Jefes desgraciados y tiranos

No alcance a dar más de dos pasos cuando me agarro por el brazo, ¡Mierda! de vi ser más rápida, ¿Por qué demonios no molestaba a alguien más? Es que acaso no habían más mujeres en este puto edificio, pero a claro se me olvida que a la única que quiere follarse para agrandar su ego es a mí, ahora entiendo a Ginny- pensé con pesar- realmente no lo soporto.

-¿Por qué me has estado evitando estas últimas semanas Parkinson?- pregunto furioso. ¿Cómo tenía el descaro de preguntar eso, si el muy maldito sabía porque lo hacía?

- No lo he estado evitando señor- conteste haciéndome la desentendida- solo he estado ocupada en otras cosas.

- ¿En dónde y en qué?- gruño- si lo único que tiene que hacer es crear diseño y presentar propuesta, ¿En qué otra cosa puede ocuparse usted?- pregunto. ¿Quién se creía que era? Podría ser mi jefe pero no me dejaría pisotear, aunque nunca hubiera estado haciendo nada mientras no estaba en la oficina.

- Por si no lo sabe señor Potter, yo no estoy solo para eso- le dije molesta, bien ahora inventa algo rápido Parkinson- me dije, pero no llegaba a nada, -¡Maldita sea! ¿Por qué mi bendito cerebro no funciona cuando lo necesito?, por Dios piensa algo lo que sea- exclame desesperada - además para ser mi trabajo necesito la ayuda de otros departamentos para crear mis diseños y propuestas por lo que estuve en el piso de investigaciones para buscar unos informes que el departamento no ha entregado con ayuda de la señorita Luna Lovegood- termine, me aplaudí internamente por mi respuesta, al parecer mi ingenio y cerebro volvieron.

- ¿En serio?- preguntó mientas yo asentí mi respuesta no tenía fallas- Pues es algo raro, dado que la misma señorita Lovegood me entrego los informes necesarios para el departamento de diseño y según se no falto ninguno- O tal vez no, Joder, como me gustaría quitarle esa sonrisa arrogante de su hermosa cara- ¿Por qué debía tener cara de Dios Griego?, ¿Por qué simplemente no tenía una cara normal, de hecho por qué desgraciadamente no era feo? Es que acaso no se daba cuenta del efecto que causa en mí- ahora qué demonios le iba a decir- Así que Pansy ¿Por qué me evitas?

- Pues vera yo…- intente responder pero los nerviosos no me dejaban- ¡Parkinson! ¿Qué carajos haces? ¿Desde cuándo eres así?- reclamo mi conciencia- ¿Dónde quedo tu orgullo? No te dejes mancillar por Potter- mi conciencia tenía razón no podía estar así por mucho que él me pusiera nerviosa, yo tenía orgullo- Lo siento señor Potter vuelvo y le repito tenía cosas que hacer, además lo que yo haga o deje de hacer no le incumbe mientras esté cumpliendo con mi trabajo.

- No será más bien que te pongo nerviosa - refuto con burla- y por eso te inventas excusas y huyes- concluyo y tenía toda la razón pero no le daría la satisfacción de que lo admitiera, primero muerta.

- Yo no tengo ninguna necesidad de inventar excusas- conteste con firmeza- él que usted no sepa aceptar el que no fue inolvidable y que existen mejores no es mi problema- le exclame, me sonreí internamente al ver la expresión desencaja de su rostro estaba para tomarle una foto, Dios me sentía eufórica por haberle devuelto el golpe- por lo que si me disculpa- intente irme pero nuevamente me agarro del brazo acercándome a él.

- Estas jugando con fuego Pansy y te puedes quemar- siseo en mi oído, Dios estaba demasiado cerca, un escalofrío me recorrió entera, demonios por qué me tenía que afectar siempre sin importar las circunstancias, aún así no me dejaría derrumbar.

- No sé de qué hablas- conteste- sin de seguro ya no enciendes nada- asegure con malicia-¡Ja! Ahí tiene señor me creo lo mejor del mundo- pensé sonriendo internamente al ver su cara, aunque la sonrisa me duro muy poco cuando me inmovilizó contra la pared.

