Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Capítulo 7
"Amún y yo…creo"
Bella POV
— Entonces ¿qué dices? — La observé fijamente. Alice estaba muda— ¿Al? Reacciona— cuando iba a levantarme de mi silla, lo hizo.
— ¡Bella es genial! ¿De verdad crees que yo pueda ayudar?
— ¿No fue eso lo que dijiste el día que cenamos? ¿Que querías poder hacer algo por esas chicas? — Mi pobre enana jamás había tenido problemas de confianza— bueno lo hablé con Jake y Leah, y dijeron. Y estoy citando: "Dile que venga un día con una clase preparada"
— ¡Oh! Bells no te voy a defraudar— se encontraba radiante y solo la contemplaba feliz de poder compartir con ella el hacer lo que amo: ayudar— no te vas a arrepentir
— Eso sería difícil Al no dudo de ti, eres la indicada para esto.
— ¿Tú crees? — Preguntó con la luz de sus ojos dejando de brillar
— Alice escúchame, que Petter te haya engañado no significa que tú no seas buena ¿ok? — Odiaba esto. Ella no era una persona egoísta ni tenía un gramo de inseguridad en su cuerpo antes del estorbo llamado Petter; un asqueroso succcionador que la despojó de mucho a cambio de nada. "Menudo idiota" — Gracias Bella. ¿Sabes que te amo?
— ¡Sí, Alice, lo sé!
Nos entretuvimos viendo a las chicas de doce y catorce años hacer sus ejercicios de relajación en grupo con Jasper. Era de verdad bueno en eso, no creo que Jake se arrepienta de haberlo sacado de Irak.
— ¿Bella podemos pasar? — Miré a Alice que estaba absorta viendo por la ventana
— Sí, Bree pasa.
— ¡Oye te tengo una sorpresa! — Las sorpresas de Bree rara vez me sorprenden, cuando no es un nuevo chico que ella jura "es el indicado" es alguna cosa como "descubrí una nueva tienda Sen" o algo así, por lo que me senté en mi escritorio y comencé a leer la historia de Megan, pero igual le respondí.
— ¿Oh, sí? ¿Qué será, Bree?
— Muy mal mi pequeña sexy— levanté mi vista a la puerta donde Bree sonreía y Amún me veía con esos ojos atigrados e igual que siempre yo era el canario — Uno debe ver cuando habla con alguien.
Me levanté rápido y fui a sus brazos. Lo estreché fuerte porque más que un compañero de cama o amante, era mi amigo y podía confiar en él y contarle todo. Mientras tanto, Alice observaba en silencio.
— ¿Cuándo? Tú…— señalé a Bree— ¿lunes a las dos? — Ella sonrió y luego Amún hizo algo que jamás había hecho antes en público; tomó mi rostro y me dio uno de esos besos que te dejan sin aliento y muy rápido me soltó aunque sus labios antes expertos me parecieron bruscos, pero igual le respondí. Suspiré y me volteé a Alice— ven— jalé a Amún hacia donde ella estaba— Alice este es Amún
— Un placer, Alice Cullen— lo saludó algo cortante. Supongo porque era alguien desconocido
— El placer es mío, señorita Cullen— ella le sonrió, era un coqueto— Soy Amún Estivanelli.
En mis veintidós años jamás vi a Alice ruborizada
— Hermosa flor — me pasó los brazos por la cintura — voy a ir a ver Zafrina y luego a Jake, pero hoy más tarde eres mía ¿ok? — Era suya hoy, Dios su manera de decirlo solo prometía cosas buenas y yo necesitaba algo de eso para dejar de pensar en acostarme con Edward. Desgraciada Rose que pone ideas en mi cabeza — ¿de acuerdo? — Volvió a preguntar Amún besándome de nuevo.
— Sí — me soltó, se despidió de Alice y yo suspiré
— Vaya, creí que no eran oficiales— comentó Bree
— Bueno, no lo somos.
— ¿No es tu novio Bella? — Preguntó Alice, Dios la había olvidado
— No, Amún es mi… ¿cómo decirlo?
— ¿Tu follada fantástica?
— ¡Bree! — La reprendí — no lo digas así, suena vulgar. Él y yo nos entendemos eso es. ¿Por qué Al?
— No, por nada. Pero ¿no es algo mayor?
