Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, les pertenecen a Tadatoshi Fujimaki. Cualquier modificación a su idea original es para el abuso del entretenimiento mío y el de ustedes lectores.

Sean bienvenidos/as Criaturitas marvadas a este proyecto. Espero que les guste y no sé, no lanzarme tomatazos en caso de que no, whatever, gracias por apoyar. *Se inclina en una reverencia como Sebastian Michaelis*

Bueno, menos bla bla bla y disfruten del fic c:.


Estoy cansada. Ya es suficiente; no puedo más. Todos estos años es la misma historia. Estoy asustada, temo por mi propia salud física y mental.


De: Yuzuru Yagami

Para: Oto-san no Hime-chan

Ya decidimos el equipo. Este año la muralla de Yosen serán nuestros protegidos. Nos mudaremos a Akita más pronto de lo esperado. Laméntamos que tu estadía en Rakuzan no sea tan larga como estaba planeado, pero puedo asegurarte que Yosen te gustará más. Nos vemos pronto.


No podía evitar sonreír ante el mensaje de mi padre, lo observaba una y otra vez sin evitar que una pequeña curvatura apareciera en mis labios. No pensaba decirle a Akashi, sólo tomaría mis cosas de valor y me marcharía sin mirar atrás.
La noche esta fría y no puedo olvidar la mirada de Akashi, la lluvia parece no tener fin, tenía que descansar. Mi cuerpo me lo estaba pidiendo; me puse el pijama y me tiré en la cama y me dispuse a dormir, tenía la sensación de que esta sería una larga noche.
...

...
Desperté a lo que por deducción sería próximo a las tres y algo de la mañana. Sentía mis brazos encima de mi cabeza y como él daba besos llenos de lujuria y enojo en mi cuello.

-¿Acaso el te tocó como yo lo hago? ¿Te hizo sentir tan bien como lo hago yo? -dijo con enojo en su voz. Abrí los ojos y lo observaba fijamente. En sus ojos se podía notar el enojo que sentía -respóndeme ¿Acaso el te toco en los lugares que solo yo puedo hacerlo?, ¿besó ésos labios que solo yo puedo besar?, ¿tu hizo sentir placer y hacer que gritaras su nombre mientras tienes tu orgasmo como lo hago yo?

No me atrevía a responder, su mirada se hacía más oscura y el enojo se podía notar en su rostro.

-Lo hizo. Me tocó en los lugares que sólo tú podías hacerlo, beso estos labios que solo tú podías besar, me hizo sentir placer y que gritara su nombre mientras tenía el mejor orgasmo de mi vida -mentí. Su mirada se hacía más oscura con cada palabra que decía. Sus manos se posaron en mi cuello no hacía presión ni nada, solo tenía sus manos en él.

-Creo que fui muy claro al decirte que no podías abrirle las piernas a otra persona que no sea yo. Tu cuerpo me pertenece, tus pensamientos sólo tienen que estar en mi, todo tú ser es de mi propiedad ¿Acaso es algo tan difícil de entender? -comenzó a hacer presión en mi cuello. Más que enojo sus ojos mostraban algo más. Mi vista comenzaba a nublarse, no ponía ninguna resistencia, yo misma me metí en la boca del lobo por decir mentiras. Soltó mi cuello y soltó un suspiro.

-Entonces voy a hacer que te olvides de él, que olvides sus caricias, que olvides sus besos y que solo grites mi nombre cuando llegues al orgasmo. Tú me perteneces, eres solo mía, eres mi emperatriz por lo que tienes que estar siempre a mi lado.

Besó mis labios pero había algo extraño. Sus besos eran diferentes esta vez, tenían algo diferente, algo que no era típico de Akashi. Una de sus manos se posó en mi mejilla, la acariciaba lentamente mientras me besaba sin mucha prisa. Terminé el beso y lo miré a los ojos.

