Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia sí.

N/A: Hola gracias por leer esta historia, solo pasaba para decirles que solo quedan tres capítulos y el epilogo, que la disfruten :).

CAPITULO 19.

Bella's POV

—Edward ¡estoy embarazada! —Dijo esa persona
— ¿Senna? —preguntamos a la vez.
—Hola Bella, Edward —saludó.
—Hola… — siéntate le pidió Edward —fue una broma la que dijiste ¿verdad?
—Fuera bueno… —susurró la hermana de Edward.
—Senna… ¿y estas completamente segura? —le preguntó Edward.
—Sí, hermanito —dijo con pesar —me hice una prueba hace un mes y salió positivo.
— ¿Y cuánto tiempo tienes? —Pregunté
—Tres meses… —susurró
— ¿Y qué harás? —Le preguntó Edward —no pensaras…
— ¡NO! claro que no, jamás haría eso… por eso vine con ustedes —dijo avergonzada
— ¿Con nosotros? —pregunté.
—Sí, tengo entendido que no pueden tener hijos —seguía avergonzada.
—Bueno… eso es verdad —dijo Edward.
—Entonces… hablé con Kachiri, Zafrina, Emily y mamá… y me dijeron que antes de que cometa una estupidez les pregunte a ustedes… si lo quieren —esto último dijo bajito.
— ¡QUE! —dijimos Edward y yo al unísono.
—Sé que con ustedes estará mejor que conmigo —dijo.
— ¿Estás segura hermana? —le preguntó Edward.
—Completamente —dijo, y Edward la abrazó efusivamente.

Esto era increíble, al fin seriamos padres amaríamos tanto a este pequeño aunque no tenga nuestra sangre…

—No te vas a arrepentir hermana, aquí será tratado como un rey —dijo un Edward con lágrimas en los ojos.
—O una reina —agregué.
—Eso espero… —dijo Senna
—Y me imagino que vendrás a vivir aquí —le dijo Edward.
—Si ustedes están de acuerdo. —dijo.
—Claro Senna —la abracé.
—Y por cierto eso significa, que mientras estas en este estado no trabajarás —le advirtió Edward
— ¡¿QUÉ?! —Se negó Senna —Edward ¿y cómo pagaré mis deudas?
— ¿Y cuánto debes? —le pregunté.
—$500 —dijo cabizbaja.
— ¡Senna Cullen! ¿Por qué debes tanto? —le preguntó Edward.
—Bueno… es que hace un mes saque una cama y un colchón a crédito.
—Ya veremos cómo lo solucionamos —dijo mi ángel, más tranquilo —pero tú no trabajaras, esos ajetreos le harán mal al bebé.
—Edward —dijo avergonzada —no lo digas así, qué pensará Bella.
—Tranquila —le dije apoyándola —se en que trabajas.
— ¿Lo tuviste trabajando? —le preguntó Edward.
—No… cuando trabajo me cuido —dijo avergonzada —él es de alguno de mis novios.
— ¿Tus novios? —pregunté.
—Sí, tengo dos —respondió.
—Ahh.
—Bueno iré a ver mi ropa a Seattle —dijo —vendré mañana.
—Está bien —respondió Edward —trae solo un poco de ropa, iremos en estos días a ver el resto de tus cosas.
—Ok y gracias —dijo Senna.
—Gracias a ti —dijimos Edward y yo. Una vez que se fue Senna, Edward me abrazó y me dio un beso en mi frente.
—Amor no llores—me dijo
—Es que… es tan perfecto —dije bajo.
—Wow Bella ¡estoy tan feliz! –Dijo Edward — ¡voy a ser padre!
—Sí, Edward —susurré
— ¡Vamos a ser padres!—dijo
— ¿Quiénes serán padres?—pregunto Renee desde la puerta del cyber

Le contamos a Renee todo lo que dijo Senna, y estaba tan emocionada que hasta ya planeaba que comprarle…

—Pero en lugar de una cuna sería mejor un moisés.
— ¿Por qué? —preguntó Edward.
—Simple —dijo —el moisés se puede mecer.
—Ahh.
—Ay hijitos tienen tanto que aprender, para festejar haremos una cena —dijo Renee.
—¡Si!

Esa noche no me alcanzó para darle las gracias a Dios por el maravilloso regalo que nos estaba dando. Senna se mudó a casa al siguiente día, trajo solo pocas cosas.

