Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Capítulo 6
"Viendo claro"
Edward POV
Hace dos años…
— ¿Por qué me llamas? — Mi padre rara vez me hacía salir del taller. — Oh, lo siento. Veo que estás ocupado— me disculpé al ver a Eleazar y Tanya, su hija.
— Tranquilo Edward, pasa— parecía algo emocionado, mientras que yo no me encontraba a gusto con ellos aquí. Okey, debía reconocer que Tanya era linda, pero muy superficial. — Se estaban despidiendo— explicó mi padre antes de volverse a los nombrados— Hablamos mañana.
Esperé a que estuvieran bastante lejos para mirarlo.
— Tú dirás.
— Edward, creo que deberías comenzar a pensar en casarte— de todo lo que esperaba que saliera de su boca, esto era lo más inesperado, porque a decir verdad, Carlisle nunca se ha entrometido en esos temas personales de mi vida. He salido con algunas chicas para divertirme, mientras pienso en si Bells me aceptaría. Quiero decir, esa mujer realmente me tiene en sus manos. Una sola sonrisa o un gesto y mi voluntad se deshacía, sin embargo ella no parecía verme de aquel modo ni daba señales de eso y creo que es lo mejor. Bella es como Alice, joven, inocente, y hermosa, con esos ojos del color del chocolate fundido que literalmente deshacían mi alma junto a la de ella. Pero como dice Emmett, a las amigas no se les mira como mujeres y sé que probablemente lleva la razón, por ello he procurado mostrarme como un hermano. Sin embargo, eso no quita el dolor de mi pecho después de pasar una o dos noches con alguna chica y me halló pensando en cómo sería besar a Bella hasta que ya no pueda respirar.
— Edward, ¿me estás oyendo? — Volví de mi mente.
— Padre, ¿a qué se debe esta conversación?
— Resulta que Charlie está pensando en casar a Bella con Peter Willis— mi respiración se atoró y oí zumbidos en mis oídos, pensar en Bella y Peter era extraño. Y sabía que pasaría porque ella jamás dice no a una orden de Charlie Swan. Mientras tanto, mi padre ajeno a que internamente moría por Bells, continuó hablando— y me dijo que sería bueno unirte a Tanya.
— ¿Qué? ¿Sería bueno? ¿Te estás oyendo? ¡Qué está mal contigo! No puedes controlar así mi vida.
— Edward, cálmate. Entiende que hay que cuidar de nuestras inversiones y esta gente es nueva en el mercado, pero buena y no queremos perder clientes, por eso nos vamos a asociar.
— Realmente no le veo el sentido a que tenga que unirme a Tanya, yo no la quiero, yo…— no sabía qué decir la verdad.
— Sí, Edward, ya sé que amas a Bella, pero es solo una niña que jamás se rebelará contra su padre— él tenía razón— además, no te ama de ese modo ¿no fue la semana pasada que salió con Alice, Demetri y Peter al cine? — Él seguía matándome — Charlie jamás te dejaría estar con ella, él no quiere heredarle la empresa y si tú estás con Bella, estaríamos por sobre él, pues ella tiene el quince por ciento de las acciones, tú tu cuarenta por ciento más el quince de Alice, Charlie jamás lo permitiría. — Visto de ese modo, era un problema para él, pero Bella era una princesa que le obedecía en todo, y sí, sabía que a Charlie no le gustaba nuestra amistad.
— Sí, lo sé. ¿Pero casarme? ¿En serio? ¿Con Tanya? ¿Crees que puedo sacar a Bella de mi mente y prestarle atención a ella? Son muy diferentes— Tanya ni en un millón de años se preocuparía del altruismo de Esme y nunca sería amiga de Alice
— Tu familia te necesita Edward, si Bella se une a Peter tendrán más poder y Charlie ha sido mi socio, pero su ambición lo ha cambiado. Y si tú te casas con Tanya tendríamos el mismo poder y podríamos guardar ganancias para el día de la disolución, que como están las cosas… será pronto.
— Lo entiendo. — Tenía que hacer esto. "Swan and Cullen Productions Cars" era el trabajo de toda la vida de mi padre, fue por él que me convertí en ingeniero de motores, me enseñó a hacer lo correcto y debía pagar eso de algún modo, aunque me costara el corazón y Bella. Puesto que ella y Tanya no se soportaban, si me casaba con la segunda, era obvio que la perdería hasta como amiga, sin embargo, mi padre necesitaba de mí.
— Lo haré— acepté con un suspiro. Debía hacerlo por mi familia y Carlisle tenía razón, era lo mejor para Bella, que cumpliera con su padre. Al final, no le haría daño, pues jamás le dije que me gustaba ni que la amaba y tal vez algún día pueda dejar de desear ser el hombre de su vida.
Actualidad
¡Cómo fui tan tonto de aceptar! Bella se había rebelado contra todo pronóstico, pero para cuando me enteré ya había firmado el contrato con Tanya y no podía sacar mi nombre de ese maldito papel.