-Dime que me amas, aunque sea mentira, hazme sentir amada una vez en mi vida -dije acariciando su cabello. Una pequeña sonrisa adorno sus labios mientras tomaba mi mano y la ponía sobre su corazón.
-Te amo y mi corazón sólo late por ti -me beso y sentía las lágrimas salir de mis ojos, pero no eran lágrimas de felicidad ni mucho menos, eran lágrimas de tristeza y sufrimiento. Me enamoré de la idea de poder tener una vida feliz y llena de amor a su lado, me he enamorado del demonio disfrazado de un adolescente controlador que gusta que hagan todo según su voluntad. Pude haber tenido una relación normal con cualquier otro chico de mi edad y ser feliz, pero en cambio escogí estar al lado del emperador absoluto.

Sus besos, sus caricias, todo es diferente a la última vez, es eso o estoy tan acostumbrada que todo es normal. Todavía no sé que es peor, que obedezca todas sus órdenes sin ningún reproche o que haya cumplido su palabra de tenerme gritando su nombre y darme el mejor orgasmo de mi vida. Me besó lentamente y luego sonrió, nuestras respiraciones seguían agitadas pero eso no importaba ahora. Acariciaba su rostro lentamente y extrañamente él dejaba que lo hiciera, no quería irme a Akita y dejarlo atrás, mi amor por él era más grande que el querer alejarme.

-Algo me ocultas y eso te atormenta –dijo tomando mi rostro entre sus manos. En ocasiones como estas odiaba lo mucho que él me conocía. Salió de mí y se recostó a mi lado, soltó un sonoro suspiro y luego me llevo a su pecho –no te obligaré a que me digas si no quieres hacerlo, sólo por esta vez así que no te acostumbres, ahora duerme, mañana será un día largo. –Beso mi frente y cerro sus ojos, al parecer quería descansar pero yo no.

En este momento, mi mente solo se podía poner a pensar, sobre todo como fue posible que mi padre cambiara Shutoku por Yosen, algo debió hacerlo cambiar de opinión. Mi decisión estaba hecha, me iría en el primer tren mañana; solo yo, nada de equipaje o esas cosas, es como si estuviera huyendo, que es claramente lo que haré. Decidí descansar un poco. Ya tenía la excusa perfecta de todos modos, sólo espero que todo salga bien.

Cuando desperté y observé el reloj, era temprano, el tren saldría en una hora lo que me daba tiempo de arreglarme y llegar a la estación. Traté de levantarme lo más cuidadosamente posible y cuando lo logre observé su rostro, ese rostro que me ha fascinado todos estos años, ahí descansando sin tener idea de nada de lo que está pasando; tengo que dejar mis emociones para otro momento, si dejo que me dominen estaré en problemas. Ya estaba lista y sólo necesitaba mi celular para irme, lo busqué con la mirada y no podía encontrarlo, luego de una pequeña búsqueda lo encontré y supe que ya era tiempo de marcharme. Camine con sigilo hacia la puerta, estaba a solo pequeños pasos de mi libertad, toque la manija de la puerta y la abrí, estaba a punto de salir cuando una voz me detuvo.

-¿A dónde crees que vas? –dijo esa voz a mis espaldas. Un escalofrió subió por mi columna, esto no podía estar pasándome ahora. Di una pequeña vuelta y lo observé, sentado en la cama con los brazos cruzados sobre su pecho con solo esa manta cubriendo su desnudez. No podía ponerme nerviosa, no era momento de acobardarse –creo que hice una pregunta y estoy esperando una respuesta.

-Voy a entrenar Sei-chan, estamos a un mes del torneo nacional y me toca participar este año, tengo que entrenar muy duro para seguir en la cima como hasta ahora –dije muy confiada, el hecho de estuviera vistiendo el sudador oficial del equipo de Japón hacia mi mentira más creíble, solo espero que el crea mi historia. Su mirada era muy intensa y ninguno de los dos decía alguna palabra.

-Está bien, solo no se te ocurra hacer una tontería, te quiero de regreso en dos horas, no más no menos ¿entendido? –dijo con total autoridad

-Sí, Sei-chan –dije con una sonrisa, él sólo respondió con una pequeña sonrisa y volvió a acostarse, tomé esto como mi señal para irme, caminé fuera de la mansión dejando muchas cosas atrás, tomé un taxi y me dirigí a la estación, ahora no había vuelta atrás.

