relajo de Kagura, el tsukuyomi infinito y la muerte de muchos más; pero si lo hacía eso implicaba dejar a Sasuke ahí a su suerte.

Después de todo esta vez Itachi y él habían matado a Kabuto pues ella sabía los sellos necesario para revertir el edo- tensei, él no iría a salvarlo y Karin aún estaba lejos lidiando con el mokuton de Yamato. Sasuke sólo tenía segundos cada latido de su corazón estaba contando.

¿Qué hacer? ¿Sasuke o Madara? ¿Sasuke sobre la paz mundial? ¿O Madara a costa de la vida de Sasuke?

Por primera vez desde que se convirtió en la sacerdotisa no sabía qué hacer, no podía dejar a Madara convertirse en jinchuriki, pero tampoco podía dejar Sasuke muriera así.

Adelante. — Dijo el eco de la voz de su antecesora en su cabeza.

Dio un respingo sorprendida por ello pero lo decidió, sujeto firmemente su katana y se dirigió hacia él, dispuesta a todo.

Ajenos a todo dentro de su interior, Naruto y Sasuke tenían una pequeña reunión con cierto sabio, ambos escuchaban atentamente, ambos tomaron su decisión y ambos como sucesores de Ashura e Indra aceptaron las marcas correspondientes junto con el poder para acabar con la guerra.

Llegó justo frente a él, lo miró con seriedad y suspiro, sin perder tiempo dejo la katana en el suelo y se agachó a su lado canalizo chakra en sus manos y comenzó a sanarlo.

—Lo elegiste a él —dijo la voz del segundo hokage con seriedad y ella lo miró por el rabillo del ojo.

—No — respondió igual de seria que el — elegí no sacrificar una vida más.

A pesar de la lejanía, Tobirama y Mizuki pudieron ver el momento exacto en qué Madara realizaba el último sello y absorbida el gedou mazo obteniendo así el poder de Rikudou Sennin.

Canalizo más chakra aumentando la velocidad de sanación pues Madara ya había ido por el ojo izquierdo de Obito, frunció los labios al darse cuenta que le llevaría 10 minutos sanar al Uchiha, en realidad no era mucho tiempo pero en ese momento cada segundo era valioso y no podía usar un clon de sombra pues necesitaba ahorrar todo el chakra posible para la batalla.

—Sasuke... — Susurro con la voz repentinamente entrecortada.

Dos lágrimas grandes y redondas cayeron sobre el pálido rostro del azabache como gotas de lluvia. Forzó aún más su chakra terminando la curación del shinobi, sus manos cayeron inertes a sus costados durante un segundo para después llevarlas a su cara.

Tobirama observaba todo en silencio, de repente la chica que había conocido hace poco aquella, joven miko de mirada fiera e inquebrantable determinación, en un segundo se convirtió en sólo una chiquilla con una enorme carga sobre sus hombros. Alguien que fue arrancado de una vida tranquila para ser lanzado a las bélicas batallas del mundo shinobi.

Así es él lo sabía y al mismo tiempo no, pues esos orbes grises, la mirada en sí era la de alguien amable y puro alguien que no fue criado para luchar ni por sí mismo.

—No llores — dijo él con voz monocorde en un vago intento de tranquilizarla— tras de ti hay una guerra y no una cualquiera una la que está en juego el destino del mundo y la humanidad.

—Lo sé — dijo ella mientras con las mangas quitaba los restos de lágrimas de su rostro, respiró profundamente y clavó sus orbes grises en el.— Todo lo que yo he hecho hasta ahora ha sido un error, no he cambiado nada, no he servido para nada; yo sabía el futuro absolutamente todo y para todos era obvio qué es eso debería facilitar todo. Que yo evitaría esto, que no se sacrificarían más vidas, que yo debía evitar esta guerra, pero sólo cometido equivocación. Yo sólo soy una inútil.

—Todos cometemos errores, pero luego nos recuperamos. Observa a todos tus compañeros tienen un gran afecto por ti, nada ni nadie puede cambiar eso, si mantienes eso en mente te levantarás en todo momento a pesar de los obstáculos y de aquellos enemigos que se crucen en tu camino.

