Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, les pertenecen a Tadatoshi Fujimaki. Cualquier modificación a su idea original es para el abuso del entretenimiento mío y el de ustedes lectores.
Sean bienvenidos/as Criaturitas marvadas al final de este proyecto. Espero que les guste y no sé, no lanzarme tomatazos en caso de que no, whatever, gracias por apoyar. *Se inclina en una reverencia como Sebastian Michaelis*
Bueno, menos bla bla bla y disfruten del fic c:.
Sentía un nudo en la garganta. Todo este tiempo él sabía que me marcharía pero se mantuvo a raya.
-Por tu rostro puedo decir que no estaba enojado, así que alégrate –dijo Atsushi aun acariciando mi cabello.
-Todo este tiempo el sabía que me marcharía sin decirle nada y no está enojado –dije haciendo esfuerzo para verlo a los ojos, el bajo su mirada hacia mí y me sonrió. Mi relación con los miembros de la generación de los milagros siempre ha sido una muy buena, se puede decir que ellos me consideran parte de ellos. Llegamos a la cocina y comenzamos a comer comida chatarra, al parecer mi padre reunió información sobre el estómago de Atsushi ya que solo había de sus favoritos. Comíamos y conversábamos como si nos conociéramos de siempre, el ambiente era muy ameno y divertido.
-Haru-chin, sal conmigo –dijo Atsushi y toda la cocina quedó en silencio. Lo observé detenidamente tratando de buscar la broma, pero su rostro era de total seriedad.
-¿no te gustaron los dulces? Puedo conseguirte otros si quieres –dije evitando el tema. Él me observó y tomó mi mano sacándome de la cocina, camínanos hasta lo que descubrí era el jardín trasero, se sentó en una de las bancas y me colocó frente a él, estábamos casi a la misma altura.
-Tienes que dejar de vivir tu vida en torno a él –dijo sosteniendo mi mano.
-No quiero meterte en problemas con él, trato de evitar su furia lo más que puedo –dije poniendo su mano sobre la mía con una sonrisa triste –además, no soy alta, estoy muy por debajo de tu tipo ideal -Saliste con Kise-chi una vez –dijo haciendo presión en mi mano -sí, lo recuerdo bien, pero luego tuve que pagar las consecuencias –dije haciendo presión en su mano también. No dijimos nada más y nos observamos a los ojos
-No importa, aunque no salgas conmigo siempre estaré a tu lado, pero que quede claro una cosa –dijo con voz seria –no me interesas románticamente, no eres alta, eres un pequeño bicho que me dan ganas de aplastar –solté una carcajada por su comentario –me gusta cuando ríes, no pareces esa chica infeliz que es atormentada por su enamorado –dijo sin aviso -¿Todavía mantienes contacto con los otros?
-Sí, aunque en algunas ocasiones es algo difícil, mas con Ryota que siempre está ocupado –dije con una gran sonrisa en mis labios. Agradecía que mi relación con la generación de los milagros quedara intacta a pesar de los años –quisiera que todos nos reunamos aunque sea una sola vez, quiero verlos a todos juntos –dije observando el cielo
-No sabes lo que trae el futuro, así que no quieras adelantar el tiempo –dijo acariciando mi cabello –mejor entremos, quiero dulces –dijo levantándose y tomando mi mano. Entramos a la cocina y lo primero que sentí fue las miradas en nuestras manos que aun permanecían unidas.
-¿Entonces ya están en una relación? –dijo mi padre con una mirada picara en su rostro –ya sabes lo que dicen de los hombres altos hija –dijo con aún con esa mirada, sentía los colores subirme al rostro, no podía creer que mi padre hablara de 'eso' como si nada
-Su hija no es mi tipo, es muy pequeña –dijo Atsushi con voz aburrida –solo nos une nuestra amistad desde Teiko, sino, ya la hubiera aplastado hace mucho tiempo.
-Tus palabras me hacen sentir bien Atsushi –dije con sarcasmo
-No tientes tu suerte, todavía puedo aplastarte –dijo con seriedad en su tono, solté una carcajada y seguimos conversando como si nada hubiera pasado. Este ambiente de risas, cero preocupaciones y felicidad era el que me hacía falta, anqué no podía negar el hecho de que Akashi ocupa gran parte de mis pensamientos. Pasamos el día entre charlas, organizar estrategias y observar videos antiguos de Yosen. Según avanzaba la tarde, los miembros comenzaron a marcharse poco a poco hasta que solo quedamos mi padre y yo. El ambiente se encontraba un poco tenso, ninguno de los dos decía nada y solo nos observábamos.
