Hola mis amados lectores.

Bueno señoras, señores, niños, niñas y jóvenes de todas las edades y nacionalidades.

Al fin el tan esperado momento ha llegado, el último capítulo de esta historia. Espero les guste pues me esforcé mucho. Perdón por tardar tanto, si lo se siempre disculpas. Pero lo que paso es que mi valiosísima memoria usb donde estaban todos mis archivos se perdió, estaba en una cartera que le preste a una de mis primas pero la boba perdió mi cartera y mi memoria, casi la cuelgo así que ahora tengo que volver a reescribió los capítulos que tenía adelantados de mis fics, en fin dejo mi discurso.

Sin más los dejo con el último capítulo.

¡APLAUSOS POR FAVOR!

Capítulo Final: Muerte y adiós.

Suspiro y recargo su cabeza en su pecho, el aire golpeaba su rostro, ambos estaban sobre un gran halcón que el había invocado con parte del chakra que le quedaba.

—Solo un poco mas —dijo el cortando el silencio y ella asintió.

El ave aterrizo suavemente, el bajo y esta desapareció en una nube de humo, era un bosque el cual no parecía tener rastros de la reciente guerra, al parecer él no quería que aquel lugar fuera su último recuerdo.

Solo camino unos cuantos pasos cuando se detuvo, apenas y se habían adentrado. Era como un simple paseo.

El la miro a los ojos y le brindo una sonrisa, suavemente la recostó contra un árbol y el se sentó a su lado pasando un brazo sobre sus hombros.

Es un lugar tranquilo —dijo la voz de ella en su mente y el asintió. —Sasuke-kun...

—No digas nada —la interrumpió el.

No queda mucho tiempo.

Durante un instante su cuerpo tembló por sus palabras, tanto que se rompió por dentro.

Cerró los ojos concentrándose en los latidos de su corazón, cada vez más débiles, sus fuerzas se agotaban.

—Te amo —dijo con voz débil, quería decírselo al menos una vez.

Se giro completamente y la abrazo ocultando su rostro anegado en lágrimas entre las hebras rojizas de su cabello, ella no se resistió y se hundió en su pecho.

—También te amo —respondió el.

Y fue entonces cuando se quedo sin voz, porque sucedió algo, sucedió justo en el momento en que esa frase salió de sus labios, ella alzo de repente el rostro y estampo sus labios en los de él, sorprendido correspondió.

Ambos se besaron con el corazón latiendo a mil, mientras sus respiraciones se transformaron en un jadeo frenético y durante los segundos escasos que sus labios estuvieron libres, ella murmuro su nombre.

Se separaron con el sabor de ese beso aún en sus labios, sus miradas brillosas reflejaban todo el amor y ternura que las palabras no podían describir, ella tomo su mano derecha y puso un pequeño objeto. Confundido vio lo que le entrego y sus ojos se abrieron por la sorpresa al ver que era el anillo que él le había entregado.

Le sonrió con tristeza.

Esto te pertenece.

—Pero...

No soy yo la que debe llevarlo, prométeme que serás feliz.

Ella se aparto ligeramente de él y por primera vez lo miro de verdad, vio a alguien que no era en absoluto una chico frágil, vio a un muchacho de cabellos azabaches, de complexión fuerte y con una mirada franca.

Un muchacho lleno de vida y con ojos del color de la noche, fueron esos ojos los que siempre la atrajeron. Había claridad y franqueza en ellos, una profundidad y amplitud que convertía lo que era simplemente bonito en extraordinario.

Así lo veía, aun estaba sorprendida por todo el amor con la que él la veía, en sus ojos ella era la única cosa viva y vibrante en un mundo frio.

—No me dejes —susurro él con voz suplicante.

Ella solo lo miro.

Perdóname, lo único que lamento es no estar a tu lado. Sasuke-kun no caigas de nuevo en la oscuridad.

—Es una promesa —respondió el.

Nuevamente cerró sus ojos, estaba llena de una extraña resignación, no era que se diera por vencida, pero estaba muy cansada física y emocionalmente.

Se sentía lo peor no había nada que pudiese hacer por ella, justo en aquel momento, así que solo la sostenía firmemente, feliz de sentir su calidez, le proporcionaba un gran consuelo el simple hecho el sostenerla.

Los parpados le pesaban terriblemente, era una sensación maravillosa el tenerlos cerrados, estaba tan cansada.

La oscuridad se extendió sobre ella, hasta que la cubrió por completo, se dejó ir, dejó que la oscuridad la aplastara, abajo a un lugar donde no hubiera dolor, preocupación, ni miedo.