Mitsuki observo a Tobirama aún arrodillada en el suelo, se levantó y mientras le sostenía la mirada se acercó a él, sujeto firmemente una de las barras negras que lo apresaban, él estuvo a punto de decirle que no las tocara pero al ver que no le pasaba nada se abstuvo de hablar, labios retirar todas las barras y después se levantó del suelo.

—Puedo enviarte haya — dijo él mientras la veía regresar junto a Sasuke por su katana — pero con mi poder actual sólo puede enviar a una persona.

Ella se irguió totalmente y se giró de nuevo a él adoptando esa expresión seria, negó suavemente haciendo bailar sus cabellos.

—No, yo puedo llegar ahí sin embargo le suplicó esperar un poco Sasuke-kun despertara en cualquier momento y el necesitará que usted lo lleve.

El asintió y ella se giró dispuesta a irse.

—Me disculpo sinceramente con usted, ha visto una parte vulnerable de mí, algo que nadie debía conocer, perdone si esto ha cambiado la impresión que tiene de mí.

—Eres un miko, no una kunoichi por lo tanto no es tu obligación esconder tus emociones — dijo él mientras se cruzaba de brazos y se sentaba en el suelo dispuesto esperar hasta que el azabache despertara.

—Tobirama- sama —llamó ella y él clavó la vista en su espalda —gracias, en verdad se lo agradezco —le agradeció ella con voz suave casi tierna y sin más salió disparada de ahí a gran velocidad sin mirar atrás.

Aquella breve conversación con el segundo hokage la hizo comprender el peso de la realidad, por todos los cielos era un miko, no una niña y como tal tenía obligaciones, debía dejar de llorar como una chiquilla de preescolar.

Sus mejillas adoptaron una adorable tono carmín al comprender la forma tan vergonzosa en la que fue vista por el segundo hokage.

¡PERO QUE TONTA! Seguramente él pensaba que sólo era una mocosa que jugaba a querer salvar el mundo, alguien que se metía en cosas que no debía.

Se había prometido no mostrarse débil, no mostrarse intimidada, debían verla fuerte, segura de sí misma y orgullosa de ser quien era, pero no ahí va ella y se suelta a llorar a moco tendido frente a uno de los shinobis más fuertes de la historia y no uno cualquiera, sino un hokage. ¡HOKAGUE!

—Soy idiota — dijo con una aura depresiva rodeándola, pero de nuevo la determinación floreció en ella —se acabó, joder estoy harta, no más juegos infantiles es hora de terminar en serio con esto. ¡YA ES TIEMPO! —Exclamo decidida.


— ¡LO RECONOZCO! —Grito el azabache con gran deleite a pesar de estar gravemente lastimado — ¡EN CUANTO A TAIJUTSU SE REFIERE, NUNCA LUCHE CONTRA ALGUIEN TAN BUENO COMO TU!

La risa desquiciada que adornaba su rostro poco a poco se borró al anotar que de nuevo lo atacaría.

— ¡POLILLA NOCTURNA! —Grito el shinobi mientras su pie derecho impactaba con fuerza en el estómago de su oponente y ambos salían disparados contra la base del árbol levantando una gran nube de polvo.

— ¡GAY-SENSEI! —Grito Rock Lee al ver tal desastre.

Cuando el cuerpo del shinobi estaba por caer totalmente contra el suelo una presencia femenina lo evitó.

—Se ha esforzado demasiado — le dijo ella — pero ya no necesita preocuparse, todo saldrá bien.

Un grito de furia atrajo su atención, alzó la vista y clavó sus ojos grises en algo que se dirigía a ellos a una gran velocidad, lo observó sin dar muestras de querer moverse o esquivarlo. En un segundo un shinobi apareció frente a ellos y pateó aquella esfera oscura como si de un balón se tratara.

La miko sonríe mientras lo veía agacharse y colocar una mano en el pecho de Gay evitando así su muerte, él se levantó y miró con expresión seria a Madara.

—Ahora siento que puedo cambiarlo todo — dijo él con determinación.

