Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, les pertenecen a Tadatoshi Fujimaki. Cualquier modificación a su idea original es para el abuso del entretenimiento mío y el de ustedes lectores.
Sean bienvenidos/as Criaturitas marvadas a este proyecto. Espero que les guste y no sé, no lanzarme tomatazos en caso de que no, whatever, gracias por apoyar. *Se inclina en una reverencia como Sebastian Michaelis*
Bueno, menos bla bla bla y disfruten del fic c:.
Lo observaba incrédula, suspiré y antes de que pudiera hablar escuché un sonido. Akashi había puesto su taza Maruzen sobre la mesa, suspiro y le miró fijamente.
-¿No crees que tu recompensa es demasiado personal en comparación a si pierdes? –dijo Akashi con un tono totalmente serio.
-…-suspiró aquel chico -¿Entonces qué tratas de proponer? Mejor dicho, ¿tus padres no te enseñaron a no meterte en asuntos ajenos?
-No –todos quedamos boquiabiertos, Akashi se rebajo a responder con sarcasmo. –Así como a ti tampoco te enseñaron a no meterte con la mujer de alguien más.
-Jo~ -se mofa de Akashi mientras se posa tras de mí, con su mano derecha acaricia mi mejilla y con su otra mano acaricia mi muslo izquierdo, dejándome aprisionada en su pecho debido a la posición de sus brazos –Así que esta gatita tiene dueño.
Por algún motivo, no me puedo mover. Me siento más que asqueada con su simple respiración en mi cuello, siento como si estuviera reviviendo algún trauma. Nunca alguien me había repugnado tanto en tan poco tiempo. Akashi se pone de pie sin lograr ponerse a su altura dado a que aquel chamaco podría medir lo mismo que Midorima.
-¡Déjala en paz! –ordenó Akashi.
-¿Y quién me lo ordena? –dice en tono de burla, cosa que enfureció a Akashi.
Alguien no está tomando en serio una de sus órdenes y lo está fulminando con su mirada. Akashi suspira profundamente y baja su mirada. Cuando Akashi retoma su mirada escucho como el resto del equipo se levantan de la mesa y se ponen tras su capitán mientras este mira con orgullo y cruza sus brazos. El patán me suelta, no sin antes lamer mi cuello.
-No puedo creer que Haru Yagami es mas inofensiva de lo que se ve en los torneos, quizá eres una estafa –no puedo creer que alguien me haya tratado de manera más inferior aparte de Akashi, y sin algún motivo –yo, Souta Shiranui he hecho que Sasori* tiemble solo por…
-Podrías cerrar tu maldita boca por un momento –dijo Akashi luego de proporcionar un fuerte golpe en su mandíbula -¿acaso no estás violando una de los principios de tu deporte?, no sólo eres una basura de persona, sino que también una escoria del deporte. ¿Así te haces llamar el mejor de la escuela? Me das asco.
Reo me tomó y me llevó fuera de la cafetería mostrándome donde quedaban los baños más cercanos.
-Ten, límpiate –dijo pasándome un pañuelo.-Akashi podrá ser de muchas maneras, pero nunca permitiría que te suceda algo como esto sin que esa persona pague.
Dicho esto escuché como Nebuya lanzó al chico tan fuerte que lo arrojó fuera de la cafetería, dejándolo tirado frente al pasillo en que estábamos. Reo me guiñó un ojo y me hizo señas para que fuera a limpiarme mientras el tronaba sus dedos. Es mejor hacerle caso.
Al salir del baño, todos actuaban como si nada hubiese sucedido. Todos comían tranquilamente
-¿Qué sucedió? –pregunté extrañada
-Sólo llego el director, preguntó que sucedía, dijimos que era defensa contra un acoso sexual, nos perdonaron y a él lo expulsaron –dijo Hayama sonriente y totalmente calmado mientras tomaba su malteada.
Cuando estaba a punto de volver a hablar, se había acabado el almuerzo. Todos tomaron sus cosas dispuestos a irse a sus salones.
-Ten, te compré esto –dijo Akashi ofreciéndome un Brownie –cómelo antes de que lleguemos al salón de algebra, es el maestro más estricto.
Tomé el brownie y note una pequeña sonrisa en los labios de Akashi. No sé si sentirme alagada por cómo me ha defendido o asustada por esa sonrisa en sus labios. Sin embargo, me siento feliz.
El tiempo ha pasado volando y ya son las tres de la tarde, lo que significa: ir por mis bragas e ir a practicar. Camino por los pasillos, totalmente perdida y sin saber a dónde ir. Mi teléfono ha vibrado, he esperado este momento más de lo que he esperado ponerme las bragas de nuevo. He dado en el blanco, es un mensaje de mi padre diciendo que han escogido a sus nuevos protegidos. Nunca me había sentido tan aliviada por algo tan inesperado. Cierro el teléfono y sigo con mi búsqueda, debo encontrar el gimnasio.