- ¿Estás segura?- susurro cerca de mi cuello erizándome, ¡Dios! Se suponía que debía molestarlo y evitarlo, no provocarlo y que se me tirara encima- realmente crees que no quemo a nadie- pregunto mientras empezaba a besarme el cuello mientras yo aguantaba los suspiros de placer que clamaban por salir porque no podía darle esa satisfacción, sería aceptar que él tenía razón- no te reprimas Pansy quiero oírte suspirar y gemir por mi- me dijo sensualmente al mismo tiempo que mordía una zona sensible en mi cuello logrando que soltara un gemido sin poder evitarlo, -Reacciona Parkinson- escuche decir a mi conciencia a lo lejos pero no podía moverme. Sentí que habían pasado horas y yo seguía tratando de suprimir mis gemidos mientras el lamia, mordía y besa mi cuello, no podía reaccionar, el sentirlo tan cerca y el olerle su aroma me dejaban sin fuerzas, tenía que rechazarlo, empujarlo o lo que fuera pero ¿Cómo se suponía que lo hiciera si cuando lo tenía cerca mi cuerpo hace lo que quiere y mi cerebro no funciona?.

Todo parecía salirse de control hasta que escuche unos pasos provenientes del pasillo que me hicieron reaccionar, lo empuje con todas mis fuerzas los más lejos que pude de mí y empecé arreglar mi ropa frenéticamente, Harry no entendía que me pasaba, me había quedado viendo todo el tiempo confundido hasta que vio a una de las empleadas caminar hacia nosotros, era Lavender Brown y aunque nunca me cayó bien en estos momentos era la persona más feliz de verla, estoy segura que podría hacerle hasta un altar. Aprovechando la distracción de Harry me fui del lugar lo más rápido posible maldiciéndome una y otra vez por ser tan estúpida y tan imbécil, ¿Dónde había quedado eso de tenerlo lo más alejado posible de mí?-Al parecer al mismo lugar que se va tu materia gris cuando estas con él- expreso mi conciencia con sarcasmo- Suspire, esto era frustrante, no tenía fuerza de voluntad cuando se trataba de él al parecer.

Cuando llego la hora del almuerzo había logrado evitarlo olímpicamente aunque fue difícil ya que al parecer el muy maldito sabía siempre donde estaba y en qué momento, fue un lío y un martirio pero al final logre llegar al almuerzo con mi dignidad y mi orgullo intactos. Salí lo más rápido que pude del edificio, no quería encontrarme a Potter en el camino, ya había tendido suficiente con lo que deje que pasara esta mañana. Llegue al restaurante en el que siempre me reunía con mis amigas, cuando entre no estaba ninguna de ellas por lo que me dirigí a la mesa de siempre y me senté a esperarlas, pedí un café por el momento y me sumergí en mis pensamientos, recordando el infierno que he vivido desde que Harry Potter llego la empresa y comparándolo con los recuerdos que tenía con él hace 7 años, realmente él y yo habíamos cambiado demasiado, Harry ya no era el mismo chico completamente desordenado y jovial que sabía cómo tratar a una chica para seducirla, ahora era un líder impresionante y además se notaba que era responsable, de hecho lo había demostrado más de una vez en estas dos semanas, estoy segura que si las circunstancias fueran otras probablemente lo admiraría, pero yo ya no soy la misma chica de 19 años que se dejaba impresionar aunque tratase de mostrar mucha madurez que no tenía, los años que he pasado me han hecho madurar y crecer, ya no soy tan crédula como antes, mucho menos después de que tuve a alguien a quien amar y cuidar.

-Hey Pans- grito una de mis amigas haciendo que todos en el restaurante la miraran y sacándome a mí de mis pensamientos.

- ¿En qué momento han llegado qué no me di cuenta?- pregunte sorprendida, ¿Cuánto tiempo y que tan metida estaba en mis pensamientos para no oírlas llegar si siempre armaban alboroto como las cacatúas que son?

- ¿Cómo te ibas a dar cuenta si estabas metidas en tus pensamientos como tanga de bailarina cuando baila samba?- cuestiono Ginny en voz alta logrando no solo que Herms, Lu y yo riéramos si no también todo los clientes del local. Por Dios Gin nunca va a cambiar aunque tampoco quisiera que lo haga.

- Dios Ginny baja la voz que todos nos están mirando- exclamo Herms en voz moderada, se notaba un poco avergonzada por las actitudes de nuestra amiga. Todavía no se por qué no se acostumbrado si Gin siempre ha sido así y nunca iba a cambiar, así que lo mejor era no prestarle atención a muchas de sus cosas.