-Quiero que te alejes de Akashi y es una orden –dijo mi padre con tono autoritario. Mis ojos se abrieron más de lo normal por la sorpresa, él no podía estar haciendo esto.
-¿Por qué? –pregunté en un pequeño susurro
-No pensaba que las cosas sucedieran de estas formas, pero ya es momento de decirlo. Hace un tiempo atrás se que estabas escuchando cuando tu madre y yo decidíamos con quien te casarías, no pongas esa cara, sé que estabas escuchando; el punto es el siguiente, debido a que tu madre y yo estaremos más fuera que dentro del país, decidimos que es momento de que te cases –dijo observándome sin quitar esa expresión de seriedad. Sentía como un nudo se formaba en mi garganta, sabía que esto pasaría pero no tan rápido.
-¿Por qué esta decisión tan repentina? –dije acercándome a él con un poco de desesperación en mis voz.
-Es algo que tendría que pasar, tu madre y yo no estaremos siempre cerca para cuidarte, por lo que decidimos que casarte sería la mejor opción. Mejor ve a tu habitación y prepárate, él vendrá a tener una cena con nosotros –dijo y se marchó a lo que supongo sería su recamara.
Al parecer en mi destino esta hacer lo que otras personas quieran sin tomar en cuenta mi punto de vista. Caminé hasta mi habitación a paso lento y con la cabeza baja, sentía lágrimas bajar por mis mejillas y un sentimiento de culpa me invadió. Todo este tiempo quise estar con otra persona que no fuera Akashi, pero ahora que tendré la oportunidad me arrepiento, es como dicen 'prefiero quedarme con el demonio que conozco que con uno desconocido'. Mientras me arreglaba, preguntas de cómo será o si le gustará mi personalidad salían a flote, sentía una gran ansiedad y eso es algo que ni en los torneos me pasa. Un toque en la puerta me sacó de mis pensamientos.
-Hija, el invitado ha llegado, será mejor que bajes. –dijo mi padre atreves de la puerta. Los nervios se apoderaron de mí de nuevo y no supe cómo reaccionar, respiré profundo varias veces, salí de mi habitación. El caminar por los pasillos me hacían cada vez más nerviosa, mientras me acercaba se hacía más clara la risa de mi padre, al parecer estaban teniendo un buen momento, cuando llegué a lo que sería mi destino con un chico totalmente desconocido. Al parecer ellos no se daban cuenta de mi presencia, aunque era algo obvio ya que era cubierta por el cuerpo de mi padre.
-Hola –dije suavemente esperando que reconocieran mi presencia, cosa que funcionó; no podía creer quien estaba frente a mí, con esa sonrisa y ese brillo en los ojos. -Ishikawa Shuu-senpai –dije sorprendida acercándome a él.
-Al parecer ya se conocen –dijo mi padre con voz extrañada.
-Nos conocimos en Rakuzan, estaba perdida y la acompañé para que no se perdiera –dijo Shuu con una sonrisa en su rostro.
-Bien, jóvenes pasemos al comedor –dijo mi padre tranquilamente.
La conversación sólo era entre mi padre y Shuu, me sentía una extraña en mi propia casa. Mi cuerpo estaba presente pero mi mente no, mis pensamientos eran ocupados por Akashi en este momento. Mi vista se fijo en Shuu por un momento, su sonrisa era verdadera, no estaba fingiendo nada y en verdad estaba pasando por un buen momento; al saber eso sentí un nudo en el estomago, mi padre está siendo muy injusto al forzar a dos personas completamente opuestas a contraer matrimonio. Un hombre con traje entró al comedor, su vista se posó en mi y le sostuve la mirada, ni Shuu ni mi padre hacían nada, era muy confuso.
-Evitemos los malentendidos y precedamos con las presentaciones. Hija este es Lee Gun, él será el encargado de los arreglos de la boda, todo lo relativo estará en manos de él, así que no dudes en decirle tus ideas y preguntarle cosas.