Como las veces anteriores colocó su mano en la frente del que siempre gritaba a los cuatro vientos ser su tío y las heridas comenzaron a desaparecer.

Frente a ellos Naruto enfrentaba a Madara y durante un ataque cortó el árbol.

Poco después otro shinobi apareció, todos vieron que era Sasuke con su recién adquirido rinnegan y en menos de un segundo de nuevo se inició otra batalla mortal.

Mitsuki terminó de sanar a Gay y giró su rostro buscando a alguien.

— ¡LEE-KUN! —Llamo y el chico corrió junto a ella —llévalo a un lugar seguro y tranquilo él estará bien sólo está inconsciente— le mencionó cuando el chico llegó y miró a su sensei.

El asintió efusivamente con el rostro anegado en lágrimas y después de agradecerle cargo a Gay y se alejó de ahí.

Los observó marcharse y cuándo vio que estaba en un lugar seguro se acercó a Sasuke y Naruto.

—Suficiente — dijo con voz autoritaria y ambos junto con Madara clavaron la vista en ella.

—Miko —dijo Madara con burla mientras la miraba con el rinnegan recién obtenido del ojo izquierdo de Obito — es tarde ya no podrás detenerme.

—Sabes francamente todo este asunto me tiene harta y me está provocando una fuerte jaqueca, así que por qué no mejor terminamos esto de una vez. ¿Qué opinas? Tú y yo sin que nadie más interfiera, ya lo hemos alargado bastante.

Una gran carcajada resonó y el Uchiha la miró con una ceja arqueada.

— ¿Crees que podrás derrotarme? —Se burló él — sólo eres una mocosa.

Ella frunció el ceño y lo fulminó con la mirada.

—No hablaba contigo —dijo ella y todos la miraron interrogantes — ¡EH! Te estoy hablando, aparece de una vez y acabemos con esto ya Kaguya.

— ¿Eh?

— ¿De que está hablando? —Pregunto una confundida pelirosa.

— ¿Acaba de decir Kaguya? —Pensó Sasuke.

— ¿Que es Kaguya? —Pregunto de nuevo la pelirosa.

—La personas de quién hablaba el sabio de los 6 caminos — respondió el azabache.

—Entonces eso significa... —Exclamo Naruto incrédulo.

De repente, interrumpiendo la pequeña discusión que se llevaba a cabo apareció Kuro-Zetsu (quien aún poseía el cuerpo de Obito) se acercó a Madara por la espalda y sin dudar atravesó su pecho con su brazo.

—Zetsu... ¡¿QUE ESTAS HACIENDO?! —Exclamo un incrédulo Madara — yo fui quien te creo. ¡TU ERES MI VOLUNTAD!

—Eso no es del todo cierto —respondió Kuro-Zetsu — mi voluntad como lo dijo esa Miko es Kaguya.

De repente sin que nadie lo previera Kuro-Zetsu absorbió todo el chakra de Madara junto con el árbol, hubo una explosión de chakra si una nube de humo se alzo ocultando todo lo que sucedía. Al disiparse con incredulidad vieron a Madara en el suelo y junto a él una figura femenina de largos cabellos se alzaba imponente.

En su frente sobresaliendo los cuernos, tus ojos eran el byakugan insuficiente el medio de los dos cuernos había un ojo el cual parecía el rinnegan.

—Ella es... Es de quien nos hablaba el anciano — dijo un incrédulo Naruto —Ootsutsuki Kaguya.

La mujer clavó su vista en Mitsuki y entrecerró los ojos, pero al ver Naruto y Sasuke estos mostraron una gran ira, sus largos cabellos inmediatamente arremetieron contra los shinobis lanzándolos hacia atrás.

—Ellos dos deben ser los nuevos sucesores — dijo ella de repente mientras el byakugan se activaba y los analizaba ambos.

—Así es — respondió la pelirroja mientras se colocaba frente a los dos.

—Además Hagoromo les dio esos poderes — afirmó — este lugar es mi jardín no permitiré que sigan dañando.

—El mundo no es tuyo — dijo tajante la miko y Kaguya frunció el ceño — no eres dueña de nada ni nadie.