- Deja la Hermi ella siempre es así- declaro Lu. Ella si entendía que a Gin nadie la cambiara y que tenemos que quererla de esa forma, pero estoy segura que si llegara a cambiar de personalidad mi amiga castaña haría hasta lo imposible para devolvérsela porque a pesar que dijese que le molestaba estoy segura que es una de las cosas que le agrada de Ginny.

- Pero Lu..- intento reclamar mi amiga castaña pero Ginny la interrumpió.

- Ya Herms, tu sabes cómo soy- declaro- además si no fuese así no me querrías tanto como lo haces cierto- Hermione solo asintió divertida ante la declaración de la pelirroja- Pero bueno el tema de aquí no es mi forma de ser- aclaro- si no el Por qué tu- hablo señalándome- estabas tan metida en tus pensamientos y que era lo que pensabas- interrogo mientras se sentaba, al igual que mis otras dos amigas. ¿Qué se supone les iba decir? Pues verán estaba pensando en lo que ha cambiado Harry Potter desde cuando lo conocí un verano hace 7 años donde tuve la mejor experiencia sexual y romántica de mi vida en una isla Italiana, hasta ahora que resulta ser mi nuevo jefe, pero eso no es todo, no señor, resulta que también es el padre de mi hijo James cosa que él no sabe y que tampoco pienso decírselo porque en un idiota e imbécil que ha estado intentando esta dos semanas meterse entre mis piernas, ¿Qué les parece?- En definitiva eso no se los podía decir, sería como darle un golpe a cada una que las puede dejar en coma, por lo que ¿Qué jodida vaina les iba a decir?.

- Estaba pensando en los proyectos de diseño que tengo que hacer para presentar en estos días a mi jefe- comente- hemos tenido mucho trabajo últimamente con la llegada del señor Potter ya que quiere tener todo lo más rápido posible- termine tranquilamente. Y el premio para la mejor actriz es para Pansy Parkinson- aunquelo que dije no fuese del todo mentira, me la había pasado la mayor parte del tiempo en el baño del tercer piso evitando ver a Harry y cuando no podía estar ahí me daba una escapada del edificio y salía a caminar. Pero al parecer mi respuesta fue convincente porque mis amigas asintieron en señal de que me entendían- bueno ya que les conté que me pasa ¿Qué quieren comer?- pregunte al mismo tiempo que llamaba al mesero, pedimos nuestras ordenes y mientras esperábamos mis amigas comenzaron a contar su día.

- Sabes Pans te envidio- empezó hablar Ginny- tienes un jefe endemoniadamente guapo y que a pesar de que te da mucho trabajo solo lo hace porque es necesario y no para que meterte en su cama como Zabinni y me insinúa cada que puede que es el mejor y que de si aceptara me complacería tanto que me haría rogar por más- exclamo frustrada- Este.. no creas Gin, mi jefe no es tan diferente del tuyo, que ha intentado meterse por todo lo medios dentro de mis bragas, solo que él es más directo y me dice textualmente lo que quiere hacerme como hace dos día que me dijo:"no sabes cuánto desearía meter mi pene en lo más profundo de tu coño hechicera", Sip no estoy segura de que mi jefe sea una envidia- pensé interiormente- Pero hoy fue el colmo de todo, cuando intento meter su mano por debajo de mi falda cuando me senté al lado suyo en la reunión del equipo- Si tú supieras Gin que él mio no lo intenta, ¡lo hace! – así que me levante de mi puesto le di una sonora cachetada me largue de ahí, no soportaría estar ni un minuto más o lo de seguro lo mataba.

- Te entiendo Gin- hablo Herms y la pelirroja la miro confundida como diciendo:"Malfoy intento lo mismo"- en lo de querer matarlo- corrigió rápidamente- gracias a Dios Malfoy nunca intentado nada de eso y donde lo llegar hacer le cortaría la mano- expreso enfurecida imaginándoselo- pero aunque no hace lo de Zabinni, me ha tenido con trabajo doble todo la semana diciéndome que era para que dejara de distraerme- prosiguió mientras aumentaba su molestia a medida que hablaba- y no logro entender de cual distracción está hablando y lo peor no ha sido eso- ¿Qué podría ser peor que eso? Me pregunte- lo peor sucedió hoy cuando le fui a entregar unos informes y ni siquiera los miro bien cuando me dijo que estaban malos, que yo era una inepta, que había mal gastado mi educación e Cambridge porque esos informes no servían ni para taco- exclamo furiosa- OK eso si es peor, gracias a Dios a pesar de todo Potter no es así- pensé- No soporte más y le tire los informes a la cara y le dije que bien podía metérselos por el culo- terminó completamente enfurecida, entre Ginny, Luna y yo logramos calmarla después de unos minutos.