-Señorita Yagami –dijo haciendo una reverencia a la cual respondí –es un honor por fin conocerla, permítame el atrevimiento, pero es aun más bonita de cerca –dijo con una gran sonrisa en su rostro. Lo observé de pies a cabeza, su estilo era diferente, todo en él era diferente.
-Cuidado, soy un hombre celoso. –Dijo Shuu con una sonrisa –Haru, Lee Gun es un muy buen amigo mío, no dejes que su aspecto de hombre serio sur coreano te intimide, en realidad él es un oso de felpa en el interior.
-Sé que es algo repentino, pero quiero escuchar sus ideas para la boda –dijo tomando asiento y sacando una libreta de su portafolios. Mi mente se puso en blanco, nunca había imaginado que contraería nupcias con alguien que no fuera Akashi, suena estúpido, pero siempre pensé que Akashi me vería como material de esposa.
-No pido mucho, es más, estoy de acuerdo en todo lo que diga Haru, después de todo ella es la protagonista del día y todos los ojos estarán en ella. Yo sólo soy el antagonista y al que muchos odiaran –dijo rascándose la nuca. Se le veía preocupado, como si algo le molestase, pero tratara de ocultarlo.
-¿Tienes alguna idea Haru? –dijo Lee Gun observándome detenidamente con sus ojos calculadores. Sentía como el tiempo pasaba pero seguramente lo que yo sentía como minutos fueron simplemente segundos.
-Como usted dijo, es algo pronto para hacer esa pregunta, es mejor que espere unos días –dije tímidamente.
-Hija ¿Cuándo piensan casarse? –dijo mi padre con esperanza en los ojos, tal vez nunca respondí para mí misma. Shuu planeaba responder, seguramente diría algo como 'no me importa cuando, solo que ella esté de acuerdo, eso es lo importante'.
-En un año –dijo Shuu sorprendiéndome, mi padre lo fulminó con la mirada y al señor Gun lo divertía la escena.
-Es demasiado tiempo, tiene que ser lo más pronto posible –dijo mi padre con voz firme.
-No es por ser irrespetuoso ni nada por el estilo, pero necesitamos tiempo para conocernos mejor, la base de una buena relación es conocer a tu pareja y para eso necesitamos un tiempo –dijo Shuu con seriedad, algo extraño en él.
-Tienen un año justamente, ni un día más ni un día menos. En este mismo día, a esta misma hora dentro de un año ustedes dos se casaran, fin de la discusión, pueden retirarse –dijo mi padre, por su tono de voz puedo decir que está enojado y mucho. El señor Gun y Shuu se pusieron de pie e hicieron una reverencia para luego marcharse sin mirar atrás. Todo quedó callado, demasiado, era como la calma antes de la tormenta.
-¿Por qué tengo que casarme con él? –dije después de unos minutos.
-Creo que no fui lo suficiente claro cuando dije que se marcharan, eso también te incluía a ti, así que ve a tu cuarto y reflexiona en lo mucho que está enojado tu padre –no fue necesario que lo dijera dos veces, me puse de pie e hice una reverencia para marcharme a mi cuarto. Sobre mi cama había un regalo que no recordaba haberlo dejado, era una cajita mediana pero bien decorada, la observé por unos minutos y luego decidí abrirla, en su interior se encontraba el gyokushō, aquella pieza de shōgi que según Akashi es la que me representa. Sentía una opresión en el pecho y mis ganas de llorar eran inminentes, mi cuerpo temblaba y sentía que me faltaba el aire. Sentía unas ganas desesperadas de estar con Akashi, de sentir su piel y que me abrazara. Trataba de ocultar mi llanto pero no podía, me sentía débil y todo gracias Akashi, sostenía la pieza con fuerza en mi mano, sentía que si la soltaba perdería algo muy valioso. Sentía mi celular vibrar en mi bolsillo lo tomé con calma y leí el mensaje luego de secar las lagrimas de mis ojos.