—De nuevo tú, siempre aparece pero en este momento, al igual que tú creo lo mismo. Es hora acabar con esto te enseñaré a no seguir metiéndote donde no debes pequeña y tonta miko.

—Adelante — respondió mientras desenfunda su katana —Naruto, Sasuke no intervengan.

—Pero... —Replico el rubio.

—Dije qué no.

— ¿Porque no? —interrogó Sasuke.

—Porque esta es mi batalla, ella es la razón por la que yo existo, la razón por la que he entrenado. Ustedes deben sobrevivir, serán los que la sellen pero hasta que yo no le dé la señal es prohibido interferir.

—Aun conservas es obsesión de proteger a los humanos igual que en el pasado y esa debilidad será tu destrucción miko. Sin embargo primero hay que poner a soñar a todos — exclamó Kaguya mientras se elevaba hacia el cielo como si intentará tocar la luna.

—No te dejaré hacerlo — dijo Mitsuki.

En menos de un segundo con su katana corto uno de sus pulgares y tras realizar varios de sellos a una gran velocidad colocó ambas manos en el suelo.

— ¡KUCHIYOSE NO JUTSU: TEN NO RYU! (Jutsu de invocacion: Dragones celestiales.)

En el suelo frente a ella aparecieron tres círculos de extrañas runas y después de que una brillante luz plateada cegara a todos se encontraban tres dragones tan imponentes como majestuosos.

Sakura abrió los ojos pasmada.

Kakashi se quedó mudo.

Naruto grito sorprendido sin poder evitarlo y Sasuke retrocedió un paso inconscientemente.

—Hakoryuu, Shugoryuu, Kouryuu — dijo la chica y los tres dragones observaron a su alrededor analizando absolutamente todo — necesito que me presten su poder.

El dragón blanco giró su cabeza hacia ella y un sonoro rugido brotó de su pecho.

—Tardaste demasiado — dijo él con una voz que helo la sangre de los presentes.

Pero ella sólo sonrío nerviosa aquel dragón era bastante arrogante y al parecer él disfrutaba molestarla.

—Lo siento — fue todo lo que dijo.

—Tonta ningen — bufo y un tic apareció sobre el ojo derecho de la pelirroja.

— ¿Entonces?— Pregunto mientras se controlaba de no responderle como quería hacerlo.

—Sabes la respuesta — dijo el dragón negro.

—Nosotros los dragones siempre peleamos junto a las miko — dijo esta vez el dragón rojo y la chica sonrío.

—Shugoryuu —llamó ella — necesito que los protejas a ellos — le indicó mientras señalaba a Sasuke y Naruto.

—Los sucesores de Ashura e Indra y portadores del sello — dijo mientras clavaba la vista en ellos y asentía hacia la pelirroja.

—Hakoryuu, Kouryuu. Ustedes serán mi apoyo — les dijo a los dos dragones restantes mientras sentía la mirada de Kaguya sobre ella, pues ésta se había detenido a observar lo haría.

—Me sorprendes miko —dijo Kaguya atrayendo la atención de todos — eres distinta a tú antecesora. Ella era más amable, en cambio tú eres más temeraria y confiada, aunque ambas comparten la ingenuidad y son tan crédulas con respecto a los humanos.

—Es cierto, ambas compartimos la humanidad y al contrario que tú ambas valoramos la vida, es por ello que no te dejaré salirte con la tuya.

—Parece qué crees poder derrotarme, bien pequeña niña ¿porque no comenzamos?

Un sepulcral silencio inundó el lugar Shugoryuu se colocó frente a Sasuke y Nauto protegiéndolos.

Hakoryuu y Kouryuu retrocedieron un poco sabían lo que pasaría y no era bueno para ellos estar cerca cuando el sello se rompiera.

Mientras esto pasaba Mitsuki llevo mis manos a su pecho y aferró a que el collar.

—Pase lo que pase todo saldrá bien— susurro y su rostro adoptó un semblante pacífico — es una promesa.

Bajo ella apareció el símbolo de su clan, sus manos arrancaron con fuerza el dije de la cadena y lo lanzo hacia el cielo sobre su cabeza, rápidamente realizo una gran cantidad de sellos a una gran velocidad.

