¡Menudo estrés! Encima no me puedo dormir, así que sigo escribiendo.
* Historia y personajes propiedad de Pendleton Ward y Cartoon Network
* Algunos lugares y personajes pueden ser inventados por mí
* Escrita en español de España, algunos nombres pueden ser diferentes.
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Hacía calor y Finn se había puesto un escudo protector que le había construido la Princesa Agua. Estaba solo con Jake y la Princesa Llama a la entrada de una enorme cueva subterránea donde habitaba todo el Reino de Fuego. Se sentía nervioso. Todas las Princesas y las demás chuches habían estado en el claro del bosque, ocultas tras el baile de Chuchelandia, donde había resurgido la Reina Hielo. No había tenido tiempo de estar a solas con ella, de decirle...
Sacudió la cabeza y se concentró. Los tres habían llegado hasta el Rey Llama, sentado en su trono de roca fundida.
-Rey Llama veníamos a solicitar vuestra ayuda. La Reina Hielo ha regresado, ha poseído a la Princesa Chicle y tiene a todo Ooo amenazado. ¿Podríamos contar con su ejército para la batalla?
El Rey lo miró con el ceño fruncido.
-Creo recordar que esto no es nuevo-dijo el Rey-¿no os habíamos prestado nuestra ayuda hace relativamente poco? ¿qué os hace pensar que gastaremos las energías de nuestras tropas de nuevo? ¿qué conseguimos a cambio?
-Padre...
La Princesa Llama lo miró, pero su padre permanecía inflexible.
-Por ahora no puedo prometeros nada, oh Rey del Reino de Fuego, pero si nos ayudáis...
-¡JÁ! ¿Por qué? Mi hija no es una de esas Princesas en peligro. Ya está en su reino, está a salvo. No tengo nada de lo qué preocuparme, y si encima no voy a sacar nada de todo esto...
La Princesa Llama se pegó a Finn lo suficiente para que el escudo de agua no la tocara y miró a su padre con furia.
-Estaré en peligro si no nos ayudas, padre-rugió Llama-porque yo pienso regresar con ellos a ayudar a todo Ooo. ¿No ves que la Reina Hielo se hará más y más poderosa si no la detenemos? Todo esto se convertirá en nieve y hielo, ¡ayúdanos!
El Rey Llama se levantó de su trono y las llamas que envolvían su corona se alzaron y crepitaron alrededor. Estaba cada vez más enfadado, pero asintió finalmente.
-Está bien, llévate a tu escolta y a mis soldados, pero no me moveré de aquí. Debo vigilar al reino. Mantened a esa bruja alejada y... cuídate, hija.
Llama asintió y salieron del Reino de Fuego con un ejército de reflugientes soldados detrás.
-Por un momento pensé que no iba a ceder-dijo Finn.
Se habían reunido con algunas de las princesas. Otras ya iban guiando a sus ejércitos hacia el claro del bosque. La Princesa Bella reunía a sus esqueletos en el Reino de Huesos y los llevaba hasta las lindes del bosque de chuchelandia montada en un enorme caballo de hueso. La Princesa Lodo guiaba a todo un pelotón de criaturas de lodo que dejaban un rastro de barro y hierba a su paso. Todas iban reuniéndose poco a poco.
-Yo también-confesó la princesa Llama-espero que con todo lo que tenemos sea suficiente, ahora el Rey Hielo no está de su parte.
-Pero está Limoncio, colega, ese tío sí que tiene un buen ejército-convino Jake-¿creéis que podremos derrotarles?
Llama miró a Finn y él asintió con el puño cerrado. Habían llegado por fin al bosque.
-¿Y Marceline y los demás?-preguntó al no verlos allí. Era de noche y no se veía nada salvo por los cuerpos de los soldados de fuego.
-Jo, Finn, menudo dramón, no han vuelto todavía-contestó la Princesa del Espacio Bultos.
-¿Les habrá pasado algo?-preguntó Jake-tenemos que ir a ver qué pasa, tron.
Finn asintió y sacó su espada de la mochila. Antes de que pudieran marcharse, algo quemó su brazo.
-¡AY!
-Lo siento-se disculpó Llama-escucha... quiero ir con vosotros.
-No puedes, princesa. Solo vamos a hacer una rueda de reconocimiento a ver dónde están nuestros amigos. No tenemos un plan. Si la Reina Hielo aparece ni siquiera estáis preparados, y aparecerá si nos descubren. Tú... llamas mucho la atención.
Llama pareció herida.
-Por favor, déjame ir, sé que por la noche llamo mucho la atención pero...
De pronto algo se abrió paso entre la hierba para llegar hasta ellos. Una bellísima chica de cabello color verde adornado por un nenúfar, les sonrió.