De: Murasakibara Atsushi
Para: Haru-chin
Asunto: dulces
Haru-chin, tu padre me obligó a hacer esto hace dos días, pero como no era muy importante es ahora que lo recuerdo; mañana estaré en tu puerta a las 7:00 am, puede que llegue más tarde, puede que no, quién sabe. Todo depende mi ánimo, tu uniforme esta en tu armario, creo que te verías linda con falda, parecerías una chica, en fin solo trata de estar lista a tiempo a Muro-chin no le gusta que llegue tarde. Adiós
De una forma u otra el mensaje de Atsushi me alegro un poco, me alegraba saber que el todavía se preocupaba por mí. Un toque en la puerta me puso alerta, no respondí, sabía perfectamente quien era.
-Hija, quiero disculparme por mi anterior comportamiento, solo quiero que sepas eso, buenas noches –escuché como sus pasos se alejaban por el pasillo, solté el aire que contenía inconscientemente, observé la pieza una vez más y me decidí, superaría a Akashi cueste lo que cueste, después de todo no tenía nada que me atara a él.
Los últimos tres meses fueron muy tranquilos, Yosen no era tan intimidante como Rakuzan y sentía que podía encajar perfectamente. Todas mis clases eran compartidas con Atsushi y Tatsuya lo que hacia las cosas más fáciles. Shuu y yo nos manteníamos en contacto, nos mandábamos mensajes diarios y los domingos venia a visitarme a mi casa bajo la estricta supervisión de mi padre. Los chicos entrenaban arduo para la Winter Cup, su deseo para estar en la cima no era un por los pasillos de la casa, todo estaba tranquilo y callado, cosa extraña ya que mi padre está por los alrededores, tenía ese extraño presentimiento de salir de la casa y volver más tarde, pero como siempre, lo ignoré. Abrí la puerta de mi habitación y dentro de esta estaba mi padre, estaba dándome la espalda viendo un punto fijo en el suelo. Él siempre hacia cosas extrañas, pero esta superaba a las demás. Me acerqué lentamente, es un hombre que tiene sus sentidos desarrollados y cuando está actuando extraño no sé como pueda reaccionar.
-¿Sucede algo? –dije acercándome lentamente, no me respondió, cosa que hizo que me preocupara más. Comenzó a dar la vuelta lentamente, sus enrojecidos por el llanto mientras que lagrimas todavía bajaban de estos y esa expresión de puro dolor que estaba plasmada en su rostro es algo que no olvidare –Me estas asustando ¿sucede algo? ¿Te duele algo? ¿Qué pasa? –dije un poco desesperada.
-Sí, suceden muchas cosas, también pasan muchas cosas por mi cabeza, y si, me duele algo y es justo aquí –dijo señalando su corazón, cosa que hizo que me preocupara –pero no por esa razón, sino, por esto –dijo enseñándome un sobre, me quedé tranquila, todo tenía sentido ahora.
-Papá…-trate de hablar pero fui interrumpida por él.
-Mi hija, mi hermosa, adorada y única hija, la persona por la cual juego baloncesto y es la luz de mis ojos, embarazada –dijo para que mas lagrimas bajaran de sus ojos. Sentía como si el mundo callera a mis pies
-Puedo explicarlo…-trate de razonar con el pero no me lo permita; las lagrimas amenazaban con salir de mis ojos en cualquier momento
-No necesito explicaciones, sé cómo se hacen los bebes perfectamente. Se perfectamente que ese bebe no es de Shuu, así que no trates de decir que es de él –dijo enojado -¿sabes lo que esto significa?
-No –dije mirando al suelo. Lo único que tengo por seguro es que mi padre me odia y va a echarme de casa
-Pues yo si sé lo que significa –dijo con voz dura observándome seriamente –hija, soy el hombre más feliz del mundo, por fin voy a ser abuelo –dijo para luego dar un grito al cielo, uno de felicidad. Abrí mi boca por sorpresa, trataba de descifrar que pasaba pero no entendía nada
-¿No estás enojado? –dije incrédula
-Es más que obvio que estoy enojado, pero la criatura ya tiene tiempo gestando en tu vientre y no soy tan desalmado como para echarte a la calle u obligarte a abortar –comenzó a acariciar mi cabello como siempre lo hacía cada vez que me daba consejos –Estaré a tu lado pase lo que pase, soy tu padre después de todo.