Y aquel día que le dije que sería extraño casarnos, Dios, solo quería ver su rostro y ver si demostraba algo que me hiciera declararle mi amor y al decirme que se iba, me desesperé y joder, solo quería decirle "quédate conmigo", pero en vez de eso la dejé marchar y dos días después una Alice llorando me contó que se había ido de la ciudad.
Una parte de mí murió en aquella ocasión, pues renuncié a Bella y nadie lo creería, porque se suponía era fuerte.
Mi madre estaba molesta conmigo cuando comencé a salir con Tanya y qué decir de Alice.
Pero ahora ella se encontraba aquí y después de esa semi-discusión del sábado me propuse recuperarla al menos como amiga. Y según Alice, Bella no tenía novio y eso fue un alivio.
Y aunque yo estaba con Tanya, que no tenía ni vida ni chispa, que solo pensaba en sí misma y en nadie más, y que el primer año se pasó entre juntas, viajes y sexo con ella, Bella jamás abandonó mi mente a pesar de desconocer su paradero. Sin embargo, ahora estaba aquí, y soy egoísta porque la quiero cerca aunque sea solo para sentirme vivo y no un robot como me sucedió tras su partida. Me había alejado de todos, solo Emmett a veces salía conmigo. Mi madre y Alice eran cordiales cuando andaba con Tanya, pero una vez solo, siempre me decían que la dejara a lo que respondía que no podía porque la quería, y eso conseguía cerrar sus bocas.
Pero volviendo a Bella, ella estaba más hermosa que antes. Su cuerpo había cambiado y ese tatuaje me llamaba a besarlo. El sábado estuve a punto de besarla, es que joder, Bella sacaba un lado desconocido de mí, sí, es cierto que soy activo en cuanto a sexo… sin embargo, un simple gesto de Bella me pone a cien y me hace desearla más que cuando usaba trajes que revelaran demasiado, es solo cosa de recordarla bailando, moviéndose de aquella forma, su ropa, sus poses, Dios, me hacía querer salir en su búsqueda.
Hoy le enviaría una rosa negra, pues era una especie exótica y difícil de encontrar, igual como ella se había vuelto: única, por lo menos para mí.
— Edward, amor ¿podemos hablar? — A Tanya la estaba evitando hacía casi dos días. — Claro que sí ¿verdad?
— Sí, pasa y siéntate. — Vino directo a mi regazo, ¿acaso no se daba cuenta de lo empalagosa que era? — ¿Qué quieres?
— Saber de ti, amor. Desde que llegué de Milán has estado extraño — me acusó haciendo un ridículo puchero que supongo ella pensaba era tierno.
— Tanya levántate, ¿sí? — Aunque de mala gana, obedeció. — Ya hemos tenido esta discusión, ¿por qué volverla a tener?
— Eddy— la miré feo haciéndole saber que me molestaba— ok, Edward. Quiero ponerle fecha a la boda
— Tanya, también hablamos de eso y por ese motivo fue tu viaje a Milán por un mes.
— Edward, yo te amo y no tengo que pensar más nada— pero yo sí que tenía que pensar, sobre todo si Bells iba a aceptar hablar conmigo. Tenía mucho que pensar, de verdad. Por lo que tomé aire y hablé
— Tanya, ¿qué va a pasar cuando te despiertes dentro de tres años y te arrepientas de casarte porque es lo que se espera de ti y no por tu decisión?
— ¿Hablas de amor? Edward yo…
— No Tanya, tú no me amas y francamente, tú sabes que yo tampoco a ti ¿entonces…?
— No vas a dejarme Edward, tenemos un contrato firmado— sí, Tanya había comenzado a enfadarse.
— Lo sé, créeme que eso lo sé. Eso me obliga a casarme contigo, pero no a amarte—teníamos esta discusión por lo menos una vez al mes, desde que tener relaciones dejó de ser la novedad.
— Edward, no vas a librarte de mí. Voy a escoger una fecha— y con eso salió de mi oficina.
Decidí dejar de pensar en eso y a las seis con treinta estaba tocando la puerta del apartamento de Bella, ya que aparentemente ella no hacía caso de las notas en las flores y en verdad, quería verla.
Distante como siempre, me dejó pasar y se fue a la cocina. Había muchas fotos y no me sorprendió que no hubiera mías, aunque sí de Alice, Emmett y mi madre, además de las chicas que bailaban con ella. Y dos de ellas captaron mi atención; en una salía Bella rodeada de un gran grupo de adolescentes de unos quince años y en la otra aparecía abrazada a un hombre moreno, que la tenía abrazada por detrás con la cabeza reposando en su cuello y besándolo, sonreían a la cámara. La agarré y en la parte de atrás del portarretratos decía cumpleaños Amún. ¿Amún? ¿Quién carajos era? Preferí irle a hacer compañía y dejar la fotografía infernal.