-Princesa Agua-saludó Finn-ahora vamos a irnos un segundo, seguid en el bosque...
-Ya lo sé, Finn-dijo con una voz suave, parecida a la de las sirenas-vengo a daros la solución a vuestro problema.
La Princesa Agua abrió sus manos, llenas de membranas como las de los peces, y materializó una burbuja delante de ellos. Pidió a la Princesa Llama que la tocara y esta, aunque asustada, obedeció. De inmediato el fuego de la Princesa Llama había desaparecido, trasformándola en una chica normal y corriente. Su tez, aún naranja, ya no quemaba y su pelo ahora era lacio y fino, sin las llamas que lo volvían rebelde. La Princesa Llama ahogó un grito y luego, sonrió.
-Este hechizo de agua solo durará una hora, tenéis hasta entonces para ir y volver sin que Llama resalte en la noche cuando su fuego vuelva.
-¡Princesa Agua eres asombrosa, tía!-exlamó Finn-genial, lo lograremos. ¡Gracias!
Jake se alargó y pidió a Finn y a la Princesa Llama que subieran a su lomo para trepar hasta la torre del castillo. Llama se aferró a la cintura de Finn para sujetarse. Por fin... podía tocarle.
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-Bueno, ¿y cuándo decís que vamos a morir?-ironizó Marshall.
-Tranquilo, Marshall, seguro que hay alguna forma de salir...-intentó tranquilizarlo Chicle.
-Princesita, no quiero alarmarte, pero lo hemos intentado todo y es imposible. No somos suficientes. En fin... podemos intentar pasar el rato.
Se acercó flotando hasta la princesa y tomó su mano con suavidad. Chiclé rió cuando Marshall enarcó una ceja.
-¿QUIERES DEJARLO YA?-bufó Marceline, que los apartó poniéndose en medio.
-Vamos, vampirita, no seas celosa-rió Marshall y flotó hacia atrás dando una voltereta.
Marceline gruñó mientras Chicle seguía riendo, ahora entre sus brazos.
-Tonta...-susurró Chicle junto a su oído y le dio un dulce beso en los labios al cual Marceline correspondió mientras un ligero gruñido de satisfacción rugía en su interior.
-Está bien, está bien, captado. Dejad las carantoñas o voy a vomitar-dijo Marshall-¿alguna otra idea?
-Supongo que esperar a que...
Un ruido en la puerta los alertó. Marceline se colocó enfrente de Chicle y Marshall se puso delante de ellas. Los tres miraron a la puerta fijamente hasta que una pata amarilla asomó por la rendija.
-¡JAKE!-exclamó Marceline y el perro entró junto con Finn y la Princesa Llama detrás.
-¿Cómo habéis logrado llegar hasta aquí?-preguntó Marceline.
-Subimos hasta una de las torres y pasamos por la ventana, colega, fue un visto y no visto, sabíamos que os habían atrapado. ¿Y los demás...? ¿Y...?
-¡PRINCESA CHICLE!-exclamaron Finn y Jake a la vez. Ambos pasaron sus brazos por los barrotes para tocarla. Ella se acercó a los dos y los abrazó como pudo.
-Hola, chicos-saludó.
-¿Pero qué ha pasado? ¿Cómo es que estás aquí? ¿Y la Reina Hielo?-preguntó Finn atropelladamente.
-Es una historia muy larga, Finn, pero estoy bien, tranquilo. Te lo contaré todo más tarde, ahora... ¿podríais ayudarnos a salir de aquí?
Finn sacó su espada y con un golpetazo abrió la cerradura dejándolos libres. Marceline subió a su espalda a la Princesa Chicle, que se aferró a su cuello envolviéndola con los brazos. Marshall felicitó a Finn y todos repararon en la Princesa Llama, que los observaba apartada de la escena.
-Princesa Llama... ¿qué...?-comenzó a preguntar Chicle.
-Hemos reunido a todos los ejércitos, están esperando abajo-explicó ella-yo he venido para ayudar aquí.
-Y... tu fuego...
-Otra historia muy larga, Chicle, larguémonos-dijo Finn-¿y Fionna y los demás?
-El estúpido de Chicle les debe de haber metido en un lío-dijo Marshall-¿qué os apostáis a que están encerrados también?
-Los príncipes Chicle son expertos en meter en líos a la gente, ¿verdad?-rió Marceline. La princesa Chicle le dio un golpe en la espalda. Marshall rió.
-Hay guardias por todas partes, tron, ahora sí que va a ser difícil llegar hasta ellos-dijo Jake.
-Está bien, tendremos que intentarlo. Y una vez los hayamos rescatado, hay que prepararnos para la batalla-dijo Finn.