No podía retener mas las lagrimas y estas bajaban por mis mejillas; todos estos meses tuve que mentirle a mi padre sobre mi embarazo, cada vez que las nauseas se presentaban o cuando mi apetito incremento le hice creer que era solo una faceta de la adolescencia. Sentía como sus fuertes brazos me sostenían evitando que callera. El amor de un padre hacia sus hijos es increíble.
-vamos, tranquilízate, eso no le hará ningún bien al bebe, eres fuerte sabrás como salir adelante –dijo aun acariciando mi cabello. Lentamente comencé a calmarme, mi padre tenía razón, no podía dejar que esto me detuviera, tengo una vida en mis manos que cuidar.
-Tienes razón, no puedo pensar en misma de ahora en adelante-dije secándome las lagrimas
-¿Le dirás sobre el bebé? –pregunto sosteniendo mi mano
-Lo hare cuando este lista –dije respirando profundamente
-Recuerda que la Winter Cup esta cada vez más cerca, es cuestión de tiempo para que se reencuentren y él lo descubra.
Caminaba por los pasillos de la arena recibiendo diferentes tipos de miradas de las personas, al parecer no se acostumbraban a una adolecente con siete meses de gestación merodeando por los alrededores. La Winter Cup ya tenía varias semanas de haber comenzado y todavía seguíamos en el juego, gracias a Kami todavía no me he encontrado con Akashi o con su equipo.
-Miren, es Haru –dijo una voz chillona a mis espaldas, podía reconocerla donde sea. Mi suerte callo a mis pies, había hablado demasiado rápido. Ignoré la voz y fingí no haberlos escuchado, después de todo habían muchas más personas con ese nombre. Camine despacio todavía ignorándolos mientras fingía leer una revista. Podía sentir unos pasos apresurados a mis espaldas, al parecer mi fachada no había funcionado. Sentí como mi cuerpo giraba bruscamente para chocar de frente con un pecho, sentía sus brazos en mi cuello y me estaba dificultando el respirar.
-Ya suéltala Kotarō, tu sola presencia la incómoda –dijo Reo intentando liberarme, lo cual funcionó. Sentía como sus ojos se posaban en una parte específica de mí, el vientre, el cual sobresalía de cualquier forma. Los demás tampoco se quedaban atrás, sus ojos iban de mi rostro a mi vientre simultáneamente.
-No sabía que estabas en espera, felicitaciones –dijo Reo acercándose a mí para luego darme un abrazo, no tan fuerte como el de Kotarō pero con muchos sentimientos –rezaré para que tanto el bebé como la madre estén sanos –dijo para acariciar mi cabello y sonreírme.
-Hola chicos, ha pasado un tiempo –dije con una pequeña sonrisa en los labios, al menos ellos reaccionaron mejor de lo que esperaba. Todavía recuerdo la reacción de los demás chicos y como me apoyaban. Mis ojos se posaron en cada uno de los chico y me fije de que Akashi no estaba con ellos.
-No te preocupes por el, dijo que tenía que atender unos asuntos pendientes –dijo Reo colocando su mano alrededor de mis hombros, el alivio debió notarse en mi rostro ya que sonrió visiblemente. Mi celular vibraba en mi bolsillo y en momentos como este quería destruirlo.
De: Kise Ryōta
Para: Haru Yagami
Asunto: Winter Cup
Haru-cchi no seas mala conmigo TTATT.
Has ignorado 15 de mis llamadas, solo quiero saber cómo estas. Sé que no me responderás pero hare el intento; quiero que vengas a los vestidores de Kaijo cuando tengas tiempo libre, he comprado cosas para el bebé y quiero entregártelas; lo sé soy un buen padrino por eso no tendrás que fin, cuídate y cuida a mi pequeño ahijado. Adiós.
No lo negaría el mensaje había alegrado mi día, principalmente porque mi hijo no tiene padrino y Ryota se había autoproclamado como tal. Observé el reloj en mi muñeca y no me quedaba más tiempo, tenía que juntarme los chicos para el juego.
-Lo siento chicos, tengo que irme, ha sido un placer volver a encontrarlos, cuídense –dije caminando con dirección a los vestidores de Yosen, mi corazón latía fuertemente y el hecho de haber tenido un casi encuentro cercano con Akashi me ponía nerviosa. Abrí la puerta y los chicos tenían lo que parecía ser una pequeña celebración.
