No puede ser mi jefe

-Y..y..yo estoy bien- No sabía de dónde había sacado la voz, tenerlo enfrente de mi después de tanto tiempo era algo para no creer.

- ¿Está segura?- pregunto nuevamente preocupado, Dios por qué tenía que estar aquí- se ve muy pálida, debería sentarse.

- No se preocupe, de verdad me encuentro bien- saque fuerzas de donde no tenía para responder de lo más serena, el me examino de arriba a bajo haciéndome estremecer, cómo es posible que su mirada todavía tuviera efecto en mi, debe ser la impresión de verlo después de tanto tiempo- me dije mentalmente. Solo podría ser eso ¿verdad?. El se quedo pensativo como si no me creyera, aunque sinceramente yo tampoco me hubiera creído, pero al final pareció aceptar mi respuesta aunque todavía tenía un brillo de duda en sus ojos pero no pude identificar el por qué.

- Ok- acepto- Me podría decir entonces donde puedo encontrar al Señor Longbotton- volvió hacer la misma pregunta que cuando llego, al parecer no me había reconocido porque me seguía tratando con mucha formalidad. Cómo era posible que no me reconociera después de lo que vivimos hace siete años, en el verano más apasionado de mi vida. Deja de preocuparte por eso idiota- me dije.

- Él el día de hoy no se encuentra, está en una reunión con el presidente de la empresa- conteste- pero si quiere puedo apartarle una cita con el- sugerí, me quedo mirando pensativo por unos minutos considerando mi respuesta, minutos que a mí me parecieron horas. Por qué demonios no me contestaba y se largaba de una vez, para que yo pudiese estar tranquila- pensé nerviosa.

- No gracias- rechazo mí propuesta amablemente para después mirarme e irse por donde había llegado.

Solo cuando no pude ver ni una parte de él, me deje caer en la silla que estaba a mis espaldas. ¡Por Dios Santo! Volverlo a ver fue demasiado estresante, jamás imagine encontrarlo nuevamente y mucho menos en mi lugar de trabajo y lo peor de todo es que al parecer no se acordaba en lo más mínimo de mi- Deja de pensar estupideces- hablo mi conciencia- es mejor que no te haya reconocido-, sabía que tenía razón y hasta cierto punto me sentía aliviada, si él no me reconocía y no se acordaba de lo pasado hace siete años no tenía obligación alguna de contarle sobre James, eso era una gran alivio para mí, pero ¡maldita sea! Me fastidiaba el hecho que ni siquiera pudiese acordarse así sea un poquito cuando me vio de ese verano, aquel que todavía es inolvidable para mí y me dejo lo mejor de mi vida, ¡Dios! Detestaba que me viera y no sintiera nada mientras que yo con solo verlo me estremecí y me volvieron atacar mis recuerdo, termina ya con eso Parkinson- me reproche, debía dejar de pensar en ello y volver a mi trabajo. Después de tranquilizarme y despejar mi mente volví a trabajar, aunque me costó mucho concentrarme, hoy va hacer un día largo- pensé suspirando antes de sumergirme por completo en mi trabajo.

Antes de darme cuenta ya había terminado la jornada laboral. Luego del incidente en la hora del almuerzo mis amigas volvieron y me trajeron un rico sándwich de pavo que devore rápidamente, gracias a Dios él no volvió aparecer durante el resto del día por lo que pude seguir trabajando con mayor tranquilidad, a veces me preguntaba si realmente no había sido una jugarreta de mi mente y lo habría imaginado todo aunque eso no pudiese ser. Salí al parqueadero del edificio, me monte en mi coche y me dirigí rápidamente a mi apartamento, quería llegar lo más pronto posible para poder acostar a mi niño y desearle las buenas noches.

Llegue a mi apartamento más rápido de lo que imagine, guarde el coche y me dirigí a subir las caleras, mi apartamento quedaba en el tercer piso por lo que el tramo no fue muy largo, cuando estuve frente a la puerta saque mis llaves y la abrí, entre y no vi a nadie supuse que James y su niñera debían estar en la cocina por lo que hable un poco fuerte para anunciar mi llegada.

