Y otro capítulo más. Esto es un "desestresante" fantástico :)

* Todos los personajes pertenecen a Pendleton Ward y Cartoon Network.

* Parte de las situaciones o algunos personajes pueden ser inventados por mí.

* Escrito en español de España, algunos nombres pueden ser distintos.

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La mirada de todos los presentes en la mazmorra se clavó al suelo, donde el libro había caído de las manos del Rey Hielo. Ninguno creía realmente que los personajes ficticios que él se había inventado, pudieran salir de ahí y ayudarles a escapar, pero todos sus pensamientos negativos se vieron dispersados en el momento en el que varias personas comenzaron a emerger de las páginas y a trepar hasta situarse frente a ellos.

Finn contempló con la mandíbula desencajada, como una bella muchacha con rasgos parecidos a los suyos, le miraba tímidamente mientras se situaba frente a él. Llevaba puesto un atuendo muy parecido al que él vestía, con la diferencia que lo que ella portaba era una falda. Un mechón largo y rubio salía rebelde de dentro de su gorro blanco con orejas de conejo.

-¿PERO QUÉ PEPINOS...?

Marceline ignoró a Finn. Estaba concentrada en contemplar a un muchacho de sonrisa pícara que flotaba frente a ella. Reparó en sus colmillos y en su atuendo desenfadado, él debía de ser su contraposición masculina.

-¿Cómo demonios hemos llegado hasta aquí?-preguntó el vampiro.

El Rey Hielo, exahusto, se vio obligado a responder todo lo rápido que pudo. Señaló el libro, lo que en él había escrito y relató una charla bastante convincente sobre mundos paralelos, cambios de género y personajes ficticios que cobran vida.

-... y ahora están aquí y debemos salvar a la princesa Chicle.

Todos se miraron un momento cuando el anciano terminó de hablar. ¿Realmente aquello estaba pasando? Asimilarlo no iba a ser tarea fácil para ninguno, pero debían hacerlo. No había tiempo.

-Vale, pues apartaos todos, intentaré abrir la celda-exclamó la chica rubia-¿listos?

La muchacha sacó una espada de su mochila que refulgió con una potente luz fucsia. De un golpetazo forzó los barrotes y abrió un boquete que les permitió salir. La chica enrojeció un segundo, cuando todos la miraron.

-So...soy Fionna y esta es mi compañera Cake.

La gata moteada que se había pasado mirando a Jake gran parte del rato, saludó con su pata a los presentes.

-Nosotros somos Finn, Jake y ella es Marceline-se presentó Finn, sonriendo finalmente.

-¿Marceline? Soy Marshall Lee, ¿sabes tocar el bajo, vampirita?

Marceline frunció el ceño, pero se acercó a él flotando para esbozar una sonrisa pícara después.

-Supongo que no dudarás de eso, ¿verdad?

-Está bien, está bien. Basta de presentaciones, ¿podríamos centrarnos en lo importante? ¡Una princesa necesita nuestra ayuda!

Marshall miró al muchacho de cabellos rosados que había intervenido.

-Relájate, Gumball. No vamos a poder rescatarla si te histerizas.

El príncipe hizo un mohín pero no comentó nada más. A su vez, Finn se acercó más a los presentes y los abarcó con el brazo para que se juntaran en círculo.

-Está bien, tenemos a un puñado de chuches congeladas en una mazmorra y a una princesa poseída, ¿cuál es el plan a seguir?

-¿Rezar?

-¡Marshall! ¡Tómatelo más en serio!-le espetó Gumball-no tenemos ni idea de cómo "desposeer" princesas. ¡Podría quedarse así para siempre!

Marceline sintió como si algo se le clavara en el pecho y se negó a pensar que eso podría suceder. Ella tenía que volver, tenía que ser Chicle de nuevo. Su princesa. Bonnie.

-Creo que se me ocurre donde encontrar la solución-todo el mundo se giró para mirar a Finn-el Enchiridion. El manual del héroe. Ahí tiene que venir la solución para los casos de posesión de malvados.

-¡Cierto! ¡Lo conozco! ¿Lo tienes tú?-preguntó Fionna, entusiasmada.

Finn negó con pesar.

-Lo perdimos en medio de una batalla, por las Colinas Rocosas. Estábamos luchando contra unas montañas con muy malas pulgas y se me debió caer de la mochila. Lo buscamos por mucho tiempo, pero no lo hallamos por ninguna parte.

-Pues vamos a tener que buscarlo todos, ahí reside una mínima esperanza-suspiró Marceline-así que sugiero que salgamos de aquí sigilosamente y vayamos a recuperarlo.

-Eh, ¿y las chuches?-inquirió Gumball-no podemos dejar a los habitantes de un reino...

-Siempre tan protocolario, Gumball-Marshall flotó hasta él con despreocupación-ahora no podemos ocuparnos de ellos, debemos apresurarnos y encontrar el Enchiridion.

-¿CÓMO? ¿Piensas dejarlos aquí a su suerte? ¡Claro! ¡El heredero de la Nochesfera no tiene a nadie de quién preocuparse! No sabes lo que es ocuparse de todo un reino, ¡que es gente! ¿Y si a la Reina Hielo se le cruzan los cables y...?

-¡CALLAD!-Marceline apretó los puños-nos dividiremos. Fionna, Gumball y Marshall rescatarán a las chuches. Finn, Jake y yo iremos a por el libro, nos reuniremos todos juntos como máximo mañana. Mañana a las puertas del palacio, ¿entendido?

Todos asintieron con fuerza.

-Y tú, Rey Hielo...-Marceline miró al suelo-...gracias por ayudarnos. Pero deberías irte a descansar.

-Y...las princesas...

-Sabrán lo que has hecho, tranquilo. Ellas también están encerradas, pero de momento deberías marcharte.

-Yo quisiera...

-¡MÁRCHATE, SIMON!

Marceline perdía los estribos por momentos. El tiempo jugaba en su contra y el Rey Hielo debía irse a descansar para no entorpecer la situación si no tenía poderes. Debían actuar deprisa.

Tras otra breve pausa el grupo se dividió y Finn, Jake y Marceline salieron al exterior sin ser vistos, por una de las trampillas de las mazmorras que daban acceso al exterior.

-Tenemos que darnos prisa, las Colinas Rocosas ya están a medio día de camino-bramó la vampira-espero que el Enchiridión tenga la respuesta. Es la única esperanza.