— Tiene treinta y seis, pero Alice eso no se nota en nada. Es un gran amigo y profesional
— Lo sé, es solo que no parece tu tipo.
— ¿Qué? — Preguntó Bree— jamás te imaginé con alguien tan mayor y al parecer sabe lo que hace ¿no?
Rápidamente comprendí que Alice no me quería con Amún nunca. Ella seguía pensando que algún día Edward y yo íbamos a estar juntos, lo cual era un imposible.
— Alice, amiga eso que tu boca no dice pero tú sí piensas no va pasar.
— Pero Bella...
— Pero Bella nada— olvidé a Bree y todo lo demás. Tenía que decirle esto; es mi amiga y la amo Dios sabe que la amo pero Edward y yo no íbamos a ningún lugar— él va casarse con alguien más en algún momento ¿qué se supone que yo deba hacer? ¿Quedarme sola llorando como lloré toda mi adolescencia cada vez que miró hacia un lado pero no a mí?
— Tranquilízate Bella— pidió con sus ojos aguados— Yo sé que no puedes seguir esperando por él— sonrió aún con lágrimas— supongo que es costumbre siempre quise que fuéramos hermanas, pero es tu vida.
— Lo siento. — Dije — bien, son las cuatro y tengo una clase de baile que dar. Alice nos vemos cuando tengas todo listo — la abracé y me respondió — ¿Bree?
— ¿Sí Bella?
— Me gustó esta sorpresa
— ¡Claro! ¿A tu amigo, el guapo le gustará?
— Cállate ¿no puedes solo olvidarlo? — Me paré en la puerta— ayuda a Alice a conocer a todos los profesores, se nos une el lunes.
Salí de mi oficina y fui a ver a Megan, ella quería entrar a Julliards pero era de demasiados bajos recursos y eso era triste porque era buena
— Deberías bajar de peso Sabrina, y tú Laura seguro que sirves para el ballet— oí a Megan hablarle así a sus compañeras y me molestó, ella no tenía derecho. Por eso las llamé a orden de nuevo
— Zara levanta el hombro, Megan estira el pie sobre la barra— mientras estuve en clase mis pensamientos estaban a millas del salón pensando las veces que he visto este patrón que tiene Megan — Ok chicas eso es todo por hoy practiquen el plie por favor y ¿Megan?
— ¿Sí señorita Is?
Esperé que todas salieran para hablar con ella
— Eres buena en esto, pero si vuelvo a ver una conducta inapropiada en mi clase no te dejaré bailar
— Señorita Is es que Sabrina y Laura no saben ballet— se quejó
— Bueno yo estoy viendo horita a alguien que va dejar de bailarlo si vuelve a denigrar a sus compañeras ¿entendido?
— Sí, señorita.
— Aquí tienes un pase, ve a ver a Jasper
Él sabría qué hacer con ella, yo con altaneras no me llevaba.
Salí del salón de baile directo al grande a despedirme; ya eran las seis.
— Hermosa— fue el saludo de Amún que se encontraba con Zafrina, su hermana — ¿te vas ya?
— ¿Me voy? Creí que nos iríamos— Tengo que hacerlo; coquetear con él es algo que le gusta
— Ven, te acompaño hasta el carro— se acercó a mí y me tomó por la cintura, después se volvió a Zafrina— ahorita vuelvo hermana
— Adiós, ¡nos vemos mañana!
Cuando llegamos al auto me recostó sobre él y me dejó atrapada con su bien formado pecho
— ¿Vas a dejarme hacerte gritar mi nombre hoy? — Su voz suave y profunda recorrió mi cuerpo y se alojó en medio de mis piernas
— ¡Sabes que sí! — Le dije tomando el cuello de su chaqueta y acercándolo— ¿nos vamos ya?
— Dios mujer. Parece que vas a superar a tu maestro— me besó profundo, nada de suavidad. Había en ese beso solo lujuria y deseo — Te deseo
— Yo también te deseo ¿qué hacemos aquí perdiendo tiempo? — Se rió de mi pregunta y abrazándome respondió
— Vine a resolver unos asuntos con Jake y todavía no lo he visto, pero espérame en tu casa con algo sexy ¿sí?
— ¿Desnuda tal vez?
