¡Hola a todos!
Ya no me acordaba de esta historia, pero como hoy es otro día más en el que no puedo dormir, empecé a rebuscar algo qué hacer que me distrajera y di con esto. ¡Yo escribía una historia Bubbline! Pues nada, aquí estoy para continuarla. Esta historia es la segunda parte de una que escribí hace mucho, os dejo el enlace: s/8924973/17/I-m-just-your-problem
¡Gracias a todos!
* Algunos personajes y lugares pueden ser inventados por mí.
* Hora de Aventuras y sus personajes originales son propiedad de Pendleton Ward y Cartoon Network.
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A medida que se alejaban de Chuchelandia, Marceline, Finn y Jake comenzaban a irritarse más y más. El nerviosismo y el poco tiempo con el que contaban jugaba en su contra y les volvía más susceptibles. Marceline no dejaba de pensar que el Enchiridrion era la última oportunidad que tenía de volver a ver a la Princesa Chicle normal, como ella era, como ella... la recordaba. Pero, ¿y si aquel "manual del héroe" no tenía la respuesta? ¿Y si estaban gastando su tiempo en ir a buscar algo que no traería de vuelta a la princesa? ¿Y si no la desposeían y el alma de la Reina Hielo se quedaba dentro de su cuerpo para siempre? ¿Existiría otra alternativa para salvarla? Solo de pensar que no lo conseguirían, Marceline experimentaba una mezcla de frustración y enfado que hacía que sus nervios estuvieran a flor de piel.
-Jo, colega, no recordaba que las Colinas Rocosas estuvieran tan lejos-se quejó Jake.
-Ya casi estamos llegando y de todas maneras tío, podrías agrandarte y llegaríamos allí en tres zancadas-contestó Finn.
-Mala idea, cada vez que hago ese esfuerzo luego me quedo cansado para pelear. ¡Y quién sabe lo que nos encontremos alrededor del Enchiridrion! Necesitaremos toda la fuerza posible.
-Pero, ¿qué pepinos crees que vamos a encontrar?
-Ese maldito libro es muy codiciado, Finn. Igual ya ni siquiera está en las Colinas Rocosas y alguien se lo ha llevado para... sepa dios qué. La primera vez que lo buscamos no lo encontramos, ¿qué te hace pensar que ahora lo vamos a hallar?
Finn tapó la boca de Jake y le pisó un pie, mientras le señalaba a Marceline, que flotaba encima de ellos sumida en sus pensamientos.
-Oye, Marcy-llamó Finn-¿estás bien?
La vampira sacudió la cabeza para desconectar y unirse a la conversación.
-Preocupada, eso es todo. Está atardeciendo, no vamos a tener mucha luz para buscar ese libro.
-Si estuviera aquí la Princesa Llama...
Marceline bajó flotando y se situó delante de Finn.
-Oooh, sí, si estuviera tu novia aquí, seguro que nos iluminaría el camino
Jake y ella rieron al ver la reacción de Finn cuyo rostro se había puesto rojo como la sangre. El humano se había dado cuenta de cuánto le gustaba aquella ardiente princesa. De que cuando ella llegaba a una sala concurrida el resto de personas desaparecía y solo estaba su presencia. Al principio su trato no había sido muy amistoso ya que Finn metió la pata solo para intentar conseguir un mechón de su cabello, aquel mechón que les salvaría en incontables ocasiones en el pasado. Sin embargo y durante la fiesta que hicieron tras salvar a la Reina Hielo, todo cambió. Finn pudo explicarse, ella le entendió y surgió una amistad cercana. Aunque el humano soñaba con que fuera más cercana todavía.
-¿Os queréis callar? No es mi novia, ¿vale? Y ya está.
-Pero quieres que lo sea, ¿eh, colega? Yo te puedo dar unos consejos amorosos si quieres-Jake le pasó un brazo por los hombros-triunfarás.
-No, gracias. Preferiría comer pelos de la barba del Rey Hielo.
-¿Tan poco te fias de mí?
-¡EH! ¡Vosotros dos!-Marceline les llamó desde algún punto de las colinas que estaban atravesando. Jake y Finn la localizaron unos pasos más adelante, donde estaba la funda del Enchiridrion-¿no es esta la funda que lo contenía?
-Lo es, ¿pero dónde está el libro?-preguntó Finn.
-¡GENIAL! ¡Se ha liado buena!-Jake se quejaba al tiempo que se sentaba y se frotaba sus doloridos pies-no lo encontraremos nunca. ¡MALDITO ENCHIRIDRION Y LA HORA EN QUE SE NOS CAYÓ, TÍO!
Los tres oyeron un extraño sonido y se pusieron en alerta.