Ahora recuerdo el porqué no me gustan los viajes en trenes, son muy agotadores; el hecho de que muchas personas no estén abordo lo hace mucho mejor, es más tranquilo. Sólo faltaban pocos minutos para llegar a Akita, no podía creer que en verdad era libre. Bajé en la estación correspondiente, ahora era el momento de arrepentirme por no preguntarle a mi padre la dirección, solté un suspiro y me senté en una de las bancas, toda la adrenalina está abandonando mi cuerpo y me siento cansada.

-¿disculpe, es usted Haru Yagami? –escuché una suave voz a mis espaldas, voltee mi cabeza y ahí estaba un chico, una muy apuesto y con una hermosa sonrisa –mi nombre es Himuro Tatsuya, su padre me envió a recogerla –dijo con una sonrisa, ahora recuerdo el mensaje que le envié a mi padre confirmando mi viaje a Akita. Me puse de pie y camine hacia el chico, de cerca era más apuesto.

-Por favor cuida de mi –dije con una pequeña reverencia, sus manos se posaron en mis hombros y las palabras 'es hora de irnos' abandonaron sus labios. Caminamos hasta tomar un taxi, al parecer este chico no andaba con rodeos iremos a mi casa directamente. Observé al chico que estaba a mi lado, su vista estaba al frente por lo que podía mirarlo sin remordimiento, mi recorrido a su cuerpo de detuvo en sus manos, volví la vista a su rostro solo que esta vez el me observaba con una cálida sonrisa, sentía los colores subirme al rostro con su sonrisa.

-¿Sucede algo? –dijo sonriente.

-No, no pasa nada malo, es solo que eres un buen jugador de baloncesto –dije sin rodeos. Sus ojos y su boca se abrieron un poco para ser remplazados con una sonrisa rápidamente

-Había escuchado rumores sobre su especialidad para observar jugadores pero esto es más de lo que imaginaba –su voz era muy calmada. Este chico me caía bien. Le sonreí y este me devolvió el gesto, la conversación no se detuvo ahí, hablar con él era muy cómodo y la atmosfera era muy tranquila. Después de varios minutos llegamos a lo que sería mi casa por esta estadía, me guió hasta la puerta y me animó a tocar el timbre, hice como fui mandada y mi padre fue quien abrió la puerta, la expresión en su rostro era algo completamente diferente, esa sonrisa de ojos* tan característica de él y la forma en que me abrazaba lo decían todo, está feliz de verme otra vez.

-Bienvenida –dijo abrazándome más fuerte. Al parecer en esta ocasión las cartas fueron invertidas.

-Estoy de regreso –dije devolviéndole el abrazo. Me soltó y me observo el rostro, como si estuviera buscando algo, no dijo nada y camino dentro de la casa, observé a Himuro y este sólo me dijo que lo siguiera, tanto misterio y tan pocas personas. Seguí el camino de mi padre con Himuro en mis talones, la casa era hermosa, digna del rey del baloncesto. Mi padre se detuvo en una puerta, el sólo me observó detenidamente.

-Desde este momento tu ayuda será requerida, así que por favor, haz los honores –dijo señalando la puerta. Al abrirla mis ojos no creían lo que veían, observe a mi padre y fruncí el seño.

-¿Cuánto gastaste en esta casa para tener una cancha bajo techo? –dije con tono enojado, podía creer que este hombre gastara el dinero en cosas como estas.

-Con el dinero que se supone sería de tu universidad, así que deja de ser malagradecida y entra –dijo empujándome. Escuché la risa de Himuro y la de mi padre a mis espaldas, mi cara de asombro debe de ser una muy fea, mi vista se poso en los jugadores, bueno, en uno solo; no creo que sea genéticamente posible para su edad ser tan alto, bueno, eso pensaba. Caminamos hasta estar cerca de él, mi padre llamó su atención y este volteo hacia nosotros, de espaldas era sorprendente, pero de frente era increíble.

-Haru-chin está más pequeña, me dan ganas de aplastarte –dijo para luego cargarme. Lo observé a los ojos y le sonreí, este me devolvió el gesto y me abrazo.

-es un gusto verte de nuevo Atsushi –dije poniendo mis brazos alrededor de su cuello. No podía creer que hubiera crecido tanto en tan poco tiempo, eso hacía que no perdiera mis esperanzas. Me puso en el suelo y me ofreció uno de sus dulces, al parecer ciertas cosas no cambian con él.