— Dios, vete y espérame en tu casa como quieras, pero espérame. — Sí, esos éramos Amún y yo, dos locos que disfrutábamos de nuestra pasión. Aunque faltaba algo en mí, digo aún lo deseo, pero no con tanta intensidad
— Oye chica ¿pensabas hacerlo aquí? — Rose venía con Alice y Bree
— No, por supuesto que no. ¿Alice? Pensé que te habías ido ¿quieres que te lleve?
— No, gracias. Edward me está esperando allí— mi pulso tembló y mi corazón quería latir. Me volteé hacia donde ella señalaba y la mirada de Edward era fría. Estaba molesto, conocía esa mirada aunque por un instante me vio con ¿dolor? — Pórtate bien y no hagas lo que yo haría ¿sí?
— Bye Alice— dijimos las tres.
Observé el auto hasta que se perdió
— Vaya ¡parece que guaperrimo te vio restregándote con Amún!
— ¡Bree! — Reprendió Rose— Bella ¿estás bien?
— Sí, Rose tranquila— Miré a la otra chica — ¿cuál es tu problema?
— No, ninguno Is— se giró y se marchó
— No le prestes atención ¿vas a ver a Amún? ¿Estás segura?
— Rose si dejo a Edward entrar en mi vida al igual que antes voy a estar acabada— expliqué recostando mi espalda en el auto— necesito la paz y la seguridad que Amún me da. Él sabe que no lo amo y él tampoco me ama, Rose yo no puedo seguir pensando en Edward; lastima mi vida, rompe mi corazón y acaba conmigo con solo una palabra.
— Lo sé, Bella pero ¿y lo que pasó en tu apartamento?
— Eso fue una debilidad.
— Ok, lo que digas. En cuanto a Amún sabes que está más interesado. Él nunca te había besado en público ¿no crees?
— No Rose, él no se enamoró de mí. Entregó su corazón una vez y se lo rechazaron, no volverá a amar
— No lo sé
— Me voy Rose, nos vemos mañana. ¿Y Emmett?
— Aún nada, pero sí nos vemos mañana. Cuídate por favor.
Subí a mi auto y decidí comprar la cena, por lo que pasé por un restaurante chino y pedí arroz frito y rollos primavera para dos.
Cuando llegué a casa me bañé y me puse un pijama de dos piezas, aunque el short era algo corto.
Revisé que el vino se estuviera enfriando y me senté en la sala a leer unos informes de jóvenes postulantes para entrar en el refugio y debí haberme quedado dormida porque lo siguiente que sentí fue el timbre, me levanté gritando un ¡ya voy!
Llegué hasta la puerta y allí estaba Edward
— ¿Es tu novio? — ¿Qué carajos?
— Edward no entiendo
— El hombre que te besaba hoy ¿es tu novio? — Yo solo lo observé. Su cabello se encontraba en muchas direcciones, su traje arrugado, su corbata ya no la traía y como no respondía volvió a hablar— maldita sea Bella ¿es tu novio?
— No creo que eso sea de tu importancia.
— Me lo merezco ¿verdad? Bella yo…— Iba decir algo más, pero en eso las puertas del ascensor se abrieron y revelaron a Amún con una pequeña mochila negra y bolso de mano. Edward lo vio a él y luego a mí y después se inclinó, besó mi frente y se fue sin decir nada y yo…yo solo tenía ganas de gritarle que terminara de hablar que no se fuera. Su cara triste me confundía, no entendía nada.
Dios ayúdame ¿Edward, qué quieres? Me pregunté.
Sin embargo, dejé todo atrás y me concentré en Amún
— ¿Quién es ese chico? Hermosa— llegó hasta mi puerta y seguía viendo Edward o bueno, la puerta del ascensor cerrarse— ¿alguien importante?
— Sí, es un amigo— era algo que podía decirle porque nosotros no teníamos una definición, él me buscaba yo le huía y luego el beso del viernes y hoy su actitud derrotada — pero pasa
Para el final de la cena me había relajado un poco mientras Amún me contaba que había un caso donde una chica era lesbiana y había sido violada por su propio padre y ella no quería al bebé que crecía en su interior. Se encontraba en terapia con Cachiri pero que la chica tenía trastornos ofensivos y era suicida.