-Hola-dijo una vocecilla.
Finn, Jake y Marceline se miraron sorprendidos, ¿de dónde provenía la voz?
-Estoy aquí debajo, soy un gusano.
Lo localizaron entre la hierba y lo miraron extrañados.
-¿Habéis dicho Enchiridrion?
-¡SÍ! ¿Sabes dónde está?-exclamó Marceline desesperada.
-Sé dónde está.
-¿DÓNDE?-se preguntaron los tres a la vez, impacientes.
El gusano dudó por un momento y suspiró.
-En el palacio de un hombre-limón. Se lo llevó sin dejar de repetir la de experimentos que haría con él, y que por fin no estaría solo.
El pánico creció entre los tres amigos, y un sudor frío comenzó a caer de sus frentes.
-¿Te refieres a un hombre con cara de limón, nariz puntiaguda y que habla consigo mismo?-preguntó Jake.
El gusano asintió con ímpetu y los tres amigos se miraron. El Enchiridrión había caído en manos un ser malvado y sin escrúpulos que por culpa de su egoísmo sería capaz de llevar a todo Ooo al desastre. Se lamentaron de tener que ir hasta su castillo para recuperar el libro, porque quién sabía lo que estaría tramando en ese momento. El llamado "Manual del héroe" podía ser muy peligroso en las manos equivocadas.
-Bien, en marcha-rugió Marceline.
-Pero... ¿no vamos a quedarnos a descansar?-Jake se quejó mientras masajeaba fuertemente su sien.
-Ahora que sabemos donde está el libro, no. La vida de Chicle está en juego. Y... también la mía propia.
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-Puedes hacer más ruido si quieres, así alertaremos a los guardias y nos montaremos una buena juerga a base de mamporros y esas cosas-ironizó Marshall flotando alrededor del Príncipe Chicle.
-Claro, ¿cómo no lo habría pensado antes? ¡No floto como tú, Marshall! Perdóname si eso.
-¿Os queréis callar?-Fionna perdía la paciencia-los guardias de nieve custodian a la Princesa Chicle y tenemos que pasar por la sala del trono para ir a las mazmorras del ala oeste donde está el resto de chuches, no es tiempo para discutir, esto es muy serio.
Gumball miró a Marshall con odio y el vampiro le sacó una larga lengua bífida en respuesta.
-Está bien, hay que distraer a los guardias y colarse rápido en las mazmorras, ¿alguna idea?
Marshall raspó las teclas de su bajo hacha y se quedó pensativo. Fionna miró a Cake que contemplaba al Príncipe Chicle devanarse los sesos. Estaba claro que la única salida sería hacer una maniobra evasiva y atacar aunque los viera la Reina. Pero no podían hacerle daño a la Princesa porque en el fondo seguía siendo ella aunque con un espíritu dentro. No les quedaba otra que actuar con delicadeza.
-¡Lo tengo!-exclamó Fionna y enseguida se tapó la boca al darse cuenta de lo alto que había hablado. Todos esperaron a que contara su idea-nosotros somos como Finn y los demás, pero del género contrario, ¿no?
-¿Y qué sugieres? ¿Qué nos disfracemos?-inquirió Marshall. Fionna negó con la cabeza.
-No hará falta, yo ya me parezco bastante a fin salvo por las orejas del gorro y la falda. Con tal de que pase rápidamente delante de los ojos de los guardias creerán que soy él. Impostaré un poco la voz para que crean que soy un chico y les distraeré. Creerán que Finn a logrado salir de la celda. Esto herirá el orgullo de la Reina Hielo que se sentirá humillada creyendo que un niñato ha podido burlar sus defensas y la distraerá. Mientras vosotros rescatáis a las chuches.
-No es mala idea, pero os olvidáis de un detalle-dijo Marshall con una sonrisa irónica-¿dónde llevamos a tal cantidad de chuches? No podremos salir por la puerta principal a tiempo, es físicamente imposible.
-Cake os ayudará. Cambiando de forma podrá sacarlos poco a poco por la ventana estilo tobogán-rió Fionna-pero tendrá que ser deprisa. En cuanto logre escapar de ellos, nos vemos en el bosque que hay frente al castillo. Habrá que huir hasta el centro para esconder a las chuches mientras nos libramos de la Reina. Luego nosotros tres nos escabulliremos mañana para encontrarnos con Finn, Jake y Marceline. ¿Captado? Pues... preparados, listos, ¡YA!
Marshall y Gumball asintieron. La batalla contra la Reina Hielo comenzaba. Otra vez. Pero ahora estaban preparados, eran más y lo harían mejor...
...o eso pensaban.