-Muy bien, ya que todo el equipo está aquí es momento de que les diga el porqué los elegí –dijo mi padre en tono autoritario; algunos eran caras desconocidas para mí, pero si fueron escogidos fue por algo –Este año le damos la oportunidad a Yosen para ser mis protegidos, todavía recuerdo cuando Teiko fue la primera escuela bajo mi supervisión, pero no estamos aquí para hablar del pasado; ustedes tienen algo que llamó mi atención, y es momento de que ese 'algo' sea explotado para convertirlos en los mejores. Dejemos las conversaciones de lado y vamos a practicar –dijo caminando hasta el centro –divídanse en dos equipos, yo seré arbitro, Haru, tú observa y actúa linda para papá –dijo sonriendo a veces me pregunto si realmente es un hombre de su edad. El pequeño encuentro empezó y tenía que admitir que Yosen era un equipo formidable. La forma en que Atsushi y Himuro jugaban juntos me dejaba sorprendida, eran el equipo perfecto, se complementaban el uno al otro.

-Les dije que la dejarían sorprendida –escuché la voz de mi padre. El asombro en mi rostro y mi interés en el equipo de Atsushi y Himuro debió ser uno muy notorio ya que no me di cuenta cuando terminaron y caminaron hacia mí –Haru, estoy decepcionado, te concentraste tanto en ellos que no actuaste linda para mí, estos niños crecen tan rápidos –dijo con falsas lagrimas en los ojos, realmente la actitud de mi padre era una de las mejores.

-Este equipo en genial –dije saliendo de mi asombro. Mi padre acarició mi cabello y murmuró un 'en tu cara' para luego soltar una sonora carcajada.

-Vamos chicos, comamos algo para recuperar energía, síganme los buenos –dijo mi padre con más energía de lo normal, realmente le gustaba este equipo. Comenzamos a salir y sentí mi celular vibrar en mi bolsillo, sentía un mal presentimiento y trate de ignorar la llamada; caminé hasta quedar en medio de Atsushi y Hirumo, mi celular volvió a vibrar y seguí ignorándolo.

-Es mejor que contestes ahora, no quieres que él se enoje más de lo que esta ¿verdad? –dijo Atsushi con su gran mano sobre mi cabeza, solté un suspiro y saque mi celular del bolsillo, no tenía el valor de contestar, la mano de Atsushi acariciando mi cabello de daban algo de valor, pero no el suficiente.

-Hola –dije después de reunir el valor suficiente, el se mantenía callado, no decía nada

-Veo que no me tienes la suficiente confianza como para decirme que te marcharías; no te preocupes, no estoy enojado contigo, tu padre me llamó hace unos días para informarme de la sorpresa que te tenía. Pienso que la emoción que sentías de reunirte con tu padre fue más que el querer decirme; por eso, mientras te hacia mía anoche quise que recordaras algo, que recordaras como soy el único en tu vida, al único que tienes que tener al lado, eres mi emperatriz por lo tanto estas destinada a estar a mi lado. Quiero que pases tiempo con tu familia, nosotros tendremos más tiempo de reunirnos. Hasta pronto Haru –dijo para luego colgar.

Sentía un nudo en la garganta. Todo este tiempo él sabía que me marcharía pero se mantuvo a raya.


Lamento tanto la tardanza, lo sé, soy una persona horrible.

*Sonrisa de ojos: Cuando tus ojos participan en lugar de simplemente tu boca, tu sonrisa tiene el poder de encantar a otras personas.

Gracias por haber perdido su tiempo dándole una oportunidad este fic y espero que les haya gustado. Gracias por sus lindos reviews, eso me me hace muy feliz. El final de la historia se esta acercando cada vez mas pronto, esta vez escribí tres capitulos en uno -por eso tanto la tardanza- pero los dividí en partes para que no se aburran leyendo.

Estoy favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo." O/ Los reviews son lo que inspiran al escritor para seguir con su proyecto, los favoritos y seguir la historia es alentador pero que te digan "Sigue, vas muy bien" es la verdadera inspiración. Sin quitarles más tiempo me despido (^.^)/ Sayonara y hasta la próxima~