- Respondiste bien Herms- hablo mi amiga rubia- aunque estoy segura de que yo hubiese sido más agresiva, como lo fui hoy con Nott- comento con orgullo- El muy canalla sabía que hoy iba hacer una de las presentaciones más importantes para mí, frente a todo el equipo y el Señor Black y el muy desgraciado se la paso criticando cada uno de los aspectos de la conferencia y no me deja explicar nada hasta que llego a un punto en el que no pude más- siguió contando- le grite hasta del mal que se iba a morir, que era imbécil, idiota, bipolar, narcisista y que además no tenía lo suficientes pantalones para hacer frente la única mujer inteligente del grupo y que de seguro lo intimidaba y eso no le dejaba ver mi potencial, para luego salir de la sala de conferencias dando un portazo sin importarme que el presidente estuviese ahí- terminó en el mismo instante en que llego la comida por lo que trate de tranquilizarlas a todas para que pudieran comer tranquilas. En definitiva lo que me había pasado con Harry no era comparado con lo que pasaron mis amigas, sus jefes eran unos imbéciles definitivamente.

Al final terminaos comiendo en tranquilidad hablando de cosas triviales para no pensar en lo que nos esperaba cuando volviéramos a la empresa. Cuando termino la hora del almuerzo regresamos cada una a su respectivo departamento, deseándonos suerte cada una, en especial yo a ella para lo que estaba por venir.

El transcurso de la tarde se fue más rápido de lo que imaginaba aunque tuve que hacer varias maniobras para poder evitar a mi jefe, maniobras de las más raras hasta la más ilógicas, como el momento en que iba saliendo de su oficina y me debajo de mi escritorio para que pensara que no estaba allí o el momento en que iba pasando por el tercer piso y como no tenía tiempo de entrar al baño, intente esconderme detrás de una lámpara que sinceramente no tapaba nada para irme inmediatamente detrás de una de las plantas que habían. Seguramente más de un empleado pensaría que estaba loca pero no me importaba.

Por fin llego la hora de salida y ni señal de Potter, celebre internamente porque no tendría ningún inconveniente para poder irme.

-¿Para dónde vas Parkinson?- pregunto Harry molesto. Tal vez hable muy rápido.

- Para mi casa –conteste, entre más rápido respondiera, más rápido podría irme o así pensaba yo- que por si no se ha dado cuenta señor ya es hora de salida.

- Eso lo sé, pero necesito hablar con usted- me contesto.

- Usted y yo no tenemos nada de qué hablar- le dije al momento en que me daba la vuelta para irme pero él me lo impido agarrando mi muñeca.

- Si tenemos que hablar- hablo con voz firme- tenemos que hablar de porque ha estado escondiéndose de mí y evitándome.

- Yo no me he estado ni escondiendo y mucho menos lo he estado evitando- asegure.

- Entonces como se le lama el que intentara esconderse detrás de una lámpara cuando iba a pasando por el tercer piso- argumento. ¡Mierda! Se había dado cuenta el muy, me sonroje al saber que me había visto. Dios.

- Pues sabe que sí- acepte ya me había cansando del juego del gato y el ratón- si lo he estado evitando y sabe por qué- el negó- porque no usted es un idiota, arrogante ególatra e imbécil que no ha dejado de insinuárseme estas dos semanas convirtiendo mi vida en un maldito calvario porque soy una idiota que se le olvida todo cuando me toca más de lo debido o invade mi espacio y que me enciende como el infierno cada vez que me susurra al odio de forma sucia todo lo quiere hacer porque Benito sea, no he olvidado lo que paso…- me calle brutalmente al darme cuenta de lo que hacía y verlo con los ojos abiertos y sonriendo ¡Oh diablos! Porque tuve que abrir mi boca.