-¡Hey! Ten más cuidado cuando caminas –dijo una voz masculina, no sé cuando choqué contra él -¿te encuentras bien?
-sí, lo siento… -suspiro –es que estoy perdida, no puedo encontrar el gimnasio.
-Umm… -el chico duda y finalmente sonríe –¿te parece si te acompaño?
Sus zapatos tienen suela roja, es un senpai y al parecer mi cara lo dijo todo. Aquel castaño me guió por los pasillos hasta llegar a una gran puerta, sin su ayuda no creo haber sido capaz de encontrarla. Me paso un papel y me dijo que lo utilizara en casos de emergencias o cuando necesite a alguien. Abrí el papel, tenía su número, lo miré y me sonrió a cambio. Se marchó mientras agitaba lentamente su mano. Crucé la gran puerta y ahí estaban, en todo esplendor el entrenamiento de Rakuzan.
-Llegas tarde –dice Akashi con su tono neutro.
-Me he perdido, pero me han guiado hasta llegar aquí –respondí. Akashi con su cara de pocos amigos hizo señas para que lo acompañara. Yo obedecí.
Llegamos a lo que parece ser donde guardaban el equipo. Akashi no dice nada y extiende su mano, allí estaban mis bragas. Las tomo y me las pongo, adiós incomodidad. Akashi sólo observa, sigue en silencio. Le observo de la misma manera, ninguno hace o dice algo. Él estaba dispuesto a salir cuando le tomé de la camiseta y me miró por encima de su hombro. He vuelto a sentirme inferior.
-¿Tienes algo que decirme? –dijo con autoridad, niego con la cabeza. –pues si me lo permites, tengo cosas más importantes que hacer.
-Gracias –dije con una sonrisa melancólica. Siento que voy a romperme. Él se inmuta.
-Alguien debía hacerlo, sólo tomé la iniciativa. –dijo retirando su mirada así como mis dedos de su camiseta. Finalmente, he quedado sola en el almacén.
Salí del almacén y tomé el único camino que sí conozco, el camino a casa. Faltaré al club de Karate, no estoy de ánimos. He sentido la fría brisa y he visto los fugaces relámpagos, hoy lloverá. Doble en la esquina más cercana, es el camino largo a casa, por el cual sólo se llega caminando. Necesito pensar, Akashi no caminará para buscarme. Comienzo a sentirme cansada, hay un parque cerca, creo que puedo un poco más. Al sentarme en una de las bancas un aura cálida me abraza, la risa de los niños comienza a aliviar el dolor y mi mente divaga sin rumbo, así como las nubes se van acoplando hasta formar un manto gris.
Una, dos, tres e incontables gotas caen pasivamente del cielo. Miro la hora, son 07:44 PM, para mi sorpresa tengo un Mail:
De: Ishikawa Shuu
Asunto: lo siento, pero era necesario.
Hola Haru, mi nombre es Shuu. Sé que te parece extraño, pero si miras bien mi dirección y compruebas el numero de ID notaras que es el mismo del papel que tienes en el bolsillo. Para no hacer más largo el asunto, soy quien te guio hasta gimnasio. Pedí tus datos en rectoría, estaba preocupado por la expresión en tu rostro y quería saber cómo estás. Ya sabes, si necesitas algo, tienes mi número. Un beso, Shuu.
De alguna manera, la tranquilidad invade mi cuerpo y le envío un mensaje para quedar. Segundos más tarde, ha aceptado mi invitación, mejor voy a casa y me preparo. Las gotas se intensifican, ha comenzado a llover, o mejor dicho, ha comenzado un diluvio en pequeña proporción. Pensaba que a este paso imitaría a las nubes, pero no, no siento gana de llorar. Al salir a la avenida tomo el taxi más cercano y le doy una dirección, estoy a punto de ver a Akashi enojado, he desobedecido una de sus órdenes. Llegué a casa de Akashi, la señora Fujisaki me dio la bienvenida como siempre.
-Haru, pequeña, bienvenida a casa –dice con una de sus típicas sonrisas, le devuelvo el gesto y ella continúa –el joven amo todavía no llega, si gustas puedo comenzar los preparativos de tu cena.
-No se preocupe por eso, he recibido una invitación que no puedo rechazar, por lo que voy a tomar una ducha, no me esperen a cenar –dije subiendo las escaleras, ni siquiera espere por su respuesta. El agua caliente ayudaba a tranquilizar mis músculos, me sentía más calmada que antes.
