Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
Capítulo 8
"Muriendo e intentando vivir"
Edward POV
Si esto que estoy sintiendo al ver a bella ser besada y acariciada junto a su auto por el imbécil de las fotos no era morir, estaba malditamente cerca de hacerlo.
Ella se encontraba radiante con aquel hombre, sonreía ampliamente. Al parecer nuestro beso no le transmitió mi amor.
Mierda ¿qué carajo voy hacer si ella tiene alguien que la hace ver feliz?
La observé hasta que el hombre se fue y mi hermana con sus dos amigas hablaban con ella, al parecer algo dijo Alice que hizo que Bella se percatara que estuve todo el tiempo aquí, muriendo; aunque no lo sabe, claro. Sus ojos eran de sorpresa, mas luego pasó a incertidumbre.
Nos contemplamos mientras Alice caminaba hacia mi auto, en cuanto cerró la puerta dirigí mi mirada al frente y salí del estacionamiento perdido en mis pensamientos y en el dolor se saberme atrapado con Tanya y ver a Bella con ese hombre.
Mi cerebro estaba a punto de una aneurisma, Alice se encontraba hablando conmigo de algo importante para ella, supongo, pero yo no oía pues me hallaba tomando decisiones que me liberaran de Tanya sin insultar a mi padre y la empresa.
Esto era insoportable, tal vez Bella jamás me perdone aunque es esa mi intención, hacerle ver que es conmigo con quien tiene que estar, así es que fuera como fuera voy deshacerme de esta mierda de compromiso; Carlisle no puede quejarse, ya que le ha ido bien y si Eleazar retira su capital no correremos riesgo.
— ¡Edward!— El grito de Alice me sacó de mis pensamientos— ¡llevo rato hablándote!— Rezongó.
— Lo siento, hoy no soy buena compañía
— ¿Te pasa algo?
— Es Bella— si iba desahogarme tenía que ser con ella— no me tolera.
— ¡Oh Edward! Ella si te soporta
— Claro por eso me cuenta su vida y vemos películas juntos.
— Tuviste eso de ella, Edward ¿qué te pasa realmente?
— Sí, lo peor es que sé eso, créeme hermana, no lo olvido jamás. La tuve, ella era mi todo y yo lo dejé marchar— y era cierto, la tuve, tenía a mi alcance todo para conquistarla y decirle que la amo
— ¿Qué estás diciendo?
— ¿Que estoy enamorado de Bella?¿Que la he amado siempre? ¿Que soy un idiota? Sí, creo que justo eso. Y lo sé, Alice, lo sé, pero tenía miedo… ella nunca me vio como…
— Edward ella te ama o bueno al menos lo hacía, ahora no sé.
— ¿Me ama? Yo... ¿ella? ¿Estás segura?
— ¿Por qué crees que se fue?— Mierda y mil veces mierda ¡ella me quería y ahora entiendo cuando todos me decían ciego! ¡Dios! Hasta ella me lo dijo "nunca me viste". Sus palabras comenzaron hacer camino a mi memoria y se alinearon en mi mente, cada recuerdo de cuando yo salía con alguien ella se mostraba triste y se negaba a verme, la lastimé
—Jesús Alice ella no va perdonarme— tan doloroso como fuera, era la verdad y por eso me trataba así— he sido el mayor imbécil del siglo ¿verdad?
— Edward no seas duro, sí, ella está molesta, pero yo sé que en el fondo aún te ama.
— Sí, claro ¿por eso se besaba con ese tipo hace un rato?
— Bueno, tú también te besaste con otras ¿no?
— Lo sé, Alice. Son mi rabia y celos hablando
— Ahora ella te ama y tú puedes decirle que sientes lo mismo, no pierdas tiempo.
— Ella tiene a alguien que la hace reír…
— Ella se apasiona con él.
Después de eso nos quedamos en silencio todo el viaje.
Cuando llegamos a casa de mi madre, Alice se bajó y más tarde de despedirme, manejé a ver a Bella necesitaba hacerlo.
Al llegar, le pregunté sin rodeos si era su novio y no lo negó ni lo afirmó, pero él mismo me dio la respuesta al salir del ascensor con su bolso. Ellos estaban juntos, besé su frente y salí de allí sin decir nada más; prometiéndome a mí mismo liberarme de Tanya y el contrato y recuperar a Bella sea lo que sea que tenga que hacer.
-o-
Al llegar a mi apartamento lo primero que hice fue llamar a Benjamín Cheney, era un amigo de siempre en la universidad y pasamos buenos momentos.
Él me consoló la semana entera que pase en mi apartamento bebiendo con la foto de Bella y era un abogado muy bueno; su especialidad: encontrar lagunas en los contratos.
Si alguien podía ayudarme, ese era Benjamín.
Después de colgarle, me bañé mientras llegaba.
En mi mente se seguían reproduciendo las imágenes de nuestro beso, de cuando éramos jóvenes y reíamos, aquéllas venían a mí sin ningún orden ni concierto. Recordé cuando la llevaba en mi espalda mientras nevaba en Central Park o en las vacaciones a Forks, donde junto con mis hermanos íbamos a explorar y siempre terminaba en mi espalda o en mis brazos y la última cuando me dijo que se iba lejos. Creí morir, pero por mi estúpida decisión de serle leal a mi padre dejé ir a Bella lejos de mí.
Decidí salir del baño y apresurarme, Benjamín estaba por llegar.
Hablamos como por dos horas solucionando asuntos; le dije todo y me decía que necesitaba estudiarlo a fondo y que si podía darle copias de esos papeles. Me ofrecí a mandárselos el lunes.
Cuando se iba, me dijo:
— No te voy a decir lo estúpido que fuiste, eso sin duda ya lo sabes. Jamás supe por qué Bella se fue y más aún por qué no fuiste tras ella y ahora que lo sé, voy a intentar ayudarte.
— Sí, Ben créeme que sé el idiota que fui.
— Como abogado te digo que no va ser difícil ni tampoco fácil, pero vas a estar libre de todo Edward. — y palmeándome el hombro se marchó.
Después de eso, me acosté sin cenar.
La verdad Benjamín me había dado una esperanza. Tomé la foto de Bella que estaba en la sala y me dirigí a mi habitación.
Pronto amor, pronto vamos a estar juntos y olvidar esta mierda que nos separó y prometiendo eso me entregué al sueño.
¡Saludos y besos!