Entonces su cuerpo y su mente no resistieron más y se dejó ir, mientras aun sentía los brazos protectores del muchacho.

El sintió como el calor del frágil cuerpo que sostenía desaparecía rápidamente hasta volverse frio, un doloroso vacío se asentó en su pecho aún así él no la soltó la estrechó aún más contra sí.

En aquellos instantes, mostraba un semblante serio y triste, no había señal de odio o miedo en el solo un gran vacío.

—Sasuke — dijo una voz de repente.

El alzo la vista sobresaltada, encontrándose con un par de ojos iguales a los de él que lo miraban preocupado, lo miro unos segundos y nuevamente bajó la mirada.

—Sasuke — lo llamó de nuevo mientras se arrodillaba a su lado.

—Nii-san —susurro con la voz muerta. — Se ha ido, me ha dejado solo.

El Uchiha mayor lo miro con tristeza pero aun así respondió.

—No estás solo.

Sasuke escucho lo que dijo, pero en ese instante las palabras de su hermano no lo alcanzaron. Jadeo una vez y luego de algún modo se encontró sollozando violentamente, incapaz de parar.

A su lado Itachi lo observaba sin saber qué hacer, pareció transcurrir mucho tiempo aún así no lo obligó a soltar a la pelirroja, miro el cuerpo de ella. De alguna forma siempre supo cómo terminarían las cosas, aún así nunca se lo mencionó a Sasuke por temor a su reacción. Pero ahora eso no importaba, había sucedido.

La joven miko había muerto.


Sacó unas cuantas monedas de uno de sus bolsillos y se las extendió a la rubia tras el mostrador, pero ella negó efusivamente mientras la rechazaba.

—Serán un regalo de ambos —dijo ella con voz entusiasta aunque ese entusiasmo no llegó a sus ojos. — A ella le encantarán, eran sus favoritas.

El la miro unos segundos y asintió una vez, se giro y sin decir nada salió de la pequeña florería.

Lentamente recorrió las calles de la aldea hasta llegar a un espacio abierto, en medio de este estaba una piedra lisa de color blanco, en la cual estaban todos los nombres de aquellos que fallecieron durante la cuarta gran guerra ninja.

Pasó de largo el monumento y se dirigió a un árbol dónde debajo de éste había una lápida y en ésta escrito en letras rojas unas cuantas palabras.

"Furakawa Mitsuki"

Kasai no Miko.

Debajo el símbolo de clan Uzumaki y Furakawa.

Dejo el ramo de gardenias blancas en frente, la brisa alboroto sus cabellos y al igual que todos los días de los últimos meses se sentó frente a la lápida.

Una tontería a ojos de algunos pues bajo esa tierra no había ningún cuerpo ni nada que perteneciera a ella, él porque sólo lo sabían él y su hermano pues ellos habían visto con sus propios ojos el momento exacto en que el cuerpo de la joven se fragmentado en pequeñas luces doradas desapareciendo.

Mitsuki se había ido y jamás regresaría. Esa era la realidad, nunca volvería a ver esa sonrisa deslumbrante. Lo único que le quedaba eran un puñado de recuerdos.

Se quedó ahí un largo rato rememorando los inútiles intentos de todos los que conocía que trataban de obligarlo a dejarla ir.

¡QUE TONTOS! El jamás haría eso.

El la amaba y punto. ¿Acaso no podían entenderlo? ¿Porque no solo se limitaban a dejarlo en paz?

Su mente viajó al recuerdo de una pelirosa de ojos jades que increíblemente aún le pedía una cita mientras le lanzaba miradas de amor, bufo molesto estaba seguro que ella siempre seria una molestia más con la que trataría en su día a día.

Sacó de su bolsillo aquel anillo de oro blanco y jugueteó con él, por más que lo pensara no podía imaginar a otra chica que no fuera la difunta pelirroja usarlo, no había nadie que le importara como ella.

Escucho un par de pasos tras él, seguro de que era Itachi se levantó dispuesto a dirigir a su hermano su clásica mirada intimidatoria por ir de nuevo a buscarlo para arrastrarlo a su vieja casa en el complejo Uchiha, respiro un par de veces no era como si estuviera en sus planes el lanzar el amaterasu contra su hermano.


El ser Hokague nunca fue una meta en la vida de Hatake Kakashi, él se consideraba una persona simple, que tenía una vida simple y amigos simples a pesar de ser shinobi.