—Oye Bella —me dijo Senna mientras cocinaba, Edward se había ido a trabajar.
— ¿Sí?
—Debo hacerme una ecografía, para ver el estado del bebé.
—Ah sí, ya lo hablamos con Edward, te sacamos cita para la otra semana —le informé.
— ¿Sacaron cita? No sabía que en el hospital público se pudiera hacer eso —dijo.
—No, Senna, en el hospital público no se puede, te llevaremos a una clínica privada —le dije.
—Bella, no necesitan gastar dinero.
—Si este bebe será nuestro sí lo necesitamos, nosotros solo nos hacemos atender en clínicas privadas —era la verdad el hospital público no cuenta con un gran servicio.
— ¿Que dice Edward al respecto? Él sí ha ido al hospital —contraataco.
—Edward está de acuerdo conmigo, él quiere lo mejor para el bebé —dije.
—Ok ¿y de que clínica hablamos? —Preguntó derrotada.
—De la Pacific Medical Centers —le dije.
—Bella he oído de esa clínica y es muy cara, además queda en Seattle —dijo como si se tratara de una blasfemia.
—Tranquila —le dije

Pasaron los días, hasta que llego el día de la cita. Edward y yo nos estábamos vistiendo en nuestra habitación, cuando sonó el móvil de Edward…

—Bella, cariño ¿puedes contestar? —me pidió
—Claro corazón.
— ¿Si? —contesté
—Hola Bella, que tal soy Royce ¿cómo estás?
—Bien ¿y usted cómo está? —le pregunté
—Muy bien ¿esta Edward por ahí?
—Sí, ya se lo paso.
—Toma Edward —le dije dándole el teléfono
— ¿Alo?
¿Hoy?
Está bien —dijo Edward suspirando—estaré allá en media hora.
Sí, hasta luego.
— ¿Que sucede? —le pregunté
—Debo trabajar —respondió
—Entonces ¿iré yo sola con Senna?
—Sí, Bella.

Salimos de casa y tomamos un autobús que nos dejaría en Port Ángeles. Edward se bajó en el centro de Forks para ir a la oficina de Royce, y a la media hora llegamos a Port Ángeles. Tomamos un taxi y le dije al taxista que nos lleve al aeropuerto…

— ¿Al aeropuerto? —preguntó Senna.
—Sí ¿por qué?
—Bella, vamos en Autobús —dijo.
— ¿Qué? El autobús se demora una horas Senna, en cambio el avión apenas media hora —le dije.
—Pero gastarás mucho.
—De eso no te preocupes, por este bebe lo gastaría todo —le dije sobándole la barriga.
—Llegamos —dijo el taxista.

Pagué, y fui a comprar los boletos para Seattle, fuimos corriendo a la estación ya que nuestro vuelo salía en 10 minutos, cuando entramos al avión, Senna de nuevo se empezó a quejar…

— ¡¿Primera clase?!
—Ajá.
—Bella es mucho, tranquilamente hubiéramos ido en lo turista igual es solo hasta Seattle —se quejó.
—Senna, ya te dije que el dinero es lo de menos, además como dijiste, es solo a Seattle, los pasajes no cuestan mucho, y como no vino Edward aun nos sobra —le dije.
—Bueno ¿te puedo hacer una pregunta? —dijo mientras ajustábamos nuestros cinturones para el despegue.
—Claro, dime —le sonreí.
—Edward y tu… ¿de dónde sacan tanto dinero?
—No es que tengamos tanto dinero, es solo que guardamos, ya que no tenemos hijos, no tenemos en quien gastar, más que en la comida, mis padres pagan los servicios e impuestos, y como la casa es propia, no pagamos renta —le dije.
—Ahh.

Media hora después estábamos en Seattle, la clínica no quedaba lejos del aeropuerto así que fuimos caminando, cuando llegamos una mujer nos atendió en recepción…

— ¿En qué les puedo ayudar? —preguntó.
—Tenemos cita con el doctor Mendoza —le dije
—Ok ¿a nombre de quien está la cita?
—Cullen Isabella —le informé.
—Bien, la cita es en 20 minutos, mientras tanto tomaré datos ¿usted se hará atender o ella? —preguntó señalando a Senna.
—Ella —le dije.
— ¿Nombre completo?
—Senna Helen Cullen Platt —dijo Senna.
—¿Edad?
—20
— ¿Rh?
—0+
—ok

Luego de las preguntas, le tomó sus signos vitales y nos fuimos al piso de ginecología y obstetricia, estuvimos sentadas 5 minutos cuando la enfermera nos llamó…