Después me invitó a sentarme con él en el diván de la terraza desde donde se podía ver el Central Park. Se acostó y me atrajo hacia su lado, besó mi cabello y nos quedamos callados un rato, luego él mismo rompió el silencio, pues yo no encontraba explicación para la conducta de Edward
— Ese chico que estaba aquí…— comenzó con cautela y la palabra chico no me gustó— ¿estás saliendo con él?
— No, él es un amigo del pasado
— ¿Pasado? ¿Entonces es él, cierto? ¿El que no te quiso?
— Sí, es él y no entiendo a dónde quieres llegar.
— Bueno mi pequeña aprendiz, yo creo que tú también eres ciega. — Me senté dándole la espalda al entorno y mirándolo
— ¿Por qué? — Respiró profundo y se sentó frente a mí y me tomó de la cintura ayudándome a poner en su regazo, luego habló.
— Porque la mirada hoy en su cara era de haber perdido a alguien especial Bella y esa mirada la vi en mí, cuando Tia me dejó. La vi en ti cuando te conocí; es la mirada de "perdí mi amor"— ¿Amor? Edward no me amaba, jamás lo hizo y está con Tanya
— Te equivocas Sen Sei, él no me ama es solo que... — Le conté todo desde que llegué hasta hoy, él no hablaba solo me escuchaba y acariciaba mis piernas o mis brazos.
— Y eso es todo, no me ama solo piensa que podemos ser como antes
— Me parece que vas tener que darte cuenta tú misma. Pero obviando eso, ¿aún puedo tenerte o ese beso te dejó marcada para él?
— Amún, yo no quiero estar marcada para alguien que probablemente se acueste con su prometida todos los días. Yo necesito de esto, de ti. Yo nunca intenté olvidar a Edward, siempre lo bloqueé porque me dolía, pero no más. Necesito crecer, necesito depurarlo yo solo necesito sentirme viva y que el monstruo llamado "amor no correspondido " no vuelva, ya no quiero llorar— me quité la franela— hazme tuya, hazme olvidar— sus ojos se oscurecieron
— Hermosa ¿por qué no eres mía? ¿Por qué eres de él? Sí, sé que no están juntos, Bella pero te entregaste a él hace años. No así como a mí, pero te entregaste y eso no se olvida...
— ¿Ya no me deseas?
— Sabes que eres demasiado deseable para tu propio bien, pero sé razonable. Si estamos juntos eso solo te confundirá más.
— Supongo que tienes razón— era cierto ya estaba confundida de hecho. — Yo solo… haz que se vaya el dolor Amún, no quiero amarlo aunque lo amo con todo lo que soy—Y él solo me dejó llorar. A veces decía, "llora Bella no es fácil" "sé que duele créeme, pero pasará."
-o-
A la mañana siguiente cuando desperté solo vi una nota de Amún que decía
"Querida sexy cuídate, te quiero lo sabes eres única y no dejes que él te haga sufrir de nuevo, si algún día me necesitas para lo que sea llámame o búscame. Sé valiente es de valientes sobrevivir con un corazón roto y tú lo has hecho. Sería para mí un honor que tu corazón me perteneciera, pero no es así aunque sabes que te metiste en mi piel y creo que al final sí te hice el amor, mas no significó para ti lo mismo. No te reprocho nada, vive, sé feliz y si ese idiota no reacciona y te mira como la gran mujer que eres avísame y vendré a buscarte para darte el trato de mujer excepcional que mereces. Hasta pronto mi chica sexy virginal."
Ya al final tuve que leer dos veces.
Él me quería, se enamoró de mí y yo no puedo corresponderle. ¿Qué clase de horrible persona soy?
Con esa nota en mi mente pasé el día encerrada en mi casa, no fui al refugio y no atendí al teléfono porque lloré por Amún y el daño que le hice; lloré por el idiota de Edward porque no podía dejar de amarlo y lloré por mí, porque no sabía qué hacer. Y luego de tantas lágrimas, vi que nadie sino yo tenía la culpa, pues Edward jamás me dijo nada acerca de amor, aunque Alice decía que sí yo no lo creía.
Sin embargo, decidí dormir por la noche abrazada a un Scooby Doo que Edward me regaló cuando cumplí trece y ya no soñé ni lloré...
A las nuevas lectoras, ¡bienvenidas!
Sorpresa ely! Espero te guste
¡Gracias por sus favorites!