-Haru, se que estas feliz de verme pero no por eso tenias que orinarte encima –dijo Atsushi con su típico tono aburrido. Mis ojos viajaron directamente a mis pies donde un charco estaba comenzando a formarse, mi corazón latía rápido, esto no podía estar pasándome.
-Hospital…ahora…el bebé… -dije con dificultad, los nervios estaba apoderándose de mí. Atsushi fue el primero en reaccionar y me tomo en sus brazos mientras que Tatsuya llamaba a mi padre. Respiraba forzadamente y sentía las lagrimas bajar de mis ojos, las contracciones comenzaban a aparecer una tras la otra. Estábamos a punto de llegar al estacionamiento cuando Atsushi frenó repentinamente, sentí como una contracción se apodero de mi y sostuve fuertemente el cuello de Atsushi.
-Es tu culpa que ella este en este dolor, lo mínimo que podrías hacer es ir al hospital con nosotros para presenciar el nacimiento de tu hijo –dijp Atsushi con voz fría, mi vista se fijo en la persona que se cruzo en nuestro camino: Akashi.
-Atsushi no tenemos tiempo, muévete –dijo Tatsuya enojado. Sentía el cuerpo ligero, demasiado para mi gusto.
Cuando recobre conciencia estaba la cama de un hospital, todo estaba borroso y me dolía todo el cuerpo. Varios arreglos florales adornaban la habitación, todo era muy confuso, entonces recordé, mi bebé. Observé mi vientre el cual estaba plano, el pánico invadió mi cuerpo, comenzaba a pensar lo peor hasta que la puerta de se abrió y por ella entro Akashi. Lo observé detenidamente con una mirada suplicante.
-¿Dónde está mi bebé? –dije con voz rasposa. El sólo me sostuvo la mirada y no me respondió, los nervios comenzaban a apoderarse de mí.
-El doctor nos dio opciones, tú o el bebe, y creo que ya sabes la respuesta –dijo con un tono frío. El mundo cayó a mis pies y todo lo que veía era la nada, estaba en transe. Enojo, dolor, sufrimiento todo eso y a la vez nada
-Cómo pudiste maldito –dije tomándolo de su camisa –ese bebé era todo lo que tenia, era parte de mi y tu lo mataste –dije temblando por el llanto. Akashi puso su mano en mi cabeza y acaricio mi cabello.
-El doctor dio dos opciones, tú o el bebe, yo puse la tercera, ambos o él muere. Pensé que me conocías un poco mejor. –Dijo tomándome de la barbilla haciendo que lo mirara a los ojos –nadie, y repito nadie, ni siquiera ese tal Ishikawa Shuu los separara de mi, tu eres mi emperatriz, tu deber es estar a mi lado para siempre y nada podrá cambiar eso. Pero solo por esta vez, la decisión esta en tus manos: o te vas con ese perdedor de Ishikawa Shuu o vuelves a mi lado como mi emperatriz; te daré tiempo para que lo pienses, pero recuerda, mi paciencia no es eterna -dijo soltándome y saliendo de la habitación. No importaba lo que dijera Akashi, yo solo queria estar con mi hijo y nada mas, no importa si eso significa dejar todo de lado.
Gracias por acompañarme en lo que seria el desarrollo de esta historia. Se que se estarán preguntando cosas como: Que demonios acabo de leer? la respuesta es fácil, es un final abierto, lo que significa que el final esta a su gusto, puede quedarse con Akashi o con Shuu si eso cuanto a Shuu, le dio su espacio a Haru para que pensara mejor en sus sentimientos, el también esta feliz por el bebé y si ella lo escoge tomará la paternidad. Son libres de escoger también si el bebé es niño o niña, así como también el nombre.
El personaje de Shuu esta inspirado en Takuya Shimizu, vocalista de UVERworld (mi primer amor asiático, a esto es lo que llamo mi primer bias)
Estoy favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo." O/ Los reviews son lo que inspiran al escritor para seguir con su proyecto, los favoritos y seguir la historia es alentador pero que te digan "Sigue, vas muy bien" es la verdadera inspiración. Sin quitarles más tiempo me despido (^.^)/ Sayonara y hasta la próxima~