Pegó un brinco cuando hablé y se tensó al acercarme, ya no podía con este silencio, estaba acabando conmigo y así se lo hice saber al pegar mí frente a la suya y sucedió lo más maravilloso de mis veinticuatro años: rozar sus labios.
Al sentirme, intentó apartarse pero se lo impedí, ya llevaba diez años de retaso este beso.
Primero la besé con lentitud dándole chance a que se apartara, pero no respondía ni lo hacía, por lo que la alenté a hacerlo y vaya que lo hizo, sus labios se movían a la perfección con los míos y estuvimos besándonos hasta que el deseo por ella me sobrepaso. Le subí la franela y acuné sus perfectos y bien dotados senos con mis manos y estuve a punto de correrme solo con eso y joder, ella estaba tan entregada y encendida como yo. Sus pezones estaban duros aún por encima del sujetador deportivo. Bajé las manos por su cuerpo hacia su trasero que toqué con devoción, una fantasía hecha realidad.
Justo cuando mi razón se había ido e iba a subirla al mostrador para explorar todo su cuerpo con mis besos, entraron sus amigas y me fui únicamente porque me lo pidió, pero no si antes prometerle que volvería por ella, solo por ella.
-o-
Apagué el carro y me quedé respirando porque aun rememorando sus besos, volvía a estar por completo excitado y no era bueno que mi madre me viera en ese estado.
Una vez más repuesto, abandoné el coche y entré a la casa. Mi madre, como siempre estaba en la cocina, aunque ahora tomaba un café con una mujer que no conocía.
— Buenas noches mamá
— Hola cielo, mira, te presento a Zafrina es una consultora de jóvenes me la presentó Bella la semana pasada
— Mucho gusto— saludó tendiéndole mi mano— Edward Cullen.
— Zafrina Estivanelli, el gusto es mío. — Se levantó— Entonces Esme ¿quedamos en que hablarás con Leah acerca de esos cursos de cocina y etiqueta?
— Claro querida, ven, te acompaño—mientras mi madre se despedía de esa señora, me serví un café, pues Isabella lo hizo y no había tomado, aunque ganas de tomarla a ella era lo que yo quería. Basta Edward, estás en casa de tu madre, me reprendí. — Disculpa cielo, ¿quieres pie de moras?
— No madre, vengo a cenar ¿recuerdas?
— ¡Claro! — Enseguida se fue al horno y echó un vistazo a lo que fuera que estuviera haciendo— ¿me ayudas a hacer puré con judías? — Iba diciendo mientras sacaba las papas del agua— no serán muchas, solo seremos tu padre, tu hermano, tú y yo.
— ¿Y Alice? — Pregunté
— Saldrá a cenar con Bella— el pisador de papas se me cayó de la barra de la cocina al oír su nombre y traté de parecer normal, mientras Esme sacaba las judías yo pisaba las papas
— Mamá, ya me voy— entró corriendo Alice— oh, Edward ¿cómo estás?
— Bien, ¿a dónde vas?
— Con Bella a cenar, ¿por?
— No, por nada— me hice el desinteresado.
— ¡Ok! Me voy, nos vemos al rato.
-o-
Cenamos tranquilos escuchando a Emmett hablar de lo que pasa en el hospital donde era pediatra, todos le oíamos con atención.
Una vez que terminamos de comer, ayudé a mamá a limpiar todo y cuando estaba despidiéndome de ella, Emmett me dijo que Carlisle quería verme.
Ya sabía yo que seguro Tanya se quejó con su papi y éste con el mío, por eso salí de casa de mis padres y corrí por el Central Park, eso me relajaba y me dejaba pensar con tranquilidad, debía haber una forma de romper este compromiso sin sentido, pero sin duda lo más difícil sería hacerle saber a Bella que lo de su cocina no fue un simple arranque. No, yo quiero que ella sepa que yo siempre la he amado y deseado con muchas ganas e intensidad. Y aunque sospecho que el tipo con el que sale muy acarameladita en la foto es alguien especial para ella, no me importa porque voy a luchar como no lo hice antes y como fuera, rompería con Tanya.
A pesar que tendría que defraudar a mi padre, era tiempo de comenzar a vivir por mí y para mí y lo único que yo quería, era a Bella.
Queridas espero les guste este cap, algunas querrán matarme por el beso cortado, pero oigan queda mucho que no saben de esta historia. Bella siempre pensó que Ed ni la miraba…siempre Bella es la que no vive esperando a Edward y en mi trama esta Bella ama a Edward, pero es realista….
Ely, me alegran tus rr, sé que muchas leen pero tú siempre comentas. ¡Me hacen muy feliz sus favoritos! En serio alimentan mi imaginación! Ely no me odies! Ellos sí se aman, además yo amo los finales felices, pero algo de drama hace mejor los lemon jaja nos leemos, hasta pronto chicas.
Atte: yess cullen hale
Posdata: se aceptan sugerencias, dudas… manden un PM o comuníquense por twitter "yessmisleth"
Besos