Aquello era un trabajo "problemático", como decían los Nara. La primera vez que lo nombraron fue cuando Tsunade estaba en coma así que resignado tuvo que aceptar y la segunda vez se negó rotundamente al imaginar las pilas de papeleo, pero claro no conto con la terquedad del Daymio, así que le pusieron las cosas fáciles.

O se volvía Hokague, o se despedía de su vida como shinobi, al inicio lo considero seriamente el tener una vida sin estar en riesgo de muerte diariamente era algo atrayente, pero a la larga sería aburrido además sería complicado encontrar otro medio de sustento así que sin otra opción acepto.

Aunque el ser Hokague tenía su lado bueno, tenía buenos descuentos en restaurantes incluso había algunos en los que no pagaba otro ejemplo es cuando un buen samaritano le había regalado una edición limitada platino de su libro naranja favorito, si el ser Hokage no era tan malo ahora entendía el porque muchos querían serlo.

Aquella mañana el estaba cómodamente sentado en su oficina, en sus manos su libro favorito, en la mesa una taza de humeante te y un gran plato de dangos esperando ser devorados, y en la esquina una montaña de papel quemado lo cual parecían los restos del papeleo que se supone debería haber hecho.

De repente la puerta se abrió de golpe, aburrido clavo la vista en la persona que entro.

Era Sakura.

— ¡KAKASHI-SENSEI! —Exclamo con la respiración agitada al parecer había estado corriendo.

Suspiro, ya sabía a que había ido, cerró su libro y espero pacientemente a que la chica dijera todo lo que quería, media hora después de que ella terminara llamo a un rubio ojiazul necesitaría de su ayuda.

Sakura fulmino a Naruto claramente ofendida porque el también lo supiera y se lo tomara tan a la ligera.

— ¿Cómo puedes aceptarlo?

—Vamos Sakura-chan sabes bien que el teme en serio la amaba —respondió el nervioso.

— ¡¿Y YO QUE?! ¡YO LO AMO!

—Sakura tu sabias perfectamente que él nunca correspondió tus sentimientos —intervino su sensei serio aquella escenita le estaba hartando.

— ¡ESO NO IMPORTA! ¡SOLO ERA CUESTION DE TIEMPO PARA QUE ME QUISIERA! ¡ERA MI OPORTUNIDAD, AHORA QUE ELLA ESTA MUERTA!

Un silencio sepulcral inundo la habitación, Kakashi la miro sorprendido por sus palabras, el había estado seguro de que la pelirosa había cambiado, que había superado su obsesión por el Uchiha pero ahora se daba cuenta cuan equivocado estaba.

La mirada del rubio se ensombreció, apretó sus puños, ella no podía haber dicho eso. Ella no podía ser tan cruel para decir eso, ¿acaso no sabía que la pelirroja había sido una prima lejana de el? Ella era su familia, lo supo después por boca de su otra prima Karin.

Sakura abrió los ojos sorprendida percatándose de lo que había dicho, miró al rubio arrepentida no debió haber perdido la paciencia de ese modo.

—Perdón Naruto, no debí haber dicho eso, pero por favor entiéndeme yo siempre lo he amado y el ahora se ha marchado de la aldea otra vez.

—No importa Sakura-chan —respondió él con amargura — sólo te pido que nunca vuelvas a decir eso, además deberás aceptar las cosas. Sasuke se fue, esta vez para siempre y yo no podre traerlo de vuelta, se lo prometí a él.

Tras decir esto el rubio dio media vuelta y salió de allí, tenía una cita con Hinata no quería hacerla esperar.

Ella miro a su sensei y en su expresión observo que él pensaba lo mismo que el rubio.

—Hokague-sama —dijo seria —quisiera pedirle un par de días.

El saco un pergamino donde escribió un permiso y se lo entrego.

—Tomate un semana —dijo él y ella tras hacer una reverencia salió rumbo a su casa.

—Quizás algún día deje de doler —pensó ella mientras las lágrimas caían de sus ojos jades.

Con esto finalizo las aventuras de Mitsuki en el mundo shinobi.

Espero sus comentarios, y aunque este fic esté terminado seguiré respondiendo sus comentarios y sus dudas.

Agradezco a todos aquellos que se tomaron su tiempo para leer y agradezco sus comentarios que me inspiraron a seguir adelante muchas gracias a todos ustedes que sin su apoyo nunca habría podido terminar esta historia.

En verdad me encantaría recibir en este último capítulo un comentario de todos y cada uno de los que han leído para saber que les pareció, me harían muy feliz.

¡WI! Jejeje.

No se pierdan el epilogo próximamente.

En fin me despido y hasta la próxima.