—Arte secreta: Sello milenario de las naturalezas oscura y blanca liberado.

El dije brillo un instante y al siguiente se transformó en una guadaña plateada.

El símbolo del dije estaba en la base de la cuchilla ahora de un intenso color rojo sangre el arma descendió y sus manos la atraparon sujetándola con decisión.

La agitó una vez ocasionando que la tierra se resquebrajara, de repente pequeñas esquirlas de luz cayeron del cielo dando la impresión de qué era una llovizna de fuego, esto se convirtió en un intenso fuego que envolvió en una esfera luminosa.

El suelo tembló por el intenso poder que fue sentido en cada rincón del campo de batalla.

Ella observó como la esfera poco a poco comenzó a romperse y al notar un ligero brillo afilado noto qué la guadaña había sido la que rompió la esfera, entonces la vio y como pocas veces durante su existencia se sorprendió el poder que emanaba aquella chiquilla era tan poderoso como el que sintió de Mikuyo alguna vez.

Mitsuki vestía un hermoso kimono color dorado con pétalos rojos grabados, una gruesa faja también roja acentuaba su cintura el kimono estaba ligeramente abierto dejando ver el inicio de sus atributos; su vestimenta era exquisita aquella sólo vista en princesas. Estaba descalza pero en sus tobillos y manos llevaba gruesos listones rojos de los cuales colgaban pequeños cascabeles dorados.

Su cabello que rozaba sus talones parecía arder en llamas, pues éste parecía hecho de fuego, sus ojos grises se habían vuelto idénticos al de los dragones en sus sienes se veían pequeñas escamas rojizas bañadas con pizcas de polvo dorado, sus uñas eran largas dando la impresión de ser garras y en sus labios ligeramente abiertos se podía notar pequeños colmillos.

Era como si de alguna forma ella se hubiera convertido en mitad dragón.

—Me presentaré de nuevo — dijo ella de repente con una hermosa voz — soy Furakawa Mitsuki, descendiente directa de Mikuyo-sama la primer sacerdotisa guardiana y como la reencarnación misma de Amaterasu la diosa del sol. Yo soy una diosa reencarnada y ahora mismo te mostraré el verdadero peso del poder divino que tanto anhelas. Es momento de que ésta guerra termine.

Kaguya la miró con furia mientras los shinobis presentes estaban en shock por aquello que acaban de presenciar, simplemente les parecía algo increíble.

—Dragones... —Susurro Naruto con los ojos como platos.

—Diosa... —Dijo con dificultad e incredulidad Sakura.

—Reencarnada... —Completo Kakashi.

Por su parte cierto azabache se había quedado sorprendido, no por el hecho de saber que la chica ante él era una diosa reencarnada, ni por el inmenso poder que parecía poseer ni mucho menos el hecho de tener 3 dragones frente a él.

No, lo que realmente lo impresionó fue la belleza divina que la chica poseía, era la más hermosa, más que ninguna qué el haya conocido; resplandecía como ninguna otra y ella era la única que en verdad lo comprendía pues ambos habían vivido en la sombra de la soledad durante muchos años y eso lo convertía en alguien especial.

Lo había decidido, sin importar que debiera hacer o a quien debiera enfrentar, el lograría que ella lo amará porque ella era la mujer con la que él quería pasar el resto de sus días. Algo dentro de él le gritó que ella sentía lo mismo hacia él.

Ambos estarían juntos y esa era una promesa que estaba dispuesto a cumplir aunque le costará todo.

Aquí termina el capítulo de hoy ah y tranquilos que la otra semana si habrá actualización tengo al menos 2 capítulos mas escritos de todas mis historias.

La elección fue hecha, Mitsuki finalmente se enfrentara a aquella por la que tanto entreno, y al final resulto ser una diosa reencarnada, se que a muchos no les gusta esto pero sinceramente era algo que ya tenía planeado desde que comencé la historia, la batalla final será la próxima semana.

Si quieren saber que pasara no se pierdan los siguientes capítulos espero sus comentarios tanto bueno como malos, hasta la próxima semana bye bye.