Cuarto día en Cape Town, Jennifer y Carolina habían pedido habitaciones enfrentadas pero pasaban todo el día juntas. Por el día Jennifer se olvidaba por completo de sus problemas y cuando quedaba en la soledad de su habitación, tratando de conciliar el sueño sus problemas regresaban a la eterna batalla en su mente; aquella noche no lograba dormir decidió tomar su computadora y abrir sus mails, entre todos sus mails tenia de su agente, ofertas online y entre ellos había de Colin.

"Hace lo que quieras, pero yo te voy a esperar toda la vida si es necesario. Colin"

Al leer aquello se le hizo un nudo en la garganta…

_FlashBack_

Estaban dentro del camarín de Jennifer besándose, con desesperación, durante las grabaciones compartían miradas y con ellas se decían todo. Su beso fue interrumpido por el llamado de Helen, Jennifer tomo asiento y oía con atención la conversación de su "amante?", si realmente era su amante, y ella era la tercera en discordia. No había detenido a pensar en que quizás estaría destruyendo a una familia que hacía poco había traído un bebe al mundo o peor se estaba destruyendo a si misma.

-En que estábamos?- Pregunto Colin sentándose frente a ella.

-Tenemos que terminar con esto- dijo seca.

-De que hablas?- dijo confundido.

-No quiero romper tu familia… No quiero ser la tercera, no quiero esto...- le confesó con cierto tono de impotencia.

-Y yo te quiero a vos- dijo interrumpiéndola –Nuestro amor es real, mis sentimientos por vos son reales…-

-Y como sabes cuándo un amor es real?- interrumpió la rubia.

-Simplemente lo sabes- respondió Colin de la manera más natural. –Que sentís cuando nos besamos?- le pregunto a modo de reflexión.

-Yo siento que se me acelera el corazón, que mi sangre se enloquece ¿Cómo se frena esta locura?... Porque yo no le quiero hacer daño a nadie-

-No, no lo frenas. Simplemente dejas que ocurra- y él sonrió.

-Hay que terminar con esta locura Colin, no podemos seguir así- Colin en ese preciso momento le tomo la mano.

-No se puede, porque nuestro amor es revolución- le confeso -La revolución es como el amor, a veces tarda en llegar, pero cuando llega no se puede frenar- Jennifer nunca lo había odio hablar con tanta pasión –Te da miedo la palabra revolución, porque te suena a algo que va a cambiar tu vida por completo –Sin dudad estaba defendiendo sus ideales –Pero en este caso revolución significa que todo sea como debe ser… La revolución como el amor pone tu vida de cabeza, te cambia, te hace vibrar…y si no sabías, la revolución y el amor se parecen, los dos son una necesidad, te arrasan y te hacen sentir vivo y te puedo asegurar que a tu lado me siento más vivo que nunca- Escucharlo le provoco a Jennifer que algo en su interior se removiera.

-No me voy a perder esto, no me lo voy a perder- dijo tratando de mantener su equilibrio interno y sin decir más Colin se abalanzo sobre ella.

_Fin del FlashBack_

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el golpe de la puerta de su habitación… Era Carolina con dos latas de pringles, m&m y gaseosas.

-Te vi rara… pensé que necesitabas esto- Jennifer sonrió y le habilito el paso a su habitación. Pusieron las cosas sobre la gran cama de la rubia y encendieron la tele, dejaron una película. Al principio la miraron hasta que Carolina decidió interrumpir aquel silencio. –Mal de amores?- pregunto –Todo el mundo los tiene y algunos son peores que otros-

-El mío clasifica en uno de los peores- Contesto la rubia sin pensar, pero en aquella adolescente había encontrado una amiga y nunca la había pasado pero sabía que podía contar con ella.

-Mmmmm- dijo de forma pensativa la castaña –Si no es gay es casado-

-Como sabes que es casado?- pregunto sin pensar Jen.

-Lo supuse- y sonrió, aquella adolescente tenía un rasgo muy particular se ama tanto así misma que a la vez su sentido del humor lograba que hasta el más frio se riese.

-No quería ser la rompe hogares- dijo Jen.

-Y si ya estaba rota?- Indago Caro y era muy buena pregunta.

-Tuvieron un hijo cuando empecé a salir con esta persona- Jennifer no quería decir nombres.

-No me digas que es Colin- le dijo a modo de chiste, lo que Jennifer se puso dura y pálida. Carolina la observo por un momento y luego cayó en la cuenta que de era cierto aquello que había dicho en forma de chiste –Jodeme-

-Como lo sabes?- solo pudo decir la rubia.

-Lo dije jodiendo…-Carolina se tapó la boca con su mano –Te diría que emoción porque todos los fans de ustedes los sueñan juntos y como que ahhhhhh que emoción entendes?... Ahora veo tu cara y tu estado emocional y no es copado- Jennifer no dijo nada solo miraba las sabanas y se formó un silencio, la rubia no podía articular ninguna palabra y Carolina no quería meter el dedo en la herida abierta.

Después de un rato incomodo de silencio Jennifer comenzó a hablar –Todo comenzó como una aventura piadosa, en cuando terminamos de grabar la segunda temporada nos dimos cuenta que ninguno de los dos podía estar sin el otro- hizo una larga pausa –Después de un tiempo me di cuenta de todas las consecuencias que podría traer nuestra relación… Quise terminar con aquella locura y aquel día Colin me dijo que nuestro amor era revolución y con eso pensé que seriamos eternos e invencibles…- Una pequeña sonrisa de melancolía se asomó en su rostro –Pasábamos todo el tiempo posible juntos, junto a él me sentía como una adolescente de nuevo hasta hace un par de días antes de terminar las grabaciones di por terminada nuestra relación porque me hacía daño a mí misma- ya está, Jennifer escupió todo lo que tenía acumulado dentro, respiro profundamente y se sintió tan aliviada –Hace una rato me envió un mail y no quiero prender la red de mi teléfono- abrió su computadora y le mostro lo que hacía rato había leído.

-Te ama- dijo sin pensarlo –Y vos lo amas?- le pregunto.

-Más que a nada en el mundo- contesto y levanto la mirada hacia su amiga.

-Y que estas esperando?- dijo animándola –El amor es revolución… algo ya estaba roto en su familia y más que seguro en vos encontró lo que verdaderamente estuvo buscando toda su vida- No hacía falta que Jennifer le contara sobre la vida de Colin porque Carolina ya la sabia.