Llegué a Maji Burger y el olor me hacía sentir muy nostálgica. Diferencie a Ishikawa-senpai en uno de los asientos. Ishikawa-senpai es un joven muy apuesto, cabello castaño y un mechón rubio, ojos café y algo alto*; cálmate Haru, no puedes tener ojos que no sean para Akashi. Me acerqué a él lentamente, respiraba profundamente tratando de ganar valor. Sus ojos se posaron en los míos y una sonrisa adornó sus labios, sentía como una imitación de sonrisa se formaba en mis labios.
Tomábamos una malteada y ninguno de los dos decía algo, sentía su mirada en mi rostro y yo no me atrevía a levantar la mirada; eso continuó así hasta que después de unos minutos decidí enfrentarlo. Levantó mi mirada y el continuaba observándome, de vez en cuando movía su cabeza hacia los lados mientras hacía expresiones graciosas con su rostro.
-¿Qué hace, senpai? –le pregunte extrañada. El sólo sonrió y siguió observándome
-Pensé que si hacía gestos graciosos podría animarte, estas algo deprimida y no me gusta verte así –dijo con una sonrisa en sus labios.
-Pues no ayudó en algo, sólo lograba sentirme más incomoda –dicho esto suspiró en forma de alivio y sonrió naturalmente. El espacio es menos denso.
-Si quieres que el ambiente este menos tenso ¿Por qué no dejas de tratarme formalmente? –dijo como si leyera mi mente. Asentí mientras sonreía – No quiero ser muy entrometido, pero quizá deberías olvidar tus problemas por un momento. Esa cara no debe ser natural.
Sonreí. Así cómo surgió la sonrisa surgieron varios temas de conversación, el senpai es totalmente agradable y fácil de mantener una conversación. El tiempo corrió, es casi media noche, lo sé porque Akashi envió un mensaje preguntando donde estaba, será mejor volver a casa.
-Lo siento, Shuu-senpai. Es tarde, debo volver a casa.
-¿Te parece si te llevo a casa? –dijo un poco preocupado –es muy tarde
-Puedo tomar un taxi –sugerí pero al parecer no le agrado la idea
-Estás conmigo, que llegues a salvo es mi responsabilidad –dijo con un tono serio, pero luego sonrió al notar la expresión enmi rostro –después de todo soy tu senpai.
…..
….
…
-Puedes dejarme aquí –dije a una cuadra de la casa. El miro hacia los alrededores y al no ver ninguna casa cerca me miro incrédulo –estaré bien, estamos a una cuadra.
-Muchas cosas pueden suceder en una cuadra –dijo preocupado. Asentí y le señalé hacia donde quedaba la casa de Akashi más no dije que él viviera ahí.
Nos despedimos y hasta que el portón no se cerró él no se marchó. Suspiré al pensar que debía entrar a la inminente mansión. Caminé lo mas sigilosa posible hasta llegar a mi habitación, suspiré de alivio y encendí las luces. Ahí estaba él, con unas piezas de Shōgi en mano. Ahora me mira fijamente.
-Al parecer somos como estas piezas –dijo mostrando al ōshō* y al gyokushō* -soy el ōshō, el rey dominante. Mientras, tú eres el gyokushō, el rey desafiante, pero en este caso la reina.
Lo miré expectante, sabía que no acabaría con sólo esas palabras.
-¿No hay algo que quieras decirme?
-En realidad, no. –Contesté.
-En ese caso, -Se acercó.-buenas noches ─Dijo acariciando mi barbilla.
Al escuchar el sonido de la puerta he vuelto a suspirar. Me recosté sobre la cama y la puerta se abrió un poco.
-Por cierto, bonito auto que te trajo. ─Dijo Akashi dejando ver el perfil de su rostro.─ Pero tarde, hablaremos mañana. Ni creas que de esta sales bien parada.
Pude ver su ojo lanzándome una fulminante mirada. Como siempre, estoy en problemas.
ōshō: Pieza de Shōgi. Significa Rey general aunque también podría ser traducido a Rey dominante
gyokushō: Pieza se Shōgi. Significa Rey desafiante
Lamento tanto la tardanza, lo sé, soy una persona horrible.
Gracias por haber perdido su tiempo dándole una oportunidad este fic y espero que les haya gustado. Gracias por sus lindos reviews, eso me me hace muy feliz.
Lo sé, apesto escribiendo agradecimientos, nunca fui muy buena en esa parte.
Estoy favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo." O/ Los reviews son lo que inspiran al escritor para seguir con su proyecto, los favoritos y seguir la historia es alentador pero que te digan "Sigue, vas muy bien" es la verdadera inspiración. Sin quitarles más tiempo me despido (^.^)/ Sayonara y hasta la próxima~