-. Ya llegue- anuncie casi gritando para después escuchar unos pasos apresurados provenientes de la cocina, a los pocos segundos divise una cabellera azabache que venía apresurada en mi dirección.

- ¡Mamá!- grito James al momento que se lanzaba encima de mi mientras yo lo agarraba y lo estrechaba entre mis brazos, como lo había echado de menos en el trabajo, después de pasar todo una semana a su lado, se me hacía difícil no extrañarlo más que de costumbre- te extrañe mucho- me dijo separándose un poco de mi sonriendo.

- Y yo te extrañe a ti cariño- le conteste sonriendo también, adoraba demasiado a mi hijo.

- Hola- saludo un muchacha pelinegra interrumpiéndonos haciendo que levantara la vista - perdón por no acostarlo temprano pero James se empeño en que quería esperarla- se disculpo.

- No te preocupes Elizabeth- conteste sonriéndole- me alegra mucho encontrarlo despierto.

- Me alegro- me sonrió- bueno yo ya me voy- comento- hasta mañana señora Pansy, hasta mañana James- se despidió dándole un beso en la frente a James.

- Hasta mañana Elizabeth- conteste a su despedida.

- Chao Liz- se despidió mi hijo- no puedes faltar mañana.

- Claro que no James- le contesto sonriendo Elizabeth antes de irse, logrando que mi hijo sonriera también, a él realmente le encantaba su niñera.

- Al parecer alguien la paso muy bien con su niñera- comente mientras lo miraba divertida.

- Siii – me contesto sonriendo – Liz es muy divertida, juega conmigo y me trata bien.

- Al parecer la quieres mucho- le comente y él asintió- ¿más qué a mí?- le pregunte me dio triste y me brazo.

- Claro que no mami- refuto- yo a ti te quiero más que a todo el mundo- me contesto haciendo que sonriera, por estos momentos es que yo vivía. Después de preguntarle si ya había hecho las tareas y que me contestara afirmativamente, lo hice ir a la cama puesto que ya era muy tarde, al acostarse me pidió que le leyera un cuento.

- Qué quieres que te lea esta noche mi amor- le pregunte.

- Robbin Hood- me contesto emocionado provocando que me riera por su alegría.

- Ok, Robbin Hood será entonces- me levante para buscar el libro, cuando lo encontré volví a la cama y empecé a leer – Era sé una vez hace mucho tiempo en una época donde habían castillos y reyes, donde los rico no ayudaban a los pobres, existía un arquero llamado Robbin Hood…

Antes de que pudiese llegar a la mitad de la historia James se encontraba durmiendo, realmente estaba cansado, así dormido parecía un angelito aunque a veces podía ser un revoltoso aventurero, sonreí antes ese pensamiento. Lo detalle un rato, era igual que su padre el mismo cabello azabache e indomable, su porte, sus facciones y esa hermosa sonrisa a la que no podía decirle que no, lo único que al parecer tenía de mi eran sus ojos que eran de un verde un poco más claros que los de su padre. Luego de terminar de observarlo le di un beso y me fui a mi habitación a descansar, el día de hoy había sido muy largo y agotador, me costó concentrarme en algunas cosas y varios de mis compañeros lo notaron, pero bueno solo esperaba que mañana fuese un mejor día y no tener que volver a encontrárselo a él.

A la mañana siguiente me desperté temprano para preparar el desayuno de James y el mío, lo desperté para que se bañara y cambiara, desayunamos juntos y lo lleve a su colegio, de ahí me fui directamente para mi trabajo que gracias a Dios no estaba muy lejos del colegio de James pues estaba contra reloj ese día. Apenas llegue al edificio subí lo más rápido que pude al piso de mi departamento al llegar me encontré con todo el equipo reunido, me informaron que había una reunión muy importante y que pronto iba a comenzar por lo que nos encamino a la sala de conferencia. Cuando estuvimos dentro me di cuenta que estaban todos los departamentos reunidos, así que empecé a buscar a mis amigas, al final logre divisarlas en una esquina a la derecha de la sala y al parecer me estaban guardando un puesto, me encamine hacia donde estaban, al llegar me saludaron y me senté junto a ellas.

