Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Capítulo 3

"Realidad"

Edward POV

"Quién menos me conocía"

Esa frase daba vueltas en mi cabeza, mientras manejaba hacia mi piso. Aún estaba algo shockeado, y todavía recordaba cuando anunciaron a las bailarinas, y mantenía la incomodidad de ese momento.

Con ustedes— decía el indio vestido de pingüino— ¡las emperatrices: Candy, la dulce y bella! — Salió una chica de cabello rosado y rojo dando giros— ¡Troya, hermosa y aguerrida! ¡Dom, ¿quién quiere algo de castigo esta noche?! — Vaya, los nombres y posturas eran sexys, pues eran como inclinadas hacia el telón rojo, pareciendo esperar algo— ¡y ahora! ¡La asombrosa y totalmente hermosa! ¡"IS LA GRANDE"! —La gente comenzó a aplaudir. Alice a mi lado, daba brincos cuando una mujer morena con antifaz, que se me hizo extrañamente familiar apareció. Descarté de inmediato la idea en mi mente, digo, Isabella antes bailaba ballet clásico y esta mujer que tenía mi cuerpo conmocionado no podía ser ella, ¿cierto?

La bailarina era hermosa con su inmaculada piel blanca, con un solo tatuaje en la espalda baja que me pareció sumamente sexy. Precisamente ella fue quien hizo a mi miembro despertar con el simple hecho de verla andar con seguridad hacia el escenario.

¡Disfruten y no olviden aplaudir!

Y por supuesto que disfruté, pero algo se encendió dentro de mí cuando la vi con ese indio caminar a mi posición. Y ahí fue que lo supe. Esa exuberante bailarina era Bella.

Luego, cuando estuvimos en esa habitación que para mi gran alivio era con buena iluminación, yo ya sabía que no era un burdel pero mis celos, sí, joder, celos de que otro la tocara siquiera, me orillaron a decir todas aquellas cosas. Y obligaron a mi mente a pensar en cosas buenas, pero imposibles aquí. Mierda, yo nunca había querido ni follar a Tanya ni a ninguna otra en un estúpido sofá, sin embargo lo deseé. Sí, deseé desnudar a Bella, besarla, poseerla. ¡Maldita sea! Yo creí que había superado el deseo y mi trastorno por ella en estos dos años, aunque evidentemente no era así.

Suspiré y me calmé mientras guardaba el carro en mi plaza de estacionamiento. Después, subí y me serví un whisky puro, sentándome en el sofá.

— ¿Qué voy a hacer contigo Bella? Y sobre todo, ¿cómo voy a saber qué no vi si no me lo dices, hermosa? —Pregunté a su foto que nos retrataba sentados en el columpio del corredor de casa de sus padres, ella me besaba la mejilla, mientras la abrazaba. Teníamos dieciséis y dieciocho años. Qué cambio había sufrido su cuerpo, medité. Y se lo atribuí en gran parte al baile. No era tonto y sabía que no eran putas de altura, sino que bailarinas que se podían contratar para una fiesta familiar pero no para despedidas de soltero o algo por el estilo. De hecho, según lo que tenía entendido, ese club era algo así como una casa hogar o escuela, ya que acogían a chicas que se prostituyen o usan drogas y les enseñan. Sé que dos de las bailarinas son psicólogas y otra maestra.

Seguro que Charlie no tiene ni idea, puesto que con su gran ego decidió después que ella se fue que no tenía hija. Es duro y sé que ella ha intentado verlos en este tiempo, pero ellos no han querido recibirla.

Joder, no la podía sacar de mi cabeza.

Bella, Bella… Bella. ¿Qué hago? ¿Qué hago si yo creí que te había superado? Creí que había dado por terminado el estar enamorado de una amiga que casi era mi hermana. Quizá por esa razón me llamó pervertido ¿lo sabía? No, seguro que no. Y seguro que lo soy, porque mientras ella me hablaba y decía sus mil verdades, yo estaba duro como una piedra viendo sus piernas torneadas metidas en esas botas y su muy buen culo respingón que siempre fue lindo, pero que ahora es también ardiente como el infierno. Incluso ahorita que estoy lejos, el mero recuerdo me vuelve a encender.

Apuré mi trago y cuando iba a servirme otro, sonó el teléfono.

Me quedé en mi lugar, contemplando el horizonte puesto que no quería hablar con nadie. Así es que la contestadora tomó el mensaje

— Eddie— Jesús bendito, ¿cuándo aprenderá? — ¿Dónde estás? Bueno, no importa. Llamo para decirte que llego mañana, te amo. — El pitido indicó que había colgado.

Maldita suerte, estaba jodido. No me podía acercar a Bella con Tanya aquí. No, lo único que pasaría conmigo cuando ella volviera, sería poner la estúpida fecha para mi lapidación, quiero decir, para mi matrimonio. Como dije, me encontraba jodido.


Hola! ¿Qué les pareció el cap?

Ya vemos un poco más de la visión de Edward, ¿Lo comprenden un poquito siquiera?

Les quiero agradecer por el apoyo y espero que si les ha gustado el cap, me lo hagan saber, es muy importante para mí :)

Y bueno, será hasta el próximo miércoles!

Nos leemos!