—Cullen Isabella.
—Somos nosotros —dije. Pasamos y un efusivo doctor Mendoza nos recibió…
— ¿Bella? —preguntó cuando entramos.
—Hola doc —le dije
—Vaya sí que has crecido, recuerdo cuando naciste —dijo —y me parece que fue ayer cuando tu mamá vino a hacerte las revisiones de tu desarrollo.
—jejej sí, también lo recuerdo —dije sonrojada.
—Renee me contó lo que sucedió hace algunos años, lo lamento hija.
—Sí fue horrible, pero lo fui superando poco a poco.
—Así se habla pequeña, y felicidades por tu nuevo apellido —sonrió.
—Gracias.
— ¿Y qué te trae por aquí? —preguntó.
—Acompaño a mi cuñada a su primera revisión de maternidad —le dije.
—Pero esa barriguita no parece reciente —dijo viendo el vientre de Senna.
—Es que no me había dado cuenta que estaba embarazada —dijo Senna.
—Ok primero lo primero —dijo poniéndose de pie para palparle el vientre a Senna.
—A simple vista está bien, ven, te hare una ecografía para comprobarlo.

Senna se acostó en una camilla y el doctor puso un gel sobre su vientre, y empezó a deslizar el dispositivo por el vientre.

—Bien, aquí se puede ver la cabeza, estos son sus bracitos, y estas sus piernitas ¿quieren escuchar su corazón?
—Sí —dijimos ambas. El doctor presiono unos botones y un golpeteo rápido se escuchó por la habitación.
—Es maravilloso —dije
—Así es —concordó el doctor. Imprimió una fotografías y nos las entregó… —Senna, debes tomar ácido fólico, y comer alimentos con hierro, como pescado, frutas, cereales, el feto esta de 26 semanas, está en perfectas condiciones ¿cómo no te diste cuenta?
—No lo sé, siempre fui irregular —dijo
—Ok, si te pongo una vacuna ahora, podría ser perjudicial para el feto así que solo cuídate y come bien —le informó el doctor.
— ¿Y es niño o niña?—le pregunté
—Es una niña —respondió.

El viaje a casa fue silencioso teníamos tanto que hacer, solo nos quedaban tres meses, y nacería mi pequeño ángel, mi Ángela. Edward nos estaba esperando en casa…

— ¿Cómo les fue? —preguntó.
—Bien, solo tenemos tres meses para que Senna dé a luz. —le dije
—Wow ¿tan poco?
—Sí, ya tiene 6 meses…
—Por cierto, iremos a donde una partera para que acomode bien al bebe —dijo Edward
—Es niña —le dije
—Aww yo quería un niño —dijo Edward haciendo un puchero.
—jaja ¿y donde encontramos una partera? —pregunté.
—Por la casa de Carlisle hay una —Dijo Senna.
—Bien vamos —dije.

Llegamos a la casa de una mujer de avanzada edad la cual le dio a Senna unos masajes en el vientre y le acomodo a la pequeña…

—Pasemos un rato por donde Elizabeth —sugirió Senna.
—Ok —dijimos Edward y yo.
—Y cuál es el milagro que ustedes visitan a los pobres —dijo Elizabeth con sarcasmo.
—Hola Liz —la saludo Senna.
—Hola ¿otra vez? mira Senna veras que otro hijo tuyo no acepto aquí —le dijo.
—No hace falta —le dije —Senna tiene nuestro apoyo.
—A qué bien, creo que a ustedes sí les hace falta, como llevan tantos años y ni uno pueden tener…
—Así es, pero gracias a Senna podemos realizar nuestro sueño —dijo Edward bruscamente.
— ¿Regalaras otro hijo? —preguntó Elizabeth.
—No, solo lo cuidaremos —le dije.
—Senna, es una desnaturalizada —dijo la petulante de Elizabeth.
—No es cierto—se defendió Senna —si yo les doy él bebe es porque lo amo y quiero que tenga una buena vida.
—Por cierto, Ben entrará a 2º año en primaria, necesita que le compres sus útiles, deberás trabajar Senna —dijo con arrogancia.
—Senna ahora no puede trabajar, tiene 6 meses de embarazo —le dije.
—Pues no es mi problema, Ben es hijo de ella —dijo.
— ¿Cuánto necesita? —le preguntó Edward.
—Solo $50 —respondió.
—Tenga —dijo Edward mientras le entregaba 3 billetes, dos de 20 y uno de 10. —le doy mi ganancia de hoy, pero Senna no trabajará.
—Como sea—dijo

A los cinco minutos nos fuimos de ahí. Cuando llegamos, Renee quedo en acompañarme a hacer compras para la bebe…