-. Alguna de ustedes sabe para qué es esta reunión- les pregunte, eran muy raras las ocasiones en que nos llamaban a todos en la sala de conferencias por lo que estaba intrigada.

- Pues la verdad es que no- contesto Luna- estoy igual que tú, le intente preguntar a mi jefe pero el muy desgraciado me ignoro.

- Yo tampoco tengo idea- contesto Ginny- nada más llegar a mi departamento Zabinni me ladro diciéndome que teníamos que venir acá y que le avisara a todo el mundo, como lo detesto.

- A mi me paso lo mismo que a Gin- habló Hermione, al parecer todas estábamos en las mismas. Como no teníamos idea de nada empezamos especular los motivos de la reunión y los de mis amigas fueron los más chistosos.

- De pronto el Señor Black se dio cuenta de que nosotras necesitamos distracción y decidió contratar un grupo de strippers para que vengan todo los viernes y nos podamos divertir- cometo Gin. Lu, Herms y yo nos reimos ante eso, Ginny y su mente pervertida nunca iban a cambiar.

- Lo dudo- hablo Herms- yo creo que por fin se nos hizo el milagro y van a botar a nuestros jefes- ante esa idea a Lu, Herms y Gin se les iluminaron los ojos.

- Dios te oiga Hermi- le dijo Luna.

- Pues la verdad yo no quiero que me cambien a mi jefe- hable- así estoy bien.

- Como vas a querer que te lo cambien con lo bueno que es- me contesto Ginny. Yo le iba a contestar algo pero en esos momentos llego el Señor Black y se hizo el silencio en la sala al momento en que empezó hablar.

- Se que muchos se habrán dado cuenta de que un muchacho de no más de 30 años, ha estado recorriendo los departamentos uno por uno- comenzó- y estoy seguro de muchos se preguntaran por qué- muchos asintieron entre esas yo que todavía no conocía al hombre- él ha ido departamento por departamento para familiarizarse con la empresa y pueda saber en qué departamento va a instalarse teniendo en cuenta sus habilidades- siguió- después de que se hubo familiarizado con todos a decido en que departamento haría parte- así que por eso estaba recorriendo la empresa, aunque Ginny ya no los había mencionado es bueno confirmarlo- Así que les presento al nuevo director en jefe del departamento de diseño mi ahijado HARRY POTTER- terminó señalando a un muchacho mientras los demás aplaudían, pero yo estaba estupefacta ¿habría escuchado bien? ¿De verdad había dicho Harry Potter?, no me dio tiempo para seguir cavilando pues en esos momentos apareció un hombre de unos treinta años, alto de cabello azabache y ojos verdes dejándome en shock. ¡Dios no! Cómo podía ser él el ahijado del Señor Black- Pensaba con nerviosismo- debía haber una equivocación, el no podía ser mi jefe.

- Gracias- los aplausos cesaron- me alegra mucho poder ser parte de la empresa que crearon mi padrino y mi difunto padre desde cero- comento- me han visto toda esta semana que paso por que quería como dijo mi padrino familiarizarme con la empresa- siguió mientras yo seguía en shock deseando que todo fuese un mal sueño- les agradezco mucho el recibimiento que me han dado todos, espero poder hacer parte de esta familia tan grande y poder apoyarme en ustedes y que ustedes se apoyen en mi- seguía hablando mientras yo me pellizcaba discretamente para saber si realmente no estaba soñando- y por ultimo quiero decirle al departamento de diseño que me alegro mucho formar parte de él y que deseo que vean en mi no solo un jefe si no también un amigo. Gracias- terminó su discurso pero para mí fue como si hubiese anunciado mi sentencia, antes de sentarse alzo su mirada al frente encontrándose con la mía logrando que yo tragara saliva con dificultad, por unos segundo fue como si los aplauso y demás personas no existieran, aparte la mirada aturdida y con un solo pensamiento en la cabeza- Dios mío ¿Por qué a mí? -.